La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Lun Ene 22, 2018 2:24 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Allí donde la noche es alumbrada por dos lunas, una guerra sin edad ni tiempo, fue iniciada siendo un recuerdo olvidado la causa de la misma. Durante mil años tan sólo sobrevivía la maldad y el odio.
Muerte tras muerte, venganza tras venganza, creó una guerra sin fin donde ningún ser humano ganaba nada, los únicos que conseguían algo eran aquellos seres ocultos en las tinieblas, que aparecían cuando los problemas se acercaban, se alimentaban de los pensamientos y acciones perversas, estos seres también eran llamados demonios.
Gobernados por la tecnología, y los pecados capitales, los demonios caminaban entre los humanos sin que estos lo supieran, todos temían su existencia, y la de un lugar donde habitaban.
Al mismo tiempo seres mágicos que solían caminar por aquellas lejanas tierras, usando magia por donde pasaban, eran desterrados a vivir en un lugar creado más tarde por ellos, los ángeles, incapaces de estar en un lugar con tanta maldad. Muchos se dejaron corromper e influir por ella y la desesperación que reinaba por tierras humanas, convirtiéndose en alas negras o aliados de Satán. Otros simplemente renunciaron a marcharse transformándose en ángeles grises.

Tres mundos distintos
Tres seres diferentes
Pero solo una guerra eterna en la que el equilibrio se había roto.
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76 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Mar 11, 2018 5:14 pm

Isaro

Miraba atentamente a la tormenta, algo en mi interior se revolvía con ganas de salir. Estuve tan centrado en el cielo que no escuché los pasos rápidos que se movían hacia mi dirección, ocultados en mayor parte por la lluvia que ensordecía todo menos los truenos. Me sobresalté ligeramente al sentir unos brazos rodeándome desde la espalda. No tenía duda de quién era, pero sí de qué hacía allí tan tarde en la noche. No fue hasta que me giré a mirarla que pude ver su rostro lleno de preocupación, su ropa desabrigada completamente empapada y sus zapatillas de casa embarradas "Ha salido a buscarme" supe con solo un vistazo, su preocupación porque mi miedo a las tormentas no hubiera desaparecido era mayor de lo que jamás hubiera imaginado.

-Lo siento- dije abrazándola con fuerza -Lo siento- repetí avergonzado de no haberme dado cuenta de lo mucho que se preocupaba por mí. La cogí en brazos con cuidado no queriendo que caminara más con esas zapatillas y con el corazón tan alterado como lo tenía. Llegamos rápido a casa gracias a las prisas que me di intentando que no se resfriara. La dejé bajar cuando estuvimos en el salón y la besé con dulzura, Scar era muy tierna y atenta cuando se trataba de mis problemas -Vete desvistiendo, voy a encender la ducha- le pedí sintiendo que mientras más rato estuviera con esa ropa empapada más posibilidades habría de que se resfriara.


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77 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Mar 11, 2018 5:59 pm

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación
Volví a tener el estómago revuelto del esfuerzo mental que me había costado llegar hasta allí. Notaba que las piernas no me sostendrían si Isaro se apartaba de mi. Pero esto no sucedió, al contrario, me levantó con suavidad para cogerme en brazos donde me abracé a su cuello, temblando, pero con fuerza.
-La tormenta no te hara daño -Un escalofrio recorrió mi espalda con el siguiente trueno, más por el susto que por miedo, aferrandome con más fuerza -Está lejos, no nos pasará nada -Igual que yo, mis palabras temblaban pero intentaba decirlo todo con seguridad, para que confiase en mi. Enseguida se comenzó a disculpar pero no entendía porqué, asi que simplemente le di un beso en la mejilla. Fui todo el camino murmurandole que no se preocupase, que la tormenta no le iba a hacer nada, que estabamos a salvo, que yo le cuidaria.
No tardamos en llegar y, una vez dentro, la presión de mi pecho desapareció pero, por primera vez desde que había ocurrido aquello, me sentí completamente libre. Isaro me dejó por fin una vez dentro, diciendome que me desvistiera, pero mi mano se estiró de forma automatica, agarrandolo de la muñeca.
-¿Podemos bañarnos juntos? -Le pedí, notando que mis alas se enfriaban, igual que el agua que calaba toda mi ropa. Las abrí un poco, intentando quitarme parte del agua y tan solo me deshice de las zapatillas antes de seguirle hasta el baño. El corazón de Isaro latía a toda velocidad, asustado por la tormenta, supuse, asi que le di la mano.
-Te quiero -Murmuré antes de abrazarlo por el torso, dejandole libres los brazos para no impedirle que siguiera con el agua, hasta dejarla a su gusto.



Última edición por Adamaris el Lun Mar 26, 2018 3:51 pm, editado 2 veces


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78 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Mar 12, 2018 2:35 pm

Isaro

La petición de Scar hizo que me diera cuenta de que había estado muy asustada tanto de salir al exterior como de no encontrarme allá donde buscaba. -Por supuesto- acepté tomándola de la mano que me agarraba y guiándola lentamente hasta el baño, donde encendí el agua todavía alterado por el susto que me dio al verla fuera en ese estado. Sus brazos me rodearon diciéndome las palabras que tanto me gustaba escuchar -Yo también te quiero- le respondí terminando de poner el agua templada y girándome para responder a su abrazo.

Nos quitamos la ropa empapada y nos metimos en la bañera. Era muy tarde, por lo que además del sonido de la lluvia y de los truenos, no se oía nada más. Acariciaba distraído el cuerpo de Scar, su suave piel ya tibia, me traía paz mental con solo tocarla y me hacía sentir que todo iría bien a pesar de las adversidades que en ese momento sufríamos. Tal vez fue por la falta de nébeda, que mis ojos eran más expresivos y mis palabras estaban llenas de sentimientos. Esto hizo que la pregunta de Scar me hiciera tensarme un poco, no quería mentirle, pero no estaba preparado para decirle la verdad ni para dejar de tener cerca esa hierba. Mi silencio habló por mí, haciendo que Scar añadiera unas palabras que me tranquilizaron. Asentí lentamente -Te lo prometo- respondí estrechándola más entre mis brazos y pudiendo vislumbrar una sonrisa en su rostro… la más hermosa desde lo ocurrido. Sino fuera por mi imposibilidad para dibujar habría plasmado en un papel aquella bella sonrisa que tanto me había cautivado esa noche.


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79 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Mar 12, 2018 3:05 pm

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación
No era la primera vez que lo notaba, había algo diferente en Isaro, como si siempre le fuera acompañando un aura más oscura que antes. Aún habiendome dado cuenta, preferí obviar el tema hasta ese día, ya fuera por la valentía que había supuesto para mi el salir de la casa o simplemente el haber podido por fin decirle que le quería, pero, ya dentro del agua, sintiendo como me acariciaba con suavidad, las palabras simplemente se escaparon de mi boca.
-Isaro... ¿Hay algo que no me hayas contado? -En cuanto esas palabras llegaron a su cerebro, el cuerpo de Isaro se tensó, dejandome clara la respuesta a mi pregunta. Le miré y pude ver en su rostro no solo tristeza sino un gran miedo al tema. notaba que no quería hablar de ello y tampoco quería forzarlo, él no me estaba obligando a nada y sería hipócrita por mi parte que fuera distinto.
-No importa -Añadí, apoyandome en su pecho y cerrando los ojos -Al menos prometeme que cuando estés preparado me lo contarás -Le dije esperando su respuesta. No pude evitar sonreir al escuchar como lo prometía, segurade que realmente lo cumpliría. Me acurruqué en él, dejando que el calor del agua se llevase todo el frío que tenía de caminar de noche sin abrigo. No tardé demasiado en volver a mi termperatura normal, comenzando a sentir sueño. La tormenta ya apenas se oía y el viento había parado, asi que salí de la bañera y sonreí un poco a Isaro, con cariño para volver a la cama y dormir del tirón todo lo que restaba de noche.



Última edición por Adamaris el Lun Mar 26, 2018 3:51 pm, editado 1 vez


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80 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Mar 24, 2018 6:31 pm

Edahi

Mis heridas se habían cerrado hacía varios días, por lo que por fin pude disfrutar de la compañía de Wendy. Siempre estaba pendiente de no incomodarla con mis sutiles acercamientos, que solían quedar en suaves besos y en ocasiones algo más caliente que al final solía dejar pasar por miedo a hacer cualquier cosa que la disguste o la asuste. Aproveché también para tras preguntarle a Wendy, empezar a traer algunas cosas mías a la casa.

Esa mañana por mutuo acuerdo decidimos ir a casa de Scar e Isaro para ayudar con el desayuno, durante la noche una gran tormenta pasó por el pueblo despertándome, y lo más probable es que ambos no hubieran sido capaces de dormir bien. Al menos Isaro, que habría estado despierto hasta que la tormenta se marchó. Al abrir la puerta, me encontré con que el suelo, los techos y todos los árboles estaban de un pulcro blanco "Nevó" dije avisándole mentalmente a Wendy por si quería coger algo más de abrigo antes de salir de casa.

