La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Lun Ene 22, 2018 2:24 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Allí donde la noche es alumbrada por dos lunas, una guerra sin edad ni tiempo, fue iniciada siendo un recuerdo olvidado la causa de la misma. Durante mil años tan sólo sobrevivía la maldad y el odio.
Muerte tras muerte, venganza tras venganza, creó una guerra sin fin donde ningún ser humano ganaba nada, los únicos que conseguían algo eran aquellos seres ocultos en las tinieblas, que aparecían cuando los problemas se acercaban, se alimentaban de los pensamientos y acciones perversas, estos seres también eran llamados demonios.
Gobernados por la tecnología, y los pecados capitales, los demonios caminaban entre los humanos sin que estos lo supieran, todos temían su existencia, y la de un lugar donde habitaban.
Al mismo tiempo seres mágicos que solían caminar por aquellas lejanas tierras, usando magia por donde pasaban, eran desterrados a vivir en un lugar creado más tarde por ellos, los ángeles, incapaces de estar en un lugar con tanta maldad. Muchos se dejaron corromper e influir por ella y la desesperación que reinaba por tierras humanas, convirtiéndose en alas negras o aliados de Satán. Otros simplemente renunciaron a marcharse transformándose en ángeles grises.

Tres mundos distintos
Tres seres diferentes
Pero solo una guerra eterna en la que el equilibrio se había roto.
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26 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Feb 09, 2018 1:39 pm

Silya

Ya estaba recogiendo para dejar a Wendy y a Edahi a solas cuando Cain llegó -Sí, si esperas un momento me voy contigo- le pedí antes de terminar de recoger los objetos que faltaban y despedirme de la pareja que aunque cansados estaban bastante felices. Al salir de la casa junto a Cain pude sonreír más abiertamente que cuando llegué por primera vez ese día, las heridas de Edahi habían mejorado en gran medida y eso me tranquilizaba mucho, ya que lo que más me había preocupado es que no fuera capaz de sanarse antes de desangrarse.

Al llegar a casa Eva y Ceci tuvieron que despedirse, pues aunque la primera insistió en que fuera con ella a su casa, Ceci prefirió quedarse un día más antes de ir a saludar a los padres de su hermana y preguntar si podía quedarse con ellos a vivir -No tienes que presionarte, sabes que esta siempre será tu casa- le dije esperando poder calmar sus nervios y sus pensamientos de que la podrían rechazar. Mis palabras parecieron surtir efecto ya que sus ojos volvieron a brillar y su sonrisa apareció en su rostro. Sabía que quizás Cain quisiera algo más de tiempo a solas, pero mis prioridades estaban claras incluso antes de salir con él, y ayudar a un niño siempre tenía más peso en mi interior que pasar tiempo con mi novio. Me sonrojé un poco al poner por primera vez la palabra "novio" en mi cabeza, a pesar de que llevábamos bastante tiempo jamás lo había llamado de ese modo en mis pensamientos… Levanté la vista para mirarlo discretamente. Estaba muy mono cuando se esforzaba tanto por preparar una rica comida.



Isaro

La pregunta de Scar me confundió ¿Porqué la iba a odiar? En todo caso debería ser ella la que me aborreciera por llegar tarde, por no poderlas proteger y por ser tan patético como pareja. Le di un suave beso en los labios antes de separarme un poco de ella para poder mirarla a los ojos -Te amo con toda mi alma- respondí con sinceridad notando como los ojos de Scar se volvían a empañar y saltaba sobre mí para abrazarme una vez más. ¿Cómo podría odiar a la persona que hace latir mi corazón intensamente? Jamás había sido capaz de detestar a una persona por más que hubiera querido, y Scar era la única a la que había abierto tanto mi corazón que incluso logró mitigar muchos de mis miedos irracionales… a ella la querría por toda mi vida, incluso si un día se hartaba de mí y decidía dejarme, yo seguiría cuidando de ella desde las sombras velando por su felicidad.


Tardó bastande en calmarse mientras yo me dedicaba a devolverle al abrazo y a acariciar su cabello -¿Qué tal si nos bañamos juntos?- le pregunté con una pequeña sonrisa -Puedo llenar la bañera y decorarla como quieras- solía hacerlo antiguamente, por lo que colocar flores, hierbas aromáticas e incluso agua coloreada era mi especialidad. Antes nunca habría dicho algo tan audaz, ni la habría besado cuando dudaba de que me siguiera amando, pero las palabras de Cain me habían abierto los ojos. Tal y como él decía, yo no era una buena persona así que no tenía que actuar de ese modo. Scar todavía no me había dejado por Tefael, por lo que podía comportarme egoístamente e intentar traerla de vuelta hacia mí para que al menos no me desechara aunque también quisiera tener a su lado a Tefael. "Prefiero tener la mitad de su afecto que no tener nada" ese era mi pensamiento más fuerte, prefería influir en ella para que me siguiera amando a dejarlo a su decisión y que me rompiera el corazón más de lo que ya estaba.

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27 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Feb 09, 2018 4:46 pm

[Cain]
Aunque fuera tonto por mi parte, volver a casa de nuevo, pero acompañado de Silya hacía que me fuera dificil disimular mi alegría, cosa que tampoco es que intentase con muchas ganas. A veces me costaba mantener mi cariño a un nivel bajo, pues sentía que aunque el nivel de "permiso" iba subiendo, no lo había a la velocidad que yo quería. Tampoco era el momento de pensar en eso, pero me distraía fácilmente con cosas que no tenían que ver.
-Creo que Scar tiene miedo a salir de casa -Le dije de camino, contandole un poco por encima lo que había ocurrido, dejando de lado mi pequeña conversación con Isaro, dejando solo la parte en la que él me decía que tenía miedo de decir las cosas que pensaba en voz alta. Que él creyera que era mejor o peor persona no era relevante de ninguna forma y tampoco iba a cambiar la forma en que Silya lo veía. Sabía que Silya iría más tarde, asi que no le recordé que planeaba ir, pero de momento íbamos a comer y a llevar a Eva a su casa, si después quería pasar la tarde allí no tenía ningún problema, podía sobrevivir solo unas horas. "Pero le diré que duerma conmigo" Me aseguré, moviendo la cola sin darme cuenta, animado por una petición infantilmente egoista que sabía que nunca diría en voz alta excepto si con eso ella sonreía.
Estaba tan entretenido haciendo un... algo... de comer que no me di cuenta de que Silya me estaba mirando hasta que me giré a por un plato. Quizás estaban diciendo algo sobre mi, pero ya que no comentó nada más solo le sonreí y preferí preguntar más tarde, si es que me acordaba.

