La Mazmorra Gris
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La Mazmorra Gris » Roles » Skull And Crossbones III: The Key To The Cage [ROL]

Skull And Crossbones III: The Key To The Cage [ROL]

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Recuerdo del primer mensaje :

Skull And Crossbones
The Key To The Cage



SIRENIS


Tripulacion:
-Capitana: Katherine Campbell
-Contramaestre: Maia Twiin
-William Black
-Sebastian Ojo de Luna
-Samantha Aldrich
-Lily Salleh Campbell
-Francis Bonnefoy
-Dayron Cabrera
Intro:
El mar, de nuevo en calma. Una calma que precede a la tormenta. Desde cubierta podía notar el sol brillante en el horizonte, calentando el aire y despertando a las aves.  La tripulación estaba agitada pues por fin teniamos acción despues de un par de días navegando.
Por fin, esa mañana, la capitana Kath nos despertó a gritos. ¡Teniamos rumbo! Los vítores recorrieron los camarotes de la tripulación y los animos volvieron a levantar sus cansados cuerpos. El movimiento volvió a surgir en el navio.
Hacía tiempo que nos habíamos acostumbrado al Sirenis aunque había pasado ya tiempo de aquella batalla. Miré a la pequeña Lily siguiendo a su tía y a Kath llevando el timón mientras el timonel se despertaba lo suficiente para poder manejarlo.
Antes de llegar a nuestro destino, Kath se enderezó, separandose del mastil donde estaba apoyada hasta hacía un momento. Era hora de sumergirnos. Ya nadie reaccionaba a aquello, aunque la primera vez más de uno casi se muere del susto. Sonreí al recordarlo y me puse en mi puesto. Bajo la superficie, el agua no tocaba nuestra cubierta. Los peces se apartaban nerviosos a nuestro paso y la luz del sol se distorsionaba con el movimiento de las olas. Maia entrenaba bajo la atenta mirada de Lily, que esperaba entusiasmada su turno de mostrar nuevas habilidades. Kath, en cambio, se mantenía separada del grupo. Fui hasta ella y le aparté el pelo de la cara. Me miró y buscó a su hija con la mirada.
-Solo te ví distraida -
Suspiró y se fue a actuar de capitana, guiando nuestro camino. Desde donde estaba pude ver los cascos de los barcos que pasabamos por debajo, aunque no tardaríamos en salir a la superficie, pues aunque eramos casi intocables bajo el agua, la isla de Tortuga se mantenía en la superficie.
Viramos para escondernos de los ingleses que vigilaban las orillas y entramos por una cala menos vigilada. Tras desembarcar un grupo, el barco volvió a desaparecer. Si nos encontraban, lo mejor sería que no supieran como habíamos llegado. Sin ninguna indicación, todos sabíamos donde íbamos: La hija del capitán, la última guarida pirata.
Nadie debía vernos, nadie podía alertar. Todos aquellos que se atrevieron a interponerse perdieron la oportunidad de huir al sobrevalorar sus habilidades y burlarse de las chicas. Kath y Maia aún seguían reglar diferentes, pero ambas mataban sin piedad, una por diversión, la otra por proteger, pero de ambas espadas caían gotas de sangre aún caliente de los idiotas que intentaron pararlas.
Maia abrió rápidamente la puerta de la taberna y en un momento todos desaparecimos de la vista en su interior. La pequeña Lily parecía divertirse sin enterarse de lo que ocurría mientras su madre se abría paso bruscamente en dirección a la barra, apartando a los que le tapaban el camino. Miré a ambas mujeres, siguiendolas cuidando que nadie tocase a Lily, o lo siguiente que rodaria por el suelo sería mi cabeza, pues no solo la capitana era agresiva con ese tema. Me costó un poco llegar a la barra pero por fin conseguí alcanzarlas. Allí empezamos a ocupar poco a poco la zona. Senté a Lily al lado de Mai, mientras la pequeña le enseñaba orgullosa la bolsita de dinero que le había cogido a uno de los borrachos del camino. Una pequeña sonrisa asomó en el rostro de Maia, que parecía solo tener gestos amables para ella, y con una leve señal de aprobación consiguió que Lily se riese y viniera a contármelo. Mientras fingía hacerle caso, me fijé en que Kath se subía a la barra de un salto y se ponía de pie sobre esta. Ya no sonreía, nunca, al menos que la vieramos. Había cambiado, todos habiamos cambiado en esos seis años y más aún con lo ocurrido en Tortuga. Pero esa noche todo se acababa. Uno de nuestros "queridos" parroquianos cometió el error de gritarle obscenidades a la capitana, que lo miró con asco. No hizo falta mas que un gesto para que Maia adelantase un par de pasos, lo justo para que su arma lo atravesase de lado a lado, los que se habían adelantado a por él volvieron a su sitio. Después retorció para sacar y se sentó de nuevo junto a mi y a Lily, que aplaudía a la tia Maia por espantar a los monstruos. Mi mirada se cruzó con la de Kath, en donde pude ver de nuevo tristeza, como siempre, desde hacía años. Pero yo ya no sabía que más hacer... ahora que por fin volvía a estar con todos, lo mejor era no presionarla, de modo que solo le sonreí, anímandola a que hablase. -¡Esta situación es ultrajante! -
Exclamó, alzando la voz sobre los ruidos propios de una taberna, llamando la atención de los que aún no se habían dado cuenta de su presencia
-Cómo puede ser, ¡que nosotros! ¡¡piratas!! ¡las personas más temidas antaño en la armada! Estemos recluidas en este lugar como sucias ratas! Presumimos orgullosos de nuestra bandera, de nuestras velas, de nuestros barcos, pero nos escondemos en el fondo de una apestosa taberna cuando más deberiamos levar anclar y volver a surcar los mares -
Muchos alzaron la vista de sus jarras para mirarla
-pero no, es más fácil murmurar el odio que le tenemos a los que hasta ahora nunca se habían atrevido a coaccionarnos. Nuestros hermanos de batallas ahora reposan en el fondo del mar, lanzados al amparo de Davy Jones por un grupo de perros sarnosos. ¿Acaso ellos, con sus trajes rojos totalmente impolutos, son más fieros que nosotros? ¡¡SOMOS PIRATAS!! A nuestras espaldas cargamos con cientos ¡MILES! de cuerpos sin vida de aquellos que osaron cruzarse en nuestro camino! Alzemos las banderas traigamos la muerte de nuevo a este mar, la memoria de todos nuestros tripulantes sigue viva! Solo hay tres liquidos que ansiemos, el mar para navegar! el ron para calmar nuestros males y ¡la sangre de nuestros enemigos! -
Exclamó finalmente, alzando su espada, logrando con ello que el furor de los demás, que poco a poco había llenado sus corazones extallase, haciendolos levantarse y rugir como hacia tiempo que no había visto en aquel lugar dejado de la mano de dios. Miré a Kath, que por más que compartía el sentimiento con todos, no parecía entusiasmada. Bajó de un salto de la barra y se tomó un trago de su jarra.