Llamamos a la puerta siendo recibidos por un adormilado Isaro que se frotaba los ojos y olfateaba el aire reconociendo el olor a nieve, que desde pequeño me intentó explicar y que jamás logré comprender. -Buenos días- saludó dejándonos pasar -Scar está dormida, iré a despertarla- nos comentó girándose en dirección a su cuarto -Ha nevado- le dije intentando saber su estado de ánimo -No me felicites- me pidió de forma rápida -No estoy de humor para sonreír de corazón- era su cumpleaños, pero estaba claro que no sentía que fuera algo digno de celebrar ni algo por lo que pudiera estar feliz… más bien parecía algo decaído en comparación con los días anteriores, era como si necesitara poner sus pensamientos y prioridades en orden -De acuerdo, iremos preparando el desayuno entonces- contesté quitando un poco de tensión y dejando que se marchara a por Scar mientras le explicaba mentalmente a Wendy a que nos estábamos refiriendo con las felicitaciones.

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81 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Mar 25, 2018 5:08 am


Wendy:
-Nombre: Wendy D'font
-Edad: 20
-Descripción fisica: Una chica de cabellos largos, ojos color miel y piel clara. Es un poco más delgada de lo que a Scar le gustaría, pero se niega a comer más de lo que necesita. Suele llevar las manos limpias y las uñas arregladas, el pelo suelto decorado con un lazo y no utiliza ni pulseras ni colgantes, tampoco anillos. Le gusta ir con colores cálidos, como el marrón o el naranja, y prefiere los vestidos, a no ser que necesite llevar pantalones (por ejemplo, para ir a la montaña o ayudar en algo).



-Descripción psicológica:  Desde pequeña siempre ha sido una chica tímida pues sus padres, al ser un mitad ángel y una medio demonio no eran bien vistos en casi ningún circulo social. Le encanta la naturaleza y con su tía aprendió todo lo que pudo antes de que sus caminos se separasen, por lo que se enfada si alguien la hiere o ensucia. No le gusta hacer daño a los animales ni destrozar las plantas, por lo que prefiere no mirar cuando hay caza o talan para leña. Es muy dulce y amable, pero su timidez le impide mucha de la sociabilidad que le gustaría tener, por suerte para ella, Scar es un remolino. De llanto fácil y alegría contagiosa, parece más una niña cuando esta rodeada de algo que le gusta.
-Historia: Los padres de Wendy, su tía y su primo mayor se mudaron a la aldea improvisada cuando ella tan solo tenía tres años. Sus recuerdos de esa época son borrosos, pero el olor del valle, la tranquilidad y el haber huido de unos horribles ruidos nocturnos hicieron que la pequeña durmiese bien y sin problemas durante el resto del tiempo. Nicole, su tía, la alentó con su amor a la naturaleza, enseñandole a partir de los cinco años todo lo que sabía y la pequela podía aprender. Su madre, Martha, una medio demonio que había escapado por los pelos de la masacre a su familia, la cuidaba pero nunca la notó tan cariñosa como cuando estaba con su padre. Wendy no lo entendía y sus preguntas se respondian con "tiene un mal día, cielo". Jack, su padre, medio ángel, intentó enseñarle la magia que conocía, pero enseguida se dieron cuenta que las habilidades sobrenaturales de la pequeña no se desarrollarian si ella no quería. Y la pequeña, ignorando a sus maestros, salía corriendo tras una mariposa o se paraba a alimentar a cualquier animal.
Conforme crecía, algunas de las conversaciones qe antes pasaban inadvertidas para ella, fueron cobrando sentido. Su madre se había quedado embarazada sin proponerselo, Jack no quería hijos pero no había sido capaz de abandonar a Martha a su suerte. Siendo una niña no deseada, aunque si su madre la veía llorar o herida, si se paraba, no solía mostrar verdaderos signos de amor a su pequeña. Nicole, hermana de Jack, que no había podido tener hijos, le brindaba todo el cariño que su madre no le profesaba. Noir, su primo mayor, hijo del marido de Nicole, fruto de una relación anterior, un ángel, no era partidario de jugar con niñas. Él quería unirse al ejercito.
Cuando cumplió los 16 años, se escapó de casa, haciendo que su madre fuera tras él.  Algunas cartas llegaron durante los siguientes años, con su nuevo hogar, la novia de Noir y el nuevo hijo, un humano adoptado por parte de Nicole. Pero, tras un par de semanas sin noticias, los padres de Wendy tomaron rumbo a aquella morada, dejando a la joven en aquella aldea protegida, donde estaban seguros de que su vida continuaria tranquila y sin problemas. Le mandan una carta cada semana mínimo y, si no pueden, una paloma de luz, creada por Jack, la visita poco despues, para llevarle un regalo y quedarse con ella al menos unas horas.
-Gustos y disgustos:
+La naturaleza
+Los animales (sobre todo los zorros y serpientes) y las plantas (sobre todo la lavanda y la menta)
+Los dias con el cielo lluvioso
+La cecina
+Té de lavanda (Laimae) y menta
+Las noches donde las nubes rodean la luna.
+Cuevas oscuras
-Los sobrenaturales extremistas
-Su tio
-Que le pregunten algo y se la queden mirando muy fijamente
-Que Scar llore
-Poderes: No los ha desarrollado (por elección propia).
-Extras: Cuida de los niños de la aldea y es la profesora de naturaleza oficial, encargada de ir a por hierbas medicinales y separación de hongos venenosos. Vive con Scar desde hace relativamente poco, pero se lleva genial con ella. Ha aprendido medicina humana para complementar los conocimientos de Scar.
Los días comenzaban a ser algo más fríos por lo que añadí unas mantas más a la cama de Eider, ya que aunque estaba segura de que no lo necesitaba, prefería que no pasase frío. También a Nemamiah le puse algo más para que no pasara frío por las noches. En nuestra cama la puse en la parte baja ya que de momento no la necesitabamos.
Sonreí como una tonta durante casi un día entero cuando Edahi me preguntó si podía empezar a dejar sus cosas en casa, aunque me parecía que preguntar era una tontería pues incluso antes de ser pareja ya podía traerlas, que me preguntase fue inesperado y agradable.
Ya que ese día estabamos los dos solos, habíamos decidido ir a casa de Scar e Isaro para ayudarles con el desayuno y ver si todo estaba bien tras la tormenta, las casas estaban reparadas, pero si había alguna gotera lo mejor sería arreglarla antes de que volviera a llover.
-"Nevó" -Me acerqué rápidamente a una ventana en cuanto escuché que Edahi me avisaba. Todos los alrededores de la casa estaban completamente blancos y apenas había nadie despierto por lo que no había pisadas en una buena cantidad de esta. Me entusiasmaba la nieve, asi que me vestí todo lo rápido que pude antes de salir a ver si el cielo anunciaba nuevas nieves.
No quise romper mucho la belleza del paisaje, por lo que caminé cerca de Edahi, tirando de su mano para enseñarle un pequeño conejo que saltaba a lo lejos.
Ya habíamos dejado de ocultar nuestra relación y, si bien Isaro y Scar seguramente ya lo sabían, preferíamos seguir disimulando un poco con ellos delante, por eso en la puerta solté la mano de Edahi y me quedé mirando la nieve hasta que Isaro, aún adormilado, abrió la puerta.
-Buenos días -Le respondí, sonriente por mi buen humor. Enseguida noté que él no compartía esto y más que dormido parecía deprimido. Aún era pronto para sonreír, era evidente, pero tenía la esperanza de que la nieve hubiera hecho que al menos durante un momento su día fuera un poco más bonito. Escuché lo que Edahi me decía, parecía que era el cumpleaños de Isaro pero eso no era algo agradable para él en esos momentos, cosa que comprendía totalmente.
-"Es dificil sonreír en estos casos, pero seguro que con el desayuno estará algo más animado" -Le respondí tan optimista como siempre. Ambos se habían llevado un duro golpe, asi que quería ver si podía hablar con Isaro un poco a solas, Edahi lo sabía pues se lo había dicho, aunque la oportunidad aún no se había dado.

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación

La voz dulce de Isaro me despertó y en cuanto abrí los ojos, el sueño que estaba teniendo se desvaneció completamente, haciendo que no recordase absolutamente nada. Ignoré lo que estaba diciendome y me estiré para abrazarlo, pues por alguna razón notaba que lo necesitaba, tanto él como yo.
-Te quiero -Le di un beso con cariño y lo miré a los ojos. La sombra de una preocupación que lo molestaba era bastante evidente incluso acabando de despertarme. No sabía que hacer para ayudarle, asi que solo volví a abrazarlo. Edahi y Wendy ya habían llegado para desayunar y no quería que pensasen que no quería estar con ellos, asi que después de un largo abrazo, me levanté para vestirme, no por la visita, sino para empezar a volver a la normalidad. Tenía que obligarme o nunca saldría de ahí, teníamos que seguir adelante. No tardamos mucho en salir, recibí un abrazo de Wendy, que parecía increiblemente entusiasmada por que había nevado. No era la primera vez, pero era bastante extraño que fuera así. Miré a Isaro de reojo, pero aunque quería salir inmediatamente, estaba segura de que no desayunar era una de las cosas que lo preocuparían.
-Vamos a desayunar primero -Le dije. Wendy asintió y volvió a la cocina para comenzar a poner la mesa, buscando por los armarios y cajones, pues aún no se sabía bien dónde guardábamos cada cosa.



