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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Lun Ene 22, 2018 2:24 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Allí donde la noche es alumbrada por dos lunas, una guerra sin edad ni tiempo, fue iniciada siendo un recuerdo olvidado la causa de la misma. Durante mil años tan sólo sobrevivía la maldad y el odio.
Muerte tras muerte, venganza tras venganza, creó una guerra sin fin donde ningún ser humano ganaba nada, los únicos que conseguían algo eran aquellos seres ocultos en las tinieblas, que aparecían cuando los problemas se acercaban, se alimentaban de los pensamientos y acciones perversas, estos seres también eran llamados demonios.
Gobernados por la tecnología, y los pecados capitales, los demonios caminaban entre los humanos sin que estos lo supieran, todos temían su existencia, y la de un lugar donde habitaban.
Al mismo tiempo seres mágicos que solían caminar por aquellas lejanas tierras, usando magia por donde pasaban, eran desterrados a vivir en un lugar creado más tarde por ellos, los ángeles, incapaces de estar en un lugar con tanta maldad. Muchos se dejaron corromper e influir por ella y la desesperación que reinaba por tierras humanas, convirtiéndose en alas negras o aliados de Satán. Otros simplemente renunciaron a marcharse transformándose en ángeles grises.

Tres mundos distintos
Tres seres diferentes
Pero solo una guerra eterna en la que el equilibrio se había roto.
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176 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Jul 23, 2018 4:10 pm

Silya

Lucas había estado organizando al equipo por las lejanías acaparando una parte del bosque, de los ríos cercanos e incluyendo a petición mía la zona del lago, las ruinas y el prado donde solían jugar los niños en épocas más cálidas, que aunque era algo más lejos de lo que inicialmente pensaba aceptó con gusto pidiéndome tan solo que a cambio le hiciera un favor más tarde. Tenía la certeza de cual era ese favor así que acepté sin pensármelo dos veces. 

El sentimiento de una mirada intensa llegó antes que la detección de alma... Ceci realmente podía ver muy lejos con su extraño poder. Al girarme pude ver a Ceci agarrada de la mano de Cain y mi sonrisa se intensificó al instante, se había quedado un par de días en casa de Zahán y Ariel para que se fuera haciendo a la familia de Eva. Queríamos que algún día se sintiera tan cómoda allí como para poder vivir con ellos cuando Cain y yo nos marchásemos de viaje, sobre todo porque Eider se había marchado junto con Cryp y con Tefa, dejando atrás tan solo una nota en la que él explicaba el porqué de su marcha y que me llamaría cada pocos días para informarme de cómo estaban los tres. -Ceci- la llamé una vez estuvieron más cerca, ella soltó la mano de Cain y salió corriendo hacia mí, fue una suerte que me agachara justo a tiempo para poder recibir su tierno abrazo -¿Qué tal te lo pasaste?- le pregunté, no hacía falta que me contestara con palabras, ya que era la que más la entendía -Eso es maravilloso- admití acariciándole su suave cabello azabache, estaba un poco tímida de ver a Lucas y a los demás... aunque en especial a Lucas debido a que ya lo había visto con anterioridad -Él es la persona que está creando un refugio para nosotros, en una importante persona para mí- le comenté para que supiera que no solo no debía tener miedo, sino ser feliz de que aquel ángel hubiera venido al pueblo para ayudar a todos los aldeanos incluyendo a su hermana.

-Un placer...- murmuró aún aferrada a mi ropa -Gracias por todo- añadió con dificultad mirando también a Cain en busca de aprobación o al menos una sonrisa como compensación por haber sido capaz de hablar delante de un casi extraño -El placer es mío- respondió el antes de que le informara de que la habitación que estaba vacía era la de Ceci y que por eso no había podido cedérsela a él. Su cara se puso algo rara pero enseguida volvió a sonreír explicándole a Ceci que ahora estaba viviendo en la casa con nosotros y que si le incomodaba su presencia podía irse a ora parte, que no le importara decirlo. Evidentemente ella negó con la cabeza, sabía que era un buen amigo mío, y no quería ser descortés con un ser querido de la persona que la rescató y la cuidó. Comprendía su forma de ser, por lo que no dije nada y solo le comenté que si quería podía dormir conmigo esos días, de ese modo tal vez se sentiría más cómoda con otra persona en la casa.


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177 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Jul 24, 2018 8:00 am

[Cain]
Ceci esta vez si pareció conforme con volver a casa, se lo había pasado muy bien a juzgar por lo emocionada que estaba y las cosas que me iba contando mientras volvíamos. Mientras me contaba lo que Nara y Nero le habían enseñado, me fijé que miraba algo en la lejanía. Al alzar la vista, Silya estaba a lo lejos y supuse que era ella.
-¿Quieres ir? -Le pregunté, notando como me tiraba suavemente en esa dirección. No parecía muy segura aún de querer ser ella la que eligiera, asi que nos pusimos en camino hacia allí. A unos metros aún, se soltó para ir corriendo a abrazar a Silya, con los ojos tan brillantes como los tenía cuando había salido de casa de Zahán.
-Si, casi no consigo sacarla de alli -Bromeé suponiendo que estaba hablando con ella de esa forma tan peculiar que tenía. En ese momento, Ceci se dio cuenta de que no estabamos solos y se escondió muy poco sutilmente detrás de Silya. Murmuró un agradecimiento bastante educado y después me miró. Le sonreí, animándola a hablar con otras personas, y le acaricié la cabeza, seguro que le había costado poner esas palabras en voz alta, ya que seguía un poco temerosa. Mientras Silya le explicaba a Lucas que no le habíamos cedido la habitación extra ya que era la de Ceci, me agaché frente a ella.
-Otra vez llena de plumas -Le dije, bromeando mientras le quitaba todas las plumas que, probablemente Eva, le había dejado por la ropa. No se le notaban demasiado en el vestido blanco, pero en el pelo y el abrigo, ahora que me fijaba, parecía que brillasen. Eran parecidas a las de Silya, pero bastante más pequeñas. Su cabeza seguía prestando atención a la conversación, parecía que aunque Lucas era un extraño, no estaba tan huidiza con él, lo cual era bastante positivo, avanzaba muy rápido.
-Sabes de sobra que luego no querrá dormir sola -Le dije a Silya cuando le ofreció dormir con nosotros. Ella se defendió, asegurando que era solo por la presencia de Lucas, pero tenía que ir acostumbrandose a dormir en su propia cama, ya que por la casa de Ariel solían pasar muchas personas y cuando nosotros estuvieramos de viaje no podría dormir con ellos, ya que la pequeña Abi tenía ese privilegio la mayoría del tiempo.
-Aún asi tiene que acostumbrarse... -Evidentemente la pelea estaba perdida por mi parte, y tampoco quería pelear delante de Ceci, que seguro que empezaba a sentirse mal por lo que había provocado un comentario al que ella ni había contestado. Suspiré resignado -Bueno, esta noche ya veremos, aun queda para eso -Dije antes de levantarme para volver a casa. Le di un beso a Silya, y les avisé de que nosotros haríamos la comida con la carne del día anterior.


