La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Lun Ene 22, 2018 2:24 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Allí donde la noche es alumbrada por dos lunas, una guerra sin edad ni tiempo, fue iniciada siendo un recuerdo olvidado la causa de la misma. Durante mil años tan sólo sobrevivía la maldad y el odio.
Muerte tras muerte, venganza tras venganza, creó una guerra sin fin donde ningún ser humano ganaba nada, los únicos que conseguían algo eran aquellos seres ocultos en las tinieblas, que aparecían cuando los problemas se acercaban, se alimentaban de los pensamientos y acciones perversas, estos seres también eran llamados demonios.
Gobernados por la tecnología, y los pecados capitales, los demonios caminaban entre los humanos sin que estos lo supieran, todos temían su existencia, y la de un lugar donde habitaban.
Al mismo tiempo seres mágicos que solían caminar por aquellas lejanas tierras, usando magia por donde pasaban, eran desterrados a vivir en un lugar creado más tarde por ellos, los ángeles, incapaces de estar en un lugar con tanta maldad. Muchos se dejaron corromper e influir por ella y la desesperación que reinaba por tierras humanas, convirtiéndose en alas negras o aliados de Satán. Otros simplemente renunciaron a marcharse transformándose en ángeles grises.

Tres mundos distintos
Tres seres diferentes
Pero solo una guerra eterna en la que el equilibrio se había roto.
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151 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Jun 24, 2018 3:55 pm

[Scar]
Por más que Isaro intentó sonreirme, era tan malo fingiendo que estaba bien que no había sido extraño que se echase a llorar y eso era lo último que quería. Me entristeció un poco verlo así, pero cuando se disculpó mi cuerpo actuó por si solo, devolviendole el beso con la misma intensidad que él me lo había dado momentos antes. La sorpresa no duró mucho y mi pareja enseguida correspondió. Al separarme, lo miré un segundo y me bajé de la encimera un segundo y huí completamente de la cocina, yendo a mi habitación sonrojada para poder vestirme. ¿Qué estaba haciendo? Era una tonta. Si, sin duda lo era, pero había alcanzado a verlo sonreir y eso era más que suficiente, ya sabía que no era algo malo.
Al entrar en la habitación, me encontré cara a cara con un desconocido y el pánico volvió, pero me había quedado muda. Me aparté de él unos pasos hasta golpearme con la pared, cayendome al suelo apoyada en esta. ¿Quién era? ¿Cómo había entrado? Sus alas eran blancas, pero yo no recordaba el rostro de quién me había atacado, ¿cómo iba a saber si era él o no?
-Scar, tranquila -Me dijo Wendy, que no sabía bien de donde había salido, pero ahora estaba agachada justo delante de mi, entre ese ángel y yo -Scar, escúchame -Me pidió, pero no podía perderlo de vista, nos atacaría, seguro que nos mataría -Anne -Esta vez si que la miré, nunca me llamaba así -, es un amigo de Silya, se llama Lucas, Cain nos habló de él, ¿recuerdas? -Negué con a cabeza, no recordaba nada de lo que me decía -No te va a hacer nada, es un buen amigo de Silya, ella no confiaría en él si no se lo mereciese, ¿no crees? -Mantuve un momento el contacto visual con Wendy. Estaba tranquila, quizás un poco alarmada por mi, pero nada más. Pasé mi vista al chico, que parecía sentirse mal por asustarme, pero podía estar fingiendo -Scar, si fuera M.... si fuera el ángel que te atacó Isaro lo habría olido y Silya habría notado algo -Lo pensé un poco más calmada, en frío tenía sentido lo que Wendy decía. Me pretó con suavidad las manos y volví a mirarla. Estaba todo bien, no ocurría nada, seguíamos a salvo.
-Lo... siento... -Dije con un hilo de voz, bajando la mirada y tapándome la cara. El corazón se me iba a salir, estaba aterrada y temblando otra vez, eso no había cambiado por no recordarle, aunque si era cierto que las pesadillas eran algo menos fuertes. Noté que Wendy me abrazaba y no pude contener todas las lágrimas que se agolpaban en mis ojos.

[Ricca]
Que Silya saltara tan fácilmente me sorprendió sobremanera, por como Isaro hablaba de ella, la verdad, me esperaba otra cosa. Parecía bastante molesta, sin embargo eso no iba a hacer que mi opinión cambiase de ninguna forma. Me levanté con elegancia, tampoco quería molestar y estaba segura de que no iba a llevarme bien con ella. De todas formas tampoco me interesaba alguien como ella.
-Lo siento, pero no soy mestiza, mi padre era un ángel de Jophiel, Annie es hija del segundo marido de mi madre -Le expliqué, por más que ese hombre me hubiera criado y lo quisiera como mi propio padre, no tenía nada que ver con su corrupción. Mi madre no había conseguido que volviera a ser completamente blanco, pero el aclarado de sus alas iba por buen camino. En un par de años podríamos irnos de vuelta a una ciudad de ángeles donde terminasen de purificarlo, pero hasta entonces, las visitas de mamá al cielo debían ser demasiado continuadas para mantenernos a las dos con un color tan puro como el que teníamos. "Y si me quedo mucho aquí me volveré gris" Pensé mientras salía de la casa, observando como una de mis plumas estaba algo menos blanca que las otras.

[Cypthorn]
Me costó encontrar las fuerzas para vestirme y más para levantarme. Si bien una fruta no era lo que había esperado para desayunar, no dudé en darle un buen bocado, disfrutando de la sensación de clavar mis colmillos en su dulce y suave carne. "Aunque no tanto como la suya..." Dijo una voz mientras mi mirada rodaba desde la vaga presa fructífera hasta Tefael. Otra voz se empezó a reir y a decir que nunca había desgarrado su carne. Sonreí un poco, eso no era cierto...
-Sí es cierto.. -Murmuré, contestando a la extraña voz que sonaba como la mía pero no era yo -Está bien así -Añadí cuando la voz más aguda de todas me preguntó porqué. Al levantar la vista, Tefael me miraba, estaba seguro de que me decía algo. No pude contestar nada, no le había escuchado.
-¡Papi y papuski ya llegaron! -Miré la casa, algo sorprendido, ¿cuando habíamos llegado? "Ay, el pequeñín" Exclamo la voz más maternal de todas, una mezcla entre hombre y mujer "Teneis que portaros bien con él cerca, sino Tefael huirá" Todas se quejaron y no pude evitar gruñir en voz muy baja. "Así seríamos libres!" Exclamó la primera de todas, pero en cuanto Eider me abrazó, se silenciaron automáticamente... casi por completo. "Muérdele" Pidió una "No, déjalo tranquilo, es solo un cachorro" Se quejó otra "Nunca serás libre así" Avisó la tercera. Apenas podía oirlas pero seguían molestandome, así que me obligué a prestar atención a Tefael y Edier.
-¿Estas preparado, cachorrito? ¿Nos vamos? -Le pregunté a Tefael con una sonrisa totalmente sincera, que me salió tan naturalmente que incluso yo estaba extrañado, pero de repente me sentía tan relajado y feliz que ni los ladridos de mis alucinaciones me molestaban.


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152 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Jun 26, 2018 1:06 pm

Lucas

Ya había terminado de eliminar toda la suciedad añadiendo al final un poco de aroma floral por si la chica no estaba segura de que estuviera limpio. Justo me giré para informar a Wendy de que la bolsa y la ropa de su interior ya estaban arregladas cuando me di cuenta de que la chica que se llevó Isaro a la cocina estaba allí aterrorizada... ¿De mí? A medida que escuchaba las palabras de Wendy supe que la pobre chica había sido una de las víctimas de algún ángel oscuro -No pasa nada- Respondí intentando que la pobre no se sintiera peor por haber sospechado de mí -... Será mejor que vuelva al salón-  añadí antes de dejarles espacio a ambas. En cuanto crucé la puerta Isaro entró ansioso y se acercó a la chica llamada Scar para acariciarle el pelo y abrazar a ambas chicas con fuerza -Nada va a pasar, todos estamos aquí- le aseguró a la chica mientras yo me reunía con Siliel para dejarle espacio a esos tres. -No es tu culpa, muchas cosas han pasado- me aseguró ella tomándome la mano y mirándome con comprensión. Aunque no era el culpable me sentía horrible por haber llegado tan tarde, si las discusiones hubieran empezado antes tal vez hubiera llegado ese día e impedido que todo aquello ocurriera con un aviso a los ángeles de Uriel para que defendieran la zona. Solo las palabras de Siliel me calmaron un poco, era casi imposible tardar poco cuando se trataba de un asunto de gran envergadura, por más que lo hubiera deseado habría tardado el mismo tiempo.



Tefael

La sonrisa que Cryp me dio me tranquilizó muchísimo, sentía que Eider sería su salvación. Solo lo había cogido y ya parecía volver a ser él mismo otra vez. Asentí a la pregunta e incluso antes de que Edahi pudiera salir por la puerta, activé la magia teletransportadora. Ya había llevado todo al lugar en el que apareceríamos, por lo que no teníamos que cargar cosas innecesarias, sobretodo porque ni a Cryp ni a Eider le sentaban bien los teletransportes, la  única diferencia era que la energía de Eider causaba que al poco ya estuviera feliz y correteando por todo el lugar.

Llegamos a una pequeña ciudad un poco más al norte, rodeada de blanca nieve y bastante silenciosa sino fuera por algunos niños gritando y jugando en el exterior -Esta es una de las casas que tengo- Tenía multitud de propiedades por todo el mundo, el problema era que muchas de ellas no las había visitado en más de doscientos años y ya estarían destartaladas. Por eso empecé por una de las últimas que había comprado -Es un lugar muy tranquilo, podemos quedarnos un tiempo- les aseguré a los dos diciéndole a Eider que tenía incluso una habitación propia en la casa para cuando no quisiera dormir con nosotros. Sería un buen comienzo ir de propiedad en propiedad, tendríamos más intimidad que en un hostal y podríamos ir y venir según quisiéramos... eso ayudaría mucho a la recuperación de Cryp.


