La Mazmorra Gris
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La Mazmorra Gris » Roles » Skull And Crossbones III: The Key To The Cage [ROL]

Skull And Crossbones III: The Key To The Cage [ROL]

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Recuerdo del primer mensaje :

Skull And Crossbones
The Key To The Cage



SIRENIS


Tripulacion:
-Capitana: Katherine Campbell
-Contramaestre: Maia Twiin
-William Black
-Sebastian Ojo de Luna
-Samantha Aldrich
-Lily Salleh Campbell
-Francis Bonnefoy
-Dayron Cabrera
Intro:
El mar, de nuevo en calma. Una calma que precede a la tormenta. Desde cubierta podía notar el sol brillante en el horizonte, calentando el aire y despertando a las aves.  La tripulación estaba agitada pues por fin teniamos acción despues de un par de días navegando.
Por fin, esa mañana, la capitana Kath nos despertó a gritos. ¡Teniamos rumbo! Los vítores recorrieron los camarotes de la tripulación y los animos volvieron a levantar sus cansados cuerpos. El movimiento volvió a surgir en el navio.
Hacía tiempo que nos habíamos acostumbrado al Sirenis aunque había pasado ya tiempo de aquella batalla. Miré a la pequeña Lily siguiendo a su tía y a Kath llevando el timón mientras el timonel se despertaba lo suficiente para poder manejarlo.
Antes de llegar a nuestro destino, Kath se enderezó, separandose del mastil donde estaba apoyada hasta hacía un momento. Era hora de sumergirnos. Ya nadie reaccionaba a aquello, aunque la primera vez más de uno casi se muere del susto. Sonreí al recordarlo y me puse en mi puesto. Bajo la superficie, el agua no tocaba nuestra cubierta. Los peces se apartaban nerviosos a nuestro paso y la luz del sol se distorsionaba con el movimiento de las olas. Maia entrenaba bajo la atenta mirada de Lily, que esperaba entusiasmada su turno de mostrar nuevas habilidades. Kath, en cambio, se mantenía separada del grupo. Fui hasta ella y le aparté el pelo de la cara. Me miró y buscó a su hija con la mirada.
-Solo te ví distraida -
Suspiró y se fue a actuar de capitana, guiando nuestro camino. Desde donde estaba pude ver los cascos de los barcos que pasabamos por debajo, aunque no tardaríamos en salir a la superficie, pues aunque eramos casi intocables bajo el agua, la isla de Tortuga se mantenía en la superficie.
Viramos para escondernos de los ingleses que vigilaban las orillas y entramos por una cala menos vigilada. Tras desembarcar un grupo, el barco volvió a desaparecer. Si nos encontraban, lo mejor sería que no supieran como habíamos llegado. Sin ninguna indicación, todos sabíamos donde íbamos: La hija del capitán, la última guarida pirata.
Nadie debía vernos, nadie podía alertar. Todos aquellos que se atrevieron a interponerse perdieron la oportunidad de huir al sobrevalorar sus habilidades y burlarse de las chicas. Kath y Maia aún seguían reglar diferentes, pero ambas mataban sin piedad, una por diversión, la otra por proteger, pero de ambas espadas caían gotas de sangre aún caliente de los idiotas que intentaron pararlas.
Maia abrió rápidamente la puerta de la taberna y en un momento todos desaparecimos de la vista en su interior. La pequeña Lily parecía divertirse sin enterarse de lo que ocurría mientras su madre se abría paso bruscamente en dirección a la barra, apartando a los que le tapaban el camino. Miré a ambas mujeres, siguiendolas cuidando que nadie tocase a Lily, o lo siguiente que rodaria por el suelo sería mi cabeza, pues no solo la capitana era agresiva con ese tema. Me costó un poco llegar a la barra pero por fin conseguí alcanzarlas. Allí empezamos a ocupar poco a poco la zona. Senté a Lily al lado de Mai, mientras la pequeña le enseñaba orgullosa la bolsita de dinero que le había cogido a uno de los borrachos del camino. Una pequeña sonrisa asomó en el rostro de Maia, que parecía solo tener gestos amables para ella, y con una leve señal de aprobación consiguió que Lily se riese y viniera a contármelo. Mientras fingía hacerle caso, me fijé en que Kath se subía a la barra de un salto y se ponía de pie sobre esta. Ya no sonreía, nunca, al menos que la vieramos. Había cambiado, todos habiamos cambiado en esos seis años y más aún con lo ocurrido en Tortuga. Pero esa noche todo se acababa. Uno de nuestros "queridos" parroquianos cometió el error de gritarle obscenidades a la capitana, que lo miró con asco. No hizo falta mas que un gesto para que Maia adelantase un par de pasos, lo justo para que su arma lo atravesase de lado a lado, los que se habían adelantado a por él volvieron a su sitio. Después retorció para sacar y se sentó de nuevo junto a mi y a Lily, que aplaudía a la tia Maia por espantar a los monstruos. Mi mirada se cruzó con la de Kath, en donde pude ver de nuevo tristeza, como siempre, desde hacía años. Pero yo ya no sabía que más hacer... ahora que por fin volvía a estar con todos, lo mejor era no presionarla, de modo que solo le sonreí, anímandola a que hablase. -¡Esta situación es ultrajante! -
Exclamó, alzando la voz sobre los ruidos propios de una taberna, llamando la atención de los que aún no se habían dado cuenta de su presencia
-Cómo puede ser, ¡que nosotros! ¡¡piratas!! ¡las personas más temidas antaño en la armada! Estemos recluidas en este lugar como sucias ratas! Presumimos orgullosos de nuestra bandera, de nuestras velas, de nuestros barcos, pero nos escondemos en el fondo de una apestosa taberna cuando más deberiamos levar anclar y volver a surcar los mares -
Muchos alzaron la vista de sus jarras para mirarla
-pero no, es más fácil murmurar el odio que le tenemos a los que hasta ahora nunca se habían atrevido a coaccionarnos. Nuestros hermanos de batallas ahora reposan en el fondo del mar, lanzados al amparo de Davy Jones por un grupo de perros sarnosos. ¿Acaso ellos, con sus trajes rojos totalmente impolutos, son más fieros que nosotros? ¡¡SOMOS PIRATAS!! A nuestras espaldas cargamos con cientos ¡MILES! de cuerpos sin vida de aquellos que osaron cruzarse en nuestro camino! Alzemos las banderas traigamos la muerte de nuevo a este mar, la memoria de todos nuestros tripulantes sigue viva! Solo hay tres liquidos que ansiemos, el mar para navegar! el ron para calmar nuestros males y ¡la sangre de nuestros enemigos! -
Exclamó finalmente, alzando su espada, logrando con ello que el furor de los demás, que poco a poco había llenado sus corazones extallase, haciendolos levantarse y rugir como hacia tiempo que no había visto en aquel lugar dejado de la mano de dios. Miré a Kath, que por más que compartía el sentimiento con todos, no parecía entusiasmada. Bajó de un salto de la barra y se tomó un trago de su jarra.

