La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Lun Ene 22, 2018 2:24 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Allí donde la noche es alumbrada por dos lunas, una guerra sin edad ni tiempo, fue iniciada siendo un recuerdo olvidado la causa de la misma. Durante mil años tan sólo sobrevivía la maldad y el odio.
Muerte tras muerte, venganza tras venganza, creó una guerra sin fin donde ningún ser humano ganaba nada, los únicos que conseguían algo eran aquellos seres ocultos en las tinieblas, que aparecían cuando los problemas se acercaban, se alimentaban de los pensamientos y acciones perversas, estos seres también eran llamados demonios.
Gobernados por la tecnología, y los pecados capitales, los demonios caminaban entre los humanos sin que estos lo supieran, todos temían su existencia, y la de un lugar donde habitaban.
Al mismo tiempo seres mágicos que solían caminar por aquellas lejanas tierras, usando magia por donde pasaban, eran desterrados a vivir en un lugar creado más tarde por ellos, los ángeles, incapaces de estar en un lugar con tanta maldad. Muchos se dejaron corromper e influir por ella y la desesperación que reinaba por tierras humanas, convirtiéndose en alas negras o aliados de Satán. Otros simplemente renunciaron a marcharse transformándose en ángeles grises.

Tres mundos distintos
Tres seres diferentes
Pero solo una guerra eterna en la que el equilibrio se había roto.
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276 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Nov 13, 2018 3:45 am

Isaro

Al principio de todo aquello, apenas noté que Scar retirase nébeda, pero poco a poco fui empezando a sentir más, pudiendo volver a mi expresiva forma de ser. Sin embargo, uno de aquellos días no hice otra cosa que encontrarme con los brillantes ojos de Scar para empezar a llorar... había llegado al mínimo de nébeda que me ayudaba a soportar todo lo que había en mi interior, por lo que con un simple roce aquello se hizo añicos. Aunque Scar ya no estaba en peligro, lo que sentía era como si por mi culpa hubiese sucedido todo aquello que la hizo sufrir. Yo realmente había querido morirme cuando descubrí lo que les había pasado a Clarisse y a Scar, si ella no hubiese sobrevivido, no hubiese tardado mucho en reunirme con ella.

Tan solo le traía desgracia al pueblo y a ella, lo mejor hubiese sido que nunca saliese del castillo, allí mis acciones apenas influían en los demás, si hacía algo que considerasen mal me castigarían solo a mí, el resto de personas no serían perjudicadas por lo que dijera, hiciera o dejara de decir y de hacer. Uno de los tantos abrazos de Scar me hizo estrecharla con fuerza antes que conseguir la suficiente fuerza como para hablar -¿Porqué?- le pregunté entre lágrimas. -¿Porqué no me odias?- agregué al saber que no podría entender mi primera pregunta -Soy una mala persona- le recordé, sino no la hubiese dejado sola mientras estaba embarazada pensando solo en hacerle un regalo que incluso podía rechazar. Fui un iluso al pensar que simplemente comprarlo haría que fuese real, y al no protegerla a ella ni a Clarisse, pasé de ser una mala persona a alguien aún más horrible que ni siquiera protege y cuida de sus familiares "Todos me acogieron y los decepcioné" pensé, incluso Ariel estaba herida.

Solo cuando mis lágrimas dejaban de brotar por falta de agua, me imponía hacer algo de utilidad como cocinar, porque si además de ser alguien odioso ni siquiera ayudaba en lo mínimo, sí que debería simplemente morirme y estorbar menos al resto de personas "Así Scar podría encontrar un mejor hombre" pensaba una voz que me tentaba a hacerlo. Miré los cuchillos de la cocina, pero me negué con la cabeza, había muchos demonios allí, les daría tiempo de olerme antes de que expirase mi último aliento... debía encontrar una forma más rápida y silenciosa si realmente quería terminar aquella vida de desgracias continuas que tan solo traía mala suerte a los de mi alrededor.



Tefael

Estaba fumando fuera, al lado de la puerta, permitiendo que el frío me despejara la mente y el humo tranquilizara mis recuerdos. Había hablado recientemente con Edahi y me había pedido que usase mis contactos para encontrar a una comadrona de raza demoníaca, no estaba seguro de para quién realmente era aquel favor ya que me lo dijo con mucha tranquilidad, pero como yo no leía mentes, simplemente acepté y le dije que se pasaría por el pueblo en unas cuantas semanas para saber cuando y donde debía de estar, y por cuanto tiempo permanecería en el mundo de los humanos. Así que todavía no debía de haber llegado al pueblo, o mejor dicho, al exterior del mismo, ya que con la nueva barrera había muchas posibilidades de que no pudiese pasar. No sabía el tipo de barrera que había utilizado, por lo que la dejé avisada.

Ya estaba terminando el cigarro cuando un estruendo me hizo girar la cabeza hacia el interior. En ese preciso instante vi correr a un hombre y poco después a un monstruo sin forma específica que identifiqué rápidamente como mi Cryp. Desplegué las alas y los seguí aumentando la velocidad a cada segundo que pasaba, si realmente lo mataba volveríamos a retroceder ahora que incluso su marca de oscuridad había desaparecido. Noté cómo se relamía, por lo que lancé una barrera entre ambos, confinando a Cryp dentro. No era la mejor barrera debido a que cada golpe que le diera a la barrera sería como un golpe contra mí y me dañaría de igual manera... si se rompía las consecuencias estaban claras. Sin embargo, era la más rápida de conjurar y una de las más duras a nivel de fuerza necesaria para romperla -¡Cálmate!- le ordené una vez me posé en el suelo dejando detrás a aquel humano que solo podía ver unas alas blancas en la oscuridad, ya que las pequeñas manchas negras no se veían de noche. En cuanto me vio suplicó por mi ayuda, pero no le respondí -Es solo un ladrón, no hay que ponerse así, le pediremos que nos devuelva nuestras cosas y podrá marcharse libre- le dije a mi gran lobo mientras me acercaba a la barrera que golpeaba de vez en cuando intentando liberarse de mi hechizo defensivo. No quería hacerle daño, por lo que simplemente esperé hasta entender lo que sucedía -Yo estoy bien, solo salí a despejarme después de un mal sueño- le aseguré demostrándole que no tenía ni una gota de sangre derramada en mi cuerpo, lo más probable es que hubiese confundido algún tipo de pintura o resto líquido de comida con sangre.

Una vez se calmó un poco, me giré hacia el ladrón comenzando a utilizar mis poderes de Sheren a su máximo esplendor. Le sonreí amablemente pidiéndole las cosas robadas, y consiguiendo que las entregara voluntariamente mientras no apartaba la vista de mí. -Ahora te voy a curar, pero no podrás decir nada de esto a nadie ¿Si?- le pregunté con dulzura como la tendría con un niño pequeño, consiguiendo que se sonrojara... mis poderes realmente eran aterradores si los liberaba por completo, podía conseguir que todos los humanos se enamorasen perdidamente de mí, igual que con los animales, siendo para los ángeles y los demonios un atractivo imposible de resistirse. Lo curé rápidamente gracias a su físico mortal y lo dejé marchar una vez que estuve seguro de que no lo diría por no comprometerme a mí. 

Una vez se marchó me giré hacia Cryp que ya estaba de vuelta a su forma humana, pero con algunas manchas de sangre en la boca. Crucé la barrera mirándolo con mucho amor -Ahora tendré que ir a buscarte ropa- le reproché con una sonrisa sin acordarme que mis poderes de sheren seguían activos. Lo besé en los labios una vez estuve lo suficientemente cerca, y luego con la mano le quité la sangre que manchaba su rostro frotando con suavidad -Volvamos- le pedí antes de disculparme por haberle gritado, no encontraba otra manera de llamar su atención en otra cosa que no fuese su presa.


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277 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Nov 13, 2018 6:55 am

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación
Las lágrimas de Isaro por fin comenzaban a calmarse, seguramente por qe ya no era capaz de soltar ninguna más, pues sus preguntas, un tanto confusas, me dejaron claro que pese a todo lo que le había dicho, seguía culpandose de todo lo ocurrido, más o menos igual a mi, solo que con el tiempo había aceptado que aunque parte de la culpa era mía, el culpable por completo era el que me había atacado. Le acaricié con suavidad el pelo, sonriendole con cariño.
-No eres mala persona, Isaro -Le dije, justo antes de que me interrumpiera para explicarme que dejarme sola creyendo que estaba a salvo era de ser una mala persona. No aguanté mucho mantener la sonrisa antes de que se me llenasen los ojos de lágrimas al recordar lo feliz que se había ido esa mañana, con una sonrisa enorme, compañado por su padre y su hermano, que tenían una sorpresa para él y por eso lo querían llevar a la ciudad, parecía que toda una eternidad había tenido lugar entre ese día y el momento en que estábamos. Me apoyé en su hombro, sin dejar de acariciarle la cabeza, me costó un poco poder volver a hablar, pero no quería que se sintiera ignorado, asi que volví a levantar la mirada y le sonreí todo lo que pude, que fue realmente poco, no pensaba que me seguía doliendo tanto lo ocurrido, probablemente por que había estado totalmente centrada en cuidar de él.
-No has hecho nada malo -Dije, por fin, limpiandole las pocas lágrimas que le quedaban -Y yo tampoco, no es nuestra culpa lo que ocurrió -No pensaba que fuera totalmente cierto, pero si todos me decían eso, no podía ser que estuvieran ciegos. Incluso Wendy, que también había tenido una experiencia terrible, aseguró que si nosotros eramos los culpables de lo que nos había pasado, ella también podía culparse de haber sigo atacada. Le di un beso a Isaro en la mejilla por que me pareció que tenía la mente en otra cosa y no quería que los pensamientos negativos tomasen forma en su cabeza -Te quiero... y te necesito a mi lado -Le dije, estrechandolo entre mis brazos para que siguiera llorando si lo necesitaba. No tardó en querer hacer cosas, como cocinar o limpiar, por lo que decidí rápidamente que quizás era esa la forma en que él podría ir aceptandolo. Por eso, cuando lo veía más tranquilo, le pedía cosas pequeñas, que requirieran cierta concentración, pero no excesiva, pues al acabarlas se sentiría mal por no haber pensado en ello durante lo que estaba haciendo. Cambiamos las sábanas de la cama, limpiamos el polvo de la casa, le pedí que me ayudase a reorganizar casi todas las cosas que había por la casa, lavar lo que había sucio, barrer fregar, ventilar...
-¿Me ayudas a retirar la nieve de la entrada? -Le pregunté un par de dias despues. El invierno estaba por terminar, apenas quedaban unas semanas y el clima se estaba por volver más cálido, así que la nieve que comenzaba a derretirse hacía un camino bastante incómodo. Quería que paseasemos un poco, pero sabía que se iba a negar, por lo que esa fue la solución que encontré. Dejé que eligiera, si accedía era tan solo salir con un par de palas a retirar la zona del camino hasta la aldea y, si rechazaba mi idea, podíamos simplemente darnos un baño de agua tibia para que se pudiera relajar un poco más.

Mi nariz se golpeó contra algo que no había visto. Una fina capa de algo que olía a almendra de color brillante me impedía llegar hasta el asesino. Gruñí, intentando morderla, pero no podía cerrar la boca a su alrededor, así que no sirvió de nada. Estaba tan obsesionado con atravesarla que me sobresaltó el grito de Tefael, pero lo ignoré e intenté salir de todas formas. Parecía que Fifi no entendía por que estaba atacandole, pero me quedé mirandolo fíjamente mientras se acercaba a mi, esperando que de repente lograse tocarlo para asegurarme que estaba bien. Mencioné la sangre de la habitación y se apresuró a explicarme que él estaba bien, mostrandome que así era, no tenía ninguna herida, no sangraba. No me lo terminaba de creer, así que me moví inquieto por el pequeño recinto en el que estaba atrapado, como un león en su jaula. Gruñí antes de sentarme, comprendiendo que quizás al estar medio dormido había visto cosas que no había, pero no fue hasta que me tumbé que Tefael fijó su atención en el ladrón, pidiendole nuestras cosas, que obviamente no tardó nada en devolvernos, pero su sonrojo me hizo gruñir levemente, apoyando la cabeza en el suelo pero mirandolo fijamente. No entendí lo que hizo Fifi, tampoco le hacía mucho caso, pero dejó que el hombre se fuera antes de volverse a mi. Ya había recobrado el control para tomar forma humana, así que lo miraba con gesto molesto por que lo hubiera dejado irse con tanta facilidad, peso ni se vio afectado por ello, sonrió con dulzura y me quitó algo que tenía en la cara.
-No creo que haya nadie despierto -Pero sí lo había, había hecho bastante ruido al salir como para que el resto siguieran dormidos, así que lo miré sin saber qué hacer. Me sonrojé un poco al ver como me miraba, agachando la mirada al suelo y dejando que el pelo me cubriera casi por completo, hacía buena noche pero todavía refrescaba un poco. No entendí porque se disculpaba, así de las acepté sin darle vueltas y lo tomé de la mano, llevandolo a la habitación con una idea sobre qué hacer aprovechando que Edier dormía y estabamos despiertos los dos.


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278 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Nov 14, 2018 1:57 am

Isaro

Aquellas perturbadoras ideas no dejaron mi mente, pero sí se quedaron en un plano secundario, mientras Scar necesitase algo de mí debería de vivir. Después de todo es a ella a la que más le debía, por lo que prefería esperar a que ya no le fuese de utilidad o se cansase de mí. Asentí aquel día a la petición de Scar de retirar la nieve de la casa y cogí una pala para empezar con la tarea. Pero una vez en el exterior me detuve en seco olfateando el aire -Mañana nevará- le comenté dejando a su criterio el retirar o no la nieve que había, ya que al día siguiente volvería a haber más cantidad, aquella nevada sería fuerte. Podía sentirlo, como si de un susurro se tratara, que se acerca avisándome de que además del olor de la nieve, los rayos caerían del cielo y los truenos resonarían por todos lados. Sin embargo aquello solo era una sensación conectada a mis poderes, por lo que no podía garantizar que fuese tal y como había dicho, por eso decidí no decir al respecto, después de todo las tormentas ya no me asustaban.

Mis ojos carecían de brillo y mi boca de sonrisas, pues incluso las de cortesía me era imposible colocarlas en mi rostro. Fue por eso que después de un rato Scar me ofreció tomar un baño juntos. La última vez, los papeles estaban invertidos y era ella la que lloraba y sufría en su interior mientras yo forzaba a mis sentimientos a esconderse bajo una manta que hacía tiempo se esfumó. Como la última vez en la bañera, la abracé desde su espalda que se apoyaba en mi pecho y le besé el cuello con suavidad. No era por ninguna segunda intención, tan solo era porque aquello realmente me tranquilizaba. Ver que me dejaba tocar su piel sin que la molestase, que el sentir mi cuerpo y mi respiración detrás no la repugnaba, y ante todo que se sentía cómoda conmigo, pues no fue hasta después de bastante tiempo en la aldea que descubrí que a las damas les desagrada que otros las miren cuando están sin ropa, algo que no entendía, después de todo Scar era igual de hermosa con ropa que sin ropa, y a las demás les ocurriría igual. -Hueles muy bien- murmuré olfateando su cuello sin recordar que esas palabras ya habían sido dichas en un contexto similar. No sabía si era por que su olor realmente me relajaba o por que era el olor de la persona a la que amaba y por lo tanto tener cerca su olor me tranquilizaba. Siendo una sensación muy distinta a la nébeda, Scar me traía paz sin anular el resto de sentimientos.



Tefael

Las palabras de Cryp me hicieron reírme en mi interior ¿Cómo no se iban a despertar después de tanto estruendo, el único que no se enteraría sería Eider que seguiría durmiendo plácidamente en su habitación ajeno a lo que acababa de ocurrir. Para no tener que ir a por ropa, eché un hechizo de invisibilidad y de silenciamiento, consiguiendo que incluso si alguien estaba cerca, ni nos viera ni nos oyese. Sin embargo me di cuenta tarde de mi error, me había olvidado de encerrar mis poderes y Cryp evidentemente quería algo a cambio del susto que se había llevado.

Una vez entramos en el hostal sin ser vistos, no dudó en tirar de mi camiseta, creí que para quitármela, pero estaba tan ansioso que acabó por romperla. Los besos empezaron allí, más apasionados que de costumbre y poco a poco nos movimos hacia nuestra habitación, con la suerte de que para cuando mis pantalones también desaparecieron, ya estábamos dentro y él cerraba la puerta. Quité los hechizos sobre nosotros dejando solo los que la habitación ya tenía y dejé que me llevase hasta la cama caminando solo entre besos ardientes cuando necesitábamos respirar. Cuando por fin llegamos a la cama, toda la agresividad que había tenido fuera casi matando al ladrón, se había convertido en otro tipo de agresividad que me hacía gemir de placer y llamarlo con voz suave, consiguiendo lo contrario a lo que deseaba, pues al parecer aquello le daba más energías para incrementar el ritmo y aguantar más. 