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153 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Jun 26, 2018 1:42 pm

[Wendy]
Scar comenzó a llorar en cuanto la abracé. Isaro no tardó en aparecer, obviamente debía haber oído todo lo que ocurría y estaba realmente preocupado por ella, cosa normal, pese a que tan solo era un susto. Al notarlo, mi amiga se soltó de mi para abrazarlo a él, obligandose a calmar el llanto.
-No pas-sa nada -Dijo sin soltarlo, dándole un beso en los labios y secándose rápidamente las lágrimas. Sonreí un poco y me levanté para dejarlos un momento a solas, lo justo para que Scar se recompusiera por completo y saliera con todos. En el salón, era obvio que Lucas seguía sintiendose mal por haberla asustado.
-N-no es tu culpa -Murmuré lo suficientemente alto para que me oyese -Cuando se despertó le as-sustó Isaro -No sabía bien qué más decir, pero por suerte Scar salió en ese momento de la habitación, secándose del todo la cara, seguida por Isaro, que no parecía del todo seguro de que fuera buena idea. Se sentaron en el hueco que había. Recordando poco tiempo atrás, cuando todavía nada había ocurrido, Scar se habría sentado en la mesa, probablemente justo delante de Lucas, exigiendole que dijera lo que fuera y se largara. En cambio, ahora, estaba sentada lejos de él, justo al otro lado de Isaro, apoyada levemente en él, con el pelo aún revuelto y los ojos rojos.
-¿Qué queríais preguntar? -Su voz sonaba baja, pero pude oirla con facilidad. Dejé que Lucas y Silya hablasen, pese a saber ya a qué iban, prefería que ellos se encargaran de contarle sus planes.

[Crypthorn]
Tuve suerte de que Tefael reaccionase más rápido que yo y nos teletransportó cuando aún estabamos en el suelo. Como no estaba sentado, acabé cayendome por el mareo, teniendo que cerrar los ojos. Eider también estaba mareado y mis voces se alzaron pese a seguir sintiendome con las pilas recargadas. "¿Cómo se le ocurre hacer eso?" Exclamó una, haciendo que todas comenzasen a gritar a la vez. Gruñí, poniendome la mano en la cabeza.
-Odio los portales -Murmuré, quejandome para mi mismo, pero dándole la razón a alguna voz que exigía viajes más cómodos. Olía a polvo y cerrado, pero también algo más aromático, seguramente debido a que Fifi había viajado a la casa en la que estábamos para ponerlo todo a punto. "Si ha estado aquí es que se nos ha escapado alguna vez" No me preocupaba realmente, pero el pelo se me erizó al pensar que, durante cierto tiempo, lo había perdido de vista. En cuanto Eider se recuperó, esos pensamientos dejaron de parecerme importantes y pasamos a otro tema. Comida.


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154 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Jun 28, 2018 6:31 pm

Silya

Lucas no estaba seguro de si era el mejor momento para decirlo, ya que Scar no parecía demasiado estable, sin embargo decidimos que lo correcto era informar, sobretodo cuando ya habíamos llegado a allí -Necesitamos la opinión de todos los aldeanos- comencé explicándole lentamente que Lucas bajó para formar una barrera para que los protegieran a todos los del interior, en qué consistía esa barrera y hasta donde llegaría. Isaro demostró su alivio de saber que no ocurriría de nuevo y que mientras Scar permaneciera dentro nada malo le ocurriría de nuevo. Pero ella tan solo permaneció en silencio inicialmente y repitió nuestras palabras en forma de pregunta para asegurarse de que estarían a salvo -- respondió Lucas asintiendo, creyendo que Scar se alegraría pero encontrándose con otra pregunta que incluso a él le dolía. Esa era el porqué no lo hicieron antes, y es que en realidad todo lo que había hecho Lucas en unas cuantas semanas, habitualmente podía tardar meses o años. -No pude ser más rápido... Perdón- él se disculpó de todo corazón sintiéndome más culpable de lo que ya se sentía, añadiéndole cosas que yo desconocía y que pesaban en su conciencia.

Scar salió del salón sin decir ninguna palabra y se fue a su habitación, causando que el pobre Lucas me mirada con su cara de dolor... se sentía responsable de todo, cuando solo Mitzrael era el culpable. Isaro nos observó un momento antes de levantarse -Muchas gracias por todo lo que estáis haciendo- comentó aceptando la creación del muro y marchándose al dormitorio con Scar, él sabía que su novia necesitaba compañía por lo que no nos ofendimos por su partida. Nos tocaba la casa de Ariel, que a pesar del ajetreo continuo y la cantidad de gente, no había sufrido ninguna perdida familiar, aunque sí salió ella herida hasta hace poco que terminó de curarse y su hijo mayor decidió marcharse para aclarar sus pensamientos.


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155 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jun 30, 2018 8:38 am

[Wendy]
Silya y Lucas intercambiaron un mirada dubitativa, el estado de Scar no era el más correcto para hablar de ello, mucho menos ahora con el susto que se había llevado, pero no tardaron en informarle de lo mismo que me habían contado a mi. Ella los escuchó sin interrumpir, pero noté como pretaba la mano de Isaro, que aún tenía cogida. Hubo un silencio algo incómodo, parecía que le estaba costando procesarlo todo.
-¿Con esa... protección no volveremos a estar en peligro? -Preguntó con una voz bastante suave. Lucas no tardó en responder, seguramente queriendo que ella viera que todo iba a estar bien -Y... Si podíais hacer eso ¿porqué no lo hicisteis antes? -De nuevo un silencio tenso se expandió por la habitación y mi amiga miró al ángel. No era dificil ver que realmente sentía haber tardado tanto, pero no era culpable de nada. Tras su respuesta, Scar se levantó y se fue a la habitación, donde pude oir como se sentaba en el suelo. Isaro si agradeció lo que hacían por el pueblo, realmente esperaba que se sintieran más seguros ahora que no iba a repetirse. Ya que ninguno parecia dispuesto a salir, me levanté y nos pusimos en marcha hacia casa de Ariel.
-No os preocupeis -Le dije a ambos con una sonrisa -, dadle un poco de tiempo para que pueda tranquilizarse y vereis como estará totalmente de acuerdo -Scar no era mala persona y por más que se esforzase en parecer fría, aunque ella estuviera en peligro por la barrera, si todos los demás estabamos a salvo, sin duda aceptaría que la pusieran.
En casa de Ariel nos recibió Donovan, que al ver a Lucas se quedó con la boca abierta, como si nunca hubiera visto un ángel. Detrás de él aparecieron Nara y Nero, que empezaron a hacer preguntas a toda velocidad, sobre su nombre, su hogar, sus alas y poderes, hasta que Zahán entró en el salón.
-Buenos dias -Dijo con una pequeña sonrisa -¿A que se debe esta visita? -Preguntó mientras recogía un poco por encima el salón de todo lo que los niños habían desperdigado -Sentaos, sentaos, ahora llamo a Ariel -Nos dijo una vez le informamos de la razón de nuestra presencia. Efectivamente, apenas unos minutos después, en los que los niños siguieron interrogando a Lucas, entró Ariel con la pequeña Abi en brazos.
-Oh, cielo, pareces cansada -Le dijo a Silya acariciandole la mejilla -¿Has dormido mal? -Las presentaciones fueron muy rápidas, y tal como a todos, enseguida Lucas formó parte del radio de instinto maternal y se encontró con una bebida caliente y dulce delante de él, al igual que nosotras. Les llevó un poco más comenzar a hablar de los planes para proteger la aldea y, para sorpresa de todos, en cierto punto la cara de Ariel cambió a disgusto.
-Me niego a que haya arcángeles por la zona -Incluso su marido la miró sorprendida, no era propio de ella negarse a algo y menos como aquello -No, no quiero a ninguno por aquí, llamará demasiado la atención un grupo grande de ángeles blancos volando por los alrededores de la aldea, estaríamos en peligro antes de tener la barrera. No, me niego -Se levantó y ante nuestra insistencia nos pidió que nos fueramos. Intenté hablar con ella, pero no fue hasta que Zahán interrumpió que ella empezó a escuchar.
-Ariel, mi vida, no puedes dejar la aldea desprotegida por eso, seguro que serán cuidadosos y no necesitas hablar con ninguno, podemos irnos a la ciudad a ayudar a Daion con la mudanza mientras están aquí -Hubo una pequeña pelea entre ellos, Ariel seguía en contra y Zahán quería que razonase. Tras veinte minutos de charla en la que solo pudimos quedarnos mirando, Ariel se sentó molesta en el sillón.
-Vale, vale, acepto la barrera -El razonamiento rápido de Zahán y el inciso de Lucas sobre que los arcángeles tan solo coordinarían todo sin aparecer por la aldea sirvió para que accediera a dar una oportunidad, era cierto que un grupo de ángeles llamaría la atención, asi que deberían comportarse tan como el resto de vecinos, viviendo en la aldea o siendo cuidadosos el tiempo que durase la preparación. Con eso, nos marchamos, siendo que no quedaba mucho para la hora de la comida, volví con unas flores para poner en el salón, que estaba muy vacío ahora que Eider se había ido de viaje con sus padres.
-Ya estoy en casa -Dije al entrar, dejando el abrigo colgado a un lado, esperando que Edahi no se hubiese aburrido mucho.


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156 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Jul 03, 2018 5:55 pm

Silya

Al llegar a casa de Zahán disfrutamos de la generosa hospitalidad de la familia mientras esperábamos a Ariel. Lucas estuvo siendo interrogado bastante rato, aunque lo respondió con una sonrisa y entusiasmo. Sin embargo las palabras de Ariel nos descolocaron, habríamos esperado que Scar se negara, pero no que ella lo hiciera pues siempre hacía lo mejor por los niños y su familia. Tras el razonamiento de Zahán y la explicación de Lucas aceptó -Seremos discretos, lo prometo- añadió sabiendo que no quería que llamaran la atención. Él lo organizaría todo desde allí, por lo que controlaría que nadie destacara ni hiciera nada que molestara a los propios habitantes.

