La Mazmorra Gris
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La Mazmorra Gris

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Lienargond

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1 Lienargond el Dom Oct 14, 2018 3:54 pm


En un mundo donde las estrellas brillan de otra manera, la tecnología no ha terminado de ver la luz y las maravillas de la naturaleza todavía son consideradas avisos de los dioses, las gentes viven en un momento de tranquilidad y mucho trabajo, sin electricidad, edificios altos o móviles, todavía comunicandose por carta o incluso con problemas para salir de su lugar natal. 
Tan solo unos pocos han sido capaces de ver las grandes maravillas que el mundo que les rodea puede llegar a mostrar ahora que las guerras han finalizado. De entre todas estas personas, tan solo somos capaces de ver a un grupo reducido y seguir día a día sus aventuras. Ellos forman parte del Circo Moralta. El 7 de Hasdum de 1638, finalizando la temporada de verano, las cosechas están siendo guardadas previendo un tiempo de bajas temperaturas, preparandose para todo aquello cuanto haya ocurrido a causa de la luna roja. El tiempo parece haberse habituado al movimiento, que fue parado con aquel eclipse que, cinco años atrás, asustó al mundo entero.

                                                                   



❖ - Información actualizada


                                                                   



Última edición por Adamaris el Mar Nov 06, 2018 11:45 am, editado 7 veces


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2 Re: Lienargond el Dom Oct 21, 2018 6:22 am

Islingfell
Donde comienzan las aventuras
✦✦✦

✦✦✦
Las cosas en el pueblo son completamente normales, no parece que nada allí pueda hacer que vuestro futuro mejore, pero la esperanza de haber llegado allí sanos y salvos hace que el viaje no haya sido en balde. Todas las casas son de apariencia similar, pequeñas, de ladrillo blanco y de tejados rojizos cubiertos de musgo. En ambos lados del camino, el color verde brillante de una naturaleza creciente, que hace que el pueblo tenga un aire calmado y pacífico. Preguntando a algún que otro vecino o quizás solo por casualidad, llegais a la casa de Tady, una mujer de ojos claros y cansados, el pelo castaño ligeramente revuelto atado en un moño bastante desarreglado y vestida de forma realmente simple os abre la puerta.
-Buenos días -Saluda, curiosa. En cuanto mencionaís la razón de vuestra visita, os deja entrar en la casa, presentándose como Wentadehn Moralta, la hija mayor de la familia Moralta. Os da paso al salón de una casa muy humilde, con tan solo una mesa enorme en el centro, donde hay sentados dos niños y una niña, cuyos ojos se giran hacia el nuevo invitado. Con amabilidad, Tady Moralta os invita a dejar las cosas en el suelo y acompañarla a la cocina, donde os ofrece una sopa caliente de cebolla con pan y un par de trozos de queso. Un hombre fuerte trabaja en la parte de atrás cortando troncos de madera y tan solo os mira durante un segundo antes de continuar con la tarea. Wentadehn os da el tiempo que necesiteis para comer, sin presionaros, ayudando a los niños a recoger para subir a sus habitaciones. En cuanto terminais, vuelve con una cesta llena de ropa.
-Las personas a las que estaís buscando son mis padres -Explica, con una media sonrisa algo melancólica -Nos dijeron que volverian sobre estas fechas, de forma que debereis esperar en casa de mi hermano, os llevo -En cuanto habeis recogido todo cuanto dejasteis en el salón, Tady os acompaña cruzando el pueblo y alejandose un poco hasta una casa a las afueras, bastante más grande que las otras, pero de tan solo una planta. En ella, un hombre algo más joven que la mujer que os guía cruza delante de una ventana como si hablase con alguien. La espera en la puerta parece eterna, pero por fin entrais al interior, sin que Dantelon, como lo presenta su hermana, os diga absolutamente nada.
-Abajo -Esas palabras son las únicas que salen de sus labios, mientras señalan una trampilla de madera robusta, probablemente la entrada a la bodega. Lejos de lo que esperabais, la estancia es bastante ancha, hay unos camastros y una mesa, esta tenuemente ilumiando y, para vuestra sorpresa, encontrais que alguien más se encuentra allí.
-Podeis utilizar esta habitación mientras os quedeis aquí -Los hijos de los Moralta no os exigen nada a cambio de vivir allí, con la única excepción de que les ayudeis en ciertas cosas como cortar leña, subir agua del pozo o simplemente vigilar la casa en horas de trabajo. No preguntan sobre ningún pasado, no quieren saber sobre poderes y parece que cada vez hay más gente en ese lugar.

Apenas tres días después, un ruido muy molesto comienza a aumentar de volumen a cada momento. Es fácil de distinguir que un carro de gran tamaño se acerca al pueblo. El tiempo pasa lentamente antes de que la puerta de la bodega se abra por fin, dandoos la oportunidad de salir, mientras el aire se llena de un delicioso aroma a pato guisado. Una hora después, tras las presentaciones del señor y señora Moralta, os cuentan su plan. El primer paso es ir a uno de los puertos del continente, Olhyrst, Thurgiskali, Undovar o Helloras. Desde allí, tomar un barco que os lleve hasta Las Medusas, unas islas fuera de toda jurisdicción en las que se asegura hay seres violentos que destruyen todo ser vivo que se acerque a ellas. Es muy complicado que alguien os lleve hasta allí, por lo que se necesita dinero suficiente para comprar un navio o un bote y llegar por cuenta propia alli. Por desgracia, los guardias y soldados tienen ojos por todas partes, de forma que, la manera más segura de viajar es formando parte de la propia caravana del circo que ellos llevan, siendo un fenómeno público, llamar la atención es y será el mejor de los caminos para no parecer sospechoso.
-Sabemos que es dificil confiar en las personas en estas situaciones, pero haremos todo lo posible por que llegueis a salvo hasta Las Medusas -La señora Moralta os sonrie con suavidad, hablandoos con calma mientras su marido asiente a sus palabras. Os piden ver las razones de vuestro viaje, es decir, aquellas capacidades sobrenaturales por las cuales os persiguen. No necesitan saber de vuestra historia si no quereis contarla por el momento, pero enseguida, el señor Moralta os encuentra un hueco en el circo dándoos el espectáculo para el que sois más adecuados.
-Es posible que vayamos cambiandolos con el tiempo para que no siempre llameis la atencion por lo mismo -Asegura con una sonrisa antes de levantarse para salir de la casa. Tras él, Artell se levanta y alisa su vestido con las manos, pacientemente.
-Descansad por hoy y mañana nos ocuparemos de organizarnos en los carros -Os indica, despidiendose de todos antes de marcharse. Os quedaís con Dantelon, quien os sirve un generoso plato de guiso de pato aún humeante y pide varias tareas simples de realizar, como último día antes de que os marcheis. Una vez las termineis, podeis volver a vuestras camas para tener un buen merecido descanso con la sensación de que, por fin, todo comienza a ir mejor.

Orden de llegada y tareas de Dantelon:
El orden de llegada al pueblo es el mismo que el de las inscripciones, es decir: Sateef, Loreley, Huo (con Tyron) y Orelle. Podeis encontrar un enlace a las diferentes informaciones en el primer post, que queda como "enciclopedia" para que podais encontrar rápidamente lo que querais ver. Intentaré avisar siempre que actualice las informaciones.
El orden de llegada solo afecta a las personas que se encontrarán en la casa antes de cada personaje, no es el orden para postear. Por esto, las tareas que requieran de que otra sea realizada primero deberían ser escritas de forma que, tanto si la realiza otro personaje como si es un npc, cuadren. No esta permitido mover personajes sin el carro de "carga" (Con esto me refiero a que os dejen a cargo del movimiento, obviamente), los npc's quedan a vuestra disposición.

Dicho esto...

Tareas disponibles
Escoged una tarea y describid como la realizais antes de marcharos a dormir. Iré tachando conforme sean escogidas. Estás acciones no tienen recomensa pero tampoco generaran ningún tipo de consecuencia, tan solo es para que veaís como haré ciertas cosas, habrá elecciones que debereis tomar, tanto en grupo como individualmente donde os advertiré de lo necesario para que las comprendais y describais. No siempre os aclararé cual es la recompensa o la consecuencia de elegir una acción.


Alrededores de la aldea
Recoger leña: Debeis tomar un canasto grande, y cargarlo de ramas y leños que encontrareis sin problemas por las cercanías. En caso de elegir ramitas, serán necesarios tres viajes, si es leños lo que recoges, con uno bien lleno será suficiente.
       Tiempo estimado: 2 horas.
       Cantidad de esfuerzo: Alto.
Cazar: Atrapar mínimo 3 animales de tamaño pequeño o 1 de tamaño grande en la zona que rodea a la aldea. El animal grande puede ser desde un jabalí a un ciervo y las presas pequeñas conejos, mapaches, ardillas, pavos o gatos.
       Tiempo estimado3 o 2 horas, respectivamente.
       Cantidad de esfuerzo: Medio-Alto.
Recolectación: Unos vecinos requieren de una ayuda para recolectar las frutas de unos árboles a las afueras, deberas echar una mano tanto en meterlas en las cestas que te indiquen como en transportar las mismas hasta la casa donde te darán las instruciones. Recibirás como recompensa un par de manzanas rojas. 
       Tiempo estimado 5 horas.
       Cantidad de esfuerzo: Medio-Alto.
                                                                   
Aldea
Llenar el caldero de agua: La tarea consiste en ir al pozo de la plaza con un par de cubos y llenar el caldero de cocinar de la casa (10 cubos de 1 litro). Debe limpiarse primero, si nadie realiza la acción "limpiar la casa", será Wentadehn quien se ocupe de limpiarlo, por lo que el tiempo será el mismo.
       Tiempo estimado 1.5 horas + Limpieza (30 minutos).
       Cantidad de esfuerzo: Muy Alto.
Limpiar la ropa: Específicamente para mujeres. Acompañando a la visita, la cantidad de colada ha aumentado y debeis ir al mismo lugar que todas las vecinas para dejar las vestimentas limpias y volver a la casa para que se pueda tender.
       Tiempo estimado 2 horas.
       Cantidad de esfuerzo: Medio.
Ayudar con los niños a Wentadehn: Debereis ayudar a su hermana con los cuatro niños, jugando con ellos, sirviendo la cena ya preparada, bañarlos y meterlos a la cama, inventando una historia.
       Tiempo estimado 3 horas.
       Cantidad de esfuerzo: Medio-Bajo.
                                                                   

Interior de la casa
Limpiar la casa: Específicamente para mujeres. Fregar los cacharros de la cena, limpiar el polvo y barrer la casa. Todo excepto las habitaciones. Si nadie elige realizar reparaciones, no es necesario añadir el tiempo de estas.
       Tiempo estimado 2.5 horas + reparaciones (+30 minutos por cada una)
       Cantidad de esfuerzo: Medio-alto.
Reparaciones: Reparaciones variadas en algunos de los objetos de la casa tales como mesas, sillas, paredes y refuerzo de techos. Ensucia los alrededores de la tarea.
       Tiempo estimado 30 minutos aproximada por reparación.
       Cantidad de esfuerzo: Alto.
Tender la colada:  Una vez se haya regresado de limpiar la colada, esta debe ser tendida para secarse estirada. Las cuerdas para hacerlo se encuentran en la cocina, deben ser atadas en los palos traseros de la casa. Si nadie elije lavar la ropa, la colada la realiza una vecina, por lo que el tiempo es el mismo.
       Tiempo estimado: 1 hora + tiempo de colada (2 horas).
       Cantidad de esfuerzo: Media-baja.



Última edición por Adamaris el Lun Oct 29, 2018 4:35 pm, editado 2 veces


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3 Re: Lienargond el Lun Oct 22, 2018 5:20 pm


Loreley Barlek - Selene:

Nombre real:
Loreley Barlek

Nombre artístico / Profesión:
Selene / Equilibrista

Sexo:
Femenino

Edad aproximada: [/color]
24 años

Razón:
Escurridizo

Origen:
Elwold -> Kharbundush

Historia:

La vida de Loreley desde siempre fue tranquila. Nació bajo el seno de una familia pura de escurridizos de clase media muy trabajadora, ambos, hombre y mujer trabajaban como vendedores en el gran mercado de la ciudad y les iban muy bien. Nunca les falto nada pero tampoco vivían con excesos. La pequeña era agraciada y amable, nunca se preocupó en ocultar su extraordinario don ante el mundo ganándose así la admiración de muchos... aunque también de algunos otros rechazo y envidia, aunque aquello no hizo que se sintiera mal ni mucho menos, ella se sentía especial. Desde joven, a la edad de 16, que era cuando casi todos comenzaban ya a independizarse de a poco y realizarse como personas adultas, comenzó a trabajar para poder aportar dinero en su hogar.

Empezó en la reconocida taberna "Lord Wine" del lugar, los dueños eran muy amigos de sus padres por lo que no le costo para nada integrarse y aprender el oficio de moza. Tiempo después, una noche mientras trabajaba ingresó al lugar un grupo de fuertes y valientes soldados que siempre resguardaban la seguridad de la ciudad. Allí fue cuando lo vio, sus miradas se cruzaron y lo dijeron todo... Fue amor a primera vista. Se llamaba Aidan Hayes, era algunos años mayor que ella, alto, guapo y un humano común y corriente.

Pronto comenzaron a hablar y hacerse mas cercanos, para cuando se dio cuenta unos mese después a las edad de 17 recibió una hermosa propuesta de matrimonio la cual acepto gustosa. Dejó la casa de sus padres para irse a vivir con él no muy lejos, tan solo unas cuantas calles de distancia. El muchacho era muy serio con su trabajo, era valiente y muy decidido. En la intimidad era el esposo perfecto y un fogoso amante, así fue como quedó embarazada dando a luz poco después de cumplir los 18 años a una hermosa y pequeña niña. Erin Hayes, tenía los mismos ojos color acero de su madre y unos pocos cabellos castaños iguales a los de su padre. Era hermosa y su risa iluminaba todos los rincones del reino, su vida no podía ser más perfecta.

