La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Dom Abr 09, 2017 3:34 pm

Recuerdo del primer mensaje :


Allí donde la noche es alumbrada por dos lunas, una guerra sin edad ni tiempo, fue iniciada siendo un recuerdo olvidado la causa de la misma. Durante mil años tan sólo sobrevivía la maldad y el odio.
Muerte tras muerte, venganza tras venganza, creó una guerra sin fin donde ningún ser humano ganaba nada, los únicos que conseguían algo eran aquellos seres ocultos en las tinieblas, que aparecían cuando los problemas se acercaban, se alimentaban de los pensamientos y acciones perversas, estos seres también eran llamados demonios.
Gobernados por la tecnología, y los pecados capitales, los demonios caminaban entre los humanos sin que estos lo supieran, todos temían su existencia, y la de un lugar donde habitaban.
Al mismo tiempo seres mágicos que solían caminar por aquellas lejanas tierras, usando magia por donde pasaban, eran desterrados a vivir en un lugar creado más tarde por ellos, los ángeles, incapaces de estar en un lugar con tanta maldad. Muchos se dejaron corromper e influir por ella y la desesperación que reinaba por tierras humanas, convirtiéndose en alas negras o aliados de Satán. Otros simplemente renunciaron a marcharse transformándose en ángeles grises.

Tres mundos distintos
Tres seres diferentes
Pero solo una guerra eterna en la que el equilibrio se había roto.
_____________________________________________________________________________________________











Edahi:


Nombre: Edahi Losarig

Edad:103

Descripción física: Lo más destacable de su apariencia es su larga cabellera roja intensa y sus ojos verdes cómo esmeraldas, de mirada fría y obstinada para algunos, a cálida y amable para los que se han ganado su amistad, que son la mayoría. Incluso con estas dos cosas que suelen resultar extravagantes, es una persona que se ve atractiva. No es especialmente alto ni musculoso, tampoco lo necesita para ser feliz. Cuando está con humanos o con Silya suele mostrar un rostro relajado, divertido, confiado y algo travieso. Pero todo cambia cuando los humanos son malvados o hay demonios cerca, se tensa de manera drástica y su cara muestra todo el odio y el enfado que tiene hacia los de su especie, normalmente sus colmillos son un poco más largos de lo normal, pero cuando se enfada se pronuncian bastante más sin que este muchas veces se de cuenta. Tiene una sonrisa muy cálida y energética, que hace que todo pareca más divertido y emocionante de lo que es.

imagen:

Nunca muestra su otra forma, por lo que todavía es un secreto para la mayoría.

Descripción psicológica: Es la persona más infantil que se puede encontrar, le encanta curiosear e investigar cosas simples cómo por qué se caen las hojas o que pasa con el agua que cae al llover. Es muy bondadoso y servicial, siempre que pueda hará algo por ayudar a quién sea. Edahi es leal a sus seres queridos, en especial a los que han convivido mucho tiempo con él y ya saben su secreto. Éste se divierte con cualquier cosa y hace que las personas a su alrededor también se lo pasen bien solo por verlo sonreír. Es una persona muy tierna y sincera a la que le gusta ver el mundo mejorar y avanzar poco a poco. Pero a pesar de todo esto tiene un lado serio y concienzudo que sabe cuándo tiene que aparecer para poner todo en orden. Al principio puede parecer algo contestón, arisco y rebelde, pero suele hacerlo para ver quién es digno de su confianza y respeto.

Historia: Al nacer en el infierno, su padre descubrió algo que nunca pensó que le ocurriría a él, su hijo no tenía ni una pizca de maldad en su interior, tampoco su aura era maligna. Preocupado por su bebé y el terrible futuro que le depararía si se quedaba en el infierno, decidió junto a su esposa, que ese bebé debía de ir al mundo humano para estar a salvo de las manos de sus semejantes. Y eso fue lo que hicieron, buscaron un lugar donde la guerra no había llegado y se lo dejaron a una familia que no podía engendrar hijos, con una carta que pedía que se la entregaran cuando este ya fuera adulto y donde explicaba el por qué de su abandono y lo mucho que lo querían de todos modos. Sus padres adoptivos aceptaron a Edahi sin vacilar ni un segundo y le otorgaron un nombre pues sus padres originales no se habían atrevido a darle uno.

Pasaban los años y Edahi crecía lentamente poco a poco, sin parar, pero demasiado lento para sus padres humanos, que no pudieron verle hacerse un hombre incluso despues de cuarenta años, ellos se murieron sin poder cuidarlo hasta el final, sin embargo en esos años Edahi fue el niño más feliz de universo, con unos grandes padres y aprendiendo muchas cosas sobre el mundo y sobre la vida. Cuando se quedó huérfano intentó buscarse un trabajo para poder tener dinero para comer algo, como le había dicho su papá poco antes de dormirse para siempre. Buscó y buscó, pero nadie le quería dar un trabajo pues para ellos no era más que un crío. Así pasó una decada en la que tuvo que robar y manipular sus palabras para conseguir comer y dormir bien.

Poco después conoció a Silya, ella lo acogió, lo cuidó, le dió ropa limpia y se lo llevó consigo de viaje por todo el mundo, con ella descubrió que tan grande era el mundo y todo el tiempo que tenía para conocerlo, también lo que él era y por qué no parecía crecer. Con esto aprendió a utilizar sus poderes y el arte de la espada para así poder ayudar a las personas. El tiempo pasaba y ella no envejecía gracias a que tampoco era humana, cada vez le cogía más cariño hasta que un día le pidió permiso para apellidarse igual que ella y así ser su "hermano", feliz con su nuevo apellido, fueron a celebrar que ahora eran una familia. Allí en ese hostal, se dio cuenta de que Silya no estaba indefensa ante los seres no-humanos y de cuan despreciables eran los demonios. Gracias a sus poderes no tuvo que preguntarle sobre el pasado a su querida hermanita que parecía tener recuerdos muy oscuros con los demonios, desde ese día odió a los demonios por todo lo que le habían hecho a Silya y por cómo se comportaban todos, por eso nunca entendió que ella lo acogiera y lo cuidara con tanto cariño y amor.

Cuando cumplió los cien decidió que debía dejarle hacer su trabajo a su hermana y él viajaría intentado ayudar a los humanos y cumpliendo las órdenes que como a Silya le eran dadas por unos ángeles. Se marchó con la única promesa de que una vez al año se reunirían y que si se necesitaban se llamarían para acudir al auxilio del otro.


Gustos:

Disgustos:

Poderes:

- Puede ver los sentimientos, los sueños y los recuerdos, también puede comérselos haciendo que desaparezcan del individuo.

- Es capaz de hacer dormir a las personas.

- Puede transportarse de un lado a otro a través del mundo de los sueños, es decir si encuentra a una persona o a un ser que este durmiendo cerca de donde quiere ir tan solo tiene que usar sus poderes para entrar físicamente en el sueño y luego salir, encontrandose en el lugar en el que está el que duerme.

-


Extras:

- Se suele comer las pesadillas, y los malos pensamientos de las personas, pero nunca se ha comido un recuerdo por malo que sea ya que piensa que es algo sagrado y que no debería ser tocado.

- Nunca a querido comprender a los demonios, simplemente no quiere tener nada que ver.

- No a leido la carta que le dejaron sus padres reales, pero tampoco a sido capaz de tirarla sin saber lo que hay dentro.

- Tiene una espada que le dieron los "superiores" cuando decidió irse por su cuenta, esta incrementa sus poderes y hace que los seres mágicos tarden más en regenerarse.


Color de roleo: a61e1e





Me alegré mucho al ver su cambio de actitud cuando le ofrecí viajar conmigo, así tendríamos un día más juntos y además podría conocer a sus padres y ella a mi capitán -Claro que puedes conocerlo, además seguro que te llevas bien con toda la tripulación- respondí con entusiasmo negando que pudiera ser una molestia, con una dama cerca mis compañeros solían tener mejores ánimos y hacían todo más rápido para tener tiempo para hablar con la damisela.

La veía tararear con alegría caminando a mi lado y sonriendo con mucha ilusión. Se notaba que hacer el viaje junto a mi le hacía feliz, aunque también estaba la posibilidad de que podía ver a sus padres finalmente.




Tefael:


- Nombre: Tefael Odicil

- Edad: 820 años

- Descripción física: Tiene el cabello grisáceo, largo a mitad de espalda y suele tener gran parte atado en una cola baja. Sus ojos tiene el mismo tono de gris, son llamativos y suelen atraer a las personas. Tiene una sonrisa cálida y sensual, parece muy dulce, pero suele esconder pensamientos poco dignos de un ángel. No tiene demasiada musculatura, pero lo compensa con su fuerza, magia y velocidad. Es un chico de una altura media alta. Sus alas son todo un espectáculo pues son totalmente blancas por dentro y blancas con manchas negras por fuera, también son realmente grandes y esponjosas. Su tono de piel es similar al de Silya, bastante claro como si nunca fuere por el sol.

Tefa:

- Descripción psicológica: Tefael es una persona divertida y animada, que no puede evitar hacer comentarios inapropiados y bromas inesperadas. Le encanta llamar la atención y hacer caos en asuntos pequeños. Le gusta hacerse el misterioso y el interesante, para intrigar a las personas que no conoce demasiado. Pero a pesar de todas estas cosas tiene un interior cálido y dulce que pocas personas han llegado a conocer. También es una persona responsable y seria cuando los acontecimientos le obligan a actuar de ese modo, y ante todo Tefael es protector, le gusta tener protegidos a los seres que ama, aunque adora la libertad y la soledad por lo que suele distanciarse por ciertos periodos de tiempo de la gente a la que quiere.

- Historia: Antes de nacer su padre y su madre vivían pacíficamente en tierras humanas, ambos eran ángeles blancos que traían paz y prosperidad a la zona en la que vivían. Un día su madre, se quedó embarazada de Tefael, durante ese tiempo todo fue bien, hasta que un día su padre apareció con las alas completamente negras. Nunca explicó que pasó ni por qué decidió aceptar aquella oscuridad, tampoco nadie le pidió explicaciones. Ambos siguieron viviendo juntos, pues su amor era más fuerte que los bandos y que los colores.

Sin embargo el día del nacimiento de Tefael, ambos se quedaron atónitos, su hijo tenía el interior de las alas blancas y el exterior completamente negras. Nadie sabía cómo podía haber sucedido algo así, pues cuando fue concebido ambos eran blancos. Con el tiempo la parte exterior de sus alas empezó a volverse más blanca gracias a la pureza de su madre, pero nunca terminó de convertirse en blanca dejando manchas en algunas partes. Sus padres pensaron que quizás no estaba hecho para ser un ángel de la luz, así que decidieron dejarlo con su padre y mostrarle lo que era la oscuridad, sin embargo esto tampoco funcionó, sus alas eran negras salvo por unas manchas blancas en el interior.

Debido a esto se pasó la infancia cambiando de plumaje una y otra vez, pero nunca tuvo un solo color, por lo que nunca fue aceptado en ninguno de los dos bandos, y fue convertido en un alas grises aun sin tener las alas de ese color. A pesar de que no era aceptado en ninguno de los dos bandos era capaz de sacar las energías de ambos, pues una ángel ya fuera blanco o negro se abastecía de la energía y la magia que había almacenada en el lugar al que siempre regresaban.

Ya con los años no le importó lo que los demás pensaran de él, era capaz de aprovechar lo mejor de ambos bandos, como era el mentir o el sanar las heridas de otros. Después de un tiempo de marchó de su casa y dejó a sus dos padres solos. Tefael viajó por todo el mundo sin prisa alguna hasta que un día se encontró con su madre que había ido a buscarlo, al parecer una guerra muy intensa había comenzado y había obligado a los ángeles puros a marcharse de la tierra para volver al Cielo. Él nunca hizo nada por impedir la guerra, tampoco por que prosiguiera, simplemente veía cómo algo normal que hubiera guerras, pues la naturaleza humana les obligaba a ello. Siguió su camino por el mundo, esquivando batallas y caminando en zonas tranquilas, hasta que de nuevo le llamaron, una niña que al igual que él podía quedarse en la tierra todo el tiempo que quisiera había nacido. Sorprendido de escuchar que era su prima, la hija del hermano de su madre, se fue volando hasta allí. 

Cuando llegó ya ella ya tenía 5 años, por que le habían avisado después de asegurarse de que de verdad no tenía necesidad de marcharse. A Tefael le resultó extraño que sus alas fueran totalmente blancas y sin embargo siguiera aquí, hasta que conoció a su madre una mestiza de mitad sangre ángel mitad humana. Allí supo que aquella joven no iba a poder ir nunca al cielo, y seguramente tampoco al infierno, se sentía tan identificado con ella que se quedó cerca a vivir por un tiempo y ayudar a su madre a cuidarla mientras el padre no estaba, y cuando éste llegaba él se marchaba un par de años a viajar por ahí. 

Una de esas veces, Tefael se había retrasado en llegar y cuando entró en la casa encontró una escena de lo más sangrienta, a la madre de Silya había muerto, le faltaba un ala y tenía la garganta cortada, además de evidencias de haberla torturado antes de que muriera... Y Silya se aferraba a su madre suplicando de que volviera, a ésta también le faltaba un ala, además de un brazo y multitud de signos de tortura. Él no pudo evitar que su ira creciera, por una vez que había apreciado algo, lo había perdido por su propia culpa. 

Sólo el consiguió sacar a Silya de la casa, y mas tarde empezar a curarla. Su ala y su brazo se regeneraron, pero no recuperó su color blanco puro. Para eso tardó años en los que asimiló lo sucedido, pero cuando lo logró empezó ha cumplir misiones para el cielo, Tefael supuso que era para distraerse y concentrarse en otra cosa así que decidió dejarle sola y verla de vez en cuando. Así lo hizo, cada cierto tiempo iba a visitarla y empezó a ver su mejoría, sobre todo cuando acogió a un pequeño niño demonio y lo trató cómo a su hermano. A él nunca le pareció mal aquello, tan solo extraño, pues eran demonios los que habían matado a su madre y ella iba y acogía uno. Pero al poco tiempo tuvo que admitir que el muchacho era un buen chico y de lo más responsable.