Mucho rato después, ambos respirábamos con mucha dificultad tumbados en la cama. Yo me giré hacia él deslizando mis manos por su torso hasta llegar a su espalda, abrazándolo de ese modo -Si mañana no me puedo sentar tendrás que hacerte responsable- le informé, hacía tiempo que no estaba tan agresivo en la cama, por lo que ya me había acostumbrado a la alternancia de roles durante la noche y a su dulzura que ese día estuvo oculta bajo tanto anhelo.


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279 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Nov 14, 2018 9:01 am

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación
Antes de comenzar a quitar nieve, justo nada más salir, Isaro me avisó de que probablemente al día siguiente iba a nevar. Miré el cielo, completamente azul, sin saber qué le hacía pensar eso, pese a que era cierto que la temperatura había bajado durante los últimos dos días. Esperó a que decidiera a quitar o no la nieve, pero lo mejor era esperar al día siguiente, si nevaba nos ahorraríamos el trabajo y, en caso de que no, un día más no haría mucha diferencia.
-Da igual, no es urgente -Le dije, apartando un poco de nieve con el pie, reencontrando en ese momento los pequeños muñecos que había hecho la primera vez que salí a la calle después de lo ocurrido. Me agaché para recolocar bien las orejitas del pequeño Isaro y retirar la nieve de su alrededor para que no se rompiesen y volví dentro con Isaro. Mi propuesta de tomar un baño fue bien recibida, o al menos no provocó que Isaro se sintiese mal. Intenté preparar todo a medias con él, demostrandole que no había cambiado nada y seguíamos siendo un equipo. El agua caliente realmente conseguía relajar con facilidad los músculos que se me habían quedado fríos del ambiente exterior. Noté que también Isaro estaba quitándose la tensión acumulada, no sabía bien si por el agua, por mi o simplemente por algo que pensaba. No le di vueltas y simplemente me apoyé en él con suavidad, dándole un beso en la cabeza. Sonreí un poco cuando dijo, levemente distraído, que olía bien, pese a eso no pude evitar sonrojarme un poco, debía volver a acostumbrarme a escuchar ese tipo de cosas. Me giré un poco, sin querer molestarlo, para poder darle un beso en condiciones, con todo el cariño que estaba segura que Isaro necesitaba en ese momento.
-Te quiero -Le dije apoyándome de nuevo en él, pudiendo oir su corazón latiendo solo con girar un poco la cabeza. Me quedé mirándolo un momento, sabía de sobra que no estaba ni mucho menos cerca de encontrar de nuevo el ánimo que tenía antes de que atacasen la aldea, pero me tranquilizaba ver que había momentos en los que incluso podía tranquilizarse.

Sabía que Tefael estaba haciendo algo con su magia, podía notar como el pelo se me erizaba, consiguiendo que la sensación de peligro solo acrecentase lo que queria, olvidandome de ser prudente y llegar a la habitación. Preté a Tefael contra una de las mesas de la posada, eso era suficiente, ya nos ocuparíamos de arreglar lo que fuera. Intenté ir con calma para quitar la camisa de mi pareja, pero tras encontrar problemas con el primer botón, se la arranqué tan bruscamente que la tela se rasgó por completo y acabó en el suelo hecha jirones, con los botones sueltos rebotando por allí. Me dio completamente igual, casi ni lo escuché, estaba centrado en intentar lo mismo con sus pantalones, además de no perder ni un segundo en dejar que respirase más de lo debido. Sentir su lengua me electrizaba y no fui conciente de llegar a la habitación, tan solo cuando la ligera resistencia de Tefael fue removida al encontrarnos en un lugar más privado.
La voz que conseguia sacarle hacía que mis movimientos fueran más agresivos, queriendo oir como me llamaba o tan solo gemía, lo importante era que no parase y conforme más lo hacía más quería. Estando tan cegado, no fui demasiado cariñoso, tal como las ultimas veces llegué a morderle el cuello, siendo una suerte que no me llegase a transformar pudiendo pararme a tiempo, no quería destrozarlo ni tampoco matarlo por error.
La calma que siguió a la tormenta en la que había convertido tardó bastante en llegar, pero no era algo que me preocupase, ya no sentía ni el odio homicida ni la pasión tan arrolladora que casi había hecho que tuvieramos que parar para evitar que me convirtiera en un lobo gigante. Escuché la broma de Tefael, que tenía marcas rojas en practicamente todo el cuerpo. En otro momento, probablemente, me habría disculpado un poco rojo por mi excesiva fuerza, pero en el estado mental en el que me encontraba, cuyo equilibrio estaba claramente a punto de romperse, lo miré fijamente, acercandolo lo suficiente para poder agarrarle la pierna e ir subiendo.
-Puede ser una semana -Dije a modo de invitación-amenaza, queriendo a la vez descansar, molestarlo y volver a hacerlo. Ambos nos regenerábamos rápido, así que no habría problemas en un par de horas, en las que ya estaría totalmente recuperado de cualquier cosa pequeña que ocurriese. La espalda me escocía levemente, no por que me hubiera arañado, que era perfectamente posible, sino por lo mismo que desde hacía meses estaba ocultando la marca que me había hecho con su conjuro de localización, tenía extrañas cosas negras subiendome por el cuello, como una enredadera que trepa por un árbol y, pese a que me había alertado al inicio, parecía que su crecimiento no hacía nada excepto aumentar mis energías en cualquier tipo de actividad.



Última edición por Adamaris el Jue Nov 15, 2018 7:20 am, editado 2 veces


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280 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Nov 14, 2018 4:23 pm

Isaro

Su segundo beso, menos efímero que el primero, me distrajo de mis pensamientos, devolviéndome a la realidad justo a tiempo para escuchar esas cálidad palabras que consiguieron que mi falsa calma se perdiera y de nuevo brotaran lágrimas, aunque ya no sabía muy bien su causa -Yo también te quiero- le respondí entrechándola entre mis brazos quizás con más fuerza de la usual pero sin ser suficiente como para hacerle daño. Desde que me había ido quitando de la nébeda fui incapaz de volver a tomar la iniciativa para besarla, abrazarla o decirle cuanto la amaba. Sin embargo Scar no estaba enfadada por ello, tan solo se dedicaba a ser ella la que tomaba las decisiones y me repetía cuánto me quería, siendo algo extraño a mis oídos por su antigua dificultad para decirme aquellas mismas palabras, usándolas en raras ocasiones.

Mis lágrimas surcaban mi rostro, pero no había sollozo que se uniera a ellas, por lo que tan solo mantuve aquella posición con Scar entre mis brazos hasta que poco a poco volvieron a cesar, percatándome en ese instante de que el agua empezaba a sentirse fría... y a Scar no le gustaba el agua fría, al menos no en invierno -Lo siento- me disculpé cuando la solté, ofreciéndole salir del baño y hacer otra cosa juntos que a ella le apeteciera, ya que el baño al final no pudo disfrutarlo como seguramente hubiera querido.



Tefael

Su respuesta me sorprendió, normalmente después de haber perdido tal cantidad de energía habría vuelto a una relativa normalidad en la que cualquier palabra sobre el tema lo haría sonrojarse un poco, pero en aquella ocasión me aseguró que incluso podía ser una semana. Tal vez fue por que sabía que Cryp todavía necesitaba algo más para descansar o por mi propia lujuria insatisfecha con el trato recibido, que me reí ante sus palabras. Lo miré con una sonrisa muy descarada justo antes de rodar sobre él hasta quedarme sentado encima suya -Mientras te responsabilices por mí está bien- admití dejando claro mis intenciones al deslizarme lentamente sobre su cuerpo -Eso sí, debes portarte mejor. Sino... te castigaré- no le pedía que me tratase como a un rey, pero al menos que controlase un poco su fuerza. No estaba seguro de que mi amenaza pudiese ser de utilidad, porque mis castigos solían gustarle más de lo que jamás admitiría en voz alta.

Mi objetivo de calentarlo con mi roce funcionó de manera eficaz, sin embargo él también hizo de las suyas eligiendo con sabiduría dónde y cómo tocar, causando que en poco tiempo volviéramos a la situación inicial con la que entramos en la habitación... Tenía pinta de que aquella noche realmente no descansaríamos más de lo que ya habíamos dormido.


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281 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Nov 15, 2018 7:19 am

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación
Apenas con decirle que le quería, Isaro empezó a llorar y me abrazó con bastante fuerza. No me pareció que fuera realmente tristeza, sino solo una reacción a alguna cosa que pasaba por su mente segundos antes, así que tan solo lo abracé y le di besos por la mejilla y el cuello, esperando con paciencia a que se calmase. Le tomó un poco conseguirlo, e inmediatamente se disculpó por algo que no comprendí y me soltó, dandome la opción de salir y hacer otras cosas fuera. Sonreí un poco y le limpié las lágrimas de nuevo.
-Quedemonos un poco más y luego vamos a hacer un bizcocho -Le dije, volviendo a apoyarme en él y a darle un beso en la base del cuello -¿De qué quieres que sea? -Había dicho bizcocho como podria haber dicho millones de cosas, no era algo que me importase demasiado, solo quería mantener su mente más o menos ocupada, también un poco la mía. No quería presionarle demasiado para elegir un simple sabor, así que después de ver que no lograba decidirse, o quizás no se atrevía a decirlo, fingí que recordaba que teníamos todavía algo de cacao que podíamos usar. Tal como le dije, quería estar algo más de rato en el agua, parecía que todo estaba más tranquilo allí dentro donde no se oía el ruido del exterior. Seguramente Isaro sí oiría algo, pero no parecía molesto por ello.
-¿Quieres que vayamos mañana a casa de Silya? -Pese a que la casa realmente era de Cryp y, por lo tanto, de Cain, sabía que la presencia de la ángel ayudaba mucho a Isaro y esperaba que dandole la idea consiguiera hacerle un poquito más feliz, pues hacía unos días que no nos visitaban, ya que habíamos preferido mantenernos un poco aislados para evitar el sentimiento de desazón que sentían los demás al no poder ayudar en nada. Igualmente, aunque no nos habían visitado de forma oficial, si que tenía ayuda por parte de ambos para el arreglo de la habitación, que estaba pausado desde que Isaro comenzó a llorar, para evitar que se sintiera apartado. Las apredes ya estaban secas y no olía a pintura, en su lugar había colocado un jarrón de cristal, regalo de Wendy, con varias ramas de lavanda. Había logrado acabar el refugio y colocar los clavos para colgar los cuadros que, según Cain, traerían en un par de días. Tan solo me quedaban las estanterías, la mesa y el caballete por montar y colocar, antes de empezar a colocar todos los artículos de pintura. Gracias a la idea de Silya, añadimos un pequeño carro de té de madera clara que Isaro podría usar para tener las pinturas siempre cerca del caballete, ya que sería un engorro tener que estar yendo y viniendo si decidía pintar en el salón o cualquier otro lugar.  Ya que no podía irme, los demás se ofrecieron a comprar las pinturas, carboncillos y lienzos en la ciudad. Quería que, cuando Isaro se diera cuenta lo que sucedía, estuviera todo terminado y, para eso, tenía que darme prisa.

Sonreí picaramente al notar como Tefael aceptaba mi propuesta, colocándose muy poco sutilmente encima de mi. Estaba claro que no le había molestado tanto si quería repetir, pero quizás tenía razón, por lo que intenté ser más gentil con él, más cariñoso y procurar que esta vez no fuera simplemente una forma de desfogarme. Por desgracia, no tardé en perder el control y empezar de nuevo a ser tan dominante que apenas le dejaba decir nada si no era algo que aumentaba mis ganas. Solo logré no notarle las alas, la oscuridad que quería imponerse sobre mi cordura me invitaba a morderlas y tirar de ellas para moverle, sabia que hacer eso le causaría un gran dolor e incluso estando tan poco controlado podia arrancarselas sin querer, asi que, salvo un par de caricias, mantuve mis manos completamente alejadas de cada una de sus plumas. Para no sentir tentación de agarrarlas, pasé la mano por la cintura de Tefael, buscando alguna forma de aumentar el placer que él sentía, jugando con cada uno de los lugares que sabía que lograban hacerlo enloquecer, susurrandole tambien al oido pero sin darle la opción de terminar, descansar o parar más de lo necesario. Y así, horas despues, el sol comenzó a colarse por la ventana en una de estas pausas. Le acaricie la mejilla y volví a besarlo , suponiendo que era mejor parar para cuando apareciese Eider, dejandolo dormir un poco mientras yo me iba a duchar para bajar a nuestro pequeño a desayunar.


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282 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Nov 16, 2018 4:36 am

Isaro

Sus delicadas manos rozaron mi rostro retirando de él cualquier lágrima que se hubiese quedado atrás, acepté la idea de quedarnos un poco más aunque el agua empezaba a enfriarse, ya que en un momento dado podíamos echar agua caliente en el interior de la bañera para compensar. Pensé sobre el bizcocho, estábamos en época de cítricos, por lo que un bizcocho de limón sería lo más rentable, además de que estaban deliciosos. Pero no estaba seguro de si Scar lo había probado alguna vez y le gustaría, cuando yo aprendí a cocinarlo fue durante el viaje con Edahi y Silya... él realmente parecía un cocinero profesional desde que lo conocí tan pequeñito. La sugerencia de Scar me hizo asentir -De cacao estará bien- respondí, ese estaba seguro de que le gustaba mucho por lo que fue más que bienvenido.

-De acuerdo- contesté volviendo a abrazarla, esta vez con la suavidad habitual -Hace días que no veo a nadie- añadí. Aunque sabía que aquello se había decidido de ese modo para no incomodarme en aquel momento de fragilidad, no podía negar que los echaba de menos, aunque solo fuera ver sus rostros u oírlos de lejos mientras caminaban cerca de la casa.



Tefael

Para mi grata sorpresa volvió a su habitual gentileza, marcando un ritmo pausado con el que disfrutaba más. Sin embargo aquello duró poco, y aunque yo estaba sobre él, Cryp seguía siendo el que marcaba el ritmo con las caderas, por lo que cuando menos me lo esperaba la situación cambió repentinamente volviendo a ser similar a la vez anterior -Cryp...- murmuré intentando pedirle que fuese mas lento y menos brusco, pero consiguiendo lo opuesto por culpa de mi voz susurrante y ronca que estaba llena de placer.

Sus manos me acariciaban con habilidad deteniéndose allí donde más lo disfrutaba, causando que se detuviera cada vez que me notaba demasiado excitado -Qué cruel eres- le murmuré sin conseguir que aquello lo motivara a dejarme terminar. Vez tras vez, aquello se repitió haciendo que aunque disfrutara mucho le tuviera que suplicar por que no se detuviese, ya que si no él era capaz de dejarme a medias... lo veía en su sonrisa pícara, no dudaría en causarme ese tipo de sufrimiento para que deseara más que terminásemos el descanso.

El sol ya había aparecido cuando Cryp dio por terminada la noche. No podía negar que estaba adolorido, pero en aquel momento en lo único en lo que podía pensar era en una buena siesta. Algo que nunca llegó, ya que cuando Cryp se levantó a ducharse yo también lo hice, estaba totalmente manchado y cubierto de sudor y otros restos... necesitaba aquella ducha más que él, sin embargo opté por no meterme al mismo tiempo que él sabiendo como acabaría la cosa entonces. Prefería dejar aquello para otro día en el que nos duchásemos por la noche o en el que Eider no nos estuviera esperando para desayunar.

Incluso con la ducha, necesité de magia para terminar de eliminar toda la suciedad y el olor que Cryp me había dejado. Bajé a desayunar con el pelo todavía húmedo, viendo como acababan de empezar a desayunar. Me senté en la otra silla y pedí lo mismo que ellos, pero era evidente que me encontraba incómodo sentado ya que aquella zona todavía no se había curado del todo. Miré con una pequeña sonrisa a Cryp -Espero que no hayas olvidado lo que te dije esta noche- le comenté, no se había portado como me aseguró, por lo que esa noche habría castigo para él.


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283 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Nov 16, 2018 6:55 am

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación
Podía ser impresión mía, pero Isaro parecía más calmado, lo que hacía que me sintiera mejor yo también. Aceptó que llevaba mucho sin ver a nadie, entendía como se sentía, solo que yo podría haber estado todo un año sin ver a nadie que no fuera él y seguir más tiempo sin sentirme mal. Antes de ponernos a hacer nada, nos secamos y fuimos a la habitación para vestirnos de nuevo, echando la ropa para lavar antes de nada. Me acerqué cuando Isaro estaba sentado en la cama para secarle el pelo con suavidad, no quería que volviera a enfriarse, además estaba segura de que nunca rechazaría que le acariciasen. Le di un beso con suavidad, agachandome delante. Quería preguntarle como estaba, si se encontraba mejor o si prefería descansar un poco o incluso hacer otra cosa, pero sabía que tan solo conseguiría hacer que volviera a llorar o que se sintiera mal por preocuparme, asi que le acaricié la mejilla con suavidad.
-Te quiero -Dije cuando me miró. Había notado que ya no se atrevía a decirlo, como si al ponerlo en voz alta por iniciativa propia fuera a romper algún tipo de hechizo o sello, por eso siempre que lo veía distraído, le recordaba que seguía queriendole, eso significaba que al menos se lo decía unas 100 veces al día, más todas las veces que simplemente se lo decía por que me apetecía. Después, cuando ambos tuvimos el pelo más o menos seco, me hice una trenza y fuimos a hacer lo prometido.



