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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Lun Ene 22, 2018 2:24 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Allí donde la noche es alumbrada por dos lunas, una guerra sin edad ni tiempo, fue iniciada siendo un recuerdo olvidado la causa de la misma. Durante mil años tan sólo sobrevivía la maldad y el odio.
Muerte tras muerte, venganza tras venganza, creó una guerra sin fin donde ningún ser humano ganaba nada, los únicos que conseguían algo eran aquellos seres ocultos en las tinieblas, que aparecían cuando los problemas se acercaban, se alimentaban de los pensamientos y acciones perversas, estos seres también eran llamados demonios.
Gobernados por la tecnología, y los pecados capitales, los demonios caminaban entre los humanos sin que estos lo supieran, todos temían su existencia, y la de un lugar donde habitaban.
Al mismo tiempo seres mágicos que solían caminar por aquellas lejanas tierras, usando magia por donde pasaban, eran desterrados a vivir en un lugar creado más tarde por ellos, los ángeles, incapaces de estar en un lugar con tanta maldad. Muchos se dejaron corromper e influir por ella y la desesperación que reinaba por tierras humanas, convirtiéndose en alas negras o aliados de Satán. Otros simplemente renunciaron a marcharse transformándose en ángeles grises.

Tres mundos distintos
Tres seres diferentes
Pero solo una guerra eterna en la que el equilibrio se había roto.
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126 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Jun 04, 2018 3:26 pm

Edahi

El ambiente estaba más animado que nunca ya que la disputa entre Cain y Lucas de llevarse la conversación a su terreno usando a Silya como método para alcanzarlo, era cuanto menos hilarante. La molestaban consiguiendo su atención y moviendo el tema a ellos dos solamente. Entre ellos estaba Eider que era el único que se quedaba callado viendo la escena como si fuera lo más normal del mundo que dos adultos estuvieran actuando como niños pequeños. Los ojos de Silya brillaron cuando escuchó las palabras de Wendy defenderla acusando a Cain de ser un ladrón de galletas igual que ella -Si quieres mis galletas te las puedo dar- comentó Eider a Silya de manera inocente y amable, a lo que ella le contestó que no hacía falta, que tenía que comer saludable. Mientras otra conversación se desarrollaba a mi lado cuando Wendy lo llamó lobo feroz "Y silya es caperucita roja" añadió mentalmente al mirarme. Había mejorado mucho con la transmisión e pensamientos, podía hacerlo muy naturalmente al igual de que ya era capaz de cerrar su mente para que no se filtaran la mayoría de sus pensamientos sin su permiso. "Entonces Lucas es el leñador" le respondí, a lo que ambos asentimos y ella se rió sin poder ocultarlo. ¿Quién ganaría? ¿El Lobo feroz que ya se había comido a caperucita roja? ¿O el leñador que había hecho su aparición recientemente? era un misterio el resultado de aquel triángulo amoroso.

El poco disimulo de Wendy hizo que Cain la mirara atentamente, y yo, como buen novio defendí a mi chica -Era una conversación privada- respondí sin molestarme en ocultar mi sonrisa que me delataba. Sus palabras poco confiadas me hicieron asentir con una cara seria renovada -Fingiremos eso entonces- contesté sin mostrar ni una pizca de risa. El tiempo había conseguido que Cain me cayera especialmente bien, solo que la forma de relacionarnos no era como la que tenía con Isaro. Se sentía más alegre en su presencia, mientras que tanto Isaro como Silya era algo más agradable y tranquilo. Estuvimos tomándonos las bebidas todos juntos antes de hablar de temas serios. Al parecer querían crear una barrera contra ataques desconocidos que rodeara tanto el pueblo, como todas las zonas cercanas de montañas, prados y ríos, para que en caso de guerra, tuviéramos suficiente comida, agua y materiales de primera necesidad como la madera, para subsistir con lo básico por años. Miré disimuladamente a Wendy, si estas medidas se hubieran puesto antes, nada le hubiera sucedido a ella, ya que el bosque estaría dentro de la zona de protegida -Yo estaría más tranquilo si así fuera- admití, no tenía mucho peso mis palabras, ya que acababa de empezar a vivir allí hacía relativamente poco.


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127 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Jun 04, 2018 3:47 pm

[Wendy]
No pude evitar reirme un poco cuando Edahi le dio el papel del leñador a Lucas, el ángel que Silya conocía desde antes de que yo naciera. Mi falta de disimulo hizo que Sessy nos mirase fijamente, como esperando que le contásemos lo ocurrido, pero estaba segura de que le sentaría un poco mal que hiciesemos bromas de ese tema, ya que en el cuento que me habían leido de pequeña, el leñador mataba al lobo y rescataba a caperucita.
Por suerte, Edahi neutralizó su interés, haciendolo ver como una conversación privada que mi amigo no terminó de creerse y aceptó fingiendo que sí lo hacía. Me parecía que el ambiente estaba tenso, pero las buenas noticias en cuanto a la proxima protección del pueblo me hicieron olvidarme un poco de todo, incluido mi control sobre orejas y cola, las cuales aparecieron repentinamente. Las montañas, el pueblo, el bosque todos nosotros estaríamos completamente protegidos y eso era lo más importante de todo en ese momento en que nos sentíamos tan inseguros.
-¿De verdad? Eso sería genial -Exclamé, levantandome de golpe y moviendo la cola de un lado a otro con suavidad pero muy buen ánimo -Los niños estarán más tranquilos así -Noté que Sessy me miraba fijamente, lo que hizo que me sonrojase un poco. Después sin decir nada suspiró y se señaló la cabeza. Me apresuré a tocarme el pelo, encontrando las orejas de zorro asomándo sin timidez, así que me las tapé, sentandome para dejar de ser el centro de atención.
-¿Habeis ido a preguntar a Scar? -Dije tras un rato de silencio, mirando a Silya sin saber bien si debía o no preguntar por ello. Su estado aún era un tanto inestable, y aunque sin duda se encontraba mucho mejor que los primeros días, tanto ella como Isaro estaban en un momento demasiado dificil como para molestarlos demasiado.


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128 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Jun 05, 2018 2:59 pm

Silya

Me agradó ver que les tranquilizaba la idea de crear una barrera protectora, que aunque llevaría meses, una vez colocada solo tendría que ser renovada cada centenario, para que siguiera surtiendo efecto. Nadie sabía cuándo acabaría la guerra, por lo que prevenir no era un mal plan. El entusiasmo de Wendy causó que sus recientes rasgos zorrunos salieran a relucir, Lucas no se sorprendió mucho debido a que no la conocía anteriormente, pero tanto Cain como yo la miramos al ver aquellas orejas anaranjadas y su suave cola. La cara de Edahi mostraba mucho cariño hacia ella, como si las orejas solo le hicieran pensar que era más linda. Al sentir que lo miraba disimuló un poco su sonrisa y miró hacia otro lado, no quería hacer el ambiente incómodo por culpa de sus miradas, aunque yo nunca pensé que pudieran llegar a molestar a alguien.

La siguiente pregunta de Wendy hizo que mis labios se apretaran un poco antes de relajarlos, definitivamente eran de los que peor lo habían pasado, y lo que me hacía sentir peor era que ni siquiera podía ayudarles en nada. No podía imaginarme el sentimiento que tenían que tener tanto de perder a una hija como del propio hecho de que el ángel oscuro que estuvo torturando a Isaro llegara a su nuevo hogar y torturara a su pareja. -No, Eider y Cain me han dicho que su hermana ha venido a verla- dije una vez calmé mis sentimientos -Con tener un invitado es suficiente para ellos. Mañana si los vemos bien, nos pasaremos brevemente- Me preocupaban mucho, y aunque Scar era la que más afectada parecía, sabía por experiencia que Isaro solo lo estaba ocultando en su interior. Ya le había intentado decir que de nada servía hacerse el fuerte, pero tan solo me contestó que sí servía para ayudar a Scar. Isaro era demasiado amable, se dejaba aplastar por los demás para que pudieras salir de las aguas pantanosas mientras él se hundía más en el fango -Realmente no sé que hacer con él- murmuré suspirando, causando que la mirada de Lucas se dirigiera hacia mí sin que yo me percatara -¿Él?- preguntó en un tono desconfiado que yo no llegué a descubrir -Isaro- le aclaró Edahi con una sonrisa -Tu otro contrincante- añadió con normalidad antes de darle un sorbo a su té para ocultar la sonrisa malvada que empezaba a aparecer. -¿Contrincante?- le pregunté un poco confusa, ¿por qué serían ellos dos adversarios?  ¿Quién era el otro que faltaba? -Me refería a "amigo", igual que Cain- se retractó haciendo que se formara una sonrisa en mi rostro, seguro que también se llevarían muy bien, y aunque no era el mejor momento, al igual que con Cain crearía una amistad rápidamente.