Con los años hicieron un trato de que cada uno o dos años como máximo se verían y se pondrían al corriente. 

-Gustos: ~

-Disgustos: ~

-Magia: ~

-Extra:

+ Adora a los gatos, es incapaz de no sentir fascinación por ellos, además parece ser que los gatos también le adoran a él, pues los atrae con facilidad.

+ Le encanta hacer bromas y crear pequeños disturbios cómicos.

+ Tiene la capacidad de mentir, al igual que muchas cualidades de los ángeles oscuros.

-Color de roleo: c2bec2



Nadie me explicó por qué me felicitaba, aunque tampoco le di tanta importancia después de ver que era así de cariñosa con todo el mundo. Mi sugerencia no pasó desapercibida consiguiendo que ambos se marcharan para limpiar la habitación y que Cryp terminara de vestirse. No tardamos nada en arreglar el cuarto volviendo a encender incluso las velas que ni siquiera necesitamos cuando llegamos.

Al salir Zahan se disculpó con nosotros por el ataque de su esposa, se notaba cuanto la amaba por su forma de mirarla y por su tono de voz "Menos mal que no hice ningún intento con ella" pensé agradecido de que mi voz pensante se dejó oír por encima de las demás. Llego a vislumbrar en Cryp unos ojos llenos de sentimientos negativos antes de que se dé la vuelta para marcharse. Esta vez soy yo el que mira a Zahan en forma de disculpa por como está Cryp, parecían ser unas personas que habían estado cuidando de él cuando yo no estuve para él, así que quería que al menos no perdieran esa amistad formada y que pudieran serle de ayuda en un futuro si yo llegaba a faltar.

Fui rápidamente en la dirección de Cryp para ver que se había encontrado con Silya e Isaro. Aunque me extraño verlos tan sonrientes, más fue mi extrañeza al ver que Isaro rodeaba a Silya por la cintura. Era un gesto muy posesivo y sin embargo él lo hacía con tanta normalidad que daba a entender que era habitual para ellos. -Sí, acabamos de volver- contestó Silya con una sonrisa muy cálida, Isaro pareció recordar algo por que nos miró a ambos con entusiasmo -Iba a preparar la comida, vendréis a comer ¿Verdad?- Sabía que Cryp quería decirme algo, pero si nos quedábamos solos ahora por negarnos a irnos con ellos seguramente sería incapaz de contarme todo lo que planeaba. Decidí dejar la elección de acompañarlos en sus manos, era él el que no parecía saber que hacer.



Última edición por clea el Mar Dic 19, 2017 2:12 pm, editado 2 veces

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976 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 13, 2018 7:07 am

[Cain]
No quise llevarle la contraria, pero creía firmemente que su presencia no hubiera cambiado nada, salvo que quizás Scar tendría un trauma aún más grande por ver lo que le hacían a Isaro del que tendría una vez se recuperase, siendo que casi con toda seguridad, Mitzrael no dudaría en atacar a Scar si sabía que era la pareja de alguien a quien quería herir, fuera quien fuera. Aunque acabó por sonreir antes de irse al interior, no parecía que realmente hubiera servido de algo, simplemente sonreía para que me fuera tranquilo, pero eso no funcionaba así. En vez de marcharme, me quedé en el lateral de la casa, esperando a escuchar si Scar comía o no, pese a que lo que escuché no fue demasiado, tan solo un par de frases, pero que volvieron a preocuparme, entendía que era duro para él, pero según lo que Silya me había dicho Scar no parecía ser demasiado consciente de lo que ocurría a su alrededor, si no dormía o evitaba comer tal vez era por algo que no podíamos averiguar.
Me volví a casa con la cabeza en otro lado pensando en qué hacer para ayudarle. Hasta que Silya no me preguntó, no me di cuenta que había vuelto sin la comida que pretendía conseguir.
-Lo siento, me he encontrado a Isaro antes -No era una disculpa, asi que le expliqué lo que había pasado, incluido lo que pude oir en el interior de la casa cuando él ya no me prestaba atención. Le pedí un momento, de nuevo, para ir a por la comida, ya que de verdad no teníamos nada, y salí a por ella. Volviendo a la casa, me encontré a Edahi caminando sin rumbo.
-¿Paseo nocturno? -Le pregunté, pero no parecía ser eso, simplemente el padre de Wendy había llegado al pueblo y se sentía de más en la casa, asi que le ofrecí mi sofá, que si bien no era lo mejor del mundo, al menos seguía siendo más cómodo que el suelo y más aún con esa temperatura. De vuelta a casa, Silya ya estaba preparada para irse a casa de Isaro, que tampoco es que necesitase muchas cosas, pero por lo menos ninguno de los dos estaría preocupado toda la noche por eso. Le di un beso antes de que se fuera, prefería dormir con ella, pero estaba seguro de que a Isaro le sentaria bien tener cerca a alguien en quien confiaba. No tardé mucho en decirle a Ceci que tenía que irse a dormir, tras una pequeña conversación en la que acabó por ganar, dejé que durmiera conmigo, teniendo así Edahi la cama pequeña. Hablé un rato con él, aunque pareciera mejor seguía preocupado por Wendy y, después, me fui a dormir, no tenía sueño, pero al menos asi la pequeña dormiría tranquila.

[Wendy]
Me sonrojé al escuchar la tranquilidad con la que Edahi hablaba sobre los sentimientos de Daion, de los suyos y me decía que fuese a responderle. Dudé un momento, pero ya que no parecía estar por la labor de ceder, fui a buscarlo. Lo cierto es que la conversación no fue muy agradable y por más que le sonreí, Daion parecía afectado, pese a que me aseguró que ya se lo imaginaba, que por eso nunca había dicho nada. Intenté animarlo, pero no conseguí nada, tan solo me pidió que actuara con normalidad, que no era algo que le fuera a afectar.
Volví con Edahi, que me dio la impresión de que estaba por irse. No me preguntó nada, pero intentó molestarme por que fuera popular.
-Pensaba que le gustaba Scar -Le dije, aún sin saber como reaccionar a aquello. No hablé demasiado por el camino, pero ya que había salido el tema, quería responderle -Yo... -La mirada de Edahi se perdió en algo que había en el cielo, asi que miré yo también. No era dificil distinguir las alas de mi padre moviendose a toda velocidad, para avanzar más rápido de lo que lo haría planeando.
-¿Papá? -Estaba muy confusa, pero mi padre me abrazó con mucha fuerza una vez logró alcanzarme. Decía algo que me era imposible entender, asi que le devolví el abrazo. Edahi había desaparecido asi que supuse que no quería oir lo que tuviera que decirle, decidí tranquilizar a mi padre, que me pidió saber qué había ocurrido.

[Scar]
La masa rosada que mi demonio me había dado estaba realmente buena, seguro que era felicidad líquida o algo similar. Comí un poco, aunque no quería comer solo yo, asi que hasta que él no comía también, yo no lo hacía. Así estuve un rato, obligandome un poco a comer solo para poder ver como sonreía levemente cada vez que lo hacía. No entendí bien las palabras que me dijo, pero sí lo que pretendía que comprendiera, él haría lo mismo que yo, asi que lo siguiente que hice cuando dijo eso fue sonreir y, con suavidad, pintar una sonrisa en su cara.
-Sonrie -Le pedí, esperando haber acertado con la palabra dicha. Alguien llamó a la puerta un rato después, no sabía si poco o si mucho, pues había estado entretenida pensando algo que quería recordar y no podía. Me volví a quedar sola momentaneamente, apenas medio minuto, pero el tiempo suficiente para conseguir coger el cepillo de madera que usaba para peinarme las plumas. no recordaba qué palabra era, asi que cuando volvió se lo di y abrí las alas. Detrás de él entró la chica que había venido antes, también tenía alas, asi que seguro que a ella también le gustaría que le cepillasen.
-A ella -Le pedí. Parecía que querían hablar de algo, pero aunque intenté entender lo que pasaba, enseguida me quedé dormida con las caricias del guardian que me cuidaba.


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977 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 13, 2018 1:23 pm

Silya

Al final con la insistencia de Cain decidí irme a casa de Isaro, también estaba preocupada por él así que por lo menos podría quedarme más aliviada de ver que dormía. Me despedí de Cain y de Edahi que había venido para quedarse a dormir en la casa, y me marché con tranquilidad esperando que no se hubieran ido ya a dormir. El camino fue muy silencioso, como si todo lo ocurrido fuera tan solo imaginación mía y en realidad el pueblo no había sufrido ningún ataque. Esas ideas se desvanecieron al entrar en casa de Scar, se habían acabado un tarro de mermelada entre los dos e Isaro parecía estar teniendo problemas para descansar -Duerme hoy conmigo- le pedí sabiendo que mi magia podría calmarlo -Esperaremos hasta que Scar se duerma- le aseguré al ver que dudaba si dejarla sola en la habitación.

Al final conseguí que cediera, quedándonos con ella mientras hablábamos. Él se entretuvo peinándome las plumas y acariciando a su novia hasta que ella acabó por dormirse. En silencio decidimos volver al salón para poder hablar un rato más sin sentir que la despertaríamos, siendo el lugar donde nosotros mismos nos quedamos dormidos antes de decidir el lugar en el que nos quedaríamos. A la mañana siguiente Edahi fue el que me despertó trayendo consigo a Cain y a Ceci, como no tenían ningún tipo de comida habían decidido venir aquí para ver cómo estábamos y de paso coger algunas cosas para el desayuno.

No quise despertar a Isaro, pero al moverme solo un poco él ya abrió los ojos y me agarró más fuerte, estaba medio dormido y preferí no molestarlo hasta que decidiera levantarse, cosa que no tardó en ocurrir cuando Scar se despertó y lo llamó haciendo que el pobre demonio se levantara rápidamente para ver si necesitaba algo de él -¿Llamamos a Wendy y a Tefa?- pregunté al ver que solo faltaban ellos y Cryp, que siempre iba junto a Tefa -Creo que no, es mejor que cada uno haga lo que crea conveniente- respondió Edahi que quizás entendía mejor que yo que cada uno necesitaba su espacio personal en esta clase de situaciones en las que solo el tiempo podía curar.

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978 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 13, 2018 1:47 pm

[Cain]
El día siguiente llegó demasiado lentamente, pase una noche bastante mala dando vueltas y durmiendo apenas unas horas, aunque como había descansado bastante por la tarde, no hubo problema. Me levanté dejando a Ceci tapada en la cama, pensando que al menos ella sí había podido dormir. Edahi no tardó en levantarse asi que nos pusimos a hablar, despertando con ello a la niña, que salió al encontrarse sola en la habitación. No le di muchas vueltas al desayuno, teníamos comida pero en ese momento en que habíamos podido hablar decidimos decir una pequeña mentira e ir a casa de Isaro, no solo para hacerles compañía sino para ver que estuviera bien, tanto él como Scar. Fui a buscar algo para Ceci aunque me había olvidado pasar a por ropa a casa de Ariel, como esa tarde quería ir a que viera a Eva no había problema por que saliera una vez con algo que no fuese de su talla.
La aldea estaba muy ajetreada esa mañana, todos de un lado a otro sin parar, arreglando cosas y cuidando heridos. Todos nos saludaron de pasada o de lejos, por lo que nadie tuvo tiempo de preguntar porqué Ceci era tan parecida a Eva. Desde la puerta de Isaro pude ver como Zahán hablaba con Daion en la parte trasera de la casa, parecía que estuvieran discutiendo sobre algo, pues ambos estaban molestos. Bostecé un par de veces, bastante cansado como para pensar qué era lo que ocurría. Dentro, todos seguían durmiendo. Silya se despertó algo sobresaltada cuando Edahi la llamó. Aunque no le di mucha importancia sí me fije que el pijama de Silya estaba mal abrochado cuando usualmente era cuidadosa colocandoselo y, aunque me pasó un par de veces por la mente, estaba demasiado somnoliento para pensar en ello más de medio segundo. Escuché la voz de Scar en la habitación llamando a Isaro que por supuesto, se fue directo a ver qué le ocurría. Mientras salían y no, Edahi y yo nos pusimos a preparar el desayuno, ayudados por Ceci, dejandoles tiempo a los demás a que se vistieran. Ya que no ibamos a avisar a Wendy ni a Tefael supuse que no haría falta demasiada comida.
-Pensé que dormirias en casa de Wendy, ¿te da miedo Jack? -Le pregunté de broma a Edahi, recordando que la noche anterior no parecía muy interesado en volver con ella cuando apenas había pestañeado mientras estaba herida. Le fui pasando cosas a Ceci para que las dejase en la mesa, haciendo que no estuviera simplemente mirandonos sin saber qué hacer.

[Scar]
Había tenido un sueño extraño que apenas era capaz de recordar, pero al menos una cosa tenía clara, el chico que me acompañaba durante el sueño era el mismo que acababa de entrar una vez lo llamé. Sonreí al ver que seguía a mi lado y lo abracé en cuanto se acercó, preguntandome porqué no estaba durmiendo conmigo.
-Te quiero -Le dije antes de darle un beso que por alguna razón me salió bastante natural a pesar de no pensar en él. Ya no tenía sabor a la mermelada del día anterior, pero esperaba que todavía quedase por que estaba increiblemente deliciosa.
-Tengo hambre -Me quejé aún sin haberlo soltado de mi abrazo-presa, queriendo salir fuera ya que podía oir a más gente y la habitación era muy aburrida. Tampoco quería ver su cara triste, la que ponía cuando me negaba a comer o la visita se marchaba.