Los gritos alarmaron a invitados no bienvenidos, que entraron en la taberna como furias, acercandose a quien había causado tanto escándalo, facilmente localizable por el espacio que había a su alrededor. Cogió a Katherine por el cuello de su ropa y la levantó delante suyo, aunque no consiguió despegarla del suelo. Preguntó en un tono irrespetuoso si acaso no habían dejado claro que nada de reuniones. Varios de los que había allí se sentaron de nuevo, parecían controlados por las palabras de aquel hombre.
-No deberias tocar así a una dama -
Dije con calma, viendo como Kath le mantenía la mirada con fiereza
-Podría salirte el tiro por la culata -
Le advertí, aunque prefirió no hacerme caso. Suspiré cuando la espada de Maia cortó la muñeca del hombre como si se tratase de un muñeco.
El dolor tardó en llevar a su cerebro, pero para entonces, otras tres espadas atravesaban su estómago. La de Maia, la de Kath y la mia.  Un grito de dolor y lamento en aquella alma perdida alertó al resto de su batallón, pero la capitana ya contaba con ello. Hora de irse.
-¡Piratas! -
Gritó Kath, cogiendo a Lily y dandomela
-¡Preparaos para la batalla! ¡Destruyamos estas cadenas y abrámonos paso a la libertad! -
La puerta se abrió. El pobre inglés que lo hizo solo se vió venir encima una jauría de perros de agua furiosos y listos para morir por su bien más preciado. Volvimos hacía nuestro barco, llevandonos a todos los que ansiaban el mar tras nuestros pasos.
Autoras: Capitanas Adamaris y Kairiki


OFF: Son las 23:00, una húmeda brisa anuncia que una tormenta se acerca. Atraviesan las puertas de la taberna e irrumpen lanzando eufóricos gritos de guerra a las calles de la isla, unos pocos soldados se acercan atraídos por el alboroto. Al nor-este se encuentra la base militar de la armada británica, donde se encuentran la mayoría de los soldados, al sur-este se encuentra el puerto, resguardado por 4 guardias de sacos rojos. Aunque no saben cuantos soldados hay en la base, podrían sorprenderlos ya que a estas horas se encuentran durmiendo, aunque si fallan podrían perder su única oportunidad de escapar de la isla y hasta su libertad. El camino hacia el barco parece despejado, y ya que conocen el paradero del tesoro del oleaje rojo (una isla llamada Ábaco, ubicada al norte) quizás sea mas prudente embarcar cuanto antes.


GAUDIUM


Tripulacion:
-Capitana: Dulce
-Contramaestre: Davy Van Bockholt
-Oscar Del Valle
-Andrea Campos
-Scheherezade
Intro:
El majestuoso navío se abría paso lentamente por el embravecido océano, enfrentando temerario a las olas que lo embestían airadas, olas, que luego se transformaban en una nube de diminutas gotas de agua y espuma que acariciaba el calmado rostro de su capitana, erguida impasible en el puente con la vista fija en el horizonte. Los años habían borrado de su temple el miedo y la inseguridad que las cadenas y el látigo habían inculcado durante su vida de esclava, y aunque aun poseía un espíritu noble, su carácter ya no era el de la endeble niña dedicada a cumplir con los deseos de su amo. Los miembros tripulación, algo nerviosos por la tormenta, la observaban expectantes, pero sabían que bajo su mando estaban a salvo. Habían sido testigos de los "hechizos" que Dulce era capaz de realizar, durante 6 años la habían seguido a donde sus visiones la guiaban, aprendiendo acerca del extraño poder que los vientos habían confiado sobre ella, y como usarlo para doblegar a las hordas de muertos que infestaban los mares, amenazando con extinguir a cualquier pirata que no se les uniera. Bajo su mando habían enfrentado y vencido a cientos de piratas muertos, devolviéndolos al infierno del que habían salido.
Pero el "Ángel de Alta mar", como comenzaban a llamarla los pobres diablos a los que rescataba de Bodvar, no podría haber sobrevivido a la dura vida que ahora demandaba ser un pirata, no sin su contramaestre y protector, el joven irlandés de cabellos blancos
-¡Si quieres matarme, lanza tus rayos a mi espada, maldita!-
Los gritos se oian desde la cima del palo mayor, donde Davy desafiaba a la tormenta lanzando, entre carcajadas, sablazos a la nada. Un trueno resono a unos metros en estribor.
-¡Ha! ¡Fallaste de nuevo!-
El joven envaino las espadas y se dejo caer, sujetándose en el aire de uno de los cabos, luego de otro, y después de dar un giro cayo parado inclinandose apenas por la inercia de la caída. Los tripulantes se inquietaron cuando el contramaestre paso entre ellos, para pararse junto a la capitana en el puente. Se dice que el Gaudium examina las almas de quienes intentan abordarlo, solamente permitiendo que aquellos de corazón puro puedan tripularlo...pero nadie entendía como al "Demonio Blanco", el asesino mas sádico y terrible de los 7 mares, le habia permitido la entrada. Algunos creian que el barco lo eligio para proteger a Dulce, otros dicen que en su locura, el chico en realidad poseia un alma pura, siendo inconsciente de su maldad.
-¿Falta mucho capitana? no hay mucho para hacer en un barco que se tripula solo y comienzo a aburrirme-
Dijo Davy rascándose la cabeza, Dulce le dedico una agradable sonrisa
-Ya solo unas millas mas, no te preocupes-
La joven se volvió a mirar hacia el horizonte
-Y por lo que he visto, tendrás mucha diversión en la isla-
Davy lanzo un grito de alegría, desenvaino sus espadas y las afilo rozandolas varias veces, mientras se volvía a la tripulación
-¡Vamos holgazanes!, ¡a entrenar! ¡no crean que sus abra kadabra alcanzaran para hundir a Bodvar!-
Grito mientras se paraba en el centro del barco esperando que toda la tripulación lo atacara, pero antes de que pudieran comenzar se oyó el grito de uno de los marineros
-¡Tierra a la vista!-


OFF: Son las 23:00, y la tormenta aun arrecia contra las playas caribeñas. Arriban por la costa sur-este a la isla que Dulce había visto en sus visiones, nunca la han explorado, por lo que no saben nada de ella. Deberán elegir si pasar la noche en la costa frente a la que se extiende una densa y espesa selva, recorrer la costa hacia el norte o hacia el oeste, o, si se sienten con suerte, adentrarse en la espesura. Dulce solo sabe que debe buscar "la isla en la isla", sin saber que es lo que significa

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FICHA:

-Nombre: Emmeline Éclair-Devour
-Edad: Técnicamente, 24
-Nacionalidad: Francia
-Imagen: Estatura promedio. Facciones finas y delicadas. Ojos almendrados, iris verde cristalino, pestañas largas y ligeramente curvas que le aportan sensualidad a su rostro. Su piel se obscurece ligeramente alrededor de sus ojos. Tez pálida y expresión sombría. Figura de curvas suaves y busto prominente. Emana un aura delicada y misteriosa. Una notoria cicatriz circunda su cuello. Su cabello es castaño obscuro, largo casi a la cintura y ligeramente ondulado.