[Scar]
Por fin pude volver a respirar con calma, estaba tranquila de nuevo por el abrazo de Isaro, peo habían sido sus palabras las que comenzaron a quitar la sal que me tapaba las heridas, impidiendoles cerrarse.
Me sugirió que nos bañasemos juntos, estaba dudosa, pero al mirarlo, la pequeña sonrisa que mostraba me impidió negarme. Tal vez no era tan grande como las que me había mostrado un tiempo antes, quizás no era radiante o llena de felicidad, pero no era una sonrisa por cortesía.
"Solo si no dejas de sonreir" Pedí sin decir nada, volviendo a apoyarme en él, me sentía muy insegura en ese instante, no quería que me viera sin ropa, aún podía cambiar lo que sentía por mi. Asentí con la cabeza sin separarme de él, no quería quedarme sola por el momento, solo tumbarme con él para que me abrazase hasta quedarme dormida. Aún era pronto para eso, de forma que acepté su idea sin dudar. No podía moverme yo sola, era una inutil en ese momento, asi que tan solo pude mirar lo que hacía y pasarle las pocas cosas que alcanzaba a coger ahí sentada junto a él.


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28 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Feb 10, 2018 8:17 pm

Isaro

Tras su asentimiento me puse a preparar el baño caliente, no estaba seguro de que realmente quisiera aquello, pero ya que aceptó tan rápidamente no se lo volvería a repetir para asegurarme. Cuando todo estuvo listo me quité las ropas que tenía por arriba, al ver que Scar no se desvestía me acerqué para ayudarla vigilando muy atentamente que estuviera de acuerdo con ello y que no le volviera a ocurrir lo mismo que en el exterior, ya que forzarla era lo que menos deseaba. Después de desvestirla terminé de quitarme la ropa antes de cogerla en brazos, pudiendo sentir el tacto de su piel después de tantos días que me habían parecido años.

A pesar de que podría haber intentado que andará hasta allí, prefería mimarla y esperar pacientemente a que ella estuviera preparada mentalmente para dar un paso adelante. Al entrar en la bañera me senté detrás suya y dejé que su espalda se apoyara en mi pecho -¿La temperatura es buena?- le pregunté susurrándole suavemente mientras estiraba mis brazos para rodearla con ellos y abrazarla con delicadeza. Nunca había sido bueno con la temperatura del agua, pues me solía gustar fría pero sabía que los demás la preferían templada o caliente por lo que las veces que me había duchado con Scar anteriormente, me había fijado en la temperatura que se decantaba por poner templada.

Después de unos minutos actué acorde con mis últimos pensamientos de hacerle ver que al menos si me dejaba me echaría de menos, besándola en el cuello una vez -Siempre hueles muy bien… eso me relaja- comenté olfateando la zona besada manteniendo los ojos cerrados para poder disfrutar de las sensaciones que me habían sido negadas y que al salir de allí lo más probable es que volvieran a ser impedidas tal vez incluso por meses. No me iba a quejar, aceptaba no poderla tocar u oler siempre que quisiera, con tenerla a mi lado y ser capaz de verla todos los días estaba más que satisfecho… O al menos eso me decía a mí mismo para soportar mantener la distancia gran parte del tiempo para no molestarla ni hacerla sentir incómoda.

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29 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Feb 11, 2018 5:34 am

[Scar]
Estaba bastante concentrado en preparar el baño, tanto que ni se percató de que estaba mirando cada paso que daba, cada cosa que hacía. Había mantenido la calma con relativa facilidad hasta que comenzó a quitarse la ropa. Mi cabeza me decía que no pasaba nada, me lo repetía una y otra vez, pero era incapaz de creermelo, tal vez Isaro aún no fuera consciente de que nuestra hija ya no estaba, que mi cuerpo estaba volviendo a la forma de siempre, o al menos ya no parecía lleno de vida como antes.
Tenía miedo de ver qué opinaba sobre mi, asi que aunque no le impedí ayudarme, si que mantuve la mirada baja, con mi corazón latiendo a toda velocidad. Me tranquilizó ver que, si pensó algo, prefirió guardarselo para si mismo. El agua se sentía muy agradable, caliente pero no demasiado, calentando el frío que me perseguía desde que me había despertado en la habitación de dibujo de Isaro. No supe que responderle cuando preguntó por el agua, realmente estaba bien de temperatura y un poco más caliente tampoco me habría importado, pero no sentía que mereciese sus cuidados, si quería odiarme lo vería justo y por más que me doliera no iba a impedirselo, tan solo a sentirme desgraciada por perder todo lo que me importaba.
-Perfecta -Murmuré sin atreverme aún a mirarlo a los ojos, frotandome los brazos buscando algo de seguridad en mi misma, sin conseguir nada hasta que noté los de Isaro, parecía ser el único capaz de tranquilizarme. Me apoyé en él sin decir nada, cerrando los ojos, queriendo solo centrarme en su voz, el calor del agua y el el sonido de su corazón, si me recolocaba para poder escucharlo. El suave beso que me dio en el cuello me hizo volverlos a abrir, no era meido, pero quizás algo de incomodidad, no estaba segura de cómo debía reaccionar ni lo que él intentaba con ello, por sus palabras asumí que tan solo era un pensamiento cualquiera, de todas formas estaba segura de que Isaro nunca intentaría nada en ese momento, él no era asi. Me giré un poco para poder apoyarme bien en su hombro, tal como me apoyaba cuando dormíamos, para poder escuchar los latidos de su corazón, que parecía estar increiblemente tranquilo. Me fije entonces en que tenía unas pequeñas heridas por el torso, puestas en fila. Pasé mi dedo cerca de ellas, suponiendo a qué se debían.
-Lo siento -le dije, no refiriendome tan solo a los arañazos que le había hecho, pero sin querer explicarme más. Intenté acelerar su curación con mi magia, pero por alguna razón fui incapaz de utilizarla por más que probé. No era realmente una preocupación, no me sentía con el derecho a curar heridas cuando las que había provocado eran imposibles de sanar tan fácilmente, pero saber que era más inútil todavía no ayudó en absoluto a mi ánimo. Cerré los ojos, dejando la mano apoyada sobre Isaro.
-No te puedo curar... -Le dije en voz baja, sintiendo que mis ojos volvían a llenarse de lágrimas que contuve como pude, si lloraba en ese momento, el baño no habría servido para nada y ya que yo no podía hacer nada, quería que Isaro sí se sintiese útil.