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979 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 13, 2018 4:33 pm

Edahi

Me reí ante las palabras de Cain -Pues la verdad es que me cae muy bien, simplemente creí que era mejor dejarlos a solas- respondí con una sonrisa, me alegraba ver que Jack estaba de vuelta, lo más probable es que a pesar de nuestras palabras de que todo se había resuelto quiso ver con sus propios ojos que su queridísima hija estaba bien. Ambos estuvimos preparando el desayuno hasta que vimos que Silya aún sin vestir se acercaba a coger algo de comer mientras se despertaba por completo. Tenía el pelo revuelto, y su ropa mal abotonada haciendo que mi instinto de cuidador se activara poniéndome a colocar bien su ropa y peinándola un poco con la mano -Vete a cambiar cuando te acabes eso- le pedí al ver lo dormida que estaba. No podía evitar reírme un poco de ella, siempre estaba medio dormida cuando el día anterior no pudo descansar correctamente -No aquí- le pedí al ver que no dudaba mucho sobre dónde cambiarse. Su cara de "Qué más dará" hizo que la risa contenida saliera, que todos los chicos de la casa la hubieran visto desnuda no significaba que tuviera que cambiarse en la cocina. No dijo nada al respecto, me parecía que todavía le faltaba un poco de tiempo para volver a la normalidad -Te iré preparando un té con miel- le avisé sabiendo que era el método más fácil para animarla y despertarla al mismo tiempo.

En poco tiempo todos estábamos en la mesa, Isaro parecía de buen humor y aunque no sonreía con naturalidad saber que Scar tenía hambre y quería comer con todos, hacía que el brillo en sus ojos volviera tenuemente. Ceci parecía estar en silencio, pero en realidad estaba hablando con todos nosotros, su capacidad para hacerse entender con una sola mirada era magnífica, la sentía muy integrada en la conversación a pesar de su mudez. -Silya, muchas gracias por lo de ayer… realmente lo necesitaba- agradeció Isaro mientras hurtaba una cantidad considerable de mermelada en un bollo y se lo entregaba a su pareja -No hice nada del otro mundo…- respondió removiendo su té con lentitud. Cualquiera diría que no era una conversación de amigos, la facilidad con la que ambos creaban frases malinterpretables era sorprendente, ya que por lo que había sabido al ver que Isaro seguía sin coger sueño creó un conjuro de área que tranquilizaba y relajaba a los de su interior, pudiendo después de un rato dormir sin ningún tipo de problemas que antes tenía.

En mi caso estuve entretenido con ambas chicas ya que en caso de Scar necesitaba de mí en ocasiones para hacerse entender, aunque muchas menos que el día anterior, parecía mejorar por horas. Y en caso de Ceci porque podía mantener conversaciones conmigo sin que nos miráramos a los ojos ni habláramos en voz alta ninguno de los dos… por primera vez en mucho tiempo podía hablar mentalmente con una persona sin que esta se sintiera incómoda. A la mayoría de los conocidos que tenía, decir más de un par de frases mentalmente era imposible porque se ponían a hablar en voz alta para que yo hiciera lo mismo y así evitar sentir que hablaba en sus cabezas cuando en realidad eso era imposible, si ellos cerraran sus mentes mis pensamientos tampoco llegarían… eran como caminos de transmisión y eso no lo parecían entender. Tampoco me importaba demasiado, pero la sensación agradable que tenía era difícil de igualar en una conversación hablada, no se podía expresar ni la mitad de las cosas que pasaban por tu mente al ponerlo en palabras… por eso había tantas frases que inducían a la equivocación y que en cierto modo me divertían.

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980 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 13, 2018 4:50 pm

[Cain]
Dejando de lado lo tranquila que estaba Silya, no pude evitar mirarla de reojo cuando se comportaba de esa forma tan divertida, aunque un poco molesta en situaciones así. Fui a decirle algo pero Edahi reaccionó mucho antes que yo y la obligó a irse a cambiar a otro lado y no en mitad de la cocina, que no era lo más lógico.
-"Ese es mi trabajo" -Le dije de broma como una regañina, de todas formas no es como si me molestase, ya que conocía de sobra su forma de ser y quizás habría tardado un poco pero habría acabado por darse cuenta. por si misma. No tardamos en comenzar a desayunar, incluida Scar, que me recordaba a como se comportaba cuando llegó al pueblo, antes de empezar a encerrarse en si misma, intentando hablar con todos y comiendo con calma lo que Isaro le daba, sin darse cuenta que debajo de su mermelada había pan. Presté poca atencion a lo que decían, pero era tan facil encontrar frases que fueran malinterpetrables que no pude evitar mirarlos a ambos un poco molesto.
-Si no me fiase de vosotros diria que os habeis acostado mientras Scar dormía -Dije en voz alta, sabiendo la carade confusión que Silya estaría poniendo sin tener que mirarla y escuchando la petición de ambos de que me explicase.
-No me puedo creer que tenga esta conversación con vosotros -Murmuré como una queja, viendo que no solo ellos sino también Ceci y Scar se me habían quedado mirando, esta última probablmente sin entender absolutamente nada, pues enseguida se distrajo intentando imitar a Isaro poniendole a él una tostada con mermelada, pero colocada y mucha menos, pero que le tomó un rato largo -¿Ropa mal puesta y despeinados, hablando de lo de ayer? -Resoplé dandome cuenta de que ninguno de los dos lo veía asi, pero era imposible que yo fuera el único allí que lo hubiera pensado, aunque por la risa de Edahi él también pensaba como yo. Por más que explicaron que tan solo se trataba de un hechizo, estaba seguro de que no sería la última vez que les tendría que avisar de que algunas frases se podían malinterpretar.



Última edición por Adamaris el Dom Ene 14, 2018 7:49 am, editado 1 vez


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981 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Ene 14, 2018 7:07 am

Isaro

La frase de Cain nos confundió a ambos, que nos miramos con curiosidad ¿Por qué pensaba algo así? nosotros nunca haríamos algo como acostarnos, Silya era mi mejor amiga y yo ya tenía a Scar, por no decir que ella tenía a Cain. Al final decidimos pedirle que nos explicara como había llegado a esa conclusión tan absurda. Edahi no pudo evitar soltar una risa divertido con lo que estaba ocurriendo -Tu te lo buscaste- le respondió con una sonrisa al ver que se quejaba de tener que explicarlo. Sus palabras siguieron sin encajarme Silya no tendría porqué tener la ropa mal puesta, el despeinado fue debido a dormir en el salón en vez de en una cama… y personalmente no era de los que hablaban de mis relaciones el día después de estas. De todos modos le explicamos lo sucedido para no dejar duda alguna, yo solo quería a Scar de ese modo, no lo haría con cualquiera y mucho menos con la segunda chica a la que más apreciaba. Edahi veía la situación bastante feliz -Esto me trae muchos recuerdos- dijo él recordándonos la cantidad de veces que había sospechado que salíamos juntos, que intentaba enamorarla o que nos habíamos acostado, él siempre fue un niño muy listo así que no dudaba en pedir explicaciones al principio hasta que se dio cuenta de que nunca era lo que parecía.

El desayuno terminó con todos más animados que al llegar, nos quedamos en la mesa charlando un poco de cosas sin importancia que hacían que me olvidara de los problemas durante unos minutos. La mañana transcurrió lentamente, Edahi se marchó después de un rato para ir a ver a Wendy y el padre de esta, Silya y Cain decidieron llevar a Ceci a casa de Ariel, supuse que para que viera a Eva, y Scar se quedó conmigo. Estaba muy feliz de que volviera a comer, ya que las imágenes de ella muriéndose de inanición estuvieron constantes el día anterior, si no hubiera sido por la ayuda de Cain seguramente Scar seguiría sin comer y yo no habría podido dormir en la noche. Como estaba tan feliz me ofrecí a peinarle las plumas y arreglarle el pelo, siempre me había encargado de hacerles trenzas a Edahi y a Silya después de que ella me enseñara como hacerlas y viera que disfrutaba entreteniéndome con los cabellos de ambos. Pensé en ponerle flores en la trenza, pero tenía la sensación de que se las quitaría nada más las viera -Qué guapa estás- le comenté dándole un beso y dedicándole una sonrisa. Pronto sería la hora de almorzar, y dudaba si prepararle comida de verdad o seguir con la mermelada, no quería que volviera a negarse a comer, pero quería al menos intentarlo una vez al día por si en algún momento decidía probar lo que le cocinaba.

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982 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Ene 14, 2018 7:48 am

[Cain]
Despues de mis intentos infructuosos decidí que era mejor rendirse en ese tema, de cualquier forma no iban a cambiar, asi que importaba poco decirlo o no. Tras una mañana bastante entretenida, decidimos que era el momento de llevar a Ceci a casa de Ariel, para que viera a Eva, esperanzados en que fueran familia y asi ayudar a ambas. Querría haberle pedido ropa a Wendy, pero todavía no había aparecido, seguramente aprovechando el tiempo con su padre. Edahi se había ido también, asi que le dijimos a Isaro que estaríamos cerca si necesitaba algo pues aún estabamos un poco preocupados.
-Vamos a ir a casa de unos amigos, después nos volveremos a casa -Le dije a Ceci para que no se preocupase. No era mucho camino, asi que enseguida estuvimos allí. Pese a que podía ir lo que ocurría dentro no era capaz de entender las palabras, probablemente Ariel o Zahán habían hecho algo para evitar ser escuchados. Poco después de llamar a la puerta, Mikka abrió la puerta, con el ceño fruncido. estaba molesta por algo pero no nos contó lo que ocurría, simplemente fue a llamar a Ariel.
-Oh, lo siento, han ido a jugar con Ryan para que Cris se anime -Suspiré, no volverían hasta la hora de comer o más tarde, asi que no podíamos hacer nada por el momento -Espera, os doy algo de ropa -Me dijo, desapareciendo en el interior y dejándonos con Mikka, que por fin nos contó lo que pasaba. Daion no era bueno soportando la presión de lo ocurrido en la aldea y quería mudarse a la ciudad, pero la familia no tenía dinero ni cosas como para que pudiera permitirselo, asi que intentaban que entrase en razón cosa que, obviamente, no sucedía.

[Wendy]
Mi padre estaba muy preocupado por mi, al parecer aunque Edahi le había avisado de que al final no me había ocurrido nada, no había querido quedarse solo con eso, dejando a mi madre con la palabra en la boca, salió volando en cuanto pudo en direción a la aldea. Me preguntó lo que había pasado, pero preferí no contarselo, eso era algo de lo que prefería no hablar, simplemente con la parte buena era suficiente.
-Edahi me salvó la vida -Le dije, completamente segura de que eso era asi, fuera o no conscientemente, era lo que había ocurrido. Le expliqué todo lo demás, sobre mis orejas, las cosas nuevas que podía hacer, lo ocurrido con Scar y en general las cosas que no le había podido contar aún. En cuanto Edahi llegó, mi padre fue directo a agradecerle el salvarme, le dijo que no había cosas suficientes para pagarle lo que había hecho, se disculpó por molestarnos y prometió irse pronto.
-No... quedate a comer -Le pedí, pero no parecía muy seguro al principio. Después dijo que en ese caso se iría por la tarde. No era suficiente, prefería que no se fuera ahora que había podido venir, pero no podía hacer nada, mi madre seguía siendo su prioridad.

[Scar]
El día estaba siendo increíblemente divertido. el desayuno con tantas personas fue muy entretenido, aunque poco a poco fueron marchandose, tuve la sensación de que el ambiente no desaparecía del todo, siendo que Issa no había perdido el buen humor, que se me contagiaba rápidamente. Me cepilló las plumas, con suavidad, haciendo que casi me quedase dormida. También me peinó, haciendome algo que no podía ver hasta que terminó, había hecho algo similar a nudos en mi pelo, pero parecía que era algo que a él le gustaba mucho, asi que le sonreí cuando dijo que estaba guapa.
-Ahora yo -Le dije, tirando de él con suavidad, más por falta de fuerza que por delicadeza y le acaricié la cabeza como me había enseñado, intentando imitar la trenza que me había hecho, aunque fue más un desastre que otra cosa, yo me sentía orgullosa de como había quedado.


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983 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Ene 15, 2018 5:56 pm

Silya

Aunque Ceci estuvo algo dudosa sobre si acompañarnos o no, al ver que no parecía que fuera a llevar mucho tiempo decidió apuntarse. Pero para nuestra desgracia Eva se había ido con los demás hermanos a ver a Cris y de ese modo intentar hacerlo sonreír. No podíamos hacer nada al respecto, así que decidimos aceptar la ropa que nos traía Ariel y después de un pequeño rato, marcharnos para que Ceci no se sintiera incómoda por estar en diferentes lugares.

Daion por lo que decía Mikka quería mudarse a la ciudad pero Zahán y Ariel no tenían dinero para mantenerlo allí, y no les parecía una buena idea que se fuera en el momento en el que necesitaban que la familia estuviera más unida. Sin embargo yo entendía esa sensación de querer huir de todo y asimilar lo que sucedía más lento para poder hacerme más fuerte al mismo tiempo. No dije nada al respecto sabiendo que meterme en esa discusión estaría mal, pero al salir pude decirle a Cain lo que pensaba ya que yo con esa edad ya llevaba muchos años viajando, ganándome mi propia comida y un lugar donde dormir -Podría probar un mes trabajando en la ciudad y si no le gusta volver, siempre tiene un lugar donde será bien recibido- estaba tan distraída que no me di cuenta de que Ceci se paró en seco hasta unos segundos más tarde.