Tras esa casa pensamos en volver a preparar la comida... mejor dicho, que Lucas la preparara. Lo notaba algo pensativo, pero se negó a darme una explicación cuando pregunté diciéndome que era cuestión de ética propia. Ya había terminado de cocinar y estábamos charlando en el salón cuando Cain apareció ensangrentado y casi derrumbándose en la puerta -¡Cain!- lo llamé mientras me acercaba, siendo más rápido Lucas que lo agarró y lo tumbó en el sofá -Yo me ocupo de las curas, ve generando agua- me pidió mientras se remangaba. Él siempre había sido más eficaz para este tipo de heridas, ya que del grupo yo era la que menos magia curativa usaba. 

Tal y como me pidió usé magia para generar agua que luego él usaba para limpiar la sangre y las heridas. Luego le puso la mano en la herida y usó un hechizo de sanación que era de un nivel superior al que yo podía utilizar normalmente sin quedar agotada -Descansa- murmuró antes de que Cain finalmente cayera dormido -No tardaré demasiado, se recuperará rápido- me aseguró intentando calmar esa ansiedad que tenía y me hacía imposible dejar de mirar a la cara de Cain que tenía el ceño ligeramente fruncido como si siguiera dolorido -... gracias- le respondí con completa sinceridad dirigiendo mis ojos hacia Lucas durante unos segundos logrando una conexión que me tranquilizó. Él seguía teniendo esos ojos celestes que mostraban calidez y prudencia, Lucas lo curaría.


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157 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Jul 04, 2018 5:24 am

[Cain]
Realmente no esperaba que hubiera nadie todavía ya que habíamos vuelto un poco más apresurados. No, no era cierto, simplemente esperaba que no hubiese nadie en ella. Tanto Silya como Lucas se sorprendieron de verme bastante más que yo de verlos a ellos, y se apresuraron a ayudarme.
-No pasa nada, solo ha sido un oso -Me quejé cuando Me obligaron a moverme de la puerta. Yo solo quería curarme antes de comer... Gruñí un poco cuando me tumbó en el sofá, movimiento que se me hizo demasiado brusco, probablemente por el zarpazo del pecho. En cuanto noté la energía de Lucas preparando magia me intenté alejar de él.
-Eh, no, no, no, no quiero que me cures con magia -El agua de Silya la aceptaba, que limpiase las heridas podía pasarlo, pero no que me las cerrase con "pureza". Miré a mi pobre Silya, que tenía el susto reflejado en su rostro, obviamente queriendo hacerme entrar en razón, explicarle lo sucedido con anterioridad a Lucas y probablemente demasiado preocupada como para quitárme el ojo de encima. Acabé por ceder, no quería asustarla más, pese a que, aún con todo, seguía siendo solo una pelea como otra cualquiera... con un oso. No me gustaba la sensación que dejaba esa mágia tan pura, como si estuviera drogado, bastante similar a un veneno que no me afectaba demasiado. Después miró a Silya y le dijo que sería rápido, lo que hizo que ella se calmase. Quizás era por la "droga" pero... ¿acababan de saltar chispas entre ellos?
-Oye, céntrate -Me quejé -Si pretendes quitármela tengo que estar espabilado para pelear -Quizás no fue lo más inteligente del mundo, pero como Silya tampoco iba a entenderlo, no me preocupó. Evité dormirme, me costó ya que estaba cansado, pero si lo hacía significaría que estaba bastante peor de lo que parecía.

[Scar]
Esta vez a Isaro apenas le costó tranquilizarme. No había llorado demasiado y eso era un gran paso para mi, aunque si me llevó algo más de rato explicale lo que ocurría, pero le dije que no me sentía muy segura de que mereciera ser protegida después de todo. Igual que tampoco de comer, sonreir o volver a la normalidad, probablemente siendo la razón de que me costase tanto mejorar. Ricca aún tardó en volver, asi que simplemente me quedé allí abrazando a mi demonio que estaba inmensamente tranquilo. Le di un beso suavecito al escucharla llegar, ya sin sentirme angustiada por que protegieran la aldea, apoyandome de nuevo en Isaro.
-Te quiero -No se lo decía muy a menudo últimamente y no quería que se le olvidase con todo lo que estaba ocurriendo, tal como me había olvidado yo, incluso ahora que parecía que había sido hacía años.


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158 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Jul 05, 2018 3:57 am

Lucas

A pesar de la primera negación de Cain a que lo curara con magia, las palabras de Silya dirigidas a mí lo hicieron resignarse. Solo me había dado una explicación de porqué no quería magia en las curas, pero su preocupación era tan palpable que su pareja solo pudo ceder a que se realizara la sanación de aquel modo. Me puse rápidamente con sus heridas cuando escuché su queja, la cual me hizo girar a mirarlo de nuevo. Me sentía culpable por el beso de esa mañana, sin embargo no había hecho nada malo, Siliel me lo dio medio dormida cuando me confundía con él, y ella ni siquiera parecía acordarse. -Tranquilo, estoy centrado- le respondí siendo ciertas mis palabras, mi cabeza estaba en su mayoría en curar esa herida -Además, somos dos hombres civilizados, no es necesario pelear- añadí. Si hubiera querido pelea, en vez de venir personalmente o hacer una barrera para todos los aldeanos, habría traído a un ejército conmigo o hubiera planeado una batalla en la que él estuviera en desventaja, siempre era el encargado de planificar los metodos más eficaces para realizar las misiones y organizar la estructura que usaríamos para pelear... si realmente hubiera querido pelea tampoco lo estaría curando. Yo solo quería a Siliel de vuelta.

Estuve unos cuantos minutos hasta que terminé de curarlo -Listo- comenté una vez retiré mi magia -Deberías encontrarte bien, como no perdiste demasiada sangre, pude renovarla fácilmente- le expliqué, no debía de sentirse demasiado cansado así que todo estaría bien, al menos hasta la noche en la que tal vez vinieran las molestias causadas por la magia blanca en un demonio, pero dudaba de que fuera más que una molestia en la zona de la herida o algo de insomnio. -Entonces voy a ir trayendo la comida, la preparó Lucas- dijo Siliel muy entusiasmada y con una gran sonrisa, olvidando toda la preocupación que tenía.



Isaro

Permanecí a su lado todo el tiempo, esperando a que sus lágrimas dejaran de recorrer su rostro. Escuché lo que había en su interior sin juzgarla, pues el sentimiento de no merecer algo lo conocía muy bien. Desde muy joven había estado sin nada por lo que cuando lo conseguí en muchos casos no creí tener el derecho de obtenerlo. Durante todo el tiempo estuve abrazando a Scar y acariciándole el cabello hasta que sus suaves labios rozaron los míos. Oí la llegada de Ricca, pero decidí esperar a que mi querida Scar estuviera preparada para salir de mis brazos antes de saludarla.

-Yo también te quiero- le contesté desde el fondo de mi corazón, devolviéndole un ligero roce como beso. Escuchar esas palabras habían hecho que la insegura parte de mí se relajara, saber que me amaba era lo único que necesitaba para seguir cada día luchando por recuperar su felicidad.


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159 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Jul 05, 2018 1:58 pm

[Cain]
Lucas enseguida volvió a prestar atención y dejar de mirar a Silya, asegurando que no hacía falta pelear. Me reí, mucho mejor así, con una palea diaria era más que suficiente. Su aura se removió incómoda, tensa o culpable, pero no me fijé, tampoco me preocupaba lo que fuera que daba vueltas en su cabeza. Tardó unos minutos que se me hicieron bastante largos antes de que decidiera que todo estaba bien. Me escocía todo el cuerpo, por más que me hubiera curado las heridas, el dolor de estar seguía ahí en gran parte. Me incorporé cuando Silya salió corriendo a la cocina a por la comida.
-No hacía falta apersurarse tanto -Me miré la ropa, bastante rota. Tendría que cambiarme y de paso ducharme por que seguía lleno de sangre y porquería del bosque. Al menos Silya volvía a sonreir, que era lo que realmente me importaba -Espero que no sea pescado, odio el pescado -Le dije, en parte de broma, levantandome del sofá -Eres rápido curando -Admití, y me extrañaba no haberlo visto en la enfermería cuando aparecí junto a Emeriel, pero esos pensamientos desaparecieron rápidamente, no es que lo recordase todo demasiado bien como para deducir cosas. Gruñí al sentir un dolor que no esperaba en el pecho donde había estado la herida, bastante punzante como para que me quedase quieto.

-La próxima vez sin magia, por favor -Esta vez iba en serio, salvo que mi vida peligrase, prefería no ser envenenado con sus poderes. Me sentía mal por verlo así pero no podía cambiar eso aunque quisiera. Mis poderes estaban algo debilitados por su ayuda que aunque agradecía, me iba a dar una mala noche casi seguro. Decidí dejarlo estar para cuando Silya apareció, fingiendo que ya todo estaba bien, preocuparla por solo un dolor era tonto, y simplemente continué como si nada.

[Scar]
Ricca se nos quedó mirando cuando salimos de la habitación, preguntándonos si todo esta bien y tranquilizandose cuando le dije que si. Ayudé un poco a Isaro, realmente poco, y comimos en silencio con la voz de Ricca contándonos lo que había estado haciendo. No me molesté en fingir que la escuchaba ni ella en pedirme que lo hiciera, tampoco oí cuando preguntó por los pequeños muñecos de nieve junto a la puerta. Estaba ahí pero no estaba realmente. Mis pensamientos iban por otro lado y por fin, despues de comer, fui incapaz de dormir como los días anteriores en los que caía rendida casi al tumbarme en el sofá. Me levanté con mucho cuidado para no despertar a ninguno de los dos y fui a vestirme. En silencio, me cambié de ropa y me peiné sin mirarme una sola vez al espejo. cuando, por fin me atreví, los ojos que antes me devolvían una mirada feroz estaban apagados y con ojeras, pero en ellos se podía ver un pequeño brillo de determinación. Iba a ir a casa de Cain y a hablar con el ángel. Nada me iba a detener. No tenía miedo.
-Isaro -Lo llamé para despertarlo cuando veinte minutos después seguía debatiendome contra mi miedo al exterior. Salir sola no era tan facil como esperaba. Lo desperté con suavidad, no quería asustarlo -Lo siento... -Me disculpé, apoyándome suavemente en él para susurrarle lo que ocurría. Quería hablar con Lucas pero... no quería ir sola -¿Me... podrias acompañar? -Le pedí sin querer obligarlo, dándole un beso en la mejilla y mirándolo.