IMÁGENES:






-Capitan: -
-Antigua Profesión: Antes de convertirse en pirata, era hija de un acaudalado parlamentario francés.
-Historia: Emmeline nació en Versalles, Francia, dentro del seno de una familia aristocrática, un 24 de Julio de 1587. Hija de Johannes Èclair, parlamentario rico e influyente del Parlement de París, y Agathe Rosmarie Devour, hija a su vez de un Comisario primero de la marina. Como la menor y única mujer de cuatro hermanos, fue siempre la favorita de su padre.
A diferencia de lo que su madre hubiese deseado, Emmeline creció con afición por las artes de guerra, uso de armas, esgrima y demás prácticas masculinas desempeñadas por sus hermanos mayores, y al cumplir catorce años, ya los superaba en destreza, inteligencia y habilidad.
En un afán por enderezar a la jóven, sus padres decidieron casarla con Fréderic III de Lorraine-Vàudemont, Duque de Lorena, quien profesaba un profundo amor por ella, a pesar de los constantes rechazos y la inminente negativa de ésta. Sin embargo, Emmeline accedió por pedido expreso de su padre.
La boda se celebró alegremente en la mansión Vàudemont, en Abril de 1602. Una vez culminó el evento, Frèderic intentó someterla a las perversiones más malvadas con el fin de doblegar el espíritu aguerrido de la joven, en venganza por el maltrato recibido durante su cortejo. Ella procuró huir, y, en un intento desesperado por luchar, Emmeline acaba asesinando a su agresor. Creyéndose una criminal, se dispone a escapar y se dirige al puerto de Boulogne-Sur-Mer, en Nord-Pas-de-Calais. Luego de 15 días de persecución, logra abordar el primer barco que pudo encontrar más próximo a soltar amarras.
Pero su infortunio todavía no había llegado a su fin. Al adentrarse en alta mar una fuerza descomunal azotó la embarcación por estribor y Emmeline, quien se encontraba del lado contrario observando absorta la inmensidad del océano, cayó por la borda, por poco muriendo ahogada. No obstante, pudo incorporarse a tiempo para observar horrorizada como una bestia descomunal destruía el barco y lo hundía en las profundidades, sin dejar rastro alguno de su existencia ni de su tripulación más que unos pocos trastos flotantes. Naufragó durante días aferrándose a uno de los restos de la proa,mientras que el sol y el agua salada resecaban su piel y su esperanza se extinguía. Lo único que alcanzó a ver antes de desvanecerse fue una enorme masa obscura surgiendo del océano frente a ella.
Despierta en la cubierta de un extraño barco, sus tripulantes la habían rescatado, salvándole de las fauces del infierno.
El nombre de la capitana del navío era Mariam Haddad. Ella le habló del barco y de las personas que en él se encontraban, piratas. Por último le ofreció ser parte de su tripulación, a cambio de lealtad absoluta. A lo cual Emmeline accede vehemente, cautivada por las historias que aquellos individuos relataban, pasando a formar parte de la dotación del “Syrenis”.
La vida en alta mar le condujo a la libertad que había añorado desde pequeña. Siempre repleta de aventuras e historias fantásticas, todo fue fascinante, hasta el trágico día en que fueron capturados y su capitana, colgada por el cuello hasta la muerte. Lograron escapar gracias a un desconocido hombre que apareció entre el follaje, un inglés desertor, rehén de un grupo de piratas que se encontraban en el mismo lugar dispuestos a dar batalla, y que despertó sentimientos en la joven dama. Pero todo fue ofuscado por un hechizo que invocó la obscuridad interior de varios de los piratas allí, convirtiéndoles en seres viles y despiadados. Entre ellos, su estimado Oficial, a quien trata de ayudar y termina asesinándola.
Luego de su muerte, Emmeline pasó sus días sumida en las tinieblas del reino de Eris.
-Personalidad: Es una persona tenaz, perseverante y muy capaz. Suele pecar de arrogante, terca y orgullosa. Le gusta la aventura y la libertad que representa el camino que eligió en su vida, más no abandona las costumbres características de su educación. Le cuesta confiar en otras personas, pero es generosa con quienes se ganan su afecto. Si bien la aterradora experiencia vivida no logró aplacar su aguerrido espíritu, sí cambió su actitud temperamental a una más pasiva, reflexiva y fría. Nunca mediaría con personas que considere de baja moral y prefiere morir antes de ser capturada o traicionar a los suyos. No es de naturaleza violenta, pero será la primera en desenfundar su espada sin temor así la situación lo amerite. Sumamente perceptiva, nada escapa a sus ojos ni olvida un rostro jamás.
-Gustos:
Adora el aire libre, la noche, la luna, la brisa marina. Personas humildes y generosas. Secretamente, las joyas. Crear estrategias de combate como ataques sorpresivos o emboscadas. Los días de lluvia tranquila en altamar. Licor, ron y té de sabores exóticos. Cantar, tocar el piano y un buen contrincante en el uso de la espada.
-Disgustos:
Entre las cosas que más detesta está que la consideren débil por su aspecto y la subestimen. Los traidores y personas crueles por demás, aunque aprendió a aceptar las condiciones y características del ambiente en el que vive. Las órdenes y las imposiciones, las personas demasiado altaneras y prepotentes. Odia las mentiras, más que nada porque su poder de observación le indican cuando alguien las dice. Siente cierta repulsión a los insectos en general. No soporta que la sermoneen. Cualquier insulto hacia su persona desencadenará un conflicto armado. 
-Otros: Posee una tolerancia al alcohol increíblemente alta y al embriagarse deja ver su lado bromista y burlón, o violento y temerario.
-Características (35 puntos a distribuir):
Vigor =  8+2 = 10
Destreza = 8+11 =  19 || +3 = 22
Constitución = 8+3 = 11 || +2 = 13
Inteligencia = 8+6 = 14
Sabiduría = 8+10 = 18 || +5 = 23
Carisma = 8+3 = 11
-Habilidades Básicas:
-DOMINIO ARMAS BLANCAS
-OBSERVAR
-LEER Y ESCRIBIR
-NADAR
-Habilidades Especiales:

-Equipo: -

-Reputación: 4

-Color de roleo: 29b087



Sonreí cuando aseguró que mi relación no le afectaría. Ya conocía la perspicacia masculina de mi entorno, por lo que no fue sorpresa tampoco su oferta consecuente, la cual decidí ignorar deliberadamente; pues de otra forma hubiese terminado por abofetearle.
Tras saludar con una ligera reverencia de cabeza, me dirigí al barandal y me aventé al océano. Nadé en dirección al oscuro navío que ahora me pertenecía, y trepé con dificultad, maldiciendo aquella incómoda y pesada falda. Una vez sobre cubierta, un tripulante del Syrenis me recibió anunciándose como enviado de Kath, para entregarme una bolsa. La tomé y revisé el interior, encontrándome con una camisa, un pantalón y otras prendas secas. Sonreí para mis adentros, aliviada de finalmente poder quitarme el incómodo corset. El pirata se aclaró un poco la garganta antes de comenzar a informarme sobre los planes que tenían las capitanas de regresar a la costa en busca de descanso. Asentí levemente, sopesando la idea de regocijarme al calor de una fogata con comida recién hecha y algo que beber. Pero mi vista se posó instintivamente en el navío inglés y la idea fue presurosamente descartada. Iba a quedarme como vigía, a pesar de que las alternativas de escape de nuestros enemigos fuesen casi nulas…

- Envíale mi agradecimiento a tu Capitana e infórmale que me mantendré alerta vigilando mar adentro. Estaré aquí si me necesita. Puedes marcharte. - le despedí, tras lo que el hombre desapareció, supuse, rumbo a las orillas de la isla.