Los gritos alarmaron a invitados no bienvenidos, que entraron en la taberna como furias, acercandose a quien había causado tanto escándalo, facilmente localizable por el espacio que había a su alrededor. Cogió a Katherine por el cuello de su ropa y la levantó delante suyo, aunque no consiguió despegarla del suelo. Preguntó en un tono irrespetuoso si acaso no habían dejado claro que nada de reuniones. Varios de los que había allí se sentaron de nuevo, parecían controlados por las palabras de aquel hombre.
-No deberias tocar así a una dama -
Dije con calma, viendo como Kath le mantenía la mirada con fiereza
-Podría salirte el tiro por la culata -
Le advertí, aunque prefirió no hacerme caso. Suspiré cuando la espada de Maia cortó la muñeca del hombre como si se tratase de un muñeco.
El dolor tardó en llevar a su cerebro, pero para entonces, otras tres espadas atravesaban su estómago. La de Maia, la de Kath y la mia.  Un grito de dolor y lamento en aquella alma perdida alertó al resto de su batallón, pero la capitana ya contaba con ello. Hora de irse.
-¡Piratas! -
Gritó Kath, cogiendo a Lily y dandomela
-¡Preparaos para la batalla! ¡Destruyamos estas cadenas y abrámonos paso a la libertad! -
La puerta se abrió. El pobre inglés que lo hizo solo se vió venir encima una jauría de perros de agua furiosos y listos para morir por su bien más preciado. Volvimos hacía nuestro barco, llevandonos a todos los que ansiaban el mar tras nuestros pasos.
Autoras: Capitanas Adamaris y Kairiki