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178 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Jul 26, 2018 10:16 am

Silya

Me reí cuando escuché las palabras de Cain, realmente estaba llena de plumas blancas de su hermana, pero me sorprendía que no hubiera ninguna negra suya, tal vez tenía alguna en su pelo y por eso no se le veían. El ceño de Lucas se frunció por un instante antes de desaparecer de su rostro como si nunca hubiera existido ese gesto. Mi sugerencia de que durmiera con nosotros no fue tan bien recibida por parte de Cain quien aseguraba que luego no querría dormir sola y que tenía que acostumbrarse, pero yo no pensaba igual. Isaro odiaba dorir solo aún siendo adulto y no creía que eso fuera algo malo, estar acostumbrado a la soledad era algo triste, significaba que no había nadie que te quisiera lo suficiente como para compartir una cama... el lugar en el que uno está más indefenso.

Todavía no había dicho mucho para insistir además de unas pocas frases, y ya estaba suspirando resignándose a mis palabras. Acepté su beso con una pequeña sonrisa -Yo dormiré con Ceci- le susurré al oído antes de volverle a besar, él podía elegir dormir en la cama de matrimonio, mientras yo me quedaba con Ceci en la pequeña, no me importaba -Además, siempre puede dormir con Eva cuando no estemos- quería hacerle entender que tener alguien con quien dormir no era algo malo. Cuando yo era pequeña después de la muerte de mi madre, casi siempre dormía sola, a pesar del miedo y de las pesadillas, no quería molestar y por ello sufrí muchas noches largas sin nadie que me diera un abrazo cuando lo necesitaba. No quería que eso le ocurriera a Ceci, con la edad lo más probable es que no quisiera dormir con nosotros por vergüenza o porque los malos recuerdos desaparecieran. Me hizo feliz saber que comeríamos carne de oso, era muy jugosa y dulce en comparación con la de ciervo, también era una comida ganada a base de esfuerzo ya que Cain se esforzó mucho por conseguirla.


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179 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Jul 26, 2018 11:22 am

[Cain]
Silya pareció no aceptar que Ceci durmiera sola, pero seguro que había algo más en su cabeza que le impedía aceptar. Entendia que la niña no tenía que tener miedo en pasar a nuestra habitación a dormir si algo ocurria, pero tampoco por que alguien extraño estuviera en casa. Le sonreí antes de que nos fuéramos a casa. Por el camino, unos vecinos nos pararon para repartir un par de frutas y algunas cosas más de las útlimas visitas a la montaña y los huertos del interior de la montaña. Dejé que ella me ayudase a llevarlo y entre los dos hicimos la comida, siguiendo las instrucciones que Wendy me había dado cuendo me enseñó.
-Venga, ayudame a poner la mesa -Le dije, subiendola en la encimera para que fuera bajando con cuidado los vasos. Una vez terminamos de ponerla completamente, tapé la comida a la que le faltaba aún un poco, ya que insistió en en esperar a Silya, entreteniendonos con algo hasta que ambos llegaron.

[Ricca]
Tardé más de lo que esperaba en llegar de vuelta a casa, me había alejado y después volver se me hizo realmente largo. Entré en la casa con mucha suavidad y me encontré que Annie, como sdesde que había llegado a visitarla, se había quedado dormida en el sofá, apoyada en Isaro, que se estaba quieto para no molestarla. Tenía un libro encima, asi que seguramente habían estado leyendo hasta hacía poco. Le saludé con la mano sin querer molestar y me fui a la cocina a comer.


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180 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Jul 27, 2018 3:25 pm

Isaro

Cuando Cain se marchó me tomé mi tiempo para cocinar el estofado que tenía planeado. Dejé que Scar descansara en el sofá durante el tiempo que tardé en prepararlo y le hablaba desde la cocina para que no se sintiera sola. Una vez estuvo listo, volví al salón con ella, me había manchado un poco la camiseta al preparar el almuerzo, pero decidí cambiarme más tarde, no tenía prisa. Acaricié la cabeza de Scar con ternura una vez nos volvimos a acomodar para proseguir la lectura, la cual duró largo rato hasta que su suave voz fue apagándose poco a poco al mismo tiempo en el que caía dormida. Me mantuve en silencio esperando a que se durmiera por completo, esos días estaba muy agotada, y dormir le sentaba muy bien, en especial cuando no tenía pesadillas.

Ricca apareció a la hora de comer y le informé con gestos que tenía comida caliente en la cocina. Me sentía mal no cuidar más apropiadamente a mi invitada, pero Scar necesitaba más atención que ella. Aproveché mi angelita estaba profundamente dormida para moverla lentamente hacia el otro lado y así poderme mover del lugar. La tapé con una manta a pesar de no hacer frío en el interior y me levanté. Pasé primero por la cocina para saludar más correctamente a Ricca -Espero que te guste la comida, si esperas un momento comeré contigo... me tengo que cambiar- le comenté estirando mi camiseta manchada, no eran manchas imposibles así que después de comer me encargaría de quitarlas correctamente. Fui al cuarto que en esos días lo ocupaban las chicas, en silencio y allí me quité la camiseta "¿Dónde están mis cosas?" me pregunté, solo llevaba sin ordenar el cuarto un par de días y ya no encontraba nada "Son idénticas en el desorden" pensé mientras se dibujaba una sonrisa en la boca, recordaba las primeras veces que visité a Scar cuando todavía vivía con Wendy... si no fuera por ella mi dulce Scar habría vivido en un revoltijo de cosas.


