La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Dom Abr 09, 2017 3:34 pm

Recuerdo del primer mensaje :


Edahi:


Nombre: Edahi Losarig

Edad:103

Descripción física: Lo más destacable de su apariencia es su larga cabellera roja intensa y sus ojos verdes cómo esmeraldas, de mirada fría y obstinada para algunos, a cálida y amable para los que se han ganado su amistad, que son la mayoría. Incluso con estas dos cosas que suelen resultar extravagantes, es una persona que se ve atractiva. No es especialmente alto ni musculoso, tampoco lo necesita para ser feliz. Cuando está con humanos o con Silya suele mostrar un rostro relajado, divertido, confiado y algo travieso. Pero todo cambia cuando los humanos son malvados o hay demonios cerca, se tensa de manera drástica y su cara muestra todo el odio y el enfado que tiene hacia los de su especie, normalmente sus colmillos son un poco más largos de lo normal, pero cuando se enfada se pronuncian bastante más sin que este muchas veces se de cuenta. Tiene una sonrisa muy cálida y energética, que hace que todo pareca más divertido y emocionante de lo que es.

imagen:

Nunca muestra su otra forma, por lo que todavía es un secreto para la mayoría.

Descripción psicológica: Es la persona más infantil que se puede encontrar, le encanta curiosear e investigar cosas simples cómo por qué se caen las hojas o que pasa con el agua que cae al llover. Es muy bondadoso y servicial, siempre que pueda hará algo por ayudar a quién sea. Edahi es leal a sus seres queridos, en especial a los que han convivido mucho tiempo con él y ya saben su secreto. Éste se divierte con cualquier cosa y hace que las personas a su alrededor también se lo pasen bien solo por verlo sonreír. Es una persona muy tierna y sincera a la que le gusta ver el mundo mejorar y avanzar poco a poco. Pero a pesar de todo esto tiene un lado serio y concienzudo que sabe cuándo tiene que aparecer para poner todo en orden. Al principio puede parecer algo contestón, arisco y rebelde, pero suele hacerlo para ver quién es digno de su confianza y respeto.

Historia: Al nacer en el infierno, su padre descubrió algo que nunca pensó que le ocurriría a él, su hijo no tenía ni una pizca de maldad en su interior, tampoco su aura era maligna. Preocupado por su bebé y el terrible futuro que le depararía si se quedaba en el infierno, decidió junto a su esposa, que ese bebé debía de ir al mundo humano para estar a salvo de las manos de sus semejantes. Y eso fue lo que hicieron, buscaron un lugar donde la guerra no había llegado y se lo dejaron a una familia que no podía engendrar hijos, con una carta que pedía que se la entregaran cuando este ya fuera adulto y donde explicaba el por qué de su abandono y lo mucho que lo querían de todos modos. Sus padres adoptivos aceptaron a Edahi sin vacilar ni un segundo y le otorgaron un nombre pues sus padres originales no se habían atrevido a darle uno.

Pasaban los años y Edahi crecía lentamente poco a poco, sin parar, pero demasiado lento para sus padres humanos, que no pudieron verle hacerse un hombre incluso despues de cuarenta años, ellos se murieron sin poder cuidarlo hasta el final, sin embargo en esos años Edahi fue el niño más feliz de universo, con unos grandes padres y aprendiendo muchas cosas sobre el mundo y sobre la vida. Cuando se quedó huérfano intentó buscarse un trabajo para poder tener dinero para comer algo, como le había dicho su papá poco antes de dormirse para siempre. Buscó y buscó, pero nadie le quería dar un trabajo pues para ellos no era más que un crío. Así pasó una decada en la que tuvo que robar y manipular sus palabras para conseguir comer y dormir bien.

Poco después conoció a Silya, ella lo acogió, lo cuidó, le dió ropa limpia y se lo llevó consigo de viaje por todo el mundo, con ella descubrió que tan grande era el mundo y todo el tiempo que tenía para conocerlo, también lo que él era y por qué no parecía crecer. Con esto aprendió a utilizar sus poderes y el arte de la espada para así poder ayudar a las personas. El tiempo pasaba y ella no envejecía gracias a que tampoco era humana, cada vez le cogía más cariño hasta que un día le pidió permiso para apellidarse igual que ella y así ser su "hermano", feliz con su nuevo apellido, fueron a celebrar que ahora eran una familia. Allí en ese hostal, se dio cuenta de que Silya no estaba indefensa ante los seres no-humanos y de cuan despreciables eran los demonios. Gracias a sus poderes no tuvo que preguntarle sobre el pasado a su querida hermanita que parecía tener recuerdos muy oscuros con los demonios, desde ese día odió a los demonios por todo lo que le habían hecho a Silya y por cómo se comportaban todos, por eso nunca entendió que ella lo acogiera y lo cuidara con tanto cariño y amor.

Cuando cumplió los cien decidió que debía dejarle hacer su trabajo a su hermana y él viajaría intentado ayudar a los humanos y cumpliendo las órdenes que como a Silya le eran dadas por unos ángeles. Se marchó con la única promesa de que una vez al año se reunirían y que si se necesitaban se llamarían para acudir al auxilio del otro.


Gustos:

Disgustos:

Poderes:

- Puede ver los sentimientos, los sueños y los recuerdos, también puede comérselos haciendo que desaparezcan del individuo.

- Es capaz de hacer dormir a las personas.

- Puede transportarse de un lado a otro a través del mundo de los sueños, es decir si encuentra a una persona o a un ser que este durmiendo cerca de donde quiere ir tan solo tiene que usar sus poderes para entrar físicamente en el sueño y luego salir, encontrandose en el lugar en el que está el que duerme.

-


Extras:

- Se suele comer las pesadillas, y los malos pensamientos de las personas, pero nunca se ha comido un recuerdo por malo que sea ya que piensa que es algo sagrado y que no debería ser tocado.

- Nunca a querido comprender a los demonios, simplemente no quiere tener nada que ver.

- No a leido la carta que le dejaron sus padres reales, pero tampoco a sido capaz de tirarla sin saber lo que hay dentro.

- Tiene una espada que le dieron los "superiores" cuando decidió irse por su cuenta, esta incrementa sus poderes y hace que los seres mágicos tarden más en regenerarse.


Color de roleo: a61e1e





Me alegré mucho al ver su cambio de actitud cuando le ofrecí viajar conmigo, así tendríamos un día más juntos y además podría conocer a sus padres y ella a mi capitán -Claro que puedes conocerlo, además seguro que te llevas bien con toda la tripulación- respondí con entusiasmo negando que pudiera ser una molestia, con una dama cerca mis compañeros solían tener mejores ánimos y hacían todo más rápido para tener tiempo para hablar con la damisela.

La veía tararear con alegría caminando a mi lado y sonriendo con mucha ilusión. Se notaba que hacer el viaje junto a mi le hacía feliz, aunque también estaba la posibilidad de que podía ver a sus padres finalmente.




Tefael:


- Nombre: Tefael Odicil

- Edad: 820 años

- Descripción física: Tiene el cabello grisáceo, largo a mitad de espalda y suele tener gran parte atado en una cola baja. Sus ojos tiene el mismo tono de gris, son llamativos y suelen atraer a las personas. Tiene una sonrisa cálida y sensual, parece muy dulce, pero suele esconder pensamientos poco dignos de un ángel. No tiene demasiada musculatura, pero lo compensa con su fuerza, magia y velocidad. Es un chico de una altura media alta. Sus alas son todo un espectáculo pues son totalmente blancas por dentro y blancas con manchas negras por fuera, también son realmente grandes y esponjosas. Su tono de piel es similar al de Silya, bastante claro como si nunca fuere por el sol.

