La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Lun Ene 22, 2018 2:24 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Allí donde la noche es alumbrada por dos lunas, una guerra sin edad ni tiempo, fue iniciada siendo un recuerdo olvidado la causa de la misma. Durante mil años tan sólo sobrevivía la maldad y el odio.
Muerte tras muerte, venganza tras venganza, creó una guerra sin fin donde ningún ser humano ganaba nada, los únicos que conseguían algo eran aquellos seres ocultos en las tinieblas, que aparecían cuando los problemas se acercaban, se alimentaban de los pensamientos y acciones perversas, estos seres también eran llamados demonios.
Gobernados por la tecnología, y los pecados capitales, los demonios caminaban entre los humanos sin que estos lo supieran, todos temían su existencia, y la de un lugar donde habitaban.
Al mismo tiempo seres mágicos que solían caminar por aquellas lejanas tierras, usando magia por donde pasaban, eran desterrados a vivir en un lugar creado más tarde por ellos, los ángeles, incapaces de estar en un lugar con tanta maldad. Muchos se dejaron corromper e influir por ella y la desesperación que reinaba por tierras humanas, convirtiéndose en alas negras o aliados de Satán. Otros simplemente renunciaron a marcharse transformándose en ángeles grises.

Tres mundos distintos
Tres seres diferentes
Pero solo una guerra eterna en la que el equilibrio se había roto.
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301 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Dic 11, 2018 5:18 pm

Cain / Sessaibushi:
-Nombre: Sessaibushi "Cain" DeepDark
-Edad: 130 años
-Descripción fisica: Su apariencia humana es similar a cualquier otro hombre que puedas cruzarte. Pelo algo más largo de lo habitual, de semblante duro, alto y ligeramente corpulento pero nada muy llamativo. Podría ser desde un soldado cualquiera hasta un panadero o un nómada. Apuesto y caballeroso pero con algo extraño. quizás tan solo un sentimiento de incomodidad cuando su mirada es muy fija o un miedo real a que se acerque. La unica diferencia son las orejas en forma de punta que oculta bajo el pelo.
Tras la rotura del sello, mostró su forma demoniaca. Su fuerza, velocidad y destreza se disparan. El color de ojos se torna ambarino y el pelo se alarga cubriendo su cuerpo. Le salen orejas, hocico y cola. Un lobo espectral ocupa el sitio en que antes había un hombre. Sin embargo, puede volver a su forma humana.
Forma humana

Forma demoniaca completa


-Descripción psicológica: A pesar de ser un demonio, su personalidad y educación lo mueve a ayudar a otras personas, humanos, ángeles o demonios, e intentará hacer lo que esté en su mano Esta es una forma de vivir muy amable y generosa, pero él sabe que es egoísta, pues más que hacerlo por otros, lo hace como compensación por lo ocurrido, para tener la conciencia tranquila.
Si bien sus poderes aumentan cuando los sentimientos negativos que lo rodean son más fuerte
s, este poder va quemándolo como ponzoña venenosa, volviendolo fuerte pero malvado. Por supuesto, no le gusta en absoluto la sensación de estar usando a los demás como canalizadores, por lo que busca liberar su propio poder sin que nadie tenga que odiar, matar o herir a otros. Solo tiene cariño por tres cosas, que lo acompañan en su viaje y de las que jamás se separa: Las espadas que su padre le regaló y una foto que tiene de su familia cuando aún estaban todos. 
Conoce su apellido real, pero no tiene cariño ni curiosidad por establecer contacto con sus abuelos, lo que sus padres le contaron fue más que suficiente para que todo el interés que sentia por esos demonios desapareciese. 


-Historia: En el mundo de los demonios, conocido como Infierno, no es extraño conocer el enlace entre dos demonios unidos por el interés paterno de aumentar su honor, orgullo y renombre. Allí donde la desolación y los sentimientos amargos son el pan de cada día, cuanto más poder se tiene, mayor respeto corresponde a la familia. Aunque las cosas han cambiado un poco, esta fue la razón de que Learty, una joven de la conocida familia demoníaca Rivernigth, huyera de lo que sus padres habían preparado para ella, de la mano del apuesto sirviente que vivía con ellos.
De esta aventura por los mundos, un amor dio paso a la relación clandestina de ambos jóvenes, que viajaron por el Infierno y la tierra humana conociendo sus costumbres y a sus gentes.
Veinte años después, el timbre de la mansión Rivernigth sonó con un apremiante tono de alarma. Al abrirse la puerta, la dulce Learty envuelta en lágrimas pidió ayuda. La guerra habia estallado en el mundo humano y los habia cogido en medio. Ni el avanzado estado en que se encontraba el embarazo de la chica, ni sus heridas o la presencia del marido de esta, herido gravemente, casi inconsciente, ablandó el corazón de sus padres, que cerraron las puertas fingiendo no reconocerla.
Obligandose a ser fuerte, Learty volvió al mundo humano con su marido. La casa era todo lo que tenian y desde ese momento decidieron dejar atras el apellido de ambos y comenzar la segunda parte de su aventura siendo la familia DeepDark, sin honor, sin conocidos, sin nada.
El doloroso parto tuvo lugar en el mundo humano, la madre quedo exahusta, por lo que Crypthorn tuvo que utilizar todos sus conocimientos en espadas, magia y la fuerza de la que disponia para proteger a su mujer y a su hijo, Sessaibushi, el nombre del hermano fallecido de Cryp.

Tras la recuperación y el encuentro de un lugar donde vivir, cuando el pequeño Sessai cumplia los tres años, sus padres tomaron la decision mas dificil. Al serle imposible ocultar su energia demoniaca, los humanos se sentian agresivos hacia el pequeño. Debian protegerlo. La forma mas segura para todos era aprovechar que los ojos del pequeño tenian un color humano para sellar su potencial y que, a ojos ajenos, fuera un niño humano como tantos otros, hasta que llegase la edad en que fuera capaz de cuidarse.
Para evitar que estuviera completamente indefenso, su padre le enseñó todo lo que sabia sobre espadas, reconociendo que Sessai era muy bueno en el manejo de estas, llegando a usar dos y superar a su padre a los 60 años (aparentando 16). Por su parte, Learty no queria enseñarle nada de poderes demoniacos, por lo que solo le contaron la verdad, evitando contarle lo que pudiera asustarlo.

Ajeno a ellos, la guerra avanzaba y cuando la familia se pensaba segura, un giro los separó, dejando al chico con su madre y al padre desaparecido. Delante de él, un ángel confundido atravesó a su madre con su propia arma. El sello que mantenia al demonio de Sessai oculto se rompió, liberandose. La cara del chico se alargó, sus dientes crecieron y cayo a cuatro patas. Un enorme lobo demoniaco de pelo morado claro y negro miraba a los hombres con ojos rojos, llenos de lagrimas. De un mordisco, enloquecido por el dolor de la perdida, mató a aquel que tenia mas cerca. Uno tras otro, todos murieron entre sus fauces, y solo el angel, que habia salido antes de que Learty muriera, estaba vivo. 
La consciencia de Sessai estaba apagada, y su moral y etica se habia quedado encerrada bajo los recuerdos de la reciente muerte de su madre. Sin ver nada, las muertes continuaron durante un rato, todo aquel que le atacaba, era despedazado, fuera quien fuera.
Nadie parecia capaz de pararlo, pero un lobo similar, de un color mas apagado pero de tamaño mayor consiguio tumbarlo. Mientras Sessai se revolvia, ambos, padre e hijo, volvian a su forma humana. No hicieron falta palabras, Crypthron lo sabia. Su esposa, la madre de Sessai, habia muerto. La sangre emanaba el olor de la desesperacion que intentaba ocultar de su hijo.
Sus caminos tardaron aun 1 año en separarse. Cuando una pista del angel causante de todo aquello hizo que Crypthorn olvidara su camino, las nuevas enseñanzas a su hijo para ayudar a su despertar repentino y ahogar el dolor de la perdida, para guiarse por la venganza en la que jamas habia pensado. La peticion de Sessai de que no lo hiciera tardo en hacer efecto, un par de semanas siguiendo al hombre, apagaron la llama del odio.
Si bien el poder de Crypthorn y Sessaibushi era cada vez mayor por la desesperacion de los humanos, ninguno queria seguir lo que su raza solia escoger. Aquel mundo era el que su madre habia elegido, en el que habian vivido durante tanto tiempo y donde ella habia muerto. En un viaje a la tumba de Learty, padre e hijo sabian el siguiente paso. Aventuras separadas, necesitaban pensar, digerir lo ocurrido. Crypthorn partio al anochecer en direccion norte. Sin despedidas, llantos o mentiras. Solo una promesa de reencontrarse cuando sus almas estuvieran recuperadas.
Seis años después, el dia a dia de Cain, el nombre humano que Sessai adopto por ser mas facil que el real, se basaba en ayudar a aquellos que lo necesitaban, a la fuerza si era necesario.

-Gustos y disgustos:
 +Las noches de luna llena
 +Ayudar a la gente
 +Su poder demoníaco cuando esta bajo control
 +Carne
 +
 -Matar por error
 -Descontrolarse
 -Quedarse bloqueado
 -Pescado

-Poderes:
*Poderes de demonio estándar:
Ver el aura de las personas: Al utilizarlo para aumentar su poder, desarrollaron la capacidad de ver las auras. Su forma y color es diferente en cada persona, pero solo se ven cuando el dueño siente algo fuerte. La textura es siempre similar a un vaho, semitransparente, no se "ve" a no ser que se mire.
Visiones de un futuro cercano: El leido debe estar dormido, inconsciente o en coma para poder ser objeto de este poder. El "ritual" es diferente para cada familia, pero el resultado es siempre el mismo, entre 5 y 10 segundos de una escena que ocurrira en el futuro. No es un poder exacto, podría mostrar un peligro, una pista o simplemente una imagen de lo que va a desayunar.
Sobrehumano: Su capacidad sobrehumana les permite moverse por zonas contaminadas sin sentir los efectos de estas (excepto radiación en grados altos)
Modificación temporal de apariencia demoniaca: A pesar de ser muy cansado, en ocasiones, los demonios utilizan la energía oscura ambiental para modificar a ojos de quienes les ven su apariencia demoniaca, no pudiendo cambiar su forma pero si ciertos aspectos como el color del pelo o las escamas, los ojos o el tamaño de los colmillos, incluso su aparición. Esto para quienes tienen mucho potencial mágico (como arcángeles o altos cargos infernales) se ve como una ilusión translucida sobre la verdadera apariencia del sujeto.
Absorción de sentimientos negativos: La ira, el miedo, el dolor y la venganza son algunos de los poderes que más energía y poder suministran a los demonios, que son capaces de utilizarlos a su favor.
*Poderes de Cain:
Velocidad aumentada: Como demonio lobo tiene la capacidad de correr grandes distancias a gran velocidad sin cansarse aunque, una vez pare, deberá descasar hasta reponerse.
Visión nocturna:
 Gracias a su naturaleza lobuna, es capaz de ver sin problemas en noches de luna nueva, tanto en su forma humana como demoníaca.
Alimentación animal: Esto es más una característica, pero por su forma de depredador puede comer carne cruda sin problemas para su organismo.
Comunicación:
 Puede entender y hablar con lobos.

-Extras: Sus padres escogieron un apellido nuevo para su familia, evitando asi dañar de alguna forma a la familia de la chica.
Entre sus ropas esconde una vieja foto de sus padres con él de niño, cuando sus poderes estaban ya sellados.
Le gusta ser un demonio, no odia su naturaleza, a pesar de arrepentirse de lo que hizo.
Tiene una relación con Silya
La rápida interrupción de Silya cuando comenté que nos ibamos a ir al día siguiente me hizo preguntarme si pensaban que los estaba echando, cosa que no era asi, de cualquier forma tampoco es que pudiera impedirles quedarse, ya que también era su casa. Mi padre parecía algo diferente, no notaba nada diferente en él, pero una parte de mi si sentía un cambio, sin ser capaz de determinar su fuente, decidí que era solo mi imaginación. Me agaché delante de Eider, que parecía un poco triste, probablemente había querido viajar más antes de volver a pasar por la aldea y tener que compartir a sus padres.
-¿Quieres comer algo? -Le pregunté, intentando animarlo al menos un poco. Ceci se iba a ir en un rato, pero todavía le quedaba comer para que Ariel no tuviera que preocuparse por ello, de forma que no había problema en añadir algo más a la lista de cosas -¿Vosotros quereis algo? -Les pregunté de paso a Tefael y a mi padre, quienes parecían o no saber qué hacer o planeando muchas cosas a la vez pero sin querer decir nada.
Tanto Silya como yo estabamos alegres de que Cecilia hubiera decidido probar a mudarse a la casa con Eva, pese a avisarle muchas veces de que si cambiaba de idea podía llamarnos, pero en ese tiempo ya estaba bastante segura, se había hecho a la casa e incluso había llamado a Zahán papá, lo cual hizo que este automáticamente fuera la persona más feliz del mundo. Allí aún no tenía cama propia, por lo que la compartiría con Eva mientras hacían ciertas modificaciones para colocar una segunda cama en la habitación de esta que, por petición de las niñas, estarían juntas hasta que ellas mismas eligieran separarlas. Sabiendo que nos quedaríamos unos días más, me tranquilizó saber que podíamos vigilar que Ceci se encontrase bien al menos un poco, pues incluso sin hablar de ello, sabía que Silya también estaba un poco preocupada.... aunque tal vez era solo que yo no quería ser el único y prefería pensar así.
-Podeis dormir aquí si quereis -Tras los problemas que hubo en la aldea y la gran cantidad de visitas de los últimos meses, habíamos colocado un sofá que se podía usar como cama para una pareja, no siendo los únicos que habían hecho tal cambio, además de que la habitación de Ceci también se encontraría libre en un rato. El aire frío que entró con nuestra visita ya no se notaba, así que era el momento de que comieramos algo para que Tefael y mi padre nos contasen las cosas que habían hecho en los lugares visitados. En cuanto me giré a la cocina, mi padre pretó con suavidad la mano de Tefael, le dio un beso en la mejilla y me siguió, ofreciendose a ayudar.