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129 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Jun 05, 2018 3:56 pm

[Cain]
No me sorprendió nada que Silya se viera afectada al hablar sobre Scar. Wendy quería actuar con normalidad en cuanto a ella, igual que quería fingir que nada le había sucedido, pero tanto Scar como Isaro no estaban en una situación que les fuera fácil volver a la normalidad, no solo por la pérdida del bebé sino por la sensación de inseguridad que debían tener constantemente.
-Realmente no sé que hacer con él -Lucas, que evidentemente no estaba al tanto de lo sucedido, preguntó y fue Edahi quién le contestó, pero tenía razón, si Isaro quisiera, sin duda podría conseguir que se enamorase de él, tal como con Scar. Acaricié con suavidad la mejilla de Silya, que seguía sintiendose muy mal por creer que no era capaz de hacer nada por su amigo.
-Tan solo tenemos que conseguir levantarla a ella y él la seguirá -Le dije intentando animarla con una pequeña sonrisa pues ella sabía bien que era cierto. Por más que el pobre demonio se escudase una y otra vez en que lo que hacía era por su pareja, en cuanto no tuviera que fingir por ella se vería obligado a comenzar a aceptar lo ocurrido. Le di un beso en la cabeza, esperando que dejase de pensar en esas cosas, estar nosotros tristes no ayudaría en nada. "Y aun no saben por qué vino Mitzrael.... " Pensé, sabiendo que quizás Isaro no, pero Scar seguramente querría matarme, y no metafóricamente, cuando supiera que la causa de la visita de Mitzrael había sido que pensaba que su hijo era mío. Tan solo había hablado de eso con Silya e Isaro, estaba claro que quitarsela de las manos cuando ya sentía que la tenía agarrada del pelo había sido la causa de su enfado, una provocación que lo llevó a atacar el lugar donde se encontraba mi supuesta pareja. Me hervía la sangre de tan solo recordar lo ocurrido.


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130 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Jun 08, 2018 2:37 pm

Edahi

Asentí ante las palabras de Cain, era cierto que una vez Scar mejorara Isaro lo haría, aunque no por el motivo que él creía. Una vez dejara de tener el peso de la relación bajo sus hombros y pudiera ver a Scar volver a ser ella, él dejaría de soportar ese dolor en silencio y lo mostraría "Si no se abre nadie puede ayudarlo" pensé para mí mismo, había conocido a Isaro en cuando estaba en condiciones lamentables en las que incluso responder le aterraba, por lo que debía de admitir que aunque triste y destrozado por dentro, no había echado por tierra el avance de todos aquellos años. Poco a poco se sentía más cómodo con todos los aldeanos, incluso se tomaba algunas confianzas que antes ni se le pasarían por la cabeza.

Estaba tranquilamente cuando una oleada de fuertes pensamientos negativos golpeó mi mente... no podía ser... ¿Mitzrael vino por eso? Miré a Cain sorprendido sin ocultar en lo más mínimo que me había enterado de lo que tenía en su cabeza. No podía juzgarlo por ello, ya que desde el principio supe que la llegada de Mitzrael se debería a algún ser querido mío, lo que no me esperaba era que fuera él. Lo habría comprendido si fuera por Isaro, por Silya e incluso Tefael, que lo conocía desde hacía unos cuantos siglos... me tomó desprevenido aquella revelación. Su segundo pensamiento evidentemente fue acordarse de mí "Pues sí" le comenté mentalmente sin añadir nada para acusarlo. Ciertamente si yo hubiera estado en su situación, dudaba que hiciera algo distinto.


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131 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Jun 08, 2018 3:22 pm

[Cain]
Intenté que Silya se sintiera algo mejor sabiendo que todos estabamos esperando para poder ayudarlo, no solo ella estaba atenta al demonio, aunque sí era la única a la que Isaro le contaría cualquier cosa que le sucedía, sin contar a Scar. Un movimiento extraño en Edahi cuando estaba sumido en mis pensamientos me hizo mirarlo... y recordé que leía los pensamientos, sin poder evitar maldecir al darme cuenta de que me había escuchado, era obvio pues me estaba contestando, pero tampoco parecía que me fuese a decir nada por ello.
-"Al menos esta vez no quieres matarme" -Le dije, recordando los momentos en los que se había enfadado conmigo. Todas con razón, o al menos casi todas, eso no podía negarlo.
-Solo necesitan un poco de tiempo -Añadió Wendy, cogiendo una galleta -Solo quería saber lo que os había dicho -Admitió con una sonrisa tan inocente como todas las suyas -Por mi cualquier cosa que proteja a los niños es bien recibida -Le sonrió a Lucas con tanta tranquilidad que me pregunté si acaso era esa la Wendy que había visto crecer. Se quedó un poco sorprendida por ver que la estaba mirando fijamente y se sonrojó un poco, bajando la mirada a su taza de té lo que me hizo sonreir, no podía evitar ser tímida a veces.
Tras pasar el resto de la tarde, era hora de volver a casa. Wendy nos ofreció que nos quedásemos a cenar y, al rechazarlo, fue corriendo a darnos algo de carne de ciervo que Ryan les había llevado por la mañana. Había bastante, pero siempre podía dejarla preparada para mi padre o para Isaro, que seguramente no tendría ganas de ponerse a cocinar.
Había pocos vecinos caminando en ese momento por el pueblo, pero teniendo en cuenta lo ocurrido y que aún era reciente, no era de extrañar. No sabía si a Lucas se le daba bien cocinar o no, pero estaba seguro de que Silya tendría cosas aún de las que hablar con él, asi que sin preguntar nada, simplemente me puse a prepararla yo, siguiendo las instrucciones que Wendy me había dado y sorprendentemente, quedó algo comestible.


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132 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jun 09, 2018 10:26 am

Isaro

Tras la cena en la que nos fuimos sintiendo cada vez más cómodos con la presencia de Ricca, nos quedamos un rato charlando en el sofá. Notaba que Scar hacía un esfuerzo por mantenerse despierta, parecía cansada tal vez por la concentración de juntar las piezas del jarrón con su hermana, o simplemente porque el día había sido complicado desde el principio de la mañana. 

No pude evitar sonreír con ternura al verla cabecear en el sofá luchando por seguir la conversación sin mucho éxito, -Cariño, deberías irte a dormir, mañana habrá tiempo de seguir hablando- le aseguré intentando convencerla de que fuera a descansar. Ya era algo tarde, y no había necesidad de mantener las apariencias con la familia, si tenía sueño solo tenía que irse a la cama no hacía falta que soportara una charla cotidiana que podíamos tener a la mañana siguiente. 



Silya

Lucas y yo estuvimos hablando gran cantidad de tiempo, bromeando sobre algunos temas antiguos, incluyendo mi corte de pelo de cuando los conocí, que aunque personalmente me gustaba, era muy molesto en la batalla ya que no me llegaba el pelo a una cola pero era suficientemente largo como para perder visión. Por eso preferí el pelo más largo, incluso si no lo atabas al ser largo sus movimientos eran menos rebeldes y más suaves. -Tú no cambiaste nunca ese corte de pelo- le respondí haciendo que se quejara asegurándome que durante un tiempo lo dejó crecer para que lo peinara igual que a Dasaria y a Haran, pues aunque este último era un chico tenía el pelo por los hombros, a la misma altura que su hermana, lo que dificultaba mucho su diferenciación cuando estaban de espaldas -¿Sabes? Haran se cortó el pelo, ahora lo tiene muy corto- me comentó haciendo volar mi imaginación, seguramente le quedaría muy bien a ese chico -Y Dasaria también- añadió risueño haciendo que me sorprendiera, no por que se lo cortara corto, sino porque fuera ella la que lo imitara a él... normalmente era al contrario -Siguen queriendo parecerse lo más posible- murmuré encariñada con aquellos recuerdos agridulces de una hermosa época de mi vida.

Como ni yo ni Lucas queríamos que Cain se sintiera fuera de lugar, le íbamos explicando quienes eran las personas de las que hablábamos y algunas de las aventuras más divertidas que tuvimos -Fueron buenos años- admití después de un tiempo. Jamás imaginé que podría volver a recordar esos días con unos ojos más alegres que tristes, pues la pérdida de los tres me dejó muy afectada, queriéndome olvidar de todos los buenos ratos que pasamos juntos. Me sentía más feliz que cuando Edahi me dijo la primera vez que me quería mucho, y eso era algo que jamás olvidaría. Al día siguiente teníamos que seguir yendo por el pueblo, por lo que comenté la idea de irnos a dormir, y tener de ese modo energías al levantarnos.


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133 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jun 09, 2018 10:57 am

[Cain]
Como bien supuse, tenían mcuhas cosas que contarse, y por más que intentasen que me metiera en la conversación, era complicado habla de algo de lo que no tenía ni idea, tan solo los nombres eran ya conocidos de las veces que Silya los había llamado en sueños. Por supuesto, no quería que se sintieran mal por hablar de sus cosas, asi que iba y venía por la casa, recogiendo un poco y acercándo cosas apra que Lucas pudiera dormir en el sofá. Me ocupé de la cena mientras ellos seguían en su mundo de cosas pasadas. Era bastante agradable ver que por fin Silya era capaz de pensar en ello sin entristecerse, asi que no era nadie para quitarle la emoción de volver a encontrarse con las personas que la hacían feliz.
-No nos quedan más sitios donde meter invitados -Le dije de broma cuando estuvieron un rato hablando de ellos. Un par de horas después de cenar, Silya sugirió que nos fueramos a dormir, aún les quedaba una buena cantidad de casas que visitar al día siguiente, pues aunque era un pueblo muy pequeño, habían estado el día entero subiendo y bajando.
-Mañana vamos a ir a cazar a la montaña de al lado
-Le dije a Silya levantandome del sofá para dejar a Lucas que se acomodase como pudiera -Vendré para comer, al menos eso creo -Como siempre, no estaba seguro de que terminasemos tal como teníamos pensado, pero sabiendo lo bien que se lo pasaba volando de un lado para otro quería que supiera por donde estaríamos, por si terminaban pronto y quería unirse.

