La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Lun Ene 22, 2018 2:24 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Allí donde la noche es alumbrada por dos lunas, una guerra sin edad ni tiempo, fue iniciada siendo un recuerdo olvidado la causa de la misma. Durante mil años tan sólo sobrevivía la maldad y el odio.
Muerte tras muerte, venganza tras venganza, creó una guerra sin fin donde ningún ser humano ganaba nada, los únicos que conseguían algo eran aquellos seres ocultos en las tinieblas, que aparecían cuando los problemas se acercaban, se alimentaban de los pensamientos y acciones perversas, estos seres también eran llamados demonios.
Gobernados por la tecnología, y los pecados capitales, los demonios caminaban entre los humanos sin que estos lo supieran, todos temían su existencia, y la de un lugar donde habitaban.
Al mismo tiempo seres mágicos que solían caminar por aquellas lejanas tierras, usando magia por donde pasaban, eran desterrados a vivir en un lugar creado más tarde por ellos, los ángeles, incapaces de estar en un lugar con tanta maldad. Muchos se dejaron corromper e influir por ella y la desesperación que reinaba por tierras humanas, convirtiéndose en alas negras o aliados de Satán. Otros simplemente renunciaron a marcharse transformándose en ángeles grises.

Tres mundos distintos
Tres seres diferentes
Pero solo una guerra eterna en la que el equilibrio se había roto.
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201 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Ago 28, 2018 5:45 am

[Cain]
Silya seguía muy entusasmada y me contó rápidamente qué era lo que iban a hacer ese día, despues de asegurarme que llegarían para comer. La escuché con paciencia, molestandola un poco sobre que seguro que volvía con algún rasguño. Le di un beso antes de que salieran, colocandole bien el pelo, que se le había movido en su entusiasmo por contarme los planes.
Un rato después, mientras todavía desayunaba, Cecilia se levantó, frotándose un ojo. Me pareció que su tensión desaparecía al ver que estaba solo yo, pese a estar un poco triste por no haber visto a Silya por la mañana. No me sorprendió que el paseo con Ceci acabase rápido, en cuanto Eva la invitó a jugar con ella. Me miró durante un momento, pidiendome permiso para ir, pese a que era ya suficientemente mayor para cuidarse y de todas formas iba a estar cerca si lo necesitaba.
-Estaré en casa de Isaro o en el prado del puente -Le dije, haciendo un gesto para que supiera que podía irse a jugar. En cuanto estuvieron juntas, me despedí con la mano de ambas y me fui a casa de Isaro. Toqué a la puerta, escuchando que estaba ya despierto. Scar seguía tumbada en la cama, cosa rara, pero en la mirada de Isaro se veía tristeza mal disimulada. Suspiré.
-¿Otra vez sin querer levantarse? -Le pregunté en voz baja para que no nos oyese. Había ido a ver si necesitaban algo después de que se fuera Ricca, y no había fallado en mi suposición, pese a que esperaba que no fuera algo así. Le preté un poco el hombro, esperando poder tranquilizarlo -Venga, necesito ayuda con una cosa, vamos a levantar a Scar -Le dije, pasando delante a la habitación. Scar me miró, después miró a Isaro y suspiró, lo cual hizo que me mosquease un poco. Me acerqué y la destapé, haciendo que se encogiera seguramente de frío, escondiendose debajo de su ala.
-No eres invisible -Le dije, apartandola con naturalidad, vivía con un ángel, ya sabía como manejar las alas sin que acabasen dañadas. La cogí de las muñecas y la obligué a moverse. Por más que se resistió, entre Isaro, que era más cuidadoso, y yo, que la trataba como siempre, conseguimos que se sentara y se pusiera en pie justo después.
-Perfecto, ahora vístete -Le exigí, recibiendo una mirada de resignación antes de que se dirigiera al armario. Le di una palmada en el hombro a Isaro, dejándolo a él con Scar para que se asegurase de que se vestía y salí al salón. En la mesa volvía a estar el jarrón que hacía tiempo que no veía, aunque hasta que no apareció ni me había dado cuenta de su desaparición.


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202 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Ago 28, 2018 11:44 am

Isaro

Negué con la cabeza a su pregunta, aunque omití la causa ya que no creí necesario decirle el motivo por el que había retrocedido atrás, sino Scar podría enfadarse conmigo más de lo que ya estaba. Su gesto de compañerismo me hizo recordar que allí tenía más gente que podría ayudar con el cuidado de Scar, que a pesar de ser mi responsabilidad, había momentos en los que necesitaba un pequeño descanso para descansar la mente. Acepté darle mi ayuda escuchando más tarde sobre algo de retirar la nieve de un lugar, ya haría después las tareas de la casa que me faltaban. 