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación

Aunque esa mañana tanto Isaro como yo nos quedamos haciendo tiempo entre las mantas, al despertar, el sol parecía brillar de otra forma, probablemente debido a que el suelo al completo estaba cubierto por una esponjosa y recién caída capa de nieve. Desperté a Isaro con suavidad, tenía hambre pero no quería desayunar sola.
Nuestro intento de salir a ver la nevada y disfrutarla antes de desayunar fue totalmente patético. Yo me sentía un poco abrumada por tanta hermosura, pero me tranquilizaba ver que los muñecos que hice seguían ahí, un poco deshechos, pero no habían terminado de derretirse, como si se negasen a desaparecer. Isaro, por su parte, parecía igualmente incómodo, no sabía bien si por la nieve, el frío, los muñecos o algunos de los recuerdos de su más antiguo pasado. Sin querer indagar en su dolor, le di la mano, tirando al interior, pues él nunca pediría cambiar nuestros planes.
-Quiero desayunar -Le dije, ideando sobre la marcha un plan perfecto para hacer chocolate liquido y tomárnoslo con bizcocho, galletas o cualquier otra cosa que hicieramos. Tras terminarlo todo, no nos acordámos de salir y nos pasamos la mañana medio tumbados en el sofá leyendo un libro a medias. Le di un beso en la cabeza al ver que miraba a la puerta, parecía que teníamos visita. Lo miré, quieriendo saber si prefería que fingieramos que no había nadie, me negaba a que vinieran a interrumpir el día que más tranquilo se encontraba.


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302 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Dic 13, 2018 9:25 am

Tefael

Cain pareció confundir el porqué de la tristeza de Eider, pero preferí no explicarle la realidad, el único que tenía derecho de hacer eso era su padre. Eider asintió con suavidad pues la barriga le rugía después de haber pasado por algunas casas con un gran olor en su interior -Sí, creo que nos quedaremos a comer- le respondí al ver que Cryp también parecía de acuerdo con quedarse a comer antes de marcharnos, no sabía si quería irse ese día o el siguiente por lo que le dejé todas las decisiones a él, siempre y cuando no fueran quedarse allí más de un par de días, ya me habían dado un tiempo límite y no pensaba dejar que nadie tocase a Cryp.

Dejé que Eider se pusiera a jugar con Silya y Ceci, mientras que Cain y Cryp se iban a la cocina. Yo le di un beso a Silya en la frente -Voy a pasarme por casa de Isaro, vuelvo enseguida- le aseguré antes de marcharme. No tenía prisa por ir, pero como no sabía cuánto nos quedaríamos era mejor hacer todo lo más rápido posible. También tenía que visitar el árbol de Lear y ver si estaba florecido, algo que dudaba un poco con la nevada que estaba cayendo en ese instante, así que tendría que usar mi magia de Sheren para acelerar la floración.



Isaro

Me desperté con el olor a nieve, mucho más fuerte que el día anterior que solo era un sutil aroma de que se acercaban las nubes frías. Scar parecía motivada a salir, así que decidí acompañarla al exterior, pero no nos fue bien a ninguno de los dos, ya que ella se quedó en silencio por lo que veía y yo ya estaba en silencio... no sabía porqué antes me encantaba ver la nieve, tocarla y caminar sobre ella, sin embargo en ese momento ya no me trasmitía nada... solo el color blanco llegaba a mis ojos como si se tratase de una luz cegadora "Qué bien que no quitamos la nieve ayer" pensé en mi interior, así Scar trabajaría menos si se animaba a ayudarme.

Asentí a sus palabras una vez dentro, yo también tenía hambre, por lo que nos pusimos a preparar juntos el desayuno que aunque algo tarde, seguía siendo buena hora para tomárnoslo. Más tarde disfrutamos leyendo juntos y descansando sin hacer nada. Se me hacía extraño saber que debía de limpiar pero quedarme en el sofá al lado de Scar con el único objetivo de pasar el tiempo cerca suya y hacerla más feliz. Al girar mi cabeza hacia el sonido, Scar me preguntó con la mirada si quería que abriésemos o no -Es Tefael- le comenté -Podría ser importante- añadí, Tefael había estado fuera por bastante tiempo, por lo que su repentina vuelta no debían de ser buenas noticias.



Edahi

Al final Wendy se probó el vestido nuevo, dando vueltas para que pudiera verlo desde todos los ángulos "Estás guapísima" le sonreí con calidez antes de darle un pequeño beso. A pesar de que no había pasado ni la mitad del día, la visita de sus padres se me había hecho especialmente larga "¿Qué quieres de comer? Cocinaré lo que quieras" le aseguré. A Wendy le encantaban muchos de los platos que comíamos en el extranjero, también algunos que le cocinaba cuando tenía tiempo del otro continente, pues aunque viajábamos mucho, nunca habíamos ido tan lejos como para ir al continente donde vivió Isaro y donde yo me crié. 

Me reí cuando descubrí que dudaba si cambiarse, le había gustado tanto el vestido como a mí y quería llevarlo más rato puesto. Pensé en avisarla de que se le podría manchar al comer, pero no recordaba ninguna vez que aquello le hubiese pasado, por lo que no tenía nada con lo que convencerla de lo contrario "Si te gusta, déjatelo puesto, se te ve más feliz" le aseguré al darme cuenta de que yo también prefería que no lo cambiara por otro. Le volví a dar un beso, sin embargo en esta ocasión por acuerdo tácito, nuestros labios no se separaron instantáneamente causando que poco a poco nuestros besos se volvieran más ardientes. Aunque no solíamos tener besos así, no era algo que nunca hubiese ocurrido por lo que sabía que no la asustaría siempre y cuando mantuviese mis manos quietas. 

Podía notar como a diferencia de mí Wendy que al principio rodeaba mi cuello con ambos brazos empezó a mover sus manos por mi torso lentamente. Tal vez fue por mis antiguas costumbres que finalmente posé mis manos sobre su cintura olvidándome de asegurarme de que no la estaba forzando a nada que no quisiera hacer. No fue hasta que noté que sus manos llegaban al final de la camiseta y se metían bajo ella que separé mis labios de los suyos, finalizando así un beso ardiente que había llegado a límites insospechados, recordándome cada vez más a la vez en la que me colé en su sueño. "Wendy" la llamé con dulzura mientras ambos recuperábamos el aliento "Ya te dije que no tenemos prisa, no hace falta apresurarse" le aseguré con cariño "Puedo esperar todo el tiempo que sea necesario"añadí, no estaba seguro si lo hacía porque realmente lo quería, por intentar forzar al olvido sus malos recuerdos, por la aparición imprevista del bebé o porque era muy amable y no quería hacerme esperar. De todas esas solo una era con la que me sentía cómodo, y al mismo tiempo era la más improbable, no quería dejarle un mal recuerdo solo por intentar presionarla más de lo que ella podía soportar. Prefería esperar un tiempo hasta que las tres malas motivaciones desaparecieran... aunque si era completamente sincero solo separar mis labios de los suyos ya había sido todo un reto para mí, si volvía a insistir en ese momento dudaba que pudiera reprimirme lo suficiente como para negarme otra vez.


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303 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Dic 13, 2018 5:28 pm

[Cain]
Notaba que mi padre se comportaba extraño y por más que estaba conmigo no se molestó en ayudar en nada a hacer la comida. Lo miré durante un segundo, antes de ver que se animaba por fin y tomaba aire para comenzar a hablar.
-Tefael y yo vamos a ir al infierno, no se cuando volveremos, asi que tienes que cuidar de Edier, aunque se quedé en casa de Wendy, ¿vale? -No entendí bien a que se refería, asentí con suavidad y pareció ser suficiente para él, pues sonrió ampliamente y miró a Silya, que acababa de entrar y le repitió más o menos lo mismo, que debía cuidar de Eider y de mi, que no sabía cuando iban a volver y que quería estar seguro de todo antes de marcharse. Sus palabras eran confusas, pues no dijo exactamente qué le ocurría, pese a que era bastante obvio. Después, salió de la cocina y se fue a jugar con Eider. Me quedé callado un segundo, bastante incómodo con sus palabras.
-¿Soy el único al que le ha sonado a despedida? -Le pregunté a Silya, mirandola algo confundido todavía. Quizás ella sabía qué estaba pasando, podría haber hablado con Tefael o haberlo sentido, pero si era así, prefirió no decir nada.

[Scar]
Isaro miró a la puerta, seguramente escuchando a quién había al otro lado. Esperé hasta que me dijo que era Tefael y que podría ser importante. No lo dudaba, estaba segura de que ninguno de los tres querrían volver a la aldea siendo que el viaje era en familia, por eso me levanté para abrir la puerta. como pensábamos, estaba serio, incluso aunque sonrió al verme y bromeó, notaba que no estaba del todo alegre. Quería que me contase lo que le pasaba, pero estando Isaro quizás prefería callarselo, por eso me centré en otras cosas como la ropa que le pedí y que muy amablemente había traido. Con suavidad, le di la mano y apreté un poco, mirandolo queriendo que viese que podía confiar en mi, que fuera lo que fuera que ocurría podía hablar conmigo y le ayudaría en todo lo que pudiera.
-¿Todo va bien? -Le pregunté poco despues, yo sabía que algo iba mal, notaba que estaba inquieto, parecía apagado por más que sus bromas fueran como siempre, podía ser mi imaginación pero lo dudaba. Isaro probablemente también lo había sentido, aunque tal vez era que queríamos distraernos de nuestro propio dolor y por eso nos esforzábamos en averiguar qué pasaba.


[Wendy]
El vestido teníauna caida muy diferente a todos los demás que tenía, era precioso y, según Edahi, me quedaba bien. Di un par de vueltas queriendo verme en todas las direcciones y recibí un beso bastante cariñoso que me hizo sonreir como una tonta.
La indecisión de quitarmelo o no fue muy evidente incluso si no dije nada, tan solo me quedé mirandolo, pero me puse roja al ver que Edahi lo había notado. Preferí dejarmelo puesto, aunque solo era un vestido, me sentí mejor con él pueso, quizás por que era un regalo de mi padre o simplemente por verme con ropa diferente a como solía usar.
Me sentí mucho mejor que habitualmente, incluso controlaba las orejas y cola sin problemas, olía a algo dulce en las inmediaciones y sin razón alguna, me sentía un poco más que mimosa. Cuando mis labios se encontraron con los de Edahi me acerqué un poco, agarrandome a su camisera con suavidad. En otra ocasión habria parado enseguida, poniendome roja y queriendo huir por vergüenza, pero por primera vez desde hacía bastante, alargué el beso, incluso rodeandole con los brazos. Quería seguir con más que besos, quería poder sentir la piel de Edahi, y siguiendo mi instinto, metí las manos por su camiseta, acariciandolo con calma, sin pensar en algo concreto.
"Wendy" Su voz me intrrumpió y paré lentamente, escuchando lo que me decía. Nome estaba obligando... no era como la otra vez, solo esaba dejandome llevar. Incluso sabiendo que no era lo que él pensaba, le aparté, totalmente roja, había malinterpretado lo que ocurría, pero tampoco me sentía con el ánimo de contestarle para aclarar las cosas. En vez de eso, simplemente asentí con suavidad y me fui a la cocina a ver qué teníamos para hacer de comer. Sin pensar en ello realmente, sin saber qué contarle o como preguntar, decidí que más tade visitaría a Silya y Scar en busca de ayuda.


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304 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Dic 16, 2018 7:17 am

Silya

Aunque no dije nada, estaba realmente preocupada por la situación, y cuando escuché las palabras de Cryp sobre que tenía que cuidar de Eider y de Cain, no dudé en asentir, que pudiese irse tranquilo era mi mayor prioridad ya que tenerlo preocupado solo empeoraría el tiempo de curación. Seguí con la mirada a Cryp hasta que salió de la cocina para estar con su hijo más pequeño.

Miré a Cain con tristeza cuando me preguntó si también me había sonado a despedida. Al principio me quedé callada ya que no estaba segura de que a Cryp le agradase que informara de su situación a los demás. A diferencia de Tefael y Emeriel, yo sí podía ver las almas, por eso acepté encargos sobre exterminar a las almas corruptas... normalmente menos corruptas que la que tenía Cryp en ese momento -Deben irse pronto si quieren que solo sea una despedida temporal- le comenté murmurando sin decirle lo oscura que era su alma... con ese color era probable que ya hubiera alguien tras su alma. Y esto ocurría cuando las posibilidades de que esa alma se hundiera en el infierno tras causar muertes a su paso eran demasiadas. Alguien tenía que capturar su alma antes de que se hundiese, sino ya no se podría recuperar, así que la curación de Cryp era primordial para que pudiera seguir viviendo en la tierra sin que alguien fuese tras su alma todos los días.

Poco después volvimos al salón, y nos pusimos a jugar con Ceci y Eider, que volvía a sonreír un poco más, pues quedarse en el pueblo cuando sus padres se van no le haría gracia a ningún niño. -Si quieres puedes quedarte aquí estos días- le aseguré, sabía que quería mucho Wendy pero también entendía que quisiera estar con dos de sus hermanos mayores, pues aunque Edahi también fuese su hermano, sentí que éste último quería un poco de tiempo con Wendy, ya que incluso había dejado su barco por poder pasar más rato con ella.