[Ricca]
No conseguimos terminar con el jarrón ese día,no entendía cómo se había roto tanto, pero Annie había reaccionado de una forma un tanto extraña cuando pregunté por ello, por lo que decidí dejar correr el tema. Bastante antes de lo que yo pensaba, mi hermana empezó a cabecear, claramente con sueño pero sin querer dormir. Se negó un par de veces, dándole la mano a Isaro como si estuviera muy segura de ello, pero en apenas media hora se había quedado totalmente dormida, apoyada en el hombro de su pareja.
-Se ha dormido -Le dije cuando por fin me di cuenta, ayudándolo a llevarla a la habitación. Se removió un poco, acurrucandose contra la almohada y murmurando algo que no entendí. No quería molestarla después, asi que decidí cambiarme mientras Isaro la tumbaba bien y busqué entre los cajones de la cómoda. Estaba mirandolos de reojo, notando que Annie se había despertado y le murmuraba algo a Isaro, seguramente dándole las buenas noches o alguna cosa similar. Al sacar uno de los pijamas de mi hermana, un ruido sordo me hizo mirar al suelo. Lo cogí y salí al salón, esperando mientras comprobaba lo que era.
Dejé la ropa de dormir en un borde del sofá y me centré en la caja, abriendola con cuidado. No pude evitar un ruido de sorpresa, en el interior encontré un par de anillos preciosos aunque un poco simples. Me quedé mirandolos hasta que me di cuenta de que Isaro había salido ya de la habitación.
-¿Y esto? -Le pregunté conteniendo mi emoción -¿Vas a pedirle que se case contigo? -Eso quería verlo, en parte por que seguro que Marie Anne lo estropearía de alguna forma y por otro lado sabiendo de sobra que eso haría feliz a ambos.


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134 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jun 09, 2018 4:08 pm

Isaro

Scar fue tan cabezota que al final se durmió sobre mí, ya había pasado en alguna otra ocasión, por lo que solo pude aceptarlo y encargarme de llevarla a la habitación para que estuviera en un lugar más cómodo que mi hombro. Una vez en la cama la arropé bien, escuchando como me llamaba en sueños -Estoy aquí- le susurré acariciándole el pelo, ella entreabrió los ojos todavía medio dormida y me pidió que durmiera con ella. Fui incapaz de negarme, pero al mismo tiempo incapaz de aceptarlo, por lo que le di un beso en la frente -Buenas noches, en un rato vendré a verte- le comenté en voz suave antes de salir de la habitación y entrecerrarle la puerta para que no se despertara con la luz o el ruido de fuera.

Al salir me encontré con Ricca que me miraba con unos ojos brillantes y me preguntaba por el objeto en su mano. En cuanto lo vi, una sonrisa triste se apareció en mi rostro -No, ya no- admití sentándome en el sitio de antes algo más derrotado que cuando salí del salón -Scar no querrá a un demonio tan patético que ni siquiera puede proteger a su pareja y a su futura hija- respondí mirando los anillos que tanto esfuerzo me había costado conseguir -Ninguno de los dos se había planteado formar una familia juntos... era muy pronto para ello. Sabía que todo había sido prematuro, pero no quería que Scar se sintiera insegura- seguí contándole la historia, tal vez debido al cansancio o tal vez debido a que éramos familia, pero creí que se merecía saberlo -Quería que supiera que siempre estaría para cuidarla a ella y a Clarisse... pero incluso antes de prometérselo ya la defraudé... ¿Cómo podría pedirle ahora que se case con alguien así? Eso sería arruinarle la vida- Debido a que abrí el cajón de las emociones pude notar que los bordes de mis ojos estaban humedeciéndose. No podía llorar justo en ese momento, me había decidio por ser fuerte, por ayudar a Scar... las lágrimas no solucionaban nada. Me sequé los ojos e intenté dibujar una sonrisa en mi rostro -Eres tan cotilla como Scar- le comenté a Ricca bromeando un poco, recordando la vez que Scar encontró mis dibujos o la vez que creía que tenía algo con Mikka... aunque más que cotilla lo descubría por casualidad, igual que Ricca.



Silya

Me levanté también, para dejar a Lucas listo para irse a dormir, que como siempre, tenía la manía de dormir con las alas plegadas, cosa que en un sofá le facilitaría mucho el movimiento. -Entonces te tendremos la comida preparada- le respondí con una gran sonrisa, las comidas de Lucas eran muy buenas, por eso él y Haran se encargaban de la alimentación de los cuatro. -Buenas noches Lucas- me despedí para ir hasta mi habitación sin ser capaz de ver la mirada de frustración e impotencia que surgía en su rostro -Buenas noches- murmuró en respuesta antes de tumbarse en el sofá con un largo suspiro.

Estando inconsciente de la situación, me cambié de ropa y me tumbé en la cama dedicándole una gran sonrisa a Cain -¿A que es un gran chico?- le pregunté feliz de ver la buena relación que tenían -Solo por el pueblo ya ha hecho tanto...- añadí acercándome a él cuando se tumbó y escondiéndome en su pecho -Me alivia ver que os lleváis bien, me preocupaba que mi novio y uno de mis mejores amigos no se quisieran ver las caras- la primera vez que se encontraron no empezó muy bien, aunque sí acabó con un apretón de manos, sentía de todos modos que eso fue más conflicto que armonía entre ambos aquel día en el cielo. Levanté un poco mi rostro para mirarlo a los ojos -Te quiero- admití antes de darle un beso de buenas noches, realmente se esforzaba mucho por conocer a mis amigos y se lo agradecía desde el fondo de mi corazón.


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135 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Jun 10, 2018 7:23 am

[Cain]
No hacía falta ver la cara de Lucas para saber que el suspiro de resignación se debía a que Silya al final se venía conmigo a dormir. Era lo que yo quería, sin duda, pero no podía evitar sentirme mal por él pues sabía lo que estaba pasando, aunque no pensaba decir nada ese día, quizás la siguiente noche le preguntase si prefería quedarse hablando en vez de dormir.
Por su parte, Silya estaba muy sonriente, seguramente sin enterarse de nada de lo que estaba pasando. No contesté nada, asumiendo que no era una pregunta y empecé a cambiarme.
-Me parece que no lo hace solo por el pueblo -Le dije cuando comentó que había hecho mucho por el pueblo. Admitió que le agradaba ver que nos llevabamos bien, pues temía que no fuera así. Debería haberle dicho lo que ocurría realmente, no es que nos llevasemos mal pero tampoco eramos los mejores amigos. Sin embargo, su mirada ilusionada y brillante me impidió contarle nada, era imposible sacarla de su mundo.
-Yo también te quiero -Le contesté, devolviendole el beso -. Tú estas viviendo aqui sin quejarte, es obvio que quiero conocer a las personas que te hacen feliz, ¿no crees? -Le dije, jugando con su pelo. Hablaba en voz no muy alta, no quería molestar a Lucas, aunque tampoco sabía si era capaz de escucharme. Su respuesta de hizo sonrojarme un poco y reirme, dandole un beso de nuevo. Me habría gustado seguir hablando con ella, pero además de que tendría que irme bastante pronto, seguramente estaba cansada, asi que simplemente estuve acariciandole la cabeza y jugando con su pelo hasta que se quedó dormida.