Por mi parte, tenía asuntos en los que pensar mientras esperábamos la rendición del remanente a bordo de la destruída fragata. No creía que durase demasiado, pero tampoco esperaba que dieran el primer paso; teniendo en cuenta la forma en que planeaban defenderse del abordaje, evidentemente estaban dispuestos a hacer caer la cubierta sobre sus propias cabezas si ello conllevase daño alguno hacia nosotros. Bien podríamos haber abierto fuego a discreción, pero - por alguna razón que aún no lograba dilucidar - necesitaba al Capitán de aquella nave, y lo quería con vida.
Luego de dar permiso al descanso de los trioulantes, cerré la puerta del camarote principal detrás de mí, observando a mi alrededor la decoración macabra del entorno, visiblemente marcada por la personalidad sombría de su antiguo dueño. Por encima de todo destacaban las decenas de calaveras apiladas una tras otra sobre un estante que hacía de vitrina a los trofeos que descansaban sobre él. Los cráneos de los que alguna vez habían sido enemigos de Bodvar me observaban ahora con sus ojos vacíos, mientras la luz de las velas deformaba sus facciones angulosas en muecas macabras. En medio, la mesa ovalada de madera oscura - adornada con un ornamento de rosas negras y dos candelabros dorados -  parecía estar esperando la venida del banquete. Podía presentir que estaba dándome la bienvenida. Aquel navío con conciencia propia me recibía de esa lúgubre, y aún así acogedora manera. La luz de la luna se colaba a través de las translúcidas cortinas, bañando los tablones de madera y la enorme cama adoselada de un tenue resplandor mortecino.
Las paredes oscuras parecían iluminarse levemente al tiempo que avanzaba, pasando mi mano por encima del respaldo de los sillones. Caminé sobre el parquet hasta llegar a los pies de la cama, desatando el nudo que afirmaba el corset a mi cuerpo y dejándolo caer al suelo junto con la falda, hallándome por fin despojada de todo lo que hasta el momento había cubierto las heridas de la batalla. Escudriñé los muebles con recelo, en búsqueda de una botella de alcohol y divisé un recipiente de cristal a un lado de la mesilla de noche. Al olfatear el contenido distinguí instantáneamente ese aroma dulzón y amaderado, característico del ron añejo. Desgarré  un trozo de la falda y empapé la tela con el líquido ambarino. Le di un buen trago a la botella para tomar valor y luego me dispuse a limpiarme las heridas. Una mueca de dolor se dibujó en mi rostro cuando el alcohol alcanzó la carne en el primer corte sobre mi costado, aunque, luego de seguir con el hombro y darle otro trago, el escozor se volvió tolerable.


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Lily:
-Nombre: Lily Salleh/Campbell
-Edad: 5 años (casi 6)
-Nacionalidad: Nació en mitad del mar de ninguna parte
-Imagen o descripción fisica: Una niña de seis años, quizás algo menuda para su edad, de pelo oscuro y ojos morados.

-Personalidad: Es una niña como cualquier otra, curiosa, pregunta por todo lo que no le han explicado anteriormente, no tiene miedo a la sangre dado que fue criada por piratas. Por la misma razón, sabe que hacer en caso de un ataque, aunque suele asustarse cuando el barco zozobra y se va a esconder con su madre o con Maia. Siente especial predilección por las tabernas, donde le encanta jugar al escondite con Maia o Will, armando casi siempre una pelea por empujar a alguien por error.
-Gustos y Disgustos: Le gustan las nubes, el mar y los delfines, también adora parar en tierra para recoger las flores que hacen sonreir a mamá. Le da miedo el sonido que hacen las gaviotas, las tormentas de noche y que el barco se balanceé excesivamente.
-Otros: Kath le explicó que, en un abordaje (tanto en su propio barco como a otro) cuando vea piratas que no conozca haga dos cosas, si la han visto, correr todo lo que pueda hasta que alguien que la conozca la proteja, o en caso contrario esconderse y estarse lo más quieta y callada posible hasta que el peligro haya pasado. Conoce el nombre de su padre por un descuido de Kath, pero nunca lo ha visto y sabe que no debe preguntar por él. Tiene una muñeca que le hizo Dulce y algunas cosas más que le regalaron los miembros de la tripulación.
-Habilidades:
-Nadar
-Leer y escribir
-Jugar al escondite
Había podido oir ciertos gritos en la orilla, pero si mamá se ocupaba de ellos, no tenía nada de que preocuparme. Quizás después encontrásemos más gente con la que jugar, así que había que buscar rápidamente el tesoro para poder comprar un barco ¡y buscar más tesoros!
-¡Levad anclas! -Exclamé cuando Amir me subió a sus hombros. Era la primera vez que me subían, pues papá Will estaba siempre ocupado, tía Maia prefería jugar a otras cosas y mamá era capitana y yo no quería pasar por encima de ella -¡Waaa! -Exclamé al ver el mundo desde mucho más alto de lo que veía siempre -Puedo verlo todo, ¡estoy más alta que el cielo! -Dije entusiamada, dando saltos y moviendo los brazos para volar como las gaviotas. Me agarré un poco más cuando comenzamos a subir una cuesta, pues casi me caí de espaldas y no quería bajar de mi puesto de vigía.
-¡Cargad los cañones o pasareis el día de mañana en el fondo del mar! -Grité, sacando mi pequeña daga para alzarla al aire, jugando en la altura a que mis tripulantes se encontraban en el barco y yo les daba órdenes desde la parte alta del mástil.
-Amir, Amir, Amir
-Le dije, dándole palmaditas en la cabeza para que me prestase atención -¿sabes que tía Maia me enseñó a pelear? ¿Quieres que te enseñe? -Le pregunté, pero si él no conocía a mi tía, era poco probable que quisiera aprender de ella -Tía Maia es una pirata increíble, tiene el pelo superlargo y blanco y es muy guapa, pero es capaz de matar a los malos con la mirada -Le conté, gesticulando mientras movía las piernas explicándole a la velocidad que ella corría, que era muy alta, dándole ventaja en el combate -Y, y, y, y, y papá Will es muy bueno esquivando, ¡y sabe encontrarme cuando jugamos al escondite! Una vez estuve escondida durante muuucho tiempo y pensaba que había ganado, pero papá Will me encontró sin problemas -Me asomé para mirarlo a la cara -Pero papá Will no es mi papá de verdad, mi papá de verdad es el rey de los piratas, es el mejor de todos por que se peleó con un tigre y ahora lo tiene de mascota en el reino de Davy Jones -Le aseguré, pues papá Will me había hablado de ese lugar y por lo tanto era totalmente real -Me contaron también que salvó a mamá en una pelea contra el tío Davy. ¡Ah, pero el tío Davy es bueno! Esa vez solo le engañó uno de los piratas malos para que atacase a mamá y a la tía -Le estaba contando todo tan tranquila que por un momento me olvidé de lo que estabamos haciendo y, cuando lo recordé, volví a dar órdenes a mi tripulación para que aumentasen la velocidad mientras yo dirigía el barco con el mastil que tenía en mi puesto de capitán, en lo alto del mástil mayor de mi enorme barco.