Tefa:

- Descripción psicológica: Tefael es una persona divertida y animada, que no puede evitar hacer comentarios inapropiados y bromas inesperadas. Le encanta llamar la atención y hacer caos en asuntos pequeños. Le gusta hacerse el misterioso y el interesante, para intrigar a las personas que no conoce demasiado. Pero a pesar de todas estas cosas tiene un interior cálido y dulce que pocas personas han llegado a conocer. También es una persona responsable y seria cuando los acontecimientos le obligan a actuar de ese modo, y ante todo Tefael es protector, le gusta tener protegidos a los seres que ama, aunque adora la libertad y la soledad por lo que suele distanciarse por ciertos periodos de tiempo de la gente a la que quiere.

- Historia: Antes de nacer su padre y su madre vivían pacíficamente en tierras humanas, ambos eran ángeles blancos que traían paz y prosperidad a la zona en la que vivían. Un día su madre, se quedó embarazada de Tefael, durante ese tiempo todo fue bien, hasta que un día su padre apareció con las alas completamente negras. Nunca explicó que pasó ni por qué decidió aceptar aquella oscuridad, tampoco nadie le pidió explicaciones. Ambos siguieron viviendo juntos, pues su amor era más fuerte que los bandos y que los colores.

Sin embargo el día del nacimiento de Tefael, ambos se quedaron atónitos, su hijo tenía el interior de las alas blancas y el exterior completamente negras. Nadie sabía cómo podía haber sucedido algo así, pues cuando fue concebido ambos eran blancos. Con el tiempo la parte exterior de sus alas empezó a volverse más blanca gracias a la pureza de su madre, pero nunca terminó de convertirse en blanca dejando manchas en algunas partes. Sus padres pensaron que quizás no estaba hecho para ser un ángel de la luz, así que decidieron dejarlo con su padre y mostrarle lo que era la oscuridad, sin embargo esto tampoco funcionó, sus alas eran negras salvo por unas manchas blancas en el interior.

Debido a esto se pasó la infancia cambiando de plumaje una y otra vez, pero nunca tuvo un solo color, por lo que nunca fue aceptado en ninguno de los dos bandos, y fue convertido en un alas grises aun sin tener las alas de ese color. A pesar de que no era aceptado en ninguno de los dos bandos era capaz de sacar las energías de ambos, pues una ángel ya fuera blanco o negro se abastecía de la energía y la magia que había almacenada en el lugar al que siempre regresaban.

Ya con los años no le importó lo que los demás pensaran de él, era capaz de aprovechar lo mejor de ambos bandos, como era el mentir o el sanar las heridas de otros. Después de un tiempo de marchó de su casa y dejó a sus dos padres solos. Tefael viajó por todo el mundo sin prisa alguna hasta que un día se encontró con su madre que había ido a buscarlo, al parecer una guerra muy intensa había comenzado y había obligado a los ángeles puros a marcharse de la tierra para volver al Cielo. Él nunca hizo nada por impedir la guerra, tampoco por que prosiguiera, simplemente veía cómo algo normal que hubiera guerras, pues la naturaleza humana les obligaba a ello. Siguió su camino por el mundo, esquivando batallas y caminando en zonas tranquilas, hasta que de nuevo le llamaron, una niña que al igual que él podía quedarse en la tierra todo el tiempo que quisiera había nacido. Sorprendido de escuchar que era su prima, la hija del hermano de su madre, se fue volando hasta allí. 

Cuando llegó ya ella ya tenía 5 años, por que le habían avisado después de asegurarse de que de verdad no tenía necesidad de marcharse. A Tefael le resultó extraño que sus alas fueran totalmente blancas y sin embargo siguiera aquí, hasta que conoció a su madre una mestiza de mitad sangre ángel mitad humana. Allí supo que aquella joven no iba a poder ir nunca al cielo, y seguramente tampoco al infierno, se sentía tan identificado con ella que se quedó cerca a vivir por un tiempo y ayudar a su madre a cuidarla mientras el padre no estaba, y cuando éste llegaba él se marchaba un par de años a viajar por ahí. 

Una de esas veces, Tefael se había retrasado en llegar y cuando entró en la casa encontró una escena de lo más sangrienta, a la madre de Silya había muerto, le faltaba un ala y tenía la garganta cortada, además de evidencias de haberla torturado antes de que muriera... Y Silya se aferraba a su madre suplicando de que volviera, a ésta también le faltaba un ala, además de un brazo y multitud de signos de tortura. Él no pudo evitar que su ira creciera, por una vez que había apreciado algo, lo había perdido por su propia culpa. 

Sólo el consiguió sacar a Silya de la casa, y mas tarde empezar a curarla. Su ala y su brazo se regeneraron, pero no recuperó su color blanco puro. Para eso tardó años en los que asimiló lo sucedido, pero cuando lo logró empezó ha cumplir misiones para el cielo, Tefael supuso que era para distraerse y concentrarse en otra cosa así que decidió dejarle sola y verla de vez en cuando. Así lo hizo, cada cierto tiempo iba a visitarla y empezó a ver su mejoría, sobre todo cuando acogió a un pequeño niño demonio y lo trató cómo a su hermano. A él nunca le pareció mal aquello, tan solo extraño, pues eran demonios los que habían matado a su madre y ella iba y acogía uno. Pero al poco tiempo tuvo que admitir que el muchacho era un buen chico y de lo más responsable.

Con los años hicieron un trato de que cada uno o dos años como máximo se verían y se pondrían al corriente. 

-Gustos: ~

-Disgustos: ~

-Magia: ~

-Extra:

+ Adora a los gatos, es incapaz de no sentir fascinación por ellos, además parece ser que los gatos también le adoran a él, pues los atrae con facilidad.

+ Le encanta hacer bromas y crear pequeños disturbios cómicos.

+ Tiene la capacidad de mentir, al igual que muchas cualidades de los ángeles oscuros.

-Color de roleo: c2bec2



Nadie me explicó por qué me felicitaba, aunque tampoco le di tanta importancia después de ver que era así de cariñosa con todo el mundo. Mi sugerencia no pasó desapercibida consiguiendo que ambos se marcharan para limpiar la habitación y que Cryp terminara de vestirse. No tardamos nada en arreglar el cuarto volviendo a encender incluso las velas que ni siquiera necesitamos cuando llegamos.

Al salir Zahan se disculpó con nosotros por el ataque de su esposa, se notaba cuanto la amaba por su forma de mirarla y por su tono de voz "Menos mal que no hice ningún intento con ella" pensé agradecido de que mi voz pensante se dejó oír por encima de las demás. Llego a vislumbrar en Cryp unos ojos llenos de sentimientos negativos antes de que se dé la vuelta para marcharse. Esta vez soy yo el que mira a Zahan en forma de disculpa por como está Cryp, parecían ser unas personas que habían estado cuidando de él cuando yo no estuve para él, así que quería que al menos no perdieran esa amistad formada y que pudieran serle de ayuda en un futuro si yo llegaba a faltar.

Fui rápidamente en la dirección de Cryp para ver que se había encontrado con Silya e Isaro. Aunque me extraño verlos tan sonrientes, más fue mi extrañeza al ver que Isaro rodeaba a Silya por la cintura. Era un gesto muy posesivo y sin embargo él lo hacía con tanta normalidad que daba a entender que era habitual para ellos. -Sí, acabamos de volver- contestó Silya con una sonrisa muy cálida, Isaro pareció recordar algo por que nos miró a ambos con entusiasmo -Iba a preparar la comida, vendréis a comer ¿Verdad?- Sabía que Cryp quería decirme algo, pero si nos quedábamos solos ahora por negarnos a irnos con ellos seguramente sería incapaz de contarme todo lo que planeaba. Decidí dejar la elección de acompañarlos en sus manos, era él el que no parecía saber que hacer.