Con Cain allí, Scar no pudo esconderse por más tiempo y fue levantada con mucha más brusquedad de la que yo acostumbraba a tener con ella o con cualquier otra persona. Pero sus métodos eran efectivos, y en poco rato estuvo de pie mirando la ropa del armario sin decidir qué ponerse. Como él ya había salido de la habitación me acerqué a ella -Permíteme que te ayude a elegir- ni me di cuenta de que mi vocabulario empezaba a retroceder décadas atrás como cuando la reina no se decantaba por ningún vestido que le mostraban. Nunca supe si era porque le agradaba como persona o por otra cosa que en privado nuestra comunicación era menos ama y esclavo y más mayordomo y dama... le solían gustar los conjuntos que le elegía. A Scar también le agradaba, así que una vez elegido la ayudé a desvestirse como lo hice cuando tenía mente de niña y la vestí con delicadeza, abrochando cada uno de sus botones y alisando su ropa con la mano una vez puestas -Lista- dije una vez terminé dándole un tímido beso en los labios. Durante todo aquel tiempo no había hablado, y aunque notaba que no había perdido la memoria, sabía que sino me dirigía la palabra era porque estaba muy cabreada... así que me daba algo de miedo que girara el rostro para evitar mi beso, por suerte en esa ocasión no fue así.

Una vez que la saqué de la habitación y la dejé en el sofá con su libro, pude recoger su ropa y las sábanas para lavarlas después de volver de ayudar a Cain. No quería dejar sola a Scar por lo que me acerqué a ella para preguntarle si quería venir con nosotros a dar una vuelta y ver la nieve mientras trabajábamos un poco. Dudaba que me dijera que sí ya que el exterior le seguía incomodando, y sumándole los pasos hacia atrás que había dado era poco probable que aceptara... pero aquello me habría hecho muy feliz ya que cambiar de ambiente le podría ayudar a volver a sonreír como empezaba a hacerlo de vez en cuando, no tan radiante como antes pero al menos eran sonrisas.


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203 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Ago 29, 2018 3:08 pm

[Cain]
Noté que Scar no decía nada a las preguntas y peticiones de Isaro, pero aún con todo salió vestida poco después. Sus ojos parecían de nuevo apagados, caminaba en silencio, junto a Isaro pero sin tocarlo. Levantó la mirada por fin después de que la llamase cinco veces.
-¿Estás muda? -Ella negó con la cabeza -Bueno, tu voz solo es irritante cuando gritas, a nadie le molesta que hables -Una muy muy pequeña sonrirsa asomó por el rostro de Scar antes de volver a desaparecer por completo. Escuché que murmuraba llamandome estúpido pero fingí no escucharla. Me senté a su lado en el sofá viendo a Isaro ir y venir a toda velocidad por la casa, haciendo que me preguntase si estaba bien así o debía aparecer más veces por la casa, pero antes de que decidiera nada, se acercó a preguntarle a Scar si quería venir con nosotros -No pensaba dejar que eligiera, la verdad -Bromeé, quitándole el libro de la mano, ya que aunque había estado mirándolo desde que se había sentado, no debía haber leído absolutamente nada. Ella no se quejó, tan solo suspiró con resignación y se levantó.
-Voy a abrigarme -Dijo con voz suave y baja, bastante similar a la que usaba Ceci, extraño en ella que siempre hablaba de forma muy energética. Tardó un rato y volvió con tantas capas que se había vuelto una completa bola de tela. No dije nada al ver que evitaba la mirada de Isaro en todo momento e incluso siendo ella la que abrió la puerta y salió en primera posición.
-Oye, ¿ha pasado algo? -Le pregunté a Isaro, que sin duda estaba pasando mal la forma de actuar de mi amiga. Dudaba realmente que quisiera contarme lo que fuera que le ocurría, asi que esa noche mandaría a Silya para que durmiera con él si le parecía bien, tal vez un poco de ella serviría para animarlo. Esperé hasta que se vistió y salí por la puerta, encontrando que Scar miraba unos muñecos de nieve que había junto a la puerta. No les di importancia y los llevé hasta donde quería retirar la nieve, hablando con Isaro sobre mi plan para que Silya y Lucas se relajasen tras el trabajo. Scar no nos ignoraba, pero tampoco participaba, solo estaba ahí, junto a nosotros, perdida en los pensamientos que le llenaban la cabeza. Cuando terminamos, acompañé a ambos hasta casa, preguntándome si realmente estaba todo bien, un poco preocupado, despidiendome en la puerta para ir a visitar a Wendy en busca de consejo para la comida, recoger a Ceci y volver a casa a preparar la nueva receta de Wendy, escrita a mano por mi.


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204 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Sep 01, 2018 12:17 pm

Isaro

La insistencia de Cain consiguió que Scar soltara algunas palabras que ya era mejor que cualquier silencio que me daba. Aproveché que ambos estaban tranquilos en el sofá para terminar las cosas del hogar, terminando con la ropa lavada y tendida que recogería en la tarde. Ya solo quedaban hacer las comidas y eso lo haría poco antes de que nos las tomáramos. Con todo listo nos pusimos en marcha, y aunque Scar no parecía querer ir, Cain no le dio opción a negarse, y al final se abrigó tanto como yo la habría abrigado.

Suspiré ante la pregunta de Cain, estaba más que claro que algo había sucedido sin necesidad de preguntarlo -- admití viendo como Scar se marchaba la primera por la puerta -La hice enojar, fue mi culpa- no iba a negar lo que era cierto, si no fuera por mí negándome ahora mismo tal vez estaría incluso con mejor humor que cuando estaba Ricca... Sin embargo, aún sabiendo que era culpa mía no lo consideraba un error, y en la misma situación sabiendo lo que vendría después, no dudaría en repetir mis acciones, cambiando tal vez un poco las palabras para que no se sintiera tan dolida u ofendida por mi rechazo. 