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181 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jul 28, 2018 7:25 am

[Ricca]
Isaro me ofreció esperar un poco para poder comer conmigo ya que se había manchado y debía cambiarse. Le asentí y salí con él al salón, desde el que se metió a la habitación. Annie parecía tranquila durmiendo y se acurrucó un poco, abrazando el libro. Para evitar que más tarde se arrepintiera de hacerlo por doblar las hojas, se lo quité y entré en su habitación a dejarlo en la mesilla, donde solía tenerlo.
Al entrar, Isaro rebuscaba por los montones de cosas y sin camiseta, haciendo que me fijase de nuevo en él, pero esta vez, debido a la cantidad de cicatrices que tenía. Me acerqué a dejar el libro.
-¿Y todas esas cicatrices? -Le pregunté, no eran muy evidentes o al menos no me había fijado con anterioridad, seguramente debido a que mi atención las otras veces estaba centrada en otra cosa. No quería incomodarlo, me había contado cosas sobre él, pero nunca algo concreto, seguramente por vergüenza o algo similar, pero ya había decidido que, aunque sus raíces fueran lo más bajo posible, si se crió entre ratas de alcantarilla, era mi hermana la que estaba con él y no yo, era solo mi cuñado, no tenía que gustarme sino que debía aceptarlo ya que no era mala persona.


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182 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jul 28, 2018 1:59 pm

Isaro

Ya había escuchado a Ricca acercarse, por lo que no me sorprendió que apareciera en la habitación. No le hice mucho caso sintiendo que estaba allí para dejar algo y no para hablar conmigo, pero cuando me habló sí me giré a mirarla -Cada una tiene su historia- respondí con una sonrisa de cortesía, para mí esas cicatrices contaban mi propia historia sin palabras. Señaló la más próxima al corazón que se veía de corta pero profunda y preguntó por ella -Me la hizo una persona muy querida, me apuñaló con una daga... espero que siga bien allí donde esté- le respondí, Davor había llorado por muchos días después de aquel ataque que pensó me daría tiempo a evitar, suerte que en el último momento movió la daga un poco salvándome la vida y dando un buen espectáculo a aquellos ricos a los que tanto les gustaba la sangre. Gracias a ello tuvimos casi un mes de descanso. 

Ricca volvió a señalar otras heridas eran muy pequeñas pero bastantes a lo largo de la espalda -Estas fueron en batalla, heridas de flechas. Nuestro propio rey, el primero que conocí, nos confundió con el enemigo o no le importó matarnos, y disparó contra todos los que estábamos en el campo de batalla- Había sido la primera batalla a la que me tuve que enfrentar, solían usarnos para no perder humanos en las guerras... nuestras vidas no valían ni una fruta para ellos, y menos yo que además era incapaz de matar al enemigo. La siguiente que señaló fue la que cruzaba todo mi pecho en diagonal y que había una idéntica a esa en la espalda -Me la hizo mi segundo rey personalmente con su propia espada cuando intuyó que me acostaba con su esposa, la reina... suerte que nunca tuvo pruebas de ello, sino estaría muerto hace mucho- sonreí al recordarlo, aquel rey me trataba mucho mejor que el primero y en realidad aquel castigo fue realizado en público únicamente para acallar los rumores que corrían por la capital, solo por el rumor podría haberse desecho de mí, pero decidió mostrar su fuerza y liderazgo sin llegar a matarme... siempre le estaría agradecido por ello y por liberarme como último deseo. 

La siguiente que señaló fue una del costado que tenía una extraña forma serpenteante -Esta es de un látigo con incrustaciones metálicas- le aclaré, solo había una persona que tuviera aquel tipo de arma -Me la hizo el torturador del castillo. Me gustaría saber cómo está ahora, su niño ya debe de ser muy mayor- añadí con una sonrisa un poco más cálida, que él me tuviera que torturar no significaba que el pobre disfrutara con ello. Solía usar armas normales para los castigos con tal de que sanáramos rápido, pero en esa ocasión fue especificado el arma que se debía de usar ya que supuestamente había robado comida de la cocina, era un delito bastante grave y que en realidad jamás cometí... Al menos solo lo utilizó tres veces en ese costado, si lo hubiera usado durante todo el castigo no habría sobrevivido a la mañana siguiente. Él siempre nos hablaba de su esposa y de su hijo que en aquella época tan solo era un bebé, el torturador era mestizo mitad demonio mitad humano, por eso aunque era libre solo le daban trabajos horribles con los que consiguió liberar a su mujer demonio y cuidar a su hijo... él siempre estaba ahorrando para poder salir del país y construirse una tienda de telas. 

Pude ver como Ricca seguía mirando, pero creí que ya iba siendo hora de terminar de cambiarme -Desde que tengo memoria fui un esclavo, además de cicatrices no hay nada especial en mí- No sentía que mi pasado fuera el peor de todos, por lo que no me daba miedo hablar de él y admitir lo que fui. Tan solo esperaba no volverlo a ser por tercera vez después de encontrar el sentimiento de libertad tan gratificante. Por fin visualicé una de mis camisetas que estaba al fondo del armario "Cuando se vaya Ricca me tocará día de ordenar y limpiar" me repetí, no quería que el trabajo se me acumulara demasiado.


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183 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Jul 29, 2018 6:00 am

[Ricca]
Isaro, que seguía hasta ese momento buscando algo, se giró en cuanto escuchó mi pregunta. Ya que, según dijo, cada una tenía su hustoria, decidí preguntarle por las que más me llamaban la atención. La primera de ellas que le señalé, fue una pequeña pero que se me hacía realmente fea, como si no se hubiera terminado de curar bien, aunque lo cierto era que todas tenian más o menos la misma pinta.
-¿Cuál es la historia de esta? -Le pregunté. Estaba cerca del corazón, tenía que haber sido una pelea muy peligrosa, ¿quizás salvando a alguien? Escuché la historia con atención y lo cierto era que no me esperaba que sintiera algo tan... amable por la persona que casi lo mata. Historia a historia me di cuenta de que Isaro no era nada rencoroso, podrían quitarle la piel tira a tira y probablemente él estaría más preocupado por la persona que lo hace que por si mismo. Tras unas cuantas historias, decidió que era suficiente y resumió un poco su pasado: había sido esclavo toda su vida. Encontró una camiseta y se la puso como si lo que acababa de decir no fuera nada. Me quedé callada un momento, digiriendo la noticia.
-Eres... pobre -Dije sin darme cuenta. No me preocupaba que le molestase, ya me había quedado claro que no le importaba que lo hiriesen, pero me sorprendía que tuviera una casa y tantas cosas sin nada de dinero ni algo que ofreciera cierta calidad. Incluso me pregunté cómo se había encontrado con Annie, ¿lo habían comprado para el pueblo?