Última edición por clea el Sáb Abr 22, 2017 4:52 am, editado 1 vez

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601 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Oct 08, 2017 6:56 pm

Silya

Me reí cuando escuché lo que decía pensando en que se le verían bien sus orejas lobunas agachadas como si estuviera ofendido por nuestra pequeña excursión en solitario por la ciudad -Ya es muy tarde para desaparecer- respondí tomando el primer trozo de la tarta de cereza y saboreando el toque dulce típico de esta fruta.

Alana también parecía disfrutar de su tarta, me alegró ver que aquel lugar tenía tartas muy diversas, tanto de sabor como de lugar del que provenían los ingredientes. Mi humor mejoró con aquellos postres tan buenos haciéndome olvidar el sentimiento que había estado molestándome durante la mayor parte del día y que no sabía nombrar.



Edahi

Asentí a su pregunta de si me podía defender, era como cualquier otra cosa en el mundo real. Sonreí al escuchar su propuesta -Tardo pocos minutos en llegar si estoy dormido- admití explicándole la diferencia entre el movimiento entre sueños con un cuerpo y sin uno. Pues ya estabas en el mundo de los sueños sin tener que estar en ninguno de ellos, un lugar al que no había manera de describir. Wendy podía acompañarme con su cuerpo, pero no solo con la conciencia así que era imposible mostrare a lo que me refería cuando decía que aunque evitara los sueños en ocasiones era absorbido en el interior y no podía salir hasta que finalizaba.

Durante las siguientes horas estuvimos hablando tranquilamente y le prometí ir más a menudo para que no se sintiera sola por las noches.



Isaro

Sus besos más apasionados que antes me indicaron en silencio que estaba conforme a lo que le había preguntado sutilmente. Se me hacía interesante tener a Scar encima mía, y causaba que la tormenta que teníamos encima ni siquiera me pareciera algo aterrador por lo que me debiera sentir asustado. Sus besos recorrían mi cuello lentamente mientras me ayudaba a quitarme la camiseta... la situación se volvía a repetir, pero esta vez sabía que no me echaría atrás. Los besos y las manos de Scar que recorrían mi cuerpo hicieron que lo poco que quedaba de autocontrol se esfumara, y antes de darme cuenta los roles se habían invertido y era yo el que besaba su cuerpo, que estaba debajo del mío, quitándole la ropa que le quedaba -Eres tan hermosa…- le susurré en el oído antes de volverla a besar en los labios apasionadamente. Por mucho tiempo había creído que algo así sería imposible para una persona como yo, pero ahora que la tenía delante no podía hacer otra cosa que admirar su belleza y pensar en lo afortunado que era por poderla tener a mi lado.

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602 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 09, 2017 11:44 am

[Cain]
Los dulces no tardaron en apaciguar mi humor, ayudados por la sonrisa de Silya, que disfrutaba de la cena, era fácil darse cuenta que adoraba estar con amigos. Incluso alana dejó de comportarse de esa forma tan extrañamente cariñosa y, tras charlar un poco más, se despidió para marcharse a descansar, cosa que nosotros también debíamos hacer.
Yo no estaba realmente cansado, pero ya que habíamos decidido partir al día siguiente, lo mejor sería dormir para no retrasar demasiado la salida. Antes de que me diera cuenta, ya estabamos preparandonos para salir, se me había pasado la noche realmente rápido y mi mente estaba aún algo dormida. Por esto, al salir con todo preparado, me sorprendió ver a Alana con una enorme sonrisa de aire infantil. Retrocedí un paso para escapar de su beso mañanero, viendo de pasada que ocultaba algo tras ella.
-Menos mal que estáis, me preocupaba llegar tarde -Dijo acercándose de nuevo, aunque a Silya esta vez -¿Podemos hablar? Quiero darte una cosa -Le pidió. Por supuesto, en cuanto asintió, le quitó sus cosas, haciendome a mi cargar con ellas para llevarsela de la mano lo suficientemente lejos para que no pudiera alcanzar a oirlas.

[Alana]
Conseguí alejar a la ángel de Cain, aunque me arriesgaba a tener que escuchar sus gruñidos molestos durante un rato. La guié por las calles lo suficientemente lejos del demonio para que sus lobunas y afinadas orejas de depredador no fueran capaces de escucharnos, hasta una pequeña tienda de dulces donde conocía al dependiente. Él, amablemente, nos invitó a probar un dulce nuevo de miel, pero eso no era lo que quería decirle.
-Me he dado cuenta que parecías algo molesta el otro día -Empecé a decirle, aún con el sabor del caramelo en la boca -, queria que supieras que yo tengo pareja, cain es solo un gran amigo para mi, pero no me interesa románticamente, asi que tienes via libre -Su mirada me hacía comprender que no entendía por que le estaba explicando todo aquello, pero estaba segura de no equivocarme con lo que ella sentía por Cain -Estás enamorada de Cain, ¿verdad? -Pregunté. Me parecía que su inocencia llegaba hasta ese punto, por lo que me había contado el lobo cotilla ella era incapaz de ver la maldad de una persona incluso aunque le hiciese algo malo. Le di la caja que llevaba un rato escondiendo. En su interior había una campana de cristal con dos peces marcados, uno blanco y uno negro.
-La encontré y pensé que te gustaria -Le dije con una enorme sonrisa, sabiendo que ahora su cabeza era un lio completo.

[Scar]
Intenté ir cauta para no hacerlo huir, pero cada vez que oia sus suspiros me era más dificil controlarme, hasta que acabé por mandarlo a hacer puñetas, reteniendolo con mi cuerpo sobre el suyo, quitándole la camiseta para que los besos que estaba dándole pudieran bajar más abajo. El resto de su ropa también fue eliminada del camino de mis besos, aunque la inferioridad de número de ropas lo hizo cambiar las tornas. Me sonrojé un poco cuando me susurró al oido, pero aunque me seguía dando vergüenza las cosas que me decía, estaba demasiado excitada para contestarle. Las pequeñas dudas que llenaban mi cabeza se fueron desvaneciendo conforme veía que Isaro no tenía intención de huir esta vez. No tuve tanto cuidado como estando en casa con Wendy, aqui nadie nos escuchaba, asi que no me preocupé demasiado en mantener un tono de voz bajo, simplemente procuré no gritar y mucho menos al oido de Isaro.
No parecía ya preocupado por la tormenta, pero igualmente le di un beso al escuchar un trueno, si es que acaso estaba poco distraido de la misma. No pude prestar atención a la tormenta, quizás fuera por que era la persona a la que quería, pero la cantidad de sensaciones me impedía prestar atención a nada más. Aun cuando mi respiración seguía agitada, me tumbé al lado de Isaro, estirandome un poco para poder darle un beso en la mejilla.
-Te quiero -Le murmuré al oido con una sonrisa tonta, usandolo como almohada para que tuviera que abrazarme. Me quedé dormida rápidamente, asi que no fui cosnciente de si me respondía o no, tan solo empecé a pretarme a él cuando sentí frío, sin llegar a despertarme.


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603 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 09, 2017 2:13 pm

Silya

Cain estaba profundamente dormido así que aproveché para escabullirme cuando el sol empezó a asomarse por el horizonte, recogiendo en la cristalería el pedido que había hecho. Todo estaba hermosamente hecho, así que tuve mucho cuidado al guardarlos para que no se rompieran antes de que les pusiera las protecciones mágicas. Para mi fortuna, Cain seguía dormido cuando regresé y lo desperté con suavidad -Ya amaneció- le avisé susurrando para no molestarle con fuertes ruidos a esa hora de la mañana.

Me impresionó que Alana viniera tan temprano a despedirnos, pero me agradó mucho ver que aunque fuera un poco le había agradado. Cuando nos fuimos para hablar a solas me sorprendió que viera mis sentimientos mejor que yo misma -Lo siento, no es que estuviera molesta contigo… la verdad es que no estoy segura de por qué tenía ese sentimiento- me disculpé al instante sin saber que más decir, ya que había sido en un momento tranquilo era incomprensible que sintiera molestia. Sus siguientes palabras después de anunciar que tenía novio me confundieron en mi interior -¿Qué se siente al estar enamorada?- le pregunté suponiendo que ella lo sabría. Nunca había experimentado el amor, así que tampoco podía decir que supiera si lo que estaba sintiendo era amor u otra cosa "¿Estaré enamorada de Cain?" me pregunté a mi misma dudando bastante esa posibilidad.