Lastimosamente un año más tarde los problemas no tardaron en aparecer. El pánico apareció con fuerza cuando un día el sol desapareció e introdujo al mundo en una horrible y tétrica oscuridad. Aquello le pareció eterno y se la pasó lo más que pudo oculta en su hogar hasta que todo pasara. Una vez que pasó nada volvió a ser como antes, a la ciudad había llegado un rumor de que ahora todas las personas que poseyeran "un extraño don" iban a estar en peligro. Pocas semanas después se hizo realidad. Con terror Loreley vio como muchos de sus amigos, conocidos y hasta familiares uno a uno desaparecían para jamas regresar, nadie sabía a dónde los llevaban y mucho menos que les hacían. La gota que rebalsó el vaso fue cuando vio que su pequeña hija poco a poco comenzaba a demostrar que poseía las mismas habilidades que ella. No había que pensarlo mucho... tenían que huir.

El plan era sencillo, tomar todo lo que pudieran y largarse directo a Cheamoor, pasar fugazmente por Bamor, atravesar el extenso bosque de Londoladh para hacer que les perdieran el rastro y terminar en el pueblo de Menimrith, lugar sin reino definido. Aidan desertó a la guardia convirtiéndolo así en un traidor al reino para poder proteger a sus amadas para luego así comenzar lo más pronto posible con la travesía. Pueblo por pueblo fueron alquilando transporte, primero un simple carro y luego un caballo hasta llegar al bosque, la arboleda la atravesaron peligrosamente a pie, pero por suerte tuvieron éxito en el plan y lograron comenzar una nueva vida en aquel pequeño lugar, aunque eso sí, siempre discretos, con miedo y cautela, así fue como lograron sobrevivir varios años sumidos en una cierta paz.

Para su mala suerte, a la edad de 24 años la desgracia golpeó a su puerta una vez más. Justo cuando ella se encontraba realizando unas compras en la otra punta del pequeño pueblo, a su hogar llegaron un grupo de soldados que habían logrado dar con la pista del desertor Aidan. Irrumpieron en la cabaña y le dieron fin a la vida del hombre de manera rápida y sin armar mucho escándalo, cuando posaron su vista en la ahora niña de casi 5 años de edad que intentaba escapar del hogar producto del puro terror, pudieron descubrir que poseía una inusual habilidad, en la manera que se retorcía y agilmente escapaba de los brazos de los guardias. Tras una corta lucha lograron capturarla y llevársela a quién sabe dónde. Cuando Loreley llegó a su hogar el terror invadió su alma y sintió como su vida se desmoronó en un segundo... su amado esposo muerto y su hija... su preciosa Erin desaparecida.

Pidió ayuda con desesperación y a gritos, una vecina cercana a ella le dio un dato de suma utilidad. Esta mujer sabía de la "condición" de Loreley y su hija por lo que le informó que en Islingfell podían ayudarla. Rápidamente sin perder tiempo pidió que le dieran un entierro digno a su amado, entró a su hogar, tomó todo lo que pudo para viajar liviana y se marchó en búsqueda de auxilio.

Descripción física:

Barlek es una señorita agraciada y hermosa para la época. Su contextura es delgada y curvilínea y su estatura ronda por los 1.65m, posee una piel tersa y de tonalidad blanquecina que no posee casi ninguna imperfección. Las facciones de su rostro son maduras y angulosas, de pómulos y mentón definido. Labios gruesos, nariz de puente recto y mejillas ligeramente carnosas tintadas siempre de un pálido rosa natural. Tiene cejas gruesas que le dan una expresión de siempre estar desconfiando o tramando algo. Sus ojos son grandes y cautivadores, los iris los tiene pintados de un muy brillante gris, como el acero de las espadas. Sobre su cabeza descansa una larga cabellera ondulada castaña cobriza que le llega hasta la mitad de la espalda, usualmente la lleva semi recogida para quitarse algunos mechones del rostro.

~Gorgerous~:


Dinero:

[2] MO - [15] MP - [30] MC

Objetos personales:
- Una pequeña bolsa con alimentos: Algunas frutas, un trozo mediano de pan casero y un trozo de queso un tanto duro del tamaño de la palma de la mano.
- Una bota mediana con agua.
- Una pequeña daga (más que nada para cortar los alimentos pero si hay que defenderse....)
- Una larga capa de color manteca de estilo muy sobrio.
- Una muda de ropa extra.

Color de roleo: #a6a671

/Islingfell/
~Con: Mucha gente~

*Tady...* repetía aquel nombre casi como un mantra para no olvidarlo mientras viajaba sobre una vieja y discreta carreta que había alquilado hacia aquel pueblo llamado Islingfell. Lorelei tenía los ojos permanentemente hinchados de tanto llorar y no paraba de juguetear nerviosamente con el anillo de oro que poseía en el dedo anular de su mano izquierda, anillo que era señal de que alguna vez estuvo casada con un maravilloso hombre y que fruto de esa unión tuvo una hija la cual también se la habían arrebatado cruelmente.

El pueblo no tenía nada en especial, las casas eran pequeñas, blanquecinas y con techos rojizos. Sin perder más tiempo en observar los alrededores, completamente decidida se acercó a la primera persona que encontró para preguntar por aquella persona que buscaba, la cual por suerte no se encontraba tan lejos de dónde se encontraba.

Al estar frente a la puerta tomó una gran bocanada de aire un par de veces, se encontraba nerviosa, no sabía si esa persona iba a poder ayudar en su dilema. Golpeó suavemente y de adentro emergió una mujer de mirada cansada y cabello revuelto. -Buenos días- la saludó con curiosidad, -Yo...- titubeó un poco la joven observando rápidamente hacia los lados esperando que no hubiese gente chismosa en las cercanías -Necesito ayuda- comentó bajando un poco la voz por las dudas -Verá... tengo una extraña condición y mi hija la heredó... temo que la hayan capturado por eso. Necesito encontrarla y que nos protejan...- el miedo era palpable en su voz pero consiguió relajarse un poco cuando la mujer la invitó a entrar a la casa para luego presentarse como "Wentadehn Moralta"

Dentro, el lugar estaba decorado muy humildemente y de forma acogedora. Saludó con un simple movimiento de su mano a los tres niños y tras dejar sus cosas se dirigió a la cocina para tomar la deliciosa sopa de cebolla que le habían ofrecido. -Está exquisita- comentó sin poder ocultar lo agradecida que estaba antes de que la mujer se fuera dejándola sola unos momentos. La castaña se enfocó en los sabores de los alimentos, durante unos instantes dejó de pensar en los problemas y la tristeza que le carcomía el alma. Por poco se sintió como en casa, como si nada hubiese cambiado. Se imaginó como si volviera a tener 16 otra vez, joven y soltera, casi sin preocupaciones, tan solo... ella tomando una rica sopa.

Pero nuevamente la realidad golpeó su rostro cuando Tady regresó a la cocina cargando una cesta de ropa -Las personas a las que estaís buscando son mis padres- explicó con melancolía en su voz, al parecer hacía mucho tiempo que no los veía -Nos dijeron que volverían sobre estas fechas, de forma que debereis esperar en casa de mi hermano, os llevo-. Lorelei se apresuró a terminar su plato, limpió la comisura de sus labio con delicadeza y fue a recoger sus cosas.

Con calma cruzó el pequeño pueblo junto a aquella amable mujer, la llevó hasta las afueras del mismo hasta una casa bastante más grande que las demás pero de una sola planta. Los nervios volvieron a aflorar en la muchacha, frente a la puerta paseó su mirada por todos los alrededores, alerta, esperando no ser emboscada o algo, pero para su suerte el peligro solo estaba en su cabeza, al menos de momento. Dantelon se llamaba el hombre un poco más joven que Tady, se lo veía de porte serio y tal vez un poco gruñón. Esa fue la impresión que dio cuando lo único que dijo fue -Abajo- para luego señalar una trampilla en el suelo que conducía a una bodega.

La castaña asintió y bajó por la trampilla, allí el lugar era bastante amplio, había unos camastros, una mesita, luz tenue y... ¡oh!, otra persona. -Buen día...- saludó cordialmente al muchacho que se encontraba allí dentro escudriñándolo con la mirada intentando averiguar sus intenciones y que hacía allí... tal vez estaba en la misma situación que ella. -Podeis utilizar esta habitación mientras os quedeis aquí- informó finalmente la mujer. Ellos no exigían pago o algo similar por vivir allí un tiempo, pero si pedían algo de ayuda en las tareas cotidianas tanto del hogar como del pueblo. Lorelei necesitaba mantener su mente ocupada lo más que pudiera para no caer en la tristeza nuevamente por lo que decidió ayudar en limpiar los alrededores de la bodega.

Pasaron tres largos y arduos días, en los que la muchacha tuvo algunas recaídas entre lágrimas y sollozos al recordar a su familia, pero así como venía la tristeza trataba de alejarla y forjar su caracter, tenía que hacer todo lo posible para poder conseguir justicia y recuperar a Erin. Lorelei se encontraba recostada en una de las camas de la bodega cuando un creciente alboroto llamó la atención de todos, el sonido se acercaba más y más y la espera pareció eterna hasta que los dejaron salir. El estomago de la muchacha rugió con fuerza cuando percibió un delicioso aroma a pato guisado, al parecer habían llegado visitas.

Se trataban del señor y la señora Moralta quienes tras las presentaciones prosiguieron a contar el plan que tenían en mente. Ir a uno de los siguientes puertos Olhyrst, Thurgiskali, Undovar o Helloras y desde allí tomar un barco que los transportara hasta Las Medusas. La joven no conocía ninguno de esos lugares, es más, ni siquiera había oído hablar de "Las medusas" por lo que cualquier plan le venía bien, pero... -¿Y que hay de mi hija? ¿Puede estar allí?- se atrevió a preguntar aunque no recibió una respuesta muy acertada y alentadora. -Sabemos que es dificil confiar en las personas en estas situaciones, pero haremos todo lo posible por que llegueis a salvo hasta Las Medusas- la señora Moralta irradiaba mucha paz con sus palabras, eso hacía que Barlek recobrara un poco la calma. Luego les preguntaron sobre "la razón del viaje" a lo que la castaña se apresuró a responder -Necesito encontrar a mi niña, me la arrebataron... ya que... bueno... ya que ella heredó mi mismo don.... ser un "Escurridizo"-.

Luego de todas las explicaciones el señor Moralta les dijo que podía encontrarles un lugar en el circo para que no llamaran la atención, aunque era posible que con el tiempo fueran cambiándolos de acto para no levantar tantas sospechas. Luego de que éste saliera de la casa, su mujer dijo por último -Descansad por hoy y mañana nos ocuparemos de organizarnos en los carros- Así fue como se quedaron finalmente con Dantelon y el humeante pato guisado frente a sus caras. El muchacho pidió que por favor ayudaran en algunas tareas antes de que se fueran a lo que Lore asintió con un leve movimiento de su cabeza, luego de eso comenzó a comer mientras pensaba en que podía ser de utilidad...

Si... probablemente eligiera Limpiar la Casa. Es lo menos que podía hacer además de que era una tarea que le era ya bastante familiar.  

Rol off: *Inserte otro post explicando como limpia*


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4 Re: Lienargond el Mar Oct 23, 2018 2:53 pm



Efy - Sateef Asvad - Khalid:
 

Alias: Efy


Nombre real: Sateef Asvad


Nombre artístico / Profesión: Khalid/ Adivino


Sexo: Masculino


Edad aproximada: 23


Razón: Que es una MOMIA 


Origen: Las afueras de Padun, Derfza


Historia: Nació bajo el cuidado de Ictiun, en una finca a las afueras de Padun especializada en la cría y domesticación de los caballos, para venderlos a las caballerizas tras su entrenamiento básico. Sus padres lo adoraron sin importarles su color de ojos o los poderes que tenía, heredados por la familia de su madre. Esta sin embargo, al ser la quinta hija no tenía poderes, igual que su abuelo. Pero como todos en aquella familia, podía tener un hijo con aquellas capacidades incluso si su abuelo o bisabuelo nunca tuvo poderes. Sus hermanos mayores lo querían mucho, y lo mimaban hasta límites insospechados. Al aprender a hablar, su tía Kaphiri se mudó a la finca para enseñarle a controlar los poderes y a usarlos correctamente. Ella al igual que Sateef, tenía los ojos de un negro tan profundo que parecía que uno entraba al abismo... una vez los veías jamás podrías olvidarlos. Esto ayudó al pequeño a no sentir que era un ser extraño, ya que su madre y su hermana mayor Aziza, tenían los ojos verdes como el color de la hierba, mientras que su padre y su segundo hermano Mahes, los tenían de color avellana. Eso sí, todos los hijos obtuvieron el cabello rojizo y lacio de su padre.

Los años pasaron, el tenía cinco a los cuando por fin pudo salir más allá de las tierras de su familia. Sabía que las personas se podían asustar al ver sus ojos, por lo que cuando se encontraba con alguien se dedicaba a sonreír ampliamente para cerrar los párpados lo suficiente como para que no pudieran fijarse en el color de su mirada. En poco tiempo hicieron los seis un viaje a la aldea de los Asvad, donde residían una gran parte de aquella familia. Debido a que todas las personas descendientes de Khalid, podían engendrar un "Ojos negros", la familia se mantuvo unida por los siglos. El jefe de la aldea era la línea más directa, siendo el tercero desde la creación de la aldea. A pesar de ser todos familia lejana, muchos se casaban entre ellos, ya que allí era el único lugar donde sus ojos no asustaban a nadie, pudiendo encontrar a una persona que los amasen de verdad. Sateef siempre creyó que algún día se casaría con una de aquellas chicas que jugaban con todo el mundo sin importarles los poderes o el físico que los demás tuvieran.