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184 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Jul 30, 2018 3:53 pm

Isaro

Las palabras de Ricca hicieron que se me escapara una risa -¿Pobre?- me pregunté sintiendo que ella era muy sincera con sus palabras, probablemente sentía curiosidad por todo lo que tenía aún siendo pobre -Muy probablemente. Es cierto que no tengo dinero para comprar la mayoría de las cosas- admití sin avergonzarme de ello -Pero tengo grandes amigos, una nueva familia y personas a las que quiero y que mi pobreza no les distancia de mí ni les disgusta- añadí recordando la primera vez que me encontré con Silya y con Edahi, que sin dinero ni nada que aportar además de mi habilidad para bailar, me acogieron en su familia y me cuidaron como nadie lo había hecho antes -Si necesito algo solo tengo que pedirlo, incluso en muchas ocasiones me lo dan antes de que lo pida- En el pueblo era más importante ayudar que tener dinero, solo algunos tenían y era sobretodo para comprar ingredientes y cosas que no podíamos conseguir allí. 

-Silya, Edahi y aún más Tefael, tienen una gran suma de dinero, si realmente quisiera tener dinero iría a pedírselo a ellos que me lo darían sin pedir nada a cambio- La amabilidad de ellos tres superaba las espectativas de cualquiera, era más, incluso yo me sorprendía de la manera de pensar que los tres tenían "Él dinero es para usarlo" Esa era la frase típica de Tefael y que en alguna ocasión sus dos hijos lo usaron para acallar mis dudas sobre alguno de los gastos que hacían por mí. -Todos los muebles y decoración de esta casa fue pagada por Edahi, y Silya me ofreció más dinero del que podría cargar... Les vendrá de su padre, con quienes quieren no escatiman en dinero- No sabía si Ricca entendería el sentimiento que estaba intentando explicarle, los quería mucho y si alguna vez me pedían algo que fuera capaz de hacer lo haría sin dudarlo.

Desde el cuarto noté que Scar se giraba algo incómoda por la posición o molesta por el ruido -Volvamos a la cocina- le pedí a Ricca guiándola de vuelta a la cocina para tomarnos el almuerzo que todavía estaría caliente y muy apetecible con el frío que hacía en el exterior.


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185 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Jul 31, 2018 6:20 am

[Ricca]
Isaro enseguida se defendió, asegurando que por más que él no tuviera dinero, tanto Silya como Edahi y Tefael le darían el dinero que necesitase si es que lo pedía. Me extrañó que Tefael fuera uno de ellos, pero estaba segura que hablaba de que sería a Annie a quien se lo daría, lo cual tenía sentido si era el padre de su hijo. Cuando abrí la boca para recordarle que aunque eso fuera asi, él seguía siendo pobre, me interrumpió diciendo de ir a la cocina. Me molestó un poco pero no comenté nada y lo seguí. Apenas entramos en la cocina, mi hermana también molestó mis intentos de conocer mejor a Isaro. No la había oido acercarse, lo cual era extraño pues últimamente siempre se despertaba o gritando o sobresaltada. ¿Quizás no había tenido una pesadilla esta vez? Se acercó bostezando y disculpandose por dormirse, pero buscando con la mirada la comida, probablemente siendo esa la razón de que se hubiera despertado.


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186 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Ago 01, 2018 11:27 am

Isaro

Me agradó ver que quería conocerme mejor, Scar no era una persona de muchas palabras por lo que era mejor conocer a mi cuñada por mi propia cuenta y viceversa. Estaba sirviendo los platos cuando escuché las suaves pisadas de mi dormilona -La comida todavía está caliente- le aseguré dándole un beso en la frente y girándola de espaldas a mí para poderle recoger el pelo en una coleta, no quería que se manchara al comer. 

Comimos con normalidad, era visible para mí la mejoría que tenía Scar cuando Ricca estaba cerca. Se molestaba, soltaba frases bordes y también se comía lo que hubiera en el plato debido al hambre. En esas frases cortas que de vez en cuando se lanzaban mutuamente podía ver ese amor entre hermanas que se tenían y que, aunque diferente al que conocía de Silya con su familia, igualmente dulce y cariñoso. Deseaba que se quedara hasta que Scar estuviera con más autoestima y fuerza, pero no podía retenerla y mucho menos pedirle que se quedara sabiendo que Scar ya quería dormir en la cama conmigo a su lado y ella tenía cosas importantes que hacer fuera del pueblo.


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187 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Ago 01, 2018 1:46 pm

[Scar]
Estaba aún adormilada cuando recibí un beso de parte de Isaro, diciendome que la comida estaba caliente. Definitivamente era imposible comer tranquilamente con Ricca cerca, que enseguida comenzó a regañarme por poner los codos en la mesa cuando ni siquiera estaba comiendo, por -según ella - acercarme al plato para meterme la comida en la boca y no al revés y por otras tantas cosas. Le reproché todas ellas y le dije que se metiera en sus asuntos.
Ya por la tarde, cuando por fin terminamos el jarrón, al que tan solo le faltaba una pieza por colocar, fui directa a por Isaro para que viera que estaba reparado. No era tan bonito como él lo había dejado, pero nuestros nombres podían leerse juntos de nuevo y las grietas al menos ya eran solo decorativas.
-¡Mira, ya lo hemos terminado! -Le dije, poniendoselo delante para que pudiera admirar nuestro trabajo. Me senté a su lado, esperando ver una sonrisa realmente sincera, que no fuera tan solo un gesto triste.
-Solo falta una cosa -Dijo Ricca, acercándose para sentarse delante nuestro. Casi le gruñí, preguntandome qué narices se nos había olvidado, pero ignorándome, usó su magia, una que no sabía que ella tenía, y el jarrón recuperó el estado que tenía antes de romperse, parecía el jarrón viejo y cascado que habíamos comprado en la ciudad. Después sonrió a Isaro y comentó que era una forma de disculparse por la última vez.


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188 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Ago 02, 2018 7:51 pm

Isaro

Por la tarde dejé que ambas se divirtieran juntas mientras limpiaba, ordenaba y descansaba leyendo un cuento infantil con el que no necesitaba ayuda para entender palabras complicadas. Fue a mitad de ese cuento que Scar vino a por mí para mostrarme el resultado final de tanto esfuerzo -Me encanta- admití sonriéndole una vez lo vi. Aunque a decir verdad, independientemente del resultado me habría emocionado el ver lo mucho que se esforzó por mi felicidad. La estreché entre mis brazos enterrando mi rostro en su hombro -Muchas gracias- dije para ambas, apretando un poco más el abrazo -Gracias- repetí, estaba muy sentimental por todo el esmero que tuvo para arreglar algo tan destruido como era ese jarrón con el que identificaba todo mi ser.