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30 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Feb 11, 2018 3:15 pm

Isaro

Me alegró escuchar que la temperatura era buena, al menos había sido capaz de hacer algo bien en todos esos días. Scar se movió de mi abrazo para apoyarse en mi hombro, parecía estar cómoda en el agua… siempre le había gustado mucho tanto bañarse en el lago cuando hacía más calor como quedarse largo rato en la ducha relajando sus músculos. Ese fue uno de sus gustos que antes descubrí por mi propia cuenta, siempre estaba observándola así que no era extraño que supiera muchos de ellos.

Tras unos segundos en los que se acomodó, sentí sus tibias manos en mi pecho mientras miraba algo ahí. No le di importancia porque desde que me conoció estuve cubierto de cicatrices que a ella le gustaba acariciar -Soy yo el que se tiene que disculpar- respondí creyendo que se refería a todo lo sucedido. Scar no había hecho nada malo, todo había sido mi culpa… ella no debería de sufrir por mis errores -Lo siento- añadí antes de volver a colocar mi brazo rodeando su cuerpo, estaba más delgada y eso me preocupaba. Sus siguientes palabras me confundieron hasta que miré hacia donde antes había estado tocando Scar. Tan solo tenía algunos rasguños -Es mejor así, estos son el recordatorio de que por más que te haya fallado, aún sigues confiando en mí- comenté en voz baja mientras pasaba un dedo por sus ojos cerrados que soportaban aquel dolor evitando llorar. Era cierto que no sabía como consolarla cuando lloraba, pero no quería que se reprimiera por culpa de mi incompetencia -Además, esto ni siquiera se podría llamar herida, en una hora ya se habrán curado por completo- supuse que lo otro no la calmaría por lo que también le recordé que mi cuerpo sanaba a mucha velocidad, más que la de otros demonios debido a que mi cuerpo siempre estaba en reconstrucción: Roturas de hueso, latigazos, heridas profundas, quemaduras… mi cuerpo se había tenido que adaptar a la situación aumentando su velocidad de sanción hasta su límite.

Dejé que el tiempo pasara, el baño todavía estaba templado pero no quería que Scar se resfriara porque se pusiera demasiado fría el agua, así que tras preguntarle la ayudé a salir de ahí y la sequé con mucha delicadeza. Quería que volviera a sonreír como antes y que se enfadara falsamente cuando le preparaba comida que no le terminaba de gustar pero que al final siempre se comía porque sabía que era por su bien… Sin embargo a cada minuto que pasaba veía más lejos y difícil llegar a mi objetivo.

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31 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Feb 11, 2018 3:44 pm

[Scar]
Isaro estaba mucho más tranquilo que yo, cosa que me sorprendia pues hasta unos días antes pensaba que yo era la que sabía ser fuerte, o al menos fingirlo. Había algo aún que me molestaba en él, sabía que no era otra persona, pero si me hubiera despertado de un sueño no me habría extrañado, pese a que sabía que eso jamás iba a suceder. Su disculpa hizo que una pequeña lágrima fugitiva lograse escapar, pero la sequé rápidamente, parecía que se había dado cuenta de que no solo me refería a las pequeñas heridas que tenía en el pecho. Sin embargo, no quise decir nada, él no me había preguntado, asi que tal vez no quería saber lo que pensaba.
-Entonces no deberias haber dejado que me curasen -Murmuré sin darme cuenta cuando le quitó importancia a las heridas, tomandolas como una muestra de confianza. No escuché demasiado lo que me dijo, el agua caliente y la sensación de esta sobre mi cuerpo hicieron que poco a poco fuera quedandome dormida, aunque no mucho después su voz me despertó levemente. Tenía que esforzarse bastante en moverme, pero al menos esta vez yo misma sostenía mis alas, ya no siendo un peso muerto que él debía cargar. Al estar en un punto medio entre estar despierta y dormida, no era muy cosnciente de lo que ocurría, dejandome cuidar más de lo que realmente habría permitido, incluso agarrandole algo más fuerte la mano para evitar que se marchase. Abrí los ojos un poco, notando un peso sobre mi brazo. Clarisse dormía placidamente apoyada en él, respirando muy tranquila, pero momentos después empezó a desvanecerse.
-¡No! -Me senté de golpe, no había pasado mucho rato y aunque Isaro me había soltado, seguía estando a medio vestir. Me miró pero seguía sin poder sostenerle la mirada más de un segundo, volví a llorar otra vez, con la sensación de la pérdida aún más presente por hber creído, durante un momento, que mi bebé estaba a salvo conmigo.
-Solo ha sido un sueño -Le dije para que no se preocupase, intentando tranquilizarme, pero temiendo volver a quedarme dormida, pues cada vez dormía menos y me despertaba con peor sensación.


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32 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Feb 12, 2018 4:06 pm

Isaro

No respondí ante su murmullo porque sabía que de nada serviría, Scar era muy cabezota y por más que yo le dijera que no era lo mismo ella seguiría insistiendo en que sí lo era. Sonreí discretamente al ver lo adormilada que estaba, el baño le había dado sueño y no dudé en llevarla a la cama para que descansara. Tenía la sensación que cuando mejor estaba era cuando dormía… parecía no sufrir tanto y ese era mi objetivo: Que dejara de llorar y de sentir dolor en su interior.

La dejé en la cama por solo unos segundos mientras buscaba algunas mantas para taparla, cuando de repente se levantó gritando y llorando asegurando que solo había sido un sueño. Me acerqué con la manta y la enrollé en ella antes de abrazarla con fuerza para que no pudiera ver mi expresión de dolor al ver que por más que lo intentaba los recuerdos recientes siempre llegaban. -Cuando estés preparada puedes contarme lo que hay en tu interior- le comenté cerrando los ojos fuertemente sabiendo que lo que yo sentía no era ni una quinta parte de lo que ella sentía. Mi intención nunca fue presionarla, era por eso que había esperado que ella misma me lo contara pero por si acaso quería dejarle claro que estaba allí para lo que necesitara.