Durante el tiempo que quitamos la nieve, Scar farfulló algunas palabras cuando le preguntaba si se encontraba bien, si tenía frío, hambre o cualquier cosa que necesitase, pero por lo demás a penas me miraba o hablaba. Con el territorio conseguido, nos marchamos de vuelta a casa -¿Qué te apetece comer?- le pregunté esperando que de ese modo comiera algo que le gustara y quisiera en ese momento. Sin embargo ella decidió que no tenía hambre y prefería no comer -De acuerdo, en cuanto tengas ganas de comer me avisas y preparo algo- acepté de manera permisiva. Ya había salido al exterior que era mucho más de lo que imaginé que avanzaría ese día, si quería dejar pasar la hora de la comida no insistiría más, por mucho que yo si tuviera hambre.


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205 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Sep 01, 2018 2:27 pm

[Cain]
No paraba de tener dudas sobre la receta, pero por suerte, Ceci era suficientemente inteligente y madura como para ayudarme con ello. Dejé que me echase una mano en todo lo que quiso, permitiendole que se fuera a jugar cuando me lo pidió. No tenía prisa para cocinar y me sorprendió mucho que lo que habíamos preparado no estaba mal, sin llegar al nivel de Wendy pero mucho mejor que cualquier otra cosa que hubiera preparado yo en mis años de vida. En cuanto escuché a Silya por las cercanías, cuyos pasos ya me eran familiares, sentí como Cecilia salía corriendo a la puerta a recibirla. Otras voces se despidieron de ambos ánglees antes de alejarse, supuse que eran de los invitados de Lucas ya que sus voces no me sonaban. Salí de la cocina una vez terminé de limpiar, para no dejar que se resecase para más tarde.
-Justo a tiempo -Dije con una sonrisa, que realmente iba dirigida a Silya. Le di un beso, y después de asegurarme de que querían comer, les pregunté por cómo había ido la mañana. Dejé que hablasen todo lo que quisieron, aprovechando para poner la mesa con ayuda de mi pequeña cocinera. Esta vez podíamos comer los cuatro, ya que al llegar tan pronto, Ceci aún no había comido.
-¿Damos luego una vuelta? -Les pregunté. La pequeña ya sabía qué iba a preguntar, había hablado con ella mientras preparabamos la comida, y estaba encantada con la idea y se quedó mirando a Silya esperando su respuesta.

[Scar]
Tenía tantas cosas en la cabeza que el ruido que producían me impedía escuchar las palabras de mis acompañantes. Practicamente los ignoré toda la mañana, sentada en un lado sin mucho ánimo y sin poder ayudar. Cuando por fin empecé a prestar atención, ya habíamos vuelto y estabamos justo frente a casa. Suspiré, quitándome las capas de abrigo en la habitació, esta vez si escuchando como Isaro me preguntaba si quería comer. Negué con la cabeza.
-No tengo hambre ahora -Le dije en voz baja, recogiendo la ropa. Me sorprendió un poco que aceptase sin quejas mi negativa, pero preferí no decir nada, tan solo me senté en el sofá a leer sin prestar demasiada atención tampoco a lo que ponía.


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206 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Sep 02, 2018 3:52 pm

Silya

Lucas y yo estuvimos patrullando el lugar en busca de zonas más débiles o que estuvieran retrasadas frente a las otras, para así poder dar una ayuda extra. Durante la mañana disfrutamos de buena conversación, encontrándome con algunos ángeles que ya había conocido anteriormente. Algunos fueron de la Ciudad Aire, otros de nuestros contactos durante las misiones, e incluso algunos eran de los que tras separarnos como grupo venían en mi ayuda cuando salía gravemente herida y Mer enviaba a gente de confianza a cuidar de mi salud durante unos días. Todos y cada uno de ellos eran buenas personas que me daban más tranquilidad que unos desconocidos que pudieran mirar mal a cualquiera de los aldeanos por ser mestizos, grises, humanos o demonios... incluso algunos de ellos jugaron con los niños un rato cuando se acercaron mientras trabajaban. El ambiente era muy agradable y sabía que todo había sido gracias a la buena planificación de Lucas, que solo trajo a personas abiertas de mente que no causarían problemas en el pueblo solo por molestar. 

Al volver la comida ya estaba preparada -Todo un cocinero- le halagué recibiendo su beso muy feliz, todo estaba yendo como la seda y eso me daba mucha seguridad, pronto todo el lugar estaría protegido por barreras que no podrían ser rotas por casi nada en este mundo. Durante aquel rato pude contarle a Cain algunos sucesos curiosos o incluso graciosos que habían sucedido -Una de las chicas le ha atraído Ryan- Solo era una suposición pero parecía llevarse muy bien con Maria y Cris, que ahora vivía también con ellos, y sentía que si la barrera se cerraba ella tal vez se quedaría allí. Una vez estuviera cerrada el interior sería mucho más neutral, pudiendo albergar tanto a ángeles puros como a demonios... como antes en la tierra. Tefa había vivido esa época por mucho tiempo, y sabía que había muy buen ambiente entre todas las razas. Cuando era pequeña me contaba historias sobre algunos conocidos suyos, reales o ficticios, que tenían un amor o un mejor amigo en el otro bando, y que a pesar de ello, lo seguían queriendo. Siempre supuse que era por sus padres, tal vez en realidad tenía muchas más personas a las que aquello les ocurrió.