Última edición por Adamaris el Lun Mar 26, 2018 3:51 pm, editado 1 vez


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82 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Mar 25, 2018 1:32 pm

Isaro

Wendy parecía bastante feliz, así que intenté forzar a mi cuerpo para sonreír un poco. -Scar, Wendy y Edahi han venido a desayunar con nosotros- le susurré intentando despertarla con suavidad. Me sentía mal por no haberle dicho que las tormentas habían dejado de darme miedo, pero me sentía aún peor por no ser capaz de decirle que tenía la Nébeda cerca para poder dormir y hacer cosas en la casa. Debatía en mi interior entre contárselo, mantenerlo oculto por un poco más, o empezar a reducir las cantidades de Nébeda que traía conmigo.

Scar pareció sentir mi preocupación, pues no dudó en abrazarme y decirme lo que siempre deseaba escuchar -Yo también te quiero- respondí devolviéndole el beso y estrechándola una vez más entre mis brazos… quería que todo volviera a la normalidad, pero ninguno de los dos estaba preparado para ello. Al salir me puse a ordenar un poco la casa y vaciar la mesa para que pudiéramos desayunar todos juntos una vez hubieran terminado de preparar la comida.

Me alegró escuchar las palabras de Scar, no solo que prefería desayunar primero, también que estaba dispuesta a salir de nuevo siendo el día anterior el primero en el que fue capaz de permanecer fuera por más de un minuto. El desayuno estuvo delicioso, tal y como siempre lo hacía Edahi, eso me hizo sonreír ligeramente en algunos puntos de la conversación que teníamos ya que un estomago lleno era un estómago feliz.



Edahi

Nos pusimos a recoger los platos mientras Scar e Isaro se abrigaban un poco para salir a la nieve, lo que nunca esperé fue lo que ocurrió y que me hizo reír interiormente durante mucho rato. Scar salió con un jersey… cosa que al parecer a Isaro no le gustó -Hace frío- le aseguró yendo al dormitorio a por algunas cosas más. Tras colocarle una bufanda, un gorro, unos guantes y una chaqueta la examinó como si comprobara la inmunidad contra el frío que tendría… debió pensar que no era suficiente porque volvió a llevarle más cosas de abrigo envolviéndola en bufandas y añadiéndole un último chaquetón "La va a convertir en una montaña de ropa" le comenté a Wendy risueño por ver tal escena llena de amor y protección, se veía que poco a poco volvían a ser una pareja tan unida como lo habían sido desde que estuvieron juntos. La cálida sonrisa de Isaro dedicada a Scar fue como darle el visto bueno a la cantidad de abrigos que llevaba -No querría que te resfriaras- comentó con mucho cariño y que a mí me resultó demasiado gracioso como para que no se dibujara una sonrisa divertida en mi rostro "Con esa cantidad de ropa, más que resfriarse se va a asar" ambos estaban mucho más felices que al empezar la mañana, por lo que me callé cualquier cosa que pudiera disminuir el estado de animo de alguno de ellos.


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83 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Mar 25, 2018 1:55 pm

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación
A pesar de que el humor de Isaro mejoró después de desayunar, no era muy dificil darse cuenta de que parte de esa mejoría tan sol oera disimulo, incluso Wendy lo miraba de reojo más que de costumbre, hablandole más de lo que era habitual en ella. Se ofreció a ayudar a recoger las mesa y lo hizo sin dejar que nos quejaramos. Una vez todo estuvo preparado, volvió a insistir con la idea de salir a la nieve. No quise pensármelo, no podía estar de nuevo atrapada en la casa, tampoco iba a ser como antes, pero un paseo o dos al día no iba a hacerme daño.
-Está bien, está bien -Le dije, yendo a la habitación para ponerme el jersey que solía usar en momentos de frío, para ir a la montaña o pasear de noche. Una vez de vuelta en el salón, la mirada de Isaro me indicó que no era lo que él esperaba contra el frío. Me miré cuando desapareció, iba vestida como siempre, aunque entendía que quizás estaba algo preocupado, por eso dejé que me pusiera todas las capas que él quiso, hasta que decidió que ya podía salir.
-Espera -Le pedí, con una sonrisa algo infantil, pasando de nuevo a nuestra habitación para volver embuelta en el edredón de la cama, que estaba tirado en el suelo momentos antes -¿Así mejor? -Le pregunté a Isaro desde el interior de la enorme cápsula de capas de ropa que me había puesto. Me reí un poco antes de quitármelo, era algo incómodo moverse, pero era evidente que aunque se avergonzaba un poco de su exceso de precaución, quitarmelo todo sería casi como una ofensa. Por eso, tan solo me quité una bufanda para ponersela a él alrededor del cuello. Le di un beso en la mejilla y tiré de su mano hacia el exterior, notando mi corazón acelerarse conforme nos acercabamos a la puerta. Lo ignoré y seguí a Wendy, que salió la primera.
No me alejé demasiado de la puerta pero quería que Isaro se olvidase un poco de mi, no necesitaba cuidarme tanto, me sentía mal siendo lo único en lo que se fijaba, por eso hice una pequeña bola de nieve y se la tiré a Wendy, que movía su cola zorruna de un lado a otro. En cuanto notó el bolazo, su forma cambió, saliendo de entre su ropa un zorro rojo que me miró queriendo jugar.
-Isaro, a por ella -Le dije, con una sonrisa, queriendo que pudiera jugar un poco, que se olvidase de todo y solo actuara como lo hacía siempre. Wendy se acercó corriendo y se subió a los hombros de Edahi, sacudiendose sobre él toda la nieve que su pelaje había capturado. Después saltó a la nieve de nuevo y se alejó. Me reí, realmente seguía siendo una niña.


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84 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Mar 30, 2018 4:25 pm

Isaro

Me sonrojé suavemente al sentirme avergonzado al darme cuenta de mi actitud sobreprotectora, quería como el que más que Scar saliera de casa para que disfrutara del sol y del cielo abierto, pero no deseaba que pasara como la noche anterior en la que no se preparó antes de salir. Ella me dejó claro que me había pasado añadiendo ropa al hacerme ver que eso y ponerle un edredón era casi lo mismo. A pesar de ello, tan solo se quitó una de las bufandas para ponérmela a mí antes de darme un beso en la mejilla y guiarme al exterior.

Al salir la brisa fría y ver la nieve blanca, me sentí un poco más tranquilo, pero no más feliz… era solamente nieve, aquello no podría arreglar mis problemas por más bella que fuera. Estaba distraído viendo a Edahi recoger la ropa de Wendy del suelo, cuando las palabras de Scar me confundieron haciéndome mirarla y luego al zorro que correteaba por la nieve. Edahi se rió cuando ésta saltó encima suya llenándolo de cierre que se derretía al contacto con la piel -Granuja- la acusó dulcemente mientras la veía bajar huyendo del escenario del crimen. Yo me giré hacia Scar con sentimientos encontrados -¿Tengo que perseguirla?- ella me lo había pedido, pero me apetecía más hacer un muñeco de nieve y dibujar cosas en el suelo que perseguir a Wendy por la nieve… aunque si era Scar quien me lo pedía, lo haría.


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85 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Mar 31, 2018 4:56 am

[Scar]
Isaro no parecía haber hecho ningún avance incluso estando fuera de casa y la sensación de agobio iba aumentando para mi, asi que me centré en mirar cosas cercanas para no volver corriendo al interior. Edahi no se molestó por que Wendy lo llenase de nieve y, en la lejanía, era evidente que la pequeña zorra quería jugar con nosotros, seguramente una de sus formas de hacernos sentir mejor. Isaro, en cambio, estaba totalmente confundido e incluso algo incómodo. Negué con la cabeza a su pregunta y me agaché, cogiendo una bola de nieve.
-Recuerda que no tienes que hacer nada que no quieras -Le sonreí, aún cuando yo misma estaba engañándome al pensar que sí quería salir, me estaba forzando por que él volviera a sonreír -El primero que le dé elige lo que hacemos -Las orejas de Wendy se movieron en guardia, era evidente que me había escuchado. Se agazapó junto a un cúmulo de nieve y salió disparada para esconderse tras una casa. La verdad era que, aunque seguía notando una presión en el pecho, cada vez me era un poco más fácil estar en la calle.