Tuve que agradecer la presencia de Ricca una vez más pues sabía que si no fuera porque ella estaba allí yo hubiera llorado en ese momento. Por no decir que a los pocos segundos restauró las fisuras, haciendo que ni siquiera se vieran los puntos de unión entre trozo y trozo. Le sonreí de vuelta cuando escuché que era su forma de disculparse -También fue error mío, no soy de este país, muchas cosas se me escapan y tienen que explicármelas cuando los de aquí lo dan por sentado- le aseguré quitándole peso al incidente que ya habíamos arreglado hacía mucho tiempo. No quise incluir en mi frase que una de las cosas por las que sucedió aquello fue por mi falta de familia y por la gran cantidad de tiempo obedeciendo a otros... era mejor para todos pensar que era la diferencia de cultura por la separación de los continentes.


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189 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ago 04, 2018 5:13 am

[Scar]
Unas horas antes de la cena, algo después de volver a colocar el jarrón en su sitio y ponerle unas flores que salimos a buscar, Ricca se levantó del sofá, diciéndonos que ya era hora de que se fuera. Una pequeña parte de mi quería que se quedase más, pero en vez de eso, las palabras que salieron de mi boca fueron desagradablemente bordes, como siempre, sugiriéndole que no volviera.
-Yo también te quiero, Annie -Respondió ella, atrapándome en un abrazo del que intenté zafarme, pero queriendo devolvérselo. No sabía como reaccionar al haber sido capturada  a traición, asi que tan solo me quedé ahí, como un gato arisco que no quiere admitir que quiere mimos, y le dije que me soltase y se fuera. Ella lo hizo, me soltó, sonrió y después abrazó a Isaro y, sin más, se marchó. Tardé un momento en deshacerme del sentimiento desagradable de verla marcharse y me crucé de brazos.
-Ya pensaba que se iba a querer quedar a vivir -Me quejé, esperando a que Isaro volviera a sentarse conmigo para apoyarme en él. Ya no le quedaban escusas para no dormir conmigo, asi que, aunque no dije nada, tenía ganas de que fuera ya de noche.
El tiempo pasaba despacio, pero por fin era una hora más o menos normal para irnos a dormir. Habíamos estado otro rato leyendo y después nos habíamos bañado juntos, lo que trajo a mi cabeza sentimientos que no terminaba de entender. Parecía que estuviera de nuevo conectada a mi cuerpo, notando los abrazos de Isaro más cálidos que antes. Y era esa calidez la que me impedía sentir el frío que rondaba la casa, no solo por la estación invernal, sino por que de repente necesitaba su atención. Ricca se había ido, asi que íbamos a dormir juntos, y mi cabeza enseguida se dio cuenta de que había demasiada distancia entre nosotros, quizás lo estaba alejando sin darme cuenta. Arrastré este pensamiento bastante rato, hasta que, una vez ambos estuvimos en la cama, tomé un camino sobre qué hacer. Por más que seguía notando muchas de mis heridas palpitar, estiré suavemente la mano hasta Isaro y me acerqué poquito a poco. Éramos una pareja, así que estaba bien si teníamos relaciones, no había nada de malo en ello. Además Isaro había dejado claro que también quería, simplemente le daba miedo herirme, y una parte de mi quería saber si eso me iba a ayudar, si me sentiría de nuevo normal. Le di un beso largo hasta que no pude más que apartarme, manteniendole la mirada y un agujero se abrió en mi corazón, aunque nunca se había llegado a cerrar.


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190 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Ago 04, 2018 12:00 pm

Isaro

La despedida de Ricca fue muy dulce mostrando el cariño que parecían querer ocultarse mutuamente -Cuídate en el viaje- Le pedí respondiendo al abrazo que tan familiarmente me dio -Y vuelve cuando quieras- tal vez Scar no era capaz de decirlo en voz alta, pero yo sí y sabía que si nos visitaba Scar se animaría. Ya cuando se marchó Scar y yo empezamos a recuperar el tiempo en el que tuvimos que mantenernos más separados por cortesía a su hermana. Durante el baño pude aprovechar la escasa distancia para rodearla con mis brazos y estrecharla con amor. Tanto la suavidad de su piel como la de sus plumas hacían que no quisiera salir de allí, sin embargo no podía dejar que Scar se quedara por más tiempo ya que el agua se empezaría a enfriar. Sequé su ondulado pelo con una toalla, para que no se resfriara, e hice lo mismo con el mío... aunque con mucho menos cuidado, quedando más alborotado y desordenado que el de ella.

Poco después nos fuimos a la cama, había estado esos días sin escuchar la respiración de Scar, por lo que me sentía mucho más cómodo que cuando dormía en el sofá. Había cerrado los ojos disponiéndome a dormir cuando sentí la mano de Scar tocarme, sin saber si necesitaba algo abrí los ojos... Tal vez quería que le trajera algo de beber. Antes de poder preguntarle, Scar me besó con tal intensidad que mi cuerpo reaccionó con más velocidad que mis pensamientos devolviéndole aquel inesperado pero agradable beso y enterrando mi mano en su suave pelo. No separamos nuestros labios hasta que empezó a faltarnos el aire, para ese momento ella ya estaba sentada sobre mí. Me quitó la parte de arriba del pijama y empezó a besar mi torso deslizando sus manos con lentitud hacia la parte del pijama que todavía tenía. Fue en ese momento que no aguanté más y le sujeté los brazos para sacarlos de debajo de mi ropa, consiguiendo que me mirara a los ojos... no veía el ardiente brillo que solía tener en ellos cada vez que lo hacíamos. Era diferente. En sus ojos solo había inseguridad y miedo... miedo al rechazo, a que aquello no lo solucionara, a no poder volver a la normalidad. 