Desde aquella vez, todos volvían cada año y medio o dos años a encontrarse con sus amigos y disfrutar de la compañía de personas tolerantes a las diferencias. Cuando tuvo trece años nació su hermana pequeña Eshe que a diferencia de los tres mayores había heredado el revoltoso y castaño pelo de su madre, dándole un aire más tierno a su juguetona forma de ser. Todo marchaba perfectamente, vivían los siete en la finca sin tener ningún problema, hasta que a sus quince años su padre falleció por una mala caída mientras montaba a uno de los caballos de batalla que entrenaba para vender más tarde a otras zonas de Derfza e incluso a otros Reinos como Iyene y Nolnigel. Sin su padre criando y vendiendo caballos, los ingresos disminuyeron enormemente, provocando que su hermano Mahes, se tuviera que ocupar repentinamente del negocio, consiguiendo paliar la economía del hogar. Sateef se encargó, junto con su hermana Aziza y su tía, de realizar ungüentos y mejunjes curativos que su hermana vendía por el pueblo de Padun, ya que tanto él como Kaphiri asustaban a la gente. Los parientes lejanos también les enviaban monedas de plata regularmente para que no sufrieran de escasez.

Fue a sus dieciocho años que empezaba a pensar en el matrimonio, cuando todos estaban reunidos en la aldea familiar en esa época, el cielo se tornó rojo. Todos huían a las casas llorando aterrorizados y suplicando por su vida... Sateef solo miró el cielo en silencio descubriendo por primera vez la sensación de que algo terrible pasaría. Aquel orbe negro como sus ojos no parecía ser una buena señal.

No fue hasta seis meses después, que una carta llegó a su hogar desde la aldea. Al parecer habían enviado a gente para eliminar a cualquiera que tuviera poderes, pero todavía no habían llegado a esas zonas tan escondidas. En la aldea solo dieron tres salidas a los "Ojos negros" antes de que alguien los encontrara. La primera era huir, dejando atrás a todos sus seres queridos ya que si eran atrapados los que estuvieran a su alrededor también morirían por esconder a un enemigo de los enviados del fuego. La segunda era ocultarlo como pudieran, con flequillo, vendas o velos, sin embargo era algo arriesgado debido a que podían descubrir a uno y buscar entre los demás para detectar a los "Ojos negros". Y por último, muy con muy pocas personas a su favor, era quitarse los ojos para que no hubiera manera de identificar a los que lanzaban maldiciones, esta última opción solo la escogieron aquellas personas que no podían huir de la aldea o tenían que protegerla, como era el caso de la jefa. Sateef, eligió la huida sabiendo que su familia estaría en peligro si él permanecía allí, y con una hermana menor tan joven no podían viajar todos juntos sin arriesgar aquella pequeña vida, decidió marcharse junto a Kaphiri, pues tampoco podía enfrentarse a los siete reinos él solo.

Subieron a caballo a través del reino, llevando junto a ellos más de una docena de caballos para vender, algunos los fueron comerciando durante ese camino. Hasta que por llegaron a Hlaleah donde cogieron un barco mercante que siempre transportaba los caballos de su familia a otros países, llegando de ese modo a Kilithorp, Elwold. Este reino tenía un amplio territorio a diferencia de Derfza, por lo que había menos posibilidades de que los enviados del fuego los encontraran. Ambos eran especialistas en hierbas curativas, ganándose un dinero en los caminos o realizando trueques por comida o ropa. No les faltaba el dinero gracias a que nada más llegar vendieron diez de los doce caballos que traían, pero habían enviado una gran parte del dinero de vuelta a casa sabiendo que cargar con tanto oro era peligroso, debido a esto para no verse necesitados siguieron vendiendo medicamentos. Así vivieron durante algunos años, viajando a caballo por los caminos, vendiendo hierbas y durmiendo donde podían, hasta que un día fueron capturados por bandidos cerca de las orillas del río Argondon. Ellos se habían dado cuenta de que no eran normales, por lo que quisieron venderlos a los soldados para que estos se ganasen méritos por atraparlos. Sin embargo, antes querían que les dieran todo el oro que habían escondido en algún lugar cercano a su lugar de descanso próximo al camino. Los dos fueron torturados por negarse a hablar, no por el dinero en sí, sino porque una vez lo tuvieran los entregarían a los soldados de la zona. 

Ninguno quería maldecirlos sabiendo que eso podría causar que los mataran antes o que en caso de sobrevivir fueran tras ellos los bandidos que no estaban cerca en ese momento Pero todo cambió al segundo día cuando los bandidos perdieron la paciencia y apuñalaron a Kaphiri en el hombro decididos a que se desangrara. En ese instante Sateef perdió lo que le quedaba de razón y maldijo a todos los que estaba allí con la muerte instantánea, dejando a uno vivo para que los liberara amenazado de terminar igual que sus compañeros. Para dejar el menor rastro posible, una vez cargó a su tía en un caballo y se subió en el suyo, lo mató también.

Sateef cuidó de su tía curándole y vendándole todas las heridas evitando que se infectaran, pero sabía que no era bueno para su supervivencia quedarse en los caminos. La llevó a un hostal ya cerca de la frontera de Caertagi y pagó por un año de establecimiento. Además de sus heridas también le había vendado los ojos y cortado el pelo, para que los bandidos no pudieran identificarla estando tan cerca de la zona. Sabiendo que él destacaba más por su cabello rojizo, decidió marcharse dejándole la mayoría del dinero y llevándose solo los dos caballos fácilmente reconocibles y lo necesario pasa sobrevivir. Con el dinero que le dieron por el equino de Kaphiri, pudo ahorrar suficiente para algún caso de emergencia mientras iba en busca de aquella salida que una vez hacía mucho tiempo escuchó... tal vez más de su familia habían ido allí en busca de refugio.


Aspecto físico:
Efy:

Su cabello lacio y rojo cae hasta el final de su espalda, sus ojos son de un negro tan profundo que encoje el corazón del más valiente, sintendo una gran amenaza en ellos. Tiene multitud de cicatrices a causa de los bandidos, la única que hay en su rostro está cruzando su ojo y ceja derecha. Está tonificado debido a los años de viaje que ha estado haciendo, pero ni por asomo se le puede llamar una persona musculada. Tiene una altura media. NO LE FALTA NINGUNA MANO, ni ve peor por el ojo casi herido. Además de eso su voz para los desconocidos suena fría como un témpano de hielo y carente de emoción, pero para aquellos más cercanos o atentos podrán descubrir que en realidad hay muchos sentimientos en su voz.

Personalidad: Es un chico tranquilo y amable, que suele ser malinterpretado por su apariencia de rebelde y luchador. Se preocupa mucho por las personas que le rodean y dará lo mejor de sí para cuidarlas de cualquier daño que puedan sufrir. No es alguien que sonría mucho, debido a que no siente que tenga nada por lo que alegrarse, pero si ve a alguien triste sentirá la imperiosa necesidad de hacerlo feliz... o al menos intentarlo. Suele ser callado, ya que sus palabras pueden causar la ruina de alguien, y muchas veces uno no se daba cuenta cuando sus sentimientos son tan intensos como para que sus palabras se vuelvan una maldición, así que prefiere no arriesgarse.


Dinero personal: ocho monedas de plata y 60 de cobre


Objetos personales: 
-Una caja con medicamentosa utensilios para realizar medicina y alguna venda.
-Una navaja corta
-Una muda de ropa
-Un colgante de hilo trenzado que su hermana Eshe le regaló
-Una manta

Datos extra para el que los quiera leer:

-No sabe pelear (Ni siquiera empuñar un arma)
-Es buen nadador (Lo que tiene vivir en una casi isla)
-Le encantan los animales y las cosas adorables 
-Quiere mucho a su familia, siempre los tiene en mente
-Tiende a ser solitario debido a que siempre se asustaban de él
-Su color favorito es el verde



El camino hacia la casa de Tady fue realmente silencioso, y después de todo lo vivido, no me daba buena espina aquel lugar tan pacífico con algunos pueblerinos caminando por allí, mi caballo debía pensar lo mismo ya que el asustón estaba reticente a seguir caminando rápido. Sabía que solo era imaginaciones mías, por lo que seguí adelante acariciando un poco a Abismo para que se calmara, hasta encontrarme con la casa que buscaba. Allí había una dama que me invita a pasar en cuanto dije unas escasas dos palabras siendo su apellido una de ellas, en cuanto a los niños traté de no mirarlos directamente... no sabía si se asustarían y gritarían aterrorizados, por lo que fue mejor no cruzar las miradas. Aquella era la primera comida caliente en mucho tiempo, por lo que apenas duró en el plato, no me avergoncé de la velocidad a la que acabé estaba seguro que entenderían las ganas de comer que tenía después de tanto tiempo comiendo cosas secas que aguantaban bien a lo largo de las semanas.

Tras ello me guiaron hasta otra casa, llevé a mi caballo tras descubrir que sería allí donde me quedaría mientras esperábamos a los padres de Tady. Nadie estaba allí todavía, y eso me tranquilizó, no había demasiadas personas a las que presentarse, y por tanto podía ahorrarme aquellas cortesías. Al ser el primero pude instalarme en la cama que preferí, aunque si hubiese estado lleno tampoco le habría dado demasiada importancia a la cama, al menos estaba blando, llevaba mucho tiempo durmiendo en los caminos sin nada más blando que el suelo. No tenía demasiado equipaje, así que lo dejé todo cerca, cosa que agradecí cuando empezaron a venir otras personas, ya que la mesa empezó a ocuparse con las cosas de los demás. Mis presentaciones fueron muy cortas, introduciendo solo mi nombre y en ocasiones del país del que procedía. No hablaba apenas con los demás, por lo que tampoco lo sentí realmente necesario.

Durante esos días me dediqué a la recolección de fruta, recibiendo cada día un par de ellas como recompensa. Gastaba bastantes horas allí, por lo que al llegar apenas podía hacer cosas en el interior debido a que ya me encontraba algo cansado, por eso aunque fuese de poca ayuda me encargué de tender la colada una vez llegaba, ya que para ese momento la colada ya estaba hecha. Tal vez allí era algo de chicas, pero en mi casa todos ayudaban a los quehaceres de la casa porque mi madre no daba abasto ella sola y cuando se fuera mi hermana a vivir con su futuro marido, Eshe y yo tendríamos que ayudarla ya que Mahes se encargaba de proteger y administrar la finca. Los días pasaron y en menos de lo que esperé nos encontramos con los Moralta, que nos explicaron cuales eran los planes y a donde pensaban llevarnos. La duda se impuso en mi corazón, mi poder no era demasiado escénico, sino fuera por mis ojos ni se notaría nada extraño en mí. Ante su pregunta los miré directamente -Puedo maldecir a la gente con mis palabras- contesté, no iba a especificar cuando ya que igualmente no ayudaba mucho a la gente que mis maldiciones se guiaran por mis sentimientos, pues eso significaba que dependiendo de mi enfado u odio mis palabras llegarían a un grado o a otro, lo que al final derivaba solo en que eran mis palabras las que causaban la maldición. Dejé que ellos eligieran la actuación, además de en medicinas no era bueno en nada más que pudiera ser llamativo, incluso montar a caballo solo lo hacía decente, por lo que supuse que me dirían lo que hacer o me enseñarían hasta que fuese suficiente como para que no me tiraran piedras por hacer una actuación horrible. 

Comí el asado en silencio hasta que una preocupación que había estado retrasando me hizo levantar la cabeza del plato y buscar a Dantelon con la mirada -¿Puedo llevarme a Abi conmigo?- le pregunté, Abismo era mi caballo, negro azabache, de buen porte, pero muy temeroso y tozudo. Se enfadaba cuando le picaban los mosquitos en verano y relinchaba molesto durante horas después de ello. Ya había dejado atrás a todos mis familiares, incluyendo a mi tía Kaphiri, la cual esperaba que pudiera recuperarse bien de las heridas, así que no quería dejar al único que me quedaba también atrás. Había viajado conmigo durante cinco años, lo críe cuando todavía era un potro en la finca... separarse de él me costaría mucho si tuviese que hacerlo. Por eso preferí preguntar en vez de hacer nada estúpido, tal vez no les molestaba demasiado un caballo más.


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5 Re: Lienargond el Lun Oct 29, 2018 4:27 pm

Islingfell
Donde comienzan las aventuras
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Lentamente, el sol se alza sobre las tierras de Islingfell, trayendo consigo el canto de los pájaros y todo el movimiento que surgía en el pueblo. Tal como todos se levantaban, la puerta de la bodega se abrió, con la voz dulce de Artell asomándose a la misma.
-El desayuno está listo, subid cuando estes listos -Tras eso, y sin cerrarla, Artell se aleja a la cocina donde se escuchan sonidos de un desayuno en familia. En la mesa de la cocina, encontrais huevos con salchichas, guiso de la noche anterior caliente, restos de sopa de pescado, trozos generosos de hogaza de centeno y bizcocho de limón, paté, queso, leche con miel y vino caliente especiado. Dantelon se encuentra ayudando a Henewo metiendo víveres en unas cestas. Ninguno de los dos os saluda, pero si os hacen un gesto antes de salir llevandoselo todo poco a poco al exterior. Allí dentro solo quedaís vosotros con Artell.
-Venga, chicos, sentaros a desayunar, no tardaremos en partir -Os avisa con una sonrisa llena de energía, levantándose de la mesa para dejaros sitio en esta y colocándoos platos delante para que os sirvais cuanto querais. El tiempo pasa lentamente y las entradas y salidas del señor Moralta y su hijo terminan por detenerse una hora después. Artell, que ha estado recogiendo y ayudando a que os sintais como en casa, se acerca, sentándose en una pequeña banqueta libre.
-Mi marido y yo queremos saber vuestra opinión sobre un tema -Dije con voz suave y una sonrisa amable, poniendo sus manos cruzadas en su regazo -Ayer nos hicisteis muchas preguntas complicadas y no tenemos respuesta a casi ninguna de ellas -Admite, mirando claramente a la joven Loreley, quien sin duda fue la que más dudas puso en voz alta -No creemos que tu hija se encuentre en Las Medusas, querida, si los acorazados la han atrapado... bueno... no podemos hacer nada por ella, pero no debemos dar todo por perdido -Toma aire, bajando la mirada antes de volver a subir, recorriendoos a todos uno a uno, mientras formula su pregunta -Podemos tomar un camino diferente que nos alargará el viaje un tiempo extra, pasando por el ultimo lugar donde... -Hace un gesto con la mano, mostrando a todos que habla de vuestra casi recién conocida compañera de viaje- esta hermosa joven perdió el rastro de su hija, rezar por que Ictum no haya decidido llevarla consigo y encontrar un rastro en ese sitio... o podemos tomar rumbo a uno de los puertos que os mencionamos ayer y seguir con el plan tal como lo teníamos ideado -Tras eso, mira de nuevo a la afectada, con una sonrisa triste y algo forzada -No podemos poner toda la caravana en peligro por una sola suposición, en Las Medusas estareís a salvo, pero se cuan doloroso es perder a un hijo -Asegura, tomando las manos de la mujer entre las suyas, algo frías y más suaves de lo que realmente habría parecido al ver las marcas del trabajo en ellas.
-No vamos a obligar a nadie a venir, pero tenemos que decir ya lo que hacer, una vez elijais algo, por favor, salid y emprenderemos el camino -Con una última sonrisa y un suave apretón de manos a Loreley, sale con aire elegante al exterior, donde escuchais dos voces más que quieren saber la dirección de la caravana.