El iris de sus ojos se había vuelto de un amarillo anaranjado a diferencia de su habitual negro, tampoco parecía estar viendo nada incluso pasé la mano por delante sin obtener reacción… como si se hubiese quedado ciega. Esa idea rondó mi cabeza un rato pensando que quizás si de verdad era familia de Eva a lo mejor la discapacidad de ver se podía traspasar después de estar a una distancia. Mi confusión incrementó cuando empezó a llorar sin ver nada -¿Qué te ocurre?- le pregunté preocupada mientras la veía murmurar algo inteligible -Eva- fueron sus primeras palabras claras. Sin darnos tiempo a reaccionar se dio la vuelta y fue justo hasta donde ella estaba -¡Eva!- No tenía ni idea de cómo la había encontrado, pero lo había hecho en un tiempo récord. A pesar del aviso la pobre Eva no pudo reaccionar a tiempo al abrazo de Ceci cayendo las dos al suelo -Eva, Eva- sollozó Ceci mientras apretaba más su abrazo -Llevo años buscándote, eres mala, no viniste a buscarme… mala- La sorpresa fue doble al ver que no solo se conocían, sino que ésta también era capaz de hablar correctamente. Miré a Cain con cierta alegría, habíamos conseguido juntar a dos niñas en medio de la guerra, sin duda ese fue uno de los mejores momentos del año que en poco tiempo acabaría.



Edahi

El recibimiento de Jack me pareció un poco excesivo, teniendo que negarle haber salvado a su hija, no recordaba mucho pero estaba seguro de que no era cosa mía que hubiera sobrevivido. Era cierto que quería llevarme mejor con él, sin embargo no quería que fuera en base a lo que le hubiera dicho Wendy de mí, sino por que realmente tuviera una buena imagen de un demonio puro como yo.

Al ver los gestos de Wendy supe que realmente deseaba que se quedara el máximo tiempo posible -Sí, quédate. Yo me ocupo de preparar la comida- a pesar de que también había intentado irme para dejarlos a solas la cara de Wendy me hacía ver que nos quería a ambos allí por el máximo tiempo posible… y me encantaba verla feliz por lo que haría lo que ella quisiera para mantener su sonrisa durante todo el día.



Isaro

Al final comimos a solas, aunque con muchas sonrisas por parte de ambos, siendo las de Scar las más sinceras. Ella había disfrutado mucho jugando con mi pelo y en cierto modo enmarañándolo hasta que se quedó a gusto con el resultado. Dejé el pelo tal y como ella lo puso sin saber exactamente lo que había hecho pero suponiendo que su intención era imitar la trenza de su pelo en el mío. Terminé de limpiar la casa después de que Scar empezara a dormirse por haberse llenado mucho y aproveché para salir un rato cuando se durmió por completo, sabía que tenía al menos una hora antes de que se despertara, así que la aprovecharía para visitar a Clarisse y dar una vuelta por los alrededores para vigilar que no había animales salvajes que quisieran desenterrarla.

Caminé sin prisas intentando disfrutar del paisaje y despejándome para no sentirme tan frustrado ni con tantos remordimientos -Hola Clarisse, siento no haber venido ayer a darte los buenos días. Sé que no es una excusa pero tu madre me necesitaba más que tú y al final me dormí sin saludarte… Lo siento- me disculpé aguantándome en gran medida las lágrimas que amenazaban con salir -No deberías de haber tenido un padre tan malo como yo…- Muchas más cosas quería decirle como disculpa, pero viento fuerte del norte me trajo un olor muy característico -Nébeda- musité alzando la cabeza. Esa era la hierba que me había causado tantos problemas poco antes de salir con Scar, pero ahora la veía con ojos distintos. No dudé ni un segundo en perseguir la fragancia colina abajo hasta encontrar un pequeño prado casi exclusivamente con Nébeda.

Tenía un olor tan relajante, que con solo aspirar un par de veces podía sentir como me tranquilizaba y mis preocupaciones se volvían más triviales… sentía que todo lo ocurrido simplemente tenía que pasar, que era mejor que hubiera sucedido en ese entonces y no después cuando ya me hubiera acostumbrado a la vida sin grandes cambios. Sopesé mi idea de llevarme un poco a casa, pero ganó con diferencia porque sabía que no podría mantener ese estado de ánimo sin la hierba aromática, y me daba la sensación de que justo en ese momento sería capaz incluso de dormir sin miedo a tener pesadillas.

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984 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Ene 16, 2018 10:46 am

[Cain]
La visita a casa de Ariel no había resultado totalmente inutil ya que conseguimos algo de ropa, ademas de que Silya ayudó a la ángel a encontrar un témino medio entre sus ganas de estar con Daion y el entusiasmo de que pudiera vivir su vida. La conversación entre Zahán y Daion no acabó incluso cuando nos ibamos a ir, sin haber llegado a verlos. Dejé que Silya y Ceci fueran por delante, retrasandome un poco para comentar con Ariel de ir al día siguiente, prometiendome que Eva estaría seguro.
Antes de llegar a la mitad del camino, Silya se giró a mirar a la peuqeña Ceci, que se había quedado quieta sin ninguna razón aparente, murmurando algo. Llegué junto a ellas cuando le preguntó qué le ocurría, haciendo que ambos nos precupasemos por verla llorar. Su respuesta no fue muy concisa, tan solo murmuró el nombre de Eva, que se acercaba con sus hermanos intentando animar a Cris.
Unos segundos después, ambas estaban en el suelo abrazadas y llorando, haciendo que los demás las mirasen sorprendidos. Silya y yo nos acercamos, no hacía falta decir que realmente la conocía. Las manos de Eva se movían por la cara de Ceci a toda velocidad, comprobando cada uno de sus rasgos una y otra vez. No se les entendía a ninguna de las dos, pero parecía que estaban hablando, seguramente la falta de recuerdos de Eva acababa de arreglarse y aunque, según dijo, no había visto nada de lo ocurrido, pensó que todos estaban muertos.
-¿Quién eres? -Preguntó donovan, confundido ante la visión de la persona a la que tanto protegía siendo abrazada por alguien identico a ella. Sin embargo, ambas parecían haberse olvidado de todos quienes las rodeaban, asi que me acerqué.
-Estar en el suelo en invierno no es buena idea -Les dije, levantandolas sin conseguir que se separasen, Ceci debía haberlo pasado realmente mal sin encontrar a Eva, a quien claramente había estado buscando. Los niños fueron perdiendo rápidamente el interés y se marcharon corriendo a jugar, dejandonos solos con Ryan y las niñas.
-Ya la llevaremos nosotros a casa -Le dije, viendo que quería avanzar para ir con los demás niños pero no dejar sola a Eva. Miré a Silya aún un poco confundido, no sabía bien porqué, pero al menos todo parecía ir bien.

[Scar]
La mañana fue increiblemente divertida, aunque todos se habían ido, la trenza que le había hecho a mi demonio era sin duda la mejor que había hecho desde que recordaba, lo cual no era demasiado alentador, pero eso lograba animarme.
La suave voz de Issa era tranquilizadora, asi que unido a la gran cantidad comida de esa mañana, el silencio y algunos factores más, comencé a cabecear. Me tumbé en la cama mirando como limpiaba, pensando en que algunos de sus movimientos se me hacían familiares, pero sin saber bien dónde los había visto. En mitad de un pensamiento fugaz me quedé dormida.
Tuve un largo sueño donde todo estaba oscuro y tan solo un haz de luz iluminaba el lugar se interrumpió cuando este, de repente, desapareció. Abrí los ojos asustada, no notaba la presencia de Iss..ar.. y no sabía cuando se había ido, si me había dejado sola, si volvería o no. Me incorporé un poco, llamandolo, pero no volvía, no estaba en casa. Me era dificil tranquilizarme y mi voz sonaba rasgada cuando seguí pronunciando la parte que recordaba de su nombre esperando que en una de ellas apareciese por la puerta para abrazarme y cepillarme las plumas. Me levanté con mucha dificultad, cayendome al suelo enseguida tras conseguirlo. Mis lágrimas cayeron por mis mejillas, me dolían las rodillas, las alas y la cabeza... y Isssaa... no volvía. Me arrastré gateando hasta la puerta donde nunca habia mirado por falta de interés, quizás estaba ahí.
Dentro había muchas cosas, pero él no, sin embargo algo llamó mi atención, había un dibujo en el suelo de ese lugar. Al prestar atención vi que no era solo uno, había muchos. En mi cabeza era obvio que esos dibujos eran del demonio que me cuidaba asi que no me sorprendió ver que había muchas cosas en ellos. Cogí uno en el que salía una mujer comiendo... o quizas no, ya que su rostro parecía molesto. Me estaba empezando a aburrir cuando vi algo escrito a un lateral, abajo, debía ser una firma, algo tosca, pero que me hacia sentir un poco extraña, mi corazón se aceleraba cuando la miraba. Pasé la mano por encima, intentando leerlo.
-I...sa...r...o -Como si me hubieran dado una patada en el estómago, todo el aire que habia en mis pulmones desapareció y comencé a gritar, pero de nuevo, nadie acudió. No podía moverme, estaba temblando del miedo y seguía completamente sola en la casa. Tomé aire de forma forzosa y me obligué a avanzar, podía salir fuera y buscar a alguien, pero... ¿y si seguía allí?. Me metí dentro del refugio contra tormentas de Isaro, sintiendo que me ahogaba, con la cabeza demasiado llena de cosas para pensar y abracé el pez de peluche. Al hacerlo, me di cuenta de que algo no iba bien. Me pasé la mano por la tripa, buscando a mi bebé, pero no encontré absolutamente nada, Clarisse no estaba ahí y eso hizo que el miedo que sentía se convirtiera en vacío. Escuché la puerta y apreté el peluche, aterrada, quedandome en silencio y procurando no llorar en alto para que no me encontrasen. Me había tapado con todo lo que había ahi dentro, abrazando con fuerza el peluche, rezando por que no me vieran, por que me dejasen tranquila, me tapé los oidos con fuerza y cerré los ojos hasta que noté que alguien me tocó. Retrocedi asustada, quise gritar pero estaba muerta de miedo. Al menos hasta que reconocí a Isaro, que me tiré a su cuello para abrazarle, llorando por el miedo, intentando preguntarle si estaba bien pero sin ser capaz de vocalizar nada que no fueran balbuceos entre sollozos. Noté que él me devolvía el abrazo, con suavidad pero haciendo que me tranquilizase mucho más rápido.
-¿Estás bien? -Le pregunté, en voz muy baja, no queriendo alertar a nadie, no sabía si se habían ido o si estaban aún por los alrededores, no me sentía segura aunque ahora que él estaba conmigo podía, al menos, respirar.


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985 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Ene 16, 2018 5:57 pm

Cecilia

Permanecí pegada a Eva hasta que sentí que también lloraba y me abrazaba de vuelta, parecía confusa y no dudó en comprobar una y otra vez cada detalle de mi rostro -No deberías de olvidarte de mí tan fácilmente- me quejé balbuceando colocando mis manos en las suyas, y escuchando que ella pensaba que todos estaban muertos -… Todos a excepción de nosotras, éramos las únicas que no eran humanas allí- le recordé intentando hacerle entender que no moriría fácilmente solo por unas cuantas heridas. Un chico se acercó a preguntar, yo tampoco lo conocía así que decidí presentarme, abrí la boca pero ningún sonido volvió a salir de ella. Me miré sorprendida, acababa de poder hablar con Eva después de más de tres años sin ser capaz de pronunciar una palabra y ahora que miraba a otra persona mi garganta se había vuelto a cerrar. -Se llama Ceci- respondió Silya al ver el desconcierto en mis ojos, no entendía porqué no salía mi voz. Todavía estaba pensativa cuando Cain nos levantó a ambas al mismo tiempo, tenía mucha fuerza y se había portado muy bien conmigo.

En ese instante saqué de mi bolsillo el cascabel que había mantenido a mi lado desde que tenía memoria, gracias a él Eva era capaz de escucharme cuando estaba lejos así nunca me perdía de oído. Quería hablar de muchas cosas con ella, y sentía que si me esforzaba un poco lograría volver a hablar como lo había hecho al verla a través de mis poderes. Miré a Silya a los ojos, quería estar con Eva y saber que había sido de ella durante esos tres años -Así que sois hermanas- comentó ella sin mucha sorpresa ofreciéndonos incluso que me quedara con Eva hasta que termináramos de ponernos al día.



Isaro

Cogí varios puñados de Nébeda y los até correctamente antes de partir de vuelta a casa. Al entrar no encontré a Scar por ningún lado, pero a diferencia de anteriormente que me habría puesto a llamarla a gritos agobiándome a cada segundo que pasaba sin verla, decidí guiarme por mi olfato que me llevaba al cuarto de dibujo -Scar… volvamos al salón- le pedí al ver que lloraba asustada apretando a Glup, no debía de haberla dejado tanto tiempo sola sabiendo que en ese momento era muy dependiente. Dejé que me abrazara devolviéndole el abrazo -Perdón- no quería darle excusas como que no había pensado que se despertaría tan pronto o que me echaría tanto en falta, así que tan solo le di mis disculpas.

Estuve un rato en silencio acariciándole la espalda hasta que se empezó a calmar y me preguntó casi susurrando que me encontraba bien. Al principio dudé qué responder, pero sus ojos ya no eran tan brillantes e inocentes como el día anterior… había vuelto a ser ella misma -Sí, ahora que estás aquí conmigo- respondí al mismo volumen antes de darle un ligero beso en los labios, al menos Scar estaba de regreso. Después de otro breve silencio me miró antes de tocarse el estómago y preguntar con la mirada -Clarisse está descansando en el bosque… allí tiene unas vistas muy bonitas- respondí algo triste, intentando hacerlo sonar lo mejor posible pero no evitando que Scar llorara de nuevo al darse cuenta del significado de las palabras y diciendo que había sido culpa suya -No es culpa tuya, no has hecho nada malo- le respondí volviéndola a estrechar para intentar tranquilizarla sin mucho éxito -Si alguien tiene que tener la culpa, entonces soy yo. No estaba cuando me necesitabais… llegué tarde- añadí sin saber que más hacer para disminuir su llanto, pues ella no parecía ser de las que se desahogaba golpeando a alguien hasta sentirse cansada, si lo fuera le dejaría hacer lo que quisiera conmigo. Después de todo, se lo debía por ser tan mal novio.