La mirada de Ceci me hizo ver que la pregunta de Cain llevaba un significado oculto en su interior, miré a Lucas y en seguida llegamos a la misma conclusión con solo mirarnos "Han preparado algo fuera" pensamos al mismo tiempo comenzando a sonreír sin darnos cuenta -Claro, será divertido- acepté con mucha curiosidad sobre qué podrían haber pensado -¿También esto invitado?- preguntó Lucas sin estar seguro de ello, pero con una sonrisa que demostraba que lo más probable es que fuera igualmente.



Isaro

Dejé a Scar tranquila en el sofá mientras me encargaba de arreglar el ruido que hacía la puerta. Estuve un buen rato, pero cuando por fin terminé lo único que quería era tumbarme y descansar, sentía mucho calor a pesar de no haber hecho nada demasiado exagerado que lo pudiera causar. Aunque estaba algo agotado todavía me quedaba recoger la ropa tendida y hacer las comidas... esto último si Scar quería comer, ya que después de varias horas seguía sin tener apetito "Al menos le haré una cena" no debía dejar de comer de nuevo, por lo que le prepararía algo ligero para que no le llenara demasiado y le costase acabárselo. Coloqué las sábanas limpias con dificultad, ya que me daban muchas ganas de quedarme dentro hasta la mañana siguiente... sabía lo que eso significaba pero no podía permitirme bajar mi rendimiento en ese momento, tal vez con dormir bien esa noche volvería a la normalidad.


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207 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 03, 2018 6:32 am

[Cain]
Silya me contó que aunque el trabajo que estaban haciendo era cada vez más fácil por la ayuda de todos los ángeles que Lucas había traido, aún les faltaban un par de días para poder terminarlo. Además me contó que una de las ángeles estaba interesada en Ryan, lo que me llevó a querer saber quién era esa chica. Pregunté un poco más pero con el tema de salir más tarde olvidé por completo a la chica.
Ceci se fue corriendo a llevar su plato a la cocina en cuanto Silya aceptó salir, seguramente para ir a preparar a su peluche para salir, dejándonos a los tres solos. Lucas preguntó si él también estaba invitado mientras me levantaba a recoger los platos que ya estaban terminados.
-Sí, tampoco es que peuda impedirte venir -Bromeé, viendo a la niña pasar corriendo en otra dirección, preguntándome qué narices hacía, parecía buscar algo -Pero no puedes aprovecharte cuando no miro -Le advertí, obviamente de broma, llevando todo a la cocina. Un rato después, Ceci vino corriendo a preguntar dónde estaba su abrigo. Me extrañó un poco que no lo supiera ya que no hacía tanto que se lo había quitado, pero me levanté, impidiendo a Silya ayudarnos a buscar. Era fácil ver que aunque su entusiasmo fuera irrompible estaba más cansada de lo que quería admitir, asi que ninguno de los dos iban a ayudarme.
-Por cierto, Wendy nos ha dado un poco de pastel, teneis en la nevera -Les avisé, asomandome al salón antes de volver en la búsqueda del abrigo. No podía estar perdido, asi que busqué de la forma más rápida, por el olfato. Fue algo más complicado de lo que pensaba dado que se había estado recorriendo toda la casa pero al fin lo localicé caído detrás del armario. Cómo había llegado ahí era algo que no llegaba a entender.
Salimos ya por la tarde, tras bajar un poco la comida, los guié hasta la zona que había preparado, cubierta de pequeñas flores de pétalos blancos de bordes azules que no recordaba haber visto al prepararlo todo. Seguramente Ariel o alguien con poderes sobre las plantas había aprovechado el pequeño hueco en la nieve para ello.
-No es mucho, pero al menos podeis estirar las alas sin que se os congelen -Les dije viendo a Ceci correr hacia las flores para llevarle una a Silya. Lo cierto era que no comprendía por qué en la aldea siempre iba con las alas ocultas. Quizás por costumbre frente a los humanos, siendo ya inconsciente, y sin duda era eso una de las cosas que hacían que estuviera cansada. Había bastante sitio para que pudieran volar y pisar el suelo sin acabar mojados hasta la rodilla, con las alas heladas y un aterrizaje algo forzado por la cantidad de nieve. También había buscado una zona sin árboles cerca  para que no tuvieran que mantenerse cerca del suelo. Tan solo quería que se relajase un poco...


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208 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Sep 04, 2018 7:32 am

Lucas

Me reí ante la broma de Cain, pues a decir verdad sí que podía impedírmelo, aunque a costa de la sonrisa de Silya -Entonces solo me aprovecharé cuando estés muy atento- le respondí de broma observando como él y la pequeña rebuscaban por la casa en busca de un abrigo que parecía mejor escondido que un tesoro pirata. Con la comida ya bajada al estómago y con el entusiasmo de Ceci caminamos hasta encontrar un lugar verde en medio de aquel mundo blanco. Miré a Siliel encontrando con ese brillo en sus ojos que tenía cuando no encontraba palabras para describir lo mucho que lo agradecía y lo hermoso que era, a cambio le dio a Cain un beso antes de salir corriendo a la zona verde para descalzarse y tirarse al suelo. La sensación de la hierba entre los dedos era una de las mejores sensaciones que podía haber así que comprendí que se quitara las botas e incluso estirase las alas para frotarlas también -¿Retozando?- le pregunté mientras me acercaba, a lo que ella solo me respondió con una cálida risa a modo de sí. 