Decisiones:

Tomar decisiones
Comienza la historia y con ella las decisiones. Tal como para elegir la tarea de la actualización anterior, debeis tomar una de las opciones que os doy. En este caso son tan solo dos, pero ambas tienen pros y contras, así como consecuencias y recompensas. Las consecuencias, recompensas y demás variaciones están elegidas antes de la actualización, es decir, es invariable y las aquello que lleveis a cabo cambiará el flujo de la historia.
Por ejemplo, si se os plantea la oportunidad de ayudar a una anciana, es posible que esta sea una anciana normal pero también hay posibilidades de que se trate de una trampa. Os proporcionaré todos los datos que requirais para decidiros, tanto en la actualización como por privado si os surgen dudas o son datos personales, pero sois quienes debeis tomar las decisiones. En este caso, tan solo son dos, pero quizás más adelante pasen a tres o incluso más, pensadlas con cuidado, ¿que pasará si elegís ir en vez de seguir el plan? Pero ¿y si no vais? ¿Qué os espera el destino?

Tan solo las personas que hayan respondido a la actualización anterior a la decisión actual (en este caso, si has escogido tarea), pueden dar su opinión para decidir el camino. Una vez respondan a la anterior, pueden seguir con normalidad. Es decir, si no se ha elegido tarea pero se quiere participar en esta elección, debera escribirse el post anterior con la tarea y despues continuar con esta misma. Hay ciertas acciones que no puedes reelegirse una vez tomada la decisión, por lo que se debe postear de forma que, finalmente se llegue a la opción escogida. En otras palabras, si ignorais las actualizaciones, ireis de la mano del resto de personajes, pero esto no afectará al avance del rol. Podeis quedar inactivos y, al volver, continuar sin hacer elegido nada. Por supuesto, las recompensas de estas elecciones no se os aplicarán (por ejemplo conseguir dinero, armamento o conocimientos), siendo al contrario en caso de consecuencias, ya sean positivas o negativas (por ejemplo ser invitados a cenar, conseguir amistad con un grupo concreto o acabar heridos en un ataque).

Las elecciones no tomadas quedarán registradas por mi, pero no se harán públicas hasta que ninguno de los datos desvelados con estas cause cambios en la historia o toma de decisiones. Por ejemplo, esa anciana hipotética estaba realmente herida, pero hasta que el trancurso del rol no haya avanzado lo suficiente no os contaré que era un acorazado herido por los poderes de su presa. Y bien... Aquí aparecen vuestras opciones.

                                                                   

Opciones disponibles
Tal como suponeis, debeis elegir una de las opciones. Sería preferible que, ahora que es una elección todavía simple con tal solo dos opciones, la decidais por privado (por whatsapp, por ejemplo), de forma que el inicio será más veloz. Como ya he dicho, las consecuencias de la misma ya están tomadas, por lo que en cuanto escribais la respuesta, el destino de la caravana estará sellado.

Dar un rodeo
Esta opción consiste en cambiar el rumbo para pasar por Menimrith, donde Loreley perdió el rastro de su hija, en busca de pistas, ayuda o de la propia niña. El viaje se hará más largo y es peligroso no dirigios directamente a un puerto.
Tiempo extra de viaje: Mes y medio aproximadamente
Ruta: Desde Islingfell al camino que lleva a la ciudad de Bamor, ascender por el norte bordeando el bosque Londoladh hasta alcanzar el sendero que lleva al pueblo Menimrith.
Posibilidad de:
Encontrar pistas sobre la hija de Loreley, Erin, e incluso de localizar a la pequeña.
Probar los nuevos espectáculo en la ciudad de Bamor.
Llamar la atención a los acorazados sobre la caravana y, por ende, de sus integrantes.
Peligros derivados de los viajes

Seguir el plan
En este caso, la elección significaría dejar atrás la posibilidad de encontrar pistas de Erin, la hija de Loreley a quien no conoceis demasiado, evitando llamar excesivamente la atención y llegar a vuestro destino sin retrasos. Tanto si esta opción es la elegida o no, debereis tomar la decisión de a qué puerto acudir:
Olhyrst: Al este del reino Caertagi. Una ciudad porteña que no llama la atención demasiado en casi ningún lugar, comenzando a tomar renombre en el último año por un supuesto valiente que lleva a quien sea a donde sea sin preocuparle el peligro que esto atañe.
Thurgiskali: Al oeste de Caertagi, la ciudad realizó un puerto algo alejado desde el cual hacen envios al continente sur con todos los productos de los alrededores. No es llamativo y apenas es conocido fuera de sus usuales clientes, pese a ello, su precio es bastante alto.
Undovar: Ubicado en la capital del reino de Labrygg, localizado al este, realmente famoso y conocido mundialmente por la gran cantidad de navios que entran y salen de sus muelle diariamente. Viajes comerciales, de mercancia y de pasajeros se realizan con total hnormalidad en sus costas.
Helloras: Una ciudad al este del mapamundi. Forma parte del reino Labrygg y es bastante conocido por haber marineros dispuestos a cruzar el océano por un pago suficientemente jugoso y sin hacer preguntas.
Posibilidad de:
Mantener el tiempo de viaje preplaneado, variable según destino, siendo Olhyrst el más cercano y Helloras el más alejado. La diferencia de los mismos es aproximadamente de tres meses o más, dependiendo de imprevistos externos al viaje (temporal, bandidos, etc...).
Pérdida de la pista que podría ser la salvación de la niña.

Para ayudaros un poco, podeis hacerme todas las preguntas que necesiteis para escoger una opción. Los únicos datos que NO daré son los que tienen que ver con las consecuencias de cada camino. ¿Por qué lo aclaro?
Cada puerto trae también consecuencias con su elección, pero para estas, todavía queda mucho, ¿verdad?



Última edición por Adamaris el Dom Nov 04, 2018 2:36 pm, editado 1 vez


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6 Re: Lienargond el Vie Nov 02, 2018 4:57 pm

Orelle :

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Alias: 
Nombre real: Orelle Vulpex.
Nombre artístico / Profesión: Trucos de adivinación "Mentalista" 
Edad aproximada: 16
Razón: Muerte. Puede ver e interactuar con los muertos.  
Origen: Ciudad o pueblo y reino. Podeis colocar el estandarte de vuestro reino si os gusta.
Historia: Orelle nació y creció como hija de unos agricultores en el pequeño pueblo de Dortharlon. Desde pequeña, como muchos otros antes que ella, tenía la capacidad de poder hablar con aquellos que nadie ve. En el pueblo, desde siempre había sigo conocida esa capacidad, ya que al ser un lugar pequeño, casi todos los de allí estaban emparentados de alguna forma, aunque fuera muy lejana. El don podía tocarle a cualquier familia de allí. Esa generación, el don tocó en la familia Vulpex. El nacimiento de un "pariente de la muerte", como solían llamarse en el pueblo, no afectaba en nada a la vida de estos o de la gente del prueblo, que después de tantas generaciones, se habían acostumbrado a tenerlos a su alrededor. Orelle creció sin ver nada extraño en ella y el resto del pueblo la mirada de igual forma. 
Durante el eclipse y las nuevas normas, el consejo del pueblo, constituido por los 3 ancianos, determinó que seguirían, como siempre habían hecho, ocultando el hecho de que había alguien con dones allí, aunque esta vez no para evitar que la gente viajara en busca de ayuda o para ver a alguien "magico", sino para evitar que pudieran dañar a Orelle, o a cualquiera que hubiera estado en contacto con ella. Orelle, con doce años en aquella época, no entendió muy bien la seriedad de todo el asunto, ya que siempre le habían enseñado a no contar a extranjeros sobre su capacidad de ver a los muertos.
Unos años después, donde la vida continuó como si el eclipse nunca hubiera sucedido, Orelle pronto llegaría a la edad de ser esposa de alguien y su familia ya estaba segura de que sería el hijo del panadero. Al fin y al cabo, se conocían practicamente desde que nacieron. La tradición del pueblo determinaba una edad límite de 17 años para desposarse, así que la preparación comenzó rapidamente, para coincidir con el 17avo cumpleaños del Lyon, el prometido de Orelle.
En medio del caos, una familia llegó al pueblo. Decían estar perdidos y necesitar aprovisionar víveres y agua antes de continuar el viaje. Se quedarían solo unos dias y después seguirían su camino. Durante esos días, en algún momento, uno de los niños vió a Orelle hablar sola, y lo contó a sus padres, que empezaron a hacer preguntas cada vez más extrañas. La mujer, astuta y determinada a hacer lo correcto, insinuó a una de las mujeres del pueblo que quizá deberían llamar a las autoridades, solo como precaución de que el mal no habitaba en la joven.
Una vez más, el consejo se reunió, esta vez para trazar el plan de sacar de allí a la joven y llevarla a algún lugar seguro. Se preparó una colecta, se prepararon viveres y se mandaron cartas a parientes de los pueblos de alrededor, creando una pequeña ruta segura para Orelle.
La joven se despidió de su familia y de su prometido, prometiendo volver pronto y partió escondida en uno de los carros con calabazas que uno de sus vecinos vendía en los pueblos de alrededor. Unos días despues, llegaron a Tumunzir, donde se alojó con unos parientes del calabacero, a la espera de que hubiera una forma de llegar a Tastow.
Poco a poco, escondida entre carros o viajando por el bosque de noche, Orelle consiguió llegar a Ashen dos meses después, a solo unos kilometrós de Islingfell, donde vivía Aileen, la hermana del venerable anciano del pueblo, que decía poder ayudarla.
Imagen
Spoiler:

Dinero personal:
[0] MO - [0] MP - [30] MC
Objetos personales: -Capa para el frío
-Cantimplora (Hecha con una calabaza) 
-Pequeño saco con las monedas 
-Una carta sin abrir de Lyon
-Un poco de carne curada envuelta en unas hojas
-Un caballo de ajedrez tallado en madera

~Entrada del poblacho~

El pequeño carro rebotaba en cada piedra que encontraba en el camino. Y al parecer, el conductor parecía ir buscandólas. Orelle, sentada a su lado, se sujetaba con fuerza ante cada pequeño movimiento. El conductor, un hombre de mediana edad, la conducía al pequeño pueblo de Islingfell, en Caetargi. Orelle nunca pensó que podría cruzar la frontera, al menos con la facilidad con la que lo consiguió. Claro, que nada de eso hubiera sido tan fácil si no fuera por la red de hombres y mujeres que la habían ayudado a llegar hasta allí. Entre ellos, el hombre que ahora mismo conducía el carro de las cebollas. Martin se llamaba. Vivía, técnicamente, en Islingfell, pero tan a las afueras que necesitabas un carro para ir y volver. La casa la compartía con su madre, Aileen, hermana del venerable anciano de Dortharlon, donde Orelle había comenzado su aventura.
En sus manos, Orelle sostenía un papel roto, con un mapa casero dibujado por Aileen y un nombre "Tady" seguido de la firma de la propia Aileen. Al parecer esa persona era la que podía ayudarla.
Llegaron a la entrada del pueblo, donde Martin paró el carro, invitando a Orelle a bajarse.-Niña.-Le dijo antes de partir.-No seas irrespetuosa.-Le gruñó paternalmente.- No vas a presentarte en casa de Tady con las manos vacías.-Dijo volviendose a rebuscar algo a la parte trasera del carro. De ella, sacó una bolsa llena de batatas dulces.-Toma, y no olvides darles las gracias por su hospitalidad.-Le dijo, dandole la bolsa.-Si, "Padre"-. Le dijo Orelle burlonamente. Durante la semana que había estado quedándose con Martin y Aileen, este le había repetido el discurso del respeto en cada ocasión que pudo. Sin duda tenía un lado demasiado paternal para no haber tenido nunca hijos.-Nos vemos, Martin.-Se despidió la muchacha con una mueca que quiso ser una sonrisa. Ambos sabía que los más probable es que no volvieran a verse.