OFF: Son las 23:00, una húmeda brisa anuncia que una tormenta se acerca. Atraviesan las puertas de la taberna e irrumpen lanzando eufóricos gritos de guerra a las calles de la isla, unos pocos soldados se acercan atraídos por el alboroto. Al nor-este se encuentra la base militar de la armada británica, donde se encuentran la mayoría de los soldados, al sur-este se encuentra el puerto, resguardado por 4 guardias de sacos rojos. Aunque no saben cuantos soldados hay en la base, podrían sorprenderlos ya que a estas horas se encuentran durmiendo, aunque si fallan podrían perder su única oportunidad de escapar de la isla y hasta su libertad. El camino hacia el barco parece despejado, y ya que conocen el paradero del tesoro del oleaje rojo (una isla llamada Ábaco, ubicada al norte) quizás sea mas prudente embarcar cuanto antes.


GAUDIUM


Tripulacion:
-Capitana: Dulce
-Contramaestre: Davy Van Bockholt
-Oscar Del Valle
-Andrea Campos
-Scheherezade
Intro:
El majestuoso navío se abría paso lentamente por el embravecido océano, enfrentando temerario a las olas que lo embestían airadas, olas, que luego se transformaban en una nube de diminutas gotas de agua y espuma que acariciaba el calmado rostro de su capitana, erguida impasible en el puente con la vista fija en el horizonte. Los años habían borrado de su temple el miedo y la inseguridad que las cadenas y el látigo habían inculcado durante su vida de esclava, y aunque aun poseía un espíritu noble, su carácter ya no era el de la endeble niña dedicada a cumplir con los deseos de su amo. Los miembros tripulación, algo nerviosos por la tormenta, la observaban expectantes, pero sabían que bajo su mando estaban a salvo. Habían sido testigos de los "hechizos" que Dulce era capaz de realizar, durante 6 años la habían seguido a donde sus visiones la guiaban, aprendiendo acerca del extraño poder que los vientos habían confiado sobre ella, y como usarlo para doblegar a las hordas de muertos que infestaban los mares, amenazando con extinguir a cualquier pirata que no se les uniera. Bajo su mando habían enfrentado y vencido a cientos de piratas muertos, devolviéndolos al infierno del que habían salido.
Pero el "Ángel de Alta mar", como comenzaban a llamarla los pobres diablos a los que rescataba de Bodvar, no podría haber sobrevivido a la dura vida que ahora demandaba ser un pirata, no sin su contramaestre y protector, el joven irlandés de cabellos blancos
-¡Si quieres matarme, lanza tus rayos a mi espada, maldita!-
Los gritos se oian desde la cima del palo mayor, donde Davy desafiaba a la tormenta lanzando, entre carcajadas, sablazos a la nada. Un trueno resono a unos metros en estribor.
-¡Ha! ¡Fallaste de nuevo!-
El joven envaino las espadas y se dejo caer, sujetándose en el aire de uno de los cabos, luego de otro, y después de dar un giro cayo parado inclinandose apenas por la inercia de la caída. Los tripulantes se inquietaron cuando el contramaestre paso entre ellos, para pararse junto a la capitana en el puente. Se dice que el Gaudium examina las almas de quienes intentan abordarlo, solamente permitiendo que aquellos de corazón puro puedan tripularlo...pero nadie entendía como al "Demonio Blanco", el asesino mas sádico y terrible de los 7 mares, le habia permitido la entrada. Algunos creian que el barco lo eligio para proteger a Dulce, otros dicen que en su locura, el chico en realidad poseia un alma pura, siendo inconsciente de su maldad.
-¿Falta mucho capitana? no hay mucho para hacer en un barco que se tripula solo y comienzo a aburrirme-
Dijo Davy rascándose la cabeza, Dulce le dedico una agradable sonrisa
-Ya solo unas millas mas, no te preocupes-
La joven se volvió a mirar hacia el horizonte
-Y por lo que he visto, tendrás mucha diversión en la isla-
Davy lanzo un grito de alegría, desenvaino sus espadas y las afilo rozandolas varias veces, mientras se volvía a la tripulación
-¡Vamos holgazanes!, ¡a entrenar! ¡no crean que sus abra kadabra alcanzaran para hundir a Bodvar!-
Grito mientras se paraba en el centro del barco esperando que toda la tripulación lo atacara, pero antes de que pudieran comenzar se oyó el grito de uno de los marineros
-¡Tierra a la vista!-