[Ricca]
Esperaba ver como se sonrojaba, pero Isaro sonrió triste cuando vio la caja con los anillos. Me dijo que ya no iba a pedirselo, asi que me senté a su lado en el sofá, escuchando lo que me decía. Una vez comenzó, parecía que todo lo que tenía que decir salió por si mismo, sin que lo pudiera evitar, incluso pude ver como algunas lágrimas se escapaban de su control. Con una sonrisa muy mal fingida me acusó de ser tan cotilla como mi hermana. Puse mala cara a que me comparase con ella, pero decidí aguantarme el reproche, no parecía el momento adecuado. Cerré la cajita con los anillos después de mirarlos un poco y se la tendí.
-Sinceramente, nunca pensé que mi hermana fuera a enamorarse de alguien hasta el punto de como lo está por ti -Dije, suspirando, quería algo igual a ellos, pero sin todos los sacrificios que habían tenido que hacer -Es terca, cabezota, borde y se pone muy insoportable la mayoria de las veces -Era una descripción bastante exacta de su personalidad, además de otros adjetivos que me había escondido -Desde pequeña si no quería algo simplemente lo rechazaba de forma directa, se apartaba de ello o lo rompía -Le expliqué, recordando el muñeco que tanto me gustaba con el que la había asustado y que acabó destrozado cuando volvió a encontrarlo. Quería animarle, asi que le di la caja de los anillos y se la puse en las manos, pretandoselas un poco para que recuperase el ánimo -Estoy segura de que si no quisiera estar contigo o no confiase en ti lo sabrías, ella no es de las que se quedan donde no quiere -Le di un beso en la mejilla, sin más intención que la de animarlo. Las cosas estaban muy complicadas para ellos, asi que esperaba poder ayudar un poco.
-Puede que no confieis en mi por lo que pasó -Le dije, sabiendo de sobra que me había cavado yo sola mi tumba -, pero no creo que Marie Anne te culpe de nada, más bien creo que se culpa a si misma -
Al menos de eso estaba completamente segura. Volví a abrirle la caja  de los anillos y saqué el que suponía que era de mi hermana -Creo que esto podría ser una forma de que volviera a sonreir, asi le demostrarias que pase lo que pase, sea bueno o malo, estarás para apoyarla -No estaba muy segura de si me estaba explicando o tan solo decía cosas sin sentido para él. Asi que lo dejé con sus pensamientos para ir a cambiarme al baño.


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136 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Jun 11, 2018 2:48 pm

Isaro

Ricca no dudó en devolverme la caja que cogió de mis cajones, comentando que Scar estaba muy enamorada de mí y aunque lo dudaba escuché lo que tenía que decirme. Era cierto que era una cabezota, pero jamás fue alguien insoportable, tampoco me pareció que rechazara lo que no le gustaba porque siempre se comía las verduras que no le agradaban demasiado aunque fuera con mala cara. Sus palabras intentaban animarme al igual que sus gestos de apoyo como el beso en la mejilla y volverme a mostrar uno de los anillos. No pude responder antes de que se marchara, pero había cosas en mi cabeza que distaban mucho de sus comentarios "Quizás si estuviera como siempre ya me hubiera rechazado..." pensé mirando los anillos, era evidente que Scar no era la misma, y lo más probable fue que necesitase compañía más que una pareja por lo que cualquiera podría tener el lugar que yo tenía. No era como Ricca pensaba, realmente solo era necesario por mi utilidad, posiblemente sería desechado una vez ella recuperara su felicidad, era por eso que no podía pedirle que se casase conmigo, ya que cuando todo acabase tal vez encontraría a un chico mejor que yo... aunque eso en realidad era muy fácil de encontrar.

Ya sabía que Scar se culpaba a sí misma, pero jamás había tenido la culpa de lo sucedido, y sabía que cuando se diera cuenta de ello encontraría al verdadero culpable justo al otro lado de la cama. Jamás me perdonaría el haber dejado sola a Scar sabiendo que estaba embarazada, solo por un par de estúpidos anillos. Deseaba volver atrás y quedarme ese día, habría sido feliz protegiendo a mis chicas incluso si moría en el proceso... mientras ellas hubieran estado a salvo, nada me habría importado más. Suspiré volviendo a cerrar la caja y llevándola al estudio de dibujo, allí estaría menos a la vista -No puedo darle ese anillo- me murmuré a mi mismo, ya le había demostrado que no era capaz de estar para apoyarla, un anillo no valía más que todas las acciones anteriores.



Silya

Las palabras de Cain me hicieron sonreír -Este es tu hogar, yo también debo apreciarlo- le aseguré antes de caer dormida. Una sensación agradable recorrió mi cuerpo, el viento matutino hacía a cualquiera suspirar, y el amanecer estaba realmente hermoso. -¡Chicos, es hora de despertarse!- los llamé viendo como una manta tras otra se levantaba mostrando muchas caras adormiladas y llenas de arena del desierto. Tuvieron que pedirme ayuda para quitarse con mi magia todos los granos de arena que tenían por todo el cuerpo y cabeza -Propongo que mañana vigile Haran y cree una barrera- dije bostezando, me había tocado la noche entera de vigilancia así que estaba algo cansada, aunque podía soportarlo. Sin darme cuenta de cuando cambió, llegamos al oasis donde nos refugiaríamos, sin embargo yo tenía que llevar a cabo una misión de ataque en solitario con la ayuda de las tácticas y las rutas de escape que Lucas me creó -Antes de que se ponga el sol estaré aquí- les aseguré con una sonrisa, eligiendo lo que quería para cenar... Pero esto nunca llegó a pasar, a la vuelta, sus cabezas estaban empaladas en las lanzas enemigas, había tanta sangre, sus cuerpos medio desmembrados estaban atrayendo a los carroñeros del desierto... Todos estaban muertos -Dasaria... Haran... Lucas...- murmuré en shock. Nonono, él no podía estar muerto. -¡Lucas!- grité con lágrimas en los ojos. 

Abrí los ojos encontrándome con la habitación que tanto conocía, y sin esperar a calmar mis sentimientos salí corriendo hacia el salón donde me encontré a Lucas durmiendo en el sofá -Lucas- lo llamé gimoteando, el tono lloroso que usé puso en alerta al pobre ángel que se incorporó justo a tiempo para abrazarme, pues yo ya me había lanzado hacia él -Soñé que estabas muerto... todos muertos- sollocé enterrándome en su pecho -Estoy aquí- me susurró apretando el abrazo y acariciándome con dulzura la espalda -Lo siento mucho- añadió conforme iba consolándome -Realmente lamento todo lo ocurrido, jamás fue mi intención abandonarte- sus suaves palabras y su continua caricia en mi espalda lograron que me fuera calmándome poco a poco -Si hubiera podido nunca me habría ido de tu lado- admitió poco antes de que mi calma se convirtiera de nuevo en sueño, lo único que esta vez tan solo había paz en un prado donde la brisa soplaba y todos reían cálidamente... los ya fallecidos y los aún vivos disfrutaban de una merienda juntos.



Lucas

Verla llorar desconsoladamente hizo que mi corazón se rompiera en pedazos, no había podido hacer nada para avisarla de nuestra repentina marcha, ni estaba enterado del tipo de ilusión tan siniestra que le mostraron. El no poderle contar la verdad de lo sucedido me hacía sufrir más que el que hubiera encontrado a alguien a quien amar. Si estuviera en mis manos habría contactado con ella y le habría explicado todo al poco, si hubiera hecho eso ella me habría perdonado y habría podido mantenerla a mi lado como antes. "Te quiero" le dije en mi mente una vez la vi de nuevo tranquila recostada en mi pecho durmiendo plácidamente. 

A pesar de que quería quedármela allí toda la noche, seguía siendo una persona a la que yo mismo regañaba por ser demasiado suave "Hasta que no se lo diga no se dará cuenta" ya lo sabía, después de tantos años era más que evidente que así era ella. Con una parte de mi mente resistiéndose y la otra sabiendo lo que era más correcto, la cargué con cuidado en mis brazos, manteniendo su cabeza en mi pecho, y la llevé hasta la habitación donde Cain la esperaba despierto -Lo siento- me disculpé con sinceridad mientras me acercaba a la cama con Silya en brazos -Quiero recuperarla... pero no así- odiaba las personas que ocultaban sus verdaderas intenciones, por lo que yo nunca le oculté a Cain lo que yo deseaba, y tampoco deseaba actuar sin que él lo supiera, pues por más que amara a Silya comprendía mi propia situación, causando mi interior volviera a estar en conflicto sobre como actuar para que me amara otra vez. La dejé con cuidado sobre la cama y le acaricié una última vez el pelo antes de decidir que era mejor volver al sofá, estar allí solo empeoraría mi humor ya apenado por la situación.



Última edición por clea el Mar Jun 12, 2018 2:44 pm, editado 1 vez


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137 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Jun 11, 2018 3:27 pm

[Cain]
Estaba totalmente dormido desde hacía rato cuando el grito de Silya me despertó. La miré pensando que algo malo había ocurrido cuando ella salió corriendo de la habitación. Iba a levantarme cuando escuché lo que sucedía fuera, bastante mejor ya que el susto me había hecho sacar las orejas de lobo para estar alerta. Bostecé y me quedé sentado, escuchando lo que Silya le decía a Lucas. Era evidente que el trauma que le había provocado aquello no se iría tan fácilmente como para no tener más pesadillas, era una suerte que hubiera decidido dejar que durmiera en casa. Odiaba oirla llorar, pero no era el momento de interrumpirles, Silya necesitaba calmarse y ver que todo estaba bien, separandolos no iba a hacer nada, ni serviría para sentirme mejor, ya que no era a mi al que buscaba en ese momento. Me rasqué la oreja, molesto, quería tranquilizarla, pero era cosa de Lucas. No tardé en escuchar que su respiración pasaba de ser apresurada a regular y tranquila, como si se hubiera dormido. Para confirmar lo que suponía, Lucas no tardó en traerla a la habitación.
-Lo siento -Me iba a levantar por si necesitaba ayuda, pero por supuesto fue innecesario -Quiero recuperarla... pero no así -Suspiré, entendía perfectamente lo que se sentía, igual que él, mi situación había sido similar en el tiempo que creí que Isaro era su pareja. Me pasé la mano por el pelo, molesto por ser idiota, y me levanté, agitando la cola.
-Duerme con ella -Le dije, bostezando de nuevo, acercándome a Silya-. No pienses que yo no pelearé por ella, no voy a dejar que nadie le haga daño o la aparte de mi, pero tampoco quiero apartarla de las personas que hacen que sonría -Moví las orejas al escuchar en el exterior los pasos de un zorro salvaje -Venga, antes de que cambie de opinión -Le insistí agitando la mano para que se apresurase. Le di un beso a Silya en la cabeza antes de incorporarme y taparla bien, decidiendome a irme antes de realmente cambiar de opinión y echar al ángel de nuevo al sofá -Hasta mañana -Le di un último beso a mi preciosa novia y me fui al salón a tumbarme en el sofá, procurando dormirme sin prestar atención a la habitación.