Pasé bastante rato metido bajo el chorro de agua de la ducha, ignorando si estaba fría o no, prestando poca atención a mi alrededor. Cuando por fin salí, Tefael continuaba despierto. Se levantó algo pesadamente y entró a ducharse, seguramente había estado adormecido ese rato y por eso no había entrado conmigo. Me vestí sin prisa y, al ver que Fifi tardaba un poco, cogí mis cosas y salí a la habitación de Eider, que ya estaba despierto y vistiendose. Bajamos juntos a desayunar, pedí algo para ambos, avisando al camarero de que más tarde se uniría alguien más, así estaría más atento a nuestra mesa. Apenas llegaron nuestros platos, Tefael por fin se sentó a nuestro lado. Parecía bastante cansado, cosa que no comprendía pues yo me encontraba perfectamente, pero me sentí levemente culpable por ello, lo que se acrecentó cuando me recordó el castigo por no ser cuidadoso con él. Me sonrojé un poco, pero no había mucho que hacer ya, asi que le pedí que se levantase un segundo y tiré de él para sentarlo encima mío. Las sillas eran duras, probablemente ahora podría desayunar más tranquilo sin molestias. Eider parecía disfrutar su desayuno, pese a tener menos carne de la que tomábamos cuando estabamos en casa, más por la falta de producto a esas horas que por otra cosa.
-Lo siento -Le dije, dandole un beso, esperando que aunque no fuera suficiente para paliar todo lo que había hecho, ayudase un poco a que fuera indulgente -, estaba un poco... -Dejé la frase en el aire, sabiendo que Eider querría saber a qué nos referíamos y de verdad que prefería evitar el tema. El camarero volvió con el desayuno de Tefael y se quedó mirandonos durante un segundo bastante sorprendido, como si estuvieramos haciendo algo extraño o nunca hubiera visto a dos personas juntas. Me quedé mirandolo tan fijamente como él a nosotros hasta que se incomodó, pidió disculpas y se marchó, con la cabeza gacha. Cuando un pensamiento tan desagradable como sonreir al pensar en atacarle cruzó mi cabeza, me di cuenta de que ya no podía seguir fingiendo que nada ocurría.
-Fifi... - Le dije, pasando el brazo por su cintura -¿Te parece si volvemos a la aldea? -Le propuse, sin querer meterle prisa. ¿Cómo no me había dado cuenta de hasta que punto estaba afectandome el avance de aquella cosa oscura? No, no era cierto, sí me había dado cuenta, pero había estado retrasandolo una y otra y otra vez, por que Eider estaba sonriendo, por que estabamos lejos, por que era un día especial, siempre tenía una excusa preparada para dejarlo un tiempo más, retrasarlo hasta el límite. Y ahora, estaba en el límite. Eider tenía un gran oido, asi que no pude decirle nada más hasta que pudimos hablar en la habitación, mientras él se preparaba para salir a pasear.
-Creo que es hora de ir al infierno, no quiero que Eider venga -Le dije en cuanto el tema volvió a salir, antes de cambiar de idea, pues comenzaba a buscar nuevas excusas. Mantuve la firmeza de la falsa apariencia sin marcas extrañas, pretendía esperar hasta estar en un lugar lo suficientemente seguro para que Tefael no tuviera un ataque de pánico al verlo.



Última edición por Adamaris el Miér Dic 12, 2018 7:05 am, editado 1 vez


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284 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Nov 17, 2018 6:52 am

Isaro

Me dejé guiar por Scar hasta la habitación donde comenzó a secarme el pelo casi pareciendo más caricias que un simple secado como los que yo me hacía a mí mismo simplemente revolviéndome el pelo y frotando con la toalla rápidamente. Cerré los ojos permitiendo que hiciera lo que quisiera con mi cabello... era muy agradable la sensación de las manos de Scar a través de la toalla. Sentí su suave mano deslizarse en mi rostro, haciendo que abriese los ojos para mirarla, y como desde que la nébeda desapareció no dudó en decirme que me quería -Y yo a ti- respondí, era evidente que la amaba con todo mi ser, sino no me hubiese quedado. Sabía que solo causaba problemas a los que estaban a mi alrededor, haciéndolos sufrir o llorar, pero por más que me dijera que debía irme de sus vidas para siempre, era incapaz de hacerlo. Amaba demasiado a Scar, y sabiendo lo mucho que lloraría se me hacía difícil tomar aquella decisión que a pesar de todo parecía ser la más correcta.

Una vez estuvimos listos, pude observar como se trenzaba su cabello -Estás muy guapa- admití, me habría encantado dibujarla con aquel peinado, pero eso era otra de las cosas imposibles para mí. Scar solía usar habitualmente una coleta alta, así que cuando cambiaba de peinado se hacía más destacable, por no decir que me encantaba cuando se lo dejaba suelto y su cabello ondulado se movía con libertad por sus hombros y espalda. "Si fuera primavera habría querido ponerle flores" pensé sabiendo en mi cabeza lo bien que le hubiese quedado. La seguí hasta la cocina encontrando con la mirada inmediatamente un montón de limones entre la cesta de la fruta, sin embargo no dije nada al respecto, a Scar le gustaba mucho el bizcocho de cacao.



Tefael

Sonreí abiertamente cuando conseguí por fin que se sonrojara como habitualmente hacía, me había dejado un poco preocupado la picardía que había en su interior, cuando de los dos el más tímido con diferencia era él. Me levanté cuando me lo pidió sorprendiéndome al notar que tiraba de mí para sentarme en su regazo. Dudé sobre si quedarme allí, ya que era peligroso sentarme allí... podía despertar al lobo feroz en el proceso y sentía que ya me había devorado suficiente esa noche. Al final, sabiendo que lo hacía con buena intención permanecí allí disfrutando de aquel beso suave y de unas disculpas sinceras, me reí con tranquilidad sabiendo que no lo había hecho queriendo "Pero eso no lo librará de esta noche" pensé sabiendo cuál sería su castigo.


El camarero se nos quedó mirando cuando volvió con mi comida, era evidente que nunca había visto a dos chicos ser tan íntimos entre ellos. Cryp y él mantuvieron un contacto visual prolongado, mirándose mutuamente hasta que desvió su mirada hacia mí y encontró con que mi mirada era más incomodante que la de Cryp, pues yo lo estaba desnudando con la mirada... una mirada que resultaba muy efectiva ante aquellos que no estaban acostumbrados a recibir ese tipo de evaluación. Cuando se marchó, Cryp me rodeó la cintura con su brazo llamándome con suavidad, me estremecí al pensar que aquello podía significar que había despertado al lobo feroz, pero por suerte no fue así -Si es lo que quieres así lo haremos- le respondí con facilidad, nos habíamos ido porque consideraba que era un mal ambiente para lo inestable que estaba, sin embargo si él quería volver no estaría tampoco mal, así vería a su hijo y podría calmarse más -Además te prometí que veríamos florecer el árbol, no quedan demasiadas semanas para que eso suceda- admití, el árbol de Learty era de los primeros en florecer, pues todavía hacía frío cuando sus flores aparecían siendo éste un adelanto de la llegada de la primavera. 


Una vez terminamos de desayunar recogimos todas las cosas, nos habíamos quedado esa noche en el hostal porque se nos había hecho tarde el día anterior y Eider estaba cansado, así que tras un paseo volveríamos a casa y prepararíamos las cosas para volver a la aldea. Eider estaba muy emocionado con volver a ver a sus hermanos, reales y adoptivos, al igual que ver a su madre y a Wendy, a los cuales extrañaba un poco. Fue cuando todos habíamos subido para coger las cosas que nos faltaban, cuando escuché el porqué de la vuelta a la aldea. Mi rostro se tornó serio, si él quería ir al infierno significaba que realmente no se encontraba bien, sobretodo por su insistencia en dejar a Eider en la aldea en vez de llevárnoslo para que conociera a mi familia, y a todos los buenos amigos que teníamos allí... -De acuerdo, entonces una vez llevemos a Eider iremos a un portal del infierno- yo tenía carta libre y podía entrar por donde me apeteciera, pero eso no era lo habitual, por lo que tendríamos que tomar un portal que nos llevara a una de las puertas del infierno para poder entrar de manera oficial allí.


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285 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Nov 17, 2018 7:34 am

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación
Seguía pendiente del estado de Isaro, quien parecía estar sonriendo a pesar de que no era capaz de hacerlo, pero sus ojos parecían a veces un poquito más brillantes, como si una pequeña estrella se hubiera despertado. No le dije nada, simplemente fui con él a la cocina.
-Estás muy guapa -Lo miré sorprendida y sonrojada, no esperaba que fuera a decirme algo asi hasta mucho tiempo despues, así que jugué con el final de la trenza, avergonzada y sin saber que responder. Le di la mano y entrelacé los dedos, evitando mirarlo para no ponerme áun más roja de lo que ya estaba.
Nos pusimos a preparar el bizcocho, sacando primero los recipientes para ello. Isaro de vez en cuanto tenía la mirada fija en otro lado, asi que tras un par de veces viendo que miraba a otro lado, intenté averiguar qué era lo que llamaba su atención. Tan solo estaba la cesta que nos habían traído los vecinos con los limones que nos correspondían, sin duda demasiados para nosotros dos, pues no los usabamos para casi nada. No pensé que fuera eso hasta que volvió a mirar en esa dirección.
-¿Isaro? ¿Querías usar los limones? -Le pregunté, esperando que no se sintiera mal por que me hubiera dado cuenta. Ya teníamos parte de los ingredientes mezclados, el cacao entre ellos, por lo que ya no podíamos cambiar el sabor, aunque podíamos hacer otra cosa. Pensé un momento antes de ofrecerle si quería hacer limonada, podíamos salir a por menta una vez saliera el bizcocho del horno y volver para hacerla. Ademas, ya que al dia siguiente ibamos a ir a ver a Cain y Silya, podíamos llevarles un poco para que tuvieran.

El rostro habitualmente divertido de Tefael se volvió serio cuando le dije el porqué quería ir al infierno. Realmente no hizo falta explicarselo por completo, solo con pedirle que Eider no nos acompañase, él sacó sus propias conclusiones, casi seguro que acertadas. Se mostró bastante comprensivo e incluso accedió a entrar por un portal y no crearlo él, cosa que realmente agradecí, pues cuanto peor me encontrase, más fácil era que me descontrolase. Quise pedirle más cosas, ahora que estaba pensando más o menos con claridad, que me apartase de golpe si le hacía daño, que no dejara a Eider a solas conmigo demasiado rato, que no se fiase de mi y durmiera en otra habitación para ponerme más dificil el atacarle, pero no pude, era peligroso, pero pese a poder no les había hecho daño a ninguno de los dos, al menos no intencionadamente. El solo recuerdo de lo ocurrido esa noche, hizo que empezase a sentir calor rápidamente, así que tuvie que usar casi todo mi autocontrol para evitar empujar a Tefael a la cama cuando se puso de espaldas a mi. En cambio, huí al baño para lavarme la cara, la cual practicamente metí bajo el agua fría. Por supuesto, este gesto no pasó desapercibido, pero si se preocupó, Fifi prefirió no decir nada. Nuestro viaje se alargó un poco ya que no me parecía bien obligar a Eider a volver tan rápido a la aldea para quedarse allí indefinidamente, por lo que acepté terminar nuestros planes en la siguiente ciudad, donde había un festival que nos habian recomendado y, después, volver inmediatamente a la aldea. No serían más que cuatro o cinco días más y llegaríamos a tiempo para la entrada de la primavera, época en la que florecería el árbol de Learty y podríamos verlo con nuestro pequeño hijo felino antes de ir a ocuparnos de mi recuperación.



Última edición por Adamaris el Miér Dic 12, 2018 7:05 am, editado 2 veces


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286 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Nov 17, 2018 2:55 pm

Isaro

La pregunta de Scar me hizo darme cuenta de que había observado demasiado a aquellos limones. No quería que se sintiese mal por no haber descubierto mi idea antes, ya que bastante mal me sentía yo por no haber sido capaz de decírselo cuando preguntó por un tipo de bizcocho -No estaba seguro de que te gustase, nunca lo he cocinado para ti antes- le expliqué intentando que no se molestase por que siguiese siendo incapaz de decir lo que pensaba hasta que era demasiado tarde para comentarlo -Por lo que preferí hacer el que sugeriste- añadí, después de todo aunque yo prefería el de limón el de cacao seguía estando muy rico, más aún si Scar estaba conmigo en la cocina ayudando con los ingredientes.

Su sugerencia me alivió, asentí con suavidad sabiendo que lo hacía con la mejor de sus intenciones, la limonada estaba bien. Era ácida y dulce al mismo tiempo, una gran combinación de sabores, sobre todo unida a un bizcocho o una tarta. Estuvimos charlando mientras el bizcocho terminaba de hacerse, aunque se podía decir que ella hablaba y yo de vez en cuando respondía y hacía preguntas para mantener la conversación.
 


Edahi

Tras la vuelta los días transcurrieron pacíficamente, Wendy estaba más que feliz con volver a ver a todos los niños, y también con la posible idea de tener otro niño del que cuidar, cosa que no estaba seguro de cómo tomármelo. Gracias a que podíamos transportarnos fácilmente a través de los sueños, en los días libres que Wendy no daba clases ni tenía nada urgente que hacer, aprovechábamos para visitar otros lugares, siendo en algunas ocasiones el mismo si sentía que le había gustado mucho el lugar pero no habíamos podido ver por completo la zona. También aprovechamos esas escapadas para comprar las estanterías y el resto de muebles que Scar quería para la habitación de Isaro y que compré gustosamente. Había ahorrado mucho durante todos esos años, por lo que no me importaba ser un poco más Tefael, y gastarlo en las personas a las que quería.

Me sentía muy feliz con Wendy a mi lado, por lo que no hice ni un intento de avanzar la relación, manteniendo aquellos besos en los que me contenía a sujetarla por la cintura o gestos similares. Además, teniendo la cuestión del hijo de Y'ami muy presente, sentía que lo mejor era esperar unos años a que estuviese más cómoda con mi presencia.


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287 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Nov 18, 2018 12:35 pm

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación
Notaba a Isaro aún un poco incómodo, como si tuviera miedo a decir cualquier cosa, su mente estaba en tro lado y sin duda alguna no estaba animado para hacer nada, pues incluso aunque intenté que hablase de algo, tan solo respondía con monosílabos o hacía preguntas simples al ver que me quedaba callada. No quería que se esforzase tanto, si no le apetecía hablar no había problema. Le di un beso cuando preguntó algo dos veces seguidas.
-¿Quieres que hagamos algo? Aún le queda un rato para terminarse -Esta vez no tenía planes secundarios, así que si no se le ocurría algo seguramente acabaríamos leyendo o similar. Le cogí la mano y se la acaricié suavemente mientras dejaba que pensase con calma, si le metía demasiada presión se vendría abajo. Tal vez le apetecería dar una vuelta por los alrededores, jugar con la nieve o buscar algo que pintar.


Wendy:
-Nombre: Wendy D'font
-Edad: 20
-Descripción fisica: Una chica de cabellos largos, ojos color miel y piel clara. Es un poco más delgada de lo que a Scar le gustaría, pero se niega a comer más de lo que necesita. Suele llevar las manos limpias y las uñas arregladas, el pelo suelto decorado con un lazo y no utiliza ni pulseras ni colgantes, tampoco anillos. Le gusta ir con colores cálidos, como el marrón o el naranja, y prefiere los vestidos, a no ser que necesite llevar pantalones (por ejemplo, para ir a la montaña o ayudar en algo).