OFF: Son las 23:00, y la tormenta aun arrecia contra las playas caribeñas. Arriban por la costa sur-este a la isla que Dulce había visto en sus visiones, nunca la han explorado, por lo que no saben nada de ella. Deberán elegir si pasar la noche en la costa frente a la que se extiende una densa y espesa selva, recorrer la costa hacia el norte o hacia el oeste, o, si se sienten con suerte, adentrarse en la espesura. Dulce solo sabe que debe buscar "la isla en la isla", sin saber que es lo que significa

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Tira:
Nombre: Tira Tosh “La caníbal”
Edad: 23 años
Nacionalidad: Islas Vírgenes
Clase: nativa
Profesión: ¿Cazadora y guerrera cuentan?
Rango: ninguno

Historia: la encontraron cerca de un río en la isla de los caníbales junto a unos matorrales cuando aún era un bebe de unos cuantos meses de nacida. Nadie sabe cómo llegó allí ni tampoco se sabe porque los caníbales no se la comieron, pero así sucedió. En realidad hay muchos cabos sueltos en su historia ya que la encontraron al lado de un arma grande, extraña y sumamente afilada. Un aro de metal letal. Puede que haya sido esto lo que los empujó a criarla. La hicieron un miembro de la tribu y como todas las mujeres de la tribu le enseñaron a recolectar, a sobrevivir en el bosque, a cazar y a pelear, siendo esto último en donde más destacó. Era como si el arma extraña y ella hubieran sido la una para la otra. Como una extensión más de sí misma, como una extremidad la cual se aprende a utilizar por puro instinto, ya que así la aprendió a usar.

Pero la tribu en la que se crió habita en la frontera con otra con la cual son enemigas juradas. Mientras hacía unas rondas de vigilancia por la frontera de la jungla escucho disturbios en el territorio de la tribu enemiga, los espió en silencio y se dio cuenta de que los causantes del ruido eran piratas. Ella los vio como su boleto de salida de la isla ya que deseaba buscar a sus progenitores para saber la razón por la cual la dejaron abandonada. Y principalmente, saber por qué la dejaron con esa arma tan rara que podía manejar tan bien. Así que decidió ayudar a los piratas para que la sacaran de allí y de paso ayudar a su tribu deshaciéndose de los enemigos.

Lo que se encontró fue mucho más de lo que creyó posible alguna vez. No solo se enredó en una batalla sino que se encontró con nada más y nada menos que su padre, Gabriel Tosh. Ese era solo el comienzo de un giro de 180° en su vida. Algo grande y oscuro se cernía sobre ella… sobre ella y sobre todos.

Personalidad: sádica y despiadada, no tiene reparos en reclamar la vida de sus víctimas. En ella se deriva una forma de demencia y diversión con el sufrimiento de los demás, al parecer debido a su crianza por la tribu caníbal. También sufre de un trastorno casi bipolar, estas personalidades se manifiestan en su estilo de lucha, ya que cambia entre dos posturas: su alegría despiadada o su lado sombrío y lateral. Los daños que sufra en combate también afectan su humor al igual que sus movimientos. Pero normalmente tienen una mente simple y un tanto despreocupada. Aunque no lo parezca, tiene su lado “bueno” o mejor dicho, protector. Lo cual si se analiza detenidamente, tiene mucho sentido. Fue criada para proteger a la tribu así que si algún miembro de su tribu está en peligro, tengan por seguro que hará lo que sea por esa persona. Si te llega a considerar parte de su familia, siéntete afortunado porque la tendrás a tu lado para protegerte. Si te toma como enemigo, ve despidiéndote de tu existencia. Y no pienses que tus familiares podrán reclamar tu cadáver o tan si quiera que tus restos tengan una sepultura al estilo pirata. No, tus huesos quedarán regados por todas partes para convertirse en simple carroña, tenlo por seguro.

Gustos: el sufrimiento de los demás, la adrenalina de una batalla, el peligro y la carne humana fresca.
Disgustos: que no la dejen dormir, las cosas cursis y estar mucho tiempo sin una batalla o algún peligro, en general, sin adrenalina.