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986 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Ene 17, 2018 6:45 am

[Cain]
No fueron necesarias demasiadas explicaciones, Silya enseguida comprendió que eran hermanas, cosa que a ninguno nos sorprendió, haciendo que comprendiera la razón por la que el cascabel era tan importante para ella. Me acerqué a Eva, que parecia no creerselo aún del todo, y saltó a abrazar a su hermana llorando de nuevo. Silya me miro un segundo y suspiré con una sonrisa.
-Eva, ven a dormir con Ceci, yo aviso a Ariel -Les sugeri, recibiendo una clara afirmativa de ambas niñas, aunque me habria gustado pasar tiempo con Silya a solas, no era el mejor momento para separarlas. Le pedí que las llevase mientras yo avisaba a Ariel que me parecio un poco triste para lo habitual en ella, aceptando facilmente el tener una cosa de la que alegrarse. No quise entretenerla mucho pues Abi lloraba en el interior y me marche de vuelta a casa, sin saber muy bien que hacer. Por suerte, las pequeñas se habian ido a la habitación a hablar o jugar o no sabia bien qué, asi que fui hasta Silya y me senté a su lado.
-Al final no vamos a caber -Le dije de broma, viendo que dia tras dia el número de gente que dormía alli aumentaba. Mi padre pasó un momento a por algo de ropa, evitando dar explicaciones sobre la razon de que las necesitase. Su visita no fue muy larga pero ya que nos trajo pescado recién capturado fue una buena visita, solucionando de paso el problema de la cena. No estaba demasiado cansado, asi que despues de que Ceci y Eva se fueran a dormir, Silya y yo nos quedamos hablando durante bastante rato.

[Wendy]
Mi padre parecia reticente a marcharse, tan solo pidiendoselo se quedo casi toda la tarde. Estaba claro que evitaba la idea de volver, pero la imagen constante de mi madre enfadada hizo que, poco antes de que lo invitase a cenar se decidiera a marcharse, explicándome que seguro que volvería, estaba por convencer a mi madre de visitarme y, como minimo, debia avisar de que yo estaba bien, y disculparse por salir volando en mitad de la ciudad.
-¡Papá! -Lo regañé, haciendo que me mirase bastante serio, dijo que despues de saber lo ocurrido no habia podido disimular. Me abrazó de nuevo, despues le volvio a agradecer a Edahi lo que habia hecho y se marchó con cara de resignación.
-Espero que no le pase nada -Murmuré distraida viendolo alejarse. Tras un rato despues de dejar de verlo, era el momento de hacer algo. Quise ir a ver a los niños, asegurandome de que todos estaban bien. Laima estaba muy asustada pero cuidando de su padre mientras el otro iba y venia arreglando lo que podia, fingiendo que no le dolía la pierna. En la casa de Ariel las cosas estaban demasiado tensas asi que mi visita fue muy rápida, sintiendome un poco incómoda cuando me encontré a Daion cara a cara. Apartó la mirada y pasó de largo, tras mirar a Edahi un segundo. La siguiente fue la de Maria, donde Cris ya estaba merendando. Ryan me contó lo que había ocurrido, nada agradable saber tan tarde que Irae había fallecido, pero no parecía que Cris quisiera oir como me lamentaba por ello, asi que me acerqué a animarlo un poco, cosa bastante dificil pues su abuela era toda su familia. Para cuando salimos de allí era ya de noche y realmente no tenía ganas de volver, ver la tristeza en los ojos de el pobre niño me había hecho darme cuenta de que aunque yo no había salido tan mal parada de lo ocurrido, todos estaban sufriendo por ello todavía. Miré a Edahi cuando me propuso dar una vuelta, seguramente habiendo leido mi mente o tan solo dandose cuenta de que no estaba de muy buen humor.
-Claro -Le sonreí un poco, sin saber bien el rumbo que tomaríamos. Tras andar durante un rato, sn hablar demasiado por que de todas formas. El cielo ya estaba totalmente oscuro y un enorme manto de pequeñas estrellas titilantes adornaba la inmensidad de lo que cubría nuestras cabezas. No sabía nada de estrellas, simplemente me parecían bonitas. El caminar nos llevo hasta el puente que había junto al ríachuelo, recordándome lo ocurrido hacía bastante tiempo, auqnue realmente lo sentía como si hubiera sido el día anterior. Me reí al recordarlo, aunque cierto que el agua estaba fría, no fue tan malo después de todo.
-"Prometo no caerme" -Le dije de broma a Edahi sin pronunciar nada en voz alta, aunque solo fuera por el ambiente silencoso que nos rodeaba, parecía que todo iba a desaparecer si mi voz rompía la calma. Seguimos caminando por las cercanías, sin alejarnos demasiado y, lentamente, las luciérnagas que quedaban en esas fechas comenzaron a salir volando de entre las hierbas. Eran realmente pocas, pero su luz se reflejaba en el agua como la luna en el lago, haciendo parecer que las estrellas habían bajado a acompañarnos. Sin darle mucha importancia, rocé los dedos de Edahi, que caminaba a mi lado distraido y, lejos de apartar la mano, entrelacé con suavidad los mios a los suyos. Me lo quedé mirando hasta que me descubrió, quedandome quieta, sin soltarlo. Cuando se giró a mirarme, me acerqué a él, sin pensar en lo que hacía, no escuché si dijo algo, quería responder a lo que me había dicho, pero no estaba dandole vueltas en ese momento, solo quería sentir sus labios sobre los míos durante un momento. No aparté la mirada de sus ojos tras separarme, queriendo volverlo a hacer, pero esperando no incomodarlo.


[Scar]
Sentía miedo, mucho miedo, tanto que no era capaz de moverme del sitio en el que estaba, pero las palabras de Isaro a la pregunta que no hice se lo llevaron todo como si se tratase de un vendaval, dejando solamente un inmenso vacio en mi interior. Tardé en procesar lo que me había dicho, pero las lágrimas volvierona correr, esta vez haciendome imposible mantener la voz baja, aferrandome a la camiseta de Isaro sin poder soltar todo lo que llevaba dentro, todo el dolor y la sensación de culpa.
-Es culpa mía -Dije entre sollozos, notando que me faltaba el aire. No era capaz de pensar con claridad, ni pude contestar a Isaro que era yo la que se había enfrentado a Mitzrael ni que me alegraba verlo bien, de que no lo hubieran encontrado. No sentia la felicidad de verlo ni la sensación de que estaba demasiado indiferente a lo ocurrido. Simplemente no podía ver nada más alla del hecho de que nuestra hija había muerto por mi culpa. Me senté intentando respirar con tranquilidad, apoyandome en una de mis alas, recordando por ello las palabras del ángel que me había atacado. Al principio tan solo me quedé mirandola pero despues apreté la mano hasta arrancarme un puñado de plumas, volviendolo a hacer un par de veces antes de darle a Isaro tiempo a reaccionar. Intenté soltarme pero me era imposible ya que por alguna razón me encontraba increiblemente débil, ademas que él tenia mucha más fuerza que yo.
-Sueltame -Le suplique, comenzando a llorar de nuevo e intentando alejarme de él, cosa que evidentemente no conseguí, acabando simplemente por acariciarle un poco las mejillas mientras bajaba las manos, sintiendome mucho peor y sin saber que hacer. No pude decir nada más, no supe bien cuantas horas pasé llorando hasta que, simplemente, me quedé dormida con la garganta dolorida y el corazón vacio.


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987 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Ene 17, 2018 7:35 pm

Edahi

Disfruté mucho de la compañía de Jack que pasaba completamente de mis negaciones, yo no había salvado a Wendy por más que me gustara esa idea de ser el salvador de la persona a la que amaba. Después de su marcha aprovechamos para ir a ver a todos los niños que aunque estaban bajos de ánimos, al menos estaban sanos y sin heridas físicas. Wendy se había entristecido de ver el estado de todas las personas del pueblo y para animarla lo único que se me ocurrió fue ofrecerle un paseo suponiendo que a pesar del frío el cielo despejado y el silencio relativo del bosque y del viento la harían sentirse más cómoda.

Las estrellas brillaban con intensidad en el cielo despejado que de vez en cuando era atravesado por una estrella fugaz que recorría con delicadeza el firmamento. Para mi sorpresa el paseo nos llevó de nuevo al puente del que una vez nos caímos juntos cuando ella se resbaló, en esa ocasión con una menor cantidad de luciérnagas por la entrada del invierno. Sonreí al escuchar sus palabras recordando la pulsera que se había estado gastando y que se soltó justo el día en que todo ocurrió. Ya le pediría que me la arreglara al día siguiente, no quería que la magia del ambiente se desvaneciera con mis palabras.

Su delicada mano se rozó con la mía antes de que ella decidiera entrelazar nuestros dedos… no sabía que hacer así que me giré a mirarla intentando encontrar una explicación lógica a su acción que no significara lo que yo tanto quería entender. Estaba formulando la pregunta en mi cabeza cuando vi que se acercaba a mí para besarme. Al separarnos nos miramos a los ojos haciendo que me sonrojara levemente -Si sigues haciendo esto voy a pensar que tengo posibilidades- le avisé sin saber si creer eso era buena idea. Al ver que no respondía nada supuse que se había dado cuenta de que aquello era jugar con mis sentimientos y esperanzas, y que no era algo que se debiera hacer a conciencia. Pero para mi sorpresa volvió a besarme dejándome claro esta vez que no era por las estrellas, por venganza o por cualquier otra cosa que mi cabeza pudiera pensar para intentar no malinterpretar sus señales. Sonreí discretamente cuando nuestros labios se separaron y la sujeté suavemente por la cintura -Te quiero- le susurré deseando poder besarla de nuevo ese día y todos los que había por delante.



Isaro

Scar se tranquilizó durante unos instantes antes de empezar a arrancarse las plumas con cierta desesperación, no sabía lo que sucedía en su cabeza, pero estaba seguro de que no eran buenos pensamientos. Le agarré las manos impidiendo que se hiriera más de lo que ya lo estaba por dentro haciendo oídos sordos a sus peticiones de que la soltara -No te hagas daño a ti misma, eso también me duele a mí- le dije con seriedad cogiendo sus manos y desplazándolas a cada lado de mi rostro -Para eso hiéreme directamente… Sabes que no me resistiré- Scar siguió llorando desconsoladamente por gran parte de la tarde hasta que poco a poco el cansancio la dominó y la dejó descansar.

La llevé en silencio a la cama con cuidado de no despertarla y aproveché para cambiar mi lugar por el de Glup y que así pusiera dormir abrazada mientras me ocupaba de preparar una cena ligera para que al menos no se acostara sin tomar algo. No tardé demasiado en prepararla, quedándome un rato en el sofá para esperar a que fuera la hora indicada para volverla a despertar. Tenía reticencias a llamarla porque al menos cuando dormía parecía tranquila. Sin embargo eso nunca llegó a pasar, la hierba hacía más efecto del que creía y acabé durmiéndome allí mismo… al menos así fue hasta que un grito en el interior de la habitación me hizo saltar del sofá e ir corriendo hasta donde estaba Scar. Nada había en la habitación, pero no dudé en abrazarla, suponiendo al no oler a nadie, que había sido una pesadilla. -Estoy aquí- susurré varias veces estrechándola contra mi pecho, deseando de corazón que volviera a ser la niña rebelde, arisca y cariñosa a la que tanto amaba.

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988 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Ene 18, 2018 11:05 am

[Wendy]
Mi corazón estaba acelerado con solo pensar en la sensación de los labios de Edahi sobre los míos pero sorprendentemente verlo sonrojado me hizo sonrojarme yo, pese a eso, su mirada parecía un poco triste. Sus palabras me hicieron dudar, no sabía como contestarle, pues hablar en ese momento seguía parecíendome un poco fuera de lugar. Me acerqué con mucha suavidad para volver a besarlo, alargandolo un poco más, sin querer parar a respirar.
La sonrisa de Edahi, aunque era pequeña, me parecía deslumbrante e impidió que me quedase mirandolo demasiado rato, queriendo esconderme, cosa que hice con la cola sin darme cuenta, pero, pese a eso, lo rodeé, apoyandome en él con los ojos cerrados.
-"Yo también te quiero" -Aún no me sentía del todo valiente para decirlo en voz alta, seguro que mi voz no saldría una vez abriera la boca, era mejor dejarlo asi, tenía todo el tiempo del mundo para decirselo. Sobre todo ahora.

[Scar]
Lo ocurrido en aquel lugar algo apartado de la aldea vino a por mi mente en cuanto esta perdió la capacidad de controlarlos minimamente. Esta vez no estaba sola, mi bebé estaba durmiendo en la cuna a nuestro lado, mientras descansabamos un día cualquiera. Mi corazón se sintió tranquilo a ver que todo había sido un sueño, pero en cuanto me levanté a por algo de agua, las cosas cambiaros. Al traspasar la puerta, el ambiente se tornó oscuro y pesado, como si algo no fuera bien. Dudé y me di la vuelta para despertar a Isaro y que se quedase con Clarisse hasta que averiguase lo que ocurría, pero donde él estaba durmiendo momentos antes no había nada, tan solo una cama deshecha. Me acerqué llamandolo y mi voz no salía, pese a que sí desperté a nuestra hija, que empezó a llorar. Pero no era un llanto de hambre, sino de dolor. Apresure mi paso y un ángel negro, de pie junto a la cuna, cogía el cuerpo de mi bebé lleno de sangre y con la mirada perdida. Esa imagen se quedó grabada en mi cabeza incluso cuando grité, despertandome asustada. Me dolía la garganta pero no pude pararlo, me rodeé la srodillas y empecé a llorar al pasarme por la cabeza la última cosa que había visto en mi sueño pues, a pesar de ser solo eso, un sueño, el vacío que se removía en mi interior al haber imaginado algo asi no hacía más que agrandarse con cada segundo que pasaba. El abrazo de Isaro no me tranquilizó lo suficiente para dejar de llorar, era como si esa imagen no fuera a desaparecer jamás de mi mente, impidiendo que me relajase lo más minimo.
No pude tranquilizarme como para llegar a dormir, pero sí lo fingí, Isaro no tenía la culpa y yo simplemente miré toda la noche a la pared que había bajo la ventana hasta que el sol empezó a iluminar el valle.