Última edición por Adamaris el Mar Jul 10, 2018 2:13 pm, editado 1 vez


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160 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Jul 10, 2018 10:57 am

Lucas

Asentí a las palabras de Cain -Pero ella necesita tranquilizarse, y comer la ayudará- le expliqué una vez Siliel salió del salón. Era cierto que le faltaba cambiarse de ropa, pero dudaba que tardara mucho en prepararse para almorzar. Me reí ante su broma -Le pregunté a Siliel que te gustaba, como ella come de todo es más sencillo de esta manera- le aseguré. Ambos estábamos acostumbrados a comer lo que hubiera en el camino, aunque su rango era mucho mayor que el de los demás, al parecer su madre en vez de comida le creaba monstruos.

-Gracias, demasiada práctica- le respondí aceptando el cumplido, sabiendo que era debido a las ocasiones en las que Siliel, Dasaria o el propio Haran estaban heridos y él no daba a basto para curarlos a todos. Habían sido días difíciles para los cuatro, sin embargo no podía evitar tenerlos como buenas memorias, habíamos pasado por mucho juntos y algún día los cuatro volveríamos a unirnos en un equipo... o al menos eso es lo que deseábamos. El gruñido de Cain no me pasó desapercibido -La próxima vez intenta no preocuparla- le respondí, mientras ella estuviera calmada yo no intervendría, pero si Cain se volvía a herir y Siliel me miraba con esos ojos desesperados no dudaría en volver a curarlo con magia. Como si quería enfadarse luego.

La dulce angelita de cabellos dorados salió de la cocina avisando de que iría preparando la mesa -Yo te ayudo- le aseguré mientras me giraba a mirar a Cain -Date prisa en ducharte, y no des más problemas- le comenté sin sentirme molesto realmente, tan solo un poco preocupado por el tambaleo que tenía al andar rápido. Aquello había sido un claro aviso, si pensaba tener a mi chica todo el día preocupada y agobiada empezaría a usar métodos más fuertes y menos honrados para conseguirla de regreso, no me importaba dejárselo claro, después de todo fue él quien me invitó a su casa, cuando quisiera me podía echar. Mis palabras también eran un incentivo para que fuera rápido, pues aunque Siliel no lo quería decir la notaba hambrienta, tenía una forma de actuar muy característica cuando lo estaba... pronto empezaría a rugirle el estómago.



Isaro

La llamada de Scar me había hecho abrir los ojos, tenía una gran audición, por lo que me había despertado hacía rato cuando empezó a andar por la casa de noche. Ella estaba intentando ser silenciosa, así que mantuve los ojos cerrados creyendo que solo era la necesidad de estirar las piernas. Al menos hasta que pronunció mi nombre, le sonreí levantando una de las manos para acariciarle la mejilla -Siempre me dices que no me debo disculpar, tendrías que aplicarlo tú también- le respondí intentando quitarle importancia al despertarme, ya que con mucho gusto estaría en vela toda la noche si eso es lo que ella deseaba y si con eso le sacaba una sonrisa.

Escuché sus palabras atentamente entendiendo lo que quería decir. No estaba seguro de que eso fuera lo que le impedía dormir, pero si se quedaba más tranquila la acompañaría hasta allí y hasta donde quisiera ir, como si quería visitar Zéndikar. -Por supuesto- le aseguré recibiendo su beso e incorporándome para empezar a abrigarme y abrigarla. Ya era algo tarde, tenía que estar bien protegida del frío y de la nieve húmeda.


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161 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Jul 10, 2018 2:49 pm

[Cain]
Tenía que aceptar que Lucas llevaba algo de razón, preocupar a Silya no debía ser algo tan habitual, pero era realmente complicado hacer algo sin que ella se preocupase por cada pequeña herida. Asentí cuando me dijo que me duchase.
-Tranquilo, papá -Bromeé mirandolo con clara intención de seguir molestandolo si me daba pie a ello. No hacía falta insistir en ello, solía evitarme heridas cuando era necesario pero esta vez me había sido imposible evitarlo. Me fui a duchar, llevandome algo de ropa para cambiarme al salir y intenté relajarme dentro, esperando no tardar demasiado. Cuando salí, la mesa ya estaba puesta y todo parecía tener mejor color. Sobre todo cuando Silya sonrió al verme aparecer. Por desgracia para mi, Lucas también cocinaba bien, haciendo que la lista de "habilidades" aumentase en un punto. Me contaron lo ocurrido en las casas que les faltaban. No me sorprendió la reacción de Scar, pero sí la de Ariel, quien había aceptado a regañadientes. Yo, por mi lado, les conté lo ocurrido en la caza, pero lo resumí un poco, en invierno los animales eran escasos, las plantas más aún, por lo que debíamos tirar de las reservas hasta que decidieramos visitar la ciudad.
Ya con el cielo oscureciendo, era el momento de ir a buscar a Cecilia, asi que, aprovechando el ya previsto viaje a por la carne de oso, le preguntamos si quería regresar. Todos los niños se quejaron por su despedida, incluida Eva, que preguntó si podría quedarse en unos días. No hubo discusión, la decisión era de ella, y de cualquier forma viviamos en la casa de al lado por decirlo de alguna forma, asi que si nos avisaba podía volver por si misma, pudiendo elegir si prefería venir o quedarse.
El rato pasó rápidamente y la tarde dio paso a la noche. El dolor de las heridas ya había desaparecido casi por completo y ahora era tan solo una molestia para cuando hacía extraños movimientos. Estábamos hablando sobre Dasaria y el ahijado de Silya, al que tenía unas increíbles ganas de ir a ver, cuando llamaron a la puerta. Había escuchado los pasos de Scar y ahora podía oler a Isaro.
-Esta abierto -Les dije, haciendo que ella misma abriera la puerta y entrara en la casa, acercándose algo dudosa. Era sorprendente verla fuera de su casa y más aún de las cercanías de esta. Scar sujetaba la mano de Isaro, metida en una gran cantidad de ropas de abrigo y, con un susurro tan bajo que dudé que alguien hubiera oido, pidió hablar de nuevo con Lucas.


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162 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Jul 13, 2018 12:20 pm

Edahi

La noche estaba silenciosa en el exterior, volvía a nevar y todos los aldeanos que quedaban fuera entraron rápidamente a sus casas "Este año parece que será más frío de lo habitual" le comenté a Wendy mientras me separaba de la ventana. A pesar de habérselo dicho telepáticamente parecía más ida de lo habitual. No quería decirle que sus recuerdos eran demasiado fuertes y repetitivos como para no filtrarse en la barrera que había conseguido crear con la ayuda de mis indicaciones. Quería darle privacidad, y siendo capaz de leer su mente no podía la intimidad que tal vez necesitaba. Fue por eso que le ayudé, y por suerte aprendió con mucha facilidad.

Sin embargo desde que volvió a la hora de comer hasta ese momento, la imagen de Isaro y Scar besándose apasionadamente, no dejaba su cabeza. Me alegraba por ellos dos, que empezaban a recuperar las ganas de quererse, pero no entendía porqué Wendy le daba tanta importancia. Solo fue cuando noté su tímida mirada y su sonrojo más intenso de lo habitual que me di cuenta de lo que podía estar queriéndome decir. Habíamos salido por bastante poco tiempo por lo que tenía bastante miedo de equivocarme con mis conclusiones.

Estuve dudando qué hacer por bastante tiempo, pero Wendy seguía pensando en aquel momento y me dificultaba preguntárselo en voz alta. Al final decidí hacerme el loco, lo más probable era que solo fuera imaginación mía "¿A dónde llevarás a los niños mañana?" le pregunté con suavidad tomándole una de las manos para atraer su atención a otro tema. Wendy me había dicho que al día siguiente tenía clase con los niños, pero con el frío que hacía dudaba que pudieran ir muy lejos. Al menos les compré abrigos nuevos a los que les hacía falta uno al principio del invierno. Seguimos hablando de los niños mientras ella me argumentaba que ellos no sentían demasiado el frío y que estarían correteando por el lugar gran parte del tiempo "Suena divertido" respondí al ver lo mucho que se emocionaba de solo imaginarse a Dino y los demás jugando. Le aparté un mechón de cabello que se deslizaba en su rostro, su piel era extremadamente suave y al rozarla una sonrisa se dibujó en mi rostro. Demasiado linda.

Su cálida sonrisa me hizo acercarme a darle un pequeño beso, que cuando iba a finalizarlo ella lo mantuvo alargándolo un poco. Tal vez fue eso o tal vez fueron los recuerdos anteriores, pero sentí que realmente Wendy quería un beso como aquel que había visto ese mismo día y sentido hacía tiempo en sus propios sueños. Volví a acercar mis labios a los suyos con lentitud, intensificando gradualmente el beso. Sus brazos rodearon mi cuello llevados por la pasión al igual que los míos que se apoyaban en su silla empezaron a deslizarse hacia su cintura. Fue solo un pequeño gesto, mis manos ni siquiera estaban por debajo de su ropa, pero todo el ambiente se desvaneció, sus brazos estaban tensos y yo instantáneamente retiré las manos de su cintura y mis labios de los suyos. A ambos nos costaba respirar, sin embargo percibí que además Wendy temblaba... estaba atemorizada. Al mirarla a los ojos pude ver el brillo de las lágrimas que se empezaban a formar -Lo siento- me disculpé en voz alta arrepentido, sabiendo que me había excedido sin darme cuenta. Me acerqué para abrazarla con cariño, no quería que llorara, y menos si era por mi culpa -No lo volveré a hacer, lo prometo- añadí intentando tranquilizarla. Ni siquiera había tenido en mente más que ese beso caliente, pero al parecer incluso eso era presionarla. Nunca me había importado no poder tener relaciones físicas con ella en toda nuestra vida juntos, ya que su presencia era más importante que cualquier cosa que pudiera obtener de ella.