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86 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Abr 01, 2018 1:10 pm

Edahi

Scar pareció comprender por completo los pensamientos de Isaro, negándole el que tuviera que hacerlo. Él sonrió un poco aliviado, estaba claro que ni quería separarse tanto de Scar ni le apetecía correr detrás de nadie. La siguiente sugerencia hizo brillar los ojos de Isaro, se notaba que tenía en mente lo que hacer si él ganaba. Al igual que ellos me puse a coger nieve para hacer bolas, Wendy estaba tan linda que la achucharía por el resto de mi vida, pero yo también quería unirme al juego para que se notara menos que Scar lo hacía casi exclusivamente por animar a Isaro.

Una bola me golpeó en el hombro mientras formaba la mía propia. Me giré ante la traidora girando mi mano con gesto amenazante -Pensé que éramos un equipo- la acusé a punto de lanzarle la bola de nieve recién creada. Sus palabras me hicieron reír -¡No es justo! Yo también quiero decidir qué hacemos luego- me quejé falsamente mientras le trasmitía al mismo tiempo mis verdaderas palabras "Por supuesto, la cuidaré hasta que o me muera, o su padre me mate" esa última parte era de broma, ya que después de dos primeros encuentros algo crudos, el que su hija obtuviera una longevidad mayor incluso que la suya lo hizo verme con mejores ojos… ya no era tan mayor para ella, pues cuando tuviéramos trescientos o cuatrocientos años ni nos llevaríamos un siglo completo.

Isaro aprovechó el momento diciendo que caminaría un rato con Wendy para alejarse por primera vez de Scar cuando ella estaba despierta. Yo le entregué las ropas de Wendy y vi como se marchaban, Isaro era demasiado fácil de entender, me había dejado a solas con Scar porque sabía que había algo que ella quería de mí. Me giré hacia la joven mestiza solté la bola que tenía en mis manos -Hagamos una tregua mientras vuelven y no- comenté sonriéndole esperando que eso la ayudara a decir aquello por lo que nos habían dejado a solas.


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87 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Abr 01, 2018 2:10 pm

[Scar]
La sonrisa de Isaro reapareció en cuanto le dejé claro que no debía ir tras Wendy, e incluso se animó a la pequeña competición que le propuse para elegir el siguiente juego. Me fijé que Edahi también había cogido una buena cantidad de nieve, seguramente queriendo apuntarse también a la pelea, pero antes de que pudiera atacar, to misma le tiré la que tenía, haciendo que se girase a llamarme traidora.
-Más te vale tratarla bien -Le avisé. Su respuesta me confundió un poco, pero entendí que no quería decir nada en voz alta, seguramente por nosotros y preferí dejar que su intención contase por más que nosotros ya nos hubieramos dado cuenta. Comenzamos la pequeña competición y antes de que decidieramos nada, Wendy empezó a alejarse. Isaro era el que más había acertado, pues había sido más rápido que Edahi y mucho mejor que yo, que apenas había alcanzado la distancia a la que estaba mi amiga. Para mi sorpresa, Isaro se alejó tras ella, seguramente queriendo dejarme a solas con Edahi. Esperé, quieta y aparentemente tranquila hasta que dejé de ver a Isaro y me levanté para entrar apresuradamente en casa. No me importaba si me veía mientras no dijera nada. Me tomó un poco de tiempo tranqulizarme y, aunque era más fácil pensar en salir, era complicado todavía. no sabía como poner mis palabras en voz alta, así que comencé a darle vueltas.
-¿Podrías...? -Dudé de nuevo -¿Podrías hacerme olvidar al ángel que me atacó? -Le pedí empezando a morirme de calor por la tensión del momento y la cantidad de ropa que llevaba encima. Le expliqué que no podía dormir bien por que siempre estaba su rostro aterrorizandome y no podía más, empezaba a verlo cada vez que cerraba los ojos.

[Wendy]
Me había alejado corriendo y paré junto al bosque al ver que Isaro me estaba siguiendo. Lo esperé, sentada sobre las raíces de un árbol. Moví las orejas cuando llegó a mi lado y me tendió la ropa, asi que me alejé para poder vestirme. Me sorprendí al darme cuenta de que estaba fría, pero decidí disimular para no fastidiar la oportunidad.
En vez de volver, caminé con isaro un rato en silencio hasta llegar al lado, cuya superficie comenzaba a congelarse, pero mantenía la magestuosidad del resto del año.
-¿Me serías sincero si te pregunto cómo estais? -Le pregunté, de forma tranquila y sin presionarlo de ninguna forma. Me daba la impresión de que últimamente no era solo que ocultase lo que sentía, sino que ni él mismo quería admitirlo, prefería que fuera sincero al menos un poco, para encontrar una forma de ayudarles.


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88 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Abr 02, 2018 12:17 pm

Edahi

Nada más perder de vista a Isaro, Scar entró con rapidez en su casa, no parecía querer que su pareja descubriera lo mucho que se había estado esforzando por quedarse fuera de casa junto a los demás. Entré tras ella cerrando la puerta para que el frío invernal no se colara en el salón. No pregunté nada, y dejé que Scar se tranquilizara sola antes de que me dijera aquello que quería pedirme. Su pregunta me sorprendió, hacía un tiempo había querido que le borrara a Isaro todo recuerdo de Clarisse, cosa que evidentemente me negué a hacer ya que no había sido la voluntad del padre olvidarse de su hija. Esta vez era para ella misma, y lo que quería borrar era a Mitzrael.

Asentí con la cabeza -Sentémonos- le pedí dejándole un poco de tiempo para que se desabrigara antes de venir al sofá. Después de sentarnos me giré hacia ella, no era necesario mantener contacto visual para que yo entrara en la mente de alguien, pero además de que me resultaba más fácil de ese modo, la persona frente a mí se sentía más calmada y no se resistía al sentir que su mente estaba siendo removida. No tardé en encontrar el recuerdo, descubriendo que a pesar de que el original ya era horrible, con el paso de los días había llegado a distorsionarse gran parte de lo ocurrido empeorando en muchos casos.

Estuve un rato comiéndome el recuerdo de su cara, de su voz y de lo que decía, ya que era innecesario recordar aquellos insultos que un desconocido le daba. Como no tuve que borrar su completa existencia, no tuve que modificar otros recuerdos… tal vez en ese momento ya no comprendería porqué quiso arrancarse las plumas en un momento dado y otras cosas, pero sabría que se debía a que ya no sabía lo que aquel ángel sin nombre le dijo. -Ya está- le comenté una vez corté el contacto visual y salí de su mente -Creo que con esto será suficiente, pero si necesitas algo más no dudes en pedírmelo- siempre estaba dispuesto a ayudar a mis amigos, y lo que Scar quería no iba contra mis principios morales, por lo que si al día siguiente me pedía olvidar algunos detalles más no dudaría en hacerlo.



Isaro

Le devolví la ropa una vez que llegamos al linde del bosque, esperé en silencio mientras volvía dirigiendo mi mirada hacia la izquierda… ella estaba allí. Wendy vino al poco tiempo desde el frente, parecía algo desabrigada, al menos si la comparaba con Scar. Caminamos juntos hasta el lago que estaba más hermoso con tanta nieve a su alrededor y empezando a helarse… siempre que venía tenía la sensación de empezar a recordar algo, este sentimiento aumentó al oler la nieve y ver el paisaje, realmente había algo en mi cabeza que recordaba un sitio similar a este.

Su sutil pregunta no pasó desapercibida para mí, Wendy se preocupaba mucho por nosotros a pesar de estar sufriendo sus propios problemas. Me quité la bufanda que Scar me dio y se la enrollé por el cuello para abrigarla un poco más, yo estaba acostumbrado al frío desde que vivía en el castillo así que prefería verla abrigada a ella -Mejorando- le comenté intentando darle una sonrisa que se quedó en el intento -Scar poco a poco está logrando volver a dormir, a caminar e incluso a salir al exterior… se está esforzando mucho- sabía que lo hacía para que yo no me preocupara más de lo que ya estaba -En cuanto a mí… no veo muchos avances, incluso necesito de ayuda externa para dormir o comer- Admití sin llegarle a decir cual era la ayuda externa que recibía -Sino fuera por eso, tengo la certeza de que estaría llorando todo el día y toda la noche, sin ser capaz de hacer nada por Scar o por mi mismo- No era un secreto que era fácil hacer que llorara, y me conocía lo suficientemente bien como para saber que sin la Nébeda ni siquiera habría podido dormir esos minutos que me salvaban del insomnio. -Ya no puedo dibujar… nada aparece en el papel cuando cojo un carboncillo- Me sentía mal por tener una habitación para dibujar cuando ya no era capaz de hacerlo -Tal vez deba quitar esa habitación- murmuré en voz alta.

Me giré a verla esperando no haberla entristecido -¿Y vosotros que tal?- pregunté antes de darme cuenta de su rostro algo sorprendido -¿No me digas que realmente creías que no nos habíamos percatado?- me reí ligeramente antes de mirarla con aprecio -Edahi es un buen chico, no le rompas el corazón- sabía que el joven demonio había tenido muchas parejas a causa de su atractivo y su simpleza, pero estaba seguro que el amor que sentía por Wendy no sería fácil de curar si ella decidía irse con Daion al final.