Tefael

Nada más llegar sonreí como habitualmente, quise hacer alguna broma como preguntar si me extrañaron o si habían sido incapaces de dormir sin mi presencia custodiando el área, pero ni siquiera yo estaba para mis bromas, así que tan solo saqué la ropa que les compré pues cómo no, me había pasado un poco en comparación con lo pedido. A Isaro le compré diez conjuntos completos distintos, que sabía que le darían un toque de ser un noble elegante, tranquilo y amable, destacando sus mejores virtudes ya que la ropa solo resaltaba lo que eras, no lo cambiaba. Incluso así compré siete de los diez más baratos para el día a día, pues lo más probable es que necesitara un poco de ropa cómoda para usar habitualmente, y tres más más elegantes para casos importantes, entre ellos había uno blanco con decorados elegantes en dorado, no sabía cuando volvería así que si no tenía nada mejor que ponerse, ese quedaría muy bien para una boda. 

A Scar también le compré cosas, tanto algunos vestidos que sentí que le gustarían, como unos conjuntos con pantalón que se adaptaban a su figura ya que eran pantalones holgados que se dejaban caer resaltando sus caderas, sabía que se los pondría por su tela suave y la comodidad de los mismos, eran para mujer, pero había iguales para niños así que Eider también tenía varios y me aseguró su facilidad para moverse y lo suaves y ligeros que eran.

Viendo tanta ropa Isaro pareció muy conmovido porque me hubiese tomado las molestias de elegirlas y de asegurarme que serían de sus tallas -Gracias- murmuró cabizbajo antes de añadir que iría a colocarlas en un momento. Se llevó toda la ropa con mucho cuidado y se quedó en su habitación ordenando la ropa en el armario y los cajones, pues por lo que podía sentir todavía tenían bastante espacio para mucha más ropa... ya la mirarían con detenimiento más tarde, así podrían hacer un pequeño desfile de moda y divertirse un poco. Cuando este se marchó Scar me miró preocupada y me preguntó si todo iba bien, lo cual anuló la sonrisa que tenía en mi rostro -No, nada está yendo bien- le aseguré antes de explicarle superficialmente la situación, si no nos íbamos pronto Cryp podría terminar de oscurecerse y entonces nada podría impedir que lo atacasen los ángeles para impedir más muertes -Ahora mismo, lo está soportando gracias a Eider y a mí, pero eso no durará mucho si nos quedamos- añadí, necesitábamos una cura permanente, no algo temporal, era por eso que el único sitio donde la oscuridad que el creaba podía ser absorbida y ser retirada de su cuerpo era en el propio infierno... también en el cielo, sin embargo llevar a un demonio allí podría ser contraproducente, ya que aunque Chamuel me apoyara si durante el proceso de purificación Cryp se agitaba ninguno de los dos terminaríamos bien. Por eso aunque era más lento prefería mil veces ir a las profundidades del mundo donde las almas corruptas controlaban todo.


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305 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Dic 16, 2018 11:47 am

[Cain]
Estaba seguro de que Silya sabía más de lo que me quería contar, escuché como decía que debían darse prisa, ademas de que parecía incómoda por algo, lo que me preocupaba sobremanera. Le di un beso en la cabeza sin contestar a lo que había dicho por que prefería ser positivo pensando que ya que Tefael estaba con él podría superarlo todo. Escuché como ofrecía a Eider quedarse con nosotros en vez de irse con Wendy, cosa que entendía, ahora que todo lo ocurrido con la aldea estaba ya casi olvidado, seguro que tanto ella como Edahi querían pasar tiempo a solas. Por otro lado, Ceci se iba a casa de su hermana, por lo que quizás él se sentía solo en la casa, y de todas formas siempre podía cambiar de idea si prefería estar en otro sitio. Mientras ella hablaba con los niños, fui sirviendo la comida para nosotros cuatro, ya que Tefael y mi padre se habían ido sin decir nada.

[Scar]
Tefael no aguantó mucho la farsa que estaba intentando mantener frente a nosotros. Admitió que no estaba bien, que Crypthorn había empeorado demasiado para mantenerse estable por si mismo y necesitaba con urgencia la ayuda de no entendí bien quién para recuperar su naturaleza habitual. Pese a que el más afectado era Crypthorn, era Tefael quien lo llevaba peor, probablemente algo había ocurrido que no me estaba contando, pero no quise molestarlo más, era evidente que le costaba demasiado hablar sobre ello.
-Bueno... -Dije un poco incómoda por no saber como reaccionar -, si necesitas algo, hablar o contar lentejas puedes llamarme, sea la hora que sea -Añadí, un poco en broma ya que era más o menos lo que él me había ofrecido. Tiré con suavidad del pobre ángel para abrazarlo con fuerza, sabiendo que estaba fingiendo que todo iba bien para que ni eider ni Crp se vieran afectados por ello. Le di un beso en la mejilla antes de soltarle, queriendo asegurarme de que, como minimo, se encontraba un poco mejor. Todavía no podía utilizar mis poderes, pero tampoco habría podido hacer mucho con ellos, sin haber practicado a usarlos apenas era capaz de nada que no fuese curar heridas fisicas, ya que el dolor que estaba sintiendo se mantenía fuera de mi alcance.
Para alejar un poco los pensamientos que estaban amargándole la visita, lo llevé a escondidas al cuarto de dibujo, aprovechando que Isaro seguía en la habitación. Aún no se había interesado en él, ni para bien ni para mal, al menos no quería tirar lo que había dentro. Le expliqué por encima las cosas que faltaban por hacer, esperando poder hacer que lo visualizase como yo. Hacía dos o tres días que no hacía demasiado, ya que Isaro estaba demasiado alerta y temía que se sintiera mal al verme desaparecer cada poco, por lo que había aprovechado para colocar un par de clavos para los cuadros, que ya se encontraban colgados. Tan solo quedaban algunas cosas por hacer, pero eran las más costosas, me faltaba montar un par de muebles, meter los cuadros que había escondido en casa de Wendy, para lo cual necesitaba que Isaro no estuviera en casa, y colocar todas las pinturas, carboncillos lienzos y demás en cada uno de sus lugares, que también me iba a llevar mucho tiempo. Pero pese a todo el trabajo que llevaba, esperaba que con eso, Isaro fuera capaz de darse cuenta de que, aunque tardase un dia o mil años en pintar, ahora tenía un hogar y un lugar donde recuperarse de cuanto fuera que nos ocurriese. Y también Tefael lo tenía, así que no debía seguir pensando en las cosas malas, sino en la parte positiva, Crypthorn había confiado en él tanto como para contarle algo que nadie más sabía, pudiendo haberse marchado o incluso algo peor.



Última edición por Adamaris el Lun Dic 24, 2018 7:30 am, editado 1 vez


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306 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Dic 23, 2018 10:18 am

Isaro

Las ropas eran realmente hermosas, podía percibir el tiempo que había dedicado para elegir las que más le gustaban o las que pensaba que mejor me quedarían. Había acertado con la talla hasta el punto de que había cosas que parecían hechas a medida... lo cual me asustaba un poco ¿Me había observado tanto? descarté esa idea suponiendo que o fue casualidad, o Scar le había dicho mi talla. Podía escuchar de lo que hablaban, pero decidí no intervenir, tras tanto tiempo por fin me había dado cuenta de que no tenía de que preocuparme, si Scar no me hubiese querido cerca podría haberme dejado... yo sabía el castigo que merecía por todo lo que había hecho, sino lo llevaba a cabo era porque ella no sería feliz con ello.

Cuando terminé de ordenar toda la ropa nueva de Scar y mía, salí de la habitación, encontrándome con que ya se estaban despidiendo al parecer iba a ir antes a ver el árbol de la colina porque le había prometido a Cryp llevarlo a verlo florecer. Creí que no estaría florecido, pero sabía que si era él conseguiría hacer lo que se planteaba, tampoco había visto nunca aquel árbol florecido, por lo que no sabía cuando lo hacía, quizás era en esa época del año en la que todavía era invierno pero los días empezaban a ser más largos y un poco más cálidos en horas en las que el sol estaba más alto.



Tefael

Me había dado tiempo de ir rápidamente a ver al árbol de Lear y usar mi magia en él antes de volver a por Cryp. No hablamos mucho en el camino, ya que los ánimos eran bajos por habernos tenido que marchar dejando a Eider allí. Solo fue cuando el ruido del crujir de la nieve desapareció que miré a Cryp con una sonrisa amable -Llegamos un poco temprano para verlo en su época, pero no quería que tuvieses que esperar hasta volver para verlo- le aseguré mientras le mostraba la colina en la que no había ni una pizca de nieve. La hierba verde estaba tierna y suave debido al crecimiento rápido y al ir subiendo pudimos ver el árbol que tenía escasos brotes verdes de las hojas, siendo sus flores las que destacaban en el hermoso paisaje primaveral. Tomé su mano con suavidad, no me importaba pasar allí unas cuantas horas, pues era muy posible que tardáramos mucho en regresar el pueblo así que prefería que pudiera grabar la imagen en su corazón para cuando estuviéramos purificando su aura que tuviera algo con lo que distraerse.


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307 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Dic 25, 2018 7:41 am

[Scar]
Isaro había estado demasiado tiempo dentro de la habitación, lo que me dejó claro que era una forma de darnos tiempo para hablar, ya que dudaba que tardase tanto en probarse la ropa. Me despedí de Tefael, quien repentinamente decidió marcharse para que Cryp lo acompañase a ver el árbol en flor que había en lo alto de la cocina. Suspiré sin saber qué más hacer para ayudar. Isaro había salido de la habitación justo en ese momento, asi que me acerqué a abrazarlo, en busca de un poco de ánimo y quizás algun beso.
-Yo quería verte con la ropa nueva... -Le dije con una mueca infantil, sabiendo que al ser ropa de su continente de origen habría traido buenos recuerdos de su vida pasada o al menos había sacado alguna de las preocupaciones que la llenaban.

Horas más tarde, Silya apareció en la casa sin razón aparente, parecía ser que había visto a Tefael entrar en la casa y quería asegurarse de que todo iba bien o, al menos, todo lo bien que pudiera teniendo en cuenta la situación que había. Isaro, evidentemente, estaba entusiasmado por la visita, eso era lo que quería pensar, ya que parecía no esforzarse por mantener la pequeña sonrisa que tenía en el rostro. Apostando por generar un buen ambiente que no rompiese el momento de calma que sentía mi pareja habiendo salido de su vórtice de tristeza, decidí hablar tranquilamente con Silya sobre lo que había averiguado, esperando poder ayudar en algo, ya que si ella también sabía lo que sucedía, era más posible que en caso de emergencia o similar, estuviera lista para ayudarles.
Un rato después, la puerta sonó. Al no esperar visita de nuevo, Isaro fue a abrir, encontrandose a Wendy con cara de molestia y algo sonrojada, que entró directamente hasta delante de nosotras saludando muy brevemente. Se sentó en la mesita de café, apartando los vasos.
-¿Pasa algo? -Le pregunté al verla inquieta y sin decir nada, pero claramente con ganas de hablar. Ella asintió, y empezó a buscar las palabras, jugando con el borde del vestido que llevaba. Al fin, roja como una manzana madura, nos contó lo que había pasado entre ella y Edahi, quien finalmente la había "rechazado" pensando que era tan solo por que se sentía mal.
-Y... no era por eso -Dijo, suspirando, apoyando la cabeza en las manos -, ¿me... ayudais? No se qué hacer para... explicarselo -Me hacía gracia ver a Wendy tannerviosa pues parecía que desde que salía con Edahi había estado perdiendo rapidamente su timidez, estaba claro que no era asi.