Me estaba golpeando a mi mismo en mi interior por ser estúpido e insensible. Solo había querido que sonriera como antes y se sonrojara al mirarme, pero había conseguido el efecto contrario. No deseaba asustarla, ni alentarle a recordar aquellos malos momentos por lo que una vez sentí que volvía a respirar con normalidad me separé de ella dándole en beso en la frente "Realmente lo siento" repetí esta vez mentalmente. Me moví un poco más lejos "Voy a preparar la cena, seguro que tienes hambre" le avisé cambiando de tema y esperando que el buen olor la hiciera sonreír. Quise decirle que si tenía miedo no debía dudar en golpearme, yo prefería eso a verla así, pero comprendía que Wendy no lo haría y por tanto decírselo solo la haría sentir mal... ya me encargaría de golpearme a mi mismo la próxima vez.



Isaro

Dejé que Lucas y Scar hablaran, aproveché para charlar con Silya y con Cain. Notaba que éste último estaba algo agotado, por lo que no lo forcé a mantener el hilo de la conversación. En algunas ocasiones lo veía rodar los ojos, pero supuse que era porque estaba cansado de aguantar a dos invitados a esas horas. Después de unos minutos Scar volvió más feliz y animada que antes, lo cual me hizo ver que fue buena idea acompañarla a que dijera aquello que tenía en su interior. 

Nos despedimos con rapidez y me disculpé por la interrupción antes de volverla a tomar de la mano y llevármela de regreso a nuestro hogar. Allí volvió a quitarse el abrigo y el resto de cosas antes de estirarse, el paseo le había sentado bien, se la veía cansada y eso lograría que durmiera tranquila gran parte de la noche. -Buenas noches- me despedí con un beso en los labios mientras recuperaba al peluche para dormir con él, pues dormir solo seguía siendo algo que me intimidaba incluso aunque en la oscuridad pudiera ver perfectamente. Vigilé desde la puerta de la habitación que Scar se metiera en la cama. Le deseé dulces sueños una última vez antes de volver al sofá donde pasaría la noche.


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163 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Jul 13, 2018 2:02 pm

[Cain]
La visita de Scar fue increíblemente corta, lo cual agradecí pues no tenía la cabeza demasiado centrada para fingir que me interesaba lo que estaban hablando. Decidí no contarle la razón de que Mitzrael apareciera en la aldea, parecía tener un buen día y no me apetecía estropeárselo. Bostecé de nuevo cuando ya se habían ido, tampoco alcanzaba a oirlos, asi que era probable que hubieran llegado a su casa ya. Me levanté del sofá, avisando a Silya de que me iba a dormir, estaba seguro de que aunque habían ido a hablar con los vecinos que les faltaban no había logrado hablar con Lucas fuera de eso, y si no me equivocaba tendía millones de preguntas sobre sus compañeros que probablemente yo no debía escuchar.
-Hasta mañana -Les dije, dándole un beso a Silya tras convencerla de que no era necesario que viniera a dormir si no estaba cansada. Al día siguiente no teníamos que cazar, por lo que podría estar con ella todo el rato que quisiera.

[Scar]
El paseo hasta casa me sentó bastante bien, pero no pude evitar desperezarme al llegar a casa. Hacía calor y eso me daba sueño, cosa que Isaro enseguida notó. Sin que le preguntase, aceptó dormir y me dio las buenas noches. No llegué a escucharlo tumbarse y ya me había quedado dormida.
El ruido del viento me despertó, podía oir la respiración de alguien junto a mi y en la oscuridad solo me encontré una silueta que me sobresaltó. Ricca, aún dormida, se quejó del movimiento brusco y cambió de postura, pero aunque sabía que estaba en la casa, pensaba que sería Isaro el que estaría durmiendo conmigo. Tal vez se había quedado dormido en el sofá sin darse cuenta. Me levanté en silencio, procurando no molestarla. Me sentía como un gato al ver que ni mi demonio se daba cuenta de mi movimiento. Sonreí un poco y me acerqué. Retiré la mano, si lo tocaba seguro que se iba a sobresaltar, sacandolo de un sueño que parecía tranquilo. Me senté en el suelo para no molestarlo, usando el peluche del pez como almohada y, con toda la suavidad que pude, moví su brazo para ponermelo por encima. Seguramente estaba tan acostumbrado a eso que ni se dio cuenta, abrazandome un poco más, pero sin llegar a despertarse.
-Te quiero -Dije en voz muy muy bajita, esperando no molestarlo, y me acomodé, volviendo a dormir un rato después.

[Wendy]
No había podido dejar de pensar en el beso que se habían dado Scar e Isaro. Parecía que las cosas entre ellos iban mejor y aunque me avergonzaba un poco haberlos interrumpido, la alegría de ver que poquito a poco volvían a su relación anterior hacia que mi cabeza estuviera demasiado en otro mundo. Seguramente esa era la razón por la cual Edahi intentaba devolverme al mundo real, cosa que logró en cuanto mencionó la clase de los niños. Le conté entusiasmada mi plan de enseñarles como afectaba el frío a diferentes plantas que crecían en las cercanías de la aldea. No quería que se alejasen demasiado, aún estaban ligeramente nerviosos y cuanto más seguros se sintieran, mucho mejor, sin embargo aunque sabía de sobra que tan solo iban a estar jugando cn la nieve, mi entusiasmo no decaía.
Correspondí al beso un poco más emocionada de lo que esperaba, seguramente debido a que el tema me animaba sobremanera y ese día había estado demasiado distraída para pararme a besarlo. Mi mente volvió al beso de Isaro y Scar, ¿se sentirían juntos igual que yo cuando besaba a Edahi?
No me aparté aunque el beso subió de pasión, rodeando con mis brazos a Edahi, queriendo que no acabase nunca. Pero algo me congeló. Sus suaves manos estaban en mi cadera, no me había dado cuenta de que me había agarrado y, pese a que no estaba obligandome a nada, el nudo que sentía en la garganta y un repentino miedo me dejaron sin habla.  Quería decirle que parase, pero una aprte de mi se sentía mal rechazandolo, él no tenía la culpa. Un par de lágrimas, no sabía si de miedo o impotencia, cayeron por mis mejillas justo en el momento en que Edahi se paraba a mirarme. El gesto que tenía cambió, pero me apresuré a limpiarlas para que no se sintiera mal.
-No lo volveré a hacer, lo prometo -Abrí la boca pero no me salía la voz, me dejé abrazar, aguantandome el llanto. Una vez logré serenarme, Edahi intentó cambiar a otro tema, claramente arrepentido de lo que había hecho, pese a que no era culpa suya, si había hecho nada malo, pero no era capaz de hablar.
-"Vale" -Fue lo único que conseguí responderle y ni fue en voz alta. Cené casi en silencio, agradeciendole la cena, diciendole que estaba muy buena y preguntandole si estaba cansado. Le di un beso cuando estabamos ya tumbados en la cama, pero me giré para dormir, o más bien para mirar fijamente la pared.


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164 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jul 14, 2018 4:13 am

Lucas

Aunque Cain se marchó a dormir, Siliel y yo nos quedamos hablando, teníamos mucho que contarnos. Estuvimos varias horas recordando buenos tiempos o comentando los tiempos actuales, hasta que empecé a dormirme en el sofá. El solo estar en el mundo de los humanos me agotaba, por lo que caminar durante horas y usar la magia ya eran un reto para mí... necesitaba dormir -Oye ¡OYE!- le dije a Siliel una vez volví a abrir los ojos -¡¿Qué haces?!- le pregunté sin saber como reaccionar al que me estuviera quitando la chaqueta cuando yo no estaba atento -No grites, vas a despertar a Cain- me respondió algo molesta por que me hubiera alterado de ese modo... ¿Pero quién no se alteraría cuando la chica que te gusta te piensa quitar la ropa cuando su novio está en la otra habitación? Me parecía demasiado subrrealista y poco probable viniendo de ella -No deberías hacer esto- le pedí ya más tranquilizado. 

Sin embargo ella hizo oídos sordos dejando la chaqueta en un lado y preparándose para levantar la camiseta. Siliel estaba encima mía, lo que me impedía huir de esa situación, que aunque podría disfrutar no lo hacía sabiendo que había algo extraño en su actuación. Cain, seguramente por el jaleo formado se levantó sin saber que ocurría, encontrándose una escena muy poco normal -Esto no es lo que parece- le intenté asegurar, sin saber si estaba mintiendo... ni siquiera yo sabía qué era lo que estaba sucediendo. Siliel ni se inmutó ante la aparición de su pareja centrando su mirada en mi estómago cubierto aún por la camiseta. Cuando sus manos me levantaron la camiseta sus ojos brillaron con furia -¡Lo sabía!- solo fue en ese momento en el que descubrí cual era su intención. Logré zafarme de ella con facilidad debido a su distracción -¿Y qué?- le pregunté, estaba claro que lo que ella quería ver era el brillo dorado que había en mi cuerpo en forma de tatuaje -No mentí cuando dije que traje talismanes- añadí. Aquel tatuaje no era uno cualquiera, era un conjuro que impedía la corrupción por más de trescientos años, a diferencia de los talismanes que solo duraban unos meses. Lo único por lo que estos tatuajes no se usaban era por el dolor al que se tiene que ser sometido para conseguirlo. La gente prefería no recurrir a un método tan agresivo y por eso estaba muy en desuso... nunca creí que Siliel lo reconociera solo con verlo la noche anterior cuando lloraba encima mía -¿Por qué?- me preguntó ella con una mirada triste -Porque decidí quedarme en la tierra de los humanos- no le dije que ella era la causa de esa decisión, pues solo se sentiría culpable sin saber que lo hacía porque la amaba y porque quería permanecer a su lado hasta que consiguiera aquello que le habían prometido.

Mis palabras parecieron confundirla y al mismo tiempo satisfacerla -No deberías haberte puesto un conjuro de piel- me aseguró ella, preocupada por el dolor sufrido -Y tú no deberías quitarle la ropa a otro hombre que no sea el tuyo- me quejé. Casi se me había salido el corazón por la boca cuando volví a sentir sus manos por mi piel... no quería que volviera a suceder hasta recuperar su amor o que decidiera dejarlo con Cain.