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89 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Abr 02, 2018 2:46 pm

[Wendy]
Era muy fácil notar que el Isaro amable y cariñososeguía escondido debajo de todo el dolor que sus hombros tenían que soportar. Le sonreí cuando me dio su bufanda, debía recordar devolversela antes de volver o Scar se preocuparía tontamente. En cuanto le pregunté, comenzó a decirme la verdad, por más que sabía que ella se esforzaba día a día por avanzar, para él era más dificil. Escuché con atención lo que me decía, sobre todo por que era yo la que le había preguntado, realmente no me sorprendió casi nada sobre el tema y, la única parte en la que quise insistir era evidentemente incómoda para él.
-No deberías ocultar tus sentimientos -Le aseguré cuando admitió que si no fuera por esa "ayuda" se pasaría el día llorando -. No importa si necesita cinco, diez o mil años para recuperarte, estamos todos para ayudate -Sabía que la situación era muy muy complicada para ellos y no era bueno obligarles a sonreir solo para que el resto nos sintieramos mejor -Pero sabes que lo que peor le sentará a Scar será saber cuanto has estado ocultándole sin dejar que te ayudase -Su expresión cambió, era evidente que le molestaba la idea de que se enfadase con él. Por supuesto él prefería eso a que no lograse recuperar su sonrisa. Era realmente dulce y me sentía mal por que tuvieran que pasar por todo eso, no sabía bien como ayudarles.
-Lo sé -Le aseguré con una sonrisa cuando añadió que estaba intentando salir de ese pozo en el que se había sumido -, pero creo que sería más fácil si pudieras soltar todo lo que estas escondiendo -Por la forma en la que me respondió era evidente que lo que fuera que le ayudaba a relajarse y pensar era un buen apoyo en esos momentos y dejarlo haría que realmente todo saliera a la luz. No quise insitir más y tan solo me acerqué a abrazarlo con fuerza. No quise ahondar más en su dolor, ya sabía lo que quería y aunque me gustaría preguntar más, notaba que no quería seguir hablando de ello.
Me puse totalmente colorada en el momento en que preguntó qué tal nos iba a nosotros. Mi cara debía ser un poema, pues una risa se escapó de su boca.
-¿Y vosotros que tal? ¿No me digas que realmente creías que no nos habíamos percatado? -Abrí la boca como una boba y me sonrojé más, escondiendome detrás de la bufanda que me había prestado. Realmente no era que quisieramos ocultarselo, simplemente nos parecía que entrar totalmente animados cuando ellos estaban tan hechos polvo no era la mejor de las ideas.
-N-n-no lo es-stábamos ocult-tando -Tartamudeé la razón de no haberselo dicho, no queríamos que se sintieran peor y por eso intentabamos actuar como si no hubiera ocurrido nada. Me ponía roja cada vez que mis ojos se encontraban con los de Isaro y al final acabé tartamudeando como una tonta. Al final, después de responder a su pregunta de una forma un tanto tímida, decidí decirle que volvieramos, empezaba a tener bastante frío en los brazos.

[Scar]
Agradecí a Edahi que me dejase espacio para que yo misma me calmase. Incluso después de eso, no mencionó absolutamente nada sobre mi huida al interior y aceptó sin problemas ayudarme con lo que le había pedido. Me senté frente a él sin saber bien lo que ocurría, bastante perdida por que nunca me habían borrado recuerdos. ¿O si? No podría acordarme aunque fuera asi, no era algo que debiera preocuparme en exceso.
-Ya está -Me sorprendió su voz ya que aunque lo miraba a los ojos, no había prestado atención a lo que me decía, no sabía si me había hablado, pero no notaba ningún cambio. Tampoco quise darle demasiadas vueltas, no quería recordar lo que estaba borrando, asi que simplemente aparté la mirada al suelo, sin saber bien que decir.
-Gracias -Fue lo único que conseguí decir antes de levantarme y volver a ponerme todas las capas que Isaro me había puesto, totalmente dispuesta a volver a salir, haciendome a la idea de ello, recordando la mirada tranquila de Isaro cuando había visto que me atrevía a estar fuera.


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90 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Abr 03, 2018 11:59 am

Isaro

Wendy ya se había hecho a la idea antes de preguntarme, pues no tardó en poner sus pensamientos en voz alta. Era cierto que no quería que Scar se enfadara conmigo por ocultarle algo, pero sabía que ella me perdonaría con el tiempo -Prefiero que se enfade conmigo a que, por mi culpa, Scar se quede estancada a mi lado sin poder avanzar- Quería volverla a ver sonreír, y sabía que eso sería uno de los mejores remedios para mí.

Suspiré volviendo la vista hacia el lago, estaba con la vista perdida -Me estoy esforzando mucho por cambiar, contarle todo y liberarme de este sentimiento de soledad… De versad que me estoy esforzando, pero no es tan fácil hacerlo- le comenté, a diferencia de lo que me había imaginado, no me sentí en absoluto mejor por contárselo a alguien. Sabía que era porque tanto ella como los que más me conocían ya sabían mi verdadero estado mental… lo único que me pesaba era ocultárselo al amor de mi vida. Negué con la cabeza a sus palabras dibujando en mi rostro una sonrisa triste y algo apagada -Cuando llegue el momento, antes quiero dejar esa ayuda externa- le respondí intentando de ese modo zanjar un tema en el que sabía que ni Wendy cedería, no yo lo haría.

El cambio de tornas me gustó, ya que se volvió un poco más animada la conversación únicamente con su brillantez rojiza. Su tartamudeo me resultó de lo más lindo -Tranquila, tanto Scar como yo, estamos muy felices por vosotros- aclaré esperando que eso calmara su nerviosismo, no debía de disimular delante nuestra, era como pedírselo a Ariel… el afecto no era algo que debiera de ocultarse o disimularse. Al ir regresando me di cuenta de que se frotaba suavemente los brazos, dejándome claro que tenía más frío del que me había admitido -Toma, yo no tengo frío- le entregué mi chaqueta ya caliente esperando que la aceptara sin darle demasiadas vueltas. Era cierto que no tenía frío, estaba mejor adaptado al frío que al calor. Sin embargo ese no era el caso de Wendy, y no quería que se resfriara por falta de ropa.

Sonreí al ver que Scar estaba en el exterior con Edahi, había creído que en cuanto ella ya no me viera huiría al interior, pero no parecía ser el caso "Está cada día más fuerte" pensé feliz de ver que era capaz de estar fuera por tanto rato. "Se está esforzando por ti" me dijo mentalmente Edahi antes de comentarme a mi y a Wendy en silencio que a petición de Scar le había borrado los recuerdos más duros de Mitzrael, y que para ayudar a su mente a reestructurar todo, debíamos omitir el nombre de este ángel por el mayor tiempo posible. No me resultaba complicado, su nombre había sido el único tabú que se creó desde el incidente.

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91 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Abr 03, 2018 1:17 pm

[Scar]
Mientras esperábamos, me distraje haciendo un muñeco de nieve. No era muy grande, tan solo unos veinte centímetros de alto. A su lado hice otro similar, pero una vez lo miré me di cuenta de que había quedado un poco más bajito. "Parecemos nosotros" Pensé, distraída, con la mirada fija en ellos. La bola de nieve que tenía en las manos en ese momento era bastante más pequeña asi que, antes de que se derritiera tomé una cantidad algo menos y lo puse entre los otros dos muñecos. La distracción de ponerles detalles a esos muñecos me ocupó la mente hasta que escuché las pisadas de Isaro, cuyo muñeco tenía ahora además una redondeada cola de tigre. En el que se suponía era yo había usado unas hojas para ponerle alas y al pequeño le hice un pequeño bracito con una rama cubierta de nieve para que pareciese que daba la mano a los otros muñecos.
-Isaro -Exclamé cuando llegaron a nuestro lado. No quería que lo viera, pero no me preocupé demasiado de ocultarlo y me giré, levantandome para estirar también las piernas -¿Puedes enseñarme tus orejas? -Le pregunté, haciendo un gesto con mis manos, poniendolas donde él tenía sus orejas tigrescas -Quiero ver donde están -No me cabía duda de que lo que fuera que Edahi había hehco estaba resultado en algo, el peso que tenían mis hombros hasta momentos antes se había ido disolviendo y, pese a que mis miedos no habían desaparecido por completo, me sentía mucho más ligera. Wendy se acercó hasta Edahi y le dio un rápido beso en la mejilla, susurrandole algo al oido, completamente roja. No quise molestarlos, asi que volví mi mirada a Isaro, esperando su respuesta.


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92 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Abr 04, 2018 9:54 am

Edahi

Vigilé a Scar al salir al exterior, visualmente con solo quitarle un recuerdo ya se la notaba más confiada y con mejor ánimo. Me alegraba de que fuera así, no quería verla aterrorizada por salir al exterior ni que no pudiera dormir por culpa de las venenosas palabras de Mitzrael. No faltó un halago mental por parte de Isaro en cuanto la vio fuera, incluso yo podía sentir el inmenso amor que sentía por Scar. De pequeño había dudado de sus intenciones con Silya, pero en ese momento fui capaz de ver la diferencia del trato y de la expresión que ponía con solo verla.