Fifi y yo nos despedimos de Cain, que iba a llevar las cosas de Ceci a casa de Ariel para que se quedasen allí. Los niños llevaban tan solo un par de bolsas pequeñas mientras él se ocupaba de todo lo demás. Me emocionaba pensar que vería el árbol en flor, pero por otro lado me daba miedo que las flores fueran menos hermosas de lo que esperaba. Le di la mano a Tefael, mientras subíamos la colina en silencio. Eider se había quedado con mi otro hijo a petición nuestra, solo era subir a verlo, sí, pero no era eso lo que temía. El árbol de Learty sin duda removía mi interior como si hiciera hervir toda la oscuridad que contenía. Mantuve la mirada en el suelo, quería verlo una vez arriba.
-Llegamos un poco temprano para verlo en su época, pero no quería que tuvieses que esperar hasta volver para verlo -Miré a Tefa sin saber a qué se refería con ir fuera de época, pero lo cierto era que yo tampoco sabía si ese árbol florescía o no. Tras procesar un poco más sus palabras, me acordé que el invierno todavía no había terminado, que pese a que la temperatura estaba cada vez más alta y la nieve se comenzaba a fundir, las plantas todavía no salían del periodo de hibernación. El suelo frente a nosotros había cambiado, en vez de nieve, una espesa alfombra de hierba joven cubría todo el alrededor del tronco, como si una esfera de primavera se hubiera instalado allí. No había insectos, mariposas ni grillos en las cercanías, pero me solté de Tefael sin darme cuenta para recoger un par de flores que habían crecido al lado del camino. Enseguida sentí que volvia a tomar mi mano, asi que le sonreí y, por fin, miré el árbol. Donde yo siempre veía un frondoso bosque en miniatura o una simple rama mustia, ahora un enorme festival de flores crecían sin orden concreto, de colores naranjas claros y blancos anaranjados, danzando al son del aire que se movía. Era un color muy poco habitual y sin duda, eso era lo que hacía que fuera único, especial y, sin duda, el lugar perfecto para que Learty, que también era una hermosa flor de color extraño, descansase para la eternidad. Me acerqué a dejar las flores sobre la losa de su tumba y escuché su risa a mi lado. La forma indefinida de mi essposa se encontraba apoyada en el tronco del árbol que custiodiaba su descanso eterno, sonriendo con dulzura pero tan blanca y translúcida que era evidentemente una forma corpórea de algo que no entendía.
-¿Le...ar...ty? -El vacío que sentía comenzó a ampliarse rápidamente, era cierto que yo sabía que estaba muerta, lo sabía pues había sido con mis manos desnudas con las que abrí el hueco en la tierra dura de ese otoño para enterrar su cuerpo. Pero, viendo su hermoso rostro frente a mi, me di cuenta de que no la recordaba como se merecía, que sus gestos se habían ido difuminando incluso cuando me esforzaba día a día por no perderla.
Los pasos de Learty eran silenciosos, como el fluir de un río calmado o los copos de nieve al caer. Se acercó a mi, pero pasó de largo. Sin atreverme a tocarla no pude hacer nada por evitarlo, tan solo la seguí con la mirada. La suya se posó en Tefael, con una sonrisa tomó su mano hasta hacer que se agachase para susurrarle algo al oido. No logré escuchar nada salvo el viento con el tono de su voz. ¿Me escondían algo? Mi mente luchaba por pensar, pero estaba tan paralizado que tan solo pude repasar su apariencia centimetro a centimetro para no olvidarla de nuevo.
Tras terminar de contarle lo que fuera, se alejó de Fifi con suavidad, tirando de su mano para unirla con la mía. Después, apretó nuestras manos, abrazándolas como si quisiera seguir allí. Su tacto era similar a seda o a niebla, estaba pero no estaba con nosotros.
-Gracias por venir a verme -Dijo ella antes de soltarnos y desvanecerse en el aire. Me quedé quieto, congelado. Había vuelto a irse, estaba muerta pero estaba ahí. En mi cabeza ocurrían tantas cosas a la vez que no me di cuenta de que había estado aguantandome la respiración desde que pasó delante de mi, así que tomé una bocanada de aire y me caí al suelo de rodillas.
-Tefa...el? -Lo llamé, sabiendo que él habría podido mantener la compostura mejor que yo, que ni había logrado sostener el escondite falso para esconder mi oscuridad, dejándo que Fifi viera las raices que estaban devorandome. Lo miré, con ojos llenos de las mismas y emponzoñadas espigas que cubrian mi cuerpo, ese era mi límite, teníamos que irnos ya -Casémonos cuando vuelva -Le pedí, sin realmente ser consciente de ello, simplemente quería volver a sentir la felicidad que había vivido en mi corazón todo el tiempo que Learty estuvo en mi vida, quería volver a ser feliz con la persona a la que quería. Y esta vez la protegería como me fuera posible.

Palabras de Learty:

Fifi... Te quiero... Ambos te queremos...
Pase lo que pase... que no se te olvide: tienes que vivir, por favor... prométemelo



Última edición por Adamaris el Dom Ene 20, 2019 12:04 pm, editado 1 vez


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308 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Dic 30, 2018 4:56 pm

Isaro

Le devolví el abrazo a Scar escuchando atentamente sus quejas, y dibujando en mi rostro algo que casi podía llamarse un intento de sonrisa -Si quieres puedo mostrártelas, pero a cambio también te tienes que probar las que Tefael te trajo- le comenté con dulzura sabiendo que si realmente quería verme con aquella ropa no dudaría en cambiarme, incluso si ella decidía no usar las suyas. Haciendo caso de su petición silenciosa fuimos a la habitación para cambiarme y que pudiese ver la ropa nueva. Algunos de ellos los consideraba demasiado elegantes y que solo la nobleza que conocí los llevaría, pero todos y cada uno de ellos eran realmente cómodos por lo que pensé en cuales usaría más habitualmente.

En medio de los cambios de ropa, Silya apareció, estaba algo preocupada por Tefael, o más bien por Cryp y sus problemas. Sin embargo a pesar de su preocupación, estaba de bastante buen ánimo por la visita de su padre y aprovechó para explicarnos que quería ir en poco tiempo a ver como estaba su ahijado y pasar unos días con su pequeño hermano Nuhreil. Al parecer sería una visita breve, pero querían ver lo que habían crecido los niños en su ausencia y luego retomarían el viaje hacia otros lugares. Después de un rato volvió a sonar la puerta, nos miramos los tres extrañados, no habíamos tenido demasiadas visitas en esos días... tres visitas de repente era algo extraño, ya no sabía de quién podría tratarse. Incluso antes de abrir la puerta el olor me respondió, era Wendy, y parecía tener mucho que decir. Le dejé pasar sorprendiéndome de su cara de molestia, rara vez la había visto con ese tipo de expresión como si la hubiesen agraviado, y solo sabía de una persona que era capaz de hacer que sus sentimientos fuesen tan distintos de los habituales "¿Edahi le habrá dicho algo malo?" sabía que lo más probable es que no hubiese sido queriendo, porque aunque podía leer la mente en ocasiones podía ser demasiado inconsciente de la situación real diciendo cosas que acababan en malinterpretaciones.

Su explicación me hizo soltar una pequeña risa, no me había esperado que algo así fuese lo que había conseguido molestarla. Empecé a sentir un poco de lástima por Edahi, que por querer darle espacio y tiempo para avanzar lentamente, había conseguido que su pareja sintiera que la rechazaba y viniera a nuestra casa en busca de ayuda. Al principio creí que mi presencia allí la incomodaría por ser el único hombre, pero pude notar que no podía equivocarme más. Tanto Silya, como Scar e incluso yo le intentamos dar ideas, como poner velas o crear un ambiente romántico -¿Y un picardías?- pregunté con naturalidad causando que las chicas me mirasen -Nadie se resistiría cuando la chica que te gusta lleva uno- les aseguré sin querer que sonara con cualquier otra intención que no fuese la de ayudarla -Solo habría que buscar uno que encajase contigo- No todos los cuerpos eran iguales, ni todas las personalidades, por lo que igual que a Scar le quedaba bien el negro, los morados y los tonos osuros, a Silya le quedaban mejor los tonos claros y con detalles delicados. Sentía que a Wendy le quedarían bien los tonos cálidos o claros, pero eso era algo que solo se descubría probando, ese día parecía ser el de los cambios de ropa.



Tefael

Sonreí al ver el rostro sorprendido de Cryp que miraba a todos lados recogiendo flores a su paso -Gracias- les dije a las plantas, pues el anillo que le había dado solo le hacía hablar con los gatos, y exclusivamente con Eider que tenía una mente muy avanzada, ya que si pudiera escuchar todas las voces y entenderlas se volvería aún más loco. Las plantas solo me devolvieron su felicidad floreciendo muchas de ellas, ya que no era la planta entera, solo creaban un tallo más para que mi ser querido pudiera cogerlas si quería. Una vez los ojos de Cryp se centraron en el árbol sus ojos brillaron, al fin había podido ver el hermoso paisaje donde su esposa y la persona que yo amaba estaba descansando. 

Dejé que avanzara en solitario mientras ponía las flores en su tumba, ya la había visto en una ocasión, y aun así se me cambió el rostro cuando por segunda vez, Lear apareció ante mí. Quería decirle muchas cosas, pero en esa ocasión era a Cryp a quién estaba buscando por lo que permanecí en silencio observando, sorprendiéndome al descubrir que se acercaba a mí. Sus palabras me hicieron sonreír -Yo también os quiero- respondí sabiendo que sus palabras no eran en el sentido en el que me gustaría interpretarlo -Y porque os quiero no puedo prometértelo- Lear era la que más sabía que yo nunca había dejado una promesa incumplida por eso me había pedido aquello, pero me conocía a mí mismo lo suficiente como para saber que una vez ninguno de los dos estuviese en el mundo nada me ataría allí, tal vez esperaría a que Eider creciese lo suficiente, sin embargo una vez todo estuviese preparado no dudaría ni un segundo en terminar con aquella vida que tan llena de dolor y sufrimiento había estado. Su tacto aún no se había ido cuando tiró de mi mano hasta alcanzar la de Cryp, su agradecimiento era extraño, pues ya habíamos ido en otras ocasiones a verla, solo que en esa ocasión apareció ante nuestros ojos.

Me agaché rápidamente una vez Lear se marchó, a Cryp le habían fallado las piernas... aquello era mucho que asimilar. Sin embargo cuando lo vi se me desgarró el corazón, sabía que estaba mal cuando me avisó, y aún más cuando el ángel vino a darme un ultimátum, pero no había sido capaz de imaginarme el grado del problema "Debemos irnos ya" pensé, sabía que no duraría demasiado y si con Eider allí habría sido capaz de aguantar un par de semanas, solo conmigo sería algo menos de tiempo aunque podía seguir usando mi cuerpo para aliviarlo para ganar lo suficiente como para conseguir llegar al infierno y que empezaran a tratarlo pues ya había organizado a mucha gente en la puerta para que comenzaran a tratarlo en cuanto tuviese medio pie en el infierno. Sus palabras me dejaron quieto durante un segundo -Tendrás que pedírmelo de nuevo una vez volvamos- le dije con una sonrisa pícara -Y tendrás que arrodillarte- añadí bromeando antes de darle un beso -Si lo haces bien me lo pensaré- le dije volviendo a besarlo, sentía que había sido el furor del momento y no sus verdaderos sentimientos, por lo que decidí que si realmente estaba era lo que él deseaba volviese a pedírmelo... Cryp ya me había dicho en una ocasión que quería conservar el matrimonio como algo entre Lear y él... yo allí era un intruso y por eso en realidad pensaba rechazarlo una vez todo terminase, no necesitábamos casarnos para actuar como casados. Pero no era el momento de decirle mis pensamientos, tener pensamientos para el futuro lo hacía querer curarse más.

Lo abracé en silencio durante un rato más antes de separarme a comprobar si estaba más tranquilo -Tenemos que irnos ya- le dije sin darle opciones a elegir, sabía que habría querido despedirse de mejores maneras de sus hijos, pero el tiempo era lo único que empezábamos a dejar de tener, mientras antes llegásemos más probabilidades tendríamos de volver en pocos meses.


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309 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Ene 03, 2019 9:49 am

[Scar]
La visita de Wendy había resultado un tanto extraña, pero sin duda relajó mucho el ambiente que había dejado Tefael con sus noticias sobre el preocupante estado de Crypthorn. Wendy explicó bien la situación cuando se lo pedí, sonrojandose bastante y sin duda evitando una parte de algo pues cambió sus palabras a la mitad, seguramente sin querer hablar de ello. Por fin, tras unos minutos de ideas rechazadas, Isaro dio la primera de todas que nos convenció.
-Es que... no tengo ninguno -Se lamentó Wendy, mirando al suelo cabizbaja. Suspiré y me levanté. No pensé que fueran a salir del cajón tan rápidamente y tampoco estaba segura de que le fueran a quedar bien, pero tenía algunos todavía sin estrenar que había guardado para alguna situación en la que sorprender a Isaro. Los escuché hablar mientras rebuscaba en el armario, sacándo la bolsa donde los guardaba. Eran tres, uno blanco de lazos azules, otro negro de encaje y lazos rojos, y el último púrpura con detalles blancos y negros. Los dos primeros tenían unidas las dos partes del sujetador con una cinta y el último, cerrado por delante y la espalda abierta, venía con algunas cosas más que no saqué. Wendy me miraba totalmente roja.
-P-p-pero es tuy-yo -Dijo alejandose un poco de mi cuando me senté. Su cola se removió rápidamente, casi tirando uno de los vasos que había sobre la mesa. Le aseguré que estaban sin usar, por si era eso lo que le preocupaba, sabiendo que no era asi. Por supuesto eso no era lo que le pasaba por la cabeza, sino quitarme algo que podía servirnos a nosotros.
-No te preocupes por eso
-Le dije, no creía que nosotros fueramos a usarlos en mucho tiempo, isaro seguía algo triste y ninguno de los dos se sentía del todo preparado para ello por la ínfima posibilidad de que volviera a ocurrir lo que pasó con Clarisse. La conversación volvió a los picardias cuando Silya cogió uno para mirarlos, lo cual agradecí por que no quería romper el buen animo que había. Acaricié con suavidad la mano de Isaro mientras entre todos intentabamos decidir cuál era el que debía ponerse.

Noté una urgencia terrible en la voz de Tefael, pero no era capaz de pensar demasiado en algo que tuviera lógica. Necesité de toda su paciencia y ayuda para poder volver a recomponeme lo mínimo para poder moverme. Me apoyé en él para levantarme y asentí cuando me instó a que debíamos irnos. Me vi la mano llena de marcas negras, pero no era capaz de ocultarlas, solo las miré durante un momento antes de abrazarlo hasta que pude sentirme con fuerzas para, de nuevo, cubrir las cicatrices que la oscuridad estaba dejando por mi cuerpo. Unas horas después, aún de camino hacia la entrada al infierno, empecé a notar que había algo mal, sin embargo, decidí centrar absolutamente todo mi control en continuar andando, por que paso a paso estaba más cerca de poder volver a ser feliz, así que nada iba a impedirmelo. Gracias a que tenía algo en lo que centrarme, el poder estar con Tefael y la constante idea de salir adelante para poder volver a pedirle que se casase conmigo, pude aplastar el malestar y la desazón para mantenerme en forma humana sin perderme en el mar de oscuridad que me inundaba.



Última edición por Adamaris el Dom Ene 20, 2019 12:04 pm, editado 1 vez


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310 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 05, 2019 2:59 pm

Silya

Cogí el picardías blanco, realmente se asemejaba a uno de los míos, pero el que yo tenía era menos vistoso y más vaporoso -Pruébatelos, no pierdes nada- le dije entregándole a Wendy el que tenía en la mano, sabía que no quería quedárselos por si lo necesitaban pero estaban sin estrenar y Scar tenía más, que ella se quedara con uno no sería un problema -Isaro es bueno con la costura, si no te está bien el puede retocarlo- añadí para descubrir que Isaro me miraba sorprendido -Arreglaste y cosiste todos nuestros vestuarios durante cuatro años, no creo que puedas decir que tu nivel de costura es malo- le comenté causando que una pequeña sonrisa se formase en su rostro -Si a Wendy no le molesta me puedo encargar de ajustarlo- admitió sin darle más vueltas al asunto. Solo él podía estar en una reunión de chicas hablando de picardías y no sentirse incómodo e incluso dar ideas o aceptar ayudar con la ropa -Si crees que ninguno es de tu estilo te puedo traer algunos míos, también tengo varios que no he usado- admití con una sonrisa, tanto Scar como yo queríamos darle facilidades para elegir ya que no queríamos que por no tener nada que le gustase se frustrase.