La muchacha atravesó la entrada del pueblo, con su "mapa" en mano, tratando de descifrar que calle correspondía a cual en la realidad. Un rato despues y cuatro vueltas al inicio, llegó a una casa que no destacaba para nada. Ladrillo blanco y de baja altura, como todas las demás del pueblo. Llamó a la puerta y una señora de ojos cansados la recibió.-Buenos dias.-Saludó la mujer, presentandose como la hija de los Moralta, a la espera de que Orelle dijera algo.-Hola, Aileen me manda.-Dijo tendiendole el mapa, junto a la firma de Aileen y le entregó la bolsa de batatas de parte de Martin. La mujer la hizo pasar, una casa hogareña, donde se escuchaban ruidos de juegos y risas arriba, por lo que probablemente había algunos niños. Tady la sentó en una mesa de madera, donde sirvió un cuenco humeante de sopa caliente y salió un momento, dejando a solas a Orelle con sus pensamientos. Aunque a veces, era sencillamente imposible...-Eh muchacha, ¡Muchacha!.- Dijo una voz que la chica simplemente ignoró.-¿Sabes? Antes esta era mi casa...Si mi Louisa la viera ahora, llena de niños revoltosos...-El anciando siguió rumiando sobre la desconsideración de los "nuevos " dueños, mientras la señora Moralta volvía con una cesta de ropa mientras le explicaba que a quien realmente busca es a sus padres y que la llevará de momento a casa de su hermano.

Una vez saciada el hambre, Tady guió a Orelle camino a casa de su Hermano, un hombre de apariencia taciturna y pocas palabras. Se dirigió abajo, como le habían indicado, a través de una trampilla, donde otras personas ya estaba allí. Al parecer, siempre y cuando ayudaran con las tareas domesticas, podían quedarse sin pagar nada. Algo así como lo que había estado haciendo Orelle los últimos meses antes de llegar allí.

Unos días después, los señores Moralta llegaron y junto a ellos un olor a estofado de pato. Le contaron el plan que iban a seguir, llevarlos a "Las Medusas" infiltrados en una caravana circense.-Como una hoja escondida en un árbol-. Susurró Orelle sin que nadie la oyera, ya que en ese momento, otra chica, Loreley creía que se llamaba preguntaba por su hija. Los señores Moralta volvería al día siguiente para comenzar el plan. Orelle salío para continuar su tarea, Limpiar la ropa. Cogió uno de los cubós y se dirijió al riachuelo cercano a la casa. Afortunadamente, era una familia humilde como la suya, por lo que la ropa blanca dejó de serlo hacía mucho tiempo y no era necesario tratar de blanquearla de ninguna forma. Frotó durante un buen rato cada prensa y una vez la limpió toda volvió a la casa, donde le esperaban unas cuerdas en la parte trasera para que se secara al sol. El sol ya caía cuando terminó de recorgerla, por lo que se dirigió a la habitación, para dormir.

A la mañana siguiente, una voz los despertó. Artell les anunció dulcemente el desayuno. La chica subió las escaleras, donde todo ya estaba en marcha, con los dos hombres cargando viveres fuera y dejando a los huespedes desayunando tranquilamente con Artell.-Venga, chicos, sentaros a desayunar, no tardaremos en partir-.Dijo la señora, con una voz calida antes de comenzar a hablar.- -Ayer nos hicisteis muchas preguntas complicadas y no tenemos respuesta a casi ninguna de ellas. No creemos que tu hija se encuentre en Las Medusas, querida, si los acorazados la han atrapado... bueno... no podemos hacer nada por ella, pero no debemos dar todo por perdido. Podemos tomar un camino diferente que nos alargará el viaje un tiempo extra, pasando por el ultimo lugar donde...esta hermosa joven perdió el rastro de su hija, rezar por que Ictum no haya decidido llevarla consigo y encontrar un rastro en ese sitio... o podemos tomar rumbo a uno de los puertos que os mencionamos ayer y seguir con el plan tal como lo teníamos ideado No podemos poner toda la caravana en peligro por una sola suposición, en Las Medusas estareís a salvo, pero se cuan doloroso es perder a un hijo . No vamos a obligar a nadie a venir, pero tenemos que decir ya lo que hacer, una vez elijais algo, por favor, salid y emprenderemos el camino -.Terminó Artell, dandoles mucho donde pensar. Bueno, a Orelle no tanto.-Yo he sido ayudada por mucha gente para llegar hasta aqui casi sin dificultad.-Dijo sinceramente. Otros, como Loreley, habían pasado algo mucho peor.-Creo que deberíamos dar un rodeo y tratar de buscar pistas.-Dijo convencida mientras el anciano del otro dia, que al parecer le gustaba pasearse de casa en casa de los Moralta, murmuraba "niña tonta" mientras la miraba reprobatoriamente. Este fantasma iba a ser de los que no tenían  nada más interensante que hacer que cotillear vidas ajenas. Orelle suspiró, trantando de ignorar al pesado anciano, y prosiguió.-Además, creo que un espectaculo de circo haga una "gira" entre pueblos es menos sospechoso que ir directos a un puerto.-Terminó, dandole un bocado al pan que tenía sobre su plato.

ROL OFF: Notese que a pesar de que Martin ha sido bastante claro, en ningún momento esta irrespetuosa muchacha ha dado gracias por la hospitalidad ofrecida.



Última edición por Ayha el Sáb Nov 03, 2018 3:45 pm, editado 1 vez


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7 Re: Lienargond el Sáb Nov 03, 2018 12:58 pm



Efy - Sateef Asvad - Khalid:
 

Alias: Efy


Nombre real: Sateef Asvad


Nombre artístico / Profesión: Khalid/ Adivino


Sexo: Masculino


Edad aproximada: 23


Razón: Que es una MOMIA 


Origen: Las afueras de Padun, Derfza


Historia: Nació bajo el cuidado de Ictiun, en una finca a las afueras de Padun especializada en la cría y domesticación de los caballos, para venderlos a las caballerizas tras su entrenamiento básico. Sus padres lo adoraron sin importarles su color de ojos o los poderes que tenía, heredados por la familia de su madre. Esta sin embargo, al ser la quinta hija no tenía poderes, igual que su abuelo. Pero como todos en aquella familia, podía tener un hijo con aquellas capacidades incluso si su abuelo o bisabuelo nunca tuvo poderes. Sus hermanos mayores lo querían mucho, y lo mimaban hasta límites insospechados. Al aprender a hablar, su tía Kaphiri se mudó a la finca para enseñarle a controlar los poderes y a usarlos correctamente. Ella al igual que Sateef, tenía los ojos de un negro tan profundo que parecía que uno entraba al abismo... una vez los veías jamás podrías olvidarlos. Esto ayudó al pequeño a no sentir que era un ser extraño, ya que su madre y su hermana mayor Aziza, tenían los ojos verdes como el color de la hierba, mientras que su padre y su segundo hermano Mahes, los tenían de color avellana. Eso sí, todos los hijos obtuvieron el cabello rojizo y lacio de su padre.

Los años pasaron, el tenía cinco a los cuando por fin pudo salir más allá de las tierras de su familia. Sabía que las personas se podían asustar al ver sus ojos, por lo que cuando se encontraba con alguien se dedicaba a sonreír ampliamente para cerrar los párpados lo suficiente como para que no pudieran fijarse en el color de su mirada. En poco tiempo hicieron los seis un viaje a la aldea de los Asvad, donde residían una gran parte de aquella familia. Debido a que todas las personas descendientes de Khalid, podían engendrar un "Ojos negros", la familia se mantuvo unida por los siglos. El jefe de la aldea era la línea más directa, siendo el tercero desde la creación de la aldea. A pesar de ser todos familia lejana, muchos se casaban entre ellos, ya que allí era el único lugar donde sus ojos no asustaban a nadie, pudiendo encontrar a una persona que los amasen de verdad. Sateef siempre creyó que algún día se casaría con una de aquellas chicas que jugaban con todo el mundo sin importarles los poderes o el físico que los demás tuvieran.

Desde aquella vez, todos volvían cada año y medio o dos años a encontrarse con sus amigos y disfrutar de la compañía de personas tolerantes a las diferencias. Cuando tuvo trece años nació su hermana pequeña Eshe que a diferencia de los tres mayores había heredado el revoltoso y castaño pelo de su madre, dándole un aire más tierno a su juguetona forma de ser. Todo marchaba perfectamente, vivían los siete en la finca sin tener ningún problema, hasta que a sus quince años su padre falleció por una mala caída mientras montaba a uno de los caballos de batalla que entrenaba para vender más tarde a otras zonas de Derfza e incluso a otros Reinos como Iyene y Nolnigel. Sin su padre criando y vendiendo caballos, los ingresos disminuyeron enormemente, provocando que su hermano Mahes, se tuviera que ocupar repentinamente del negocio, consiguiendo paliar la economía del hogar. Sateef se encargó, junto con su hermana Aziza y su tía, de realizar ungüentos y mejunjes curativos que su hermana vendía por el pueblo de Padun, ya que tanto él como Kaphiri asustaban a la gente. Los parientes lejanos también les enviaban monedas de plata regularmente para que no sufrieran de escasez.

Fue a sus dieciocho años que empezaba a pensar en el matrimonio, cuando todos estaban reunidos en la aldea familiar en esa época, el cielo se tornó rojo. Todos huían a las casas llorando aterrorizados y suplicando por su vida... Sateef solo miró el cielo en silencio descubriendo por primera vez la sensación de que algo terrible pasaría. Aquel orbe negro como sus ojos no parecía ser una buena señal.

No fue hasta seis meses después, que una carta llegó a su hogar desde la aldea. Al parecer habían enviado a gente para eliminar a cualquiera que tuviera poderes, pero todavía no habían llegado a esas zonas tan escondidas. En la aldea solo dieron tres salidas a los "Ojos negros" antes de que alguien los encontrara. La primera era huir, dejando atrás a todos sus seres queridos ya que si eran atrapados los que estuvieran a su alrededor también morirían por esconder a un enemigo de los enviados del fuego. La segunda era ocultarlo como pudieran, con flequillo, vendas o velos, sin embargo era algo arriesgado debido a que podían descubrir a uno y buscar entre los demás para detectar a los "Ojos negros". Y por último, muy con muy pocas personas a su favor, era quitarse los ojos para que no hubiera manera de identificar a los que lanzaban maldiciones, esta última opción solo la escogieron aquellas personas que no podían huir de la aldea o tenían que protegerla, como era el caso de la jefa. Sateef, eligió la huida sabiendo que su familia estaría en peligro si él permanecía allí, y con una hermana menor tan joven no podían viajar todos juntos sin arriesgar aquella pequeña vida, decidió marcharse junto a Kaphiri, pues tampoco podía enfrentarse a los siete reinos él solo.

Subieron a caballo a través del reino, llevando junto a ellos más de una docena de caballos para vender, algunos los fueron comerciando durante ese camino. Hasta que por llegaron a Hlaleah donde cogieron un barco mercante que siempre transportaba los caballos de su familia a otros países, llegando de ese modo a Kilithorp, Elwold. Este reino tenía un amplio territorio a diferencia de Derfza, por lo que había menos posibilidades de que los enviados del fuego los encontraran. Ambos eran especialistas en hierbas curativas, ganándose un dinero en los caminos o realizando trueques por comida o ropa. No les faltaba el dinero gracias a que nada más llegar vendieron diez de los doce caballos que traían, pero habían enviado una gran parte del dinero de vuelta a casa sabiendo que cargar con tanto oro era peligroso, debido a esto para no verse necesitados siguieron vendiendo medicamentos. Así vivieron durante algunos años, viajando a caballo por los caminos, vendiendo hierbas y durmiendo donde podían, hasta que un día fueron capturados por bandidos cerca de las orillas del río Argondon. Ellos se habían dado cuenta de que no eran normales, por lo que quisieron venderlos a los soldados para que estos se ganasen méritos por atraparlos. Sin embargo, antes querían que les dieran todo el oro que habían escondido en algún lugar cercano a su lugar de descanso próximo al camino. Los dos fueron torturados por negarse a hablar, no por el dinero en sí, sino porque una vez lo tuvieran los entregarían a los soldados de la zona. 

Ninguno quería maldecirlos sabiendo que eso podría causar que los mataran antes o que en caso de sobrevivir fueran tras ellos los bandidos que no estaban cerca en ese momento Pero todo cambió al segundo día cuando los bandidos perdieron la paciencia y apuñalaron a Kaphiri en el hombro decididos a que se desangrara. En ese instante Sateef perdió lo que le quedaba de razón y maldijo a todos los que estaba allí con la muerte instantánea, dejando a uno vivo para que los liberara amenazado de terminar igual que sus compañeros. Para dejar el menor rastro posible, una vez cargó a su tía en un caballo y se subió en el suyo, lo mató también.

Sateef cuidó de su tía curándole y vendándole todas las heridas evitando que se infectaran, pero sabía que no era bueno para su supervivencia quedarse en los caminos. La llevó a un hostal ya cerca de la frontera de Caertagi y pagó por un año de establecimiento. Además de sus heridas también le había vendado los ojos y cortado el pelo, para que los bandidos no pudieran identificarla estando tan cerca de la zona. Sabiendo que él destacaba más por su cabello rojizo, decidió marcharse dejándole la mayoría del dinero y llevándose solo los dos caballos fácilmente reconocibles y lo necesario pasa sobrevivir. Con el dinero que le dieron por el equino de Kaphiri, pudo ahorrar suficiente para algún caso de emergencia mientras iba en busca de aquella salida que una vez hacía mucho tiempo escuchó... tal vez más de su familia habían ido allí en busca de refugio.


Aspecto físico:
Efy:

Su cabello lacio y rojo cae hasta el final de su espalda, sus ojos son de un negro tan profundo que encoje el corazón del más valiente, sintendo una gran amenaza en ellos. Tiene multitud de cicatrices a causa de los bandidos, la única que hay en su rostro está cruzando su ojo y ceja derecha. Está tonificado debido a los años de viaje que ha estado haciendo, pero ni por asomo se le puede llamar una persona musculada. Tiene una altura media. NO LE FALTA NINGUNA MANO, ni ve peor por el ojo casi herido. Además de eso su voz para los desconocidos suena fría como un témpano de hielo y carente de emoción, pero para aquellos más cercanos o atentos podrán descubrir que en realidad hay muchos sentimientos en su voz.