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33 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Feb 12, 2018 4:43 pm

[Scar]
Sabía que era estúpido llorar por algo así, Clarisse nunca había llegado a nacer y su forma sin duda no sería la que yo había imaginado, por esto no tardé en recuperarme, había sido solo una pequeña ensoñación de mi mente adormilada.
Abracé de vuelta a Isaro, sabiendo que lo había asustado al despertarme tan repentinamente gritando. Esperé a recuperar la calma un mínimo tras escuchar lo que Isaro me decía. ¿De verdad quería saber todo lo que pasaba por mi mente? Eran muchas cosas, quizás demasiadas y no quería tampoco llenarle la cabeza de cosas que eran completamente desagradables, por eso, dudé durante un momento, un largo rato en el que estuve callada, solo abrazandolo y escuchando su corazón latir cada vez más tranquilo.
-No quiero que te entristezcas más... -Dije esperando que no insistiera demasiado, realmente quería contarle todo lo que pasaba por mi mente para poder tranquilizarme un poco, pues si aún con eso me quería, no había mucho que pudiera separarme de él. Una vez volvió a decir que podía contarselo, las palabras comenzaron a fluir sin que pudiera detenerlas, tal como las lágrimas se escaparon de mi control. Igual que cuando Tefael me había preguntado, empecé a explicarle primero lo que había pasado ese día, desde que Isaro se había ido hasta que entré en la casa de Ariel, encontrandome que intentaban hacerle daño. Después le conté todo lo que podía recordar sobre el ángel de alas negras que me había arrastrado del pelo hasta una zona apartada, las cosas que me había dicho, las que había deducido y la aparición salvadora de una persona a la que no era capaz de poner cara. También sobre la desesperación que había sentido cuando desperté en la habitación que usábamos para que Isaro pintase y como me había asustado al verlo de repente, pensando que iban a matarme, pero que saber que era él me tranquilizó, aún temiendo que le fueran a hacer algo por mi culpa. No me guardé nada, ni los pensamientos que me acosaban durante los primeros días, la petición que le hice a Edahi, que Tefael había impedido que destrozase mis alas por completo, que había recordado poco a poco lo ocurrido los días en que no parecía yo, que actuaba como una niña sin voz, que había sido su recuerdo de su nombre lo que desencadenó que volvieran todos los demás, la sensación de que si no había podido proteger mi embarazo con tan solo tres meses que aún era totalmente independiente lo más seguro es que fuera inútil como madre, que no debería volver a pensar en tener hijos, los sueños donde Clarisse era asesinada de nuevo incluso después de nacer, donde esos días él también aparecía en ellos, atado, torturado o muerto a un lado. Tomé aire más de una vez de forma agitada, sintiendo que, nuevamente, decirlo en voz alta no cambiaba nada, seguía sintiendome de una forma horrible solo por estar viva, intentando limpiarme las lágrimas mientras seguía y seguía hablando hasta que me quedé sin nada más que decirle.


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34 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Feb 14, 2018 2:55 pm

Silya

Me preocupaba que Scar tuviera miedo al exterior, al igual que muchas otras cosas que hicieron que mi decisión de visitarlos me pareciera aún más correcta. Isaro se estaba esforzando por ayudar a Scar sin darse cuenta que en una pareja son dos, y ambos igual de importantes. No podía omitir lo que sentía solo para que ella avanzara, mientras que él se quedaba atrás.

Ayudé a picar lo que Cain me daba y a poner la mesa, observándolo discretamente hasta que nuestros ojos se encontraron. Al principio me mantuve sin reacción, pero la radiante sonrisa que me dedicó hizo que me sonrojara. Era muy apuesto, que unido a su amabilidad y sinceridad me parecía irresistible. No sabía que me ocurría, pero cada vez me apetecía más besarlo y estar entre sus brazos… Tal vez sucedía algo con mi cabeza.

Dejé de lado esos pensamientos que tan poco apropiados me parecían debido a la compañía que había y nos dispusimos a comer por última vez los cuatro juntos. Eva ya tenía todo guardado debido a que tampoco se había traído demasiadas cosas, así que en cuanto termináramos de comer la acompañaríamos a su casa y saludaría de paso a toda la familia que también estaba pasando por unos tiempos difíciles.



Isaro

No me importó que se mantuviera en silencio, no le pedía que lo hiciera en ese momento, tan solo cuando estuviera preparada o sintiera que podía confiar en mí. Sin embargo sus palabras me sorprendieron, era imposible para mí estar más triste y dolorido de lo que ya estaba de saber que por mi culpa nuestra hija había muerto -Sea lo que sea, escucharé. Me gustaría soportar la carga junto a ti- respondí, ella parecía estar pasándolo mucho peor que yo, aunque era posible que la hierba estuviera influyendo mucho en calmar los sentimientos que tenía o al menos disminuirlos en gran medida para ser capaz de ayudar a Scar y no ser solo una carga para ella cuando ya lo estaba pasando tan mal.

Entre mis brazos ella comenzó a contarme todo lo sucedido, la estreché entre mis brazos con fuerza esperando que al menos pudiera sentirse más protegida y segura… no quería que esos malos recuerdos la persiguieran toda la vida como a mí me perseguían pues los malos recuerdos con el tiempo se transformaban en miedos, y esos miedos en fobias que al final eran casi imposibles de superar. Me mantuve en silencio escuchando atentamente sus palabras y buscando qué responderle a esos pensamientos que tenía -Yo fui quién te encontré- le comenté cuando admitió no haber reconocido mi rostro. Me alegró que Tefael hubiera sido capaz de impedir que se hiciera daño a sí misma cuando no me daba cuenta… tendría que agradecérselo la próxima vez, junto con unas disculpas por dudar de sus intenciones. -Edahi nunca borraría recuerdos sin permiso… pero él aceptaría hacer desaparecer los malos recuerdos de una persona si es la que se lo pide- respondí antes de añadirle -Si tu quieres olvidar algo él no se opondrá- No daría mi opinión al respecto ya que sufrir tanto siempre haría a uno querer olvidarlo todo y volver a empezar.