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311 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Ene 08, 2019 6:06 am

[Scar]
Me apoyé con suavidad en Isaro mientras Silya y él hablaban sobre ajustarle el picardias a Wendy. Con su transformación, la forma de su cuerpo había cambiado ligeramente y era cierto que tenía más caderas que antes, al contrario que yo, que había perdido demasiado peso por diversos motivos. Estaba un poco perdida en mi mundo, pensando en cosas que no eran del todo positivas, por lo que me tuve que esconder un poco en Isaro para limpiarme alguna lágrima que se escapaba sin que el resto se diera cuenta. Sabía que él sí lo había notado así que le sonreí, asegurandole sin decir nada que estaba bien.
-Creo que el blanco te quedará mejor -Dije, tras un rato en el que nos habíamos quedado entre dos. Los de Silya no hicieron falta, Wendy aseguró que tampoco era tan importante y que de momento iba a probárselos. Sin duda alguna, el blanco pegaba más con ella que conmigo, era más inocente, pese a lo que estaba planeando. Por fin las cosas estaban mejorando, sin darse cuenta, Isaro estaba mucho más tranquilo, incluso sin la Nebeda, estaba siendo capaz de actuar con normalidad. Le di un beso en la mejilla y le sonreí con cariño antes de volver a prestar atención al resto, viendo como Wendy hablaba con Silya sobre qué hacer.
Cuando por fin se convenció, se marchó a su casa tan contenta y nerviosa a la vez. Silya tampoco tardó en irse, ella y Cain iban a irse del pueblo si no ocurría nada de nuevo que los interrumpiese, pero por supuesto, estaba preocupada por Tefael, Cryp y por Isaro, por lo que nos aseguró que no se irían si los necesitábamos.


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312 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Ene 11, 2019 5:27 am

Isaro

Los días se estaban calmando, gracias al cariño de Scar poco a poco dejé de sentir que me estaba hundiendo, tal vez no había sido capaz de levantarme, pero Scar tiraba de mí consiguiendo que me alejara de aquellos terribles pensamientos y empezara a buscar un presente tranquilo y amable. Ese día había salido a casa de Ariel, era el último día que Cain y Silya se quedaban así que había hecho unos dulces pequeños para que pudiesen comerlos por el camino, aprovechando que se estaban enfriando fui a ver a mi familia que estuvieron encantados de recibirme. Allí estaba Cain, no sabía para qué y tampoco pensaba indagar en ello, a todos les gustaba el hogar de Ariel. 

Charlamos un rato con ellos y ya al despedirme le entregué una cajita a Ariel -Guárdala por mí por favor, Scar está ordenando toda la casa- le dije, era evidente lo que tenía dentro, y como mi intención no era entregárselo por el momento, lo mejor fue sacarlo de la casa. Aprovechando que Cain también se iba lo miré -Hice dulces para vosotros, si quieres vienes a casa y te los llevas- le comenté con una pequeña sonrisa que era lo máximo que había logrado hasta ahora.


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313 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Ene 11, 2019 4:43 pm

[Cain]
Pese a que teníamos todo preparado, de nuevo nuestro viaje se vio aplazado por una tormenta de nubes negras que cubrió tod el valle. Ante la posible nevada, decidimos quedarnos hasta que amainara, prefiriendo la tranquilidad de dejar el pueblo cuando todo estuviera calmado. Para que Ceci no sintiera que debía quedarse con nosotros en casa, hablamos un poco con ella para que supiera que, ya que no sabiamos que día nos marcharíamos, preferíamos que durmiera ya en casa de Ariel y Zahán para que fuera haciendose por completo a la casa. Ella lo comprendió y aún así fui a verlos cuando Silya y yo ya planeabamos comenzar de nuevo los preparativos para salir, mientras ella preparaba algo que habían estado hablando con Wendy. Todos los niños lo saludaron efusivamente antes de marcharse a jugar a otra habitación, seguidos por Mikka y Elda, su novia, quien pasaba bastante rato en la casa cuando los pobres ángeles no daban a basto con todo.
-Claro, cielo -Dijo ella, mirando la cajita que Isaro le había tendido, tomándola con suavidad como si se tratase de un preciado cristal. Quise saber qué era, pero a decir verdad no me interesaba demasiado, parecía un tema del que Isaro prefería no hablar, al menos allí, así que asentí a su ofrecimiento y decidí preguntarle cuando volviera del viaje, pues para entonces ya todo estaría más tranquilo y seguro que no le molestaba el tema.
Acompañé a Isaro a su casa, que estaba bastante recogida y, tal como había dicho, muchas cosas habían cambiado de lugar, no tanto la disposición de los muebles como algunos cojines que antes no estaban, cuadros que no recordaba haber visto colgados y pequeñas cosas que daban la impresión de que Scar intentaba que la frialdad de la casa desapareciera. Eso me hizo darme cuenta de algo en lo que Isaro no parecía haber parado a pensar.
-¿Y Scar? -Le dije, después de comprobar en la habitación de ambos que ella no se encontraba allí. No tardé mucho en ir a mirar en la sala de dibujo, pero la puerta no cedió. Lo intenté de nuevo, pero por más que el pomo giraba, la puerta en ningún momento se separaba del marco. Gruñí, pero antes de poder hacer nada más, se abrió de repente.
-¿Que quieres? ¿Qué pasa? -Dijo Scar alterada. No había tenído tiempo de mirar dentro, pero me pareció que algo estaba diferente. La miré atentamente, pero estaba claro que lo que fuera qe estaba ocultando se debía a algo que no quería que Isaro supiera, pues miraba fugazmente el lugar donde este se encontraba. Lo pensé un poco , habíamos estado ayudándola con algo, quizás era eso lo que había estado modificando para su novio. Para no meter más la pata, hablé con ellos un rato, recogí mis galletas y me marché a casa, quería pasar con Silya un rato tranquilo antes de tener que marcharnos.


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314 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 12, 2019 1:36 pm

Isaro

Cuando llegamos a casa me quité la chaqueta y cogí la manta del sofá que estaba sin doblar para colocarla correctamente. Distraído mientras la plagaba me di cuenta de que Cain tenía razón -Sigue en casa, la huelo- le comenté dejándo que la buscase, probablemente no nos oyó llegar. No fue hasta que me percaté de dónde salía que me quedé extrañado, no había nada allí que pudiera atraer su atención, y si lo que iba a hacer era limpiar la habitación lo habría hecho con la puerta abierta... ¿No? Quise preguntar, pero esta también era su casa y podía hacer lo que quisiese, tal vez ya había decidido lo que hacer con la habitación pues estaba bastante claro de que yo no la volvería a usar.

Hablamos con Cain un rato hasta que se terminó el aperitivo y decidió que era el momento de volver a su propia casa ya que en nada se marcharían de viaje otra vez. Me despedí de él pidiéndole que se cuidara, ya que Silya solía llamar la atención allá a donde fuera, y aunque eso por sí mismo no era un problema, Cain tendría que vigilar sus orejas ya que el estar cerca de ella significaría que también atraería la curiosidad. Una vez se marchó volvimos a hacer lo mismo de siempre pasando el tiempo leyendo, cocinando o disfrutando simplemente de la compañía mutua.

Me desperté por la tarde sin darme cuenta hasta ese momento de que me había dormido, busqué a Scar sin encontrarla suponiendo que volvía a estar en la habitación de dibujo, sin embargo cuando intenté abrir la puerta fui incapaz -¿Scar?- pregunté algo preocupado -¿Te ocurre algo?- añadí, no dudaba de ella y sus motivos para encerrarse en aquella habitación, tan solo me preocupaba que fuera por algo que hubiese dicho o hecho que la puso triste y se metió allí. -¿Estás bien?- quería asegurarme de que al menos no estaba herida, ya que si era así derribaría la puerta sin pensármelo dos veces.



Edahi

Desde aquel día en el que le dije que no debía obligarse a sí misma a hacer cosas que no quisiera, empezó a actuar de forma muy extraña. En ocasiones sonrojándose sin que nadie hubiese dicho nada, o quedándose mirando el interior de uno de sus cajones, incluso una vez la vi escribiendo listas en un papel y horarios para saber cuando Eider se quedaba con nosotros y cuando se iba a dormir a casa de Zahán para jugar con Ceci y Eva. Al principio no quise decirle nada ya que lo había empezado a hacer después de aquel día... probablemente algo de culpa tenía, pero cuando pasó un tiempo y seguía con sus acciones atípicas supe que debíamos pararnos a hablar para así podernos entender mutuamente. No quería que se ofendiera porque le comentase que estaba comportándose rara, así que salí esa mañana a buscar algunas flores para no empezar con mal pie la conversación.


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315 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Ene 13, 2019 12:39 pm

[Scar]
Cain no tardó en marcharse, asi que aproveché para distraer a Isaro de el haberme visto salir de la habitación. Conseguí que incluso se quedase dormido tras comer mientras le acariciaba el pelo leyendole el capítulo siguiente del libro que habíamos estado siguiendo esos días. Me levanté con cuidado para evitar molestarlo. Utilicé la manta que había sobre el sofá para taparlo y me dirigí a la habitación de dibujo con la escoba, pues ya estaba todo listo y me quedaba tan solo barrer, fregar y ventilar para quitar el olor de pintura, ya que tan solo con el de las flores que le iba a poner en el jarrón era suficiente. Me distraía demasiado mientras preparaba ese cuarto para él, probablemente por que quería que estuviera todo perfecto para cuando entrase, pues la emoción de verle la cara era tal que había estado un par de noches sin poder dormir trabajando allí dentro. Me estiré cuando todo el serrín estuvo acumulado en una esquina y, al disponerme a recogerlo, la voz de Isaro me sobresaltó. Me giré, temiendo que hubiera entrado, pero tan solo me hablaba desde la puerta.
-Estoy aquí -Le avisé ya que me estaba buscando. Como si no me hubiera oido, me preguntó si me pasaba algo, pero le dije que no, que estaba buscando una cosa. Tras un breve silencio, noté que volvía a intentar entrar. Su voz al preguntar si estaba bien sonó preocupada, así que me pregunté qué narices estaba pasando -Estoy bien, tranquilo -No escuchó nada e intentó volver a abrir y fue en ese momento en el que recordé que Silya había montado todo para que no se pudiera oir lo que ocurría dentro. Me apresuré a esconder todo y apagué la luz antes de salir.
-Perdona, cielo, estaba distraída -Cerré la puerta justo detrás de mi, sujetando el pomo y mirandolo con una sonrisa, esperando que no quisiera entrar. Mi corazón latía a toda velocidad al sentirme cazada haciendo algo malo, que no era realmente eso, pero no quería que se preocupase por una tontería. Le di un beso en la mejilla, viendo por sus ojos que muchas cosas pasaban por su cabeza.
-Es una sorpresa asi que necesito que no entres, Silya ha sellado la puerta para que solo yo pueda abrirla y no puedes tampoco oir ni oler lo que ocurre dentro
-Le expliqué, recordando las veces que mis sorpresas salieron mal. No dije nada más sobre el tema, prefería que siguiera sin saber qué había en el interior, pero tampoco asustarlo pensando que había ocurrido algo en el interior.

[Wendy]
Habia estado unos días pensando si usar o no el picardias que me habían propuesto. Me lo probé varias veces para acostumbrarme, pero en cuanto oía a Edahi me apresuraba a quitármelo y a pensar en otra cosa, con tanta fuerza que más de una vez noté que ponía mala cara. Quise esconderlo, no quería obligarlo, ¿tal vez me había rechazado por que con todo lo que pasaba con Y'ami no se sentía cómodo? Era probable, pero no demasiado, así que seguramente tan solo estaba siendo cauto.
Un día, justo después de comer, Edahi dijo que iba a salir un rato, así que aproveché para planear las cosas de una vez. Me puse el picardias, mirándome al espejo en todas las direcciones. Isaro no había tenido que arreglarlo por suerte, pero si que se notaba que cieras partes de mi cuerpo eran diferentes por lo ocurrido en la aldea. Me lo quité para ducharme con el gel de manzana que tanto me gustaba, me arreglé el pelo y me puse tanto el picardías como el vestido que mi padre me había regalado. Al ser nuevo, con un corte diferente y demás, sentía que era más sexy con él puesto. Decidí que poner velas o similares en la habitación era excederse y, justo antes de que empezase a cambiar de idea, Edahi entró en casa, haciendo que me quedase mirándolo un poco sorprendida, pues traía flores en la mano.


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316 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Ene 14, 2019 5:17 am

Isaro

Mi intranquilidad aumentó hasta que por fin Scar salió disculpándose y asegurando que estaba distraída. Sintiendo su beso en mi mejilla estiré los brazos para abrazarla mientras escuchaba su explicación de que era una sorpresa -Lo siento- me disculpé al descubrir que le había arruinado un poco lo que estaba planeando -Me asusté al no verte cerca y cuando no me contestaste me sentí ansioso- admití sabiendo que ya debería de dejar de ser tan dependiente. Lo estaba consiguiendo poco a poco, pero en algunas ocasiones necesitaba de su presencia para sentir que todo iba bien.