Personalidad: Es un chico tranquilo y amable, que suele ser malinterpretado por su apariencia de rebelde y luchador. Se preocupa mucho por las personas que le rodean y dará lo mejor de sí para cuidarlas de cualquier daño que puedan sufrir. No es alguien que sonría mucho, debido a que no siente que tenga nada por lo que alegrarse, pero si ve a alguien triste sentirá la imperiosa necesidad de hacerlo feliz... o al menos intentarlo. Suele ser callado, ya que sus palabras pueden causar la ruina de alguien, y muchas veces uno no se daba cuenta cuando sus sentimientos son tan intensos como para que sus palabras se vuelvan una maldición, así que prefiere no arriesgarse.


Dinero personal: ocho monedas de plata y 60 de cobre


Objetos personales: 
-Una caja con medicamentosa utensilios para realizar medicina y alguna venda.
-Una navaja corta
-Una muda de ropa
-Un colgante de hilo trenzado que su hermana Eshe le regaló
-Una manta

Datos extra para el que los quiera leer:

-No sabe pelear (Ni siquiera empuñar un arma)
-Es buen nadador (Lo que tiene vivir en una casi isla)
-Le encantan los animales y las cosas adorables 
-Quiere mucho a su familia, siempre los tiene en mente
-Tiende a ser solitario debido a que siempre se asustaban de él
-Su color favorito es el verde


Los Moralta aceptaron mi petición diciendo que así podrían dejar aquí a uno de sus viejos caballos que arrastraban el carro y que Abismo ocupara su puesto. Con eso resuelto me sentí más tranquilo, así al menos tendría al último miembro de mi familia conmigo. Al día siguiente preparé los pocos objetos que tenía antes de la hora del desayuno, descubriendo allí que una de las mujeres había perdido a una de sus hijas. Seguí desayunando hasta que los demás dieron su opinión sobre si ir a buscar algún rastro de la niña o seguir con el rumbo fijado -Prefiero seguir con el rumbo a Undovar- Admití una vez dejé la cuchara al finalizar lo que había en el interior del plato -Pero no me importa si tenemos que dar un rodeo- añadí, llevaba viajando cinco años ya, uno o dos más no harían diferencia. Además de que sabía lo que se sentía al dejar a alguien atrás, solo que en mi caso fue por la seguridad de esta persona que me fui sin ella, estaría mejor mientras se quedara donde la dejé recuperándose. Una vez fuera a Medusa y descubriera si era un buen lugar para establecerse, volvería a buscarla, y no solo a ella, también al resto de los nuestros, si se lo decía a la líder de la aldea probablemente los movilizaría poco a poco hasta que ninguno quedase atrás, de ese modo podríamos volver a tener las vidas que tuvimos anteriormente.

Sabía que era peligroso dar un rodeo, ya que mientras más tiempo más cosas podían salir mal, era por eso que seguía queriendo seguir la ruta inicial... pero al fin y al cabo éramos un equipo, y si esa era la decisión de la mayoría no me sentiría molesto por el cambio de planes. También había decidido entre los cuatro puertos el más lleno, ya que en un momento dado podríamos pasar más desapercibidos que en los demás que aunque te llevaran a donde quisieras destacaría mucho y podrían interceptarnos al escuchar nuestro destino. Con mi respuesta dada me levanté llevando mi plato a la cocina antes de salir con la señora Moralta y con Abi que me miraba enfadado al ver que en vez de la cincha ligera a la que le ataba los estribos sin siquiera silla, tenía puesto aquellos para cargar el carro -No me mires así, sabes que no hay más opciones- le respondí sabiendo que no entendía ni la mitad de lo que le decía. Por suerte, la cincha de cuero y los estribos pude conservarlos junto a mi pequeño equipaje, ya que una vez nos separásemos de la caravana, necesitaría montarlo de nuevo.


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8 Re: Lienargond el Sáb Nov 03, 2018 10:47 pm

Huo Yan Zi – YiJian:


Alias: -
Nombre real: Huo Yan Zi
Nombre artístico / Profesión: YiJian / malabarista
Espectáculo: malabares con tres cuchillos delgados, al agregar el cuarto cuchillo estos se “resbalan” y se le clavan en el cuerpo. Luego, Huo se los quita como si nada y termina su acto. 
Sexo: masculino
Edad aproximada: 25 años
Razón: marioneta
Las armas blancas lo atraviesan como si de una muñeca de trapo se tratase por lo que una estocada de cualquier tipo de estas mortales herramientas no tendrá efecto en él. Por desgracia la curación de cortes se produce de una forma más lenta si no es remendado rápidamente. Aún con todo, una vez cosido, deja de sangrar.
Origen: Reino de Nolnigel, pueblo de Neafalls.
Historia: nació en un pequeño pueblo de personas sencillas: agricultores, ganaderos, pesqueros, tejedoras… Al estar en una isla separada de la capital del reino no tiene mucho desarrollo. La mayor parte de los ingresos de la gente vienen por los barcos que hacen parada en el pueblo para reabastecerse y seguir su camino. En su casa, como en cualquier casa normal, vive gran parte de su familia, aunque esta es más pequeña de lo usual. Están sus abuelos paternos, su padre –quien es el jefe de la familia-, su hermano menor, su tía/madrastra –hermana de su madre-, y su media hermana.
 
Cuando Hou tenía 3 años, su madre quedó embarazada de nuevo pero tuvo complicaciones en el parto y murió, aunque el niño se salvó, ese es Qian Dan Zi. 5 años después de la tragedia su padre se volvió a casar, fue con la hermana de su primera esposa. De esa unión nació Lian Wen Zi. Después de eso tuvo otros tres hermanos pero ellos murieron por enfermedad cuando aún eran bebés. Los hermanos crecieron muy unidos entre ellos, tal vez demasiado.
 
Su familia se dedicaba a fabricar cuchillos de cocina y de caza además de puñales y dagas. Ellos los vendían en el mercado del pueblo o, cuando venían, a los comerciantes de los barcos. Huo y Qian aprendieron el oficio. Cuando no estaban en eso se iban a jugar al bosque con su hermana. Un día en el que iba Huo Yan solo, él se apartó demasiado y fue allí cuando lo conoció. Este chico enorme y solitario en el bosque. ¿Por qué nunca lo había visto en el pueblo? Le dio curiosidad y se acercó; allí, en la inocencia de niño, nació una amistad que se convertiría más adelante en una hermandad.
 
El chico creció teniendo una vida bastante tranquila entre la fabricación de cuchillos y su venta, los juegos con sus hermanos y con su amigo del bosque. Cuando tenía 13 años llegó al pueblo el circo de los Moralta. Eso fue deslumbrante para él, principalmente los malabaristas. Luego del espectáculo, el chico se escapó de la vista de su padre para poder ir con los malabaristas, estaba fascinado. Los Moralta vieron su emoción por los malabares y le dieron unos pequeños tips para usarlas, le enseñaron. En eso llegó su padre por lo que tuvo que dejarlas pero la emoción no se fue. Luego de eso se llevaba tres naranjas de la despensa y practicaba a escondidas. Si encontraban alguna fruta o verdura abollada su familia ya sabía la razón, sí, no le hacía mucha gracia a su madrastra.
 
Ya con 16 años, el joven adulto era bastante bueno en los malabares, tanto que ya jugaba, no con naranjas o manzanas, sino con los cuchillos que su familia fabricaba. Un día, cuando estaba en el bosque con su amigo, estaba practicando un nuevo truco con los cuchillos. En eso, no calculó bien el tiempo y el arma blanca se le clavó en el brazo. Estaban muy lejos de cualquier ayuda, pero el miedo se fue cuando se dio cuenta de algo importante, no sangraba. Se quitó la hoja y él estaba bien, ¿qué pasaba? Eso era raro. Pero fue maravilloso. Si antes era intrépido, ahora se sentía invencible. Fue tanta la emoción que dejó de hacer sus malabares a escondidas y comenzó a hacerlo en la plaza del pueblo o en el mercado. La gente se maravillaba viendo como movía los cuchillos pero la mejor parte era cuando fingía que no calculaba bien y dejaba que las tres hojas lo perforaran, luego se los quitaba como si nada del cuerpo y terminaba su acto. La gente del pueblo quedaba extasiada, y a él le deleitaba el recibir toda esa atención.
 
Su hermana tenía 8 años en ese entonces y quedó maravillada por su hermano, aquí comenzó el amor romántico, el cual fue correspondido de inmediato. Para cuando tenía 10 años, la chica sabía que en el futuro se casaría con Huo Yan, pasara lo que pasara; y él estaba de acuerdo, ya se lo había prometido. Había visto cómo pasaba de ser una niña a una jovencita y aunque no estaba en edad casadera aún, ya estaba totalmente enamorado de ella. Pero fue 2 años después, cuando él tenía 20 y ella 12, que cayó la bomba: la habían comprometido. El novio era el hijo mayor de unos fabricantes de flechas, carcajes y arcos, un excelente partido.
 
Ellos no lo iban a permitir, ella no quería casarse con nadie más que no fuera Huo Yan, su amado hermano mayor. Pero su padre se negó rotundamente a la unión. Entonces el chico fue con la única persona que sabía que lo ayudaría, su hermano jurado, Tyron. Huo Yan Zi se iba a escapar con su hermana, pero Tyron sabía que hacer eso era muy peligroso, él sí había viajado y los caminos fuera de Neafalls eran muy peligrosos. Por eso decidió ayudarlo, no iba a permitir que se jugara el cuello solo.
 
Arreglaron todo: Huo y Lian arreglaron dos macutos con lo imprescindible, dos sombreros de pajas, dos capas, 4 dagas delgadas y una bolsa con 10 cuchillos de caza. Todo lo dejaron en el bosque, claro que sacando las cosas poco a poco. Tardaron una semana en terminar pero en ese tiempo hicieron un trato con un barco mercante. Él los sacaría de Neafalls y los llevaría hasta el próximo destino del barco: Lurtzog, en Elwold. Lo haría por 10 cuchillos de caza de excelente calidad. La noche llegó y ellos se escaparon de casa. En el bosque los esperaba Tyron y los tres fueron hasta el puerto. Llegaron al amanecer, justo a tiempo de que el barco zarpara. El viaje no fue placentero ya que viajaron en la bodega con los animales, además de que tuvieron que trabajar para ganarse el pan, pero lograron llegar a su destino. A partir de allí, trotaron de un lugar a otro entre las encomiendas de Tyron y los espectáculos de malabares de Huo.
 
Poco tiempo después, algo extraño sucedió, el sol se ocultó aun siendo de día. Esto los agarró en el camino y se escondieron en el bosque hasta que todo pasó. Lo más extraño fue que 8 semanas después, Lian Wen le dio la sorpresa de que estaba embarazada. Fue maravilloso, el mejor momento de su vida, y no se habría arrepentido de nada de no ser por… Como Lian estaba en cinta, ya no podía caminar tanto por lo que tuvieron que ahorrar para comprar un burro que la llevara. Como a ella le faltaba poco tiempo decidieron que se quedarían en el próximo poblado mientras esperaban el nacimiento, pero el parto se adelantó. La chica de 13 años entró en trabajo a mitad del camino, en medio de la nada y a tres días del pueblo. Lo intentaron, de verdad que lo intentaron, pero no se pudo… ambos, el niño y la madre, murieron en el camino.
 
Eso es de lo único de lo que se arrepiente, esos meses con su esposa y su hermano, esperando el nacimiento de su hijo, fueron maravillosos, y no habría cambiado nada, de no ser por la muerte de su amada Lian Wen y de su bebé.
 
Después de eso nunca volvió a ser el mismo, cuando ganaba algo de dinero siempre se lo terminaba gastando casi todo en la taberna. Estaba en un espiral descendente de perdición, y si no terminó muerto en esos años fue gracias a su hermano Tyron. Un día, después de terminar su acto en la esquina de una ciudad, por casualidad Tyron escuchó a unos señores hablando sobre Huo Yan Zi. Decían que debería ir con el circo que hace unos meses había pasado por allí, el circo Moralta, con ellos podría ganar mucho más dinero que haciendo ese acto en las esquinas. A Tyron le pareció una buena oportunidad, no para ganar dinero, sino para que Huo Yan fuera parte de algo. Tal vez así podría levantarle el ánimo y sacarlo del camino de autodestrucción que estaba recorriendo.
 
Dinero personal: [0] MO - [2] MP - [50] MC
Objetos personales: Sombrero de paja, capa marrón, cuatro puñales delgados, bota con vino y un macuto con algunos frutos secos, nueces y otras comidas que no perecen tan rápido (pan, queso…) y dos cambios de ropa.
Color de roleo: #b49ef1
Imágenes:

 
 

 
 
Dagas, solo que afiladas.

 
 
Sombrero.

 
 
Capa, como esta solo que en marrón y no tan brillante.

 
*En la mesa con todos*
Tyron me dijo no sé qué de un circo, que podría servirnos o algo así. No sé para qué necesitábamos algo así pero no tenía ganas de discutir, y como no iba a dejarlo, pues fuimos juntos. Cuando llegamos a la casa nos dijeron que las personas que buscábamos no estaban, ah bueno, yo me iba a ir pero Tyron me jaló para que siguiéramos a la persona hasta otra casa en medio del campo. Nos metieron en un tipo de… sótano y allí nos quedamos. Cuando la persona se fue y nos quedamos solo nosotros dos, junto a otros dos, me dirigí a mi hermano.
 
Bueno, por lo menos no dormiremos en el suelo esta noche, eso ya es algo.
 