Estaba un poco alejado, pero no me pasó desapercibida la pregunta de Scar que hizo sonrojarse levemente a Isaro, le daba mucha vergüenza mostrarlas. Sin embargo no tardó ni un segundo en aceptar dejando relucir sus moradas y redondeadas orejas de tigre. Me distraje tanto viendo a la pareja, que no me percaté de que Wendy venía hacia mí hasta que la estuvo a mi lado y me besó la mejilla. Sonreí inconscientemente al ver su rostro completamente encendido -Desde el primer día que vinimos a visitarlos- le respondí, Isaro lo había descubierto el primer día que fuimos porque no nos había dado tiempo a soltarnos de las manos antes de que el abriera la puerta. Y Scar lo más probablemente es que lo descubriera cuando su mente se recuperó por completo, ya que siempre los solíamos visitar juntos. Le di un beso en la frente intentando que se diera cuenta de que ya no importaba -Deberíamos irnos a casa- le comenté en voz alta para que si aceptaba solo tuviéramos que levantar la mano como despedida a los otros dos que estaban con un aura tranquila a su alrededor, no quería que nuestra presencia interrumpiera su pequeño momento feliz.

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93 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Abr 04, 2018 11:29 am

[Scar]
La mirada avergonzada de Isaro hizo que una sonrisa tonta apareciera en mi cara, estirándome un poco para poder darle un beso en los labios, suave y corto. Me giré de nuevo para acercarme a la pequeña familia de nieve, cogiendo un pequeño puñado de esta para hacerle unas orejas, mirando alternativamente a mi pareja y a su versión miniatura para colocarlas tal como él las tenía. Le puse dos piedrecitas como ojos, ya que para mi sorpresa, encontré dos muy muy parecidas del mismo color de sus ojos. También encontré para mi y usé una ramita para marcar unos ojos cerrados en la pequeña representación de Clarisse.
Una vez sentí mi obra terminada, di un paso atrás para poder alcanzar a verla bien. Me levanté rápidamente para poder acariciar las orejas de Isaro, sonriendole al verlo aún avergonzado por ellas.
Wendy, a nuestro lado, seguía manteniendo una leve distancia con Edahi, seguramente no queriendo incomodarnos a ninguno, pero me era facil ver que estaban hablando entre ellos, pues estaba claramente sorprendida, mirando a su novio como si hubiera dicho alguna locura.


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94 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Abr 12, 2018 10:14 am

Isaro

Wendy muy sonrojada asintió a la pregunta de Edahi, y con un ligero asentimiento éste se despidió de mí "Te devolveré la chaqueta y la bufanda más tarde" me informó, ya ni siquiera me acordaba de que las tenía Wendy, tampoco me importaba demasiado, no es como si no tuviera más ropa en el interior de la casa. Aunque poco a poco mi sonrojo empezó a disminuir, que me volviera a acariciar las orejas hizo que regresara al principio… eran muy sensibles, no podía evitar querer esconderlas al sentir su tacto.

Una luz blanca del cielo llamó mi atención, era muy tenue a plena luz del día, pero sabía exactamente lo que significaba ya que en una ocasión Mer vino de ese mismo modo. -Alguien viene- me sentía desconfiado, no sabía quién podría ser, tan solo esperaba que no buscara problemas. Pensé en entrar para prevenir lo que pudiera ser, pero desde mi localización pude ver a Silya salir de la casa de Cain y levantar el vuelo a toda velocidad alcanzando al otro ángel a mitad de camino y fundiéndose en un fuerte abrazo "No es enemigo" pensé, esperando que realmente fuese de ese modo. Poco después mientras descendían le dije a Scar de volver ya a casa, me gustaba que estuviera fuera pero tampoco quería que se sintiera obligada a ello. Con que saliera un rato algunos días ya sería suficiente para calmar algunas de mis preocupaciones.

Estuvimos en el interior un rato calentándonos con mantas y ordenando un poco la casa que a pesar de tener pocas habitaciones era fácil dejar las cosas donde no eran y luego colocarlas todas al mismo tiempo. Fue cuando estuvimos descansando en el sofá cuando llamaron a la puerta de manera frenética, reconocí enseguida el olor, pero no tenía idea de qué hacía allí. Al abrir su cara de preocupación lo decía todo: Era Ricca, la hermana de Scar.



Silya

Después de lanzarme a sus brazos en el aire y que perdiéramos el descenso correcto tuvimos que separarnos hasta bajar y allí ya pude abrazar a Lucas sin problema -¿Qué haces aquí? Creí que no podías bajar- le pregunté alegremente mientras lo miraba de cerca -Tengo unos talismanes para protegerme de la corrupción- me dijo enseñándome que los llevaba atados a su muñeca. Su visita era extraña, pero muy bien recibida. Incluso con el viento que hacía arriba no se había despeinado y sus ojos azules eran iguales al cielo invernal -Deberías tomar un poco el sol, podrías pasar por un muñeco de nieve- le dije antes de que éste se riera -No deberías decírmelo tú, estás casi tan pálida como yo- bromeó antes de acariciarme el cabello con suavidad -Haran y Dasaria no han podido venir, pero te mandan recuerdos- sonreí al escuchar eso y tras separarme de su abrazo tiré de él hasta llegar a la puerta de la casa donde Cain esperaba -Ha venido de visita- le comenté llena de felicidad -En realidad vine para hacer una propuesta a los aldeanos, aunque no me importaría quedarme un poco antes de ponerme a trabajar- Respondió estirando la mano para estrechársela a Cain, tenía la seguridad de que se llevarían muy bien, eran de lo más similares en cuanto a personalidad, hubiera dicho que eran hermanos si ambos fueran demonios o ángeles, ya que en muchas ocasiones reaccionaban del mismo modo.

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95 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Abr 12, 2018 2:53 pm

[Cain]
Estaba hablando con Silya sobre si ir a la mañana siguiente a ver a Isaro cuando, de repente, me quedé hablando solo. Miré hacia la puerta, buscandola, pero no estaba por ahí, había salido volando de repente. Cecilia también parecía realmente extrañada por las prisas, así que fui hasta la puerta a comprobar.
-¿Qué mosca le ha picado? -Pensé en voz alta, asomarme fuera. No había nadie que me llamase la atención, asi que busqué en el cielo, ya que había podido escuchar como alzaba el vuelo. Sus alas reflejaban el sol y eran bastante cegadoras, pero era muy fácil ver que no estaba sola. Otra mancha blanca brillante descendía a su lado. Al llegar a un punto donde ya no dolía mirar en su dirección, reconocí la figura de Lucas, lo que hizo que la mitad de mi se alegrase de su visita y la otra mitad quisiera mandarlo de vuelta al cielo.
Pude escuchar parte de la conversación antes de que llegasen al suelo, no tenía demasiado sentido, pero me daba la impresión de que no sería una visita demasiado corta o, al menos, que no podría deshacerme de él rápidamente.
-¿Necesitas que junte a los aldeanos? -Le pregunté, aceptando su mano tendida, tal como había ocurrido en el cielo, solo que esta vez yo no estaba siendo purificado. Silya estaba increíblemente sonriente, como si le hubieran dado la mejor de las noticias. Era comprensible, había pasado de estar muerto a venir a nuest... mi... ¿era mi casa o nuestra casa? No estaba muy seguro de ello asi que preferí evitar el tema.
-Puedes quedarte el tiempo que necesites -Lo miré directamente a los ojos. Solo quedarse, Silya era mía. Apenas un segundo después de que él cruzase su mirada con la mia, volví a la normalidad, no intentaba ser agresivo, no me preocupaba que hablase con ella o lo que fuera que hacían habitualmente, pero había algo que me empezaba a incomodar de su presencia.