-No puedo- admití con la voz rota, sabía que podría notar con una vaga mirada que mi cuerpo contradecía mis palabras -No quiero- reformulé, si hubiera sido el de hacía unos meses cuando recién llegué al pueblo, no me hubiera atrevido a decir lo que no quería, sin embargo, yo ya no era el mismo -Y tampoco quiero que te fuerces a ello- añadí sabiendo que era así no solo por su mirada, sino también por sus acciones menos precisas y más rápidas -No necesito que me satisfagas por obligación, ni tenemos porqué darnos prisa por restaurar nuestra relación- le solté los brazos deslizando una de mis manos a su cintura y la otra a su mejilla -No me voy a ir de aquí, ni hoy, ni en un año, ni en mil- le aseguré, siempre y cuando ella no me expulsara de su vida yo estaría allí a su lado atento a todos sus deseos y protegiéndola de todo aquello que pudiera -Así que... por favor... vayamos a dormir- Le rogué, no solo era porque sabía que no estaba lista, yo tampoco lo estaba. Me daba miedo pensar qué ocurriría si de repente Scar volvía a quedar embarazada, no estábamos preparados para un hijo en el estado en el que nos encontrábamos, y aunque aquella vez ocurrió por olvidarnos del hechizo que Scar solía usar, no me atrevía debido a la incapacidad que tenía mi novia de volver a usar magia... era demasiado arriesgado, y aunque ella no lo tuviera presente en aquel momento, yo debía mantener la cabeza fría e impedir que ambos hiciéramos una estupidez.



Última edición por clea el Miér Ago 08, 2018 1:06 pm, editado 1 vez


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191 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Ago 08, 2018 7:32 am

[Scar]
Había intentado apagar el temor que crecía en mi estómago, pero no estaba sirviendo de nada, haciendo que me quedase totalmente congelada cuando Isaro me paró, agarrándome de las muñecas. No me moví para intentar liberarme, solo lo miré mientras hablaba. Me había atrapado totalmente y ese vacio agobiante volvió a absorber todo lo que había a mi alrededor. Iba a mantenerme callada, pero toda la ternura con la que me intentó tranquilizar hizo que las lágrimas empezaran a agolparse por escapar. Me había rechazado, no había entendido lo que pasaba por su cabeza tan bien como yo creía y me había rechazado. Me agaché hasta apoyarme en su pecho, intentando no hacer ruido, queriendo evitar que notase que lloraba y tan solo asentí cuando me pidió que durmieramos. Me aparté con cuidado y me coloqué a su lado, dándole la espalda por que sabía de sobra que se sentiría mal si me veía de esa forma. No dije nada más por que me daba miedo no poder hablar y me quedé mirando la pared con un pensamiento que ya pensaba desaparecido volviendo a rondarme la cabeza. Si ya no era capaz de enterderle, ¿cómo iba a ayudarle? ¿Cómo iba a protegerlo o enseñarle nada?


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192 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Ago 08, 2018 1:03 pm

Isaro

Mis palabras evidentemente no le gustaron, podía ver sus lágrimas a punto de desbordarse. Aunque no había sido mi intención, la ofendí, y eso me dolía mucho. Hice lo posible por tener tacto, pero no sirvió aparentemente de nada. La rodeé con mis brazos cuando se apoyó en mi pecho, quería disculparme pero no encontraba las palabras para conseguir calmar el sufrimiento de Scar. Al final ella se movió sin mirarme a la cara y se tumbó de espaldas a mí, aunque estuviera oscuro había sido capaz de ver que en breve empezaría a llorar y las lágrimas silenciosas mojarían su almohada. -Te amo- le aseguré apoyando mi frente en su espalda, entendía que no quisiera mirar a alguien tan malo como yo a la cara, sin embargo no dejaría que sufriera en silencio lo que uno debía de sacar al exterior -Te adoro- añadí, lo más probable es que Scar no entendiera porqué le decía aquello en ese momento en el que no quería ni hablar... al menos esperaba que me escuchara.

Separé mi cuerpo del suyo -Eres lo más preciado en mi vida- le comenté una vez mis pies tocaron el suelo. Me levanté de la cama y la rodeé hasta llegar al lado de Scar, durante ese breve instante ella se tensó al sentir que me marchaba de la cama, creyendo tal vez que me iba a dormir a otra parte -Es por eso que no puedo dejar que te vayas así a dormir- Me senté en el suelo para poder verla directamente a la cara... podía ver lo mal que lo estaba pasando por mi culpa. Estiré lentamente mi brazo hasta llegar a su cabello, retirando los mechones del pelo que cubrían su hermoso rostro ahora triste -Solo deseo evitar lo que pueda darte más dolor que felicidad- intenté sonreírle, pero fui incapaz, yo también estaba sufriendo, por no saber usar las palabras correctas, por hacerla llorar, por no ser capaz de elegir la opción más correcta, por no tener el valor de contarle que yo estaba destruido por dentro, siendo una planta lo único que me ayudaba a levantarme cada día, por decirle palabras de ánimo cada día que ni yo mismo me creía, por decirle todos los días lo mucho que la quería y valoraba sin podérselo demostrar porque en el momento importante yo no estaba allí, por todo eso y muchos más motivos que deseaba olvidar, estaba a punto de llorar. Lo había evitado por mucho tiempo, y no me permitiría caer cuando ella me necesitaba como pilar -Sé que es egoísta por mi parte tomar esta decisión por mi cuenta, perdóname- le supliqué apoyando mi rostro en el borde de la cama para impedir que si se había acostumbrado a la escasez de luz viera el sufrimiento de mi rostro al que intentaba forzar a restaurar la fachada de cortesía que al menos era mejor que aquello -Realmente lo siento- añadí sintiendo su mano acariciar mi cabello, la oía respirar de manera entrecortada, lo más probable es que incluso si daba todo de mí no conseguiría calmar su interior -Lamento no estar a la altura de tus expectativas- no me gustaba fallarle, pero sentía que ya lo había hecho en demasiadas ocasiones como para que siguiera queriéndome como yo lo hacía.

Su delicada mano se deslizó de mi pelo a mi mano y tiró de mí volviéndome a meter en la cama, solo que esta vez estábamos cara a cara, cosa que aproveché para abrazarla. Podía oír el latido de su corazón y como poco a poco se ralentizaba con el paso del tiempo hasta que empezó a dormirse -Te quiero- susurré, por el momento tendría que conformarse con mis palabras, ya que no tenía modo de demostrarle mi afecto. A la mañana siguiente me desperté antes que ella, y con los sentimientos algo revueltos me levanté a preparar el desayuno, eso calmaría mis emociones... eso y la Nébeda que tenía allí escondida.