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989 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Ene 18, 2018 6:49 pm

Edahi

La sensación al poder escuchar esas palabras provenientes de Wendy era muy gratificante, jamás había sentido tanta felicidad al escuchar aquella misma frase. Caminamos de vuelta tomados de las manos, sentía calidez por todo el cuerpo a pesar de las bajas temperaturas que traían consigo las noches invernales, y sabía que era a causa de Wendy. Preparamos juntos la cena hablando un poco y animándonos a medida que pasaba el rato, ya que la timidez de ambos disminuyó al ver que tampoco teníamos que darnos prisa por cambiar la relación que había entre nosotros.

Después de cenar y ayudar a lavar los platos fue cuando me despedí de ella, no había querido presionarla ni que sintiera que no podía rechazarme solo porque me quisiera, y estaba al tanto de que Silya y Cain ya tenían a Ceci así que uno más no les molestaría. Pero su cara de cachorro y sus palabras me hicieron sonreír -Si eso es lo que quieres me quedaré, solo fue la costumbre- admití, había supuesto aquello sin tener en cuenta que quizás Wendy prefería que estuviera cerca. Nos fuimos juntos a la cama, tumbándonos y hablando hasta que empezamos a tener sueño. Claro que había querido tocarla y llegar a lo que llegamos cuando estuve en su sueño, sin embargo tenía bastante cabeza como para comprender que llevaría su tiempo hacer que no me rechazara, y a decir verdad, en ese instante en el que sabía que no se moriría en solo un siglo, prisas era lo que menos sentía.



Isaro

Enseguida supe que no se dormiría fácilmente por lo que intenté aguantar despierto el máximo tiempo posible, durmiéndome a mitad de la noche cuando no pude mantener mis ojos abiertos. Me desperté a la mañana siguiente con los primeros rayos de sol… Scar seguía en la misma posición en la que estuvo cuando me dormí, al incorporarme le di un beso en la mejilla -Iré a preparar el desayuno, tienes que comer un poco- le pedí acariciándole el pelo antes de levantarme, e ir a la cocina pasando por el salón para retirar los platos de la cena que ninguno de los dos tocamos.

En esta ocasión sí preparé huevos fritos sabiendo que le gustaban y dejé las mermeladas que quedaban fuera por si volvía a negarse a comer. También quería visitar a Clarisse cuando estuviera seguro de que Scar estaba mejor o que al menos dormía un poco. En cuanto los desayunos estuvieron listos fui de nuevo a la habitación, no debía dejarla sola por demasiado tiempo, ya había aprendido a base de escarmientos que ausentarme no era una buena idea.

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990 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Ene 19, 2018 7:34 am

[Wendy]
El resto de la noche fue realmente agradable, parecía que nada iba a salir mal. Mi corazón seguía latiendo tan rápido como minutos antes, quería volver a sentir sus labios, pero estaba demasiado nerviosa para hacer cualquier cosa. Me sonrojaba facilmente, solo con rozarlo o mirarlo, costandome un poco acostumbrarme a que no fueran gestos disimulados. Me costó un poco, pero aunque seguía tímida, fue siendome más y más facil actuar con normalidad, nuestra relación no iba a desaparecer de repente, ni a cambiar de forma brusca, tal como la de Silya y Cain, que seguían pareciendo amigos y no pareja. Por esto, pensaba que era obvio, pero me sorprendió cuando Edahi se espidió, claramente dispuesto a irse a dormir a otro lado. No lo entendía, mi casa estaba vacía y yo le había contestado ya, no creía que fuera necesario decir nada para que se quedase. Me lo quedé mirando agachando las orejas sin darme cuenta, acercandome unos pocos pasos, casi arrastrando la cola.
-Pero... pensaba qe hoy te quedarías a dormir -Dije, mirando al suelo sin acercarme más, tampoco quería obligarlo, pues seguro que también quería pasar tiempo con su hermana, ya el día anterior se había ido sin que yo pudiera decir nada a la mirada interrogante de mi padre. Esta vez, Edahi era el que parecia algo sorprendido, pasando a una mirada dulce que me hizo sonrojarme de nuevo, pese a que había conseguido mi propósito. Salté a abrazarlo, sonrojandome tras apartarme de un salto, nerviosa perdida por actuar de una forma tan extraña, pero no podía evitar sentirme alegre al saber que ya no tenía que disimular o camuflar lo que pensaba. La cama de Eider estaba despejada, pero de cualquier forma prefería no dormir sola. Estaba más tranquila, pero seguía notando mi corazón acelerado. ¿Y si roncaba? ¿y si hablaba dormida? Bueno, él podía meterse en mis sueños asi que no tenía mucho sentido pensar en ello. Dudé unos cuantos segundos en la oscuridad de la habitación, sin saber si acercarme, quedarme donde estaba o qué, pero no me arrepentí de mi decisión de acercarme con suavidad a darle un beso de buenas noches. No di muchas vueltas, quedandome dormida sin pensar demasiado en si estaba cerca o no de él, oliendo el dulce aroma que desprendía el pelo de Edahi.
-Hueles bien -Murmuré adormilada, acercandome poco consciente de ello hasta apoyar la cabeza en su hombro y mi mano sobre él, quedandome dormida momentos después.

[Scar]
Sentí los movimientos de Isaro durante toda la noche. Parecía que le era complicado dormir, aunque no tanto como a mi, pues mi vista se quedó fija en el mismo punto de la pared. Se despertó increiblemente pronto para lo que me esperaba, levantandose con tranquilidad, haciendome preguntarme cómo encontraba ganas para moverse, pensar o ir a por algo de comer. No le dije nada, solo me quedé tumbada en la cama, en la misma posición en la que había estado toda la noche. El ambiente se llenó de un agradable olor a huevos con beicon, pero no quería comer, me dolía la garganta todavía, ya fuera de llorar o de gritar, quizás de ambas. No tenía intención de moverme pero en cuanto llegó me giré a mirarlo. La noche anterior no me había fijado que tenía ojeras y parecía algo triste, demasiado poco para lo que esperaba, pues tampoco parecía enfadado por mi estupidez, era evidente que algo le ocurría, pero tenía miedo de preguntar. Miré sin ganas el desayuno que, en otro momento, haría que saltase a abrazarle al cuello, pero en ese momento tan solo consiguió que suspirase, no quería comer, con eso no iba a llenar el vacío que sentía al pasar mi mano por el lugar que había dejado Clarisse.
-Si tu comes, yo como -Dije, repitiendo sus palabras después de unos minutos en silencio. No sabía bien cuando me las había dicho, tan solo podía saber que la voz era suya, había más palabras pero no era capaz de recordarlas, como si mi mente hubiera estado nublada en esos momentos. Tan solo quería asegurarme de que no intentaba que solo yo comiera. Esperé pacientemente, observandolo hasta que se decidió a comer. No parecia tener demasiado apetito, quizás había comido algo mientras estaba cocinando, pero ya que yo tampoco quería desayunar, preferí evitar el tema. Después, sin haber terminado del todo, me volví a tumbar. Alguien tocó a la puerta y, aunque tampoco quería ver a nadie, no me quejé cuando Isaro se levantó para ir. Momentos después, escuchñe la voz de Wendy, realmente animada, preguntandole si había dormido. Me tumbé como estaba y cerré los ojos, esperando poder fingir que dormía y dándole vueltas a pensamientos que esperaba que Isaro nunca pudiera escuchar.


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991 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Ene 19, 2018 5:55 pm

Edahi

Me sonrojé al sentir que me olfateaba con su delicada nariz, en ese momento era capaz de oler mucho más que antes y me alegraba saber que no se había percatado de que aquel gesto me había puesto realmente nervioso. No es que quisiera parecer maduro ante sus ojos, simplemente me resultaba extraño estar tan alterado por un gesto tan pequeño. Mi sonrojo empeoró cuando ya medio dormida me comentó que mi pelo olía bien y se apoyó sobre mí sin dejarme escapatoria "Eso es muy astuto por tu parte" pensé sin llegar a decírselo al verla feliz. Wendy seguramente era incapaz de ver que aunque ella podía acercárseme cuanto quisiera sin importar el momento, el lugar y la circunstancia, yo tenía que ir con pies de plomo. No la había tocado por miedo a asustarla y ella fácilmente pudo satisfacer mi necesidad de quererla abrazar sin siquiera darse cuenta.

A la mañana siguiente la confusión estaba escrita por todo mi rostro, algo extraño había pasado esa noche y no tenía forma de explicarlo. Había estado en un sueño que no tenía creador, nadie estaba allí salvo yo y lo que me apeteciera crear en él… podía salir a los demás sueños si quería pero después de un rato permaneciendo en el lugar buscando al líder del sueño sin encontrarlo, el lugar se desvaneció conmigo dentro "¿Qué significa eso?" me pregunté levantándome lentamente de la cama y fijándome en que Wendy realmente tenía un lado salvaje. No solo la cama estaba hecha un revoltijo de sábanas y mantas, incluso mi ropa estaba mal puesta como si hubiera tirado de ellas en algún momento de la noche "¿Cómo es que no me desperté?" me pregunté sabiendo que siempre había sido fácil de despertar, pero con más interés en lo que ella hizo cuando no miraba. Estaba claro que ella no era de las que atacaban por la noche, así que solo podría molestarla un poco hasta que lo negara en rotundo mientras se sonrojaba.

Así lo hice antes de irme a preparar el desayuno, con un buen humor que no creí que existiera hasta ese momento. Jamás me despertaba con una sonrisa y con la sensación de haber descansado, a pesar de que se sumó a la cantidad de cosas extrañas de aquella noche, la sensación de no gruñir a todo el que se me pasara por delante la primera media hora del día era bastante buena -Me gustaría volver a ir a visitar a Isaro cuando acabemos de desayunar- le avisé cuando ambos estábamos en la cocina para terminar más rápido de preparar algo de comer. Aunque me contuve la mayoría del tiempo en el momento en el que dijo de ir a vestirse le di un suave beso que sabía dulce gracias al desayuno que habíamos tomado -Yo me ocupo de fregar todo- le comenté con una cálida sonrisa instándola a que se diera prisa. Wendy también tendría ganas de ver cómo se encontraba Scar y si se veía con ganas visitar a todos los niños que necesitaran de sus cálidos abrazos y su preciosa sonrisa para sentir que todo lo malo ya había pasado.



Isaro

Sonreí con cortesía al escuchar esas palabras que yo había dicho hacía un par de días, me alegraba saber que al menos esta vez no tendría que forzarla a comer. Vigilé que se llevara un trozo a la boca cada vez que yo lo hacía. No tenía mucha hambre, así que en cuanto Scar dejó de pinchar la comida también paré. Recogí las cosas satisfecho de que ella hubiera decidido voluntariamente descansar un poco más, ya que tenía la sensación de que no había sido capaz de dormir en toda la noche después de la pesadilla que tuvo.

Miré a Scar antes de levantarme a abrir la puerta, no parecía molesta de que las personas quisieran venir a ver como estaba ella. Eran Wendy y Edahi, -Sí, dormí un poco en la noche- admití antes de fijarme en que estaban tomados de las manos. Al ver a donde miraba no dudaron en soltarse haciendo como si nada hubiera sucedido -Pasad- les pedí, si no querían decir que estaban saliendo me haría el inocente que no se daba cuenta de nada. Aunque también era porque no me apetecía sonreírles y darles la enhorabuena pues no lo sentía de corazón y decirles que me alegraba por ellos cuando en realidad ni siquiera podía sentir simpatía de que el niño que siempre había sido popular se hubiera enamorado de verdad y de que la profesora a la que tanto apreciaba hubiera encontrado alguien dulce a quien amar.



Última edición por clea el Sáb Ene 20, 2018 6:03 pm, editado 1 vez

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992 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 20, 2018 5:08 am

[Wendy]
El sonrojo por el beso matutino de Edahi ya había desaparecido mientras esperabamos a que Isaro nos abriera. Su rostro me decía que era verdad lo que aseguraba, las ojeras seguían ahi asi que tampoco podia estar segura. Sabia que nuestra visita no era ni de lejos lo que más quería en ese instante, asi que, sin hablar de ello, Edahi y yo tomamos una posicion de ligera distancia entre nosotros, prefiriendo dejarlo para cuando ambos estuvieran mejor. La casa olía bien, de forma que seguramente habían desayunado, pero no era del todo seguro, asi que fue lo primero que comprobé.
-¿Seguro que no quieres que venga a ayudarte? Pareces agotado -Le dije preocupada, viendo la gran tristeza que emanaban sus ojos y todo el dolor que cargaba sobre sus hombros -"Duermelo, yo cargo con las culpas si no le sienta bien" -Le pedí a Edahi sin actuar de ninguna forma, segundos antes de pedirle que al menos me dejase ayudar a limpiar. No tardó en acabar dormido, haciendome casi caer bajo su peso, necesitando la ayuda de Edahi para moverlo hasta el sofá.
-¿Isaro? -Scar parecia preocupada por la desaparición de su pareja, pero la voz de esta no era nada parecida al día anterior, seguramente habiendose acostumbrado más a hablar. Miré a Edahi un momento, sintiendome mal por ser tan feliz de lo ocurrido en un lugar tan lleno de dolor. Le sonreí como disculpa, pidiendole seguir disimulando alli dentro. Llevamos a Isaro hasta la cama, donde podría descansar mil veces mejor, haciendo que mi amiga se girase, alarmada y, en parte, asustada.
-Solo esta dormido -Le aseguré, esperando una sonrisa como la última vez que habia estado con ella, pero en cambio solo distinguí una mirada de dolor en un alma vacia, que se sentó a mirar a su pareja, tapandolo con mucha suavidad antes de acariciarle la mejilla. Sin entender qué le pasaba por la mente, Scar comenzó a llorar, tapandose la cara con las manos y encogiendose. Miré a Edahi, confundida, y me acerqué rapidamente a abrazarla, pero ella tan solo murmuró que era su culpa todo lo ocurrido. Me preocupó verla asi, Edahi me había asegurado que sus recuerdos llegarían poco a poco, pero no parecía ser asi, era evidente que Scar recordaba ya todo de nuevo y, sin duda, esa no era una buena señal.