Isaro

Seguramente fue por el cansancio que no me desperté con los pasos de Scar, y solo abrí los ojos una vez noté su espalda contra mi pecho. Ella había vuelto al sofá en medio de la noche para convertirse en mi peluche, que abrazaba con mucho cariño y dulzura. Sonreí al ver que estaba completamente dormida, decidiendo llevarla en brazos de nuevo a la cama "Él sofá le va a incomodar" pensé sabiendo que al día siguiente tendría dolor de espalda si no la dejaba en un lugar más blando y menos lleno, ya que Scar tenía riesgo de caerse si yo me llegaba a mover de alguna manera.

Con suavidad me cambié de posición hasta conseguir sentarme, pudiendo maniobrar mejor y cogiéndola con lentitud esperando que no se despertara. La llevé despacio hasta nuestra cama donde la coloqué, tapándola para que no se enfriara -Duerme bien, Scar- susurré antes de besarle la mejilla e irme de vuelta al sofá. No me importaba levantarme tantas veces en la noche si la razón era ella.



Edahi

El silencio reinó casi toda la cena, siendo roto por algunas frases mentales. Sentía como si me hubieran apaleado fuerte, su mudez me dejaba bien claro mi error que no podía volver a cometer. Me encargué de recoger los platos una vez Wendy dijo que estaba cansada, pero me esperó hasta que finalicé para irnos a la cama. Supe desde el principio que ese beso solo había sido por rutina o por cortesía, sin embargo verla girarse nada más dármelo me hizo querer ahogarme en mi propia desgracia. Era evidente que su respuesta estaba más que justificada, y a pesar de ello, me dolía sentir que había trazado una línea tan fuerte entre nosotros.

Por la mañana me desperté temprano para ir preparando el desayuno, Wendy tendría clase con los niños, y no hacía falta que se levantara aún más temprano para preparar su desayuno. Justo cuando estuvo terminado y salía de la cocina para ir a despertarla, Wendy apareció olfateando con sus pasos algo torpes -Buenos días- le saludé acercándome a darle un beso como todas las mañanas. Sin embargo, tras lo ocurrido la noche pasada creí mejor omitirlo. Apreté mis labios y simplemente le acaricié la cabeza "El desayuno ya está listo" le avisé una vez que terminó de bostezar.


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165 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jul 14, 2018 5:40 am

[Cain]
Me removí, molesto por lo alto que estaban hablando en el salón. No sabía cuanto llevaba durmiendo pero no lo suficiente, eso estaba claro. Me levanté de la cama para ver porqué Lucas no paraba de gritar. Bostecé, probablemente haciendo que eso alertase al ángel, que se apresuró a decirme que no era lo que parecía. Silya parecía muy entretenida quitandole la camiseta, demasiado distraída para notar que estaba yo ahí. "No, lo más probable es que no le importe". Su conversación siguió como si nada, haciendo que me cruzase de brazos, molesto. Por más que ella estuviera haciendo algo inocente, para Lucas seguro que era más de lo que querría admitir. Tal vez por eso los gritos. Agité la cola molesto.
-¿Eso haceis cuando me duermo? -Dije, viendo que Silya no me hacía ni caso a pesar de estar metiendole mano a Lucas. Me di la vuelta y entré en la habitación -Hasta mañana -Gruñí, cerrando la puerta y volviendo a la cama, esperando dormir. ¿Cómo podía ni darse cuenta de que eso podía llegar a molestarme? Ella no sabía lo que Lucas sentía, o si lo sabía disimulaba bien, era evidente que, tal como su relación con Isaro no pensaba que pudiera sentarme mal por que no creía que fuera algo extraño.

[Scar]
Me despertó el movimiento de Isaro cuando me levantó para llevarme a otro lado. No entendí porqué me levantaba, pero cuando volvió a dejarme supuse que estaba incomodo con mi presencia en el sofá.
-Lo siento... no quería despertarte -Murmuré, demasiado adormilada para quejarme porque volviera a irse, asi que no me revolví y solo me acurruqué -Solo quería estar contigo -Añadí, bostezando de nuevo y acariciandole la mano que tardó un poco en retirar.

[Wendy]
El agradable olor del desayuno me hizo abrir los ojos. Edahi ya no estaba a mi lado, asi que supuse que, tal como pensaba, era él el que estaba preparandolo. Me levanté y salí de la habitación, realmente hambrienta. Aunque me pareció que Edahi estaba animado, cuando se acercó apenas se atrevió a tocarme y tan solo me acarició la cabeza, cortando un beso que era obvio que se había aguantado. Me sentía mal por haberle rechazado la noche anterior, debería haberme callado y seguido adelante, asi no se habría sentido mal por algo que no estaba mal. Le cogí de la mano para que no se escapase y le di un beso tímido, esperando poder tranquilizarlo un poco.
-Estoy bien -
Le dije sonriendole, no demasiado pues seguía adormilada y el desayuno me llamaba demasiado para ignorarlo. Me apoyé en su pecho, abrazándolo hasta que como mínimo sonriera.


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166 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Jul 15, 2018 2:18 pm

Silya

Estaba intentando comprender la causa de que Lucas decidiera someterse a algo tan doloroso. Lo conocía bien por algo que casi todos desconocían: Emeriel también lo tenía. Ella había tenido que someterse a él en cinco ocasiones para vivir en el infierno durante doscientos años. La concentración de oscuridad era demasiada, por lo que en vez de a los trescientoa años allí eran cada cincuenta más o menos. Solo estuve en una de las ocasiones pero pude ver el sufrimiento en Mer y en Tefa... y para que éste último demostrara su dolor debía de ser algo más fuerte de lo que me querían contar.

Cain me sacó de mi ensimismamiento, parecía de mal humor supuse que fue por despertarlo -Deberías irte ya a dormir- me aconsejó Lucas, seguramente él también se dio cuenta de la molestia de Cain -De acuerdo... pero no te vas a librar del tema así de fácil- le aseguré tozudamente. No pensaba dejar aquello sin una explicación que me satisfaciese. Él tenía la mayoría de trabajos en el cielo, no tenía sentido que se quedara allí después de crear el muro, y no tardaría tanto como para que los talismanes no le sirvieran.



Isaro

Su disculpa solo me hizo sonreír suavemente, era difícil no despertar a un gato cuando se pasaba cerca, debía de estar orgullosa de que no me desperté hasta rato después, aunque era muy probable que fuera a causa del cansancio y no tanto de que ella se hubiera vuelto silenciosa como Eider. -Me gusta despertarme si tu estás cerca- le aseguré susurrando. Lo más probable era que no lo escuchara tan adormilada como estaba, pero no me importaba -Yo también- aseguré a la nada antes de marcharme por completo de la habitación sin percatarme que sí había alguien que estaba escuchando.

A la mañana siguiente, como normalmente, me desperté temprano y me puse a preparar el desayuno de las dos dormilonas y el mío propio, no sabía cuanto tiempo se quedaría Ricca, pero sentía que aunque Scar no lo admitiera, su presencia ayudaba a sacar a la Scar gruñona y rebelde que había en su interior.



Edahi

Su beso no me sorprendió, Wendy era demasiado amable y si veía que yo no actuaba normal ella haría lo posible por hacerme feliz "Pero esta relación no debería funcionar así" me recordé. Sabía que ella me quería, pero ese no era motivo para que se forzara a sí misma a algo que no deseaba hacer. Era por eso que yo debía de mantenerme firme en lo que no debía de hacer, Wendy era incapaz de rechazarme. Incluso cuando el día anterior lloró, en ningún momento dijo nada, y eso me frustraba en cierto modo. Quería que confiara en mí lo suficiente como para decirme lo que le gustaba y lo que le daba miedo o las cosas para las que no se sentía preparada... odiaba descubrirlo a base de lágrimas. -Lo sé- le contesté estrechándola entre mis brazos -Tú eres muy fuerte- le aseguré, aunque pareciera débil, Wendy podía cargar en sus hombros un gran peso que no solo era suyo, sino también el dolor de todos aquellos niños con familiares muertos, heridos o con miedo de que algún malo volviera a aparecer. Ella debía de sonreír por los demás... eso demostraba lo fuerte que era "Y yo idiota" me dije en mi mente, después de mirar la cola que se meneaba de un lado para otro con velocidad -Vamos a desayunar, tu cola delata su hambre- le comenté sonriendo intentando mejorar el día anterior con un día perfecto que la hiciera olvidarse de lo ocurrido.


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167 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Jul 15, 2018 4:14 pm

[Cain]
Pese a que pensaba que sería el último en despertarme al día siguiente pero no fue así, al salir al salón, encontré que Lucas todavía dormía en el sofá. Durante un segundo estuve tentado a despertarlo de mala forma, pero decidí que no, pasé de largo y fui a hacer el desayuno para todos. Ya tenían la aceptación de todo el pueblo, por lo que lo más seguro era que fueran a tener el día realmente ocupado, asi que no iba a dejar que Silya escapase sin comer algo. Decidí esperar pacientemente en la cocina hasta que ambos se despertasen, aprovechando para irme a duchar entretando. No estaba demasiado molesto por lo ocurrido la noche anterior, pero una pequeña parte de mi seguía algo rencorosa. Sin razón, lo sabía, Silya me quería o no estaría conmigo, por eso preferí dejarlo correr. Entré en silencio en la habitación para cambiarme, procurando no molestar a mi dulce ángel, que dormía tranquilamente en la cama. Me acerqué para taparla bien antes de salir.

[Ricca]
Me desperté con el ruido de la cocina y salí al oler el desayuno. Isaro estaba ya despierto, muy concentrado en lo que fuera que nos preparaba. Hablé con él con naturalidad hasta que Marie Anne salió de la habitación con lágrimas en los ojos, que se secó rápidamente. Abrazó a Isaro sin decir nada y, tras calmarse, preguntó qué había de desayunar. Yo desayuné mucho más rápido que ellos, tenía algunas cosas que hacer ya que planeaba irme al día siguiente o quizás al de después.

[Wendy]
Me sonrojé cuando se dio cuenta de que tenía hambre por que mi cola no dejaba de moverse de un lado a otro. Me escondí en su pecho haciendo que mis orejas salieran, completamente avergonzada.
-Huele bien -Murmuré, sin salir de mi escondite, pero decidiendome a mirarlo con timidez, esperando que no me dijera nada por querer dejar la conversación para más tarde. Una vez con el hambre completamente saciado, mi cabeza estaba más centrada y mi estómago dejó de mandar, pudiendo volver al tema que le molestaba a Edahi.
-"Yo si quería... eso" -Dije sin darle vueltas por que no quería echarme atrás -"Pensé... que estaba más olvidado " -Quería disculparme por eso,  era culpa mía que hubiera pasado y tendría que haberle dado unas pocas vueltas antes en vez de asumir que todo estaba bien.