Un tiempo después de lo que sucedió con Isaro y mi hermana pensé que ninguno de los dos se volvería a poner en contacto conmigo, por eso me sorprendió tanto recibir una carta de parte de él. Mi madre la había recogido y por suerte no la leyó, aunque esta vez no escondí lo que ponía en ella, Scar estaba embarazada y toda la familia se animó al conocer la noticia. Me pidieron que fuera de nuevo a verlos, esta vez llevandoles los regalos que fueron preparando poco a poco, haciendo que mi viaje se retrasase, lo cual me alegró ya que lo que menos quería era ver lo felices que eran.
Otra carta, algo menos pulcra y un poco manchada llegó una semana después, cuando mi familia ya estaba planeando una nueva tontería en la que no pensaba involucrarme. Me costó un poco entender lo que ponía, como si la letra no fuera escrita por la misma persona que la anterior, lo que me enfadó bastante. Sin embargo, tras leer el contenido de esta, comprendí el porqué y, sin esperar a nadie ni avisar, salí corriendo de casa en busca de alguien que pudiera llevarme hasta allí.
No podía recordar el lugar donde estaba la aldea, asi que acudí a la ciudad que recordaba y desde ahí volé hasta encontrar la zona donde me sonaba que se encontraba, pero allí no quedaba nada. Bajé hasta el bosque y me acerqué corriendo, cruzandome con un muchacho de mirada triste que me preguntó quién era.
-Soy Ricca, la hermana de Annie -Me tomó un rato explicarle quién era, no parecía que hubiera estado tiempo antes cuando mi familia aún vivía allí, pero me dio el pésame antes de dejarme entrar. El corazón me dio un vuelco, ¿había ocurrido algo más? ¿Durante mi viaje había llegado otra carta y yo no había podido leerla? Isaro me había asegurado que estaba viva pero algo no era igual.
Al fin alcancé la puerta, notando como el pecho ardía de temor, con mi corazón haciendo daño de la idea de que hubiera ocurrido lo que pensaba. Llamé bastante fuerte sin darme cuenta de que había golpeado la puerta unas diez veces y empezaba a dolerme la mano. En un momento, la puerta se abrió, por supuesto era Isaro, con una clara sorpresa marcada en su rostro. Eso de alguna forma me tranquilizó un poco pero igualmente salté a abrazarlo en cuanto tuve espacio para hacerlo. Sin malas intenciones, sin querer molestar a nadie, tan solo preocupada por mi hermana y su pareja.
-He venido todo lo rápido que he podido, ¿Annie está bien? -No la escuchaba, no estaba quejándose, ¿porqué?


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96 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Abr 13, 2018 12:07 pm

Isaro

El abrazo de Ricca fue inesperado, pero lo sentí más sincero que los que anteriormente me había dado, se lo devolví creyendo que era lo más correcto. Y me quedé en silencio ante su pregunta, no podía decir que Scar estuviera bien -Está mejor- comenté esperando que me soltara para dejarla pasar. Me sorprendió lo preocupada que estaba, la última vez pareció no importarle mucho como estaba Scar e incluso la hizo llorar. Aunque en su defensa, yo también la hice llorar por no darme cuenta de aquello.

Cerré la puerta viendo como Ricca iba directa al sofá a abrazar a su hermana, por más que no lo admitieran, ambas se querían mucho. Me acerqué a ellas y posé mi mano en la cabeza de Ricca -Ve más lento, la estás atosigando- le pedí al ver que preguntaba una cosa tras otra sin siquiera darle tiempo a pensar. Scar estaba muy débil, y ya no tenía el carácter que antes, si se sentía presionada lloraría… y yo no deseaba que después de haber disfrutado de la nieve volviera a deprimirse -Tomaos vuestro tiempo, iré a preparar algo caliente para todos- les comenté dejándolas a solas y yéndome a la cocina a preparar algo de té para que Ricca entrara en calor. Scar sabía que podía oír desde allí, así que estuve atento por si me pedía marcharme, era una conversación de hermanas, así que no pintaba nada allí.



Silya

La pregunta de Cain recibió un asentimiento por parte de Lucas -Todavía no, primero quiero comentároslo a vosotros- respondió bastante sonriente como si hubiera conseguido hacer algo importante. -Gracias- aceptó la invitación a quedarse antes de que estuviéramos en silencio por un segundo en el que se miraron directamente a los ojos causando que Lucas sonriera -Tranquilo, no pienso jugar sucio- incliné la cabeza sin entender a qué se refería, pero nadie me lo explicó. Ceci apareció por la puerta aferrándose a mi mano y mirando a Lucas con interés -Él estaba con nosotros- comentó, creí que no lo recordaría ya que estaba casi desmayada, pero sus poderes de visión estaban activados por lo que me contó y podía ver todo lo que sucedía a su alrededor -Es un gran amigo mío- le respondí antes de preguntarles si entrábamos en casa y nos explicaba en qué consistía el trabajo que había venido a hacer.

Ceci pronto se acostumbró a su presencia y deambuló por la casa haciendo lo habitual mientras nosotros nos quedábamos en el salón -Si todos los aldeanos aceptan, podemos sellar el pueblo… lo convertiremos en una zona protegida- Sus palabras hicieron que lo mirara extremadamente sorprendida… ¿Había sido capaz de hacer algo así? Para ello necesitaba que al menos cuatro de los siete arcángeles estuvieran a favor de ello, ya que deben de mover una gran cantidad de ángeles a la tierra para convertir una zona normal en un lugar seguro en el que aunque el ambiente sea humano, la magia impidiera a extraños y a gente con malas intenciones entrar. -Darle fuerza requiere su tiempo, por lo que habrá bastantes ángeles yendo y viniendo- estaba informando a Cain, ya que en cuanto me dijo lo que pretendía supe todo lo que ello conllevaría -¿A quienes le pediste la ayuda?- le pregunté después de un rato, tenía curiosidad por ver cuales eran los que le habían dado su apoyo en un proyecto de esa magnitud -A Zadekiel, a Uriel, a Chamuel y evidentemente a Gabriel- solo escuchar sus nombres me hizo feliz -Me lo esperaba de Zady y de Chamu, pero que Uri y Gabri participaran no me lo esperaba- comenté murmurando haciendo que Lucas se riera y me pellizcara la nariz -Deja de ponerle diminutivos a los arcángeles, si Gabri se entera se va a molestar y no va a querer hacer más pasteles para nosotros- respondió volviendo a llamarlo Gabri solo para hacerme reír.

Gabriel era como un niño, se molestaba con facilidad cuando comentaban que era bajito, delgado y de apariencia frágil… parecía más una mujer delicada que un hombre, de lo más puro e inocente cuando estaba tranquilo o no abría la boca. Eso unido a que era el ángel de la venganza y la compasión, nunca sabías si estaría de buenas o de malas, pero todos nos reíamos de sus prontos aunque luego tuviéramos que hacer como si nada ocurriese. La emoción de saber que el lugar nunca iba a ser atacado de nuevo me hizo brillar de felicidad -¡Tenemos que decírselo a todo el pueblo! Seguro que los hace sentir más tranquilos- dije levantándome casi poniéndome en camino. Una mano me cogió la muñeca -No hace falta ser tan efusiva, recuerda que muchos aldeanos no se sentirán cómodos con la presencia de ángeles rondando por todos lados- ciertamente no todos lo recibirían con tan buenos ojos como yo, pero estaba segura que una vez escucharan que formarían un hechizo para proteger todas las vidas del interior y el terreno de alrededor, se alegrarían de tenerlos en el pueblo.

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97 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Abr 13, 2018 2:46 pm

[Cain]
Me tranquilizó ligeramente que Lucas entendiera mi forma de ver su presencia y me asegurase que no planeaba jugar sucio. Silya, como siempre, no entendió absolutamente nada, pero tampoco se paró a preguntar. En cuanto nos sentamos en el sofá, ellos dos se pusieron a habar de sellar el pueblo para que fuera una zona protegida. No comprendí bien de qué estaban hablando, demasiados nombres extraños y sin sentido que no decían nada que pudiera entender.
Me distraje un poco mirando las cosas que iba haciendo Ceci alrededor nuestro, yendo y viniendo con un peluche, con otro peluche, dejando uno sobre una silla, mirandolo un segundo y alejandose de nuevo. No entendía a qué jugaba con tanto movimiento pero tampoco quise molestarla.
Me giré de golpe al notar que Silya se levantaba, entusiasmada por algo que habían hablado. Intenté recordar la conversación pero aunque había podido escucharla apenas prestaba atención a lo que decían, no era capaz de averiguarlo.
-Estamos acostumbrados a tener ángeles aquí, pero todos conocidos ya -Dije como respuesta a lo que Lucas le decía a Silya, que estaba claro que si fuera por ella estaría ya recibiendo visitas. No me preococupaba -demasiado -la presencia de ángeles, arcángeles o lo que fuera que quisiera venir a la aldea, pero ya que no eramos solo nosotros los que viviamos allí, era más que lógico que debíamos preguntar primero. Me levanté, dispuesto a acompañarlos si así querían, de todas formas no había mucho que hacer. Miré a la puerta, oliendo a alguien a quien no esperaba, realmente sorprendido por ello.
-¿Ricca? -Murmuré sin darme cuenta de que lo estaba diciendo en voz alta. Sus pasos se encaminaban rápidamente en la dirección en que se encontraba la casa de Isaro. No le di demasiada importancia, pese a que hacía muchisimo tiempo que no aparecía por la aldea, parecía llegar sola.