[Scar]
Me habría gustado poder recibir a Wendy con una sonrisa pero me era muy dificil pensar en algo alegre, recordandome una y otra vez lo que había provocado con mi estupidez. Quería arrancarme las alas, quería llorar hasta desgarrarme la garganta o abrirme el pecho para que toda la tristeza se escapase. Me dolía tanto sentir todo aquello que una parte de mi, cada vez más grande, se preguntaba si habría sido mejor simplemente morir a manos de Mitzrael, pero mirando a Isaro durante un segundo sabía que dejarlo solo no era una opción, él lo era todo para mi y no podía hacer que todo cuanto se había esforzado desde que era libre quedase en vano. "Sin él, seguramente me habria..." Mi mirada se cruzó con la de Edahi, que a juzgar por el rostro que ponía había escuchado todo cuanto cruzaba mi mente.
-"No me mires asi... no puedo soportarlo y se que él tampoco" -Le dije, escondiendome debajo de mis alas, queriendo ocultarme de todos. Cuando por fin pude volver a salir, me tumbé al lado de Isaro, apoyandome en él, pero sin ser capaz de dormir.


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993 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 20, 2018 7:54 pm

Edahi

Isaro se pensó la sugerencia de Wendy, no le importaba mucho que lo ayudara, pero no quería aceptar lo que eso implicaba sobre su agotamiento. Todavía estaba pensándose una respuesta cuando la voz de Wendy me dijo lo que quería que hiciera, sin pensármelo dos veces lo dormí antes de que pudiera pronunciar un sonido de su boca abierta -No hace falta que cargues con las culpas, yo también pensé que era mejor que descansara un poco más.- admití esperando repartir las culpas entre los dos, no quería que se enfadara con ninguno así que si era un poco con cada uno se le pasaría antes.

Llevamos a Isaro hasta su habitación donde Scar lo esperaba algo preocupada de lo que pudiera haberle ocurrido. Al ver su mirada similar a la de su pareja decidí revisar su mente descubriendo que no solo se había recuperado al completo, también había recuperado todos los recuerdos. Así se lo hice saber a Wendy, lo más probable es que hubiera encontrado el detonante que la hizo despertar del ensueño… y descubrir todo aquello de una sola vez la había dejado en shock. Incluso sus pensamientos iban por mal camino teniendo que interferir antes de que se pusieran demasiado peligrosos "Isaro aprecia mucho la vida… Sino fuera así se habría suicidado más de un siglo atrás" le respondí antes de acercarme a donde ella estaba y le acaricié el cabello cuando se quedó tumbada al lado de su novio "El tiempo sanará las heridas" añadí haciendo algo de trampa para mantenerle la mente serena sin que tuviera que preocuparme porque quisiera llevar a cabo sus ideas de dejar el mundo de ese modo. "Ven con nosotros al salón y que Isaro descanse, después de estos días necesita un sueño profundo" le pedí esperando que Wendy se encargara de ayudar a Scar a ducharse mientras que yo me ocupaba de limpiar la casa. Después de que Scar estuviera más relajada también la dormiría si la veía muy deprimida o con dificultad para conciliar el sueño… nunca me habían resultado tan útiles mis poderes con amigos ya que si dormía a alguien solían ser los humanos que no queríamos que nos vieran.

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994 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Ene 21, 2018 6:09 am

[Scar]
Simplemente tumbandome junto a Isaro, una enorme tranquilidad me embriagó, haciendo que dejase de lado los pensamientos que tenía, dandome cuenta de que bajo sus ojos había unas ojeras enormes que no había visto hasta ese momento. Escuché la voz de Edahi en mi cabeza, la mayoría eran cosas que ya sabía, pero realmente era dificil para mi todo aquello, aún más sabiendo que era por culpa de que me había enfrentado a aquel ángel. Mientras él hablaba, como si fuera ruido de fondo, podía oir mi propia voz intentando animarme, pero en cierta frase, esta voz se quedó completamente callada.
-¿Estos días? -Pregunté, en voz alta, jugando con un mechón del pelo de Isaro -¿A que te refieres? -Pese a que esa información debería haberme alterado, no parecía posible, estaba muy tranquila, seguramente por el agotamiento mental.
-Han pasado unos días desde aquello -Dijo Wendy, con mucha calma y hablando increiblemente bajo. Apenas podía oirla bien -Ahora la aldea está tranquila y todos los que la atacaron se han marchado -Parecía estar dandole vueltas a algo, pues sus ojos estaban fijos en la cama hasta que se levantaron a mirarme. Sonrió de forma forzada, sin duda algún mal recuerdo la estaba molestando. Quise preguntarle qué le pasaba, pero me recordó que Isaro estaba descansando y lo mejor era salir al salón.
-No puedo andar -Les dije, volviendo a tumbarme como estaba, jugando con el pelo de Isaro. Tantos golpes y relámpagos en la espalda no eran algo que fuera a sentar bien a nadie, asi que no era algo que realmente me preocupase en exceso y mucho menos en ese momento.
Tras contarles eso, Wendy miró a Edahi, sin decir nada, y este salió un momento a rebuscar en el desván, donde estaba la silla de ruedas que tiempo atrás había necesitado Isaro.
-Asi será más facil moverte -Me dijo Wendy con una sonrisa más real, ocupandose de ayudarme mientras me duchaba y vestía. Ignoré mis alas, ni las limpié ni sequé ni moví. no deberían seguir allí, eran extrañas para mi pero tampoco entendía que en ese momento me resultasen indiferentes, como si estuviera en un lago tranquilo en mitad del bosque.
Notaba que Wendy estaba extraña, pero no quería preguntarle, recordaba haber escuchado su nombre entre un velo de sueño, lo que me recordó que al final no celebramos su cumpleaños. Edahi se había entretenido limpiando y para mi sorpresa, Isaro seguía durmiendo, asi que decidí entretener mi mente con cualquier cosa que pudiera encontrar, hasta que Wendy y Edahi decidieron irse. Miré hacia la habitación.
-"¿Podrías hacer que se olvide de Clarisse?" -Le pregunté a Edahi antes de que salieran. Me imaginaba su respuesta, pero tenía que intentarlo. Evidentemente, la respuesta no era la que yo quería, incluso noté que en parte se había ofendido un poco -"Lo siento... solo quiero evitarle sufrimiento" -Dije empezando a sentir que el vacio reaparecía -"No se merece esto... solo quería quitarle algo de peso" -Me extrañó que Wendy no preguntara nada, pero simplemente parecía esperar a que terminasemos nuestra conversación -"¿Y mantenerlo dormido las horas que necesita?" -Le pedí, sabiendo que al menos eso no era malopara él ni para nadie, era mucho rato sola, o al menos con esa sensación, pero si él lo necesitaba, aguantaría lo que hiciera falta.


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995 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Ene 21, 2018 9:02 am

Edahi

Me alegró ver que mi pequeña intrusión mental la había calmado bastante, facilitando a Wendy que se encargara de lavarla, secarla y vestirla mientras yo me ocupaba de ordenar la casa, limpiarla y prepararles algo sencillo de tragar para que solo tuvieran que calentarlo cuando tuvieran hambre. Tardé más que Wendy, por lo que ella se quedó charlando con Scar un rato hasta que terminé de cocinar. De vez en cuando sentía la mirada no muy bien disimulada de Wendy, me encantaba ver que seguía procurando ser discreta a pesar de que habíamos empezado a salir… estaba lindísima cada vez que la miraba a los ojos, ella se sonrojaba y desviaba la vista intentando evitar encontrarse con mis ojos.

No dije nada sabiendo que quería mantenerlo en secreto, y simplemente hablé con ambas de que iba siendo hora de marcharnos. La pregunta de Scar me hizo arrugar un poco el entrecejo "Los recuerdos son algo muy valioso que forman la personalidad de una persona, no puedo simplemente quitárselos sin que él sepa nada. Para eso él deberá ser el que quiera olvidarla" le respondí escuchando como se disculpaba al notar mi molesta respuesta, me calmé un poco para poderle hablar mejor "Si borrara los recuerdos de Clarisse lo más probable es que se olvidara de muchas cosas más que le recordaran a ella, como los dibujos, o las cosas que hizo durante ese tiempo… si hubiera sido un solo día podría pensármelo" añadí, pues borrar un día al completo o parte de un día no afectaba tanto como borrar semanas y semanas de recuerdos de una sola persona… podía incluso cambiar su forma de actuar en algunas cosas ya que si borraba la aparición de Clarisse también borraría a la hermana de Scar que fue uno de los detonantes, los mareos de ella y todo lo que se reforzó su relación con la llegada del bebé, era imposible marra mí hacerle algo así a mi amigo.

Asentí a la siguiente pregunta, había pensado en despertarlo para que no se sintiera culpable por dejar sola a Scar, pero sentía la presencia de un ángel y un demonio acercarse, seguramente para revisar el estado de ambos. Al abrir la puerta dejé que pasaran primero y los informé telepáticamente de las cosas más importantes que habían sucedido, Tefael me revolvió el pelo con una pequeña sonrisa -Puedes descansar un rato, mamá pato, nosotros nos ocupamos del resto- me dijo intentando molestarme pero consiguiendo tan solo que le sonriera amablemente, él siempre había sido de ese modo intentando hacernos olvidar un poco los problemas y dándoles mayor o menor importancia de la que tenían para aliviarnos por pensar que era un exagerado o que realmente no había nada de que preocuparse -Cuidaos vosotros también, no querría tener que ocuparme de más patitos hijos- le respondí haciendo que se sorprendiera de que le siguiera la broma. Nos despedimos por última vez de los que estaban despiertos y nos marchamos, le dejé la elección lo que quería hacer a Wendy ya que yo había sido el que le pidió visitar a Isaro y Scar temprano en la mañana.

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996 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Ene 21, 2018 9:17 am

[Wendy]
No tenía muy claro qué quería hacer, la verdad es que no me había dado tiempo a pensar en lo que sucedería cuando salieramos de allí. Dudé un rato, no quería molestar a nadie y la verdad es que empezaba a dolerme la cabeza por la cantidad de luz que había en la calle, por supuesto no quería preocuparlos, asi que le pedí ir a ver como estaba Cris.
La visita fue mejor que la del día anterior, sin duda Ryan era un muy buen padre y había logrado animar al niño con ayuda de la pequeña Maria, que estaba en ese momento preparando con él una silla donde se sentaría el espíritu de Irae cada vez que bajase a visitarlos. La de la madre de la niña no estaba por ningún lado ya que ella la llevaba a la habitación continuamente antes de irse a dormir. No quise molestarlos mucho asi que bastante antes de la hora de comer ya salíamos por la puerta en busca de algo más que hacer.

[Scar]
Pese a que seguía realmente tranquila, era capaz de notar que en el instante en que Edahi se marchó, los pensamientos que estaba teniendo empezaban a volver. Se quedaron un momento hablando en la puerta con Tefael y Cryp, no demasiado, era una charla sin preocupaciones, tan solo una broma tipica de Tefael, nada fuera de lo normal. Crypthorn parecía estar un poco incómodo allí y cuando nos quedamos solos se disculpó y salió de la casa, seguramente molesto por el ambiente queyo no podía ver.
-¿También vas a irte? -Le pregunté, apartando una de mis alas con la mano para poder tumbarme en el reposabrazos del sofá. No tenía demasiadas ganas de ver a nadie, pero la presencia de Tefael me tranquilizaba de una forma similar a como lo hacía la de Isaro.


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997 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Ene 21, 2018 5:02 pm

Tefael

Edahi no se olvidó de darme mentalmente todos los detalles de la condición de Scar y la pequeña mejoría de Isaro, antes de irse. No me gustaba ver a Scar de ese modo por lo que intenté pensar en algo para que se olvidara momentáneamente de todo lo que le rodeaba y la asfixiaba hasta tal punto en el que incluso hablar le era difícil. Estaba claro que Cryp no se sentía cómodo con la situación, más que porque me hubiera acostado con ella, era porque le hubiera pasado algo tan similar a lo que a Lear le sucedió diferenciándose únicamente en que en esta ocasión, la madre si fue capaz de sobrevivir -No me voy a ir- respondí acariciándole el cabello como lo hacía después de… Bueno, simplemente acariciándole el cabello como sabía que le gustaba -Cryp volverá en un rato, seguramente ha ido a fumar- le aclaré sabiendo que se quedaría con Eider fuera mientras lo mimaba y se deshacía de los malos pensamientos que de vez en cuando tenía.