Vigor = 14
Destreza = 21
Constitución = 17
Inteligencia = 11
Sabiduría = 13
Carisma = 10
Reputación: = -3

Equipo : anillo de acero con filo.

Habilidades básicas:
- Saltar
- Observar
- Escuchar
-  Buscar

Habilidades especiales:
"Sensible a la magia": que permite hacer unos hechizos pequeños de curación y protección contra espíritus, además de sentir ciertas cosas que los demás no pueden sentir.
Sigilo (Des): Penalización por blindaje. El héroe puede hacer uso de esta habilidad para acercarse por la espalda a hurtadillas a un enemigo o escabullirse sin que nadie se de cuenta.
Supervivencia (Sab): El héroe hace uso de esta habilidad para cazar animales salvajes, guiar hasta la salvación a un grupo por islas desiertas, identificar señales de animales peligrosos o evitar arenas movedizas u otros peligros naturales.
Imagen o descripción física: pesa 64.3 kg, mide 1.74m. Tiene el cabello corto, liso y color celeste porque desde bebe, en la tribu le colocaban un tinte natural hecha con flores y termino arraigándose en su cuero cabelludo, por eso tiene ese color. Es mulata, ojos color miel. Tiene dos tatuajes morados, esas fueron sus primeras heridas de caza las cuales en la tribu las pintaron de morado como marcas de que se había convertido en una mujer. Es delgada pero si se le marcan los músculos por el trabajo físico.
17 años

23 años


Color de roleo: [color:9249=# 45edd1] # 45edd1

* En el corredor con… todos los chicos y Asari *
Al subir las escaleras llegamos a un pasillo acogido por la oscuridad de la noche. Avanzamos un poco hasta la entrada de una habitación, allí se encontraban los guardias. Podía sentir la emoción de la batalla aproximándose, mis manos casi temblaban de la emoción de poder comenzar a cobrar todo lo que había sucedido esos años. Pero antes de hacer algo sentí una presencia muy conocida. - “Asari” - pensé en mi mente solo para mí misma. ¿Cómo había salido? ¿Cómo se había librado de las cadenas? Bueno, ella era lo suficientemente capaz de hacerlo por sí misma, de eso estaba totalmente segura. Tal y como mi instinto me había dicho, una forma salió de las sombras, una forma femenina. Era Asari, la cual primero revisó con la mirada a los hombres que me rodeaban. Yo no estaba encadenada, creo que fue la razón por la que no los mató en ese momento. Claro que estaba aliviada de que estuviera libre, pero no era el momento para eso y ella lo sabía. Se paró frente a mí dándome la espalda, siempre vigilante. *Nos vamos* simple y cortante como siempre. Y lo haría si tan solo tuviera mi arma. - No tengo problema con eso pero no puedo irme sin mi arma ¿sabes dónde está? - le pregunté alzando una ceja mientras me cruzaba de brazos. Claramente no me iría de allí sin mi aro de metal, ella tenía su lanza ¿no? Viendo de reojo a los hombres me di cuenta de que evitarían la pelea. Lástima, yo quería ver correr su sangre pero en algo tenían razón, solo sería una pérdida de tiempo, alertaríamos a todos y se pondría interesante aunque muy difícil. - Encontramos mi aro de metal y nos largamos ¿si? - le dije dando unos pasos al frente para estar a su lado.