Tres días después llegaron las personas en cuestión, nos explicaron que iríamos en un circo y que se arreglaría un acto… lo que venimos haciendo nosotros desde hace unos años. Y solo veo a Tyron con cara de pocos amigos, ¿de verdad me había traído hasta aquí por esto? Podríamos haber ganado el suficiente dinero como para estar en un hostal cómodo. Bueno, ya estábamos aquí y al parecer él estaba algo emocionado… por alguna razón que sigo sin comprender…
 
En el tiempo que estuvimos casi que encerrados aquí me había dado cuenta de que una de las mujeres había estado llorando de vez en cuando, no me metí porque no era mi problema. Pero debo admitir que lo que sí me afecto un poco fue cuando habló de su hija, que se la habían arrebatado. Nadie tendría que tener que vivir eso. No dije nada, solo desvié la mirada, no pude evitar recordar a mi esposa e hijo… muertos… Cuando dijeron que debíamos ayudar en algunos qué aceres, me levanté rápido para ir, con mi hermano detrás. Lo hicimos de la forma en que mejor sabíamos, Tyron se dedicó a cazar, si alguien sabía hacer eso era él. Yo, por mi parte, me encargué de la leña. Esa era nuestra rutina estando en el camino, él cazaba y yo arreglaba el fuego, ya era natural.
 
 
A la mañana siguiente, el día de salida, fuimos despertados con el desayuno. Bueno, ellos fueron despertados, nosotros estábamos tan acostumbrados a andar por el camino que teníamos un sueño muy ligero. Además, debo admitir que este techo oscuro ya me comenzaba a fastidiar, necesitaba dormir bajo las estrellas otra vez. Raro, ¿no? El olor de la comida se hacía más fuerte conforme nos acercábamos al origen, y los recuerdos comenzaban a agolparse otra vez. Hace muchos años que no pensaba en mi vida anterior, parecía tan lejana, como si fuera ajena. Esto no me gustaba, necesitaba salir de este sitio lo antes posible, la casa, la cama, el trabajo en el campo, la vida sencilla, la comida… todo me traía recuerdos, lo cual solo me ponía más sombrío.
 
Comí en silencio mientras escuchaba lo que nuestros benefactores nos decían. No me di cuenta pero me tensé mucho cuando habló sobre la hija de esa mujer. Solo me quedé viendo mi vaso, intentando quitar las imágenes de mi mente. Tomé toda mi bebida en lo que alguien hablaba y cuando terminó, yo me levanté mientras decía unas simples palabras.
 
Daremos el rodeo, no hay nada que discutir en eso. A partir de allí, no importa a donde vayamos. El puerto más cercano, supongo.
 
Terminé de levantarme de la mesa y mientras me daba la vuelta escuché un: eso está bien para mí, que venía de Tyron. En realidad no me importaba mucho a dónde quisieran ir, de todas formas no pretendía quedarme hasta que llegaran al puerto, cualquiera que eligieran.  

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9 Re: Lienargond el Mar Nov 06, 2018 12:36 pm

Saliendo de Islingfell
En busca de un camino hasta Menimrith
✦✦✦

✦✦✦
Los carros de la caravana se encuentran aparcados al lado de la casa, ya completamente cargados y con las puertas cerradas, Henewo y Artell se encuentran hablando con dos personas más, un chico y una chica, que están de espaldas a vosotros. en cuanto os ven, todos se giran, dejandoos ver a los dos desconocidos: Una muchacha de tez oscura, pelo corto rizado, recogido con una cinta de tela, vestida con ropas algo desgastadas de color beige y una capa marrón oscura. Su cuello esta decorado por un collar de cuentas rojas y blancas y un joven de piel blanca como el papel lena de cicatrices y aparentemente áspera, pelo negro corto y revuelto, una cicatriz horrible por boca y los ojos rojos oscuros como coágulos de sangre, va vestido de color negro, lo que resalta su palidez.
-Buenos dias -Saluda la chica de mirada afilada, girandose de nuevo a los anfitriones de la caravana, quienes parecian estar diciendo algo antes de que salierais. Tras interesarse por el destino que habeis escogido, la señora Moralta se disculpa y va a la parte delantera a ayudar a colocar al nuevo caballo, cedido por Sateef, una vez hecho, cuando este vuelve a acercarse, Henewo Moralta alza la voz para que podais escucharle.
-Estos son nuestros ayudantes, Arsa Kenteni y Haxow Arleto -Explica, señalandolos respectivamente, primero a ella y después a él. Arsa no parece muy contenta con la presencia de desconocidos, pero tras una simple mueca, inclina suavemente la cabeza a modo de saludo. Haxow, al contrario, sonrie ampliamente, causando que la cicatriz alrededor de su cara se deforme, provocando que parezca mucho más desagradable de lo que realmente es.
-Encantado, espero que podamos ayudaros -Asegura, antes de que os pongais todos en marcha. Henewo y Artell viajarán en el primer carro, donde debeis guardar todas vuestras pertenencias. En el último va Haxow, llevando la enorme jaula cubierta con tela, que hace las veces de habitación, y en la restante va Arsa, con el carro de provisiones. Para evitar ser demasiado llamativos, los Moralta os piden que dos vayan con Haxow, dos con Arsa y el restante con ellos, siendo Tyron el elegido para este último puesto. Una vez elegidos los puestos, la caravana comienza su camino, saliendo lentamente de Islingfell, dejando atrás sus casas blancas y la tranquilidad de rodea al pequeño pueblo. Wentadehn os despide con la mano, siendo ella y su hermano las únicas personas que habeis visto en todo el rato que habeis tardado en formar la caravana y salir del lugar.


                                                                   

Grupo A 
Carro jaula.
Conductor: Haxow
El traqueteo del camino produce que el carro se mueva bastante en cuanto os alejais un poco de la entrada del pueblo. El sendero que seguís esta rodeado por un poco de vegetación de baja altura, casi toda a unos metros del camino, cuyo color es bastante evidente sobre el verdor de la hierba que lo rodea. Pese a los baches que parece que las ruedas van buscando a cada paso del caballo, la jaula se mantiene inamoviblemente estable sobre la base del carro y tan solo el gran candado bailotea de un lado a otro, colgado en su enganche, pero abierto, así como la puerta de la misma.
-¿Vais bien? -Pregunta Haxow tras un rato, mirando al más cercano a él, sonriendo de nuevo -El primer viaje en carro es algo molesto hasta que te acostumbras a tanto movimiento -Sigue, hablando en parte con el aire, sabiendo de sobra que hablar con tanta tranquilidad con un desconocido es ya de por si bastante desagradable -Aún no se como os llamais, no soy demasiado bueno con los nombres -Explica con una sonrisa de disculpa, mientras el caballo baja con suavidad una loma de hierba verde y cubierta de pequeñas flores amarillas y blancas, justo al otro lado del bosque que había anexo a Islingfell.

                                                                 
Grupo B
Carro Almacén
✧ Conductor: Arsa
Los ruidos de las piedras saltando al paso del carro disminuyen ligeramente tras salir a una zona de más amplia de color verde brillante, donde las flores amarillas y blancas decoran cada uno de los lugares a los que alcanzais a ver. No es demasiado llamativo, pero habiendo dejado atrás una parte del miedo de ser capturados, incluso parece que los colores son mucho más vivos. El silencio de la conductora es inquebrantable y parece que nada de lo que digais puede romperlo, pero poco después de que salgais, toma aire.
-¿Habeis hablado con los Moralta para saber qué espectáculo hareis? -Ante vuestra negativa, dado que aunque la mención del tema sí surgió, nunca os dieron demasiado datos, Arsa hace un ruido de molestia y suspira -Yo hago malabares con fuego, ¿qué sabeis hacer? Seguramente hablaremos de esto entre todos cuando paremos a descansar pero si vais con una idea es mucho más fácil para nosotros -Explica ella, antes de miraros de reojo y volver a fijar la vista en el camino -Me llamo Arsa, por cierto, podeis hablar conmigo o con Haxow si necesitais algo -El silencio vuelve a instaurarse en el pequeño grupo, dejando que cualquiera de los dos acompañantes decida comenzar a hablar.

                                                                 

Grupo C
Carro anfitrión
Conductor: Henewo

Jugadores
: Tyrion (Dormido)
El ruido del carro avanzando por el camino va haciendo que lentamente la cabeza parezca flotarte, tus ojos se cierran y caes dormido apoyado sobre una bolsa de relleno blanco donde se guardan las ropas para las actuaciones de Arsa y los Moralta. Con suavidad maternal, Artell te coloca una capa de viaje a modo de manta y cierra los ventanucos de los laterales, dejando el lugar en una semioscuridad realmente agradable.

✦✦ Trayecto ✦✦
Han pasado varias horas cuando por fin llegais al cruce del rio Argondon, al oeste de Islingfell. Pese a que os encontrais cansados del continuo movimiento de los carros, ni los Moralta ni sus acompañantes dan señales de querer parar en ese lugar, siendo totalmente al contrario. Haxow os pide que os metais en el interior de la jaula y permanezcais en silencio, siendo similar lo que Arsa exige, haciendoos entrar al interior del carro y sentaros entre las provisiones. Ninguno de ellos da explicaciones y el movimiento de los carros va ralentizando la marcha, como si el puente que cruza el río no fuera lo suficientemente seguro para ello. En cuanto la pata del primer caballo pisa la madera del mismo, de entre los arbustos y alrededores aparece un grupo de ladrones, todos ataviados con ropas grises y emblemas de lobos, aullando a vueltro encuentro.
-Vaya, vaya, los payasos de circo -Se burla un hombre de cabello claro, ojos fríos y apariencia menuda, que juega con una daga de tamaño considerable. Todos se ríen al tiempo que podeis escuchar como Henewo suelta un quejido al caer contra el suelo, probablemente empujado por uno de los hombres que rodean la entrada al puente -Veamos, ¿qué nos habeis traído esta vez, viejas pasas? -La voz del atacante es muy desagradable, parece estar riendose en todo momento y el tono afilado y agudo de sus palabras hacen que Arsa se remueva en su sitio, pretando con fuera las bridas de su caballo, mientras Haxow, que se ha colocado la capucha de la capa y una extraña tela en la cara, mantiene la cabeza gacha y quieta.
Entre los huecos de la madera, lograís ver como el bandido alza su daga contra Artell, quien aguanta la respiración, mientras el resto de sus compañeros mantiene la posición, como si se encontrasen congelados en el tiempo.

Nueva decisión:

Decisiones disponibles

En este caso, la decisión será individual, y si bien os afectará a todos la elección que hagais cada uno, las consecuencias serán diferentes dependiendo de la gente que actue de determinada forma. Para no fijaros las acciones entre unas pocas elegidas por mi, siempre podeis improvisar una opción que no se me haya ocurrido, excepto en casos en las que la elección tenga que ser X o Y (por ejemplo, en el caso de las decisiones anteriores), tendreis un camino oculto para moveros. Por ejemplo, siguiendo con el caso de la anciana puesto como explicación, podriais pedir ayuda y desentenderos de esta.
Si quereis un camino alternativo, os animo a elegirlo sin pedirme permiso. ¿Porqué? Por que sabeis de sobra los límites de vuestros personajes, sabeis que por ejemplo es imposible que voleis y, de cualquier forma, nadie pide permiso para intentar algo. En todo caso podeis comentarme si teneis dudas o quereis saber la resolución de una acción simple, como puede ser abrir una puerta o atacar a cierto objetivo. En caso de acciones desmesuradas que nos vayan a chafar el rol (como por ejemplo que un loro que no sabe hablar de repente entienda la orden, explote unos barriles, robe una llave, abra la jaula y libere a un grupo de presos), tendrán consecuencias negativas para el persoanje. Incluso si la acción es en grupo (por ejemplo en un ataque), la consecuencia solo sería para el que se haya pasado de intensito (o munchking, como querais llamarlo). En este caso, las opciones son...
Atacar
En un ataque, la mejor defensa es atacar más rápido. Sales de tu escondite, desoyendo los consejos de quienes te rodeas, enfrentandote a los asaltantes ya sea con tus habilidades, un palo o los puños.
Esconderse
Siguiendo la voz de la experiencia de tus anfitriones, te mantienen oculto en el lugar que te han dicho.
Otras acciones
En esta elección teneis permiso y opción a escoger una resolución que yo no haya planteado. Por supuesto, deberá ser explicada en el post.
Resolución #1:

#Link a la decisión 1
 Dar un rodeo
Los jugadores por unanimidad han decidido tomar otro camino y visitar el lugar del que Loreley habló, siendo posible encontrar pistas de su hija como también de que sea una trampa y la misma chica sea un acorazado oculto.
Los Moralta apoyan la decisión
Haxow apoya la decisión
Arsa está en contra de dar un rodeo
ꕤ Consecuencias ꕤ
Por el camino son atacados por un grupo de bandidos "lobo".

☐ Seguir el camino 
Los jugadores rechazan ayudar a una desconocida para mantener un camino más corto, perdiendo la posibilidad de encontrar a la niña, si es que aun se encuentra alli.
Arsa apoya la decisión.
Henewo entiende la decisión.
Haxow apoya la decisión pero se siente culpable.
Artell se opone, pero cede.
ꕤ Consecuencias ꕤ
En lugar del grupo, es Danteleon el que va al pueblo donde dice Loreley
Al no conocer el lugar, busca por el pueblo y aunque recuerdan a Loreley, nadie sabe nada. Sin pistas.


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10 Re: Lienargond el Lun Nov 12, 2018 4:38 pm


Loreley Barlek - Selene:

Nombre real:
Loreley Barlek

Nombre artístico / Profesión:
Selene / Equilibrista

Sexo:
Femenino

Edad aproximada:
24 años

Razón:
Escurridizo

Origen:
Elwold -> Kharbundush

Historia:

La vida de Loreley desde siempre fue tranquila. Nació bajo el seno de una familia pura de escurridizos de clase media muy trabajadora, ambos, hombre y mujer trabajaban como vendedores en el gran mercado de la ciudad y les iban muy bien. Nunca les falto nada pero tampoco vivían con excesos. La pequeña era agraciada y amable, nunca se preocupó en ocultar su extraordinario don ante el mundo ganándose así la admiración de muchos... aunque también de algunos otros rechazo y envidia, aunque aquello no hizo que se sintiera mal ni mucho menos, ella se sentía especial. Desde joven, a la edad de 16, que era cuando casi todos comenzaban ya a independizarse de a poco y realizarse como personas adultas, comenzó a trabajar para poder aportar dinero en su hogar.