Al verla tan distraída y en ocasiones a punto de llorar, lancé las palabras convenientes esperando al menos desbloquear esa contención para que llorara sin preocupaciones y que se desahogara hasta que las lágrimas ya no fluyeran. -Cuéntame lo que pasa por tu cabeza, tal vez no pueda hacer nada por solucionarlo, pero ya sabes que soy un excelente oyente- le comenté esperando que eso la hiciera soltar prenda. Scar no se tomó más de dos segundos en empezar, diciéndome todo lo que ella había estado aguantando sola y llorando al final después de sentir que ya no tenía nada más que contar. La abracé con cariño prestándole un lugar en el que vaciar sus sentimientos negativos y poderse recomponer. Añadí cada poco rato palabras de ánimo y consuelo que creí más efectivas para que poco a poco mirara el mundo con otros colores. -Siempre, pase lo que pase, estaré ahí. Para lo que necesites, y nunca olvides que tienes a muchas personas que te aprecian tanto como yo o incluso más- le di un beso en la frente. La quería mucho, independientemente de lo que hubiéramos tenido, era una buena chica y se merecía el cariño de todos sus amigos. Para mí, Scar era como Tver aunque mucho más arisca y menos sincera consigo misma. Tver era nuestra amiga demonio oso, tuvimos algo pero eso solo reforzó nuestra amistad y seguí en buenos términos tanto con ella como con su marido el cual también era un conocido algo más lejano.

Sin embargo esta vez, a pesar de que sabía que Cryp y Scar entenderían que no se trataba de amor sentimental, nunca caí en la cuenta de que Isaro podría verlo con otros ojos. Mientras que Scar seguía en mi pecho me giré un momento hacia la puerta que estaba en mi espalda encontrándome con que el joven demonio estaba despierto y con una mirada más triste y desesperada que la última vez que me lo encontré. Era como si me suplicara con los ojos que no la apartara de su lado y al mismo tiempo que lo hiciera por que él no la merecía. Le pregunté con gestos de la cara cuanto llevaba ahí de pie y el me lanzó una sonrisa tan triste que casi sentí ganas de llorar por él -El tiempo suficiente- me respondió con movimientos de la boca. Yo no era como Edahi que podía leer la mente, pero cuando vi que sus ojos se paran en mis labios sé que lleva más tiempo del que debería. Creí que le había molestado que le besara la frente, sin embargo eso no tenía sentido ya que él besaba en la frente a Silya, a los niños e incluso una vez a Wendy para tomarle la temperatura… así que no tardé en encontrar la otra posibilidad.

Desde su posición solo era capaz de ver mi espalda por lo que él no supo el lugar que había besado y simplemente lo supuso por el movimiento de mi cabeza. Lo que más parecía dolerle era que ella lo hubiera aceptado sin más y que además me contara todo lo que seguramente no le había dicho a nadie más, incluyéndolo a él. Quise acabar con el malentendido lo antes posible -Isaro…- lo llamé esperando que al menos me intentara pedir una explicación... pero él tan solo negó con la cabeza y volvió a forzar esa sonrisa triste para que se mantuviera por un tiempo más -Es mejor así… voy a salir un rato, cuida de ella por favor- respondió sin siquiera dudar de qué era lo que le quería decir. Salió tan en silencio como se levantó y se fue a algún lugar al que seguro no debía de ir solo. Yo permanecí abrazando a Scar que con su propio sollozo no pudo oír nuestro intercambio de palabras ni la salida de su novio.

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998 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Ene 21, 2018 5:41 pm

[Scar]
En cuanto Tefael me preguntó, no pude soportarlo más y me fue imposible callarme hasta que ya lo había soltado todo. Lo ocurrido en casa de Ariel, cuando vi a aquel hombre atacandolas, que me enfrenté a él, sin dudar ni acordarme de Clarisse o Isaro, solo queriendo salvar a una persona importante para mi, enterandome asi que el "jefe" de aquel ataque estaba en la plaza. Cuando me encontré con Mitzrael, que enseguida supo quién era yo, amenazandome para que le dijera donde estaba y las respuestas que yo le dí pese a que eso causo todo lo que seguía mis palabras. Lo que sentí cuando me atacaba y todo lo que recordaba que me había dicho, el rechazo que sentia en ese momento no solo por mis alas sino por mi misma al completo, los pensamientos que habían alarmado a Edahi que aunque no era tan valiente como para llevarlos a cabo no dejaban de rondarme cada vez que recaía un poco en el vacío que me contaminaba desde que me desperté. Las últimas palabras apenas se me entendieron, intentaba mantenerme tranquila pero no podía decir aquello y hacer como si nada hubiera ocurrido, decirlo en voz alta no me había ayudado en nada, solo hacía que doliera más que se hiciera más real, que me quemase la garganta y me doliera la cabeza.
-Y he roto tu pulsera -Dije un rato después cuando por fin pude respirar un poco, pero parecía que Tefael no estuviera escuchandome, lo que por supuesto no ayudaba en nada a la pesadez que sentía en ese momento, haciendo que empezase a llorar otra vez, intentando separarme de él.
-D-da igual, m-marchat-te -Le permití -Est-tas preocup-pado por Cryp-p -Quería irme a la habitación con Isaro, pero tampoco me sentía lo suficientemente limpia como para estar con él mientras dormía tan tranquilo. Tampoco recordé que no podía andar y me levanté lo justo para caerme de nuevo, dandome un golpe contra la mesa que tan solo dolía una minima parte de todo lo que sentía. Me incorporé aún sin haberme tranquilizado y me senté, notando como la madera del suelo comenzaba a deshacerse bajo mis manos, tal como había hecho la pulsera cuando deseé que desapareciera. Un pensamiento fugaz pasó rápidamente por mi cabeza, quizás haciendo eso sobre mi misma... Puse la mano sobre una de mis alas, que caían a los lados como si no tuvieran vida, perdiendo algunas plumas a la vez.


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999 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Ene 22, 2018 2:15 pm

Tefael

Mi preocupación por Isaro hizo que desatendiera a Scar el tiempo suficiente como para que se diera cuenta de ello y me dijera que me podía marchar si estaba preocupado por Cryp -No, me preocupa otra persona…- respondí sin saber si era mejor decírselo o ocultárselo, mi primera intención fue callármelo e intentar explicárselo a Isaro cuando lo viera. No quería interponerme entre ambos, sobretodo en esos momentos difíciles que tenían y que cualquier cosa podría fracturar la relación -Y por la pulsera no te preocupes, te haré otra más bonita- añadí al recordar sus palabras, solo era una pulsera… no tenía que apreciarla tanto, en especial porque todos sabían que una pulsera con plumas blancas y negras de cristal solo podía crearla yo "Eso sería como sal en la herida continuamente para Isaro" eso me explicaba un poco el porqué pensaba que tenía interés en su novia o que ella lo hubiera mantenido por mí. Estaba seguro de que no era así, por lo que tenía que explicárselo detalladamente para que no volvieran a quedar dudas.

Antes de que me diera cuenta Scar estaba intentando destruirse las alas con magia de alquimia. Cogí sus manos rápidamente y las quité de ahí consiguiendo que al menos me mirara y parara de autoinfligirse daño -No hagas eso con un regalo que te hizo Isaro- le pedí con una cara de evidente preocupación. Tal vez yo había sido el que las fabricó, pero él fue el que insistió… a pesar de mis siglos nunca cogí la tozudez y la insistencia de otros. Si no lo podía conseguir al segundo intento entonces no valía la pena esforzarse. Esa era mi forma de pensar y sabía que jamás le hubiera vuelto a ofrecer las alas después del segundo rechazo que me dio, así que todo lo que tenía era gracias a Isaro -Si quieres quitártelas, arrancarlas o destruirlas no es de mi incumbencia… pero sí es de Isaro, él siempre ha querido verte volar y si no me equivoco las alas además de ser el primer regalo que te dio también son el recuerdo de vuestro primer día como novios… ¿De verdad quieres deshacerte de algo que él te dio con tanto amor?- le pregunté acariciándole la cabeza y esperando que la idea que surcaba su mente desapareciera. Esa no era la forma de ahogar su sufrimiento, lo sabía por experiencia. Prefería que se aficionara a fumar, a beber o a acostarse con múltiples personas lo más probable es que de ese modo sus ganas de herirse a sí misma desaparecieran, tener varios vicios en ocasiones quitaban otros.

No volví a mirar hacia la puerta ni hacia la habitación, me quedé con Scar, abrazándola y consolándola esperando que Cryp al ver la cara de Isaro hubiera decidido acompañarlo o al menos seguirlo a una distancia prudente.



Silya

Eva y Ceci no paraban de hablarse sonriendo ambas con la misma cara. Me pude dar cuenta de que Ceci tenía dificultades para hablar con los demás pero no con su hermana, e incluso así se esforzaba por superar la barrera del miedo que le impidió hablar por algo más de tres años. En ocasiones tenía dificultad para saber quién decía qué sino estaba mirando directamente, la voz era exactamente la misma pero Eva solía hablar más despacio y con más tranquilidad que Ceci que hacía frases cortas y efusivas.

En ese instante estábamos los cuatro en el sofá dejándole un lado a ellas y el otro para nosotros, no podíamos ser tan cariñosos como antes de que vinieran pero tenerlas a ambas allí hacía que el ambiente se volviera más cálido y divertido. Me levanté al escuchar el suave golpeteo de la puerta reconociendo a la única persona que llamaba de ese modo tan sutil, abrí la puerta para encontrarme a un Isaro, que aunque tranquilo, al borde del abismo -¿Qué te ocurre?¿Qué necesitas?- le pregunté poniendo una de mis manos en su mejilla intentando que su forma llorona de ser volviera a relucir… me preocupaba más verlo de ese modo que verlo llorar -Te necesito a ti- me respondió cogiendo mi mano esperando algo como un permiso para ello -De acuerdo- acepté antes de mirar a Cain para que supiera que me marchaba. Isaro me agradeció con la mirada antes de tirar suavemente de mí -No sé cuanto tardaremos- me avisó por si quería cambiar mi idea mientras la puerta todavía estaba abierta, pero mis ojos estaban decididos, podía ser que algo había pasado con Scar y seguramente quería alguien con quien desahogarse, también podía ser que no quería visitar solo la tumba de su hija… pero fuera lo que fuera sabía que me necesitaba de apoyo emocional como su buena amiga que era.

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1000 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Ene 22, 2018 3:26 pm

[Cain]
Me parecía sorprendente ver las conversaciones que Eva y Ceci tenían entre ellas, pese a que unos días antes ambas parecían seguir caminos diferentes, ahora no se separaban casi en ningún momento. Eva se estaba encargando de ayudar a Ceci a volver a comportarse de una forma normal, sin miedo a ser atacada o herida, pudiendo hacer travesuras si así lo quería, aunque no parecían dispuestas a ello. Le habló sobre su nueva familia, sus hermanos, vecinos y su profesora, a la que tanto querían. También el ataque a la aldea, donde su madre adoptiva, Ariel, quedó herida, al igual que su hermana mayor, Mikka. Le dejó una de las muñecas que tenían en su casa, una pequeña de trapo con vestido verde y pelo negro que Mikka le hizo para uno de sus cumpleaños, pese a que no podía verla, le contamos una y otra vez como era para que pudiera imaginársela.
El ruido en la puerta nos sobresaltó un poco, desacostumbrados a no escuchar los pasos que se acercaban, pero al abrir recordé que Isaro era increiblemente silencioso incluso para mi. Su conversación fue muy corta y aunque estuve seguro de que no era lo que parecía, una molesta sensación de celos me recorrió la espalda.
-Me niego a creer que lo hacen sin querer -Dije hablando solo. No había sido agradable ver a Isaro rodeado por esa niebla oscura, pero no podía dejar a las niñas solas allí, al menos no me sentiría tranquilo con ello y ya estaba Silya si necesitaba algo.

[Scar]
Las manos de Tefael evitaron que hiciera lo que pretendía. No forcejeé, escuchando la regañina que me estaba echando por querer destruir el regalo que escondía en su interior lo ocurrido aquel día tan raro. Era cierto, Isaro amaba esas alas y destruirlas solo conseguiría que su ánimo desapareciera, si es que aún le quedaba algo. Quería seguir llorando pero parecía que mi cuerpo era incapaz de producir más lágrimas, tampoco me sentía más tranquila ni había mejorado en nada mi humor. Quise pensar en otra cosa, apoyada por completo en Tefael, que no parecía molesto por mi excesiva cercanía. "Al menos Isaro está durmiendo lo suficiente" Pensé, buscando razones por las que intentar animarme. Continué hablando con Tefael, aún quedaban cosas en mi cabeza, pero no todas eran sobre lo ocurrido, también el sueño que había tenido esa misma noche, que intenté contarle a pesar de quedarme sin palabras al hablar de ciertas cosas. Realmente me sentía un monstruo en esos momentos y aunque me ayudaba, de poco serviría la presencia de Tefael una vez me quedase sola.

[Crypthorn]
Desde lejos, fumando en lo alto de un arbol, pude ver como Isaro salía de la casa como un vendaval rodeado de espesura negra que emanaba de él. Lo seguí con la mirada, ciertamente preocupado por el aura que lo seguía. Bajé con poca elegancia y los seguí, pues había pasado a por Silya. Ella parecía preocupada y no era para menos, esperé que ninguno de los dos me prestase atención y me quedé en las cercanías escuchando. Sabía que no debería haber estado escuchando asi que en cuanto comprobé que era tan solo un momento de contarle secretos que escondía, decidí que mi vigilancia era innecesaria. Di la vuelta hacia el pueblo, un poco frustrado, queriendo creer que lo que decía no era cierto, pero sin saber bien que pensar. No era la primera vez que algo asi sucedía, pero también podía confiar en Tefael. Fui a por Eider, queriendo olvidarme de todo un poco, acabé en casa de mi hijo, donde dos niñas que me sonaban del peublo jugaban en el salón. Parecía algo decepcionado al ver que era yo, pero invitó a Eider a que jugase con Eva y Ceci, quedanonos ambos en silencio en el interior hasta que quisieron incluirnos en sus juegos.


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