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Spoiler:

-Nombre: 
Dulce 
(No tiene apellido o al menos no lo sabe)

-Edad: 
24 años

-Nacionalidad: 
Portuguesa

-Capitan: 
Ella misma es la capitana del imponente Gaudium

-Antigua Profesión: 
Tiempo atrás era una mera esclava, actualmente ejerce la profesión de pirata.

-Imagen:
Una mujer un tanto alta siendo así de 1.72m con un cuerpo acorde a la medida adornado con suaves curvaturas y en general una complexión delgada pero un tanto atlética ya que, la vida de pirata demanda bastante esfuerzo a decir verdad. Poseedora de una piel blanca y sin imperfecciones a pesar de estar tanto tiempo expuesta a los rayos solares y a la sal del ambiente. 

Sobre su cabeza descanza una extensa cabellera castaña que llega sin problema alguno hasta su cintura que debido a la humedad del océano este se encuentra ligeramente ondulado. Pasando a su rostro este es de facciones redondeadas y muy femeninas, con mejillas ligeramente regordetas, nariz pequeña y respingada, labios finos los cuales casi siempre están curvados en una simplona sonrisa, cejas finas y unos grandes ojos marrones decorados por una larga capa de curvas pestañas. 

Su manera de vestir destaca un poco del resto de sus compañeros piratas, y con razón es así, ella es la capitana. Pero dentro de todo, cuando no usa aquel tipico atuendo de capitán (saco y pantalones), suele utilizar comodos vestidos que ha ido adquiriendo a lo largo de sus viajes. 

~Mirame~:





-Historia:
Tristemente no tiene una historia larga de contar, su vida desde un principio se vió tintada de malos tratos, suciedad y protocolos a seguir para complacer a aquellos dueños que tuviera de turno. Si, es fácil de adivinar, era una esclava nacida de una pareja que ya eran esclavos en aquel pequeño país llamado "Portugal". Pero a pesar del entorno que la rodeaba, la pequeña Dulce parecía no verse afectada, es más, creció aniñada y delicada como una flor, creyendo que la crueldad que le rodeaba no era más que una mera fantasía que tal vez... algún día iba a terminar, que iba a despertar siendo diferente, tal vez alguien mejor y en otro lugar. Pero claramente no era así y hasta parecía que su situación no tenía remedio alguno. Jamás tuvo hermanos por lo que practicamente se crió con sus pobres dos padres y amigos que así por allí, pasaron algunos años de esa manera hasta que... todo tuvo que terminar. 

A los 10 años de edad fue separada cruelmente de todas aquellas personas que consideraba su familia y fue obligada a viajar a un lejano lugar para ser verndida como un mero objeto. "Trabajó" para muchas familias diferentes durante años, hasta que a la edad de 18, momento en el que se encontraba sirviendo a una rica familia de Italianos, todo dió un giro inesperado.

Era un completo desconocido, pero ese extraño capitán que un día se presentó sin más delante de la puerta de aquella gran casa fue la chispa que encendió su esperanza de que podía ser libre algún día. Fue impresionante la suma de dinero que pagó por la jóven castaña con la convincente excusa de que "podía serle de mucha utilidad", claramente la familia Italiana no lo pensó ni dos veces antes de entregarla en manos de aquel hombre.

La delgada jóven apenas puso sus pies en la rechinante madera de la cubierta del barco, algo le dijo que aquel viaje iba a ser un tanto diferente. Y así lo fue, aquel día fue el principio de una infinidad de aventuras que vinieron luego. Hubo momentos alegres y tristes, conoció gente nueva y hasta incluso hizo amigos que jamás pensó que iba a tener... y como si no fuera poco los poderes nacieron en ella junto con el deber de convertirse en la nueva capitada de un enorme barco... el Gaudium.

Una nueva y gran etapa en su vida dió comienzo, una que aprovechó al máximo. Pasaron muchos años en los que pasó junto a su nuevo contramaestre (el siempre impresionante Davy), conoció lugares increibles, se armó una tripulación y hasta incluso aprovechó su tiempo en aprender a leer y a escribir, algo que siempre en su vida había deseado poder hacer bien. Actualmente se encuentra surcando los mares del mundo derrotando a todo aquel malvado muerto viviente que se interponga en su camino.

-Personalidad:
Dulce es una mujer que verdaderamente le hace honor a su nombre y por extraño que suene, es una de las piratas más amables y justas de los 7 mares. Con el pasar del tiempo ha madurado en su forma de ser de una manera impresionante, ya totalmente libre de las cadenas de la esclavitud y con un futuro que ella misma puede manejar, en su ser se puede notar que ha perdido todo rastro de inseguridad, temor y que hasta incluso a adquirido más sonrisas en su vida cotidiana. Tiene un don maternal sumamente natural, se preocupa por la gente que le rodea, sobre todo si se trata de sus tripulantes, jamás se perdonaría si a estos les llegara a pasar algo por culpa de una negligencia de su parte. 

Es de esas personas que piensan antes de actuar, no se lanza a hacer algo sumamente osado no sin antes meditarlo y estar completamente segura gracias a sus habilidades especiales. Casi pareciera que un aura de completa calma y seriedad la rodea todo el tiempo y hasta incluso parece ser una fémina completamente imperturbable, y de hecho, hasta casi lo es. Pero no hay que mentir, pese a ser la capitana de un barco y de la manera en que le gusta mostrarse segura y completamente recta ante los demás, no hay que ocultar el hecho de que a veces la "contagiosa alegría" de su contramaestre se le pega y comienza a comportarse más divertida, un tanto infantil y suelta con sus allegados. 

Pero este "Angel de alta mar" que destila pureza por sus poros también tiene el derecho de enojarse a veces. Núnca deja que la ira se apodere de su cuerpo, no señor, ella jamás lo permite pero cuando algo realmente le molesta su tono de voz de vuelve más distante y frio dejando bien en claro que lo que escucha o ve no le gusta para nada, y hasta incluso adorna aquellas rabietas con profundos ceños fruncidos y algún que otro exasperado suspiro. 

-Gustos:
- Todas las frutas que existan sobre la faz de la tierra.
- Leer y aprender todo tipo de cosas nuevas.
- Conocer gente nueva.
- Paz y tranquilidad.
- Las cosas en orden.
- Los días tibios pero con brisas frescas.
- Admirar las estrellas.