Cambió de tema centrándome en lo que me entregaba -¡Es preciosa! ¡Muchísimas gracias!- le agradecí prometiéndole que la cuidaría y pensando en la cantidad de cosas de cristal que se vendían en esa ciudad. A pesar de ser delicado, las cosas hechas de cristal siempre me habían fascinado, tenían tantos detalles y se hacían con tanto cuidado que era como sentir al propio vidriero fabricándolo con tanto amor y suavidad.



Isaro

No solo no quería parar, tampoco podía. El escuchar los gemidos de Scar y sentir su tacto hacían que mi pasión se incrementara, dificultándome cada vez más el respirar con normalidad. Seguía besándome cuando los truenos sonaban en el exterior… pero no podían importarme menos en ese momento en que mi amada me prestaba toda su atención, mostrándome rostros que no conocía de ella.

Ambos respirábamos costosamente ya tumbados en la cama, le devolví la sonrisa con mucha dulzura -Yo también te quiero- respondí abrazándola dejando que mi calidez la cubriera, no tardé mucho más en dormirme olvidando por completo de la tormenta que ya se marchaba del pueblo. No fue hasta la mañana siguiente que me di cuenta de lo que había hecho… me sentía inmensamente feliz por pensar que había querido hacerlo conmigo, pero al mismo tiempo estaba avergonzado de la actitud que había tenido "… Y todo empezó por una tormenta" pensé sin saber por primera vez si aquel miedo que tenía era tan malo como me había parecido en el tiempo en el que Mitzrael me lo inculcó.

Me levanté en silencio poniéndome los pantalones pero no encontrando la parte de arriba. Decidí ir así a la cocina recogiéndome el pelo en una coleta alta y poniéndome a cocinar un delicioso desayuno para Scar.



Mitzrael

Acariciaba con suavidad el cabello rubio de la cabeza cortada de una aldeana -Te pareces a ella, es una lástima que todos seáis tan frágiles- le dije tirando del pelo y levantando la cabeza para ver su rostro, tan asustado como cuando le separé la cabeza del resto del cuerpo -Qué lástima- repetí. Ahora ya no tenía a mi juguete favorito, y no podía encontrar otro para suplantarlo. Todos se morían antes de que los pudiera disfrutar.

Miré a mi alrededor, las salpicaduras de sangre llenaban todo el suelo y los gemidos de dolor de las personas que aún seguían vivas, se mezclaron en una hermosa melodía de matanza y sufrimiento. Dejé colgando la cabeza de la aldeana tirando únicamente del pelo y balanceándola de delante a atrás manchando de sangre lo que todavía no lo estaba, me acerqué a una de las niñas que todavía seguía viva. Estaba en shock por todo lo sucedido y ni siquiera era capaz de llorar de dolor por su mano amputada -¿Sabes? El intenso olor a sangre es una de mis cosas favoritas ¿Quieres ayudarme a aumentar esa fragancia?- le pregunté con una cálida sonrisa, empujando con el pie la mano que estaba tirada en el suelo.

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604 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 09, 2017 2:43 pm

[Cain]
Al volver, Silya tenía una sonrisa de oreja a oreja y Alana parecía haber conseguido algo que no llegaba a entender, pero preferí que lo mejor era no decir nada.
-¿Nos vamos? -Le pregunté a Silya. Alana me dio un abrazo murmurandome un "de nada" al oido que no llegué a comprender y después abrazó a silya, ecigiendole que algún día la visitara. Nos pusimos en marcha y, cuando ya estaba transformado, a lo lejos vi un pájaro azul de cola larga y lisa graznando. Seguramente era un adios.
-Es Alana despidiendose -Le expliqué a Silya. realmente era un pájaro precioso, de plumas azules, blancas y negras. No había en la naturaleza de esa zona pájaros como ella, pero los humanos solían asumir que era un pájaro pequeño o algo similar en vez de ver el demonio que se escondía.
El viaje ya era en dirección a la aldea, donde nos esperaban Isaro y las chicas para escuchar lo que teníamos que contarles. Realmente el camino no era largo, asi que esperaba poder llegar en menos de una semana si nada ocurría.

[Scar]
Utilicé una de mis alas para taparme cuando el calor de la cama desaparecía lentamente, pero estaba helada, sin embargo, no me apetecía moverme. Abracé la almohada buscando algo más de calor, escuchando algo en la cocina, pero sin haber abierto los ojos para darme cuenta que estaba en mi nueva casa. Un rato más me tomó recordar que había dormido con Isaro y abrí vagamente un ojo.
-¿Isaro? -Pregunté, buscandolo por la cama con la mano. Me pregunté donde estaba, pero al despertarme del todo noté que realmente tenía mucho frío. Estornudé antes de taparme, escondiendome dentro de las mantas esperando que me llamaran para trabajar o Wendy viniera a avisarme de que tenía que salir.

Demonio:

La especie de pájaro cuya forma toma alana es una  Calocita Colliei, una urraca azul.


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605 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 09, 2017 3:26 pm

Silya

El tiempo pasaba veloz en el camino. Durante todo el trayecto me quedé pensando en las palabras de Alana ¿Sería realmente así? de vez en cuando miraba a Cain cuando no estaba atento, o cuando estaba sobre su lomo, era cierto que hacía palpitar mi corazón con fuerza pero no estaba segura de si eso era un signo de estar enamorada.

Aquel día habíamos parado a descansar un rato mientras le avisaba que la cascada de la que le hablé estaba a poco rato de allí -¿Silya?- la voz de Edahi salió del aire, era reo que me hablara cuando los tripulantes ya se habían puesto a trabajar -¿Pasa algo?- le pregunté preocupada antes de descubrir que su llamada era por algo bueno -Feliz cumpleaños- aunque no lo veía sabía que estaba sonriendo al descubrir que ni me había acordado de mi propio cumpleaños -No estás hablando, así que supongo que te acabas de acordar… eso significa que fui el primero en felicitarte- respondió a mi silencio, se lo notaba muy feliz por su nuevo descubrimiento -Supongo que Isaro, Tefael, Emeriel y todos los demás no tardarán en felicitar tus 143 años- añadió. Hablamos un poco más mientras me prometía que me daría un bonito regalo cuando volviera al pueblo.

Había sido toda una sorpresa averiguar que ya era mi cumpleaños, se me había pasado muy rápido ese año con tantas nuevas personas con las que pude tener buenos y malos momentos.



Isaro

Escuché que Scar me llamaba, por lo que me di prisa para terminar el desayuno y llevárselo en una bandeja. La besé con suavidad -El desayuno ya está listo- susurré dejando que se fuera despertando lentamente. Parecía tener frío -¿Quieres que te traiga algo de ropa para calentarte?- le pregunté, el pijama no era especialmente cálido y estaba casi tan desaparecido como las prendas que a mí me faltaban que parecían haberse esfumado después de que Scar me la quitara en medio de la noche.

Me sonrojé solo de pensarlo, seguía siendo el mismo chico tímido y asustadizo de siempre, por más que ella me gustara jamás imaginé que algo así podría ocurrir, y aunque me hacía muy feliz seguía avergonzado. Había tenido encuentros sexuales anteriores, pero nunca tuve los sentimientos y las sensaciones que había descubierto en esa noche… me sentía como si fuera la primera vez que hubiera recibido algo tan maravilloso de una situación así.