Después de estar más verde que la hierba se levantó y agarró mi mano despegando, arrastrándome a levantar el vuelo también. Se la notaba entusiasmada, por fin volvía a ser la Siliel animada y cálida que conocí. Dimos algunas vueltas hasta que aterrizamos en el centro, había disfrutado ese rato más que el resto del tiempo que estuve en la aldea. En ese momento giré mi cabeza hacia donde estaba Cain jugando con Ceci y cuando se encontró con mi mirada no pude evitar sonreír de una manera similar a Tefael cuando tenía planes entre manos -Estás mirando- susurré suponiendo que lo oiría desde aquella distancia. Yo volviendo el rostro a Siliel señalé para arriba -Te dejo ventaja- solo esas palabras hicieron ampliar su sonrisa acercándose a mí andando -No creas que la necesito- me respondió, agachándose para coger impulso y salir disparada hacia arriba aleteando a toda prisa. Empecé una cuenta atrás desde cinco observando sus gráciles alas que aunque más pequeñas que las mías, capaces de alcanzar las mismas velocidades gracias a la diferencia de peso.

Al llegar a cero imité su acción de agacharse con las alas estiradas completamente hacia atrás, y luego con el impulso de las piernas y de las alas despegué en vertical en busca de la angelita que estaba por encima mío... mi intención no solo era divertirla, también conseguir un lugar suficientemente alto donde nuestras palabras no fuesen escuchadas por su pareja ni por ningún entrometido.


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209 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Sep 04, 2018 11:25 am

[Cain]
Me reí a las palabras de Lucas sobre que aprovecharía cuando estuviera atento, me importaba poco si lo decía en serio o no, ya que confiaba en Silya, ella era dulce y sincera, si quisiera quedarse con el ángel trataría de decirmelo sin hacerme daño, pero igualmente me lo contaría. El hueco lleno de hierba atrajo con facilidad la atención de ambos, y pese a que pensé que no sería gran cosa, pero Silya me dio un beso antes de salir corriendo directamente al hueco entre la nieve, dando vueltas como si hiciera años que no veía hierba. Me reí al verla tan entusiasmada, pero preguntándome si acaso no notaba frío. Me quedé jugando con Ceci hasta que escuché el murmullo de Lucas. Era cierto que los estaba mirando, pero tampoco era como que los vigilase. Tras una cuenta atrás, ambos salieron volando a bastante altura. Suspiré, parecían niños y encima yo no podía subir con ellos para perseguirlos, pero era una suerte para Ceci, que también los miraba desde abajo.
-¿Puedes volar? -Le pregunté, asumiendo que sería algo similar a su hermana, quien según Edahi tenía la apariencia de un cisne blanco. Recogí la capa y las botas de Silya para que no se mojasen y las dejé cerca, mientras ayudaba a Ceci a preparar un pequeño ramo de flores para Silya y otro para Eva, con quien tenían clase al día siguiente.


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210 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Sep 06, 2018 2:49 pm

Silya

Al bajar me sorprendí de encontrar a Ceci con sus alas negras desplegadas mostrándoselas a Cain y sonriendo feliz -Un búho muy adorable- comenté antes de abrazarla, era realmente linda cuando sonreía olvidándose de los problemas que ya se habían quedado en el pasado. Le agradecí por el ramo y la hice girar sobre sí misma como una bailarina, la hierba fresca alegraba a todo el mundo. Después de jugar un rato más nos marchamos de vuelta a casa donde Cain me avisó del estado de Isaro, el cual parecía estar excediéndose en muchos aspectos. Preocupada de lo que me acababa de contar decidí ir a ver que tal estaba, y quizás, a pasar la noche si lo veía en mal estado... me preocupaba su salud física y mental. No debía de aguantarse todos los sentimientos en su interior, porque cuando no pudiera más, las fisuras de su corazón causaría que en vez de salir moderadamente, se rompiera en pedazos dejando un Isaro destrozado. No quería eso para mi mejor amigo, así que haría todo lo posible porque se desahogara conmigo y me contara sus tristezas y frustraciones.

Como ya era algo tarde decidí traer conmigo un buen abrigo -No sé si volveré para la cena- le dije a Cain una vez estuve lista para salir de nuevo, Ceci parecía agotada, por lo que lo más probable es que en cuanto cenara se iría a la cama a descansar -No me esperéis despiertos- añadí al pensar en la posibilidad de quedarme allí, por lo que Isaro me había dicho, su sofá era muy cómodo.