La solté después de un rato cuando tanto sus latidos como los míos dejaron de ser tan fuertes -¿Quieres hacer algo especial?- le pregunté, además de leer, cocinar, dormir y bañarnos juntos a penas hacíamos cosas en pareja como antes, por lo que quizás era hora de empezar a dar paseos por el pueblo o ir a ver los alrededores, el lago ya debería de haberse helado.



Edahi

Al volver a casa me encontré con que Wendy se había cambiado de vestido, no era lo habitual a esa ahora, pero aún así supuse que tan solo fue por que quiso cambiar -Estas muy guapa- le comenté acercándome para darle un beso -Como la primavera se está acercando, quise traer las primeras flores del año- le comenté mostrándole lo que tanto estaba mirando. En muchos lugares todavía había nieve amontonada y los brotes en todo el pueblo no tenían todavía flores, pero alrededor del árbol de Lear había muchas flores crecidas de todos los colores, que independientemente del frío se abrían cada día. Wendy se llevó las flores para ponerlas en un jarrón antes de volver para decirme que tenía una sorpresa para mí. 

Dudé por un momento que podría ser, pero al ver que estaba muy sonrojada decidí esperar a descubrirlo y no preguntar nada. Me dejé llevar a la habitación, lo primero que pensé es que habría hecho algún cambio en el cuarto o que tenía allí la sorpresa... pero cuando la vi empezando a desnudarse el corazón se me aceleró y mi mente dejó de pensar. Nunca la había visto con un picardías, le quedaba realmente bien, era muy lindo y su cola hacía que quisiera dejar de resistirme, estaba haciendo añicos mi autocontrol. No solo nunca la había visto así vestida, sino que también fue el momento en el que más piel suya vi, pues al ser invierno no dormíamos desabrigados, tampoco solíamos cambiarnos al mismo tiempo de ropa y ni pensar siquiera el bañarnos a la vez. Tragué con dificultad y cuando vi su cola moverse de un lado a otro pude reaccionar -E-Estás realmente linda- dije con dificultad mientras mi rostro se volvía aún más rojo, me salía más decirle que estaba sexy, pero no sabía si era aquello lo que quería escuchar o eso era demasiado -Esto es un problema- murmuré para mí mismo olvidándome de su gran audición. Sin embargo cuando se agachó a coger el vestido le sujeté la mano con suavidad esperando hasta que me miró a los ojos -Solo es un problema su quieres parar aquí- añadí. Me había costado darme cuenta de que no hubiese hecho todo aquello solo por mostrármelo, me estaba intentando decir que ya estaba lista para dar el siguiente paso. Tal y como pensé, Wendy negó con la cabeza apareciéndole las orejas que me hicieron volver a tragar, debía controlarme o realmente la asustaría. Le di un beso que no fue demasiado corto pero tampoco acalorado -Vayamos despacio, a tu ritmo- con su beso de vuelta y su asentimiento me hizo la persona más feliz del mundo.

No le quité la ropa directamente, sino que la inundé a besos y caricias intentando que sus nervios se calmasen un poco -Si en algún momento quieres que paremos solo dímelo, no tenemos porqué terminar hoy lo que empecemos- le aseguré una última vez queriendo que estuviese totalmente segura de que era lo que quería y de que en caso de no serlo podía pararme en cualquier momento, comprendía que era un paso muy grande para ella y por eso deseaba que viera que tenía mi completo apoyo a la decisión que tomase. Deslicé mis dedos por debajo de su ropa interior consiguiendo en poco rato que cerrase los ojos de placer, pensaba dejarlo allí ese día una vez ella acabara, pero debió averiguar mis pensamientos ya que sus ojos se abrieron mirándome con más deseo del que jamás hubiese imaginado que vería en ella e impidiendo que pudiese seguir manteniéndome cuerdo. Lentamente la ropa fue desapareciendo hasta que no quedó nada entre ella y yo, sus gemidos me sorprendieron, aliviándome al descubrir que ella también estaba disfrutando.


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317 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Ene 15, 2019 10:28 am

[Scar]
Isaro me abrazó en cuanto estuve cerca de él, disculpandose cuando le expliqué sobre la sorpresa. Negué con la cabeza, escuchando como me explicaba que se había sentido ansioso cuando no le respondí. Lo abracé con fuerza, no quería asustarlo, simplemente había estado demasiado distraída como para recordar que las siestas le duraban poco.
-No pasa nada -Le aseguré, apoyandome en su hombro, esuchcando como su corazón también latía a toda velocidad. Me sentía culpable por haberlo asustado de esa forma tan tonta, pero ya no había forma de remediarlo, así que decidí dejar de pensar en ello, la habitación ya estaba arreglada, así que era un buen momento para enseñarselo.
-Podiamos dar una vuelta -
Sugerí cuando me ofreció si quería hacer algo, dándole un beso en la mejilla por si preferia elegir otra cosa. Le pareció bien, pero de nuevo tuve que ponerme todas las capas que requería para que me permitiese salir sin sentir que me iba a enfriar. Por suerte, ya que la temperatura estaba siendo algo más alta, pude ahorrarme dos capas de abrigos.
No nos alejamos mucho de la aldea, tan solo llegando a la linde del bosque, pues no me atreví a dar ningún paso dentro, notaba la cabeza embotellada cuando pensaba en entrar, y algo de pánico se apoderaba de mi, aún no había ido por allí y prefería esperar un poco. Además, en la lejanía pude oir a Silya hablando con Cain, lo que me sirvió perfectamente como excusa.
-¿Podemos ir a despedirnos? -
Le dije a Isaro, señalando a la pareja que, evidentemente, nos había visto. Esperaron un poco hasta que nos acercamos a ellos, estaban listos ya, asi que habíamos elegido el mejor momento. Hablamos un poco, sobre a donde iban y cuales eran sus planes, antes de que nos dijeran que ya era hora de salir o llegarían muy de noche a su destino.
-¿Podrías quitar el conjuro  de la habitación? Ya he terminado dentro -
Le pedí. No hacía falta escondérselo más a Isaro, ya le había dicho que estaba preparándole algo, de forma que era una tontería intentar ocultarlo. Silya, por supuesto, aceptó de buen grado, encantada con la idea de que Isaro por fin recibiera lo que llevaba un par de semanas preparando. Volvimos a casa y aunque Isaro miraba de vez en cuando la habitación, en ningún momento hizo gesto alguno de ir a mirar en su interior. Esperé hasta la noche, antes de que tuvieramos que hacer la cena, para sentarme junto a él en el sofá.
-¿Quieres entrar ahora?
-Le pregunté con una sonrisa cariñosa, habiendo notado que estaba impaciente de verlo pero también con cierto miedo a ver qué había estado haciendo dentro. Probablemente se esperaba alguna cosa pequeña, pero no era ni cerca de lo que realmente era. Le tomé de la mano con suavidad y tiré de él hacia la habitación -¿Puedes cerrar los ojos? Prefiero que lo veas cuando estés ya dentro -Le pedí, esperando que aceptase mi propuesta sin miedo, le dije que yo iba a guiarlo, entraría delante y no se golpearía contra nada ya que el suelo estaba despejado. Por supuesto, accedió, aún dubitativo. Le di un beso cuando cerró los ojos, como premio por ser tan dulce y lo llevé dentro de la habitación. Estaba segura de que olía la pintura y la madera, los barnices y las flores. Encendí la luz sin soltarle del todo y lo giré para que volviera a dar la vuelta a la puerta.
-Ya puedes abrirlos
-Había esperado un poco hasta que lo vi impacientarse, no llevaba mucho rato con los ojos cerrados, pero seguro que entre querer ver lo que había y la cantidad de olores que podía notar, estaba bastante curioso con lo que iba a encontrarse.

[Wendy]
Mi corazón latía a toda velocidad mientras veía que Edahi se había quedado totalmente congelado. Incluso aunque se tranquilizó un poco cuando aseguró que estaba linda, se paró al oirlo murmurar. ¿Me había excedido? Rápidamente me agaché a recoger mi vestido, no quería molestarlo con ello, seguramente con lo del bebé no se encontraba bien o con ganas, por eso me había rechazado la vez anterior. Noté su mano coger la mía, pero tardé un poco en mirarlo, totalmente roja, no creí que fuera un error....
-Solo es un problema su quieres parar aquí -Su voz sonaba algo grave pese a que seguía tan dulce como siempre, parecía querer mantener algo en su sitio y pensar que podía ser a causa de la situación hizo que mis orejas desobedecieran y saliesen moviendose inquietas. Negué con la cabeza, precisamente todo eso era por que no quería parar solo ahí. Tras eso, pareció más convencido asegurándome que ibamos a ir a mi ritmo. Quería decirle algo, pero era incapaz de pensar en nada, asi que tan solo asentí.
Las caricias de Edahi me hacían suspirar, probablemente debido a la diferencia de comportamiento, en ningún momento le di vueltas a lo ocurrido con aquellos desconocidos, tan solo me dejé llevar, pese a que estaba nerviosa, no sabía que hacer o si lo hacía bien, pero un pensamiento demasiado fugaz en Edahi me hizo mirarlo con todo el calor que sentía. Pareció sorprendido, pero no pensaba dejar que ocurriera lo mismo que en mi sueño. Era probable que todavía estuviera siendo cauteloso pero cuanto más pensase en ello, más miedo acabaría teniendo y simplemente actuar con normalidad era lo que parecía más sabio.
Intenté tomar la iniciativa de alguna forma, pero no fui capaz de hacer demasiado, tenía un poco de miedo de hacerle daño pues mi fuerza había aumentado y todavía no la controlaba del todo, tampoco sabía bien qué hacer, ya que no tenía experiencia, y eso se notó mucho, pero si a Edahi le molestó o no, prefirió no hablar de ello, simplemente me preguntó sobre lo que yo pensaba, haciendo que se sonrojase mucho, escondiendome entre las sábanas, con la cola y las orejas fuera de estas, quejándome de que me daba vergüenza que preguntase eso.
-"T-t-te quier-ro" -Le dije cuando cedió a que no respondiera nada, mirandolo levemente desde mi escondite, viendo que se reía de mi reacción, antes de darme un beso en la frente.


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318 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 19, 2019 7:25 am

Isaro

Acepté su sugerencia de dar un paseo, hacía mucho que no caminábamos juntos sin un objetivo fijo como alguna casa, por lo que me fui relajando a cada paso que dábamos. Aunque sus guantes hacían que no pudiera sentir el tacto de su mano, la sujeté con la misma delicadeza. Acepté su sugerencia cuando señaló a Cain y a Silya, creí que ya nos habíamos despedido esa mañana, pero no me importó volver a verlos, después de todo eran mis preciados amigos. Saludamos a ambos mientras nos acercábamos, hablé con ellos preguntándoles si pensaban volver para cuando ya fuera primavera o volverían más tarde, al parecer ni ellos lo sabían, pero Silya me prometió pasarse por el pueblo antes de que llegase el verano -Te extrañaré- le comenté un poco decaído consiguiendo que por inercia ella me acariciase la cabeza -Recuerda que siempre me puedes hablar por el colgante- Me recordó asegurándome que nunca sería un mal momento para hablar.

Poco después Scar le dijo algo que me hizo recordar que ambas estaban haciendo planes a mis espaldas, y aunque debería sentirme nervioso me sentía más bien feliz de que se llevasen tan bien. Silya le sujetó la mano a Scar que incluso con el guante brilló de un rojo intenso cuando ella murmuraba algo en otro idioma -La próxima vez que abras la puerta el conjuro se romperá- le aseguró con una sonrisa feliz de que todo estuviese listo. Nos despedimos de ambos cuando Scar estornudó una vez, no quería que se resfriase así que me la llevé de vuelta a casa y le preparé un baño caliente en el que al final, Scar, me arrastró a mí también. Le sequé bien el pelo y se lo peiné una volvimos al salón, ya estaba anocheciendo, así que pensé que tal vez quería esperar otro par de días antes de enseñarme lo que había hecho con la habitación. No fue hasta que ella me secó el pelo y me lo peinó que me preguntó si quería entrar, dudé un momento sobre si realmente quería saber lo que había dentro, pero al verla tan emocionada tuve que asentir... hasta sus ojos parecían brillar feliz por la sorpresa que me iba a dar "Sea lo que sea tengo que decirle que me encanta" pensé sabiendo que lo que había hecho dentro era algo que a ella le gustaba y quería que a mi también me hiciese feliz.

Aunque no me agradaba mucho acepté cerrar los ojos y dejar que me guiase, confiaba en ella y por eso no había motivo para no hacerle caso. Sin embargo mis malos recuerdos me hicieron ponerme nervioso mientras daba pasos pequeños para no golpearme con nada. Una vez paramos me sentí aún más ansioso tanto por los olores que podía detectar e identificar como por sentir que algo malo iba a pasar. Abrí los ojos cuando Scar me lo permitió descubriendo un lugar casi irreconocible... mis dibujos estaban colgados por la habitación, los otros estaban en carpetas o en aquella mesa grande que tenía incluso cajones. Dos estanterías enormes se alzaban a uno de los lados, una con una cantidad de libros sorprendente que jamás pensé que vería en mi propia casa y la otra con botes de pintura, pinceles, papeles en blanco, libretas, lienzos enrollados, carboncillos, lápices, e incluso libros de como mejorar en el dibujo y la pintura, pues al ser autodidacta no tenía idea de cómo mejorar y solo iba probando cosas distintas. Cerca de la mesa había un lienzo en blanco ya puesto en un atril para empezar y a su lado había una paleta para mezclar las pinturas ya que antes usaba simplemente una corteza curvada para mezclar los colores... Incluso había cosas para la cerámica por si hacía algo con el jarrón que teníamos.