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606 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 09, 2017 3:47 pm

[Cain]
El aviso de Silya hizo que parásemos un poco antes de lo debido. Aún nos quedaban un par de días por llegar a la aldea pero la cascada de la que habíamos hablado se encontraba cerca, por lo que nos desbiamos tan solo un poco para parar a comer y asi llegar a la cascada para pasar la noche. Había ido a vestirme cuando escuché la voz de Edahi. Me extrañó oirlo, pero por sus palabras entendí que hablaba con Silya a través del colgante. ¿Era su cumpleaños y ni se acordaba? Tuve que reirme al descubrirlo, eso era muy propio de ella. Para el mío aún quedaban unos meses, y el recuerdo de la botella de licor me hizo pensar que era una buena ocasión para ganar algunos buenos recuerdos que cubrieran todos los malos que teniamos en común. fingí no haberlo escuchado y comimos con tranquilidad, comenzando el camino de nuevo hasta el lago con cascada mencionado por Silya. Fingí que no encontraba una de mis espadas y le pedí si podía ir volando hasta donde habíamos parado para comprobar si estaba, ya que ella vería mejor desde lo alto que yo. Era fácil verla, estaba colgada en un árbol bastante alto y con la vaina mal puesta, por lo que el sol probablemente la hiciera brillar y atraería sin problemas hasta ella.
Entre tanto me apresuré a preparar todo lo que me dio tiempo. No teníamos una mesa pero utilicé una piedra algo lisa, tapada con una de nuestras capas para que hiciera la función, metiendo la botella, escondida en el lago para que se enfriase, preparando una cena bastante simple pero que esperaba n ose notase el sabor a quemado y esperé a que volviera con tranquilidad en una zona separada para que no pudiera verlo. Le sonreí cuando la vi llegar.
-Cierra los ojos -Le pedí cuando aterrizó frente a mi, tras recuperar mi espada. La guié con cuidado hasta la zona preparada y encendí con el fuego la pequeña velita que había logrado montar. Me acerqué y la cogí de la mano para que se acercase un poco más -Ya puedes abrirlos -Le avisé habiendo quitado todo lo que molestaba.

[Scar]
Escuché que alguien entraba en la habitación, pero solo me hice un ovillo más pequeño. No quería tener que levantarme aún. Al escuchar la voz de Isaro asomé los ojos, escapando suavemente de mi capullo de mantas por el agradable olor del desayuno. Estaba tapada pero más por no salir que por sujetar las mantas, ya que no recordaba estar completamente desnuda y, tras la noche anterior, ya no me preocupaba demasiado que me viera asi.
-No, ven tu -Le dije acercandome gateando hasta delante suyo y me incorporé para atraparlo en un abrazo. Estaba realmente cálido, seguramente por haber estado en la cocina -Buenos días -Añadí con una sonrisa tras un beso mañanero, apartandole con suavidad un mechón rebelde que se negaba a seguir la orientación del resto.


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607 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 09, 2017 5:00 pm

Silya

A lo largo de la mañana la mayoría de las personas me felicitaron por mi cumpleaños, incluso mi tío y Nuhreil que usaban la comunicación angelical como la que yo había usado tiempo atrás para hablar con Mer. Nunca había creído que tanta gente se acordara de mi cumpleaños cuando ni siquiera yo lo hacía. Era muy olvidadiza para recordar cumpleaños, también era por eso que ninguno se enfadaba si después de medio mes me acordaba y los felicitaba atrasadamente, incluso muchas veces no los felicitaba por que ni siquiera recordaba alrededor de que época del año se acercaba más a su fecha de nacimiento.

Me alegraba que todos lo comprendieran, y que al mismo tiempo fueran tan atentos conmigo. Muchos me prometieron darme algún regalo, como Isaro que me iba a preparar la comida que quisiera, o Emeriel que pensaba hacerme algunos sellos curativos por si mi magia se gastaba. Los que menos eran como Edahi y Tefael que pensaban comprarme algo… en especial me preocupaba este último, recordaba los cumpleaños anteriores y si nadie le paraba los pies habría comprado una cuidad entera como regalo "Doy gracias de que Cryp está con él" pensé sabiendo que sino tendría que ir personalmente para frenar su entusiasmo.

Me extrañó que Cain se olvidara su espada… le tenía mucho aprecio. No le di mucha importancia suponiendo que andaría distraído con sus pensamientos, y me fui a buscarla. Tardé un poco más de lo que había creído en un primer momento en encontrarla, no me había esperado que estuviera en un árbol. Al volver Cain me sorprendió, tenía algo preparado para mí. Al abrir los ojos sonreí con ilusión lanzándome a los brazos de Cain -Muchas gracias por tomarte todas estas molestias, es maravilloso- a pesar de que no traíamos muchas cosas con nosotros él logro que aquello pareciera un lugar mágico.



Isaro

Dejé el desayuno a un lado cuando escuché su petición de que fuera hacia ella, aunque tampoco me dio tiempo a acercarme antes de que me alcanzara y abrazara. Me ruboricé al notar su pecho apretarse contra mi torso, Scar no llevaba absolutamente nada de ropa y yo solo tenía los pantalones puestos, le devolví el beso dándole los buenos días también -Eres malvada- añadí aún sonrojado mirándola a los ojos pero colocando un dedo en su cuello y deslizándolo despacio a través de su cuerpo -Si sigues así, no sólo se enfriará el desayuno… tampoco creo que pueda soportar dejarte ir hoy a trabajar- esta vez más calmado bajé la mirada encontrándome con su magnífico cuerpo. Seguía sin saber que había visto en mí una chica tan lista, amable y guapa como ella.

Me volví a sonrojar al darme cuenta de que mis pensamientos se me habían escapado por la boca, quité mis dedos de su piel sin saber dónde ocultarme. Por costumbre siempre pensaba bien las cosas antes de decirlas, así que cuando salían directamente de mi interior me avergonzaban. Scar era muy hermosa y sabía que si seguía mirándola, cuando se marchara no sería fácil para mí calmarme, así que desvié la mirada… Además de eso no podía hacer nada más para mantenerme en mis cabales.



Última edición por clea el Mar Oct 10, 2017 3:20 pm, editado 1 vez

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608 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 09, 2017 5:21 pm

[Cain]
Silya estaba entusiasmada con la sorpresa, saltó a abrazarme mientras elogiaba mi "regalo". La abracé tambien, felicitandola por su cumpleaños y dandole un beso en la mejilla. La lleve de la mano hasta la pequeña mesa improvisada y le puse algo como cojin para que no le molestase el duro suelo. Me agaché delante.
-No sabia que hoy era tu cumpleaños, asi que no tengo regalo -Admití con una sonrisa de disculpa -Pero prometo encontrar algo, mientras tanto, tengo esto -Le dije, estirandome un poco para sacar la botella de su licor favorito, acercandosela -Espero que te guste -De verdad queria que pasase un cumpleaños agradable ya que hasta pasados unos dias no iba a poder ver a nadie en persona, salvo quizas Edahi.
-He preparado un poco de cena... aunque no es gran cosa -Murmuré un poco avergonzado por aun no ser capaz de cocinar nada demasiado complicado y que no se me quemase.

[Scar]
Me rei como una cria al oir las tonterias que decia Isaro, asegurando que no pensaba dejarme ir a trabajar. Le di un beso algo largo, enredando mis dedos en su pelo, echandole una mirada picara al separarme. Podia ver que Isaro estaba un poco avergonzado, asi que me rei, volviendo a esconderme debajo de las mantas, dejando mi espalda al aire para poder tener libres las alas.
-De todas formas no pensaba salir hoy -Admití, pensando qué iba a ser lo primero que me comería pues tenia bastante hambre.