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211 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 07, 2018 7:52 am

[Cain]
Ceci desplegó unas hermosas alas negras, con una sonrisa que unos meses atrás parecía haber perdido. Me quejé, bromeando, por que todos podían volar y yo no, pero le avisé que en una carrera sin duda conseguiría ganar. En cuanto Silya se acercó, Capturó a Ceci en un abrazó, cosa que en absoluto molestaba a la niña, que parecía haber vuelto a la infancia que le habían robado.
Le puse la capa por encima a Silya mientras ella bailaba con Ceci, no quería que se enfriase, pues aunque el suelo no estaba cubierto de nieve, seguía haciendo frío. Esperé con Lucas hasta que decidieron que era hora de volver y en el camino, casi al llegar, le conté a Silya lo ocurrido con Isaro. Por supuesto, Silya empezó a preocuparse por él y decidió ir a verlo. Antes de que anocheciera demasiado, se preparó para salir y nos avisó de que seguramente no volvería a tiempo para cenar. Me levanté a darle un beso antes de que saliera.
-Avísame si pasa algo -Le dije, cerrando la puerta cuando salió, y tras conseguir que Ceci volviera dentro, pues seguía despidiendose con la mano pese a que Silya ya ni se oía -Después de cenar te vas a dormir -Le dije a Ceci, que evidentemente se quejó... bostezando a la mitad, lo que le quitó toda la credibilidad. Puse los ojos en blanco y me fui a la cocina a ver si teníamos algo hecho para que pudiera cenar ella al menos. Agradecí a Wendy que nos hubiera dado ciertas cosas que pude hacer rápidamente. Pedí algo de ayuda a Lucas, ya que Ceci estaba quedandose dormida por momentos en el sofá y, en cuanto cenó, ella misma tomó rumbo a la habitación. A la nuestra, pero suspiré y lo dejé pasar por una noche.
-Por eso no quería que durmiera con nosotros
-Me quejé sin realmente hablar con nadie, mientras recogía los platos que quedaban. Tras recoger todo y ya tirados en el sofá, comenzamos a hablar sobre que Silya siempre era una despistada. Aprovechando que de nuevo estabamos hablando, saqué algo para tomar no con mucho alcohol, pero lo suficiente para que no quisiera que Ceci bebiera. Al cabo de un rato, le pregunté a Lucas cómo había conocido a Silya.


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212 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Sep 11, 2018 1:04 pm

Isaro

Había empezado a preparar la cena cuando escuché los pasos de Silya sobre la crujiente nieve, sabiendo que venía hacia aquí decidí añadir más cantidad para que también pudiera cenar. Salí de la cocina justo a tiempo para abrirle la puerta antes de que la golpeara -Pasa, estoy terminando de cocinar- le informé mientras le dejaba entrar. Ella me miró como intentando descubrir algo que no estaba muy seguro de lo que podía ser, y luego buscó la mirada de Scar, la cual seguía leyendo en el sofá sin prestar mucha atención a Silya. Quería suspirar, pero hasta eso sentía que podía ofenderla más de lo que ya estaba, por lo que me conformé con dejar que Silya se sentara en el sofá o hiciera lo que quisiera mientras terminaba de poner la mesa y servir los platos. Por suerte me ayudó a llevar la cubertería y la vajilla mientras me encargaba de sacar la comida del fuego -Hoy la cena es ligera, Scar no tiene demasiada hambre- le avisé consiguiendo una sonrisa de regreso, no le importaba incluso sino cenaba, yo lo sabía y aunque no lo dijo en voz alta su sonrisa y su mirada lo decían por ella.

Cenamos sin mucho ruido, tenía mucha hambre pero no me apresuré a engullir el plato frente a mí. Consciente o no vigilaba que Scar comía sin pausa para yo imitar su ritmo, si ella si llenaba antes recogería ambos platos. Al final, ella se tomó todo lo que le había preparado, y aunque no era mucha comida, al menos ya había llenado un poco su estómago... ya era mejor que cuando solo comía mermelada. Scar no quiso hablar mucho, y cuando llegó el momento se fue a dormir despidiéndose con brevedad -Iré en unos minutos- le aseguré dándole un pequeño beso de buenas noches. Cuando se marchó, Silya no dudó en preguntar por mi estado -Te noto cansado- me dijo después de que le garantizara que solo habíamos decaído un poco tras la marcha de Ricca, que aunque no se llevara genial con su hermana, al menos la hacía tener más emociones de las que yo podía intentar siquiera. Cambiando de temas a unos más animados o buenos, conseguí que se calmara y dejara de preocuparse por mí más de lo necesario... si Scar estaba bien yo lo estaría.

A pesar de ello, no conseguí que se fuera a casa a dormir y tuve que dejarle mantas para que durmiera en el sofá -Buenas noches- me dijo antes de acomodarse del todo. Yo por mi parte me puse mi pijama y me tumbé silenciosamente en mi lado de la cama, con cuidado de no tocar a Scar para evitar que se despertara... se me hacía difícil no abrazarla cuando la tenía tan cerca, pero el agotamiento pudo más y al poco tiempo caí dormido.