Recordé las otras cosas que había dicho sobre su tiempo en el que ni siquiera era capaz de hablar, y sobre su embarazo -Eso no es cierto, tu habrías sido una madre maravillosa- me negué a pensar lo contrario pues todos los días había visto su dedicación y el amor que había en sus ojos cada vez que se acariciaba la tripa -Todo fue mi culpa por no llegar antes. Tu siempre has sido una persona maravillosa y jamás habrías podido abandonar a tus seres queridos para protegerte a ti misma- Lo sabía, Scar era con quien me había querido casar, tenía claro su personalidad y la amabilidad que desbordaba en cada acción que hacía. -Estaré de acuerdo con la decisión que tomes en lo que respecta a tener niños… mientras te tenga a ti, no tener hijos no me supone un problema- Había querido tener niños desde que me enteré de que Clarisse existía… crear una familia había sido uno de esos sueños que jamás creí posible y que por poco alcancé… pero no iba a poner mis sueños por encima de la felicidad de Scar.

Cambié la posición hasta que ambos nos quedamos tumbados, teniéndola todavía en mi abrazo protector que la defendía del mundo exterior que tan hostil sentíamos -Yo tampoco puedo dormir bien, podríamos hablar con Ariel o Wendy para que nos ayuden con eso- quería buscar soluciones para todo lo que ella pudiera decirme, antes incluso hubiera dado mi vida por verla feliz, pero ahora sabía que desperdiciar una vida jamás la haría sonreír. Y de ese modo pasamos lo que quedaba de la mañana, intentando darle esperanzas y amor a Scar para que la tristeza que nos rodeaba pudiera ser atenuada.

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35 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Feb 14, 2018 3:48 pm

[Cain]
Pese a que no dije nada sobre el tema noté que Silya se sonrojó cuando le sonreí. Me parecía muy entretenido lograr eso, pero sabía que no iba a molestarla con ello, asi que simplemente le di un beso en la cabeza cuando pasé a su lado al ir a comer. La emoción entre Eva y Ceci iba cambiando a gran velocidad, tan pronto estaban ansiosas por salir como les daba pena y empezaban a ilusionarse de nuevo. Coincidió que estaban entusiasmadas con volver, asi que no costó mucho convencerlas cuando nos pusimos en marcha, aunque apenas a los tres pasos de casa Eva ya dudaba. Cogió con una mano la de Silya, probablemente buscando algo de seguridad, y la de Ceci con la otra, no queriendo que se alejase demasiado.

[Scar]
No me sorprendió que Isaro escuchase absolutamente todo lo que le decía sin rechistar ni interrumpirme, lo agradecí de corazón pues no estaba segura de poder mantenerme tranquila como para continuar si me hacía parar.
Era incómodo saber que él me había encontrado, quizás era una tontería pensar asi, pero hubiera preferido que tan solo me viera una vez ya en casa. Sobre la etica de borrado de recuerdos que tenía Edahi no pude opinar nada, él mismo me había dicho que jamás haría algo así si la persona afectada no se lo pedía, pero aunque una parte de mi se sentía tenda a olvidar todo cuanto había pasado, estaba segura de que además de un insulto al recuerdo de nuestra pequeña Clarisse, Isaro no se lo tomaría tan bien como quería fingir, por eso simplemente negué con la cabeza cuando mencionó que podía pedirselo si asi lo quería.
El resto de lo que me dijo se quedó un rato dando vueltas en mi cabeza, yo seguía segura de que no era una buena señal haber perdido a mi hija con tanta facilidad, aunque entendía lo que quería decir, le di un beso en la mejilla intentando tranquilizarlo un poco.
-No es culpa tuya -Le dije apoyada en su hombro de nuevo -, yo te pedí que no te acercarás -Añadí, cerrando durante un momento los ojos, relamente no estaba segura de que mi mente hubiera soportado ver como le hacía daño a Isaro, sin poder hacer nada por evitarlo, y cuanto menos supiera de dónde estaba, mucho mejor.
Tardé en darme cuenta que había acabado por tumbarme entre las caricias de Isaro, que estaba conmigo aún pudiendo escaparse si quería. Esperé pacientemente un rato, pero no parecía que fuera a decirme lo que pasaba por su cabeza, tal vez por la misma razón que yo.
-Yo también quiero compartir tu carga -Le dije girandome un poco para mirarlo a los ojos. Sabía que había pasado miedo, no necesitaba que me lo contase para deducirlo yo sola, también probablemente se sentía culpable por salir a la ciudad, pero seguía preguntandome por qué no parecía tan sentimental como lo era con anterioridad, cuando solo regalarle unos zapatos había hecho que comenzase a llorar.


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36 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Feb 16, 2018 11:49 am

Silya

Tanto Eva como Ceci me traían mucha dulzura, querían estar juntas pero al mismo tiempo Eva había conseguido una familia y Ceci se sentía más cómoda con nosotros, por el momento. Así que la visita podría hacer que después de que se conozcan todos, Ceci también fuera aceptada en la familia. Eso había pensado en un principio, pero al abrirse la puerta de la casa ella se congeló tenía una cara con expresiones complicadas y sentimientos encontrados. Se ocultó tras de mí observando a Zahán, parecía querer decir algo pero de nuevo ningún sonido salió de su boca… él parecía ser el trauma que le impedía hablar.

Le acaricié la cabeza con dulzura pidiéndole que me explicara lo que ocurría, Ceci lo señaló -Me dejó allí- no entendí del todo lo que significaba, pero por la historia que nos había contado de su pasado, supuse que fue el mismo día en el que Zahán encontró a Eva. Por lo que contó fue incapaz de pedir ayuda cuando vio que alguien se llevaba a su hermana mientras ella estaba herida por protegerla -- Sus ojos me decían que no quería seguir en la puerta de esa casa, quería volver con nosotros y asimilar que la misma persona que no la ayudó era el padre al que su hermana tanto apreciaba y que había cuidado de ella por esos tres años.