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168 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Jul 16, 2018 3:19 pm

Silya

Esa noche soñé con la comida de mi madre... cobraban vida y me atacaban suplicando para que las comiera. Un poco estremecedor, pero bastante divertido cuando intentabas identificar que plato quería cocinar mi madre cuando creó alguna de las aberraciones. La noche pasó, pero yo seguí durmiendo plácidamente a menudo tenía pesadillas por lo que ese día estaba siendo especialmente tranquilo -Cain...- murmuré al percibir su olor y sentir cerca su alma. Con él cerca estaría a salvo incluso sino estuviera atenta a mi alrededor, sonreí en sueños sintiéndome más tranquila que antes. 

Me levanté rato después para percatarme de que era la última en despertarse. Lucas estaba en el sofá con el pelo desordenado y la cara de recién levantado, pero al menos él se veía más avispado que yo en cuanto a la mente -Desayuno- murmuré empezando a dirigirme a la cocina -Buenos días a ti también- contestó Lucas con un toque bromista, él ya estaba acostumbrado a que tuviera días en los que no estaba tan despierta y animada como normalmente, por lo que sabía qué darme de comer y beber para remediarlo. Al llegar a la cocina me encontré con Cain que tenía el pelo mojado, supuse, de ducharse -Buenos días- le dije antes de darle un beso -¿Qué hay de desayunar? Huele bien- le pregunté bostezando, hoy había mucho que hacer, así que no podía quedarme en casa vagueando.



Isaro

Le serví a Ricca su plato cuando llegó quedándome con ella en la cocina charlando, al parecer ese día saldría a dar una vuelta por el pueblo. No me dijo la razón, pero tampoco creí que tuviera que tener una, ella era la invitada podía ir a donde quisiera siempre y cuando no molestara a los demás vecinos. Scar apareció al rato llorando, parecía haber tenido una pesadilla o algo similar. Me quedé a su lado hasta que se le acabaron las lágrimas -Tu desayuno favorito- le contesté con una pequeña sonrisa acariciándole el cabello.

Me despedí de Ricca con la mano, y vigilé que Scar tuviera apetito y se alimentara como era debido "Hagamos algo especial" pensé, pero no pude ponerlo en voz alta, no quería que Scar lo malinterpretara, solo quería un baño juntos, un rato de lectura juntos, preparar postres juntos o simplemente salir a dar un pequeño paseo... mientras fuera juntos sería especial. Sabía que Scar disfrutaba de los baños y ayudándome a leer por eso las creí buenas opciones, pero también dijo poco antes del incidente que quería ayudarme con las comidas de vez en cuando... pasear solía gustarle, aunque ya no salía tanto como antes. 

Miré a Scar con ternura, al menos parecía comer correctamente esa mañana "Desayunar en la cocina parece atraer su apetito" me dije a mí mismo, ella había sido la que se percató de ello, por eso seguramente me dijo de comer allí en las mañanas -Te quiero- le solté sin venir a cuento pero sintiendo que no podía mantener esas palabras para mí. La quería, y haría lo imposible por volver a verla feliz.



Edahi

Wendy comió con mucha ansia, parecía haber estado sin comer varios días cuando en realidad cenó en abundancia la noche anterior "¿Será también por la transformación?" me pregunté sin estar seguro de ello, tal vez su cuerpo necesitaba más energía o tal vez era solo imaginación mía... lo dudaba un poco, tampoco descartaba la opción de que en realidad no comía más y el que comía menos era yo. Dejé que se saciara, sin embargo cuando me levanté para recoger sacó un tema que creí zanjado, descubriendo que no había sido solo una intuición errónea ni una conclusión descarriada. Me tranquilizaba saber eso, ya que había estado bastante confiado cuando la besé y Wendy destruyó toda la certeza que tenía de que aquello era lo que quería -Es bueno saberlo- le comenté con una cálida sonrisa mientras con mi mano le rozaba la mejilla algo manchada -Me asusté al pensar que me equivoqué- admití llevándome el dedo manchado a la boca para limpiarlo. -La próxima vez, si ocurre, seré más cuidadoso- le prometí mucho más feliz de lo que me había despertado.

Llevé los platos a la cocina con una sonrisa en la boca -Deberías darte prisa, María ya está lista para salir de su casa- le avisé no queriendo que llegara tarde. Si me preguntaba porqué lo sabía, era porque sorprendentemente aquella niña tenía mucha fuerza mental... parecía que gritaba todos sus pensamientos por el pueblo, incluso con un muro mental era difícil no escucharlos cuando estaba emocionada.


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169 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Jul 16, 2018 3:57 pm

[Cain]
Como la mitad de las mañanas, una zombie con la cara de Silya caminaba autómata por la casa, recorriendo el camino hasta sus energías de esa hora. Ya tenía el desayuno preparado y realmente Lucas también, solo que él seguía en el sofá, probablemente intentando despertarse primero. Le devolví el beso a Silya, sabiendo de sobra que hablarle era inútil hasta que comiera algo, por lo que simplemente le acerqué su plato con tostadas y mermelada de melocotón o fresa. También tenía cerca el zumo por si quería y la infusión que había preparado por si se le antojaba, por supuesto, la que solía tomar, tal como se la tomaba siempre. La sujete antes de que se diera un golpe contra el armario sobre la encimera, realmente seguía muy dormida. Suspiré.
-Vamos a desayunar al salón antes de que acabes herida por levantarte medio dormida -Le dije, haciendo que se girase hacia la puerta y poniendo todo lo del desayuno en una bandeja. Era pequeña, solía ser solo para dos personas, asi que tuve que volver a por algunas cosas que me había dejado.
-A ser posible no le levantes la camiseta mientras estoy delante -Le dije, sin estar seguro de que entendiera de lo que hablaba. De cualquier forma ni pensaría que me molestaba de ninguna forma, así que era una tontería mencionarlo.

[Wendy]
Me sonrojé cuando Edahi respondió en voz alta a lo que yo había dicho como pensamiento. Me tapé la cara con las manos, agachando las orejas cuando noté que Edahi me quitaba algo de la cara. Entoncces me avisó que Maria estaba ya lista para la clase. Lo miré sorprendida por su oído, yo no era capaz de escucharlo y creía que el mío era más agudo. Me limpié los restos de desayuno y me levanté para vestirme. Cogí la cesta con las cosas para la clase y paré un segundo a darle un beso a Edahi, sonrojandome inmediatamente y huyendo con una despedida rápida y el corazón a toda velocidad.

[Scar]
Sonreí un poco cuando Isaro me dijo que había mi desayuno favorito, a su lado, estaba lo que tan bien olía desde hacía un rato y que había abierto mi apetito. Tal como el día anterior, me senté en la encimera para desayunar, echando pequeños vistazos de reojo a Isaro, esperando pacientemente.
-Te quiero -Me sonrojé un poco, me había pillado mirándolo, asi que bajé la vista al plato. Su mente parecía querer decir algo más pero quizás no se sentía animado esa mañana para nada, tal vez no estaba todo como la otra vez...
-Yo también te quiero -Le dije con una pequeña sonrisa antes de darle un beso. Le aseguré que el desayuno estaba delicioso, intenté averiguar si había dormido bien y, sobre todo, si iba a dormir conmigo esa noche. Obvio que no, porque sino Ricca dormiría en el sofá. Me resigné, desilusionada, a que hasta que ella no se marchase no podría dormir con él.
-¿Y si duermo yo en el sofá hoy? -Le pregunté. Por más cómodo que fuera, dormir tanto en ese lugar iba a acabar destrozandole la espalda y ahora que ya era libre tenía que aprovechar de los muebles que Edahi le había comprado para su casa, no cederselos a una caprichosa como Ricca.


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170 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Jul 18, 2018 3:59 am

Silya

Asentí a sus palabras, mientras era girada por él en dirección de vuelta al salón. Cogí las cosas y me puse a desayunar tomando las tostadas y bebiendo el té que Cain me había preparado tal y como me gustaba -Delicioso- admití con una cálida sonrisa segundos antes de oír sus palabras -De acuerdo- acepté sin darle muchas vueltas, tampoco es que tuviera pensado levantársela de nuevo. Ya había encontrado lo que quería, era innecesario volverlo a hacer. Además, sino tuviese ningún motivo no haría algo similar.

Tras desayunar y estar más despierta, me estiré y levanté de mi lugar para llevar las cosas a la cocina. No tardé mucho en cambiarme para salir, así que esperé con paciencia en el sofá a que Lucas estuviera preparado -Hoy deberías descansar... ayer me preocuparse mucho- le comenté a Cain colocando inconscientemente la mano donde antes estuvo su herida. No quería que saliera herido, lo demás era de menor importancia, sino había carne para comer ya me encargaría yo de ir a cazar.

Al salir de casa nos encontramos con muchísima gente desconocida para mí, que llevaban capas largas para ocultar sus alas y miraban a Lucas con admiración -Bien, las reglas son muy claras- empezó él mientras se acercaba a la multitud -No volar. No estar en grupos superiores a tres personas. No molestar a nadie, independientemente de lo que sean o lo que digan. Sed agradables con todos, estamos aquí para ayudar, no para crear tensión. Y por último: disfrutad, para muchos de vosotros es la primera vez que pisáis la tierra de los humanos, tenemos tiempo, y mientras sigamos el horario, el tiempo libre podéis iros a casa o pasarlo aquí- Parecía estricto, pero todos podíamos sentir que los apreciaba por haber venido y que deseaba que todo saliera bien, tanto para los ángeles como para los aldeanos. "Cuando estén todos bien organizados iré a ver a Tefa" pensé con decisión, no le habíamos preguntado a ellos porque no eran habitantes que residieran allí siempre, así que debía de ir más tarde a informarlos y a ver si Cryp mejoraba, ya que esa era la mayor preocupación de mi padre.