-Descripción psicológica:  Desde pequeña siempre ha sido una chica tímida pues sus padres, al ser un mitad ángel y una medio demonio no eran bien vistos en casi ningún circulo social. Le encanta la naturaleza y con su tía aprendió todo lo que pudo antes de que sus caminos se separasen, por lo que se enfada si alguien la hiere o ensucia. No le gusta hacer daño a los animales ni destrozar las plantas, por lo que prefiere no mirar cuando hay caza o talan para leña. Es muy dulce y amable, pero su timidez le impide mucha de la sociabilidad que le gustaría tener, por suerte para ella, Scar es un remolino. De llanto fácil y alegría contagiosa, parece más una niña cuando esta rodeada de algo que le gusta.
-Historia: Los padres de Wendy, su tía y su primo mayor se mudaron a la aldea improvisada cuando ella tan solo tenía tres años. Sus recuerdos de esa época son borrosos, pero el olor del valle, la tranquilidad y el haber huido de unos horribles ruidos nocturnos hicieron que la pequeña durmiese bien y sin problemas durante el resto del tiempo. Nicole, su tía, la alentó con su amor a la naturaleza, enseñandole a partir de los cinco años todo lo que sabía y la pequela podía aprender. Su madre, Martha, una medio demonio que había escapado por los pelos de la masacre a su familia, la cuidaba pero nunca la notó tan cariñosa como cuando estaba con su padre. Wendy no lo entendía y sus preguntas se respondian con "tiene un mal día, cielo". Jack, su padre, medio ángel, intentó enseñarle la magia que conocía, pero enseguida se dieron cuenta que las habilidades sobrenaturales de la pequeña no se desarrollarian si ella no quería. Y la pequeña, ignorando a sus maestros, salía corriendo tras una mariposa o se paraba a alimentar a cualquier animal.
Conforme crecía, algunas de las conversaciones qe antes pasaban inadvertidas para ella, fueron cobrando sentido. Su madre se había quedado embarazada sin proponerselo, Jack no quería hijos pero no había sido capaz de abandonar a Martha a su suerte. Siendo una niña no deseada, aunque si su madre la veía llorar o herida, si se paraba, no solía mostrar verdaderos signos de amor a su pequeña. Nicole, hermana de Jack, que no había podido tener hijos, le brindaba todo el cariño que su madre no le profesaba. Noir, su primo mayor, hijo del marido de Nicole, fruto de una relación anterior, un ángel, no era partidario de jugar con niñas. Él quería unirse al ejercito.
Cuando cumplió los 16 años, se escapó de casa, haciendo que su madre fuera tras él.  Algunas cartas llegaron durante los siguientes años, con su nuevo hogar, la novia de Noir y el nuevo hijo, un humano adoptado por parte de Nicole. Pero, tras un par de semanas sin noticias, los padres de Wendy tomaron rumbo a aquella morada, dejando a la joven en aquella aldea protegida, donde estaban seguros de que su vida continuaria tranquila y sin problemas. Le mandan una carta cada semana mínimo y, si no pueden, una paloma de luz, creada por Jack, la visita poco despues, para llevarle un regalo y quedarse con ella al menos unas horas.
-Gustos y disgustos:
+La naturaleza
+Los animales (sobre todo los zorros y serpientes) y las plantas (sobre todo la lavanda y la menta)
+Los dias con el cielo lluvioso
+La cecina
+Té de lavanda (Laimae) y menta
+Las noches donde las nubes rodean la luna.
+Cuevas oscuras
-Los sobrenaturales extremistas
-Su tio
-Que le pregunten algo y se la queden mirando muy fijamente
-Que Scar llore
-Poderes: No los ha desarrollado (por elección propia).
-Extras: Cuida de los niños de la aldea y es la profesora de naturaleza oficial, encargada de ir a por hierbas medicinales y separación de hongos venenosos. Vive con Scar desde hace relativamente poco, pero se lleva genial con ella. Ha aprendido medicina humana para complementar los conocimientos de Scar.
Los días siguientes de volver de casa de Y'ami, Edahi parecía mucho más animado que cuando estuvimos allí, probablemente intentando no mostrar sus preocupaciones, cosa que en ningún caso servía de nada, al menos conmigo. Visitamos muchos más lugares de los que nunca pensé que podría ver e incluso alguno de ellos más de una vez, ya fuera por mi petición o solo por que a él le apetecía. Le eché una mano eligiendo los muebles de la habitación de dibujo de Isaro, pues Scar la estaba modificando a escondidas, esperando poder animarlo con ello. Cain y Silya parecían comenzar a acostumbrarse a la tranquila vida de la aldea y me daba la sensación de que con los rápidos avances de Ceci no tardarían en irse, dejando a la pequeña en la casa si no quería irse con Ariel y Zahán, ya que ellos podían vigilarla sin problemas en cualquier momento.
Las clases con los niños iban muy bien, pero todos echaban de menos a Isaro en ellas, aún con todo, decidieron ser buenos y dejar en su ventana una corona de flores con un papelito con su nombre, que al inicio era un trozo pequeño pero acabó siendo un enorme recorte con palabras y dibujos de todos.
Una tarde, poco después de comer, escuché unos pasos en la puerta, estaba en el sofá contándole algo a Edahi, cuando levanté las orejas, sin saber quién era, pues me había habituado a los ruidos de la aldea y uno extraño me alertaba. Unos toques sonaron y rápidamente supe quién era, asi que sonreí y me levanté con calma a abrirle la puerta a mi padre. Que... para mi sorpresa, estaba acompañado por mi madre.



Última edición por Adamaris el Miér Dic 12, 2018 7:07 am, editado 2 veces


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288 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Nov 22, 2018 8:59 am

Isaro

Su beso y su pregunta me hicieron pensar, no había muchas cosas que me apeteciese hacer, pero si era por Scar haría lo que fuera. Al principio pensé en dejarle decidir a ella, tal y como con el bizcocho, pero sabía que sus esfuerzos eran para que yo hiciese algo que quería por lo que tras pensarlo un poco apreté un poco la mano que Scar me había cogido, para que supiera que ya tenía algo que prefería hacer sobre el resto de las cosas -Volvamos a la cama- le pedí, no era mucho, pero de todas las cosas que podíamos hacer juntos, tumbarnos en la cama y permanecer abrazados o tomados de las manos era lo que en aquel momento deseaba. Tal vez no era lo que Scar esperaba, sin embargo, aceptó sin dudarlo llevándome hacia nuestra habitación, donde permanecimos hasta que se acercó el momento de sacar el bizcocho del horno.



Edahi

Estábamos sentados en el sofá, descansando un rato tras la comida, no había mucho que hacer, por lo que mirábamos si había algún sitio que quisiéramos visitar en los próximos días. Desde el primer viaje habíamos empezado a acumular algunas ropas extranjeras y comidas como frutas o especias difíciles de encontrar en la zona, por lo que empezábamos a pensar si llevar algunas cosas al trastero, ya que aunque eran atuendos bonitos, muchos eran más frescos debido a que se encontraban en otra estación, o simplemente más al sur, así que en el invierno de aquella región no eran muy útiles.

Dejé que Wendy abriera la puerta, entretenido con la lista de cosas que guardar, pues después de aquellos meses, ya había cosas mías en su armario y algunos objetos en las estanterías. No fue hasta que no escuché ninguna palabra por parte de nadie, que me giré para ver quién era, sorprendiéndome al reconocer a mi suegro -Jack, no te quedes en la puerta- le comenté con una sonrisa mientras me levantaba, descubriendo que tras él también estaba mi suegra... aunque no era tan apreciada para mí -Pasad- comenté con educación, aunque no me agradara mucho, seguía siendo la madre de Wendy, por lo que me contuve en mostrar públicamente las pocas intenciones que tenía de llevarme bien con ella.


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289 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Nov 24, 2018 7:08 am

Scar:
-Nombre: Marie Anne Limesground, "Scar"
-Edad: 89
-Descripción fisica: La piel de Scar es de un tono claro pero algo más oscuro que la de Wendy pues se pasa más tiempo al sol, sus ojos de un tono lavanda suave y el pelo violeta casi blanco, siempre atado en una coleta o trenza, casi nunca decorado con nada salvo algún lazo regalo de su amiga Wendy. Le gusta vestir cómoda, con camisetas simples de colores básicos, su chaqueta de "aventuras" y unos pantalones casi siempre destrozados por sus continuos viajesfuera de la casa. Le gusta llevar un a cinta al cuello como si fuera un collar y un par de pulseras que su hermana le dió cuando eran más pequeñas. A su espalda, dos enormes alas marrones creadas por Tefael le dan el aspecto de ángel que siempre quiso.


-Descripción psicológica:  Una chica fuerte, dura, borde y algo agridulce. Es muy directa cuando tiene algo que decir y no se corta un pelo al hablar. Es borde si la situación lo requiere pero sabe cuando debe mantenerse callada. Su caracter desaparece cuando ve un ciervo, pues es su animal favorito.
-Historia: Amaia y Eduardo, sus padres, abandonaron a Scar a sus siete años en la aldea donde ha crecido desde entonces, diciendo que iban a buscar a su hermana. Jamás volvieron. Scar no les odia, pero sabe que si volvieran no los trataria como padres. Se crió con ayuda de los padres de Cain, que la cuidaban como alguien más de la familia, y unos vecinos sin hijos, que la acogieron como tal. Estos han sido desde entonces sus padres, viven aun en la aldea, aunque ella decidió montarse su propia casa más cerca del bosque, bien camuflada, como refugio para un posible ataque. Su historia no es más compleja que eso.
La unica peculiaridad es que su padre era un ángel caido, por lo que la mancha de oscuridad devoró una de las alas de Scar antes de que esta comenzase a andar. Es una mutación genetica que no afectó a su hermana mayor.
-Gustos y disgustos:
+Correr junto a Ocho
+Nadar en el lago desnuda
+El pescado, en especial la trucha frita
+Aunque jamás lo admitirá, volver a ver a sus padres
+Isaro
-Luna nueva
-Eclipses
-Que se burlen por su unica ala
-....
-Poderes: Mantener la estabilidad en una caida
Arma sagradas (regalo de sus padres para que se protegiera), es una daga que hace mucho dejó de ser realmente sagrada
Curación
Vuelo
Si sus emciones se descontrolan, comienza a llover a su alrededor.
-Extras: Vive con Wendy en su casa junto al bosque, aunque visita a sus padres cada dos dias.
Tiene un perro llamado Ocho en el bosque. Entra a casa a dormir y come con ella. Ocho es un mestizo de Pastor alemán y Rottweiler y lo llamó asi por el antifaz que tiene en los ojos, que forma el simbolo infinito.
Es mitad guardían, mitad alquimista con un don innato mínimo para Miada, es decir, no cura las heridas, sino que las restaura. No sabe controlar el tiempo ni sabe que tiene este poder, ya que nunca se ha activado.
El nombre real de su hermana era Rilleta Kathleen pero, al ser muy largo y dificil, todos la llamaban cariñosamente Ricca.
Tiene una relación con Isaro y ha comenzado a vivir con él
Su hija Clarisse murió por culpa de Mitzrael con 3 meses de gestación
Isaro parecía tranquilo, al menos no estaba llorando, probablemente por que no le quedaban lágrimas, pero eso era suficiente para mí por el momento, si se encontraba suficientemente bien para no llorar, significaba que al menos estaba mejorando poco a poco. Le sonreí cuando pretó mi mano, parecía que ya había elegido.
-Volvamos a la cama -Me sorprendió un poco que me pidiera eso, pero a decir verdad también me parecía increíble verlo levantarse cada día sin dudar, tan solo por que se lo pedía, cuando yo había pasado casi un mes tumbada sin querer moverme. Y por eso estaba segura de que era duro para él decir lo que quería hacer sin que yo se lo propusiera primero. Me acerqué a darle un beso y lo acompañé a la habitación sin quejarme de ello, acariciandole la cabeza el rato que estuvimos allí, en silencio. Tras ese rato, el bizcocho ya debía ser sacado, así que nos levantamos para sacarlo.Ya que debía enfriarse para sacarlo del molde y poder probarlo, cogí de nuevo su mano y tiré con suavidad de vuelta a la cama, salvo que esta vez, Nemamiah subió de un salto con nosotros para tumbarse entre nuestras piernas.


Wendy:
-Nombre: Wendy D'font
-Edad: 20
-Descripción fisica: Una chica de cabellos largos, ojos color miel y piel clara. Es un poco más delgada de lo que a Scar le gustaría, pero se niega a comer más de lo que necesita. Suele llevar las manos limpias y las uñas arregladas, el pelo suelto decorado con un lazo y no utiliza ni pulseras ni colgantes, tampoco anillos. Le gusta ir con colores cálidos, como el marrón o el naranja, y prefiere los vestidos, a no ser que necesite llevar pantalones (por ejemplo, para ir a la montaña o ayudar en algo).



-Descripción psicológica:  Desde pequeña siempre ha sido una chica tímida pues sus padres, al ser un mitad ángel y una medio demonio no eran bien vistos en casi ningún circulo social. Le encanta la naturaleza y con su tía aprendió todo lo que pudo antes de que sus caminos se separasen, por lo que se enfada si alguien la hiere o ensucia. No le gusta hacer daño a los animales ni destrozar las plantas, por lo que prefiere no mirar cuando hay caza o talan para leña. Es muy dulce y amable, pero su timidez le impide mucha de la sociabilidad que le gustaría tener, por suerte para ella, Scar es un remolino. De llanto fácil y alegría contagiosa, parece más una niña cuando esta rodeada de algo que le gusta.
-Historia: Los padres de Wendy, su tía y su primo mayor se mudaron a la aldea improvisada cuando ella tan solo tenía tres años. Sus recuerdos de esa época son borrosos, pero el olor del valle, la tranquilidad y el haber huido de unos horribles ruidos nocturnos hicieron que la pequeña durmiese bien y sin problemas durante el resto del tiempo. Nicole, su tía, la alentó con su amor a la naturaleza, enseñandole a partir de los cinco años todo lo que sabía y la pequela podía aprender. Su madre, Martha, una medio demonio que había escapado por los pelos de la masacre a su familia, la cuidaba pero nunca la notó tan cariñosa como cuando estaba con su padre. Wendy no lo entendía y sus preguntas se respondian con "tiene un mal día, cielo". Jack, su padre, medio ángel, intentó enseñarle la magia que conocía, pero enseguida se dieron cuenta que las habilidades sobrenaturales de la pequeña no se desarrollarian si ella no quería. Y la pequeña, ignorando a sus maestros, salía corriendo tras una mariposa o se paraba a alimentar a cualquier animal.
Conforme crecía, algunas de las conversaciones qe antes pasaban inadvertidas para ella, fueron cobrando sentido. Su madre se había quedado embarazada sin proponerselo, Jack no quería hijos pero no había sido capaz de abandonar a Martha a su suerte. Siendo una niña no deseada, aunque si su madre la veía llorar o herida, si se paraba, no solía mostrar verdaderos signos de amor a su pequeña. Nicole, hermana de Jack, que no había podido tener hijos, le brindaba todo el cariño que su madre no le profesaba. Noir, su primo mayor, hijo del marido de Nicole, fruto de una relación anterior, un ángel, no era partidario de jugar con niñas. Él quería unirse al ejercito.
Cuando cumplió los 16 años, se escapó de casa, haciendo que su madre fuera tras él.  Algunas cartas llegaron durante los siguientes años, con su nuevo hogar, la novia de Noir y el nuevo hijo, un humano adoptado por parte de Nicole. Pero, tras un par de semanas sin noticias, los padres de Wendy tomaron rumbo a aquella morada, dejando a la joven en aquella aldea protegida, donde estaban seguros de que su vida continuaria tranquila y sin problemas. Le mandan una carta cada semana mínimo y, si no pueden, una paloma de luz, creada por Jack, la visita poco despues, para llevarle un regalo y quedarse con ella al menos unas horas.
-Gustos y disgustos:
+La naturaleza
+Los animales (sobre todo los zorros y serpientes) y las plantas (sobre todo la lavanda y la menta)
+Los dias con el cielo lluvioso
+La cecina
+Té de lavanda (Laimae) y menta
+Las noches donde las nubes rodean la luna.
+Cuevas oscuras
-Los sobrenaturales extremistas
-Su tio
-Que le pregunten algo y se la queden mirando muy fijamente
-Que Scar llore
-Poderes: No los ha desarrollado (por elección propia).
-Extras: Cuida de los niños de la aldea y es la profesora de naturaleza oficial, encargada de ir a por hierbas medicinales y separación de hongos venenosos. Vive con Scar desde hace relativamente poco, pero se lleva genial con ella. Ha aprendido medicina humana para complementar los conocimientos de Scar.
El silencio que se isntaló en la casa hizo que Edahi se volviera a la peurta para ver quién había llamado. Enseguida invitó a mi padre a pasar, quien le devolvió la sonrisa, empujando a mi madre por la cintura para que pasase al interior. Ella, al contrario, tenía una mueca de molestia y se había cruzado de brazos en cuanto vio que no estaba sola.
-Espero que no molestemos, pero pasabamos por aqui y decidimos... -Mi madre le interrumpió, asegurando que de ningún modo pasaban por allí, sino que habían cancelado el destino de su viaje para pasar a vernos totalmente en contra de lo que ella quería.
-Bueno... lo decia de forma educada -Mi padre parecía un poco incómodo por la forma cortante de hablar de mi madre, quien entró un par de pasos en la casa y miró alrededor como si todo le diera asco. Mi padre dejó las maletas a un lado, cerró la puerta y me abrazó, levantandome del suelo un par de centimetros -Hola, cariño, ¿que tal estas? ¿Te has recuperado del todo? -Querría devolverle el abrazo, pero me reí por que me había atrapado los brazos y no podía hacerlo. Me quejé, haciendo que me revolviera el pelo y me tirase de las mejillas, asegurando que tenía mejor color y había crecido un poco.
-También has engordado bastante -Comentó mi madre, mirandome de forma feroz. Mantuve como pude la sonrisa y admití que había cogido algo de peso, no lo suficiente para considerarlo malo, o al menos eso pensaba... quizás estaba equivocada... Papá intentó arreglarlo asegurando que todos cogiamos peso cuando crecíamos y me abrazó de nuevo antes de ir a saludar a Edahi, a quien mi madre había ignorado por completo. no escuché demasiado la conversación entre mi padre y Edahi, pues estaba alerta con la forma en la que mi madre miraba todo. Pasó el dedo por una estantería, haciendo una mueca al encontrar algo de lo que supuse que ella pensaba que era suciedad, siendo en realidad un poco de serrín de la madera que habíamos estado moviendo por la casa.
-Deberias limpiar más, Wendy, sino tu amigo se irá con otra -Quería corregirle y decir que era mi novio, pero no pude decir nada, asi que tan solo lo pensé, mientras decía que lo sentía. Evidentemente, mi padre estaba incómodo y no sabía porqué había traido a mi madre si sabía que me odiaba, pero no quería enfadarme con él, así que no dije nada, solo seguí sonriendo un poco mientras mi madre se quejaba de las cosas que no eran de su agrado, como la suciedad, el color de la casa o la largura de mi vestido o el escote que no se me veía.