Desde la pequeña ventana con rejas solo se veía una de las lunas, no sabía cual era... ni siquiera sabía el nombre de cada una. Era primavera, hacía bastante frío y todos estábamos apretados unos contra otros para preservar el calor. Todo estaba silencioso, solo las respiraciones de mis cuatro compañeros se oían en la celda, faltaba alguien, pero en ese momento ni siquiera recordaba quién era la persona que echaba de menos. 
El sonido de los pasos de los carceleros nos hizo abrir los ojos: A esas horas de la noche nada bueno podía suceder. Todos teníamos miedo, pero yo tenía que defenderlos, no dejaría que le hicieran daño si yo estaba presente.
Mi alrededor se volvió borroso, de nuevo estaba atado de manos, colgado del techo sin llegar al suelo con los pies -Sé que no fuiste tú, lo siento- una disculpa sincera se escuchó antes de que el acero me golpeara con fuerza una vez más.

Me desperté alterado, mi corazón golpeaba con fuerza mi pecho y la respiración era acelerada. Estaba sudando y sentía un fuerte dolor en el costado, no quería molestar a Scar así que todavía sofocado me levanté para dirigirme al baño y lavarme la cara. Silya se despertó por el ruido del grifo y cuando llegué al salón se incorporó todavía adormilada -¿Estas bien?¿Necesitas algo?- me preguntó sin saber qué había ocurrido -Solo voy a salir un rato, necesito caminar- le aseguré mientras cogía una manta para abrigarme fuera, no pensaba entrar de nuevo en nuestra habitación solo para coger cosas de abrigo -Te acompaño- me dijo desperezándose -Prefiero que te quedes aquí... no quiero dejar a Scar sola- le pedí en respuesta. Si ella no hubiera estado, lo más probable es que ni me hubiera planteado la idea de salir un rato a solas, ya que todavía no me atrevía a dejar sola a Scar -Gracias- le sonreí cuando aceptó quedarse durmiendo, volvería pronto, no necesitaba más compañía que las nubes, que dejaban caer copos de nieve hermosamente.


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213 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Sep 11, 2018 6:56 pm

[Cain]
Lucas soltó una risa cuando me quejé de la visión de dormir a partir de ese día siempre con Ceci, comentando que cuando creciera ya no querría ni darme la mano, pero tras un bufido de desacuerdo, le aseguré que con que creciese sin traumas, para mi sería suficiente. Sentia un pequeño vacío al pensar en que se fuera, pero estabamos preparandola para vivir junto a su hermana y crecer como una niña normal, sin ataques, sin asesinatos ni locos.
Seguimos bebiendo saltando de tema a tema, hasta que le pregunté. Él, de nuevo, no dudó en contármelo, se habían conocido en la Ciudad del Aire a la que Silya me había llevado. Podía decirse que habían sido vecinos.
-Supongo que conoces a Danara y Cefer, ¿no? -Pregunté, asumiendo que si eran amigos, probablemente él se los habia presentado, además me sonaba que mencionaron su nombre -Cuando fuimos Danara estaba embarazada -Le expliqué un poco lo sucedido en ese viaje, terminando por el nacimiento del primer ahijado de Silya -Fue muy humillante, me sacaron a rastras como a las mascotas de Nurheil -Murmuré molesto. Miré a Lucas ofendido al oir como se reía y moví la cola demostrando mi mal humor, gruñendole y moviendo las orejas -Ya estaba saliendo yo solo, no hacia falta que ese niño me cargara como a un saco de patatas -Debía ser muy divertido para él,  pues defendía la actuación del grupo, aún cuando le expliqué que no pensaba acercarme a un ángel recién nacido. Siguió molestandome, asi que me queje entre murmullos de los ángeles y su humor. Enseguida se amparó en que Silya también lo era.
-Si, pero estoy enamorada de ella, no de ti -Le aclaré, encogiendome de hombros -, y no por sus alas o poderes -Tras eso, dije un montón de cosas buenas o que me gustaban de Silya, sin duda facilitado por la influencia del alcohol. Solo hice una pausa para terminar el vaso de bebida y levantarme -Si quieres te presento a Alana, seguro que podeis ponerme verde entre los dos -Bromeé en parte antes de despedirme hasta el día siguiente y tumbarme junto a una niña que había creado su propio capullo de mantas y la coloqué bien para hacerme hueco.


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214 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Sep 13, 2018 2:29 pm

Silya

El sonido de una leve tos me despertó, estaba amaneciendo, me giré en busca de la persona que ya estaba levantada encontrándome con Isaro -¿Has estado toda la noche fuera?- le pregunté preocupada al ver que tenía la misma manta con la que se fue a mitad de la noche cuando se despertó -No, solo fui a buscar unas flores- me aseguró. No sentí que estuviera mintiéndome, pero tampoco lo creía del todo... tenía el pelo húmedo de la nevada que había estado cayendo durante toda la noche -Ya apenas quedan flores vivas- añadió dirigiéndose a la cocina, se iba a poner a preparar el desayuno de los tres -No hace falta que hagas el mío, yo me iré ya a casa- le respondí, lo notaba decaído y cansado, era mejor no darle más carga de la que ya tenía -Debes descansar correctamente- le pedí, lo conocía desde hacía el suficiente tiempo como para comprender que solo podía pedírselo y no obligarlo, ya que él decidiría que era lo que consideraba mejor para todos... no sabía como podía tener tan buen corazón de pensar siempre en los demás.