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609 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 10, 2017 9:29 am

Silya

No recordaba haberle dicho mi cumpleaños a Cain, ni que me hablara del suyo, pero supuse que habíamos tenido esa conversación como para que preparara algo así. Como era tan sincero negó haberlo sabido antes de mi cumpleaños -Esto ya es perfecto- respondí antes de ver lo que sacaba de un lado. Me entusiasmé al ver la botella de licor de flores, no es que fuera una persona que adorara el alcohol, pero algunos tenían unos sabores únicos y deliciosos que hacían que incluso fuera a ciertas ciudades cada algunos años para tomarme una botella de buen vino o un licor dulce.

Le sonreí con más aprecio del que sabía que podía mostrar -Estará delicioso- aseguré cuando lo vi algo inseguro con eso de la comida. Con ambos ya sentados a la mesa, nos pusimos a cenar acompañándolo con el licor -Este va a ser uno de mis cumpleaños favoritos- le aseguré feliz. No solía celebrarlo por más que todos siempre me insistieran… si iban a ser de ese modo quizás no estaba tan mal hacerlo una vez al años con todos reunidos cenando al aire libre y disfrutando de buena compañía. -¿Cuando es tu cumpleaños?- le pregunté a mitad de la cena al darme cuenta de que yo tampoco sabía el suyo, dudaba que pudiera hacerle algo tan bonito como lo que él me había preparado, pero al menos podría intentar felicitarlo.



Isaro

Su largo beso empezó a avivar las ganar que había estado apagando con todas mis fuerzas. Sus manos pasaron por mi cabello haciendo que la coleta que me había recogido para cocinar cayera al suelo. Sus ojos parecían ponerme a prueba divirtiéndose de ver mis respuestas. Pero no hice nada hasta que escuché que no tenía planeado salir ese día, si eso era así quizás…

Mi mente se ilusionaba demasiado rápido, no todo tenía que tener un segundo significado. Pero verla allí, desnuda y con las mantas rozando su piel… me hacía sentir envidia de las mantas. Después de dudarlo un poco me senté en la cama y deslicé con lentitud mis dedos por su espalda, que estaba a la vista -¿Enserio?- le pregunté dudando de si eso de que pensaba quedarse en casa era totalmente cierto. Antes teníamos que insistir en que descansara, y ese día ni siquiera pensaba salir de la cama, me parecía extraño. Posé mis labios en la zona de la espalda donde se situaban las alas una frente a la otra. No sabía si ella quería lo mismo que yo en ese momento, o lo ocurrido la noche anterior solo había sido algo puntual que quizás no volviera a suceder. Tal vez era hora de armarse de valor y preguntarlo, pero ese nunca fue mi estilo, tampoco es que fuera capaz de hacer algo como aquuello.

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610 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 10, 2017 10:42 am

[Cain]
Ver que Silya se comía lo que había preparado sin quejas y asegurando que estaba bueno me alegró bastante, pues temía estropearlo por intentar hacer algo "nuevo". Tras un rato, me preguntó cuando era mi cumpleaños. Era cierto que no se lo había dicho, pero realmente como la mayoría de veces no me daba tiempo a ir al pueblo para ese día, nunca estaba demasiado pendiente.
-Aún quedan un par de meses -Le avsié, no fuera que empezase a planear algo cuando ni merecía la pena. Igualmente le dije la fecha y le aseguré que Wendy estaría encantada de decirle lo que quisiera preguntarle, aunque después de 130 cumpleaños, no era facil que consiguieran sorprenderme.
Conforme el nivel de la botella bajaba, la conversación parecía más fluida, acabando los dos en el agua del lago, bañandonos a las luces de las velas y la luna llena. De cualquier forma, mi visión nocturna me permitía ver bien sin luz, asi que incluso buceando era capaz de moverme, dejando de lado lo que me escocían los ojos. Me acerqué a Silya tras quitarme la camiseta y los pantalones, que comenzaban a pesar de absorber agua.

[Scar]
Tenía la impresión de que Isaro quería pedirme algo, aunque lo mantenía distraido con facilidad. Noté como me acariciaba la espalda con suavidad y sonreí al sentir su beso, queriendo asegurarse de que no iba a irme.
-Si, les dije que con la mudanza preferia quedarme para organizarlo todo, asi que no me esperan por un par de días -Le dije, acercandome para darle un beso en la mejilla, que cambió de dirección y acabó en su cuello, seguido de otros que fueron bajando con mucha tranquilidad por su torso. Paré a la altura del pantalón, mirandolo a los ojos picaramente con la posición gatuna que el recorrido de besos me había provocado.
-Miau -Dije, de broma, todo lo sexy que pude sin quitarme las mantas del todo, aunque ya lo hubiera visto no significaba que un poco de "misterio" no pudiera ayudar.


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611 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 10, 2017 11:43 am

Silya

A pesar de mi embriaguez sentía que tenía los pensamientos más claros que cuando estaba sobria. Las palabras de Alana eran más fáciles de comprender y mi propia cabeza sabía lo que ocurría. Bajo la luz de las lunas y de la cálida vela, ambos nos metimos en el agua. Mis ojos no eran tan buenos como los de Cain, pero podía ver mejor que cualquier humano normal, haciendo que no me pasara desapercibida su falta de ropa. Yo no me había quitado la mía, pues la blusa blanca que llevaba se había pegado a mi cuerpo sin serme incómoda, y los pantalones me resultaba demasiado difícil quitármelos sin perder el equilibrio que todavía tenía.

El sonido de la cascada era lo único que diferenciaba esa noche, de la ocurrida mucho tiempo atrás en el lago. Esa vez era él quién me miraba como si fuera un objeto frágil y valioso, sin embargo en ese momento yo tenía una mirada similar. Acorté la distancia que nos separaba -¿En qué piensas?- le pregunté mientras pasaba una de mis manos por su abdomen inconscientemente.



Isaro

Sus palabras me encantaron, eso significaba que no tendría que irse esa mañana a trabajar, pero tampoco tenía por que entenderse como que quería repetir lo de la noche. O eso había sido lo que había pensado antes de sentir sus besos recorrer mi cuerpo de arriba a abajo. Sus ojos se encontraron con los míos cuando alcanzó el límite que el pantalón marcaba. Estaba claro que yo quería seguir, pues incluso solo con eso ya había conseguido que se notara lo que había dentro del pantalón.

Scar era demasiado linda, y aquella postura no hacía más que darme ganas de abalanzare sobre ella. Mi mirada dejaba ver todo lo que sentía, haciendo que ella sin miramientos desabrochara el pantalón. Supuse que seguiría bajando si no la detenía… en realidad no quería hacerla parar, pero no creí que estuviera bien ser el único en sentir placer. Antes de que pudiera seguir le cogí una de las manos y me la llevé a los labios comenzando así un recorrido de besos que no tenían un límite donde parar similar un pantalón o ropa interior. Nada me impedía besar y lamer todas las partes de su cuerpo.

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612 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 10, 2017 12:35 pm

[Cain]
Notaba los movimientos de Silya algo torpres comparados con los que tenía de día lo cual hacía que la viera bastante más adorable que con su aura natural de independencia. Le cogí la mano para que no se alejase de mi demasiado, sonriendole con cariño. Su preguntá me pilló realmente desprevenido. Una voz en mi cabeza me dijo que no dijera lo que estaba pensando, pero en cuanto abrí la boca, lo dije.
-Estas más hermosa bajo la luz de la luna -El tacto de sus suaves manos sobre mi hacían que unas pequeñas descargas recorrieran mi cuerpo, no eran nada desagradables, asi que, incosncientemente, me fui acercando para notarlas. acercándola de la cintura.
-Pero puedo pensar en más cosas -Murmuré sin ninguna razón en particular, comenzando a pensar en ese momento qué era lo que ella pensaba.

[Scar]
De repente, las tornas habían cambiado y era Isaro el que me besaba a mi, aunque enseguida noté que no solo eran besos. Ahogué un gemido al notarlo, tuve que pararlo o acabaría por ganarme y esta vez era yo la que iba a llevar las riendas. Quizás no tneía demasiada experiencia, pero eso no me impedía intentarlo. Tiré de Isaro hasta poder besarlo y lo empujé a la cama. Le retiré un poco el pantalón para poder seguir con lo que estaba haciendo antes de que me interrumpiera.