Isaro

A pesar de su beso en la mejilla y sus palabras no me sentí ni un poco reconfortado, debía de haber vuelto en cuanto noté que estaba extraña en vez de pensar que quizás estaba preparando alguna sorpresa para mí… era culpa mía dijera lo que dijera. Si tan solo hubiera estado allí nada de eso hubiera pasado, le habría explicado la verdad a Mitzrael y hubiera hecho un trato en el cual haría lo que fuera por él si era capaz de prometerme que no les haría daño a ninguna de las dos. Mi cabeza estaba inmersa en esos pensamientos negativos pensando en qué es lo que hubiera pasado si ese día no fuera a la ciudad, si llegara a la hora, e incluso si me daba cuenta de que algo malo ocurrido "Tuve muchas oportunidades… y las derroché todas" pensé sabiendo que había podido ser diferente si me hubiera quedado en el pueblo a su lado para cuidar de ellas.

Las palabras de Scar me sacaron de mi ensimismamiento -…Creí que os perdía a ambas- comencé con un poco de dificultad -Cuando no respondiste, ni reaccionaste pensaba que me moría por dentro… no podía perderos el mismo día… y tu estabas tan herida- también estaban las complicaciones que hubo en el aborto que me hacían perder la cabeza. -Cuando no hablabas, no recordabas nada y pensaba lo bueno que sería que jamás te acordases de todo lo sucedido incluso si eso significaba que me olvidases a mí también- Admití sin importarme que se enfadara de que prefiriera que siguiera ausente pero con esa agradable sonrisa a que lo recordara y tuviera esa mirada tan vacía.

La estreché entre mis brazos un poco más fuerte queriendo sentir que era real -Desde ese día no he sido capaz de dormir bien, y toda la comida me sabe mal… siento que no merezco comer- Era cierto que siempre había tenido el sueño ligero, pero desde ese día el simple ruido del viento, las hojas o la respiración de Scar podía despertarme con facilidad. -Te he prometido en varias ocasiones que te cuidaría y no haría nada que te hiciera llorar… pero no he podido mantener la promesa ninguna de las veces… Realmente no te merezco, deberías encontrar a alguien que sea digno de ti.- Por más que yo se lo dijera en realidad no quería que se separara de mi lado, ni me mirara con desprecio. También le conté mis dudas sobre que me siguiera queriendo después de descubrir mi incapacidad para protegerla. No metí a Tefael en la conversación porque sabía que Scar se apoyaba mucho en él y mis palabras podrían hacer que quisiera evitarlo para no traerme inseguridades, perdiendo una persona en la que confiaba tanto como para decirle todo aquello que le había costado contarme a mí.

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37 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Feb 16, 2018 12:25 pm

[Cain]
Me sorprendió mucho que, al llegar a casa de Zahán, por más que este intentase hablar con Ceci, la pequeña tan solo evitase su contacto y atención. Eva estaba preocupada y se quedó mirando al aire cuando Silya se quedó hablando con ella. No me hacía falta preguntar para ver que Ceci quería que nos marchásemos, probablemente prefería estar en casa con su hermana que con un desconocido.
-¿Abandonaste a Ceci? -Dijo Eva de repente, antes de que Zahán pudiera comentar nada más. Él parecía sorprendido, mucho más por las palabras de Eva pues él no parecía aún al corriente de que eran hermanas, o por lo menos no estaba completamente seguro. Miró a Eva, a Ceci y a Silya antes de mirarme a mi, claramente sin entender qué estaba ocurriendo, pero yo tampoco sabía bien lo que cruzaba la mente de las niñas, no era lo que se podía decir un gran "padre", sin duda era mucho mejor como hermano.
-Ella estaba cuando me rescataste, me ha contado que aunque pidió ayuda nadie volvió a buscarla -Sin duda esas palabras solo causaron una enorme incomodidad en el pobre ángel, que además se sentía bastante mal ya que su hija acaba de soltarle la mano para dármela a mi. Abrió la boca pero no fue capaz de hablar, seguramente sin saber como defenderse.
-Ceci, cuando Zahán y el resto llegaron ese día nos dijeron que estaba Eva en un sótano, escondida debajo de un montón de cuerpos -Sin duda la pobre niña no entendía del todo porque habían elegido a Eva y no a ella para ser rescatada, pero con mi simple explicación, Zahán empezó a hablar de nuevo.
-Lo siento, pequeña, se que debes odiarme por eso -Se agachó a la altura de Cecilia, sin acercarse más para no molestarla -, espero que puedas perdonarme por no comprobar uno por uno a los niños que había allí, pero no me sentía con fuerzas para estar más tiempo allí, pensaba que no había nadie más vivo -Eva se acercó un poco a abrazar a su padre, pues aunque no recordaba lo que le había ocurrido en aquel sótano, sí había visto la reacción de Zahán al ver aquello, una persona tan empática pasó muchos días sintiendose fisica y mentalmente mal tan solo por sentir que no había podido hacer nada más.
-De todas formas, puedes venir a ver a eva siempre que quieras -Le dijo a la niña con una sonrisa triste. No tardó mucho en entrar, Eva parecía dubitativa, pero sabía que con lo ocurrido sus padres no querían que dieran vueltas solos por allí, por eso entró sin rechistar y se despidió de su hermana con la mano.
-¿Volvemos? -Les pregunté a las dos, no es que hubiera esperado que solo con verles una vez ya fuera adoptada en la enorme familia, simplemente tenía la pequeña esperanza de que, como minimo, pudiera tener la confianza suficiente para poder ver a su hermana sin problemas.

[Scar]
Me dio la impresión de que Isaro pensaba en muchas más cosas de las que yo creía, pero cuando comenzó a hablar no presté mucha atención a nada que no fuera eso. No me sorprendió su miedo a que ambas murieramos ese día, pues incluso yo pensaba que jamás volvería a abrir los ojos, cosa que por suerte no ocurrió. Atendí a todo lo que me decía sin interrumpir, tal como él había hecho conmigo, pero no pude evitar sonreír un poco cuando escuché que había dudado de que, tras pensarmelo, siguiera eligiendole a él. Me sentí mal por reirme, pero tras entender de quién estaba hablando no pude evitarlo. Esperaba que no se enfadase por pensar que me burlaba de él, asi que le di un suave beso en el cuello.
-Sigo sin ver qué es lo que te gusta tanto de Tefael -Dije un poco de broma, abrazandolo para que no se lo tomase de una forma equivocada -Al final tendré que decirle que deje de seducirte -No es que fuera un momento muy apropiado para reirme, pero solo con eso una pequeña parte de la piedra que sentía en mi interior se disolvió, haciendolo todo más fácil al darme cuenta que algunas de las preocupaciones que rondaban la cabeza de mi demonio eran las mismas que antes de que todo eso ocurriera.