-Disgustos:
- Los malos tratos.
- Que se metan con ella con alguno de los tripulantes de su barco.
- El encierro.
- La comida picante.
- Los días de mucho frío o calor.
- Que le digan que cocina feo ¡INCONCEBIBLE!
- Recibir órdenes de algún desconocido, ahora es ella quién maneja su vida.

-Otros:
- Sabe cocinar de ma-ra-vi-lla
- A pesar de que tantos años han pasado, la manía de juguetear con un mechón de cabello mientas se encuentra nerviosa no la ha abandonado.
- Suele coleccionar ropa de diferentes partes del mundo. Tiene decenas de prentas guardadas en un cofre.
- De vez en cuando trenza su cabello y lo adorna con alguna que otra flor.
- También le gusta coleccionar libros, tiene otro cofre repleto de estos.
- Tiene una ligera alergia al ajo, su nariz se pone roja y comienza a estornudar apenas percibe su aroma. 

-Características:

- Vigor = 13
- Destreza = 14
- Constitución = 15
- Inteligencia = 15
- Sabiduría = 20 + 5
- Carisma = 16


-Habilidades Básicas: 
- Leer y escribir
- Nadar
- Escuchar
- Dominio armas blancas

-Habilidades Especiales: 
- Videncia (lvl 3)
- Grito de guerra (lvl 1)
- Sentir magia (lvl 1)

-Equipo:
- Un sable
- Una pequeña bolsa con monedas
- Sus ropas de capitana (?)

-Color de roleo: # EC425E

/Playa/
~Piratas en general / Kath y heridos~

Retiró con cansancio los mechones que caían sobre su rostro a medida que ayudaba a cavar en la arena para enterrar a los caídos. -Señorita, no se ve muy bien...- le comentó uno de los marineros, Dulce tan solo se limitó a sonreirle con cierto desgano para luego tenderle la pala. -¿Pueden seguir sin mi? Ya saben como disponerlos- preguntó a lo que los presentes asintieron para continuar trabajando. Soltó un largo bostezo para luego levantar sus brazos bien por encima de su cabeza para estirarse, no veía la hora de que todo acabara, comer algo delicioso y luego arrojarse a los brazos del sueño.

Pero no, el destino no le permitía descansar aún. Luego de observar brevemente a lo lejos como Kath y Amir parecían llevarse un poco mejor del mar llegaron a sus oídos gritos de auxilio. Preocupada desvió su mirada hacia el agua para descubrir así que se avecinaba un bote cargado de heridos y Blackboot. La capitana del Gaudium se apresuró a reunir elementos para ayudarlos, tales como ventajes, hilo, aguja y alcohol para desinfectar las heridas. -¡Meted el bote en la arena, que no lo mueva la marea! ordenó la pelirroja justo cuando Dulce se acercaba a ayudar. Había muchos heridos, algunos más que otros, pero había uno en particular que parecía que su vida pendía de un hilo.[/b]

Intercambió miradas con su compañera -Tu puedes- le dio ánimos para luego observar como ella se ponía manos a la obra para salvarlo. Rápidamente la castaña decidió prepararle el terreno por lo que abrió la camisa del muchacho con cuidado para dejar al descubierto la horrenda herida -Estarás bien- para luego hacerse a un lado. Kath había llegado con agua salada para utilizar sus poderes, la chica retiró la madera y luego apoyó sus manos mojadas sobre el corte que no paraba de arrojar sangre manchando los alrededores. Ojalá Dulce pudiera en ayudar más pero no quería ser una molestia para la capitana del Syrenis, se alejó un poco para ayudar a los otros heridos pero sin quitarle el ojo de encima a la pelirroja por si de pronto necesitaba ayuda.


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♥ Hikami-Kun ♥







~Believe in MAGIC~


~ I'm strong, I'm brave, I'M A LION ~
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Kath:
-Nombre: Katherine Campbell (deja que la tripulación la llame Kath)
+Nombre: Seirina Mavros (Sirena Negra)
-Edad: 28
-Nacionalidad: -
-Imagen o descripción física [Antigua editada por Ayha]


[Nueva]