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613 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 10, 2017 2:11 pm

Silya

Sonreí ante su respuesta, no me había separado que dijera unas palabras así, y se notaba que no las decía con falsedad. Su brazo me rodeó por la cintura haciendo que nuestros cuerpos estuvieran a punto de rozarse en todo momento -¿A sí? ¿Cómo en qué?- le pregunté quitando la mano de su cuerpo y rodeándolo por el cuello con ambos brazos pegándome por completo a él.

Me puse de puntillas para alcanzar sus labios y besarlos con suavidad. -¿Aún no respondes?- susurré, no sabía que quería escuchar, pero tampoco le estaba permitiendo hablar. En cuando abrió ligeramente la boca volví a besarlo, esta vez con más anhelo. Le estaba impidiendo contestar, supuse que si realmente tenía algo que decir sería capaz de separarse de mí y hablar… no me parecía que estuviera muy disgustado por mis besos.



Isaro

Al tener tan buen oído no se escapó de mi atención el gemido de Scar intentaba ocultar. Feliz de ver que le gustaba lo que hacía decidí seguir, esperando que de ese modo disfrutara más de aquella fría mañana. Para mi desconcierto ella me paró "¿Me excedí?" me pregunté preocupado sin saber que hacer para arreglar lo que fuera que la hubiera disgustado.

Sin embargo sus besos me decían que no era eso lo que ocurría. Estuve confuso durante un instante mientras yo estaba sobre la cama y Scar encima mía. No fue hasta que sentí mis pantalones bajar que supe que nada la frenaría de seguir con lo que estaba. Ella sabía como hacerme suspirar y no dudó en controlar la situación durante todo el tiempo. -Se te enfrió el desayuno- me quejé aún respirando forzosamente, no podía decir otra cosa, había disfrutado mucho esa mañana… seguramente había sido con diferencia el mejor día de mi vida desde el principio de la noche "Voy a gastar toda la suerte que tengo en un día" pensé sabiendo lo afortunado que era y no arrepintiéndome de que se me acabara la suerte para el resto de mi vida.

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614 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 10, 2017 3:18 pm

[Cain]
Mis orejas se agacharon cuando Silya dejó de rozarme, no quería que se escapase, aunque no duró mucho la sensación pues sus brazos rodearon mi cuello. Correspondí a su beso un poco confundido pero sin saber la razón de que no me dejase hablar. Volví a intentarlo, olvidando qué queria decir al sentir de nuevo sus labios. Estaba tan cerca que podía notar su piel sobre la mía, aun sin ser mucha la que dejaba al aire. Mi paciencia iba agotandose rápidamente y, tras un par de intentos de hablar, sin recordar qué quería decir, la acerqué a mi, dandole un beso tan apasionado que me dejó sin respiración, a pesar de que la intención era que ella no tuviera tiempo de responder antes de que pudiera yo.
-En que te quiero -Respondí al final no muy seguro de haberlo dicho en voz alta, pero al menos ya no me molestaba si quería seguir besandome, asi que no la deje hablar e interrumpí lo que fuese a decirme, por que para oir un no, prefería oir como intentaba respirar mientras la besaba.

[Scar]
Le di un beso a Isaro riendome por su broma del desayuno, no estaba tan frio, tan solo... templado. Me senté al borde de la cama para coger algo de desayuno antes de levantarme a por algo de ropa.
Por la ventana del salón entró Daion sin hacer ruido, aunque llamandome como si estuviera sorda al entrar a la habitacion.
-Scar... wou... -Dijo poniendo los ojos como platos mirandome tan tranquilo. Me sonrojé abriendo levemente las alas por la sorpresa, mirando a Isaro cuando este me tapo -Lo siento, no queria interrumpir -Añadio sin molestarse en mirar a otro lado. Lo miré mal y le tiré un par de calcetines enrrollados.
-Pero quieres dejar de mirarme-Le exigi, haciendo que volviera en si, esquivandolo. Miró a Isaro y parecio darse cuenta de que ahora ya no podia seguir actuando asi que, aunque siguieramos siendo amigos, las cosas habian cambiado. Aún tardó un momento en disculparse de nuevo y marcharse. Suspiré, murmurando lo estúpido que era.


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615 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 10, 2017 3:59 pm

Silya

Sonreí al ver a Cain con cara de frustración, le habían salido sus orejas lobunas dándole un aire más lindo que antes. No me había esperado que me acercara a él para besarme de una manera tan apasionada que hizo que nos faltara la respiración a ambos. Sus siguientes palabras me sorprendieron llenándome de alegría, aunque había muchas maneras de querer a una persona, el que me dijera algo así ya era más que suficiente para mí. Quise responderle, pero sus labios no se separaban de los míos "Yo también te quiero" pensé continuando sus besos que iban siendo cada vez más apasionados si es que podían.

Noté como sus manos se fueron deslizando hacia delante empezando a desabrocharme la blusa mientras aún me besaba. Mis brazos no se separaron de su cuello hasta que terminó de quitar los botones, donde me quité las mangas aprovechando para quitarme también los pantalones antes de seguir besando a Cain. Si no quería que hablara no lo haría, mi cuerpo era más que suficiente para demostrarle lo que sentía por él.



Isaro

Reaccioné rápidamente usando la manta que había en la cama para tapar a Scar de la mirada de Daion. Me daba igual que alguna persona me viera sin ropa, pero no quería que vieran a Scar. Su disculpa no significó nada para mí ya que siguió mirándola aunque estuviera cubierta. Arrugué el entrecejo y lo miré con intensidad: Estaba molesto.

Para mí Daion era como un hermano pequeño al que conocí antes de que Zahán lo comprara… pero eso no significaba que no me dieran ganas de golpearlo si seguía mirando a la persona que yo más quería. Abracé a Scar por detrás manteniendo mi mirada en él, sino se marchaba pronto iba a conseguir que me enfadara… y era mejor que no viera ese lado de mí.

Pareció captar el mensaje, tenía pensado advertirle de que se fuera de la casa sino era capaz de notar mis ojos felinos posarse en él de manera amenazadora. -¿Por qué vino? ¿No dijiste que no tenías trabajo?- refunfuñé soltándola cuando Daion se marchó, había querido tenerla para mí sola y acabaron por interrumpirnos. Quizás la necesitaban así que no le impediría que fuera a echar un vistazo a lo que fuera si eso era lo que ella quería.

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616 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 10, 2017 4:40 pm

[Cain]
Mis manos se movian por si solas, desabrochando la camisa de Silya, acariciando su piel, siguiendo sus curvas. El alcohol amplificaba la euforia que sentía por tenerla tan cerca, sus besos eran electrizantes y queria sentirla más cerca de lo que ya estaba. "Te odiará" me gritó una voz irritante que quise callar, pero que tenía razón. Me separé de ella con suavidad, queriendo que me lo impidiese, mirando su cuerpo frente a mi.
-No quiero que me odies otra vez... -Le dije, pero sin poder mirar a otro lado, levantando las orejas conforme la vista se me iba. ¿Porqué tenia que ser tan tonto? No estaba seguro de qué estaba pasando o qué ibamos a hacer, pero realmente quería seguir.

[Scar]
Sonreí al ver a Isaro molesto con Daion. En cuanto desapareció de nuestra vista se quejó como un niño pequeño al que le han quitado sus juguetes. Le di un beso en la mejilla antes de seguir buscando mi ropa.
-No lo se, conociendolo se pensaria que me habia quedado dormida y venia a avisarme, no seria la primera vez -Fui contandole mientras me ponia ropa de nuevo, girandome a mirarlo -Igual te estaba mirando a ti... ¿deberia estar celosa? -Bromeé echandole una mirada picara riendome, dandole un beso en los labios.