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138 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Jun 12, 2018 3:19 pm

Lucas

Me paré en seco al escuchar las palabras de Cain... ¿Realmente me había dicho que durmiera con Silya? No parecía estar bromeando y menos cuando admitió que seguiría peleando por mantenerla a su lado. Me era imposible odiar a una persona que hacía tanto por la felicidad de Silya, su forma de ser hizo que me empezara a caer mejor. Incluso algunos ángeles los prefería tener más lejos, como era el caso de Tefael al cual admiraba por su capacidad de unir ambas magias pero con el que no querría tener que pelear ni por una chica, ni por nada. -Gracias- le agradecí con seriedad aceptando su oferta sin pensármelo más de dos veces.

Debido a su amabilidad decidí no aprovechar esa maravillosa situación y dedicarme a mirar su rostro y su figura mientras dormía plácidamente al lado mío como lo había hecho tantas veces hacía muchos años ya. Extendí mi brazo y le acaricié con suavidad su cabeza, dormía de una manera tan profunda que me sorprendía lo indefensa que llegaba a estar ante ataques enemigos "No, no es eso" miré recordando la diferencia de sueño que tenía dependiendo de dónde y con quién nos encontráramos. Silya veía esa casa como un lugar seguro, y a las personas de su interior como gente que no solo no le haría daño, sino que la protegería si fuese necesario "Encontraste un sitio maravilloso donde por fin puedes descansar sin miedo" sabía por algunos informes que durante su vida había estado bajo ataques constantes y con compañías poco fiables. Pero aquellas personas deseaban su felicidad tanto como yo, ellos no podían tener malas ideas contra mi dulce Silya.

A la mañana siguiente me desperté con un beso en los labios -Buenos días Ca... ¿Lucas?- la somnolienta Silya me miraba desconcertada pero no desagradada por lo que encontró. No sabía como había acabado entre mis brazos, pero estaba claro que mi cuerpo recordaba las noches abrazado a ella y no dudó en volver a usar sus memorias "Porqué tiene que ser tan pura" me quejé cuando me dieron ganas de devolverle el beso que contuve en mis labios -Buenos días, es hora de levantarse... yo me encargaré del desayuno- le comenté soltándola de mi abrazo y dejando que se vistiera con una ropa distinta si quería mientras yo me encargaba de cocinar algo para todos. No quería ser un invitado que no hacía nada por ayudar, después de todo estaba recibiendo más hospitalidad por parte de Cain de la que jamás creí posible en cualquier persona enamorada.


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139 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Jun 13, 2018 7:14 am

[Cain]
Un ruido en el exterior de la casa me despertó. Agradeci a mi yo nocturno no haber acabado tirado en el suelo, ya que el sofá aunque no era incómodo, comparado con la cama era bastante estrecho. Me levanté un poco deshorientado y fui a lavarme la cara para espabilarme del todo antes de vestirme y desayunar. Procuré no hacer ruido en la habitación al coger la ropa, cosa que debí conseguir ya que ninguno de los dos se molestó por mi presencia.
Ya que no quedaba mucha, dejé la mermelada de albaricoque para que Silya desayunase ese día, tendría que preguntar si a alguien le sobraba algun bote para ella. Después de desayunar, salí en silencio de la casa y me encontré que Zahán estaba despidiendose de Ariel, que debería haber venido con nosotros pero parecía estar herida en la mano.
-Buenos días, cielo -Me saludó con una deslumbrante sonrisa. A su lado, su marido, tenía cara de sueño y ganas de quemar el mundo, tan solo saludó con un pequeño gesto -Te dije que no hacía falta que vinieras, Zahán -Le dijo con una sonrisa. Era obvio que estaba completamente encantada de que hubiera decidido sustituirla y se mantuvo allí hasta que nos fuimos.
El camino fue silencioso, era largo y todos teníamos sueño, el cual no desapareció hasta casi llegar allí. Presté atención a los alrededores pero no era capaz de escuchar absolutamente nada, tan solo algunos pájaros en las ramas de los árboles. Tras planear dónde encontrarnos más tarde y los avisos pertinentes en caso de ataque o similares, nos dividimos por la mitad, dispuestos a cubrir más terreno de esta forma.
La mañana parecía increíblemente aburrida, siendo la única presa que vimos un huidizo conejo que dejamos escapar por ser bastante joven. Suspiré, a ese paso no llegaría a comer a casa, tendríamos que pasar la tarde también cazando. Un ruido me alertó y me levanté del árbol donde estaba apoyado. Mis dos compañeros también se pusieron en guardia, preparando sus armas para la caza. Un jabalí, que supusimos que era hembra por la pequeña prole que iba a su lado, cruzó por delante nuestro. Parecía estar huyendo de algo, pero nos vio y se quedó quieta, como si calculase si merecía la pena atacarnos o seguir huyendo. Ninguno de nosotros se movió, y la hembra continuó su rápido caminar alejandose de nosotros. Decidimos ponernos en marcha de nuevo, alejándonos más de la aldea en busca de algún animal que llevar a la aldea, preguntándonos si el otro grupo había conseguido algo.

Continuamos andando durante unas horas más y solo cargábamos con un par de conejos cuando empecé a sentir que había más personas que nosotros en el bosque. Avisé a mis compañeros para dar la vuelta, lo mejor era alejarnos del lugar, siempre podíamos volver más tarde o incluso comer pescado.
Las horas seguían pasando y seguíamos sin nada más. Por más que esa montaña debería estar más llena de vida que la nuestra, apenas se veían animales, seguramente debido a las temperaturas invernales. Mucho antes de lo que esperaba, encontramos algo que nos sorprendió. Un oso pardo, enorme y hambriento se quedó mirándonos unos metros por delante. Suspiré.
-No tenemos nada mejor -Pese a que mis compañeros no estaban muy seguros de que atacar a un oso fuera buena idea, pero también se daban cuenta de que con dos conejos no podía comer toda la aldea. Antes de poder planear nada, el animal se tiró contra nosotros, dándome un zarpazo de frente que no pude esquivar. Por suerte, la falta de alimento hacía que estuviera algo más débil de lo debido y no nos fue complicado reducirlo entre los tres, pese a que tuve que semitransformarme para mantenerlo quieto y poder matarlo sin que sufriera demasiado.
Por supuesto, la pelea me dejó agotado, tanto luchar contra él como no terminar de cambiar de forma y la caminata que llevabamos, asi que me ofrecí a volver con las presas y asi que ellos pudieran continuar. Mi idea fue rechazada y avisamos al otro grupo para volver. Ellos habían capturado una cabra muy muy delgada, casi seguro perdída de los pastores locales.
-Estaba subida a una zona de piedras -Tenía una pata herida y apenas era capaz de caminar, pero Zahán, en su capacidad de querer salvar cualquier ser vivo que le fuera posible, la cargaba con delicadeza, asegurando que podíamos comprar un par de hembras más y tal vez un macho para poder tener leche y carne. No parecía demasiado vieja, pero para eso primero tendría que recuperarse, pese a que lo que nos hizo llevárnosla definitivamente fue que Zahán se negaba en rotundo a matarla o abandonarla. El peso del oso estaba mermando mis energías, asi que se quedaron ellos despiezándolo mientras yo volvía a casa queriendo curarme y descansar un poco.

[Wendy]
Había dormido un poco mal sin razón aparente, asi que en cuanto me desperté, mantuve mi mente distraída haciendo cosas que se me ocurrían sobre la marcha. Avisé a Edahi de que me iba a llevarles cosas a Sessy y Silya y después a casa de Scar, pues quería comprobar si necesitaban algo. Tras eso, recogí las cosas y me fui. Parecía que en la casa habían madrugado, pues cuando llegué escuchaba dentro movimiento. Llamé a la puerta y esperé a que me abrieran.


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140 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Jun 15, 2018 5:06 am

Silya

Nos levantamos de la cama poco después de despertarnos, yo me desperecé gatunamente mientras miraba a mi alrededor. Cain ya debía de haberse ido a cazar tal y como me avisó el día anterior. Por nuestra parte nos fuimos a la cocina para preparar el desayuno, del que por insistencia se encargó. Me puso mermelada de albaricoque avisándome de que debía de conseguir más porque ya no quedaba. El por otro lado se hizo una tortilla -Sigues desayunando huevos- le comenté al ver no solo su habilidad para cocinarlos, sino su cara de felicidad al hacerlo.