-Clase: Pirata
-Profesión: Pirata
-Rango: Capitana del Syrenis

-Historia: Su nacimiento se produjo sobre un barco por lo que siempre a tenido una enorme capacidad para evitar los mareos que suele sentir la gente. No tenía amigos de su edad, pues los niños le tenian miedo sin razon alguna, lo que la llevó a pasearse por el puerto continuamente, haciendose amistades entre piratas y marineros. Ella escuchaba sus historias y a cambio debía ayudarlos en algo, ya fuera limpiar la borda o echar una mano en las reparaciones. Creció rodeada de cuentos y leyendas de ambos bandos, pero siempre le entusiasmó que los piratas se quedaban con aquello que encontraban, siempre que no fueran capturados. Dejó de lado a los "buenos" y empezó a juntarse más con piratas, aprendiendo a usar una espada y, por si misma, consiguiendo armas. Un día, de repente, los piratas que conocía se esfumaron y no volvieron al pueblo, para entonces tenía 15 años. Aburrida de su vida solitaria, robó un bote y se lanzó a la aventura, siendo literalmente pescada por un barco pirata desconocido. Allí tardó seis años es conseguir ser la segunda de a bordo (contramaestre). Ahora busca una aventura que la lleve a convertirse en leyenda, para asi perdurar en el tiempo. Durante su primer tiempo como capitana, las cosas no fueron tan fáciles como ella esperaba. Su barco se hundió, Santamaría regresó sin enternder como, Davy desapareció de su barco, el oficial se perdió en el tiempo y su amor por Amir se quebró al ser secuestrado. Unos meses después, su estado de salud empeoró. Las malas noticias se sucedian hasta que, obligada por Will, decidió pasar por el medico de una ciudad. Esta vez las noticias no eran malas, aunque quizás no en el momento más oportuno. Kath no estaba enferma, ni muriendose como decian los triplantes, estaba encinta. Fue un gran alivio para todos y a la vez un problema Kath se negaba a quedarse en tierra pero no era bueno que viajase sin saber si lo atacarian. Al final, ganó la batalla y embarcó, zarpando sin un rumbo fijo. Los siguientes siete meses fueron tranquilos, pero la desesperació momentanea de Kath por no saber ser madre no solo le provocó un parto prematuro al mes siguiente, sino que preferia no mirar a la niña que nació. Solo Maia la ayudo en ese duro momento, pues su agresividad mantenía a todos alejados. De forma que la pequeña nació en el camarote de Kath sin más ayuda que la contramaestre, quien obligó a la capitana a mirar y cuidar de la niña, a la que, una semana despues, seguía sin acercarse. Tal fue la insistencia de Maia, que Kath solo tardó semana y media en empezar a alimentar y cuidar al pequeño miembro de la tripulación. Entre todos buscaron un nombre y, despues de una trifulca por saber si la madre de tal era prostituta, decidieron que Lily era un bonito nombre para ella. Nadie se atrevió a preguntar por el apellido que llevaria, pues la mención al padre de Lily era casi condena a muerte. Con el tiempo y la ayuda tanto de "tia Mai" como de "papi Will" Lily se fue desarrollando en el barco como una pequeña bribona de rápidos movimientos y astucia impulsados por las enseñanzas y juegos de Mai, que la mantenian viva durante las pequeñas batallas. La busqueda de amir mantuvo a Kath distante durante algo más de un año, pero las continuas atenciones a Lily la hicieron darse cuenta que jamas lo encontraria y que, en caso de seguir asi, la pequeña acabaria siendo carne de cañon, por lo que cesó su deseo de encontrarlo y puso rumbo en ota dirección. Allí donde Maia sorprendió a todos pasaron unos dias para volver de nuevo a poner rumbo al siguiente tesoro.
-Personalidad: Tras 6 años de larga búsqueda, su personalidad se ha ido oscureciendo. Si bien sigue queriendo llevarse bien con su tripulación, y más con Lily por el barco, no acepta ningún movimiento en falso. Un error y fuera. Es más agresiva y mortal que con anterioridad, pero sigue teniendo una gran herida en el corazón, por lo que por las noches no se deja ver, momentos que pasa sola en su camarote. Solo Maia o Lily tienen permiso para molestarla en esos momentos. Protege a su hija frente a todo y sabe que Maia y Will también lo harán, por lo que ambos son parte de la familia de la pequeña, junto a si misma. Es cortante, menos tolerante que en un principio y su alma se ha enfriado. No le afectan las masacres que causa Maia o un cuerpo sin cabeza en la cocina. No acepta menciones de Amir delante de Lily y una simple referencia a él, basta para que la mirada asesina de kath le advierta de que ese no es terreno seguro. [Seirina Mavros] Un ser elegante, de movimientos graciles y voz encantadora. No parece agresiva si no es atacada.
+Personalidad: ??
-Gustos y disgustos: Le gustan las leyendas, el oleaje y movimiento del barco, el oro, el olor de la pólvora y las espadas. Odia que se le adelanten a la hora de conseguir un tesoro, estar prisionera, los dias sin viento (el barco no se mueve), los oficiales de la marina. No saber donde está Lily y no tener noticias de Amir, aunque finja que no le importa.
+Gustos y disgustos: ??
-Otros: No tiene ni idea de cocinar. Ayuda de vez en cuando a su tripulación. Lleva una daga mediana-pequeña, una pistola (de las de la epoca).
-Reputación: +7
-Habilidades:
-Dominio de armas blancas
-Leer y escribir
-Nadar
-...?
-Habilidades especiales:
"El Toque de Nereida", si tus manos estan mojadas con agua de mar, puedes curar heridas con solo tocarlas.
"Canto de Nereida", habilidad involuntaria que solo se activa cuando estas desesperada o en alguna situacion limite, tu voz es capaz de disuadir a cualquier hombre de su ira.
+Habilidades especiales:
"Afinidad Oscura", es capaz de percibir la oscuridad en los corazones de aquellos que la albergan
"Beso de la Ninfa", besando a un oponente despierta la oscuridad en su corazon (si es que la tiene) y este se vuelve su aliado, aumentando todas sus caracteristicas en 10 mientras dure el hechizo
-Caracteristicas:
 ·Vigor = 18
 ·Destreza = 18
 ·Constitución = 13
 ·Inteligencia = 19
 ·Sabiduría = 18
 ·Carisma = 17
+Características en Seirina Mavros +10 en todo.
-Equipo: Pistola recién recargada. Espada.
Me aparté nerviosa un mechón de pelo que se ponía justo delante de mi cara, intentando mantener la concentración para asegurarme de que la herida se reducía y el sangrado iba parando, cualquier signo de que empeoraba sería suficiente para parar y tomar caminos menos mágicos. Los gritos repentinos del capitán al que estaba curando me sobresaltaron, pero tan solo me mojé las manos para limpiar su sangre, y continué con la curación. Pude respirar tranquila cuando noté que comenzaba a regenerarse lentamente. Estaba muy cansada y sin duda ese poder no era infalibre, todavía le quedaba herida, no era capaz de curarle más  sin descansar primero, y todavía quedaba gente a la que ayudar, pero estaba totalmente fuera de peligro, no era ya una herida mortal, tan solo un pequeño corte.
Me agarré al bote para evitar caerme por la tensión acumulada y me incorporé dando órdenes a todos los que no estaban haciendo nada para que ayudasen a vendar sus heridas y mover el bote hasta una zona más interna, donde pudiera descansar sin llenarse de arena.
-Tú, vigilalo hasta que se despierte -Exigí a uno de los que nos habían ayudado a mover todo, no quería que se encontrase de repente deshorientado y sufriera más heridas. Me giré a Blackboot y, pese a que mi primera intención era fingir que no existia, y lo revisé con la mirada. No estaba herido, por lo que ni me molesté en hablar con él, pasando al siguiente. La tensión podía casi palparse, estaban todos corriendo de un lado a otro siguiendo tanto mis órdenes como las de Dulce. El cansacio comenzaba a hacer estragos en mi capacidad de centrarme y la velocidad de mi curación se ralentizo demasiado. Como si hubiera corrido durante días, mi respiración era levemente pesada. El chico al que estaba curando, que sangraba lentamente por una herida en la pierna, hacía un rato que había perdido la conciencia. Lo intenté, comenzaba a curarse muchisimo más lento que cualquier otra de las heridas, aún quedaban más y tenía que darme prisa, pero el calor del sol se había tornado frío, había demasiada humedad y estaba cansada. Antes de que me diera cuenta, la herida había dejado de reaccionar al agua de sal y otro tripulante me informó de que había muerto. Me sentía mal por él, si hubiera ido más rápido habría podido ayudarle, seguramente en otra situación habríamos acabado mucho antes, pero no daba para más, tendríamos que curarlos con normalidad hasta que me recuperase lo suficiente. Antes de levantarme le indiqué donde enterrarlo, junto al resto de muertos. Will, que había estado ayudando a Dulce en lo que podía, se acercó en ese momento hasta donde estaba.
-Deberias descansar -Me dijo, pero negué con la cabeza, no hasta que no volvieran Amir con Lily, tenía que asegurarme de que estaban bien y que eran reales. Me dirigí hasta Dulce, esperando hasta que terminó lo que estaba haciendo para avisarle de que otro más había muerto.
-Los más graves ya están curados -Le dije, notando que me mareaba un poco, pero no queriendo ceder a las tonterías que decía William -Ves a dormir, termino yo de organizar -Noté que mi compañero se cruzaba de brazos y murmuraba algo, pero no le presté atención. Dulce ya se había ocupado de otros tantos, por lo que los cuatro o cinco que quedaban no necesitaban nada.