Última edición por Adamaris el Miér Dic 12, 2018 7:06 am, editado 1 vez


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290 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Nov 25, 2018 8:19 am

Edahi

Las palabras de Jack fueron interrumpidas por mi suegra -Me alegro de que te tomaras tu tiempo al cambiar de rumbo para vernos- le aseguré ignorando por completo a la madre de Wendy, ya que ella me ignoraba no tenía porqué intentar llevarme bien con ella. Dejé que padre e hija se abrazaran con cariño mientras yo sonreía con ternura al ver lo mucho que se preocupaba por ella, algo que se me borró ante las palabras de su madre "Al menos ha engordado donde debía" pensé recordando como en ese tiempo tras la transformación había tenido que cambiar de sujetadores porque le habían crecido, ahora tenía una figura perfecta, que yo pensé que no se podía mejorar antes de que perdiera su parte humana. Quise decírselo a Wendy, pero lo más probable es que no fuese el momento y que se sonrojase demasiado como para ocultarlo, por lo que permanecí en silencio esperando que su madre comenzara a comportarse mejor.

Saludé a Jack con un apretón de manos, pude ver que me miraba con cara de disculpa, sin embargo yo le negué con la cabeza, aunque fuera mi suegra no me importaba echarla de mi casa a patadas o dormirla primero para que se estuviera callada el resto del tiempo. Charlamos un poco de como había mejorado la salud d Wendy, física y mentalmente, lo cual alivió mucho a Jack, pues le aseguré que cada día que pasaba iba a mejor. Estaba tranquilamente hablando, cuando una frase de mi suegra causó que mis colmillos empezaran a crecer más de lo debido -Su novio no se irá a ninguna parte, y si me molestara la suciedad entonces limpiaría yo, para eso somos un equipo- contesté con voz tranquila, por más que mi interior ardiera de furia tenía que controlarme, ni que fuera Wendy la única que tenía la responsabilidad de limpiar, ambos vivíamos en esa casa, y ella tenía que cuidar de los niños además de eso, por lo que evidentemente yo limpiaba en más ocasiones que ella. Volví a permanecer en silencio mientras escuchaba las otras quejas ya que me importaba poco que criticase el color o lo limpia que estaba la casa, pero no me gustaba cuando se metía con su propia hija, por lo que una vez más, hablé -Al menos ella tiene escote que mostrar- dije mirándola sin mucha educación, no es que fuera plana, pero en comparación con mi novia sí que era escasa. Entregué justo en ese momento las bebidas a los tres -Si no le gusta no hace falta que lo beba por educación- le comenté. Le hablaba de usted para trazar una línea más gruesa entre nosotros, no quería tener nada que ver con ella, por lo que no sería cercano con ella ni siquiera al dirigirme a ella.

Aunque mi suegra no paró de criticar lo que veía yo simplemente la ignoraba, y solo respondía cuando decía algo referido a Wendy, pues lo demás realmente no me importaba, incluso si se metía conmigo. Fui a por galletas a la cocina pidiéndole a Wendy que me ayudara, así llevábamos más cosas de aperitivo. Cuando por fin estuvimos fuera de la vista tiré de ella hacia mí y la abracé "¿Estás bien?" le pregunté mentalmente sabiendo que su madre oía mejor que nadie en esa casa "Mañana te compensaré con lo que tu quieras" añadí intentando mejorar su ánimo, era capaz de cocinar la mayoría de los dulces y platos que habíamos estado comprando cuando viajábamos, por lo que si era comida, compañía o algo similar, no tendría dificultades para complacerla.


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291 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Nov 26, 2018 7:30 am


Wendy:
-Nombre: Wendy D'font
-Edad: 20
-Descripción fisica: Una chica de cabellos largos, ojos color miel y piel clara. Es un poco más delgada de lo que a Scar le gustaría, pero se niega a comer más de lo que necesita. Suele llevar las manos limpias y las uñas arregladas, el pelo suelto decorado con un lazo y no utiliza ni pulseras ni colgantes, tampoco anillos. Le gusta ir con colores cálidos, como el marrón o el naranja, y prefiere los vestidos, a no ser que necesite llevar pantalones (por ejemplo, para ir a la montaña o ayudar en algo).



-Descripción psicológica:  Desde pequeña siempre ha sido una chica tímida pues sus padres, al ser un mitad ángel y una medio demonio no eran bien vistos en casi ningún circulo social. Le encanta la naturaleza y con su tía aprendió todo lo que pudo antes de que sus caminos se separasen, por lo que se enfada si alguien la hiere o ensucia. No le gusta hacer daño a los animales ni destrozar las plantas, por lo que prefiere no mirar cuando hay caza o talan para leña. Es muy dulce y amable, pero su timidez le impide mucha de la sociabilidad que le gustaría tener, por suerte para ella, Scar es un remolino. De llanto fácil y alegría contagiosa, parece más una niña cuando esta rodeada de algo que le gusta.
-Historia: Los padres de Wendy, su tía y su primo mayor se mudaron a la aldea improvisada cuando ella tan solo tenía tres años. Sus recuerdos de esa época son borrosos, pero el olor del valle, la tranquilidad y el haber huido de unos horribles ruidos nocturnos hicieron que la pequeña durmiese bien y sin problemas durante el resto del tiempo. Nicole, su tía, la alentó con su amor a la naturaleza, enseñandole a partir de los cinco años todo lo que sabía y la pequela podía aprender. Su madre, Martha, una medio demonio que había escapado por los pelos de la masacre a su familia, la cuidaba pero nunca la notó tan cariñosa como cuando estaba con su padre. Wendy no lo entendía y sus preguntas se respondian con "tiene un mal día, cielo". Jack, su padre, medio ángel, intentó enseñarle la magia que conocía, pero enseguida se dieron cuenta que las habilidades sobrenaturales de la pequeña no se desarrollarian si ella no quería. Y la pequeña, ignorando a sus maestros, salía corriendo tras una mariposa o se paraba a alimentar a cualquier animal.
Conforme crecía, algunas de las conversaciones qe antes pasaban inadvertidas para ella, fueron cobrando sentido. Su madre se había quedado embarazada sin proponerselo, Jack no quería hijos pero no había sido capaz de abandonar a Martha a su suerte. Siendo una niña no deseada, aunque si su madre la veía llorar o herida, si se paraba, no solía mostrar verdaderos signos de amor a su pequeña. Nicole, hermana de Jack, que no había podido tener hijos, le brindaba todo el cariño que su madre no le profesaba. Noir, su primo mayor, hijo del marido de Nicole, fruto de una relación anterior, un ángel, no era partidario de jugar con niñas. Él quería unirse al ejercito.
Cuando cumplió los 16 años, se escapó de casa, haciendo que su madre fuera tras él.  Algunas cartas llegaron durante los siguientes años, con su nuevo hogar, la novia de Noir y el nuevo hijo, un humano adoptado por parte de Nicole. Pero, tras un par de semanas sin noticias, los padres de Wendy tomaron rumbo a aquella morada, dejando a la joven en aquella aldea protegida, donde estaban seguros de que su vida continuaria tranquila y sin problemas. Le mandan una carta cada semana mínimo y, si no pueden, una paloma de luz, creada por Jack, la visita poco despues, para llevarle un regalo y quedarse con ella al menos unas horas.
-Gustos y disgustos:
+La naturaleza
+Los animales (sobre todo los zorros y serpientes) y las plantas (sobre todo la lavanda y la menta)
+Los dias con el cielo lluvioso
+La cecina
+Té de lavanda (Laimae) y menta
+Las noches donde las nubes rodean la luna.
+Cuevas oscuras
-Los sobrenaturales extremistas
-Su tio
-Que le pregunten algo y se la queden mirando muy fijamente
-Que Scar llore
-Poderes: No los ha desarrollado (por elección propia).
-Extras: Cuida de los niños de la aldea y es la profesora de naturaleza oficial, encargada de ir a por hierbas medicinales y separación de hongos venenosos. Vive con Scar desde hace relativamente poco, pero se lleva genial con ella. Ha aprendido medicina humana para complementar los conocimientos de Scar.
Vi como mi padre sonreía más relajado al ver que Edahi no comentaba nada sobre mi madre, aunque seguía prefieriendo evitar la pelea. Me miraba de reojo, queriendo ver mi reacción, probablemente pensando que no deberian haber aparecido, aunque la última vez tuvieron una fuerte pelea por que él desapareció sin avisar, seguramente había querido demostrarle a mi madre que no había sido por nada, incluso aún si ella no entendía la urgencia.
En cuanto Edahi saltó, respondiendo a mi madre, ella alzó la ceja y frunció el ceño, como si hubiera dicho algo que la molestaba. Debió darse cuenta en ese momento de algo, pues tan solo se encogió de hombros y siguió mirando el resto de la casa. Su siguiente interrupción sí que llegó a molestarlay se giró a Edahi, claramente airada, con los ojos salvajes qe ponía cuando se enfadaba, similares a los que tenía en forma de zorro. Estaba claro que le había dado en donde más le dolía.
-Bueno, bueno -Interrumpió mi padre tras la forma maleducada de Edahi de darle la bebida -, hoy veniamos en son de paz, calmaros los dos -Sabía que él se refería solo a mi madre, pero no quería que pareciese que se ponía de nuestra parte. Ella se cruzó de brazos y reclamó que Edahi estaba siendo maleducado -Tu también lo estas siendo, querida, asi que es culpa de ambos -Incluso diciendo eso, su mirada era una clara disculpa a Edahi, quizás hasta estaba disculpandose sin que yo me enterase. Fui a la cocina a ayudar con las galletas que teniamos para acompañar las bebidas, pese a que sabía de sobra que no era necesario pues Edahi podía llevarlo todo sin problemas. Seguramente por haber leido el ambiente, Edahi me abrazó en cuanto quedamos fuera de la vista de mis padres, por supuesto yo le devolví el abrazo, suspirando algo más tranquila.
-"Si.... creo" -Le dije, sin querer separarme y mucho menos salir al salón. Pero no podíamos dejarlos mucho rato fuera o empezarían a pelearse o entrarían a ver que ocurria. Escuché que mi padre se percataba de algo que le llamaba la atención y se ponía a trastear con algo que había al lado del sofá. Teníamos un par de cosas aún para llevar a casa de Scar, un caballete a medio montar y el pequeño carro para las pinturas de Isaro, que solo quedaba lijar bien y barnizar, pero era obvio que no ibamos a poder hacerlo ese día, como teníamos planeado. Le di un beso suavecito, no queriendo hacer demasiado ruido para que mi madre no siguiera ladrándonos y preparé las galletas. Al salir, mi padre se levantó del suelo y se limpió algo de serrín de ropa, claramente confundido.
-Oye, cielo... -Dijo, girandose a mirarme, pero debió ver algo que le explicó qué ocurría, seguramente Edahi, pues a su lado estaba la cuna que estábamos preparando para Y'ami como sorpresa y regalo, salvo que nos la quedaríamos nosotros en caso de que viviera en casa. Igualmente, teníamos otras cosas pensadas para esa posibilidad, pues tampoco queríamos que la pobre madre se quedase totalmente fuera de la educación, crecimiento y vida del niño, aunque claro, teníamos que asegurarnos primero de que había algo que hacer para poder enseñarle imágenes en directo del bebé y que así pudiera verlo entre visita y visita, pero queríamos hablar con Ariel por si ella sabía cómo hacerlo.
Ignorando por donde iban mis pensamientos, mi padre se sentó en el sofá, callado y pensativo, comiendose una galleta con tanta tranquilidad que hasta mi madre se lo quedó mirando extrañada. Mientras, a que ella tampoco hablaba, Edahi y yo nos pusimos a comentar qué le pasaba a mi padre, pero al parecer tenía la mente en blanco y lo que fuera que le pasaba por la cabeza estaba bloqueado incluso para Edahi. Tardó bastante en reaccionar, justo despues de que le comentase a Edahi si acaso nosotros no habíamos dejado la cuna desmontada.
-Hmmm... chicos... ¿para qué es esa cuna? -Lo miré algo sorprendida y sonrojandome al darme cuenta de que tenía sus ojos fijos en mi. No sabía cómo explicarle lo que iba a pasar, aunque estaba casi segura de que si alguien iba a entender lo que yo había decidido, sin duda sería mi padre.



Última edición por Adamaris el Miér Dic 12, 2018 7:06 am, editado 1 vez


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292 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Dic 02, 2018 4:07 pm

Edahi

Salimos de la cocina cargando con galletas, bizcochos y algunas cosas saladas por si lo preferían en vez de los dulces. Sin embargo nos encontramos con una nueva extraña situación ya que Jack estaba en blanco tanto física como mentalmente, parecía que algo le había dicho mi suegra en nuestra ausencia para que se quedara así. Sin ser capaz de entender lo que le pasaba por la cabeza, decidí que no valía la pena y que lo mejor era esperar a que o nos lo dijera o se le pasara lo que le estuviese sucediendo. Así se lo hice saber a Wendy que optó por darle espacio a su padre. 

Miré a la cuna cuando ella preguntó, realmente estaba desmontada, era una de las cosas que se iban al almacén hasta que fuese necesario. La pregunta de Jack y el silencio de Wendy me dejó claro que solo yo podía aclarar aquella situación -Es para mi hijo- respondí con tranquilidad antes de darme cuenta de que no era del todo correcto lo que estaba diciendo -Bueno, tal vez no sea mi hijo, pero es para ese bebé independientemente de si es mío o no- rectifiqué con tranquilidad, sabiendo que Wendy estaría a mi lado sin importar el resultado, no me preocupaba tanto que los demás supieran de que tal vez tenía un niño con una mujer que no era Wendy. Aunque para ser justos Wendy no podía tener hijos míos al menos no hasta que nuestra relación no avanzara, algo a lo que le daría un par de años todavía antes de intentarlo siquiera, después de todo no tenía prisa. -Aunque sea humano, cuidaré de él todo lo que pueda- murmuré con suavidad, tal vez no fuera mi hijo, pero Y'ami era una gran persona y disfrutaría mucho de ver a ese niño crecer, le podría llevar cosas de otras partes del mundo para que aprenda sobre las culturas de una manera divertida, pues aunque no me lo llevase de viaje porque no tendría ese derecho, no dudaría en protegerlo si en algún momento necesitaba mi ayuda o protección.

Wendy estaba incómoda por mí, aunque le aseguré mentalmente que yo estaba bien y que fuese lo que fuese, tenía muchas ganas de ver al niño de Y'ami, incluso si al final era mío. Al final pidió un cambio de tema, causando que su padre se pusiese más blanco -Traemos los aperitivos- dije para ayudar a Wendy a sentirse más tranquila. El pensamiento de Marta no me pasó desapercibido, pero me ahorré decirle nada, no me importaba lo que pensara, mientras no dijese nada en voz alta sobre Wendy no me importaba que en su cabeza lo pensase. A pesar de eso sí que me dieron ganas de responderle que no se podía quejar cuando ella ni siquiera se había encargado más de unos meses de cuidar de Wendy y que tras abandonarla las veces que la ha visitado se podían contar con los dedos de las manos. -Aquí tienes- le entregué una galleta a Wendy con una cálida sonrisa, no me importaba que engordara si seguía manteniendo esa sonrisa tan encantadora y esa personalidad que me hacía enamorarme cada día más.