Scar se levantó justo cuando yo estaba preparándome para marcharme, así que me acerqué a ella aprovechando que Isaro estaba ocupado con el delicioso desayuno que olía por toda la casa -Si necesitas algo, cualquier cosa, no dudes en llamarme o hablarme, iré lo más rápido que pueda- le informé. Aunque siempre quise llevarme bien con ella, me fue complicado poder hablar junto a ella, pero incluso sino habíamos tenido la mejor comunicación ni la relación ideal deseaba que supiera que podía contar conmigo para lo que necesitase. Por si acaso se olvidaba le recordé que además de a Tefa también podía llamarme a mí con la pulsera que él le dio, no estaba segura de que mi padre le hubiera explicado todas las utilidades que tenía aquella pulsera.


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215 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Sep 13, 2018 2:59 pm

[Scar]
Estuve un rato escuchando como hablaban de noche, apenas oyendo el ronroneo de sus voces en una cercanía demasiado lejana para comprender lo que decían, o quizás simplemente no quería entender. me habría levantado, pero cuando escuché que Isaro decía que iba a dar una vuelta, solo me giré. Una pesadilla bastante fuerte me despertó de golpe al oir la puerta cerrarse. Notaba que me faltaba el aire, pero intenté calmarme sola, limpiándome rápidamente las lágrimas y respirando hondo, aprovechando que Silya decía algo. No tardé apenas en salir, pero ella ya estaba lista para marcharse. En el instante en que Isaro se fue a la cocina, me dijo que si necesitaba algo podía avisarla, que la pulsera servía también para comunicarme con ella. Quería gritarle demasiadas cosas que se agolparon en mi boca, ella no tenía la culpa. Asentí, sin decir nada más, y en cuanto me dejó tranquila, fui a la cocina a abrazar a Isaro, pero sin querer hablar sobre lo que pasaba en mi pesadilla, tan solo quería sentirme segura.


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216 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 14, 2018 6:00 pm

Isaro

Estaba encargándome del desayuno cuando escuché la puerta cerrarse, Silya se había marchado. No sabía si era por estar centrado en la comida o porque estaba perdiendo audición, pero tardé en escuchar a Scar acercarse, percibiéndola solo cuando ya estaba cerca mío. Su abrazo por la espalda causó que mi interior se calentara rápidamente, el frío de pasar la noche fuera se marchó con solo sentir sus brazos rodeándome -¿Hambrienta?- le pregunté de buen humor, no solía levantarse antes de que estuviera todo preparado a menos que llegara tarde a algún lado o el buen olor la hiciera levantarse con apetito... y que yo supiera no tenía nada importante que atender a esas horas de la mañana -Ya casi está- le aseguré sirviendo las cosas en los platos con ella todavía abrazada a mí.

Una vez estuvo listo solté sus brazos con delicadeza y me giré para poderla abrazar yo también, no había tenido una buena noche, pero solo un gesto suyo me revitalizaba al completo. -Te quiero- le dije desde el fondo de mi corazón, solía decírselo cada vez que tenía la oportunidad... quería que supiera que pasara lo que pasara cada día al verla despertar mi corazón se seguía emocionando enamorado como si nada más fuera importante. Solo cuando sentí que su abrazo se aflojaba me separé de ella recordando que se había despertado por lo que yo creí que era un agradable aroma de comida recién hecha -Vamos a desayunar antes de que se enfríe- le recomendé, apenas habíamos tomado algo de comer el día anterior, por lo que aunque mi estómago no se quejaba ruidosamente, sí sentía mayor cansancio esa mañana.


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217 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 17, 2018 8:25 am

[Cain]
Me desperté varias veces esa noche, pero enseguida volví a dormirme, así que hasta que no escuché a Silya en casa no me levanté. Salí, casi arrastrando la cola y con la boca seca, comenzaba a hacer algo más de calor y enseguida se notaba con tanta ropa de abrigo encima. bebí agua antes de ir a saludar a Silya y preguntarle qué tal estaban las cosas con Isaro y Scar, pero sin mucho más que decirle. La mañana fue un poco aburrida, Cecilia tenía un poco de fiebre, seguramente por el cansancio de jugar en la nieve durante varios días seguidos, así que después de que Silya y Lucas se marchasen a seguir con la protección de la aldea, me fui con ella a la habitación a leerle hasta que se quedó dormida. Zahán apareció, obligado por Eva que estaba inquieta. Dejamos a las niñas solas mientras él me explicaba un poco qué hacer, por que yo no tenía madera de padre y tan solo sabía como entretenerlos o tranquilizarlos, ni idea de qué hacerles de comer cuando estaban enfermos. Aproveché para añadirlo al libro de recetas que le regalé a Silya, que seguramente se ocuparía de la cena de Ceci, a ella sin duda se le daba mejor, pero tenía que centrarse en la barrera. Cuando me volví a quedar solo, avisé a mi amada ángel del estado de la pequeña, pues estaba seguro de que aunque se había ido, llevaba todo el rato preocupada por ella. Tal como pensé, tras dormir lo suficiente y comer algo caliente, sus energías volvieron. Seguía quejandose de dolor de cabeza, así que no salimos de casa, pero estuve jugando con ella en nuestra cama. Olvidé por completo hacer la comida para nosotros, pero Lucas se ofreció a ello al volver, mientras Silya achuchaba a Ceci en la habitación al verla bien de nuevo.


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