Empezó en la reconocida taberna "Lord Wine" del lugar, los dueños eran muy amigos de sus padres por lo que no le costo para nada integrarse y aprender el oficio de moza. Tiempo después, una noche mientras trabajaba ingresó al lugar un grupo de fuertes y valientes soldados que siempre resguardaban la seguridad de la ciudad. Allí fue cuando lo vio, sus miradas se cruzaron y lo dijeron todo... Fue amor a primera vista. Se llamaba Aidan Hayes, era algunos años mayor que ella, alto, guapo y un humano común y corriente.

Pronto comenzaron a hablar y hacerse mas cercanos, para cuando se dio cuenta unos mese después a las edad de 17 recibió una hermosa propuesta de matrimonio la cual acepto gustosa. Dejó la casa de sus padres para irse a vivir con él no muy lejos, tan solo unas cuantas calles de distancia. El muchacho era muy serio con su trabajo, era valiente y muy decidido. En la intimidad era el esposo perfecto y un fogoso amante, así fue como quedó embarazada dando a luz poco después de cumplir los 18 años a una hermosa y pequeña niña. Erin Hayes, tenía los mismos ojos color acero de su madre y unos pocos cabellos castaños iguales a los de su padre. Era hermosa y su risa iluminaba todos los rincones del reino, su vida no podía ser más perfecta.

Lastimosamente un año más tarde los problemas no tardaron en aparecer. El pánico apareció con fuerza cuando un día el sol desapareció e introdujo al mundo en una horrible y tétrica oscuridad. Aquello le pareció eterno y se la pasó lo más que pudo oculta en su hogar hasta que todo pasara. Una vez que pasó nada volvió a ser como antes, a la ciudad había llegado un rumor de que ahora todas las personas que poseyeran "un extraño don" iban a estar en peligro. Pocas semanas después se hizo realidad. Con terror Loreley vio como muchos de sus amigos, conocidos y hasta familiares uno a uno desaparecían para jamas regresar, nadie sabía a dónde los llevaban y mucho menos que les hacían. La gota que rebalsó el vaso fue cuando vio que su pequeña hija poco a poco comenzaba a demostrar que poseía las mismas habilidades que ella. No había que pensarlo mucho... tenían que huir.

El plan era sencillo, tomar todo lo que pudieran y largarse directo a Cheamoor, pasar fugazmente por Bamor, atravesar el extenso bosque de Londoladh para hacer que les perdieran el rastro y terminar en el pueblo de Menimrith, lugar sin reino definido. Aidan desertó a la guardia convirtiéndolo así en un traidor al reino para poder proteger a sus amadas para luego así comenzar lo más pronto posible con la travesía. Pueblo por pueblo fueron alquilando transporte, primero un simple carro y luego un caballo hasta llegar al bosque, la arboleda la atravesaron peligrosamente a pie, pero por suerte tuvieron éxito en el plan y lograron comenzar una nueva vida en aquel pequeño lugar, aunque eso sí, siempre discretos, con miedo y cautela, así fue como lograron sobrevivir varios años sumidos en una cierta paz.

Para su mala suerte, a la edad de 24 años la desgracia golpeó a su puerta una vez más. Justo cuando ella se encontraba realizando unas compras en la otra punta del pequeño pueblo, a su hogar llegaron un grupo de soldados que habían logrado dar con la pista del desertor Aidan. Irrumpieron en la cabaña y le dieron fin a la vida del hombre de manera rápida y sin armar mucho escándalo, cuando posaron su vista en la ahora niña de casi 5 años de edad que intentaba escapar del hogar producto del puro terror, pudieron descubrir que poseía una inusual habilidad, en la manera que se retorcía y agilmente escapaba de los brazos de los guardias. Tras una corta lucha lograron capturarla y llevársela a quién sabe dónde. Cuando Loreley llegó a su hogar el terror invadió su alma y sintió como su vida se desmoronó en un segundo... su amado esposo muerto y su hija... su preciosa Erin desaparecida.

Pidió ayuda con desesperación y a gritos, una vecina cercana a ella le dio un dato de suma utilidad. Esta mujer sabía de la "condición" de Loreley y su hija por lo que le informó que en Islingfell podían ayudarla. Rápidamente sin perder tiempo pidió que le dieran un entierro digno a su amado, entró a su hogar, tomó todo lo que pudo para viajar liviana y se marchó en búsqueda de auxilio.

Descripción física:

Barlek es una señorita agraciada y hermosa para la época. Su contextura es delgada y curvilínea y su estatura ronda por los 1.65m, posee una piel tersa y de tonalidad blanquecina que no posee casi ninguna imperfección. Las facciones de su rostro son maduras y angulosas, de pómulos y mentón definido. Labios gruesos, nariz de puente recto y mejillas ligeramente carnosas tintadas siempre de un pálido rosa natural. Tiene cejas gruesas que le dan una expresión de siempre estar desconfiando o tramando algo. Sus ojos son grandes y cautivadores, los iris los tiene pintados de un muy brillante gris, como el acero de las espadas. Sobre su cabeza descansa una larga cabellera ondulada castaña cobriza que le llega hasta la mitad de la espalda, usualmente la lleva semi recogida para quitarse algunos mechones del rostro.

~Gorgerous~:


Dinero:

[2] MO - [15] MP - [30] MC

Objetos personales:
- Una pequeña bolsa con alimentos: Algunas frutas, un trozo mediano de pan casero y un trozo de queso un tanto duro del tamaño de la palma de la mano.
- Una bota mediana con agua.
- Una pequeña daga (más que nada para cortar los alimentos pero si hay que defenderse....)
- Una larga capa de color manteca de estilo muy sobrio.
- Una muda de ropa extra.

Color de roleo: #a6a671

/Islingfell/ - /Rio Argondon/
~Con: Mucha gente~

Con el estómago repleto y un mundo de posibilidades por delante decidió ser de utilidad decidiéndose finalmente como había pensado en un principio en ayudar en limpiar el hogar. Esa tarea le permitió mantener su mente en otra parte y alejar el centenar de interrogantes que se agolpaban en su cerebro causándole un ligero molestar al no poder darles respuesta. Una vez que todos terminaron de cenar levantó los platos y todos los utensilios utilizados, limpió el gran mesón con un trapo húmedo y acto seguido tomó una escoba para barrer todo rastro de comida que hubiese caído al suelo, con cada cepillada de su boca escapó un tenue canturrear, una canción de cuna que le dedicó un centenar de veces a su amada Erin junto a su... ahora.... ex esposo. No permitió que la tristeza invadiera su corazón una vez más por lo que rápidamente cambió de tarea y sacudió el polvo de los muebles con un viejo plumero. Luego limpió algunas ventanas y acomodó algunos objetos que se encontraban fuera de lugar, todas esas tareas le tomaron casi 3 horas de su tiempo por lo que finalizó totalmente agotada.

Le costó mucho despertarse a la mañana siguiente, sentía el cuerpo pesado y sus parpados no cooperaban para nada. Bajo ese techo se sentía un tanto más segura que antes además de que hacía bastante no había dormido de manera tan profunda. Tras soltar un largo bostezo y peinar su largo cabello se dirigió a la cocina para desayunar tal como había anunciado Artell. Su estómago rugió cuando vio los alimentos ante sus ojos, todo se veía sumamente delicioso. -Venga, chicos, sentaros a desayunar, no tardaremos en partir- dijo la mujer por lo que la joven castaña se sentó rápidamente para comenzar a comer. -Esto está delicioso- alagó el desayuno pintando una sonrisa en sus labios. El tiempo pasó lentamente hasta que de pronto Artell volvió a hablar.

Querían la opinión de un tema muy importante y el corazón de Loreley se encogió al escuchar sus palabras -No creemos que tu hija se encuentre en Las Medusas, querida, si los acorazados la han atrapado... bueno... no podemos hacer nada por ella, pero no debemos dar todo por perdido- la cristalina mirada de la joven bajó hacia el suelo, resignada y dolida. -Podemos tomar un camino diferente que nos alargará el viaje un tiempo extra, pasando por el ultimo lugar donde...- Loreley volvió a levantar la mirada, esta vez sorprendida descubriendo que la estaban señalando -esta hermosa joven perdió el rastro de su hija, rezar por que Ictum no haya decidido llevarla consigo y encontrar un rastro en ese sitio... o podemos tomar rumbo a uno de los puertos que os mencionamos ayer y seguir con el plan tal como lo teníamos ideado- la muchacha mordió su labio inferior con fuerza ya que este había comenzado a temblar al mismo tiempo que sus ojos se llenaban de lágrimas, ¿Estaban dispuestos a hacer ese favor por ella? ¿Una desconocida? -No podemos poner toda la caravana en peligro por una sola suposición, en Las Medusas estareís a salvo, pero se cuan doloroso es perder a un hijo- la castaña asintió a sus palabras entrelazando sus manos con las de la mujer las cuales estaban un tanto frías pero que una reconfortante textura suave.

Nadie estaba obligado a ayudar, pero era una votación en común. La caravana no podía separarse por lo que o todos acordaban ir en búsqueda de la niña o todos iban juntos al puerto. Con miedo, Loreley paseó su triste mirada sobre todos los presentes temiendo la respuesta de ellos. La primera en hablar fue la chiquilla de oscuros cabellos -Creo que deberíamos dar un rodeo y tratar de buscar pistas- sentenció para luego agregar que sería más convincente si un circo hace más funciones por otro pueblos en vez de ir directamente a un puerto. Después de ella siguió el muchacho pelirrojo de semblante serio -Prefiero seguir con el rumbo a Undovar- admitió aunque pronto agregó -Pero no me importa si tenemos que dar un rodeo- haciendo que la joven soltara un ligero suspiro de alivio. Por último, habló un muchacho de enigmáticos ojos rasgados -Daremos el rodeo, no hay nada que discutir en eso. A partir de allí, no importa a donde vayamos. El puerto más cercano, supongo.-. Loreley enjugó sus lagrimas con el dorso de su mano -Muchas gracias- dijo con la voz entre cortada sin poder creer todo el apoyo y cariño que le estaban proporcionando.

Poco más tarde los carros de la caravana ya se encontraban listos. Fuera Henewo y Artell se encontraban hablando con dos personas desconocidas, una de ellas era una muchacha de tez morena, cabello muy rizado y rostro de pocos amigos. A su lado había un muchacho extremadamente pálido con horribles cicatrices en su rostro además de poseer una mirada extremadamente rojiza. -Estos son nuestros ayudantes, Arsa Kenteni y Haxow Arleto- los presentaron para luego dar marcha al plan. La disposición de la caravana fue la siguiente: En el primer carro iban a ir Henewo y Artell junto con todas las pertenencias, lugar en el que la castaña se apresuró a guardar sus cosas. En el ultimo iba a ir Haxow llevando una enorme jaula tapada con una tela y en el carro restante Arsa junto con las provisiones del viaje. Para evitar ser demasiado llamativos, los Moralta pidieron que dos vayan con Haxow, dos con Arsa y el restante con ellos, el elegido para ir con los Moralta fue un fornido y alto muchacho que casi no había hablado.

Decidió viajar con Haxow, ya que a pesar de su un tanto aterradora apariencia le había parecido mucho más simpático que la morena, además no había que juzgar a alguien por como se viera. Gustosa se sentó a su lado dedicándole una amistosa sonrisa. Una vez todos acomodados comenzó el viaje. Poco a poco fueron alejándose de las casitas blancas y metiéndose más en aquel sinuoso sendero con algunas piedras que hacían saltar el carro -¿Vais bien?- preguntó el chico en determinado momento ya más avanzados en el viaje -El primer viaje en carro es algo molesto hasta que te acostumbras a tanto movimiento- comentó haciendo que Loreley asintiera dándole la razón -Pues a mi ya se me adormeció el...- se detuvo antes de decir "trasero"... podía llegar a ser algo vulgar decirlo -Las piernas... si, se me están durmiendo- se rectificó con cierta picardía. -Aún no se como os llamais, no soy demasiado bueno con los nombres- explicó con una sonrisa a modo de disculpa mientras el caballo con calma y suavidad descendía por una verdosa loma llena de flores. -Loreley Barlek- dijo ella con simpleza para luego escuchar al otro acompañante del carro.

Pocas horas después casi llegando al río Argondon de pronto Haxow les pidió que por favor se metieran dentro de la jaula que tenían detrás y no hicieran ruido alguno. Aquello le llamó mucho la atención a la joven -¿Qué sucede?- le preguntó con cierto miedo, pero el chico no contestó, con su mirada les daba a entender que era algo urgente. Sin desperdiciar más tiempo hizo lo pedido y se metió dentro de la jaula lo más callada posible. Apenas sintieron el crujir de la madera del puente, los carros se detuvieron abruptamente. Curiosa, la joven corrió apenas la tela que cubría la jaula para observar el exterior -Oh no....- musitó en voz baja aterrorizada observando que se trataban de bandidos con emblemas de lobos. Los atacantes eran sumamente desagradables y no tuvieron reparo en arremeter contra los Moralta empujando así a Henewo al suelo y luego hostigar Artell con una daga.  

La chica se sintió desdichada e impotente era una situación peligrosa y ella no poseía nada para ayudar. Tal vez si tuviera un arma o algo... pero no contaba con nada. Solo con su "curiosa" habilidad, ¿Pero qué?, por más sigilosa que ella fuera y a lo mejor lograba arrebatarle la daga a uno... ellos seguían siendo más, además de que estaban amenazando a Artell... tal vez un movimiento en falso y la garganta de la mujer era cortada. Cerró sus ojos y con temor decidió seguir el consejo que le habían dicho en un principio.... mantenerse oculta. Con tristeza intercambió una breve mirada con su compañero de viaje esperando a ver que decisión tomaba.


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