Tefael

Tan solo llevábamos unos días fuera del pueblo, pero la mejoría de Cryp fue bastante significativa. Con Eider cerca estaba muy entretenido y sonreía a menudo, llevándolo de un sitio a otro por la pequeña ciudad muy al norte donde el clima era frío estaba siempre nevado en esa época del año, si queríamos salir a la calle todos los días eso era lo mejor, el frío ayudaría a Cryp a pensar solo en la heladez del clima y a Eider le encantaba la nieve desde la primera vez que la pisó en el pueblo y rodó sobre ella. Me encargaba de la comida cuando no almorzábamos fuera, siendo Cryp una buena ayuda de vez en cuando, la mayoría de las veces cuando quería ahorrarme tiempo porque se moría de hambre. La casa empezaba a tener bastante más vida, en un principio pensé en mudarnos cada pocas semanas a mis distintas viviendas, ya que el cambio era lo que mejoraba el ánimo a mis dos chicos, pero si les gustaba mucho podríamos quedarnos aquí por el tiempo que ellos desearan.

Aunque los días transcurrían tranquilos, las noches eran totalmente distintas. Aprovechando que Eider tenía habitación propia, me encargué de hacer los arreglos para insonorizar nuestra habitación siendo capaces de escuchar el exterior... No quería que nuestro hijo se despertara de madrugada por el ruido que hacíamos. Cryp a penas me dejaba dormir unas pocas horas, como por la mañana tenía que mantener la compostura, a la noche se volvía el lobo feroz que se zampaba a los siete cabritos de uno en uno hasta que se quedaba saciado del hambre y se echaba una siesta.

Ese día casi no había tenido descanso, el sol ya se empezaba a levantar en el horizonte, y con ello mi jornada laboral "Lo que hace uno por sus seres queridos" me dije a mi mismo mientras me levantaba en silencio de la cama intentando no despertar a Cryp, y me iba directo al baño a lavarme. Eider se despertaría en poco rato, debía darme prisa para preparar el desayuno para los tres, de ese modo Cryp se despertaría con el buen olor. Y en cuanto salía de la habitación ya no tenía oportunidad de cazarme una vez más, y solo podía resignarse a comer, ducharse, cambiarse y salir de nuevo a la calle a disfrutar del clima, el ambiente festivo de la ciudad y todos los lugares que podíamos visitar con Eider.



Lucas

Tras la comida, volví a salir para seguir trabajando en la barrera y vigilar que todos los ángeles se comportaban como había pedido. Me alivió ver que había elegido correctamente a los ángeles, había aceptado solo a aquellos que conocía o tenían parejas, hijos o seres muy queridos en el otro bando. Lo que potenciaba la comprensión y la amabilidad con demonios, ángeles grises, humanos y mestizos que vivían en la aldea. Por la noche todos se marcharon, no podían quedarse allí todo el día sin que les afectara al rendimiento, así que era mejor que descansaran en sus casas y volvieran a la mañana siguiente con las energías renovadas. Yo por suerte no tenía que irme de allí y podía permanecer más tiempo cerca de Siliel. Cené con los tres, percatando que Ceci se volvía más habladora a medida que pasaba el tiempo y sentía que yo no era peligroso. No sabía como sentirme respecto a aquella pequeña niña a la que ambos trataban como a su propia hija. Para mí estaba claro que no era familia sanguínea de Siliel, no tenía absolutamente nada que se la pareciera, incluso su sonrisa, aunque muy cálida, se diferenciaba mucho de mi ángel. Tal vez la habían adoptado juntos, quizás era una hija anterior de Cain... muchas ideas, a cada cual más extraña, pasaron por mi cabeza. Sin sentir que fuera apropiado preguntar en su presencia decidí esperar a que se fuera a dormir.

La cena estaba algo sosa, pero estaba acostumbrado a las comidas de Silya así que ni siquiera me molesté por echarle sal -Está delicioso- aseguré sintiendo que era de ese modo, el sabor era magnífico, tan solo destacaba la escasez de condimentación. Siliel asintió corroborando mis palabras... aunque ella no tenía mucha credibilidad como degustadora, todo lo que no fuera creado por ella le parecía muy rico. En ese momento pude ver a la pequeña sonreír emocionada, muy probablemente había ayudado con la cocina y le gustó nuestras palabras sinceras. Ayudé a recoger todo dejado que los dos que habían cocinado descansaran en el sofá, de todos modos hasta que no se fueran todos a sus camas yo no podría dormir. 

Siliel consiguió quedarse con Ceci para dormir, y ambas se fueron de la mano a la cama de matrimonio en la que se quedarían los tres. Sin embargo Cain se quedó un rato más despierto a mi lado, nos servimos unos vasos de vino y charlamos de multitud de cosas como eran el estado de la barrera, los bandidos cercanos, los aldeanos, Siliel y algunas otras cosas que tampoco eran de suma relevancia -Ceci es la chica que llegó al cielo con vosotros ¿No?- sus ojos que parecían ver lo que nadie era capaz, me hacían recordarla incluso después de verla una única vez -¿Qué hacía una niña en un lugar tan peligroso?- por lo que me habían dicho, estaban huyendo de un ángel negro cuando llegaron al cielo por una broma que le hizo Tefael... ella estaba bastante herida. Poco después Cain me contó la historia, aquel día fue la primera vez que vieron a Cecilia, había sido llevada por el ángel negro y cuando los vio la apuñaló. Me parecía muy cruel despachar a alguien solo porque ya no te divertía, y solo conocía a una persona capaz de hacer eso. Al escuchar el nombre levanté la mirada -¿Era ese cretino?- pregunté sorprendido de que todavía no hubiera sido atrapado por algún ángel como Silya que le diera batalla y lo enviara al infierno o lo matara directamente. Aunque recordando que era capaz de ver el futuro entendía que fuera capaz de huir de situaciones complicadas -Desde la primera vez que lo conocí me cayó horriblemente mal- le expliqué, no solía insultar a nadie por principios... pero Mitzrael se merecía que incluso lo maldijeran en voz alta.