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293 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Dic 03, 2018 8:29 am


Wendy:
-Nombre: Wendy D'font
-Edad: 20
-Descripción fisica: Una chica de cabellos largos, ojos color miel y piel clara. Es un poco más delgada de lo que a Scar le gustaría, pero se niega a comer más de lo que necesita. Suele llevar las manos limpias y las uñas arregladas, el pelo suelto decorado con un lazo y no utiliza ni pulseras ni colgantes, tampoco anillos. Le gusta ir con colores cálidos, como el marrón o el naranja, y prefiere los vestidos, a no ser que necesite llevar pantalones (por ejemplo, para ir a la montaña o ayudar en algo).



-Descripción psicológica:  Desde pequeña siempre ha sido una chica tímida pues sus padres, al ser un mitad ángel y una medio demonio no eran bien vistos en casi ningún circulo social. Le encanta la naturaleza y con su tía aprendió todo lo que pudo antes de que sus caminos se separasen, por lo que se enfada si alguien la hiere o ensucia. No le gusta hacer daño a los animales ni destrozar las plantas, por lo que prefiere no mirar cuando hay caza o talan para leña. Es muy dulce y amable, pero su timidez le impide mucha de la sociabilidad que le gustaría tener, por suerte para ella, Scar es un remolino. De llanto fácil y alegría contagiosa, parece más una niña cuando esta rodeada de algo que le gusta.
-Historia: Los padres de Wendy, su tía y su primo mayor se mudaron a la aldea improvisada cuando ella tan solo tenía tres años. Sus recuerdos de esa época son borrosos, pero el olor del valle, la tranquilidad y el haber huido de unos horribles ruidos nocturnos hicieron que la pequeña durmiese bien y sin problemas durante el resto del tiempo. Nicole, su tía, la alentó con su amor a la naturaleza, enseñandole a partir de los cinco años todo lo que sabía y la pequela podía aprender. Su madre, Martha, una medio demonio que había escapado por los pelos de la masacre a su familia, la cuidaba pero nunca la notó tan cariñosa como cuando estaba con su padre. Wendy no lo entendía y sus preguntas se respondian con "tiene un mal día, cielo". Jack, su padre, medio ángel, intentó enseñarle la magia que conocía, pero enseguida se dieron cuenta que las habilidades sobrenaturales de la pequeña no se desarrollarian si ella no quería. Y la pequeña, ignorando a sus maestros, salía corriendo tras una mariposa o se paraba a alimentar a cualquier animal.
Conforme crecía, algunas de las conversaciones qe antes pasaban inadvertidas para ella, fueron cobrando sentido. Su madre se había quedado embarazada sin proponerselo, Jack no quería hijos pero no había sido capaz de abandonar a Martha a su suerte. Siendo una niña no deseada, aunque si su madre la veía llorar o herida, si se paraba, no solía mostrar verdaderos signos de amor a su pequeña. Nicole, hermana de Jack, que no había podido tener hijos, le brindaba todo el cariño que su madre no le profesaba. Noir, su primo mayor, hijo del marido de Nicole, fruto de una relación anterior, un ángel, no era partidario de jugar con niñas. Él quería unirse al ejercito.
Cuando cumplió los 16 años, se escapó de casa, haciendo que su madre fuera tras él.  Algunas cartas llegaron durante los siguientes años, con su nuevo hogar, la novia de Noir y el nuevo hijo, un humano adoptado por parte de Nicole. Pero, tras un par de semanas sin noticias, los padres de Wendy tomaron rumbo a aquella morada, dejando a la joven en aquella aldea protegida, donde estaban seguros de que su vida continuaria tranquila y sin problemas. Le mandan una carta cada semana mínimo y, si no pueden, una paloma de luz, creada por Jack, la visita poco despues, para llevarle un regalo y quedarse con ella al menos unas horas.
-Gustos y disgustos:
+La naturaleza
+Los animales (sobre todo los zorros y serpientes) y las plantas (sobre todo la lavanda y la menta)
+Los dias con el cielo lluvioso
+La cecina
+Té de lavanda (Laimae) y menta
+Las noches donde las nubes rodean la luna.
+Cuevas oscuras
-Los sobrenaturales extremistas
-Su tio
-Que le pregunten algo y se la queden mirando muy fijamente
-Que Scar llore
-Poderes: No los ha desarrollado (por elección propia).
-Extras: Cuida de los niños de la aldea y es la profesora de naturaleza oficial, encargada de ir a por hierbas medicinales y separación de hongos venenosos. Vive con Scar desde hace relativamente poco, pero se lleva genial con ella. Ha aprendido medicina humana para complementar los conocimientos de Scar.
El color de mi padre se perdió completamente cuando Edahi respondió a su pregunta. Me miró durante un segundo, haciendo que me sintiera muy incomoda sin saber qué pasaba por su cabeza o en qué estaría pensando. Edahi siguió explicandose, él estaba cien por cien convencido de querer cuidar del bebé que Y'ami tendría, incluso si no era él el padre, esa cuna sería la cama de ese niño o niña. Le di la mano con suavidad a Edahi, antes de decidir que quizás era demasiado pronto para hablar de eso, pues aún estaba terminando de aceptar lo que ocurría.
-¿Podemos... cambiar de tema? -Le pedí a mi padre, que asintió con suavidad pero sin duda había malinterpretado lo que fuera que pasaba por su cabeza. Mi madre parecía molesta de nuevo, quería saberlo pero sabía que si le preguntaba, respondería de mala forma. Edahi, que seguramente sí había sido capaz de saber qué pensaba, por eso parecía algo enfadado.
-Gracias -Dije sonriendole cuando me ofreció una galleta de mis favoritas, sabiendo que aunque no era su idea darmelas del corazón en el centro, iba a tomarmelo como si fuera asi. Antes de poder comérmela, mi madre murmuró algo que perfectamente pude escuchar y que me quitó el hambre, pero seguramente fui la única que alcanzó a entender. Bajé la galleta con suavidad, alejándomela de la boca
-Tendré cuidado de no volver a morir -Mi padre me miró confuso, sin saber a quién o a qué respondía, pero mi madre, que sí que lo sabía, me miraba muy sorprendida, seguramente por que lo había dicho de forma que sabía que nadie podría escucharla, haciendo que entendiera que esas veces que, de pequeña, la veía mover la boca pero no decir nada realmente estaba murmurando. Seguí comiendo galletas en silencio como si nada hubiera sucedido, mientras le explicaba a Edahi lo que había pasado, pues había logrado oir un susurro pero no entender qué decía.
-"Deja de comer tanto o acabarás atragantandote" -Por supuesto, mi madre seguía preguntandose cómo había logrado escuchar sus palabras, pensando mil veces en lo que había dicho, y preguntandose, a la par, a qué me refería con volver a morir.



Última edición por Adamaris el Miér Dic 12, 2018 7:07 am, editado 1 vez


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294 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Dic 05, 2018 3:12 pm

Edahi

Aunque hubo un momento de confusión, Wendy no tardó en explicarme mentalmente lo que había sucedido "Mientras mastiques antes de tragas no importa la cantidad que comas" le aseguré con cariño, sintiendo que en esta ocasión las palabras de Marta no habían sido tan venenosas, quizás más preocupadas que otra cosa... o al menos eso prefería pensar. Sin saber que hacer ante aquel incómodo silencio que solo llenábamos Jack y yo de vez en cuando con conversaciones vacías decidí preguntar algunas cosas -¿Os quedaréis a dormir?- les pregunté, ya que podían quedarse en nuestra habitación mientras que nosotros dormíamos en la cama de Eider o incluso yo en el sofá y Wendy en la cama de Eider. Aunque mi suegra no me cayese bien, Jack era alguien importante en la vida de Wendy y no me importaba tener que soportar a Martha un día más si con ello hacía más feliz a Wendy.



Cecilia

Los días pasaron con suavidad, iba alternando estar con Silya y Cain, y estar con Eva y su nueva familia. Tenía que admitir que me gustaba mucho el ambiente alegre y ruidoso que había en aquel hogar, pero la tranquilidad que sentía estando con Silya y Cain no se podían igualar, con ellos podía hablar tranquilamente sin quedarme bloqueada, y aunque cada vez pasaba menos, todavía me ocurría en casa de Ariel cuando a veces intentaba decir algo y no salía voz. Esto me ocurría especialmente con Zahán, lo apreciaba mucho y me trataba muy bien, por lo que me sentía mal ver su rostro triste cada vez que se daba cuenta de que me quedaba sin voz. Sabía que no había sido culpa suya, y había tratado muy bien a Eva, pero mi cuerpo no siempre era capaz de recordar que aquel buen hombre era ahora el querido padre de mi hermana.

Sabía que Silya y Cain se preparaban para volver a salir de viaje, así que intentaba pasar más tiempo en casa de Eva ya que se preocuparían si sentían que me dejaban sola. Además sabía por todos que aquella familia estaría encantada de tener un integrante más al que llamar hermano o hijo. Con forme el tiempo transcurría pasaba más noches durmiendo con Eva en su casa charlando y jugando con sus hermanos, me gustaba aquel hogar y quería formar parte de él. Una de las noches me desperté de una pesadilla, Eva seguía a mi lado pero estaba durmiendo muy plácidamente como para despertarla, por lo que me levanté corriendo de manera silenciosa hasta llegas a la habitación de Ariel -Papá- lo llamé gimoteando, logrando que se despertara al principio -Tuve una pesadilla- le comenté consiguiendo que me abrazara al instante y me consolase, ofreciéndome dormir juntos o incluso ir a la cocina a por algo de comer. Acepté la primera quedándome agarrada a él y explicándole mi sueño en el que Mitzrael les hacía daño a ellos también. No quería que nada malo le pasase a mi nueva familia, pues por más que siempre recordase a mis padres que me amaron, criaron y cuidaron, también recordaría a mis padres que me acogieron, protegieron y mimaron. Aunque fuesen distintos ya todos eran mis padres y todos eran mis hermanos.


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295 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Dic 06, 2018 9:06 am


Wendy:
-Nombre: Wendy D'font
-Edad: 20
-Descripción fisica: Una chica de cabellos largos, ojos color miel y piel clara. Es un poco más delgada de lo que a Scar le gustaría, pero se niega a comer más de lo que necesita. Suele llevar las manos limpias y las uñas arregladas, el pelo suelto decorado con un lazo y no utiliza ni pulseras ni colgantes, tampoco anillos. Le gusta ir con colores cálidos, como el marrón o el naranja, y prefiere los vestidos, a no ser que necesite llevar pantalones (por ejemplo, para ir a la montaña o ayudar en algo).



-Descripción psicológica:  Desde pequeña siempre ha sido una chica tímida pues sus padres, al ser un mitad ángel y una medio demonio no eran bien vistos en casi ningún circulo social. Le encanta la naturaleza y con su tía aprendió todo lo que pudo antes de que sus caminos se separasen, por lo que se enfada si alguien la hiere o ensucia. No le gusta hacer daño a los animales ni destrozar las plantas, por lo que prefiere no mirar cuando hay caza o talan para leña. Es muy dulce y amable, pero su timidez le impide mucha de la sociabilidad que le gustaría tener, por suerte para ella, Scar es un remolino. De llanto fácil y alegría contagiosa, parece más una niña cuando esta rodeada de algo que le gusta.
-Historia: Los padres de Wendy, su tía y su primo mayor se mudaron a la aldea improvisada cuando ella tan solo tenía tres años. Sus recuerdos de esa época son borrosos, pero el olor del valle, la tranquilidad y el haber huido de unos horribles ruidos nocturnos hicieron que la pequeña durmiese bien y sin problemas durante el resto del tiempo. Nicole, su tía, la alentó con su amor a la naturaleza, enseñandole a partir de los cinco años todo lo que sabía y la pequela podía aprender. Su madre, Martha, una medio demonio que había escapado por los pelos de la masacre a su familia, la cuidaba pero nunca la notó tan cariñosa como cuando estaba con su padre. Wendy no lo entendía y sus preguntas se respondian con "tiene un mal día, cielo". Jack, su padre, medio ángel, intentó enseñarle la magia que conocía, pero enseguida se dieron cuenta que las habilidades sobrenaturales de la pequeña no se desarrollarian si ella no quería. Y la pequeña, ignorando a sus maestros, salía corriendo tras una mariposa o se paraba a alimentar a cualquier animal.
Conforme crecía, algunas de las conversaciones qe antes pasaban inadvertidas para ella, fueron cobrando sentido. Su madre se había quedado embarazada sin proponerselo, Jack no quería hijos pero no había sido capaz de abandonar a Martha a su suerte. Siendo una niña no deseada, aunque si su madre la veía llorar o herida, si se paraba, no solía mostrar verdaderos signos de amor a su pequeña. Nicole, hermana de Jack, que no había podido tener hijos, le brindaba todo el cariño que su madre no le profesaba. Noir, su primo mayor, hijo del marido de Nicole, fruto de una relación anterior, un ángel, no era partidario de jugar con niñas. Él quería unirse al ejercito.
Cuando cumplió los 16 años, se escapó de casa, haciendo que su madre fuera tras él.  Algunas cartas llegaron durante los siguientes años, con su nuevo hogar, la novia de Noir y el nuevo hijo, un humano adoptado por parte de Nicole. Pero, tras un par de semanas sin noticias, los padres de Wendy tomaron rumbo a aquella morada, dejando a la joven en aquella aldea protegida, donde estaban seguros de que su vida continuaria tranquila y sin problemas. Le mandan una carta cada semana mínimo y, si no pueden, una paloma de luz, creada por Jack, la visita poco despues, para llevarle un regalo y quedarse con ella al menos unas horas.
-Gustos y disgustos:
+La naturaleza
+Los animales (sobre todo los zorros y serpientes) y las plantas (sobre todo la lavanda y la menta)
+Los dias con el cielo lluvioso
+La cecina
+Té de lavanda (Laimae) y menta
+Las noches donde las nubes rodean la luna.
+Cuevas oscuras
-Los sobrenaturales extremistas
-Su tio
-Que le pregunten algo y se la queden mirando muy fijamente
-Que Scar llore
-Poderes: No los ha desarrollado (por elección propia).
-Extras: Cuida de los niños de la aldea y es la profesora de naturaleza oficial, encargada de ir a por hierbas medicinales y separación de hongos venenosos. Vive con Scar desde hace relativamente poco, pero se lleva genial con ella. Ha aprendido medicina humana para complementar los conocimientos de Scar.
Estaba claro que Edahi no pensaba tal como lo hacía yo que mi madre lo había dicho con mala intención, lo que me hizo preguntarme si acaso lo había entendido mal, quizás era yo la que veía tanto odio en ella que no era capaz de diferenciar cuando las cosas que me decía eran por preocupación y cuando estaban cargadas de veneno. No dije mucho más, dejando que mi padre, que parecía estar comenzando a volver a la nocrmalidad, hablase de muchas cosas que habían visto en su viaje, dejandonos una caja en la mesa, que me pregunté dónde la estaba escondiendo hasta ese momento, sonriendo con ese gesto que todos mis amigos decían que daba miedo pero a mi me parecía muy agradable.
-Espero que te guste, cielo -Me dijo, haciendo que supiera enseguida que era un vestido o algo similar. Ignoré el comentario de mi madre sobre que tuviera cuidado de no reventar el vestido y lo abrí con suavidad, escuchando como, mientras, se disculpaba con Edahi por no haber tenido en cuenta que él estaría en casa, pero que la próxima vez se acordaría. Por supuesto, a Edahi no le molestó, parecía que mi madre era la única que no quería estar allí, pues antes de que lograse ver por completo el vestido, se levantó, molesta.
-Bueno, ya vale, vamonos, quiero llegar a la ciudad antes de que anochezca -Mi padre la miró durante un segundo, suspiró y se levantó también, claramente resignado a tener que irse. Me dio un abrazó, diciendome que vendría próximamente para ver cómo estaba y si nos iba todo bien. Asentí con suavidad, sin saber bien a que se refería. Me dio un beso en la cabeza y le pidió a Edahi hablar un momento a solas, así que lo llevó a otra habitación. No entendía para qué, si de todas formas podía escucharles de forma que mi madre también podía. Ambas nos quedamos en silencio, ella mirando a las paredes y yo al suelo, sin querer decir nada. En medio del silencio, pude escuchar a mi padre preguntarle a Edahi sobre el bebé, cosa que evidentemente lo llevaba molestando desde que se había enterado.