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38 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Feb 16, 2018 1:58 pm

Silya

Tras marcharse Zahán y Eva a la casa, Ceci se quedó unos segundos allí mirando a la puerta cerrada -Yo nunca te he odiado, y jamás te odiaré- murmuró antes de darse media vuelta y tomar mi mano, al parecer que él hubiera salvado a su hermana era más que suficiente para que no pudiera tenerle rencor por dejarla allí herida. Caminamos unos pasos en silencio hasta que ella llamó a Cain y estiró su mano pidiéndole silenciosamente que también la tomara. Quizás no éramos la familia que esperaba, pero haríamos lo posible por hacerla feliz cada día y hacer que su vida algo que celebrar.



Isaro

Aunque podría haberme molestado de que se riera cuando le contaba todo lo que había en mi interior, no pude evitar sonreírle suavemente, feliz de poder ver que no me era imposible alegrarle el día. Me puse un poco tímido cuando descubrió justo en quien estaba pensando y me besó el cuello con dulzura tal y como yo lo había hecho durante el baño -Deberías, es muy atractivo y tentador. Sino fuera porque yo solo tengo ojos para ti, definitivamente él no sería una mala opción- respondí siguiéndole la broma que en cierto modo me había tranquilizado. Había decidido no preocuparme por los sentimientos que Scar tuviera por Tefael y centrarme en conservar los que tenía por mí… pero saber que no tenía ningún interés por el momento en él hacía que uno de mis mayores miedos desapareciera.

El ambiente había mejorado notablemente desde que ambos sonreímos, así que decidí que era un buen momento para preparar algo ligero de comer y si nos apetecía volver a irnos a la cama.

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39 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Feb 16, 2018 2:28 pm

[Cain]
Pude oir como Ceci murmuraba que no odiaba a Zahán, aún sabiendo que no podía oir su voz estaba seguro de que le agradaría saber que aunque tuviera cierta reticencia a acercarse a él, no era algo definitivo.
Estaba un poco distraido sin fijarme en ella por lo que tardé un poco en darme cuenta de que me estaba tendiendo la mano para cogerla, tal como hacía con Silya. De nuevo, parecía que sus ganas de hablar habían desaparecido en cuanto Eva entró en su casa, pero sujeté su mano con naturalidad, tampoco era como si no pudieran verse nunca más, y si buscaba seguridad, podíamos dársela hasta que estuviera preparada.
No sabía bien cuánto tiempo pasaríamos esta vez en el pueblo, realmente iba a ser bastante pues no entraba en nuestros planes presionar a la pobre niña para que se recuperase. En parte me agradaba poder pasar algo de tiempo allí, sin viajes o misiones extrañas, no estaría mal por una vez quedarnos quietos más de una semana, tampoco me sentía muy tranquilo de irnos ahora que Mitzrael sabía donde estaba mi supuesta pareja, pues eso arrastraría a todo el pueblo con su visita. Otra vez.

[Scar]
Noté que parte de la tensión que sopotaba Isaro también se liberaba cuando incluso él se rió de mi broma. Seguía sintiendome igualde mal que antes, pero era capaz de verlo todo un poco más bonito gracias a que Isaro había sonreido para mi.
Me costó un poco soltarle para que se levantara, pero me daba la impresión de que iba a hacer algo, tal vez quería ir al baño o a buscar alguna cosa. Me iba a quedar quieta, pero no quería quedarme sola ahora que estaba un poco mejor.
-¿Me puedes traer la silla? -Le pregunté -Quiero comer algo -Esperaba que eso tambien consiguiera animarlo, no eran unas ganas de comer demasiado llamativas, pero si que me apetecía algo, seguramente debido a que llevaba unos días sin comer demasiado.


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40 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Feb 17, 2018 3:15 pm

Isaro

Asentí a su pregunta girándome hacia el lugar donde la había dejado rato antes -Qué bien que estaba pensando en cocinar- respondí a lo segundo con una pequeña sonrisa, feliz de que por primera vez desde el incidente Scar fuera la que pidiera comida. Ya que aunque comer mermelada no estaba mal, debíamos alimentarnos de una manera más sana y nutritiva. Después de llevar la silla ayudé a Scar a sentarse en ella, tenía la certeza de que tarde o temprano volvería a andar por su propio pie. Por lo que forzarla a hacer cosas como salir o caminar, estaban fuera de mis pensamientos.

Dejé que ella se moviera por la casa mientras yo me encargaba de cortar las verduras y algunos filetes de jabalí. En poco tiempo el buen olor impregnó la casa, estuve dándole vueltas a si debía o no hacer un pequeño postre. Al final mi ánimo mejorado me instó a hacerlo, ya que a Scar parecían gustarle mucho los dulces "Tal vez coma un poco más si lo hago" pensé sin ver ninguna pega a hacer un dulce que le pudiera atraer.

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41 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Feb 17, 2018 7:02 pm

[Scar]
Me sentí algo más libre al poder moverme casi con independencia gracias a la silla, en cuenta conseguí hacerla andar, parecía poco pero aún era algo costoso para mi avanzar, seguramente resentida de lo ocurrido y baja de forma. Tuve que ayudarme del marco de la puerta para salir de la habitación, tirando de mi, moviendome con mucha torpeza entre los objetos del salón, que de repente parecían volver a tener color. Una de las ruedas se quedó atascada en el lateral del sofá, impidiendome avanzar o retroceder e intenté soltarme durante un momento, pues me sentía tonta teniendo que pedir ayuda por todo.
-Isaro... -Lo llamé tras un largo rato peleándome, consiguiendo tan solo avanzar un poco hasta al lado de la mesa. Esperé hasta que llegó junto a mi para explicarle lo que me había pasado, que tampoco era demasiado preocupante, solo no podía avanzar sola.
En nuestra pelea contra el sofá por soltar la silla, que no entendía cómo se había encajado tanto, un mal gesto hizo que empujásemos la mesa y esta casi se volcase, rompiéndose el jarrón que Isaro tanto se había esforzado por restaurar.
-L-lo siento -Dije, sin poder acercarme a recogerlo. Las flores mustias que se habían quedado en él de los días anteriores también acabaron por el suelo, junto al agua que supuestamente las nutría. Intenté moverme un poco para recoger los trozos para recomponerlo, pero me era imposible levantarme por mi misma, tenía bastante seguro que no era capaz de andar, asi que, aunque realmente mis piernas no tenían problema alguno, si lo hubiera intentado había terminado por caerme.