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Balthazar Blackboot:
Nombre: Balthazar Rannek

Edad: 30

Nacionalidad: Ingles

Profesión (en caso de tenerla): Oficial Militar

Rango (en caso de tenerlo): Teniente Capitan

Historia:
Famoso en los mares por ser despiadado, Balthazar ah viajado mucho ostenando la fama de ser el mas exitoso guardian de los navios contra los ataques de piratas, motines o incluso
monstruos marinos, según lo que a el le gusta contar...
Nadie conoce la verdad de su historia, quien es, o de donde vino, mas que su nombre y que dice ser ingles.
Fue forzado a unirse a la tripulacion de Kath despues de haber destruido su barco, la capitana pensaba que el servir a aquellos a quienes con tanto afan habia perseguido seria un peor castigo que la muerte. No tardo en generar lazos de amistad con la tripulacion de bandidos, sintiendo la necesidad de protegerlos de los ingleses, especialmente a Maia, la joven pirata de cabellos blancos que habia cautivado su interes, cuyo recio temperamento, al menos al principio, no perdio oportunidad de demostrarle que no lo aceptaba como un verdadero pirata, aunque concluyo por generar respeto por su compañero de armas.
Como miembro de la temida tripulacion de Katherine Campbell presencio la traicion de Bodvar y la muerte de la primera hermandad, y durante la batalla que se libro en la isla vencio a Santamaria y recupero el medallon azteca de sus manos...aquel fue el dia en el que la oscuridad se sembro en su alma.
Un gran numero de tripulantes de la antigua hermandad se unieron a la tripulacion de Katherine, entre ellos una bella pirata, proveniente de la nobleza francesa, Emeline, antigua contramaestre de Mariam Haddad. El oficial y la pirata se enamoraron, pero el destino dictamino que su historia se extinguiera tan bruscamente como habia nacido, el oficial es secuestrado por aliados de la flota de Bodvar junto a Amir, y siendo Amir el unico hombre conocedor del paradero del tesoro de la hermandad, ejecutaron al Oficial con un disparo en la cabeza. La muerte dio paso a la oscuridad para tomar el control del cuerpo de Balthazar, y en una burla a su antiguo dueño extinguio la vida de Emeline en su escape, hurtando el medallon azteca de las manos del difunto Rey de los piratas, Gabriel Tosh, el Leon Negro.
Balthazar ha existido entre el mundo de los vivos y el de los muertos durante todos estos años, experimentando los horrores del infierno y siendo testigo de las atrocidades que su espada sembraba sobre aquellos con sangre pirata.

Personalidad: Extrovertido, valiente y despiadado cuando necesita serlo.

Imagen:
Spoiler:





Gustos y Disgustos: Le gusta el peligro y la violencia, es temerario por naturaleza, odia que lo despierten.

·Vigor = 20
·Destreza = 20
·Constitución = 20
·Inteligencia = 18
·Sabiduría = 8
·Carisma = 19

- Reputacion: -12

- Habilidades:
Dominio de armas blancas
Dominio de armas de fuego
Leer y escribir
Nadar
Manejo de la polvora
Dureza: (Eres mas resistente a los ataques fisicos).



-
-

Salte del barco metros antes de llegar a la orilla, empujandolo para acelerar su arrivada a la playa. Aun no habiamos encallado cuando los piratas alli establecidos acudieron a ayudar, siguiendo las ordenes de sus capitanas.
-Extiendan mantas en la arena-
Kath vino enseguida y movilizo a sus hombres pidiendo viveres, agua limpia y trapos, deje que se encargara de la situación y me limite a cargar a los heridos y acomodarlos sobre los lechos improvisados que se dispusieron para ellos, encomendandolos al cuidado de los pocos que poseían nociones de primeros auxilios. Volvi al lugar donde estaba John, al cuidado de su contramaestre, y siguiendo las ordenes de Kath, que era la única capaz de poder salvarle, puse un trozo de tela abultado entre sus dientes para que lo apretara con sus mandibulas y sujete sus hombros mientras la capitana extraia el pedazo de madera incrustado en su abdomen. No me inmute a pesar de los ahogados gritos de dolor del desdichado, los años me habían acostumbrado a los estragos de la batalla y solo me limite a observar el efecto de las habilidades de Kath pronosticando que el hombre afortunadamente sobreviviría.
Nuestras miradas se cruzaron unos segundos cuando John estuvo fuera de peligro, evidentemente aun me guardaba rencor por aquel abrazo que habia tenido con Maia cuando daba a Emmeline por muerta, por lo que supuse que no seria prudente preguntar por mi antigua compañera, aunque estuviera preocupado por no verla entre los que estaban despiertos.
Me aparte de su camino y continue ayudando en lo que pude, vendajes, acomodar huesos rotos, enterrar jovenes sin vida...masticando el amargo sabor de la desdicha.
Cuando todo hubo terminado, lance un suspiro recorriendo con la mirada por ultima vez el panorama, asegurándome que no quedaran tareas pendientes, y finalmente senti que podia dejar de lado el deber por un momento para concederme el deseo de volver a verla. Me subi entonces al esquife, remando hacia el navio negro en el que la había reconocido horas antes.
Aunque sentía su presencia, el majestuoso barco se encontraba casi desierto, al parecer la mayor parte de la tripulacion habia caido durante la batalla. Intente disimular la ansiedad que se agolpaba en mi pecho, avanzando entre los pocos sobrevivientes, quienes al reconocerme, me dejaban avanzar libremente.
Al llegar a la puerta de madera la entreabrí para encontrarme con aquella mirada en sus ojos color jade que tanto extrañaba.
-Mademoiselle-
Le sonrei, encantado por su hermosura, que aun despues de tanto tiempo lograba desconcertarme cada vez que la veia, tal como aquella primera vez en el bar de Tortuga. Al precatarse de mi presencia se tapo con una de las sabanas, pero cuando me reconocio la dejo caer lentamente descubriendo su blanca y delicada piel, la silueta de su desnudez me golpeo como una bala de cañon, inchando mi pecho con un suspiro, que se fugo de mis labios en un jadeo involuntario, sin poder retomar el ritmo normal de mi respiracion.
Camine hacia ella incapaz de soportar la distancia que nos separaba, y al sentarme a su lado note las heridas que la batalla le habia dejado como saldo, maldiciendo por dentro el no haber podido estar junto a ella para protegerla.
-Dejame a mi-
Le pedi tomando el paño y empapandolo con un poco de ron.
-Esto te dolera un poco-
Adverti antes de limpiar primero la herida de su hombro, y luego deslizándome por su espalda hasta la de su costado, intentando concentrarme en mi tarea y evitando que la entrecortada respiración que se escapaba de mis labios para encontrarse con su nuca me delatara.
Habia perdido una de las mangas de mi camisa improvisando un vendaje para John, la otra no era suficiente para cubrir su hombro y su costado, por lo que decidi simplemente quitarmela para deshacerla en varias tiras de tela.
-Al que te haya hecho esto...-
Aprete la mandibula conteniendo una amenaza, mientras recubria primero la herida en su hombro, y luego bajaba a su costado, acercandome al punto que mis labios rozaban su cuello cuando miz brazos rodeaban su abdomen para vendarla, sintiendo que su intoxicante aroma me despojaba lentamente del control sobre mis manos, que una vez culminado su labor comenzaban a abandonar el lugar donde se posaban para recorrer su piel con tiernas caricias.
-¿Asi se siente mejor?-
Pregunte por sus heridas, segundos antes de dejar que mis labios se encontraran con la parte de atrás de su cuello y comenzaran a escurrirse lentamente por su espalda.
Parte +18:

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