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193 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Ago 08, 2018 4:08 pm

[Cain]
Cecilia se esforzó todo lo que pudo y más en la cena. Aunque la ayudé, dejé que ella pareciera la verdadera cocinera y yo un simple pinche, aproechando que ya era suficientemente alta para ver la comida sin tener que levantarla, incluso le puse el delantal que usaba mi madre cuando cocinaba. Como aún nos quedó tiempo de sobra después de hacer la cena, dimos una pequeña vuelta por las cercanías de la casa, donde crecían unas pequeñas flores blancas de un tamaño diminuto, similar a un rácimo de granos de arroz. Los pusimos en un pequeño vaso en el centro de la mesa y nos dedicamos a jugar hasta que Silya y Lucas volvieron. Bajé a Ceci al suelo, que todavía se sonreía por mi repentino "secuestro".
-Te han salvado -Le dije amenazandola de broma, viendo como iba corriendo a saludar a Silya, escondiendose tras ella, un poco más tímida por la presencia de Lucas.
La cena fue tranquila y aunque la comida me había parecido sosa, no quise comentar nada, por lo menos no estaba carbonizada. La conversación sobre que Ceci durmiera con nosotros volvió a salir y aunque intenté negarme, al final entre las dos me convencieron. Suspiré resignado, poniendo los ojos en blanco.
-Vale, vale, que duerma con nosotros... -No tardaron en querer irse a dormir y yo decidí quedarme un poco más. Seguramente Silya estaba cansada de ir de un lado a otro, pero yo tan solo había estado cocinando y jugando, asi que no tenía sueño. Le pregunté a Lucas si pensaba dormir ya, pensando dar una vuelta si era asi, pero ya que él tambien iba a quedarse despierto, serví  el vino que había sobrado. Fuimos bajando el tono de voz poco a poco, hasta que escuché las respiraciones acompasadas de ambas chicas. El oido de Ceci también era agudo, aunque menos que el mío, por lo que podíamos molestarla mientras intentaba dormirse.
-Ceci es la chica que llegó al cielo con vosotros ¿No? -Lo miré y asentí. Parecía interesado en ella, asi que cuando preguntó por su presencia en el cielo, decidí contárselo. Tampoco era algo que hubieramos estado escondiendo, simplemente un tema del que no hablabamos demasiado.
-La conocimos ese día, Silya y yo nos encontramos con un... ángel negro, por llamarlo de alguna forma, que en cuanto nos reconoció, la apuñaló para matarla y la tiró a un lado -Le expliqué, bebiendome el último trago que me quedaba -Silya fue corriendo a intentar curarla y el malnacido ese intentó capturarla, asi que intenté mandarla al cielo donde se suponía que estaría a salvo, pero Tefael me tomó el pelo y aparecí con las dos -Dicho así, casi sonaba aburrido, la verdad, sin embargo era lo que había ocurrido, sonase como sonase -Ojala hubiera podido matar a Mitzrael -Por supuesto que Lucas conocía ese nombre, Tefael ya me lo había dicho, siendo Lucas uno de los que conocía que me ayudaría si siguiera vivo. Me apoyé en el respaldo del sofá cuando empezó a quejarse de él y le di la razón.
-Supongo que no tengo que contarte sus grandes hazañas intentando matar a Silya, ¿no? -Le dije, sin saber si alguien le había contado lo ocurrido en el acantilado, esperé su respuesta antes de contarle nada, contando también las cosas que había escuchado mientras estaba casi inconsciente y que no sabía si Silya había oido.

[Scar]
Me acurruqué más cuando Isaro se acercó a mi, pero lo cierto era que no podía evitar escuchar sus palabras, que lejos de hacerme sentir mejor, me empezaron a dar más ganas de llorar. Intenté evitar mirarle, pero se puso justo delante de mi y me fue imposible. Parecía que él tambien estaba destrozado y aunque no pude decir nada, estiré la mano para acariciarle la cabez,a tal como él había hecho un segundo antes. Me limpié rápidamente las lágrimas, que no tardaron en ser sustitudas por otras y tiré de su mano para que se tumbase conmigo.  Me apoyé en él, escuchando su corazón palpitar rápidamente, quedandome dormida sin dame cuenta conforme él mismo se tranquilizaba.


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194 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Ago 15, 2018 5:27 pm

Lucas

Apreté los labios cuando escuché las palabras de Cain -No, no hace falta... no es la primera vez que lo intenta- le aseguré molesto conmigo mismo, cuando conocí a Mitzrael no me cayó bien por su actitud y sus maneras, pero yo sabía que él fue el ángel negro que filtró donde vivía Siliel, también estaba enterado de la posesividad que tenía con ella. Fue por eso que en su presencia me comporté como un hermano mayor y no como lo que realmente era, ya que si él lo descubría tenía la seguridad que que querría acabar con uno de los dos. Él era de los que pensaba que si no podía tener a la persona a la que amaba, nadie más podría. Personalmente estaba muy en contra de esa ideología, y si Siliel no hubiera intervenido en aquellas dos ocasiones, habría acabado con él sin sentirme culpable de ello. Tenía el modo y el medio de hacerlo, pero ella era demasiado benevolente y me suplicó para que lo dejara pasar, que todavía tenía salvación... pero estaba claro que no, y aunque mi princesa se enfadara conmigo lo soportaría, haría lo que fuera necesario para quitar a las personas peligrosas que intentan atentar contra su vida en repetidas ocasiones.

De todos modos le pedí detalles sobre el incidente, dándome cuenta de que Siliel seguía tan indulgente que no estaba realmente enfadada por todo lo sucedido con ella en el acantilado, solo se sentía mal por involucrar a los demás en sus conflictos. Me enojaba ver que si nadie se hubiera metido Siliel ni lo habría contado ni le habría dado la importancia que tenía que una persona te quiera matar cada vez que te ve. Miré a Cain a los ojos -Gracias por salvarla- lo admiraba porque yo no podía entender la sensación de saltar al vacío sabiendo que no tenía manera de frenar la caída. Si hubiera sido yo habría salido volando con ella en brazos... la dificultad para él era mucho mayor, ya que se arriesgaba a morir en el intento. Yo había tenido graves heridas causadas por proteger a Siliel, pero jamás estuve tan al borde de la muerte como él. O al menos no lo recordaba. -Si en alguna ocasión te lo encuentras, no le des la oportunidad de escapar de nuevo- le pedí mirando mis propias manos -Yo no lo hice porque quería tanto a Siliel que creí que la muerte de ese hombre le haría llorar... jamás cometí un error tan grande- le aseguré, incluso si ella lo llorara, habría quitado mucho sufrimiento de cientos o miles de personas, pero mi amor me había cegado diciéndome que no debía de hacer algo semejante que ella pudiera odiar. -La sigo amando, pero ya no me importa ser el cruel o el malo si es por eliminar a ese desgraciado- tomé el último trago de mi vaso, no necesitaba beber más, ya que a diferencia de Siliel y los hermanos, yo no tenía apenas aguante y con más de tres o cuatro vasos ya se me podía considerar suelto de lengua... con uno era suficiente para un día común.


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