[Zahán]
En mitad de la noche, un quejido de miedo me despertó. Pensé que quizás Abigail estaba asustada, pero venía de demasiado cerca como para que fuera ella desde la cuna, asi que me giré, intentando quitarme el sueño de encima.
-¿Cecilia? -Pregunté confundido, incorporandome al reconocerla, intentando no despertar a Ariel, que dormía placidamente a mi lado. La miré sorprendido al escuchar que me llamaba papi y no por mi nombre, pero antes de poder preguntar qué ocurría, ella misma me contó que había tenido una pesadilla. Sonreí con cariño y me senté para abrazarla, sentándola sobre mi pierna, escuchando lo que había soñado, preocupandome bastante todo lo que había tenido que pasar en compañía del monstruo que atacó la aldea. De todas formas, no quería insultarlo delante de ella, al fin y al cabo, aunque mal, había salvado su vida de alguna forma que no quería comprender, y lo que hubiera ocurrido en ese tiempo no era asunto nuestro, tan solo debía pensar en el futuro.
-No te preocupes, no puede hacernos daño, la aldea está protegida contra él -Le dije, abrazándola y frotandole un brazo con suavidad -¿Quieres dormir con nosotros? -Le pregunté, sabiendo por experiencia que así recuperaban rápidamente la confianza y el miedo desaparecía, por lo que, una noche compartiendo cama no era tan molesta si con ello lograba que durmieran bien. Le propuse también ir a comer algo, lo que lograría que se despejase lo suficiente para ver que era tan solo un mal sueño, pero estaba claro por la forma en la que se agaraba a mi que no era algo simple como los sueños que tendría despues de bastante tiempo estando a salvo.
-¿Quieres que dejemos una luz encendida? -le propuse, generando pequeñas bolitas de luz blanca que parecían luciernagas volando a nuestro alrededor. Me giré para dejar que se tumbase entre nosotros, lo que hizo que Ariel se despertase levemente, dándose la vuelta para mirarnos -Tenemos visita -Bromeé, haciendo que ella sonriera, abrazase a Ceci y le dijera que por la mañana harían galletas para desayunar. Intentó mantener la conversación preguntándole de qué las quería, pero apenas dos frases después, volvía a estar dormida. Esos días estaba bastante cansada, así que no le di importancia y me tumbé de nuevo, mirando hacia Ceci, que me daba la impresión de que, incluso ahí, estaba inquieta y temerosa, quizás por tener el sueño demasiado reciente.
-Hace muchos, muchos años, en un reino al norte de ninguna parte, una campesina de cabello negro... -Comencé a contarle un cuento, con voz suave, queriendo tranquilizarla y ayudar a que pudiese pensar en otra cosa. El cuento trataba sobre una muchacha de clase baja que, lejos de resignarse a vivir en su hogar, se lanzó a la aventura, viajando por montañas y mares hablando con los seres que se encontraba hasta encontrar por fin un lugar donde se sentía segura, donde encontró amigos y ayudó en todo lo que pudo. No era un gran final, pero la mayoría de niños no lograba escucharlo, siempre se dormían bastante antes, cambiando su pesadilla por un sueño relacionado con montañas, mares o animales que hablan.

Vestido de Wendy:



Última edición por Adamaris el Miér Dic 12, 2018 7:07 am, editado 1 vez


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296 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Dic 06, 2018 3:44 pm

Edahi

Me alegré mucho por Wendy cuando vi el regalo que Jack le había traído a su hija "¿Te lo probarás luego? Quiero ver lo bien que te queda" le comenté sabiendo que aunque Jack no era el mejor hablador sí que era genial eligiendo regalos que le gustarían a Wendy. Yo me reí cuando se acordó de mi presencia -Mientras vengas de vez en cuando no hace falta que me traigas nada- le respondí, era evidente que pensaría más en su hija que en mí, solo deseaba que viniera cada menos tiempo y que así, si nos quedábamos con el bebé, pudiese disfrutar de ser abuelo. 

Acepté hablar con él en privado sin saber a qué se debía y sorprendiéndome un poco cuando preguntó por el bebé, pidiéndome que le explicara porqué dudaba que fuera mío y si era lo que él creía -No sé si el niño es mío porque la madre tiene a otra persona en su vida- mis palabras causaron más confusión que respuestas, por lo que en ese momento preguntó quién era la madre -Y'ami, mi ex pareja- le expliqué empezando a entender que era lo que le había pasado por la cabeza cuando comentamos que podía no ser mío -Es posible que no sea mío y se quede con sus dos padres humanos, pero sino me encargaré de él ya que es mi responsabilidad- añadí intentando que no se enfadase porque fuera a tener un niño que no fuese con su hija. 

El suspiro de alivio me dejó claro que no le importaba de quién fuese el niño siempre y cuando no fuera de lo que le sucedió a Wendy pues eso habría sido un gran recuerdo de lo sucedido por el resto de su vida -Mi hermana se encargó de impedir que Wendy quedase embarazada tras lo que le ocurrió con los bandidos- No me gustaba la palabra violación por lo que intentaba evitarla lo máximo posible si podía dar a entender lo mismo sin usar esa palabra. Aquella declaración consiguió calmar por completo las dudas de Jack, agradeciéndome por haber impedido que esa última situación ocurriese -Aunque no sea de tu sangre, me gustaría que si es mi hijo vengas a visitarlo de vez en cuando- le comenté cuando el ambiente mejoró consiguiendo un asentimiento de su parte, parecía que todas sus preocupaciones habían desaparecido con unas pocas frases mías -¿No tenías que irte?- le pregunté sin añadir las palabras "No quiero que tu mujer se quede más rato el día de hoy" por respeto a mi suegro, pero si me la traía en otra ocasión y se comportaba igual, no estaba seguro de ser capaz de callarme aquellos pensamientos... mi prioridad era cuidar de Wendy, así que incluso si tenía que pelearme con Martha no me importaría si con ello hacía que mi novia tuviera un día más agradable sin su presencia.


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297 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Dic 07, 2018 8:27 am


Wendy:
-Nombre: Wendy D'font
-Edad: 20
-Descripción fisica: Una chica de cabellos largos, ojos color miel y piel clara. Es un poco más delgada de lo que a Scar le gustaría, pero se niega a comer más de lo que necesita. Suele llevar las manos limpias y las uñas arregladas, el pelo suelto decorado con un lazo y no utiliza ni pulseras ni colgantes, tampoco anillos. Le gusta ir con colores cálidos, como el marrón o el naranja, y prefiere los vestidos, a no ser que necesite llevar pantalones (por ejemplo, para ir a la montaña o ayudar en algo).



-Descripción psicológica:  Desde pequeña siempre ha sido una chica tímida pues sus padres, al ser un mitad ángel y una medio demonio no eran bien vistos en casi ningún circulo social. Le encanta la naturaleza y con su tía aprendió todo lo que pudo antes de que sus caminos se separasen, por lo que se enfada si alguien la hiere o ensucia. No le gusta hacer daño a los animales ni destrozar las plantas, por lo que prefiere no mirar cuando hay caza o talan para leña. Es muy dulce y amable, pero su timidez le impide mucha de la sociabilidad que le gustaría tener, por suerte para ella, Scar es un remolino. De llanto fácil y alegría contagiosa, parece más una niña cuando esta rodeada de algo que le gusta.
-Historia: Los padres de Wendy, su tía y su primo mayor se mudaron a la aldea improvisada cuando ella tan solo tenía tres años. Sus recuerdos de esa época son borrosos, pero el olor del valle, la tranquilidad y el haber huido de unos horribles ruidos nocturnos hicieron que la pequeña durmiese bien y sin problemas durante el resto del tiempo. Nicole, su tía, la alentó con su amor a la naturaleza, enseñandole a partir de los cinco años todo lo que sabía y la pequela podía aprender. Su madre, Martha, una medio demonio que había escapado por los pelos de la masacre a su familia, la cuidaba pero nunca la notó tan cariñosa como cuando estaba con su padre. Wendy no lo entendía y sus preguntas se respondian con "tiene un mal día, cielo". Jack, su padre, medio ángel, intentó enseñarle la magia que conocía, pero enseguida se dieron cuenta que las habilidades sobrenaturales de la pequeña no se desarrollarian si ella no quería. Y la pequeña, ignorando a sus maestros, salía corriendo tras una mariposa o se paraba a alimentar a cualquier animal.
Conforme crecía, algunas de las conversaciones qe antes pasaban inadvertidas para ella, fueron cobrando sentido. Su madre se había quedado embarazada sin proponerselo, Jack no quería hijos pero no había sido capaz de abandonar a Martha a su suerte. Siendo una niña no deseada, aunque si su madre la veía llorar o herida, si se paraba, no solía mostrar verdaderos signos de amor a su pequeña. Nicole, hermana de Jack, que no había podido tener hijos, le brindaba todo el cariño que su madre no le profesaba. Noir, su primo mayor, hijo del marido de Nicole, fruto de una relación anterior, un ángel, no era partidario de jugar con niñas. Él quería unirse al ejercito.
Cuando cumplió los 16 años, se escapó de casa, haciendo que su madre fuera tras él.  Algunas cartas llegaron durante los siguientes años, con su nuevo hogar, la novia de Noir y el nuevo hijo, un humano adoptado por parte de Nicole. Pero, tras un par de semanas sin noticias, los padres de Wendy tomaron rumbo a aquella morada, dejando a la joven en aquella aldea protegida, donde estaban seguros de que su vida continuaria tranquila y sin problemas. Le mandan una carta cada semana mínimo y, si no pueden, una paloma de luz, creada por Jack, la visita poco despues, para llevarle un regalo y quedarse con ella al menos unas horas.
-Gustos y disgustos:
+La naturaleza
+Los animales (sobre todo los zorros y serpientes) y las plantas (sobre todo la lavanda y la menta)
+Los dias con el cielo lluvioso
+La cecina
+Té de lavanda (Laimae) y menta
+Las noches donde las nubes rodean la luna.
+Cuevas oscuras
-Los sobrenaturales extremistas
-Su tio
-Que le pregunten algo y se la queden mirando muy fijamente
-Que Scar llore
-Poderes: No los ha desarrollado (por elección propia).
-Extras: Cuida de los niños de la aldea y es la profesora de naturaleza oficial, encargada de ir a por hierbas medicinales y separación de hongos venenosos. Vive con Scar desde hace relativamente poco, pero se lleva genial con ella. Ha aprendido medicina humana para complementar los conocimientos de Scar.
Pese a que podía escuchar lo que Edahi y mi padre decían, me costó entender el malentendido al que había llegado, aunque eso explicaba el porqué de su mirada cuando se enteró. Me sentí un poco incómoda cuando mencionaron lo que me había ocurrido, no recordaba que Silya hubiera hecho nada, pero tampoco podía decirse que estuviera demasiado pendiente de lo que ocurría ese día. Una vez todo quedó aclarado, volvieron a salir de la habitación.
-"Sabeis que hemos oido todo, ¿verdad?" -Le pregunté a Edahi mientras mi padre le decía algo a mi madre. Después, se acercó a abrazarme, ya despidiendose para irse, asegurando que volverian cuando pudieran. Por supuesto, mi madre puso mala cara enseguida.
-Espero que no pretendas traerme cuando tengan otra boca que alimentar, ya aguanté a tu hija lo suficiente -Como era de esperarse, lejos de enfadarse, mi padre se lo tomó a broma, asegurando que él no le veía nada malo a tener un nieto, incluso aunque no fuera mio biologicamente. Mi madre resopló y se giró a la puerta.
-Es tan idiota que encima lo aceptará -Gruñó lo suficientemente cerca para que todos pudieramos oirlo. Mi padre suspiró y se disculpó por ella, pero no la siguió, se quedó con nosotros un poco más. Me dijo que no me preocupase por lo que decía mi madre, que estaba un poco estresada y de mal humor. Incluso dudando de que esa excusa sirviera desde hacía 20 años, simplemente asentí y no me quejé, estaba acostumbrada a ese tipo de trato, por lo que no me preocupaba tanto, solo me molestaba que se metiera con Edahi o el bebé de Y'ami, que no tenian la culpa de nada.
-No puedo quedarme con vosotros, pero si necesitais ayuda con el bebé os puedo echar una mano -Aseguró, dándole una palmada de ánimo a Edahi en el hombro y acariciandome la cabeza, intentando infundirnos ánimos. En apenas unos minutos, mi madre ya estaba de vuelta, exigiendo a mi padre que se moviera para poder marcharse. Su mirada se cruzó con la mía un segundo y me quedó claro que seguía odiandome, probablemente más que cuando era pequeña.
-Vámonos de una vez, ya hemos visto a la cria como tu querías -Comentó de malas maneras, murmurando algo sobre que pronto habría un problema más en la casa y que no pensaba acercarse después de eso. Siempre había peleas en casa por mi culpa, usualmente por que le decía mamá y me empezaba a gritar hasta que mi padre salía a defenderme, otras simplemente por que me caía o enfermaba y necesitaba atención. Por eso, realmente para mi, mi tía era la persona a la que consideraba madre y que, pese a todo, parecía no acordarse de que yo existía.
-Nos vamos ya, cielo -Dijo finalmente mi padre, abrazandome de nuevo y dándome un beso en la cabeza -, puede que sea idiota, pero avisadme si al final es mi nieto o no -Comentó, con una enorme sonrisa, intentando neutralizar el ambiente que creaba mi madre simplemente estando allí. Ella bufó, seguramente riendose a modo de burla.
-Hablaba de ella, no de ti, aunque tú también lo eres por aceptar a ese bastardo mestizo -Sus palabras. evidentemente, causaron un silencio bastante tenso durante unos segundos, que ella tomó como un momento para hablar -Encima de gorda, es tonta -Se cruzó de brazos, no sabía bien si molesta por que no le contesté o por que conseguí aguantarme las lágrimas. Realmente quería contestarle, quería decirle que no hablase así del bebé de una amiga, que no era mejor que yo por insultarme, que dejase de gritarme por que yo no le había pedido nacer, y que si era idiota por cuidar de un niño y ayudar a la persona que quería con ello, pues estaría orgullosa de serlo, aunque eso consumiera el tiempo que tenía cada día por que sería una buena forma de gastarlo, y no quemando los ánimos y sueños de los demas como venganza por algo que hacía años que había sucedido. Quería decirselo, pero tan solo me quedé mirando al suelo, sin contestar.

El ambiente animado que se respiraba en nuestro viaje se vio gravemente afectado cuando tuvimos que decirle a Eider que debíamos volver a la aldea. Era un niño muy listo y comprensivo, pero se notaba que él no quería quedarse allí solo, sino venir al Infierno. Había querido evitar contarle lo que me pasaba todo el tiempo posible, sin embargo, seguía siendo un niño, dulce e inocente que simplemente quería pasar tiempo con sus padres. Incluso en el festival, notaba que su ánimo estaba bastante bajo cuando quedaba tan solo un día para volver, así que, esa noche, la última que pasaríamos en la posada, fui a hablar con él y me senté en la cama, a su lado, mientras él fingía que no quería llorar por tener que volver a casa.
-Eider... no te enfades -Le pedí, sabiendo que no era enfado concretamente, sino que probablemente estaba entre triste y decepcionado por que el viaje hubiera sido tan corto. Le acaricié la cabeza, acercándolo para abrazarlo. Estuve un rato con él, era evidente que el no saber qué ocurría hacía que la interrupción del viaje fuera mucho peor a sus ojos, más como un castigo que realmente algo que era obligatorio. Me levanté para ponerme delante de él.
-No es un castigo, cachorrito, no es culpa tuya -Me agaché para estar a la altura de sus ojos intentando explicarle lo que sucedía, pero ¿cómo?

-Eider... -Suspiré, dandole un beso en la cabeza y cogiendole la cara con las manos para que me mirase -, voy a ir al Infierno a intentar curarme -Los ojos felinos de mi pequeño gatito se llenaron de confusión y preocupación, quizás pensaba que le engañaba, así que retiré la protección visual que hacía que nadie puediera ver la oscuridad que me atrapaba como un parásito. Incluso a mi me afectaba ese sello, así que pude ver hasta que punto llegaba el alcance de ese problemático efecto. Casi todo mi cuerpo estaba cubierto, tan solo la zona de mi corazón y ciertas zonas de la cara se mantenían libres de esas raices negras que se extendían muy lentamente, pero que, mirandolas fijamente, podías ver incluso que se movían. No quería asustarlo, así que escondí rápidamente para que dejase de verlo, tan solo quería que comprendiera que no lo dejábamos en la aldea por gusto, sino que era algo que ayudaría mucho a nuestra familia y, así, cuando volviera, podríamos irnos de viaje al lugar que él quisiera.



Última edición por Adamaris el Miér Dic 12, 2018 7:07 am, editado 1 vez


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298 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Dic 09, 2018 7:37 am

Edahi

Sonreí inconscientemente cuando Wendy me preguntó mentalmente si sabía que lo habían oído "Eso supuse, por eso no le veía sentido a irnos más lejos... supongo que tu padre se sentía más tranquilo sin vuestros ojos mirando" respondí, era evidente que estaba al tanto de las capacidades auditivas de mi novia y mi suegra, solo que preferí no recordárselo a Jack por si de repente ya no se atrevía a preguntar aquello que lo había estado molestando todo el rato. Las palabras de Martha hicieron que mis colmillos que se habían reducido lo suficiente como para que no se notase que estaban más largos, volvieran a crecer hasta que fueron más que evidentes -Mejor- murmuré, no necesitaba alguien que hacía daño verbal a la persona más dulce y amable del mundo. Sino fuera porque yo también lo era, diría que era un ser malvado nacido en las entrañas del infierno, pero tenía que guardármelo para mí. 