[Ricca]
La respuesta de Isaro no era la que esperaba, simplemente viendola en el sofá podía saber que algo no iba bien con ella, un dubitativo "está mejor" era todo lo que pudo darme antes de que soltase el abrazo y fuera hasta mi hermana a abrazarla. Estaba delgada, muy delgada, como si hubiera estado una semana sin comer absolutamente nada. Empecé a preguntarle a toda velocidad cómo estaba, si le dolía algo, si estaba comiendo bien, si tenía frío ya que me parecía que estaba helada... Pero la mano de Isaro me tranquilizó, los ojos de Annie estaban empezando a llenarse de lágrimas y en cuanto me callé, se las limpió fingiendo frotárselos.
-Lo siento... -Murmuré, haciendo que mi hermana me mirase algo sorprendida, como si se acabara de dar cuenta de que era yo la que estaba con ella. Un momento después, me devolvió el abrazo, pretando bastante. Miré a Isaro, preocupada, ella no solía dar muestras de afecto y eso hacía que me diera miedo preguntar.
-Ann... -No me dejo decir nada, pretando algo más y negando con la cabeza, como si fuera capaz de saber qué era lo que rondaba mi cabeza. Empezaba a tener calor, pero esperé con calma hasta que la propia Marie Anne me soltó para quitarme el abrigo y dejar la bolsa a un lado.
-Voy a quedarme unos días -Les avisé a ambos, apartandole un poco el pelo a detrás de la oreja. Ella frunció levemente el ceño pero parecía que no le molestaba del todo, seguramente por algo que estaba pensando.
-Vale -Murmuró. Su voz sonaba cansada y triste, como si hubiera algo que le molestaba, pero por la forma en que estaba era obvio que acababa de despertarse. No quise molestarlos demasiado, pero tampoco me apetecía marcharme ya, por lo que le pregunté a Isaro si podía decirme dónde dejar mis cosas. No eran muchas, tan solo una bolsa algo grande con ropa metida a presión.


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98 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Abr 14, 2018 12:48 pm

Isaro

Tal y como había predicho, las preguntas demasiado rápidas de Ricca hicieron llorar a mi querida Scar. Aunque fui lo suficientemente rápido para que esas lágrimas no acabaran en un río y solo fueran un par. Volví al salón poco después con las tazas de té preparadas, no le había echado nada a la de Ricca porque no sabía como la prefería, Scar le gustaba que se la mezclara con un poco de canela y unas gotas de miel. A mí me gustaba solo y en algunos casos con limón, por eso le traje las cosas que se solían añadir al té para que se lo pusiera a su gusto, así para la próxima se lo prepararía de ese modo directamente.

Asentí dando mi aprobación una vez Scar aceptó tenerla en casa varios días -Déjala en nuestro cuarto, dormirás allí con Scar- le dije para que no se preocupara por el equipaje -Si te falta ropa, puedes usar la que tenemos, y podemos pedirle a los vecinos- No sabía cuanta ropa había traído, y no quería que se sintiera incómoda por no tener ropa con la que cambiarse… sabía que esa sensación no era agradable, y aunque mi ropa le quedara grande, si la necesitaba se la prestaría. Puse las bebidas calientes sobre la mesa para que las tomaran cuando quisieran, les vendría bien después de estar fuera con el frío durante tanto rato.

La cara de Scar me fue muy fácil de identificar, se había dormido un poco en el sofá y lo más probable es que una pesadilla la hubiera incomodado, no podía decirle nada para animarla así que decidí que prepararía su comida favorita para animarla y si podía me pasaría por casa de Cain para preguntar si podíamos coger alguno de los vinos suaves que tenían. Scar no tenía mucho aguante, por lo que no debía traer algo demasiado fuerte como las bebidas que Silya y yo solíamos tomar cuando viajábamos juntos. Tenía la intuición de que dormiría mejor, aunque eso había que verlo.

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99 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Abr 14, 2018 1:11 pm

[Scar]
Aún despierta tenía la mala sensación del sueño en mi cabeza, incluso viendo que Isaro estaba bien y no le faltaba ningún trozo de su cuerpo. Me incomodó un poco que se fuera dejándome a solas con mi hermana, pero lo cierto era que me habría sentido peor quedandome completamente sola. No quería dormir separada de él, pero tampoco que durmiera con Ricca... y ella desde luego no aceptaría dormir en el sofá. Necesitábamos una habitación de invitados, pero no qiería que Isaro perdiera el espacio que tenía para dibujar, prefería no tener invitados.
-Gracias -Dijo tras volver de la habitación, ya que nos había preparado un té. Ella arrugó un poco la nariz pero, en vez de quejarse como solía hacer ya que las infusiones no le gustaban, tan solo le puso azúcar hasta que creyó correcto y la revolvió con calma. No comenté nada, no quería hablar, quería que se fuera, pero entendía que estaba preocupada o, al menos, eso creía. Estaba un poco perdida en mis pensamientos, asi que no escuché que me estuvieran hablando, hasta que Ricca me pasó la mano por delante de los ojos, queriendo llamar mi atención.
-¿Tanto necesitas pensártelo? -Preguntó, haciendo que la mirase sin saber a qué se refería -Siempre he pensado que tu comida favorita eran los postres -No entendí de que hablaba, pero tenía razón en que el dulce me gustaba bastante, no en ese momento, pues volví a sentir un vacío interior que hacía casi dos días que no me molestaba. Me levanté con suavidad, disculpándome, queriendo irme a dormir, pero me quedé quieta un segundo antes de cambiar mi dirección y entrar al baño. No quería que Isaro se preocupase, tenía que estar con ellos, no podía esconderme hasta que uno de los dos comenzase a hablar de dormir. Fingí que tan solo necesitaba ir un momento, me lavé la cara y volví fuera.
-Sigo un poco dormida -Me excusé, no queriendo que se preocupara de más y comenzase a hacerme más preguntas -, ¿qué me estabas diciendo, cielo? -Pregunté, sentandome esta vez a su lado y no al de mi hermana, que si se enfadó, no mostró nada, tan solo entretenida con un cojín que había dejado caer al levantarme.


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100 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Abr 16, 2018 1:27 pm

Isaro

El rostro de Ricca fue muy fácil de descifrar, en realidad hacía la mayoría de los gestos igual que Scar, y la cara que puso era que no le agradaba mucho el té. Pensé en cambiárselo por algo que le gustara más, como un zumo o un café. pero no me dio tiempo antes de que lo cogiera para empezar a tomárselo "Igual que su hermana" pensé con una pequeña sonrisa al ver que por más lejos que vivieran seguían haciendo las mismas cosas, como era coger algo por cortesía.

Miré un momento a Scar durante la conversación, descubriendo que se había desconectado del exterior. En esos días le pasaba mucho, pero no se lo había llegado a decir, simplemente me quedaba callado esperando y justo cuando volvía seguía la conversación por el punto en el que creía que se había perdido, de ese modo al menos no se sentía mal por no escucharme, yo sabía que no lo hacía queriendo de todos modos. -¿Cual es el plato favorito de Scar?- le pregunté a Ricca aprovechando que ella no escuchaba. De los platos que yo era capaz de hacer, sí sabía cual era su favorito, pero no estaba al tanto de cual era ya que nunca se lo llegué a preguntar, tal vez era el momento de cocinar lo que más le gustara y así darle una buena sorpresa.

Ricca, que no pareció darse cuenta de que Scar estaba en su mundo, le habló haciendo que regresara sin saber de qué estábamos hablando. Asentí ante las palabras de Ricca, siempre estaría agradecido a la mermelada, que con su sabor dulce hizo que mi dulce Scar volviera a comer. Aunque ésta no respondió, sí decidió moverse e ir al servicio por un momento, su hermana me dijo cuando se fue cual era el plato… me sonaba habérselo visto hacer a Edahi alguna vez, pero me tendría que guiar más por el olor que por el aspecto que tuviera -Gracias- le dije antes de que Scar volviera sentándose a mi lado. Sus palabras me hicieron sonreír suavemente, no solía llamarme cielo. Entrelacé mis dedos con los suyos y le besé en la mejilla que estaba un poco fría debido al agua que se había echado -Ya que no te enteraste, será una sorpresa para ti- le comenté intentando hacer que sonriera aunque fuera un poco -No vale hacer trampa, así que no puedes ir a la cocina a curiosear cuando me ponga a cocinar- añadí dirigiéndome a las dos, no hacía falta que ninguna de las dos me ayudara… era mejor que hablaran y dejaran a un lado ese orgullo para empezar a quererse mutuamente un poco más.



Silya

Por el tamaño de la aldea al menos cincuenta o sesenta ángeles de los cuatro arcángeles, que habían aceptado unirse para crear la zona segura, estarían yendo y viniendo durante casi un mes completo. Después de ver que a Cain le parecía bien, decidimos ponernos en marcha e ir preguntando casa por casa que les parecía. Nunca el cien por cien de los aldeanos estaba de acuerdo con lo que se planeaba, pero con que una gran mayoría lo estuviera, llevaríamos a cabo el proyecto que ayudaría a todos a vivir más tranquilos y relajados sin miedo a ser atacados nuevamente. Ya fueran humanos, demonios o ángeles, nadie podría pasar sin que uno de los aldeanos le diera permiso… eso sí, ese permiso no podía ser revocado más tarde, así que debíamos concienciar a todos de no dar ese permiso a la ligera y enseñarles a utilizar la barrera, ya que además de las utilidades principales, tenía otras como transportarte a cualquier parte del interior (Cosa que ayudaría a los niños perdidos), y también el cierre completo haciendo que los animales que sí podían ir y venir quedaran atrapados facilitando la pesca, estas eran unas de las funciones menores que tenía.

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