Me quedé completamente sin palabras observando todo lo que había, incluso las paredes eran de otro color. Una vez mi mirada se volvió a centrar en Scar me acerqué a ella y la estreché entre mis brazos mientras las lágrimas se agolpaban en mis ojos, asentí cuando me preguntó si me gustaba, tenía un nudo en la garganta que no me permitía hablar pero escuché atentamente como ahora era nuestro refugio y también nuestra biblioteca. Me quedé así durante un buen rato mientras ella me devolvía el abrazo y me frotaba la espalda con suavidad sin decirme nada más -Gracias- logré decir después de un tiempo. Creí que no se había percatado de que ya no dibujaba, pero en realidad sí lo había hecho, y se había encargado de hacer que no me rindiese si era lo que me gustaba. Una vez conseguí calmarme la miré con calidez sonriendo más que en mucho tiempo -Eres la mejor- le aseguré besándola con una pasión ya casi olvidada, sin embargo en ese momento ni me percaté de ello, tan solo quería demostrarle lo mucho que la quería y lo profundamente conmovido estaba por todo lo que se había esforzado por mí.


Edahi

Acepté que no respondiese, sobretodo porque podía notarla muy sonrojada, me tranquilizaba ver que no había nada malo en su mirada, solo quizás algo de vergüenza. Me hacía feliz ver que no había hecho algo que pudiese hacer que cogiese más miedo o que no le gustase y por miedo a ofenderme se lo hubiese callado. Me reí ante su declaración evitando completamente la anterior pregunta "Yo también te quiero" le contesté dándole un beso en la frente antes de quitarle una parte de las sábanas y taparme también con ellas, abrazando el cuerpo de Wendy en cuanto tuve la oportunidad sintiendo su piel con la mía. Podía notar como su corazón se aceleraba al sentir mi cuerpo cerca del suyo, lo cual me hizo sonreír discretamente, tan solo quería aprovechar que la tenía desnuda para sentir su calor corporal, pero tampoco rechazaría la oportunidad de volver a hacer que ella me mirase con tanta pasión si veía que realmente quería una segunda vez en el día.


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319 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ene 19, 2019 2:29 pm

[Scar]
Estaba impaciente por ver la cara de Isaro cuando viera todo lo que tenía preparado para nosotros, más para él pues yo ya sabía todo lo que había dentro. Le fui hablando con suavidad, explicandole todo lo que podía ver, las estanterías llenas de libros de pintura, que nos había costado mucho encontrarlos, algunos estaban en idiomas extrangeros, pero Silya  había usado un sello en todos ellos para que fueramos capaces de comprenderlos, el refugio de cojines, que como era más complicado de ver le mostré la pequeña puerta con la que daba acceso al mismo, pese a que sabía que ya no lo usaríamos tanto, no quería quitarlo por lo que habíamos vivido dentro, ya fuera bueno o malo, era parte de nosotros.
-Y he colgado algunos dibujos, pero puedes cambiarlos si te gustan más otros -Le dije, contándole cómo estaba todo más o menos organizado, pero que tan solo había sido para tenerlo en su lugar, nada estaba anclado y podía moverlo cuanto quisiera, salvo el refugio y la estantería que lo sostenía, pues eso sí estaba sujeto.
-También he comprado todos los colores que he podido encontrar... aunque creo que faltan algunos -Añadí, como disculpa, realmente algunos de ellos si los había encontrado, pero ya que Isaro no había participado en nada de esa habitación, quería que viera que aún era posible cambiarlo todo si se sentía más cómodo con las cosas en otro orden. Dejé que mirase cuanto quisiera, observandolo, y que parecía que cuando más cosas encontraba, más detalles veía. Sonreí con cariño cuando me miró, notando como estaba a punto de llorar.
-¿Te gusta? -Le pregunté algo dudosa al ver que no decía nada. Su agarre aumentó y prefirió asentir, seguramente por que no era capaz de pronunciar palabra alguna. Le di un beso ahí donde alcanzaba antes de volver a abrazarlo con fuerza. Por más que no había comentado nada, estaba segura de que pese a la alegría del sitio, seguía triste por no ser capaz de pintar, y era esa una de las razones que hacian que quisiera llorar. Para evitar un sufrimiento innecesario quise hacerle comprender que no le estaba obligando a recuperarse del todo, ya que yo tampoco era capaz de utilizar mis poderes, tan solo era una habitación más.
-Pues este es nuestra nueva biblioteca y refugio -Murmuré, dejando que tomase todo el tiempo que necesitara para calmarse. No le dije nada, tan solo acaricié su espalda mientras lo abrazaba, seguramente solo intentaba recomponerse antes de decir algo.
-Gracias -Le sonreí, escuchando como decía que era la mejor. Me sonrojé un poco, escondiendome en un abrazo más, estrechandolo entre mis brazos para que no me mirase estando colorada.
-Eso es por que te mereces lo mejor -Dije, siguiendo escondida en ese pequeño hueco entre su cuello y su hombro, dandole un beso suave antes de mirarlo para saber si quería hacer alguna cosa especial ya que solo por verlo tan alegre ya era un día importante.

[Wendy]
Edahi se lo estaba pasando muy bien molestandome, pero eso solo hacía que me mantuviera tan roja todo el rato que parecía una manzana madura. Me acurruqué con él, aún nerviosa sin saber si había estado bien, si no o que. No quería que él oyera eso, así que decidí dejarlo a un lado para otro momento.
Al sentir su cuerpo contra el mío, mi corazón se aceleró y lo miré sin saber qué quería. Estaba segura de que no había sido yo la única que había disfrutado de aquello, o al menos lo había disimulado bien si así era, pero un momento después, me di cuenta que tan solo me abrazaba como habitualmente lo hacia para dormir. Le sonreí un poco tímidamente, relajandome pues si no había dicho nada, seguramente estaba todo bien. Me apoyé en él, usándolo levemente de almohada y un poco de manta. Le di un beso en la mejilla, moviendo la cola de un lado a otro sin darme cuenta de que seguía allí.


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320 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Ene 20, 2019 12:05 pm

Isaro

El tiempo pasó, y el hielo terminó de deshacerse tras un par de semanas, todavía hacía fresco por la mañana, pero el sol hacía que la temperatura mejorase a lo largo del día. Durante esos días no hicimos muchas cosas, aún no había vuelto a dibujar, pero me gustaba leer libros de dibujo y de mezcla de colores o difuminación. -¿Qué más debería añadir?- le pregunté a Scar que hacía otras cosas por la casa. Dejé que viese la lista de las cosas que teníamos que hacer durante la primavera, como era ayudar a barnizar el exterior de las casas más antiguas que habían sufrido desgaste por la nieve, el sacar lo que nos quedase de verdura seca para acabárnosla pronto ya que en cuestión de semanas ya habría algunas verduras frescas y no conservadas. También había otras como guardar las palas de nieve o comprar una cama para Ocho, ya que en muchas ocasiones tenía que compartirla con Nemamiah y sus hijos y el pobre no podía descansar bien.

Mientras pensaba en más cosas garabateé en la esquina del papel unas cuantas flores de la época, como las margaritas, los dientes de león y las flores silvestres. -¿Sucede algo?- le pregunté una vez vi que se acercaba pero no decía nada ante las cosas que había apuntado en la lista, tal vez alguna era errónea o estaba mal escrita, después de todo aún seguía cometiendo faltas ortográficas y mi letra no era la más clara o elegante... pero debía seguir practicando si quería mejorar.



Edahi

Disfruté molestando a Wendy, pero en ningún momento lo hice demasiado exagerado, consiguiendo que se sonrojase en muchas ocasiones. Incluso después de ver que no le causaba ningún trauma ni miedo, decidí no ser muy exigente, tampoco quería que pensase que los hombres solo pensábamos en el sexo, pues no era así, pero el ver que a ella también le gustaba evidentemente quería hacerlo más a menudo de lo que admitiría. Por lo que tan solo cuando sentía que ella también quería realmente lo hacíamos. Después de unos días una hermosa mujer de cabello negro como la tinta y de ojos rojos apareció en la puerta de casa -Se me pidió que acudiera aquí- dijo arrodillándose en la puerta explicando en poco tiempo que era la matrona que le había pedido a Tefael. Pero más que una matrona parecía un caballero del ejército del infierno, no dije nada al respecto y le dejé pasar explicándole la situación del bebé y el porqué necesitábamos de su asistencia en el parto -Quédate hoy aquí a dormir, y mañana vamos a ver a Y'ami- le ofrecí mientras Eider aceptaba dejarle su cama y el dormiría con nosotros, ya que en forma de gato realmente no ocupaba demasiado.

A la mañana siguiente los tres nos marchamos tras dejar a Eider en casa de María, ya que no quería que Ariel tuviese más trabajo y Eider se llevaba bien con los dos niños que había en esa casa. Llegamos unas cuantas horas después y antes de comer nada decidimos pasarnos por el castillo para que Y'ami conociera a la matrona y tal vez si era necesario explicarle que no era humano... aunque prefería posponer eso a cuando supiese si el niño era mío o no.



Tefael

Los días habían sido bastante duros para mí, tenía que estar atento en todo momento ya que Cryp no era capaz de controlarse correctamente. En alguna ocasión se transformó en medio de la ciudad, dándome el tiempo justo para crear aquel conjuro en el que ni nos veían ni nos oían por lo que al caminar tan solo sentían como una ráfaga de aire que los empujaba hacia los lados dejando el centro de la calle para que caminásemos los dos hasta salir de la ciudad. Además, sus transformaciones en medio de la ciudad también estaban en los momentos menos oportunos cuando estábamos en la cama causándome una cantidad de dolor casi insoportable. Igualmente lo soporté en silencio y si me preguntaba yo simplemente negaba que me hubiese hecho daño, no era el momento de que se sintiera culpable por lo que me hacía, ya casi estábamos en la puerta del infierno y no permitiría que cualquier mal sentimiento lo hiciese caer en la locura total.

Me sentí muy ansioso, ya estábamos en la última ciudad, esa misma noche llegaríamos a la puerta del infierno. Me levanté por la mañana realmente adolorido por los mordiscos, los arañazos y todo lo que prefería no recordar. Él seguía durmiendo, y era lo mejor, solo lo despertaría una vez fuésemos a marcharnos de la casa que compré al llegar. No pensaba tardar mucho, pero necesitaba ir al mercado a por algo de comida pues aunque él seguía igual de energético yo llevaba casi dos días sin comer por estar todo el rato pendiente de él y evitando cualquier calle concurrida. Una vez llegué compré unos tomates y algo de pescado ya hecho que vendían en un puestecito de comida ambulante. Nada más comprarlo me fui de regreso a casa mientras comía lo que sería la última comida en la tierra... o al menos eso pensaba. 

No había visto a nadie acercárseme, pero por culpa del cansancio y de la tensión acumulada tampoco estuve verdaderamente atento. Un golpe en el cuello me hizo perder completamente la conciencia y al despertarme me encontré con la persona con la que menos deseaba encontrarme: Mitzrael. Era incapaz de moverme a causa de unas cadenas mágicas que impedían cualquier utilización de magia y movimiento  que no fuese el de la cabeza -¿Porqué me haces esto?- me preguntó causando que lo mirase confundido, yo no le había hecho nada incluso cuando hizo tantas cosas horribles por nuestro pasado como amigos -¿Porqué tu puedes avanzar y yo no?- añadió haciéndome ver que tan solo me odiaba por haber conseguido lo que él nunca logró, deshacerse de los fantasmas del pasado -Yo tuve ayuda, familiares, amigos...- le respondí mirándole con mucha intensidad, como si el que estuviese atado a aquellas cadenas no fuese yo. -Sí, lo sé- respondió mientras su sonrisa cálida se ampliaba, era una sonrisa de mal augurio que me hizo estremecer. -Y por eso voy a destruir lo que más te importa- comento cogiendo una de las manos que no podía mover pero sí sentir -Oh, tienes un anillo, entonces cogeré la otra mano- me comentó al ver el anillo que usaba para que Cryp pudiese comunicarse con Eider en su forma gato. Tomó mi otra mano como si estuviese viendo algo odioso -Hay más de veinte huesos en la mano... ¿Cómo quedará tu mano cuando estén todos rotos?- sentí que quería torturarme para que le dijese donde estaba en ese momento Cryp, pero eso no lo haría por nada del mundo.

Los gritos altos deberían de haberse escuchado por toda la ciudad, pero aquel callejón escondido estaba aislado como las habitaciones que yo insonorizaba -Tuve suerte de encontrarte, acabo de volver del infierno y me encontré con un regalo listo para envolver- sus palabras sonaban felices y eso causaba aún más dolor en mi interior de pensar que durante casi trescientos años él fue un buen amigo al que le confiaría mi vida... y ahora él era la persona que quería acabar con todo lo que había estado protegiendo. 

Las horas se hicieron interminables hasta que se cansó de jugar a un juego en el que solo él participaba. Las cadenas habían desaparecido, pero yo no podía moverme... ni siquiera era capaz de enfocar la vista, tan solo el color naranja que llegaba del cielo me decía que estaba atardeciendo. Mis brazos caían a ambos lados ya que después de mi mano se ensañó con mis brazos lo suficiente como para que los huesos se partiesen y alguno saliese rasgando la piel. Nada le había hecho a mis piernas, podría levantarme e irme... al menos eso sería cierto sino estuviese clavado a la pared. Una sangrienta escena se podía ver allí, sentado apoyado en la pared un charco de sangre a mi alrededor demostraba que no estaba allí por el placer de descansar. Mis alas extendidas estaban clavadas a la pared con multitud de estacas que provocaban el constante goteo de sangre. Aunque el dolor me hizo tener la mente en blanco, me sentía feliz... feliz de que no hubiera encontrado a Cryp. Las lágrimas habían dejado de recorrer mi rostro hacía tiempo, ya no quedaba nada dentro de mí, solo un extraño vacío que me dejaba tranquilo. Unos pasos apresurados y un jadeo constante me hizo levantar el rostro también magullado y sangrante de algún que otro golpe en la cabeza -¿Cryp?- pregunté -¿Eres tú? No te puedo ver- mis ojos estaban arañados por la tierra que me había lanzado así que me costaba ver, sin embargo ¿Quién más vendría corriendo a un callejón escondido de la ciudad? -Ayúdame a levantarme, tengo hambre- le dije antes de ver que no decía nada sino que se quedaba allí de pie -¿Ocurre algo? ¿Estás bien?- le pregunté intentando enfocar pero solo viendo su silueta delante mía, no podía ver si tenía algún tipo de herida. Solo con su presencia mi cabeza se centró, quedaba poco para que anocheciese y mientras menos tardásemos en volver al infierno -Solo tienes que tirar, puedo caminar solo- añadí al no sentir respuesta, sabía que era difícil decidir por donde cogerme porque no podía agarrarme por los brazos y el pecho tampoco estaba mucho mejor, ya que al respirar sentía como las heridas se abrían y cerraban.