Desayunamos juntos hablando de muchos temas -¿Y Tefael? ¿Qué fue de él?- su pregunta me hizo sonreír cálidamente -Él también está viviendo en el pueblo, está con su pareja disfrutando del tiempo... ya sentó la cabeza- no es que me desagradara su antigua forma de ser, hacía lo que quería, cuando quería y porque quería, pero verlo enamorado, atento y al mismo tiempo rebosante de felicidad, me hizo ver cuánto se había perdido hasta entonces. Mis palabras sorprendieron a Lucas que me miró con extrañeza, él lo había conocido por lo que no le cabía en la cabeza lo que le estaba diciendo.

Fue después de desayunar, mientras nos encargábamos de ordenar un poco la casa cuando la puerta sonó. Era Wendy, traía algunas frutas, infusiones y condimentos. La dejamos pasar un rato mientras me preparaba para salir, era hora de visitar la casa de Scar para darle a conocer la barrera que estaba apunto de crearse para tenerlos a todos a salvo. Al llegar allí fue Isaro quien nos abrió, al parecer las dos hermanas seguían durmiendo, aunque en breve se levantarían cuando terminara de preparar los desayunos de los tres.


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141 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Jun 15, 2018 5:46 am

[Ricca]
Me desperté cuando tocaron a la puerta. Annie seguía durmiendo a mi lado en la misma posición en la que Isaro la había dejado, abrazando un peluche de pez que no tenía muy claro cómo había llegado hasta allí. Me iba a vestir cuando me fijé que mi ropa y la bolsa estaban húmedas.
-Puaj... -Pensé, seguro que el maldito perro se mi hermana se había meado por la noche, estaba todo lleno de pelos, apestoso y mojado, asi que después de maldecir en voz baja, fui al armario a buscar algo de su ropa. No tenía vestidos, para variar, todo era ropa demasiado "ella", pero que me tuve que poner pese a su mal gusto. Me arreglé un poco el pelo con las manos después de vestirme y me miré al pequeño espejo de mano que tenía, estar allí no me ayudaba en nada, necesitaba una buena ducha con agua caliente y las sales de la vecina para volver a sentirme limpia, pero tenía que callarme, esta vez no era yo la prioridad. Salí de la habitación, encontrándome con personas que no conocía. Isaro estaba en la cocina por lo que podía escuchar. Plegué las alas para no golpear nada, pues la casa era increíblemente estrecha.
-Buenos días -Dije dubitativa, sin saber bien quienes eran o qué hacían en la casa. Sin muchas florituras, ambos me devolvieron el saludo, probablemente también pensando lo mismo que yo, excepto la amiga de mi hermana que sonrió ampliamente. Me disponía a ir a la cocina a saludar a mi cuñado cuando de repente fue él el que salió con un plato de desayuno. Me había interrumpido la huida, pero al menos lo que supuse que era para mi tenía un pinta increíble.
-¡Gracias! -Exclamé, dandole un beso en la mejilla y sonriendole -Por cierto, el perro de Annie se ha meado en mi bolsa -Le dije, sin querer empezar mal el día pero necesitaba mi ropa, no podía seguir vistiendo con la de mi hermana, aunque debía aceptar que era bastante cómoda y... puestos a destrozarla en aquel lugar tan rural, mejor que fuera la suya.


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142 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Jun 15, 2018 7:19 pm

Isaro

Al escuchar el saludo de Ricca, supe que se había levantado, por lo que le llevé el desayuno que ya le había preparado algo que pareció alegrarle mucho. Sus palabras me extrañaron -¿Ocho?- miré extrañado a Ricca, él nunca había hecho cosas así desde que lo conocía -Tal vez se encuentre mal...- murmuré algo preocupado, no podía entenderme con los caninos, necesitaría a Cain para que me dijera qué le pasaba. -Tranquila yo me encargaré de limpiarlo todo- le confirmé para que su buen humor no descendiera, sin embargo la sonrisa de Silya habló antes que ella -Yo me puedo encargar, con magia será más rápido- comentó intentando hacer que tuviera confianza, cosa que solo me hizo sonreír -No me gusta que uses la magia para cosas cotidianas... tienes tal cantidad que no puedes controlarla- le respondí negándome rotundamente a esa idea -Ya sabes lo que pasa cuando usas la magia en la cocina, me da miedo que sea igual con la ropa- añadí haciendo que su alegría inicial decayera -Vamos, tu tienes muchos puntos buenos, pero controlar tu fuerza no es una de ellas... Recuerda cuando intentaste arreglar lo que hicimos en la habitación- le comenté recordando como intentó arreglar la cama coja con magia y la dejó mucho peor teniendo que recurrir a lijar manualmente las patas para igualarlas todas. La tomé de las manos para que levantara la mirada y le volví a sonreír esperando poder mejorar lo que mis palabras habían dicho duramente -Ambos sabemos que se te da mejor lo físico que lo mágico- le dije con cariño. Tanto la caza, como bailar o las manualidades se le daban de maravilla, tenía grandes habilidades en multitud de cosas distintas y quería hacérselo saber. 

Mientras hablaba con Silya la cara de Lucas se volvía más antiestética, no sabía porqué era aquello así que una vez me percaté de ello lo miré con preocupación -¿Te encuentras bien?- le pregunté consiguiendo que suspirara y asintiera -Tan solo me di cuenta de que tengo un obstáculo más grande que Cain- me contestó sin tener ni idea de qué era a lo que se refería pero notando que no tenía nada que ver conmigo -Me encargaré yo de lo del perro- añadió segundos después dejándome más tranquilo de que Ricca tendría su ropa en poco tiempo por si le resultaba incómoda la de Scar. Estuvimos hablando un rato más cuando recordé lo que habíamos hablado Silya y yo días antes sobre los zapatos -Podemos aprovechar hoy que no está Cain- le informé. Desde el incidente jamás me llegué a poner los zapatos que Zahán y los demás me regalaron, e iba siendo hora de probarlos, sin embargo necesitaba comprobar que realmente no me aislaban del suelo, así no acumularía energía ni volvería a electrocutar a nadie. También teníamos que hablar de un regalo que ella tenía para él desde que se había encontrado con Alana, pero que siempre se le olvidaba dárselo o no encontraba un momento apropiado... por lo que debería de practicar conmigo. -Silya, ¿Cain esta bien con esto?- le preguntó a lo que nos miramos mutuamente, seguramente se refería a la amistad tan íntima que teníamos -Ya es acostumbrado- al principio solía poner un rostro extraño, pero ya ni se inmutaba, seguramente se dio cuenta de que todos necesitábamos a una persona a la que contar tus problemas sin que esta te juzgara por ellos. Y para mí, Silya era esa persona.


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143 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jun 16, 2018 6:08 am

[Ricca]
Isaro enseguida se ofreció a ocuparse de mi ropa, extrañado de la conducta del animal. Antes de que pudiera hacer nada, una chica que estaba allí, a la que no conocía, de pelo rubio, se emocionó, queriendo ayudarme ella, pero la conversación, te empezó a tener un tono extraño, derivó en que ella sabía hacer mejor cosas físicas que mágicas. Miré al chico que la acompañaba, que parecía tan sorprendido como yo. La única que actuaba con normalidad era la amiga de Annie, Wendy. La conversación entre Isaro y la que el otro chico llamó como Silya se fue volviendo poco a poco más rara, haciendo que comenzase a creer que había algo allí que no estaba comprendiendo.
-¿Y mi hermana? -Pregunté justo después de él, sin saber si ella estaba al corriente de todo aquello. No era que me importase demasiado en una situación habitual, pero por como estaban las cosas, tener una aventura de esa forma me parecía muy irrespetuoso por parte de Isaro. En ese momento, la puerta de la habitación se abrió y Marie Anne, ignorando a todos los que había en el salón, fue directa a abrazar a Isaro. Aún parecía adormilada y la escuché murmurar algo que no entendí, pero que casi seguro que su pareja sí.
-Annie, tienes visita -Le dije, viendo los modales pueblerinos que se le estaban quedando. Ella se giró a mirarme, sin soltar a Isaro, miró a Wendy, a Silya y al otro chico. Noté como se tensaba ligeramente al verlo, por lo que supuse que Silya era conocida suya. Después, miró a Isaro, probablemente esperando una explicación.


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144 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Jun 16, 2018 12:55 pm

Silya

La pregunta de la hermana de Scar me dejó tan confundida como la de Lucas, sobre todo porque Cain estaba acostumbrado, pero Scar nunca mostró signos de sorpresa. Siempre había aceptado mi amistad con Isaro. Él también la miró con algo de duda, sin saber qué debía responder. Sin embargo no hizo falta hacerlo porque ella misma salió del dormitorio y lo abrazó -Buenos días- le respondió Isaro devolviéndole el abrazo y acariciando su cabeza que estaba algo despeinada debido a la almohada. Las palabras de la hermana de Scar hicieron que Isaro frunciera el ceño, más que por las palabras por el tono que usó -Las visitas siempre pueden esperar- le respondió él dejando claro que no le importaba echarnos a todos de la casa si Scar no quería visitas -Ciertamente podemos venir en cualquier otro momento si este es inoportuno- admití dándole la razón a Isaro. Todos los que sabíamos de su situación comprendíamos que no podíamos ofendernos por lo que decidieran, ya que lo primero era que volvieran todos a la normalidad... y en esa casa había de todo menos normalidad, ya que el tímido y asustadizo era Isaro y la fuerte y persistente era Scar.