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42 Re: La guerra de los Mil Años Ayer a las 5:31 pm

Isaro

Salí de la cocina ante la llamada de Scar, descubriendo que controlar la silla todavía se le hacía difícil y extraño "Debí darme cuenta" me regañé a mí mismo recordando lo mucho que me había costado acostumbrarme a ocupar más del doble de lo habitual y no poder pasar por donde antes sí podía. Me disculpé antes de acercarme a ayudarla a salir de ahí.

Al sacarla el ruido agudo de algo romperse me hizo girarme… era el jarrón que había restaurado. -No pasa nada- respondí en seguida para no hacer que Scar se sintiera peor -Solo es un jarrón- añadí más para mí que para ella. Realmente me gustaba ese jarrón, había sido el primer objeto que compramos juntos para la casa y el tiempo que me llevó restaurarlo le cogí mucho aprecio. Ya no importaba, había quedado hecho añicos, y en ese momento lo que menos quería que me importara era el jarrón, no le pensaba dedicar más tiempo a algo roto solo por identificarme con él. Yo era como aquel jarrón: Un poco roto y desgastado, que había conseguido un buen lugar donde recomponerse para demostrar que sí tenía utilidad… que la espera había merecido la pena. Al menos hasta que todo se destruyó, tanto el jarrón como yo ya no teníamos un arreglo fácil.

Me puse a recoger todos los trozos, por más que me sintiera triste tenía que ser realista. Solo era un objeto, no podía pasar lo que quedaba del día apesadumbrado. Miré uno de los últimos fragmentos en el que solo ponía mi nombre siendo el de al lado el de Scar "Incluso aquí nos separan" pensé intentando no demostrar lo mucho que me había afectado aquello y sabiendo que si no fuera por la hierba de gato habría llorado por más que intentara evitarlo para no preocupar a Scar que ya debía de sentirse bastante mal por romperlo. Tras recogerlo lo guardé en una bolsa para tirarlo más tarde, y me dediqué a secar el agua y recoger las flores que también había que tirar. Al terminar, llevé a Scar a la mesa y la cambié a una silla normal que era un poco más alta -La comida estará en breve, espera unos segundos aquí- le pedí mientras volvía a la cocina para servir los platos y decorar el postre antes de llevarlo al salón.

Mi humor volvió a mejorar cuando vi que Scar se acababa toda la comida del plato y empezaba el postre con gusto al igual que yo, pues por fin la comida no me sabía tan mal como los anteriores días. Sin embargo, para mi confusión ella paró a la mitad preguntando si había hecho más -No, pero te puedo dar lo que queda del mío- Admití, la verdad es que no me había esperado que le gustara tanto como para querer repetir… aunque esa no era su intención -Puedo preparar otro en poco tiempo, así que cómete ese por favor... Lo preparé para ti- le pedí esperando que eso la animara a seguir comiendo lo que le quedaba. Escuché sus palabras atentamente -De acuerdo- acepté sin más, ya que Scar parecía querer visitar a Clarisse y llevarle comida de su padre.

El ambiente se había vuelto silencioso cuando llamaron a la puerta, era Silya, venía para cuidar de ambos y para ayudar con lo que necesitáramos siempre y cuando no fuera cocinar.

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43 Re: La guerra de los Mil Años Ayer a las 6:20 pm

[Scar]
Haber roto el jarrón de Isaro me entristeció bastante, había estado mucho tiempo ocupandose de restaurarlo, tomando la paciencia que tenia para encontrar la mejor forma de hacerlo sin destrozar su belleza, siendo ahora todo un montón de ceramica rota. Lo miré un poco alerta al ver que su reacción, lejos de la que yo esperaba, era decidir que debíamos tirarlo. Intenté hacerle entrar en razón, pero parecía determinado a deshacerse de él, por lo que vi como la bolsa donde lo guardaba acababa a un lado de la basura.
Me parecía mal que eso donde Isaro había puesto tanto empeño, habia gastado su tiempo y ánimo para hacer que fuera digno de ver y no pensaba dejar que acabase simplemente en la basura. Perdida en estos pensamientos, acabé el plato que Isaro había preparado a una increible velocidad, volviendo a la realidad cuando casi la mitad del postre tambien había desaparecido. Un mal sentimiento fugaz cruzó mi mente y dejé de comer. Tanto darle vueltas al jarrón el resto de pensamientos había quedado retirado a un rincón de mi mente, ¿como podia ser tan estúpida?
-¿Hay más? -Le pregunté viendo la preocupación cruzar su rostro, tornandose confusión al escucharme, pero yo negué con la cabeza -Quería llevarle uno a Clarisse... -Me parecía mal mencionar su nombre ahora que todo parecia avanzar, pero tampoco quería que se convirtiera en un tema tabú, uno que jamas volvieramos a hablar. Miré a Isaro agradecida de que no me reprochase nada, incluso ofreciendose a preparar uno de propio para ello. Dicho eso, tomé otro poco.
-¿Puede ser cuando me... cuando pueda salir? -No queria presionar algún lugar que le doliese, ningún tema que le hiciera rehuirme y temía que este fuera uno de esos. Por suerte, Silya llegó como si hubiera notado que la incomodidad se extendió por la casa tras la respuesta simple de Isaro.
No pude mantener la mirada alta cuando entró, terminé mi comida y cogí el plato, para irme a la cocina, chocandome con todo, desplazando ligeramente la mesa y tirando unos libros que habia junto al sofá. Quizás era una reaccion exagerada, ya la habia visto, pero una leve presión me impedía volver con ellos. De cualquier forma, Isaro se sentiria bien estando solos.
Ya en la cocina, tras dejar mi plato, una de las ruedas de la silla atrapó la bolsa con los restos del jarrón. La miré un momento, me negaba a que lo tirase asi que la recogí como pude y la escondí en la silla. Podia verse si me miraban un poco, pero me sentí valiente como para salir a pesar de que fuera obvio. Intenté salir sin que se me notase pero la silla golpeó el marco de la puerta, pisé la cola de Ocho, que salió huyendo, casi tirando a Silya. Quise disculparme pero no pude decir nada.


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