Isaro

Recibí su beso de buena gana, descubriendo por sus preguntas lo que más tarde preguntaría -Yo antes solía dormir en el suelo, un sofá es mucho más de lo que me imaginaba- le aseguré sin permitir que ella durmiera en él. Era cierto que no me era incómodo, pero eso era debido a que estaba acostumbrado, no deseaba que ella acabara con dolores por dormir en un sitio que no estaba hecho para eso -Dormirás mejor en la cama- le aseguré peinándole su pelo con las manos y mirándola a los ojos -Además, no quiero dormir en la misma cama que tu hermana- le dije algo avergonzado, no deseaba que hubiera ningún otro malentendido, por lo que no dejaría posibilidad para ello.

Scar parecía más cabezota que los días anteriores preguntándome sino quería dormir con ella, a lo que evidentemente respondí con un beso y un abrazo -Por supuesto que quiero contigo, pero tenemos que esperar a que la invitada se marche- Su contestación con malas palabras me hicieron sonreír, hasta ahora desde lo ocurrido nunca se había enfadado, y eso era un avance -No deberías decir eso- la regañé con dulzura recordándole que era su hermana -Sin embargo, si tu lo deseas puedo echarla de casa cuando sea necesario- admití quitándole peso a mis palabras anteriores, pues por ella haría lo que fuera a excepción de tres cosas que jamás lograría incluso si ella me lo pidiera. Scar se disculpó al ver que yo tenía razón. Le di como recompensa unas caricias en la cabeza, un beso más largo que los anteriores pero sin llegar al extremo del día anterior, y el ofrecimiento de hacer algo juntos... había tenido suerte, pues sino habría sido incapaz de decirlo en voz alta.


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171 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Jul 18, 2018 7:11 am

[Cain]
Era totalmente imposible estar enfadado con Silya más de unos minutos, como había supuesto lo que fuera que hacían la noche anterior no era nada fuera de lo normal para ella. Suspiré resignado a tener que vivir con ello y sonreí un poco al ver como aceptaba gustosamente no quitarle la camiseta.
Incluso cuando mis heridas ya solo eran un recuerdo ligeramente molesto, su preocupación me instaba a descansar para no empeorar. Tomé su mano y le di un beso en ella. Seguro que estaba pensando algo similar a que prefería estar sin comer tal como antes o que sería mejor revisar si había más amenazas en las cercanías. Tiré suavemente de ella para que se acercase.
-Fuisteis vosotros los que exagerasteis -Le dije con una sonrisa. Probablemente me habría costado un par de dias curarme completamente, pero sin duda no eran nada preocupante, con una cura superficial era suficiente -, pero hoy intentaré no meterme en ninguna pelea -Me levanté para recoger lo del desayuno cuando todos terminamos y lo dejé limpio ante de salir. Lucas le estaba dando una charla a un grupo de personas con capa que, evidentemente, eran ángeles. Un escalofrío recorrio mi espalda, demasiada pureza junta.
-Voy a ver a Isaro y a por Ceci -Le dije a Silya, que estaba tan solo detrás de Lucas, escuchando. Algunos de esos ángeles me miraban fijamente, asi que yo les respondí igual, mirándolos fijamente. Estaban entusiasmados y sus auras se movían al mismo compás, algunos más emocionados y otros un poco serios, pero todos prestaban completa atención a las palabras del ángel.

[Scar]
Isaro estuvo totalmente en contra de que yo durmiera en el sofá, y seguía asegurando que, después de años de dormir en el suelo, para él el sofá era un gran avance. Negué suavemente con la cabeza cuando dijo de echar a Ricca, mirando al suelo un poco arrepentida, incluso siendo totalmente sincera cuando había dicho que no había sido invitada. Me bajé de la encimera con cuidado de no golpearle y lo abracé. Era demasiado bueno todavía, incluso cuando nadie le reprcharía comportase de forma egoista por una vez.
-¿Podemos... -Dudé un momento. Quizás era pronto todavía para ir a visitar la tumba de Clarisse. Si, era demasiado pronto para ambos -¿Se te había ocurrido alguna cosa en concreto? -Pregunté, quizás si lo había dicho le apetecía hacer algo, y si tan solo lo había dicho como idea, podíamos pensar algo entre ambos.


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172 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Jul 18, 2018 8:35 am

Isaro

Cuando me preguntó le dije con timidez las cosas que había pensado que podíamos hacer, ofreciéndole que ella dijera si tenía alguna en mente. Al final le gustó la idea de leer algo juntos sabiendo que sería ella quién leyera en voz alta y yo a su lado estaría atento de cada una de las palabras del libro aprendiendo de ese modo su escritura y su pronunciación al mismo tiempo.

Estuvimos acurrucados en el sofá disfrutando de la lectura hasta que llamaron a la puerta -Voy yo- le dije a Scar para que se quedara en el sofá, el olor de Cain estaba algo mezclado con el olor a carne, por lo que me dificultaba distinguir si era Cain o Cryp... sus olores eran bastante similares. Me sentí aliviado al ver que era Cain, no es que no me agradara Cryp, pero su inestabilidad podía derrumbar la confianza recuperada de Scar -Pasa- le ofrecí con tranquilidad, ella mejoraba poco a poco y ya se sentía cómoda con las personas más cercanas a nosotros entre los que constaban Wendy, Tefael y Cain -Gracias por la carne, haré un estofado con ella. Si quieres cocino para vosotros también- no me costaba nada cocinar un poco más para que también comieran los cuatro que ahora habitaban en su casa.


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173 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Jul 18, 2018 9:22 am

[Cain]
Podía escuchar la voz de Scar leyendo algo en el interior de la casa, seguramente para Isaro, pues fue quien se ofreció a abrir. Por supuesto, no hizo falta enseñarle la carne para que él pudiera olerla, aunque de cualquier forma la agradeció. Le sonreí, al verlo algo más animado y cerré tras entrar.
-No hace falta, hoy tengo prohibido hacer nada, asi que supongo que me pegaré yo con la comida -Dije de broma, aunque si que iba a evitar hacer cosas que supusieran un peligro, no quería asustar a Silya de nuevo. Scar me saludó con casi normalidad, salvo por que fue bastante amable e incluso vi una pequeña sonrisa en su rostro.
-Wendy tenía clase hoy, ¿no vas con ellos? -Le pregunté, suponiendo su respuesta. Aún era pronto para dejar la casa y seguramente ninguno de los dos se sentiría seguro sin tener al otro cerca. Había visto a Wendy con Maria y Cris esperando en el pozo, mientras la pequeña se reía tirando a su padre del brazo para enseñarle algo que había en un lado de la plaza.


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174 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Jul 20, 2018 5:18 pm

Isaro

Acepté sus palabras dejando la carne a un lado, si él no quería una parte lo cocinaría más tarde, aún había tiempo hasta la hora de la comida. Su pregunta me hizo negar con la cabeza, en realidad solo iba a sus clases para mejorar mi escritura, ya que la mayoría de las plantas, aunque no sabía su nombre, era capaz de reconocerlas por su olor y decir el uso que le daba en mis años de esclavitud y de bailarín, ya que con Silya siempre habría cerca hierbas para curas y cosas similares. -Wendy viene de vez en cuando para ayudarme con la escritura y la lectura- le expliqué, había avanzado mucho en esos meses como para perder lo ganado.

Lo miré algo curioso, normalmente no me daría cuenta, pero incluso en ese momento en el que estaba reduciendo la cantidad de Nébeda que solía llevar, estaba más espabilado en lo que se refería a relaciones -¿Y tú?- le pregunté con bastante interés -¿Cómo es que estás aquí cuando un seductor en potencia está cerca de Silya?- no es que me cayera mal Lucas, pero podía ver en sus ojos un amor contenido que dudaba, fuera capaz de contener -Parece una persona muy agradable- admití, hacía lo que podía por el pueblo, aunque fuera a causa de Silya, ya era más de lo que cualquiera de nosotros había hecho -Deberías tener cuidado, las personas nobles y simpáticas son las más difíciles de mantener a raya- Eso era porque inconscientemente no quieres que esa buena persona sufra más de lo necesario, por lo que evitas ser más firme de lo que serías con otra persona. Al menos así me lo dijo una vez Davor cuando admitió que le gustaba alguien pero tenía un rival.


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175 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jul 21, 2018 10:58 am

[Cain]
No sabía sobre qué me estaba preguntando Isaro hasta que mencionó al "seductor" que rondaba a Silya. Me reí, sorprendido de que incluso él se hubiera dado cuenta y Silya siguiera completamente ciega a lo que el pobre ángel sentía por ella, lo que me hacía preguntarme cuántas personas estarían en esa misma situación sin que ella ni lo imaginase. Me encogí de hombros a su pregunta.
-Silya es demasiado inocente para darse cuenta de lo que siente Lucas por ella -Le aseguré, sabiendolo por experiencia. Aunque no me lo hubiera dicho, ya sabía que si bien ella no se daba cuenta, si podía empezar a sentir algo por él, pero no era algo que yo no hubiera pensado, era exactamente lo mismo que había sucedido conmigo, siendo después cuando ella notó que lo que yo sentía por ella era la explicación para muchas de las cosas que hacía.
-Lo sé -
Le dije, apoyándome un poco donde pude -, pero para Silya es una persona muy importante, si vieras como sonreía cuando supo que seguía vivo... -Le sonreí al recordarlo, ese día había estado totalmente hiperactiva sin pararse a explicarme lo que ocurría, casi lo mismo que cuando lo encontró en el cielo -. Aunque se quedase con él es una buena persona, estaría en buenas manos, pero eso no quiere decir que vaya a dejar que se la lleve sin pelear -Era más que obvio que Isaro entendía lo que me pasaba, pese a que en su caso, Tefael no era una amenaza real.
-Al final tendremos que prohibir a los ángeles entrar en la aldea
-Bromeé, consiguiendo que Isaro sonriera por fin de una forma sincera, admitiendo que mi idea era buena. Me reí, pero estaba seguro de que a Zahán eso no le haría tanta gracia. No estuve mucho más allí, bromeamos un poco más sobre como cerrar la zona sobre la aldea para evitarlos y después de comprobar que ambos parecían estar mejor, decidí irme a por Cecilia.


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