-Han venido para hablar de algo importante- le comentó con voz suave y acogedora antes de darle un beso en la frente -Vamos a la cocina a coger tu desayuno, Wendy y Silya pueden esperar un rato hasta que estés más despierta para hablarnos del asunto- le aseguró antes de cogerla de la mano y llevársela a la cocina, teniendo un intercambio de miradas con Wendy y conmigo en el que asentí para que supiera que era verdad. Miré a Lucas que suspiró, sentía que era de alivio, pero tal vez era por alguna otra cosa -Aprovecharé para limpiar el desastre de la habitación- respondió él dirigiéndose al lugar que ahora estaba vacío -Perdón por la intrusión, no nos hemos presentado todavía- Le dije a la hermana de Scar -Soy Silya, él es Lucas y ella Wendy- presenté a todos sintiendo que lo más probable es que conociera ya a Wendy -Eider ya me ha hablado de ti, Ricca ¿No era?- el día anterior Eider estuvo jugando conmigo durante mucho tiempo y lo más probable es que ahora estuviera con Edahi entre que sus padres volvían para recogerlo de casa de Wen.


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145 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Jun 17, 2018 5:47 am

[Ricca]
Como si fuera una niña pequeña, Annie tan solo siguió abrazando a Isaro mientras observaba a sus invitados de reojo, apoyandose en él, cerró los ojos, escuchando lo que le decía. Tan solo asintió cuando le recordó el desayuno y se fue bostezando detrás de él. No pude evitar poner mala cara y cruzarme de brazos, bien que estuviera siendo un momento muy dificil para ellos, pero no podía simplemente aislarse de todo lo que ocurría a su alrededor, por que eso no iba a arreglar nada.
-Aprovecharé para limpiar el desastre de la habitación -Me giré para agradecérselo, odiaría tener que irme vestida con ropa meada mucho más de lo que ya odiaba el olor de mis ropas al salir de esa casa. Después de que el chico se fue, la rubia, Silya, se disculpó por la visita.
-Oh, cierto, eres la pareja de Cain, ¿verdad? -Le dije con una sonrisa, acercándome para sentarme con ellas -A Wendy la conocía, aunque entonces era aún una niña -Le expliqué, sabiendo que se debían estar aburriendo y sintiendose dejadas de lado por la boba de mi hermana -Isaro me dijo que eres la hija de Tefael, que era el ex de mi hermana -Solté el aire como si me costase recordar esas cosas -Vaya lio -Me reí, plegando lo suficiente mis alas para no molestar a ninguna de las dos, ya que no tenía por costumbre mantenerlas ocultas -Vine en cuanto me enteré de lo ocurrido... bueno, más o menos, Isaro no me ha contado demasiado -Wendy tosió un poco, llamandonos la atención por alguna cosa. Cuando la miré, los ojos que habitualmente eran dulces y tímidos parecían estar echando fuego. Era un claro "cállate" pero no entendía porqué me amenazaba así, tenía todas las plumas erizadas y un escalofrío me recorrió la espalda.
-Pero bueno, hablemos de otra cosa -Me apresuré a cambiar de tema, suponiendo que mi hermana desayunaría en la cocina para no sociabilizar con sus amigos -¿Cómo llegaste a este pueblo tan.... escondido? -Quien decía escondido decía horrible, pequeño, desprovisto de comodidades, en mitad de la nada... Era concretamente el peor lugar para vivir y no entendía como una chica tan guapa como ella había acabado allí viviendo con un demonio que por más amable y simpático que fuera, dejaba mucho que desear en muchas de las cosas que consideraba mínimas para ser atractivo.


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146 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Jun 20, 2018 3:03 pm

Tefael

Estaba agotado físicamente, pero eso no era una excusa para vaguear. Cuando me desperté dejé a Cryp durmiendo un poco más mientras me vestía, ya teníamos todo listo para nuestra marcha, por lo que solo era necesario desayunar, recoger a Eider y marcharnos. Aunque a Scar le dije que nos despediríamos de los demás, en realidad no estaba en nuestros planes. Las despedidas preocupaban a las personas y tenían demasiados sentimientos negativos que Cryp podía no ser capaz de soportar. Era mejor que Eider con su alegría infantil de poder viajar con nosotros trajera de vuelta a mi amado. -Fiera, tienes que vestirte ya, hay que ir a recoger a Eider- le susurré. Lo había dejado dormir para que no me atacara otra vez al despertarse, sino tenía tiempo para ello, solía aguantarse hasta que la ocasión se presentara, y con Eider cerca eso lo limitaría bastante "Y pensar que antes era yo el que se quejaba de no tener intimidad cuando nuestro hijo dormía con nosotros" recordé divertido en cierta manera.

Le habíamos dicho a Eider que lo mantuviera en secreto, y como Edahi no leía la mente de los animales, era imposible que lo descubriera, por esa razón no me había importado dejarlo en la casa de Wendy. Seguramente desayunaría con ellos así que aprovecharíamos ese tiempo para desayunar nosotros y terminar de ordenar todo antes de irnos para viajar por el continente en busca de lugares pacíficos que traigan a Cryp de regreso.



Silya

Asentí tanto a su pregunta de si era la pareja de Cain como a su comentario de creer que era la hija de Tefael. Sonreí discretamente cuando admitió que era un lío "Pues solo sabe el principio" pensé comprendiendo que mi familia era realmente liosa y sintiendo que explicarlo sería peor que simplemente asentir... decir que en realidad él era mi primo pero me había cuidado desde que tenía memoria era demasiado complicado y largo. Wendy no tardó en callar a Ricca, pues aunque Scar no lo oyera, Isaro sí que lo hacía y era un tema realmente delicado y demasiado reciente. 

Su siguiente pregunta sí era algo más fácil de responder -Cain me trajo aquí después de una de mis misiones- le comenté recordando la primera vez que llegué allí, todo era precioso con gran cantidad de ajetreo y muchísimas sonrisas -Me encargo de liquidar almas oscuras, por lo que un sitio tan puro es un sueño para mí- todos en el pueblo eran personas dulces, amables y con un gran corazón. Era capaz de sentirme cómoda, no tenía la sensación de estar en peligro ni la intranquilidad de no conocer a los que había a mi alrededor. Me sabía el nombre de cada uno de los habitantes del pueblo y si algo les ocurría era capaz de ayudarlos siempre y cuando no fuera cocinar.


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147 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Jun 20, 2018 3:38 pm

[Ricca]
Definitivamente había algo extraño en todos cuanto vivían allí o al menos a los que les gustaba tanto. Tenía razón en que parecía un sitio tranquilo, pero eso no siempre era bueno. Apenas tenían nada, cuatro casas mal hechas y un barrizal en la parte que tenían como plaza.
-Supongo que cada uno tenemos un lugar en el que encajamos perfectamente -Le dije sonriendole, si ella quería vivir entre mugre y suciedad, yo no tenía nada en contra, pero me iría en cuanto pasasen un par de días o estuviera segura de que Annie se encontraba bien, lo que ocurriera antes.
-Cain recoge a todo el que se encuentra, que lástima que sea un demonio por que es muy mono -Dije, recordando que la noche anterior Isaro me había hablado un poco de algunas cosas sobre el pueblo. Wendy, que parecía de nuevo molesta conmigo, se levantó.
-Voy a ayudar a Lucas -Avisó antes de desaparecer de la habitación en la dirección que se había ido el ángel. no entendía qué ocurría, ella parecía la más dulce de todos y sin embargo esta vez estaba muy arisca.

[Scar]
Estaba muy distraída desayunando pese a que nada cruzaba mi mente. Tan solo el ruido que hacía masticando lo que me había preparado Isaro interrumpía mi silencio. Noté que estaba un poco incómodo y lo miré, quizás oía algo que yo no. Esperé pacientemente un poco, comprobando si mejoraba, pero esto no sucedió, realmente estaba distraído con algo. Quería distraerlo, pero no sabía bien cómo.
-¿No desayunas? -Le pregunté, antes de dejar de comer, recolocándome en la encimera donde me había sentado para que las alas no tirasen nada. Apoyé en plato sobre mis piernas, esperando que me explicase qué le ocurría.

[Crypthorn]
Me costó abrir los ojos incluso con las caricias de Tefael. No me importaba lo que estaba diciendome, aunque quizás no hablaba conmigo, simplemente tardé en reaccionar, lo suficiente para que bajara la guardia. Me incorporé y tiré de él a la cama de nuevo.
-Podemos dejarlo un poco allí -Aseguré, dándole un beso en la boca antes de descender muy suavemente por su cuello, que tenía marcas de algún mordisco del día anterior -No importa que salgamos más tarde -Cuando normalmente me habría molestado, tan solo me alteró más de lo que ya estaba y metí mis manos por su ropa sin esperar su respuesta.