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321 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Ene 20, 2019 1:19 pm

[Scar]
Poco a poco, la habitación nueva era otra vez parte de la casa. No entrabamos demasiado, pero ya no era por los recuerdos que ello nos traía, sino por que todavía no teníamos costumbre. El primero en utilizarla fue Isaro, quien pasaba mucho rato en ella leyendo los libros de pintura y colores, después yo para guardar la mayoría de libros que hasta ese momento estaban apilados en ciertos lugares de la estantería y de la la casa.
Todavía no habíamos vuelto a la aplastante rutina diaria, pero podía sentir que estabamos cada vez más cerca de lograrlo.
-¿Qué más debería añadir? -Me acerqué a él, pues había estado reorganizando los libros por tercera vez. La lista era bastante simple. Quería una cama nueva para Ocho, pues Nemamiah y los gatitos, que pululaban por las casas como si el pueblo fuera suyo, siempre le robaban la suya, que empezaba a quedársele pequeña. También sacar lo que restaba de conservas para hacer hueco a las nuevas, recoger las palas de nieve y la ropa para poder librerar espacio en los armarios. Apoyé mi cabeza en su hombro, pensativa, pero antes de conseguir encntrar nada que decirle, me fijé que hacía algo en un lateral. Me levanté para mirarlas bien, estaba claro que aunque seguía en guardía, añoraba dibujar. Le sonreí con cariño cuando me preguntó si pasaba algo, y negué con la cabeza.
-Tenemos que mirar tu jardín de flores, habrá que quitar hierbas de allí y de la entrada, seguro que la nebeda aprovecha el agua del deshielo para crecer -Dije, sentandome en su pierna intentando no impedirle escribir. Le propuse hacer las cosas de la lista antes de pensar otras nuevas pero, antes de que guardase el papel, se lo pedí. Con cuidado, recorté la parte baja donde no había ninguna tarea pero se encontraban las flores que había dibujado y me levanté a coger un cuadro. Le quité la parte de atrás y puse su dibujo a un lado, donde no tapaba el dibujo grande, entre el papel y el cristal. Después, lo coloqué todo de nuevo y me giré, preguntándole por dónde quería empezar.

[Wendy]
La aldea entera estaba por fin cerrando sus heridas y Edahi y yo no eramos menos. Habíamos afianzado la relación por completo incluso habiendo estado poco tiempo juntos, me sentía totalmente feliz cada vez que me giraba y veía como intentaba ayudarme a montar una clase, un paquete de hierbas o mientras me contaba lo que había estado haciendo. Probablemente estaba demasiado cariñosa, afectando tanto a Edahi como a Eider, quien seguía en nuestra casa.
Alguien llamó a la puerta cuando estabamos los tres ocupados en hacer bolsas de hierbas para repartir por el pueblo, todas de ellas ayudaban a dormir en te y relajaban si se usaban como aromatizantes. Edahi fue a abrir sin que nos dijeramos nada simplemente por estar más cerca de la puerta. Una chica vestida de forma extraña se arrodilló como muestra de respeto tras informarnos de que le habían pedido que viniera a nuestra casa. Tras dudar un momento, le pregunté a Edahi quién era, sin decirlo en voz alta para no molestar a la mujer, quien parecía dispuesta a servirnos. Me aclaró que era cosa de Tefael, la matrona que había solicitado probablemente la mejor que podía haber encontrado. Eider enseguida le ofreció su cama para dormir, aprovechando para descansar en nuestra cama, así que no tuvimos que pedirle nada. El resto del día pasó rápido, un poco incómodo ya que la mujer era una desconocida y aunque la hubieran invitado parecía no saber tampoco bien como comportarse. Tal vez podía ser solo imaginación mía. Antes de dormirnos, hablamos con Eider sobre que a la mañana siguiente nos iríamos a ver a una muy buena amiga amiga, ofreciendole venir, pero ya que sus padres le habian dicho que se quedase allí, prefería quedase allí. Como premio, le aseguré que iríamos a bañarnos al lago en cuanto hubiera buen tiempo además de cogerle algo muy rico de comer.
Tal como planeamos, a la mañana siguiente Edahi, la matrona sin nombre y yo nos fuimos a ver a Y'ami mientras Eider se quedaba en casa de Ryan, que amablemente se ofreció a cuidar de él sin poner ningún problema.

Intentaba no ser una carga para Tefael, pero conforme más nos acercábamos a la puerta al Infierno, menos estable me sentía. Y no solo eso, estaba causando muchos problemas que ni era capaz de mantener fuera de la ciudad, haciendo que mi pobre Fifi debiera estar atento a mí incluso cuando no se encontraba cerca. Las voces que hasta el momento se mantenían calladas cuando me encontraba cansado, ahora no dejaban de gritarme incluso cuando me encontraba intimando con mi pareja. Debería haber previsto que eso era peligroso, que no debía seguir, pero era incapaz de hacerlo, cuanto más las oía, más lo perseguía.
Mis transformaciones eran repentinas y al inicio sentía un escalofrío con el que podía advertirle, pero un simple dolor, un mal pensamiento o verlo molesto conmigo hacían que mi control se viera horriblemente afectado.
Comenzaba a sentirme perder el control y aunque todavía me mantenía la mayor parte del tiempo con forma humana, no era capaz de advertir mis cambios, provocando que una noche de pasión demasiado brusca se convirtiera en una horrible muestra del daño que podía hacer. Me asusté, realmente me asusté por que por más que Tefael aguantó el tipo por mi, podía oler su sangre y sentír el dolor que lo recorría, estaba mucho más alerta a ese tipo de cosas. no era complicado darse cuenta de que esta vez no iba a serle facil curarse, mi pesadilla se había hecho realidad y me había transformado por la agresividad de nuestras relaciones sexuales. No mantuve tampoco mi forma, me golpeé contra el techo, me clavé un mueble y rompí la cama, además de herir gravemente a Tefael, pero enseguida volví a una forma más pequeña, sin perder del todo las patas, provocandome también dolor por la inestabilidad de mi cuerpo, que había provocado que los huesos que movieran levemente de su lugar, estirando demasiado mi piel y haciendo que tuviera que usar toda mi energía en volverlos a la normalidad. Desde ese momento, tanto en la calle como en casa, me mantenía alejado de Tefael, no quería hacerle daño, sin embargo, más de una vez me desperté acechando su silueta tras la puerta, olisqueandolo mientras dormía o volviendo a despertarlo para desahogarme.
Él, pacientemente aguantó con todo lo que le eché, todo lo que hice, todo lo que dije o insinué. Tanto despertarlo de noche como estar tremendamente irascible, no dejarlo alejarse de mi casi ni para ir al baño y muchas veces ni eso, obligandolo a estar por y para mi, incluso si yo no se lo pedía directamente. Y, lejos de agradecerselo, cada día era peor. Tan solo, a veces, durante unos cortos minutos, volvía a ser completamente yo y no podía evitar llorar de impotencia, pedirle disculpas hasta que volvía a tomar el control la oscuridad que me obligaba a mantenerlo inmovilizado contra la pared hasta que me aseguraba que era de fiar.
-Tefael... lo siento -Le decía día tras día, suplicandole que me dejase solo para entrar al infierno, que volviera a casa y me esperase allí, o a la aldea, donde fuera menos a mi lado. Le repetía que le quería con toda mi alma hasta que me quedaba dormido, inconsciente o me perdía en otro arrebato.
Abrí los ojos de golpe, no olía a Tefel desde hacía rato pero hasta que no pensé seriamente en ello no me di cuenta. De nuevo, estaba en su cama donde me había prohibido despertarme, pero estaba solo. Gruñí su nombre más de veinte veces mientras buscaba en todos sitios, dejando la casa totalmente patas arriba, aumentando mi gruñido.
-¿Dónde estás? -Lo llamé, pero seguía sin aparecer. No podía salir, no debería salir, pero igualmente, abrí la puerta, destrozando el pomo y sacandola de las visagras. No sabía si era pronto o no pero me daba igual, mi obsesion ahora era encontrar al ángel que debía encontrarse a mi lado. Golpeé varias cosas pues tan solo seguía el olor que sentía familiar, tirando a una señora que me crucé y gruñéndole cuando se puso a gritarme.
"Sangre"  "Sangre"  "Sangre"  "Sangre"  "Sangre"  "Sangre"
Mi mente, que hasta ese momento era un caos, se paralizó, todos los pensamientos que la cruzaban perdieron color y tan solo el recuerdo de ese olor unas noches antes brilló. Era la sangre de Tefael, podía notar más cosas pero no era capaz de centrarme en nada más. Aceleré el paso, caminando al poco a cuatro patas que no encajaban con mi cuerpo humano, pero tampoco supe si alguien estaba viendome, como si mis ojos ya no fueran humanos, tan solo veía un humo que me guiaba hasta un callejon. Apenas un par de pasos en el interior de este hicieron que encontrase a Tefael. Mi voz desapareció y todas las de mi cabeza se habían callado, como si un agujero negro las hubiera absorbido. Me acerqué corriendo hasta él, temiendo encontrar que no podía salvarlo, pero incluso en esa situación fue capaz de alzar la cabeza. No me moví, estaba helado, sus alas, pelo, cuerpo, cara y alrededores estaban llenos de sangre. Sus manos se doblaban de formas extrañas y podía ver algunos huesos al aire. Abrí la boca, pero sentía la garganta seca. No pude contestarle, él no era capaz de verme, tenía los ojos cubiertos de algo que no me paré a comprobar. Sus palabras no tenían sentido para mi y un escalofrío mucho más grande que cualquiera de los anterior me recorrió el cuerpo. La explosión que sentí dentro de mi quedó totalmente parada un segundo antes de desbordarse, sentía que estaba al límite y aún así, me mantuve con forma humana. Acercándome con suavidad, rompí las estacas que anclaban sus alas a la pared, debía invertir todo eso en ayudarle, en levantarlo. Tocarle en ese momento haría que se volviera totalmente negro, recordaba que la oscuridad podía corromperlo también a él y sus alas ya estaban grises solo por tenerme cerca. Arranqué una enorme tela que no sabía de que era pero que estaba bastante cerca y lo tapé con ella, moviendole así las alas hasta una posición que probablemente le dolería muchisimo pero sería más fácil de cargar. Enrrollandolo como a un niño, lo até a mi espalda tras entablillarle los brazos como fui capaz con los trozos de una madera que sorprendentemente había caido a mi lado. Recoloqué los huesos como pude, sin ser demasiado delicado pero no queriendo hacerlo sufrir. Su cosnciencia debió perderse en tanto dolor, pero el sonido de su corazón era lo que movía mis pasos cuando, bastante rato despues, me encontraba saliendo de la ciudad con un fardo ensangrentado.
No pensaba, ni si quiera estaba seguro de seguir cuerdo, tan solo daba un paso con cada latido que escuchaba. Un paso. Otro paso. Otro paso.
Perdí el equilibrió por culpa de un hueco en el suelo, pero evité soltar a Tefael, por lo que me di un fuerte golpe contra el suelo. Aproveché ese descanso para respirar antes de volver a levantarme, pero la presencia de un ser delante de mi me lo impidió. Llevaba un arma en la mano y decía algo, pero no le entendía.
-Sálvalo... -Le pedí, avanzando hacia él y agarrandolo del brazo donde tenía su arma, que aunque me hirió, no hice que apartase -Sálvalo y te daré lo que quieras, sálvalo y dejaré que me mates -Había soltado a Tefael sin darme cuenta y estaba zarandeando al otro ángel con tanta fuerza que noté su ropa rasgarse. Algo de lo que hice o vio debió ser suficiente para él, escuché que murmuraba algo, dudando de qué hacer.
-Si muere no podré soportarlo, sálvalo o me volveré loco -Mi cola y otrjas aparecían y desaparecían, ya no estaba prestando atención al chico que se apresuraba a salvar a Tefael, tan solo repetía una y otra vez que lo salvase.
-Sálvalo o te mataré -Gruñí poco despues, tras veinte mil vueltas alrededor de nada, paró un segundo pero el corazón de Tefael lo reclamaba, estaba demasiado débil. Si era necesaria sangre de angel podía darse por muerto, no iba perder a Tefael. NO PODÍA PERDERLO. Mi mente no era consciente de que el tiempo había ido pasando, así que sentí que ese ángel no había escuchado nada de lo que le dije, había mirado a Tefael y se había levantado contra mi.
-¡¡He DIcHo quE LO SalVEs!! -Le grité, antes de perder por completo el control y tirarme contra él, mordiendole el cuello en forma humana, haciendo que cayera al suelo e intentase pelear. Cerré mis dientes alrededor de su tráquea y tiré, lo zarandeé, haciendo que su cabeza golpease varias veces el suelo y, cuando vi sus ojos apagarse, sabiendo que no iba a salvar a Tefael, dejé que la oscuridad ganase la batalla.


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