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*¿Por que estoy muriendo?*
El gigante se detuvo un momento, aun sosteniendo de la solapa de la camisa a un pirata semi inconciente, y el tiempo parecio detenerse mientras recorria con la mirada el burdel. Una multitud de piratas se abalanzaban hacia el, abriendose paso entre los destrozos, empuñando armas desnudas y exhibiendo en sus rostros el odio que sentian hacia aquel que se habia lapidado a tantos compañeros, aunque derribaba a 5, 10 mas se alzaban, ciertamente no resistiria mucho tiempo...entonces...¿porque habia comenzado la pelea en primer lugar?
Habia una extasiante belleza en el poder de enviar a aquellos desdichados a fiddler's green con sus propias manos, y era cierto que rara vez se privaba de aquel placer de competir con la misma parca...¿pero entregarlo todo por algo tan simple y mundano? Era una nocion muy inferior al gran y sofisticado Pier.
Un disparo resono entre el bullicio, Rossie parecio ser liberada del embrujo, y aunque todos a su alrededor aun se encontraban inmoviles su cuerpo giro violentamente sobre sus talones y se estrello contra el suelo, donde el carmesi de sus cabellos parecia extenderse perdiendose con la sangre que brotaba de su pecho...sus ojos buscaron los de Pier...sus labios oscilaron intentando decir algo...pero en segundos se quedo inmovil, volviendo a formar parte de su entorno.
Pier la observo... *Me gustaba esa chica* penso molesto...¿quizas esa fuera la respuesta? Busco con la mirada a la mujer que habia salvado con su distraccion, deteniendose especialmente a observar sus piernas, elegantemente descubiertas por el vestido que llevaba puesto, de todas las maravillas que su corrompida existencia le habia permitido disfrutar, muy pocas se comparaban con la ofrecida por las piernas de una hermosa dama, especialmente cuando estas se encontraban alrededor de su cuello. Aun asi, durante tantos años habia disfrutado de los placeres del azucar rosado, las mujeres, en todo caso, son una razon para seguir vivendo, no un motivo para dejar de hacerlo.
Lentamente sus agresores comenzaron a moverse, abandonando su estado estatico para continuar con el asalto, la pregunta volvio a resonar en el fondo de su mente *¿Por que estoy muriendo?*



Pier:
Nombre: Pier Gerlofs Donia.

Info: Un brutal asesino frances, conocido por su modus operandi de matar con sus propias manos, ya que le desagradan las armas de cualquier tipo. Posee tatuados en su rostro y brazos la primera letra de los nombres de sus victimas, trabajo como mercenario por mucho tiempo pero finalmente se dejo llevar por sus instintos, luchando y matando simplemente para alimentar su amor a la violencia. Su personalidad excentrica es una de sus mas llamativas cualidades.

Especialidad: Fuerza bruta, Entretenimiento (canto y actuacion)

Vigor = 39
Destreza = 17
Constitución = 27
Inteligencia = 7 -
Sabiduría = 7
Carisma = 20

Habilidades
Dominio de Puños
Talento artistico Actuar
Talento artistico Cantar
Nadar

-

Descargue un cabezaso sobre el desdichado que aun mantenia preso en mi mano derecha y lo arroje a la multitud entorpeciendo su avance, me lance hacia ellos sintiendo como mi resolucion se renovaba un poco ante la muerte de Rossie...5, 6, 7 veces mis puños se abrieron paso dejando atras huesos rotos y piratas inconcientes, unas cuantas veces mas evadi el frio acero que buscaba mi sangre, pero no podia evitar darme cuenta de que era una causa perdida. Detuve con el antebrazo un sablazo dirigido hacia mi cabeza y con la otra mano cogi del cuello al que lo empuñaba y comence a estrangularlo mientras sentia como la sangre brotaba de mi herida, mis ojos se encontraron con los de Kath, la capitana, que habia salido de una de las habitaciones y ahora se asomaba por el balcon...y me di cuenta de que la pregunta que en realidad debia hacerme era ¿porque ellos estaban peleando? Sin saber porque, imagenes de mi infancia comenzaron a brotar escurriendose ante mis ojos...los abusos del lord al que pertenecian mis padres...como obligaba a mi madre a observarnos...como corto su garganta cuando intento hacer algo...mis antiguos compañeros huerfanos, con quienes compartia la comida que lograba robar del mercado...sus rostros desfigurados colgando del cuello en la plaza cuando los descubrieron con un trozo de pan robado...mi primera muerte, otro miembro ilustre de la sociedad francesa que intento seguir los pasos de mi antiguo dueño...las huidas...las peleas...las muertes...todos ladrillos apilandose para formar los talentos que hoy ostentaba, las atrocidades por las que hoy se me condenaba...y entonces lo entendi: ellos peleaba por nosotros, por los desdichados sin futuro, la escoria que los civilizados formaron con sus propias manos para luego descartar...perseguir...eliminar...
*¿Porque estoy muriendo? Para que ellos sigan peleando...para que los verdaderos bastardos tengan lo que se merecen...*
La puerta se abrio de un golpe, y ante la imagen del inmenso pirata que ingresaba al burdel todos se detuvieron y retrocedieron como hienas ante la presencia de un leon.
Bodvar se paro frente a mi desafiante, exhibiendo aquel endiablado casco suyo, con su rostro a centimetros del mio.
- Pelea -

OFF: NO POSTEAR TODAVIA


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