Aunque sabía que simplemente tenía que ignorarla cada una de sus palabras parecían tener el único fin de atacarnos por lo que la miré sin ocultar las ganas que tenía de golpearla hasta que no tuviese modo de levantarse del suelo... lo único que me lo impedía era que era la madre de Wendy y la esposa de Jack, sin embargo como siguiera así, aquello iba a dejarme de importar. No tenía derecho de llamar a alguien idiota por aceptar a un niño y quererlo como si fuera tuyo. Intentando centrarme en otra cosa miré a Jack -Eso haremos- acepté su oferta sin darle dos vueltas, criar a un bebé era complicado por lo que tener una ayuda extra podría venirnos bien de vez en cuando. 

Mis puños se apretaron, poco faltaba para que yo estallara si esa mujer se quedaba hablando aquí, no le quería permitir que hablara de Wendy como si fuera una mascota de su esposo que visitaba a regañadientes, si no quería venir que se quedase fuera del pueblo, todos seríamos más felices así, incuso ella sin tener que ver a la persona que causaba su envidia. Asentí a las palabras de Jack -En cuanto lo sepamos te avisaremos- le prometí, estaba seguro que quería ser abuelo por el brillo que había en sus ojos, lo que causó un conflicto en mi interior. Prefería que fuese hijo del esposo de Y'ami al mío ya que podría criarlo durante toda su vida y lo vería crecer hasta la adultez... si era hijo mío tan solo podría verlo cada cierto tiempo y a penas lo vería en la infancia cercana a los 10 años humanos cuando ella ya tuviese más de 80 años. En cuanto a Wendy, también prefería que no fuese hijo mío, ya que quería poder pasar al menos una etapa de noviazgo. Pero ver a Jack tan feliz y a Wendy tan dispuesta a cuidarlo a mi lado me hacía sentir que tal vez podríamos arreglárnoslo para que Y'ami pudiese verlo habitualmente y para crear con ayuda de Silya, una ilusión que le mostrase como sería al volverse un adulto. 

Lo último ya fue el colmo, por lo que algunas escamas rojizas empezaron a aparecer por mis brazos, cuello y espalda -No es un bastardo- le corregí mientras mi aura se ennegrecía -Y Wendy no es idiota- añadí mirándola con una fiereza sin ocultar -Y te juro por Satanás y por Chamuel, que si vuelves a insultar a Wendy o a mi hijo, olvidaré que eres parte de mi familia política y no dudaré en actuar en consecuencia- dije midiendo mis palabras para no decir directamente que le partiría la cara sin cortarme un pelo por que fuera mujer o por que tuviera conexión sentimental con Jack y sanguínea con mi novia. Agarré la mano de Wendy con mucha más suavidad de la que tenían mis palabras -Si no te gusta venir o no vengas, o te callas tus pensamientos, si solo vienes al hogar de otra persona a insultarla a ella y a su alrededor mejor no presentarse ¿No?- le pregunté, ya que no le gustaba estar allí no sería yo el que le obligase a visitarnos. No me importaba que se metiese conmigo, pero odiaba ver a Wendy al borde de las lágrimas. Con todo aclarado recordé lo último con lo que me había quedado en la boca -Además no está gorda, está perfecta- comenté, no solía fijarme mucho en el físico, pero debía de admitir que ella tenía una figura que me hacía incapaz de observarla... en especial cuando llevaba ropa que se ceñía a sus curvas. Miré una última vez a Jack a modo de disculpa por que le había dejado lo peor a él y de despedida, ya que deseaba que se llevara a aquella arpía tan pronto como pudiese... a Martha no le volví a mirar, simplemente la ignoré esperando a que se fuera.

"Lo siento" me disculpé con Wendy una vez se marcharon sus padres "Creo que no debí de haber dicho todo aquello" sabía que me había llevado por el sentimiento más que por la razón "Pero odio que te diga esas cosas" añadí acariciándole la mejilla y dándole un suave beso antes de intentar animarla recordándole que tenía un vestido nuevo que probarse.



Tefael

Los días fueron tranquilos durante nuestro regreso a casa, aunque no podía decir lo mismo de las noches, en las que día sí y día no Cryp tenía su castigo por no comportarse bien en la cama, y empecé a pensar que realmente le gustaban los castigos pues no había ninguna noche de las que le daba la oportunidad de redimirse que me tratase con menos agresividad... lo que al final llevó a que ambos tuviésemos marcas por todo el cuerpo, él de los castigos y yo de los otros días. Empezaba a parecer una venganza continua por ambos bandos. Fue uno de esos días cuando había salido al mercado para comprar alguna bollería extra para el desayuno que me encontré con un conocido de cabellera rubia y ojos preocupados, tenía una misión... Cryp había aparecido en la lista de las personas con un alma demasiado corrupta. Al igual que las misiones que Silya hacía, aquel chico había venido con un único propósito -Pronto nos marcharemos de vuestra jurisdicción, dame ese tiempo. Me lo debes- le recordé, sino fuero por su deuda hacia mí lo más probable es que no hubiera venido a avisarme, pero gracias a sus palabras supe la gravedad del asunto, ya no podíamos demorarlo más, teníamos que volver al infierno cuanto antes. El ángel me dio alrededor de medio mes, si en ese tiempo no había desaparecido de la lista y seguía en la tierra de los humanos ya no podría dejarlo pasar.

Ya a punto de llegar al pueblo quise explicarle a mi gatito porqué lo dejábamos allí y no nos lo llevábamos al infierno, sin embargo me sorprendió saber que Cryp ya se lo había contado superficialmente. Él estaba enfermo y teníamos que ir a curarlo, lo mejor era que Eider no estuviera allí en el proceso ya que no era el más agradable de todos ni de ver ni de sentir en tu propia carne. -Te prometo que cuando pueda, te llevaré al infierno para que lo veas- le prometí levantando mi meñique para cerrar la promesa que consiguió animarlo un poco más -Y cuando regresemos de allí los tres, nos construiremos nuestra propia casa en la aldea, así tendremos nuestro propio hogar cerca de tu madre- añadí consiguiendo animarle, sabía que le encantaba viajar, pero tener un sitio al que volver siempre era agradable, más aún cuando el resto de familiares que tenías estaban allí.

Con todo arreglado decidimos que al día siguiente regresaríamos a casa y pasaríamos ese día allí antes de irnos. Sabiendo que todavía hacía frío y que tal vez no había florecido el árbol de Learty decidí pasarme antes que ellos y hacerlo florecer con mis poderes de Sheren si era necesario. No sabía cuanto tardaríamos en volver, tal vez un mes, tal vez un año, incluso una década era posible por lo que quería que viese el árbol antes de marcharnos... también tenía planeado que cuando se estabilizase, aunque todavía tuviese que volver a la normalidad, llevar a Eider para que disfrutase del tiempo en familia. También le mostraría la alta posición que heredaría de mí si es que en algún momento la quería.


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299 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Dic 09, 2018 3:06 pm


Wendy:
-Nombre: Wendy D'font
-Edad: 20
-Descripción fisica: Una chica de cabellos largos, ojos color miel y piel clara. Es un poco más delgada de lo que a Scar le gustaría, pero se niega a comer más de lo que necesita. Suele llevar las manos limpias y las uñas arregladas, el pelo suelto decorado con un lazo y no utiliza ni pulseras ni colgantes, tampoco anillos. Le gusta ir con colores cálidos, como el marrón o el naranja, y prefiere los vestidos, a no ser que necesite llevar pantalones (por ejemplo, para ir a la montaña o ayudar en algo).



-Descripción psicológica:  Desde pequeña siempre ha sido una chica tímida pues sus padres, al ser un mitad ángel y una medio demonio no eran bien vistos en casi ningún circulo social. Le encanta la naturaleza y con su tía aprendió todo lo que pudo antes de que sus caminos se separasen, por lo que se enfada si alguien la hiere o ensucia. No le gusta hacer daño a los animales ni destrozar las plantas, por lo que prefiere no mirar cuando hay caza o talan para leña. Es muy dulce y amable, pero su timidez le impide mucha de la sociabilidad que le gustaría tener, por suerte para ella, Scar es un remolino. De llanto fácil y alegría contagiosa, parece más una niña cuando esta rodeada de algo que le gusta.
-Historia: Los padres de Wendy, su tía y su primo mayor se mudaron a la aldea improvisada cuando ella tan solo tenía tres años. Sus recuerdos de esa época son borrosos, pero el olor del valle, la tranquilidad y el haber huido de unos horribles ruidos nocturnos hicieron que la pequeña durmiese bien y sin problemas durante el resto del tiempo. Nicole, su tía, la alentó con su amor a la naturaleza, enseñandole a partir de los cinco años todo lo que sabía y la pequela podía aprender. Su madre, Martha, una medio demonio que había escapado por los pelos de la masacre a su familia, la cuidaba pero nunca la notó tan cariñosa como cuando estaba con su padre. Wendy no lo entendía y sus preguntas se respondian con "tiene un mal día, cielo". Jack, su padre, medio ángel, intentó enseñarle la magia que conocía, pero enseguida se dieron cuenta que las habilidades sobrenaturales de la pequeña no se desarrollarian si ella no quería. Y la pequeña, ignorando a sus maestros, salía corriendo tras una mariposa o se paraba a alimentar a cualquier animal.
Conforme crecía, algunas de las conversaciones qe antes pasaban inadvertidas para ella, fueron cobrando sentido. Su madre se había quedado embarazada sin proponerselo, Jack no quería hijos pero no había sido capaz de abandonar a Martha a su suerte. Siendo una niña no deseada, aunque si su madre la veía llorar o herida, si se paraba, no solía mostrar verdaderos signos de amor a su pequeña. Nicole, hermana de Jack, que no había podido tener hijos, le brindaba todo el cariño que su madre no le profesaba. Noir, su primo mayor, hijo del marido de Nicole, fruto de una relación anterior, un ángel, no era partidario de jugar con niñas. Él quería unirse al ejercito.
Cuando cumplió los 16 años, se escapó de casa, haciendo que su madre fuera tras él.  Algunas cartas llegaron durante los siguientes años, con su nuevo hogar, la novia de Noir y el nuevo hijo, un humano adoptado por parte de Nicole. Pero, tras un par de semanas sin noticias, los padres de Wendy tomaron rumbo a aquella morada, dejando a la joven en aquella aldea protegida, donde estaban seguros de que su vida continuaria tranquila y sin problemas. Le mandan una carta cada semana mínimo y, si no pueden, una paloma de luz, creada por Jack, la visita poco despues, para llevarle un regalo y quedarse con ella al menos unas horas.
-Gustos y disgustos:
+La naturaleza
+Los animales (sobre todo los zorros y serpientes) y las plantas (sobre todo la lavanda y la menta)
+Los dias con el cielo lluvioso
+La cecina
+Té de lavanda (Laimae) y menta
+Las noches donde las nubes rodean la luna.
+Cuevas oscuras
-Los sobrenaturales extremistas
-Su tio
-Que le pregunten algo y se la queden mirando muy fijamente
-Que Scar llore
-Poderes: No los ha desarrollado (por elección propia).
-Extras: Cuida de los niños de la aldea y es la profesora de naturaleza oficial, encargada de ir a por hierbas medicinales y separación de hongos venenosos. Vive con Scar desde hace relativamente poco, pero se lleva genial con ella. Ha aprendido medicina humana para complementar los conocimientos de Scar.
A cada palabra que mi madre decía, podía verse como paciencia de Edahi iba menguando rápidamente, pese a que ella parecía no darse cuenta. La primera mala respuesta que le dio no fue realmente maleducada y mi madre simplemente lo ignoró, fingiendo no haberlo oido. La siguiente recibió tan solo una mirada de desaprobación, siendo esta vez Edahi el que ignoró la reacción de mi madre, pero en el instante en que llamó bastardo al bebé, Edahi saltó, respondiendole de muy malas formas. Quería tranquilizarlo, mi madre siempre era así de venenosa, pero en parte quería ver como reaccionaba a que por fin alguien se enfrentase a ella. Mi padre, en cambio, se apartó a un lado, pero parecía feliz. Ante todo lo que Edahi djo, mi madre parecía sentirse amenazada, pues sus orejas de zorro se pusieron de forma defensiva.
-... -Por una vez parecía haberse quedado sin nada que decir, pues abrió la puerta un par de veces antes de por fin decidirse a hablar -De cualquier forma no he venido por gusto, estaré encantada de no volver a venir -Aseguró, intentando ser feroz, dándose la vuelta y arrastrando a mi padre del brazo de malas maneras. Él, lejos de disculparse por nada, se despidió de nosotros con una enorme sonrisa. Cerré la puerta y me apoyé en ella antes de sentir que Edahi me cogia de la mano, disculpandose por haber amenazado a mi madre, dandome un beso suave, claramente intentando animarme, cosa que no era necesaria. Le sonreí con dulzura, sabiendo que se sentía mal por haber actuado así.
-"No pasa nada... deberia ser yo la que le dijera eso" -Lo abracé con la intención de que ser por lo menos mimada durante un rato para olvidar todo lo que había pasado e intentar volver a lo que estabamos hablando antes de que mis padres decidieran irrumpir en nuestra tranquilidad. Estaba de acuerdo con Edahi, el bebé de Y'ami no era un bastardo, tan solo había llegado en un momento ciertamente inesperado, pero quería asegurarme de que Edahi entendía que, pasase lo que pasase, yo estaría con él. Esperaba que los días pasasen rápidamente, pues cada vez, la impaciencia de no saber si era suyo o no debía estar creciendo pese a que no dijera nada.

Un día, despues de que Eider y yo nos encontramos con Tefael, noté que su semblante estaba demasiado serio. Intenté averiguar qué le ocurría, pero me daba la sensación de que no quería molestarme ni preocuparme, por lo que decidí intentar hacerle algo más fácil el tener que tratar conmigo durante el tiempo que estaríamos en la aldea. Gracias a que no utilizamos un portal para llegar allí, pude mantener la cabeza más equilibrada, lo suficiente para mantener el control sobre mi forma o el sello. Subí a Eider a mis hombros, pues desde ahí podía ver sin problemas la aldea. Quería tener tiempo de hablar con Cain tranquilamente, necesitaba que cuidara de Eider incluso si este se quedaba en la casa de Wendy por el tiempo que estaríamos, que su hermano mayor estuviera con él si veía que nuestra estancia se alargaba demasiado. Le di la mano a Tefael, entrelazando los dedos con suavidad, Cain tardó un poco en abrir, mirándonos confundido ya que nuestro viaje pintaba algo más largo. Vi que, junto a la puerta, había unas cuantas cosas, claramente los habíamos pillado antes de irse.
-Ibamos a salir mañana -Dijo cuando le pregunté, sin preocuparse por el tema, dejándonos pasar a los tres, sin tener que avisar a Silya para que esta apareciese de la habitación contigua donde parecía estar jugando con la pequeña Ceci o algo similar, ya que también había una bolsa de viaje sobre la cama.



Última edición por Adamaris el Miér Dic 12, 2018 7:07 am, editado 1 vez


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300 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Dic 11, 2018 4:47 pm

Tefael

Sonreí cálidamente a Cryp una vez nuestras manos se entrelazaron, cada vez le era más familiar el tratarme como una pareja. Pues aunque en un principio no quisiera admitirlo parecíamos más dos amigo con derecho que una pareja como tal, ya que eso fue ocurriendo con el paso del tiempo y del roce. Cain nos recibió con rostro sorprendido y poco después Silya que por su explicación estaban recogiendo las cosas de Ceci para llevarlas a la casa de Zahán, pues con el tiempo se había dado cuenta de que prefería quedarse allí a vivir.

Ante las palabras de Cain, Silya reaccionó con velocidad -Pero ya que estáis aquí, nos quedaremos unos días más- nos aseguró al darse cuenta de que solo estábamos de paso. Llevaba todo el día nevando, aunque había empezado a caer con mayor rapidez hacía relativamente poco -Entrad y os calentáis- nos ofreció dejándonos pasar. Miré a Cryp antes de aceptar, quería pasarme por la casa de Scar para darle lo prometido y para ver que tal estaba ella y su tigrecito... siendo dos felinos como eran, me sorprendía lo amorosos que eran en comparación con otras parejas. "Algún día tendré que descubrir su secreto" me dije a mi mismo, no me iban las relaciones azucaradas, ni en tonos rosa, pero sentía que podría aprender algo de ellos si los observaba con atención.


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