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148 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Jun 22, 2018 7:19 pm

Silya

Sonreí cuando dijo que todos teníamos un lugar en el que encajábamos sin sentir el insulto que había tras esas palabras, sin embargo su segunda frase sí que hizo que arrugara el ceño -No deberías juzgar a alguien por su raza- le comenté, Cain era muy guapo independientemente de que fuera un humano, un ángel o un demonio -Ten presente que en este pueblo hay alrededor de cinco o seis demonios puros y solo dos ángeles puros, si alguno se molesta por tu comentario no sabría si seríamos capaces de calmarlo a tiempo- no quería que lo tomara como amenaza, pero sí quería que se diera cuenta de lo ofensivas que sonaban sus palabras incluso a alguien como yo que en multitud de ocasiones no me percataba de estos posibles insultos encubiertos.

Wendy ya se había ido a ayudar a Lucas enfadada seguramente de tener que escuchar a una chica tan bocazas que no sabía cuando debía de callarse para mantener el lugar más calmado -Actualmente todos estamos muy susceptibles por lo ocurrido, es mejor que cuides tus palabras- le dije antes de disculparme, no quería meterle miedo, pero Wendy y yo éramos las más tranquilas e incluso nosotras estábamos molestas... si fuera Cain o Edahi esto no acabaría con una sola sugerencia.



Isaro

Escuchaba lo que ocurría en el salón y no me gustaba demasiado, pero me mantuve en silencio sin saber si ir a calmar la situación o quedarme al lado de Scar y que se solucionara solo. En mi debate mental las palabras de mi pareja me sacaron del ensimismamiento haciendo que la mirase -Sí, ahora mismo- le aseguré cogiendo mi plato y empezando a cortar mi desayuno. Estaba a punto de explicarle la situación que había en el exterior cuando levanté la mirada y me la encontré sentada en la encimera, con su pijama y aquella postura no pude evitar dejar el plato a un lado y acercarme -Estás muy guapa esta mañana- le aseguré viendo su adormilada cara, su pelo algo enredado del que me encargaría más tarde y el olor que desprendía todos los días. Me acerqué a darle un suave beso en los labios, sin embargo una vez su desayuno también estuvo fuera de peligro, por primera vez en mucho tiempo el beso se intensificó. No me había dado cuenta de ello, hasta que Wendy entró en la cocina buscando una fregona y nos interrumpió. Al girarme pude ver que estaba enrojecida hasta los huesos, y al mismo tiempo con una sonrisa feliz, no me sentía avergonzado pero desde que estuve en el pueblo me explicaron lo que era la intimidad y aquellas cosas que podían incomodar a otros.

Tosí para disimular un poco al ver que Wendy no reaccionaba mucho, consiguiendo que se disculpara rápidamente y saliera de allí tras saber la ubicación de la fregona. Con aquella interferencia centré mis pensamientos y le acaricié con suavidad el cabello -Vamos a acabarnos los desayunos- le comenté con dulzura esperando que no se quedara sin comer por culpa de mi insensatez de impedirle desayunar "Para una vez que estaba alimentándose correctamente" pensé regañándome a mí mismo pues su nutrición era uno de mis principales problemas, ya que en multitud de ocasiones jugaba con la comida sin hambre forzándose a ello para contentarme. No entendía lo que había pasado por mi mente, y aunque me gustó la sensación de volver a sentir esos besos apasionados, no estaba seguro de que hubiera sido buena idea.



Tefael

Nada más despertarlo me arrepentí de ello. Cuando estaba pensando que no se despertaría, tiró de mí poniéndose encima mío -Podemos dejarlo un poco allí- me aseguró provocando que quisiera rodar los ojos pero conteniéndome a causa de sus besos. Quería negarme, sin embargo era incapaz de resistirme a cualquier deseo que él tuviera, además sentir que era deseado no ayudaba a que mi cuerpo se centrara en otra cosa. Cryp ya estaba desvestido, por lo que no tardó en empezar a quitarme la ropa a mí también. "Ya no puedo andar por ahí sin camiseta cuando Eider está en casa" recordé al ver la cantidad de mordeduras, y de marcas de otro tipo que recorrían toda mi espalda y torso. 

Sabiendo que ya no había escapatoria decidí que al menos debíamos de darnos la mayor prisa posible, ya que Eider estaría esperándonos desde que desayunó. Le agarré las manos deteniendo mi impulso de dejarlo seguir aquel recorrido que tanto disfrutaba -Sé lo que quiero de desayuno- le comenté con una sonrisa muy descarada girándome hasta acabar encima. Como ya no tenía ropa no me fue difícil encontrar lo que buscaba, lo miré a los ojos encontrando mucho calor en ellos y me relamí los labios -No me lo negarás ¿Verdad?- le pregunté sabiendo su respuesta solo por la sonrisa que se formaba en sus labios.



Diría que Isaro y Scar serían algo así, solo que con pijamas enteros:


Por si falta imaginación xDD


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149 Re: La guerra de los Mil Años Ayer a las 5:02 am

[Scar]
Me sentí un poco mal por sobresaltar a Isaro, debía estar prestando atención a algo importante y no quería molestarlo. Aunque cortó un poco de su desayuno, no pararecía tener hambre, pues enseguida cambió a otro tema, abandonando su plato. Ya menos adormilada, no pude evitar mirar a otro lado cuando me dijo que estaba guapa esa mañana, cosa que no comprendía si tenía el pelo todo revuelto, el pijama mal puesto y aún ni me había lavado la cara. Correspondí a su beso, apartando un poco el desayuno para poder acercarme bien sin miedo a mancharnos y apoyandome con suavidad en sus hombros. Noté que esa vez había algo diferente, Isaro tal vez no buscaba solo un beso y eso me aterrorizaba... en parte. Antes de poder comprenderme a mi misma, Isaro se separó y Wendy nos observaba desde la puerta. Sonriendo, se apresuró a disculparse y preguntar por la fregona cuando Isaro nos sacó a ambas de nuestro trance. Miré al otro lado de la cocina, sin saber qué habría pasado si ella no llega a entrar. Escuché como le daba las gracias por decirle donde estaba la fregona y salía con ella tan contenta.
-Vamos a acabarnos los desayunos -Ya no tenía hambre, el beso y la interrupción me habían dejado un pequeño nudo en la boca del estómago que seguro que me iba a impedir tragar. De todas formas, cogí mi plato y pinché un trozo del desayuno y le di vueltas en el fondo, como si untase una salsa que no estaba por ningún lado. Un gesto de Isaro apenas perceptible me hizo darme cuenta de que empezaba a pensar que no era buena idea besarme, o al menos eso pensé, había perdido el apetito tras eso asi que, conociendolo como lo conocía, lo más seguro era que se lo tomase como un refuerzo negativo a algo que había hecho mal.
-¿Podemos desayunar mañana en la cocina también? -Le pregunté, intentando desviar un poco su atención de mi plato. Lo miré de reojo y me metí lo ya pinchado en la boca.

[Ricca]
Silya me parecía un poco tonta, sin embargo cuando Isaro hablaba de ella parecía que era una estrella con luz propia. No tardó en defender a Cain, y en general a todos los demonios que había alrededor, asegurando que no debía juzgarlos por su raza, ya que eran más que ángeles y si se enfadaban podrían ser dificiles de controlar. Eso tan solo me daba la razón. Me encogí de hombros.
-No digo que sean mala gente, simplemente que no entiendo por que un ángel iba a querer mezclar su sangre con la de un demonio -Quizás no se me había entendido bien, realmente no tenía problema alguno con su lugar de procedencia, simplemente no me gustaba la idea de una mezcla de corrupción y pureza -Si tuviera algo en contra de ellos no dejaría que mi hermana pequeña viviera con Isaro, ¿no crees? -Le dije, viendo como Wendy pasaba hacia la cocina, agitando con furia una... ¿cola de zorro? Era un llavero bastante extraño, pero no le di demasiada importancia.

[Cypthorn]
Mi mente me había jugado una mala pasada diciendome que Tefael no estaba muy interesado en lo que le ofrecía. Enseguida me sacó de mi error, cambiando las tornas y decidiendo llevar él la voz cantante, cosa que no me importaba lo más mímimo. Su propuesta era interesante y pese a no poder escuchar su voz de esa forma, ya tendríamos otras oportunidades para ello. Con la mirada seguí el recorrido de su lengua humedeciendo sus labios y solo con eso ya me hizo gruñir, fui incapaz de contestarle nada con lógica. Tenía suerte de que él entendía incluso mis gruñidos sin sentido y logró que todas las voces de mi cabeza se quedaran totalmente calladas, la mía era la única que oía.
Por desgracia, en cuanto mi mente funcionaba otra vez, mi respiración se calmaba y lo ocurrido iba desvaneciendose, regresaban, y odiaba eso. No estaba cansado, quería seguir, quería borrarlas, no podía dormirme. ¿Sería la definitiva si volvíamos a hacerlo?


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