Última edición por Adamaris el Jue Oct 12, 2017 4:56 am, editado 1 vez


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617 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 10, 2017 5:07 pm

Silya

Aunque la época del año ya era fría y estábamos metidos en el agua, no sentí ni por un momento cualquier tipo de fresco que me alertara de que debía salir del interior de la cascada. Seguimos besándonos hasta que Cain se separó de mí diciendo que no quería ser odiado -Antes no me dejaste decirlo- dije acortando la distancia dejándole mirar lo que quisiera -Yo también te quiero… así que es imposible para mí odiarte- me sinceré mordiéndome el labio inferior al ver sus orejas atentas a todo lo que hacía.

Terminé de acercarme de nuevo, pero esta vez en vez de besarlo una de mis manos se deslizó por dentro de la única prenda que le quedaba puesta. Le sonreí más encendida de lo que había pensado en un principio. Lo quería a él, y lo quería en ese momento.



Isaro

Me alegró que Scar no hubiera visto la mirada que le había lanzado a Daion. Nunca había sido una persona posesiva, pero ser posesivo y dejar que la miraran desnuda eran dos cosas muy diferentes ¿No? Dejé de darle vueltas ahora que se había marchado y me centré en el beso que me daba en la mejilla. Ya lo regañaría por no entrar por la puerta como las personas normales. Entendería que si tenía prisa no llamara a la puerta, pero de ahí a entrar sin hacer ruido había mucha distancia.

-Además de ti… ¿Quién iba a mirarme?- le pregunté señalando algunas de las cicatrices que a ella le gustaba besar. Además de Scar nunca había conocido a nadie que me devorara con la mirada como ella lo hacía. Eso me hacía sentirme especial, lo suficiente como para no dejar que Daion volviera a entrar en esa casa hasta que me olvidara del tema. Y yo no era una persona olvidadiza.

Busque entre la ropa, al igual que Scar, algo para ponerme que estuviera limpio. Alegrándome de que nos hubiéramos puesto a colocar la ropa el día anterior, teniendo de ese modo todo más o menos organizado.

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618 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 10, 2017 5:29 pm

[Cain]
Las palabras de Silya me hicieron mirarla con los ojos como platos. ¿Realmente estaba diciendo lo que yo habia escuchado? Movi las orejas asombrado por ello, pero sus manos enseguida me distrajeron. Me acerqué, invitandola a seguir, mirando sus ojos antes de volver a besar esos labios que me volvian loco. Ahora que sabia que ella no me odiaría, dejé de pensar en lo que hacia y simplemente me dejé llevar, acariciando su cuerpo y besando aquellos lugares que sabia que provocaban esa dulce voz que se escapaba desde lo mas profundo de su ser.
El agua no se sentía ya fría, pero sin duda su piel estaba más caliente que cualquier cosa. Bajé mi mano hasta la ropa interior, metiendola con suavidad para quitarsela, acariciando cuando encontraba. Ya que salir haría que cogieramos frío rápidamente, la levanté un poco para que se pudiera agarrar a mi, llevandola a un lado donde pudieramos estar algo más cómodos que en mitad del pequeño lago.
Procuré demostrarle lo que sentía por ella, esperando poder tapar mis errores anteriores, asegurandome de que no era el único que disfrutaba.

[Scar]
Isaro celoso estaba muy adorable, qunque pareció reticente a creer que alguien pudiera sentirse atraido por él. Lo miré durante un momento de arriba a abajo, no habia muchas mujeres en el pueblo sin pareja y de una edad en que les interesase eso, pero no significaba que no tuviera nombres.
-Pues.. se me ocurre que yo me fijaria en ti -Bromeé -Ademas, no has visto como te mira Mikka, ¿verdad? -Le pregunté, segura de que incluso habiéndolo visto no lo tomaria en serio -Si no fuera por Crypthorn diria que Tefael también -Añadí. Ariel era demasiado fiel a Zahan y el resto no estaban interesadas en ello por una u otra cosa asi que 3 de 4 no estaba mal.
-Y Wendy es demasiado inocente para enamorarse -Dije quitandole hierro al asunto, poniendome la camiseta de Isaro que habia encontrado colgada en el borde de la cómoda, pues me cansaba de buscar y tenia hambre.



Última edición por Adamaris el Jue Oct 12, 2017 4:55 am, editado 1 vez


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619 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Oct 11, 2017 9:30 am

Silya

Seguí mirándolo a los ojos con picardía mientras seguía moviendo mi mano por dentro de su ropa interior. Cain se acercó aún más besándome con intensidad, acariciándome y rozando con sus labios otras partes de mi cuerpo. Me estremecí al sentir la dirección que había tomado su mano empezando a suspirar y a gemir cuando se introdujo entre mis prendas inferiores. Gracias a la cascada el suave sonido que salió de mi boca a penas fue audible.

Entre una cosa y otra acabamos en un lado del lago más cercano a la orilla. Siguiendo con lo que estábamos cada vez más apasionados. Sabía que esta no era mi primera vez con él, pero sí era la primera en la que disfrutaba tanto de tenerlo cerca y sentirlo por todo mi cuerpo.



Isaro

Su primera broma me hizo sonreír, ya que era lo primero que yo había dicho. Además de Scar nadie se sentiría atraído por mí, me reí cuando nombró a Mikka -¿No te has fijado cómo mira a Edahi?- le pregunté volviendo a mi buen humor anterior -Como siempre que Edahi va a algún lugar interesante trae regalos para todos, a Mikka la ha conquistado- respondí quitándole importancia a que otra persona se fijara en mí. A mi me bastaba con que Scar lo hiciera y no se cansara de lo que veía.

Su siguiente nombre me hizo pensármelo -Eso sí que es verdad- admití un tanto pensativo, pues había cosas que no me había tomado a pecho suponiendo que eran bromas pero comprendiendo que quizás no lo eran -Una vez me dijo que si no estuviera con Cryp vendría a por mí… y en alguna otra ocasión también me comentó que si no me tratabas bien podía acudir a él- me reí divertido, no es que no me fueran los hombres. Es que la única persona que me iba era Scar, incluso si ella fuera un chico seguramente estaría igual de enamorado. Asentí a la tercera persona que dijo, aunque tenía en mente que quizás Wendy y Edahi también tenían algo, ya que solía visitarla mucho a pesar de tener novia. "Edahi siempre fue un ligón inconsciente" pensé sin darle más vueltas y mirando a Scar con alegría.

Me acerqué y la abracé por detrás -Estas tan linda- admití sonriendo tontamente. Yo había tardado menos que ella en vestirme pero aún así merecía la pena esperar si se iba a poner ropa mía -Si quieres te preparo un desayuno caliente- le ofrecí, podía comerme lo preparado y dejar que ella tomara algo recién hecho.

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620 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Oct 11, 2017 10:16 am

[Cain]
Besé a Slya muchas más veces de las que recordaría al día siguiente, pero el frío comenzaba a molestarme aún cuando nuestra respiración estaba acelerada. Noté que algo de magia movía mi pelo, secándolo. Miré a Silya de reojo con una sonrisa estúpida, viendo que era ella la que estaba haciéndolo, pero seguía haciendo demasiado frío. Me levanté para alejarme un poco y transformarme.
-Ven, no quiero que te enfríes -Le dije esperando que se acercase para rodearla como un ovillo, tapandola con la cola y mi cuerpo del frío que nos rodeaba. Inluso eso quedó borrado de mi mente, que asumió que todo había sido un sueño y al abrir los ojos me quedé mirando al vacio. Entre mis patas no estaba mi compañera, asi que supuse que realmente no había ocurrido. Bostecé, levantandome para estirarme y busqué a Silya, que no podía andar lejos.
-Podias haberme despertado -Le dije en un tono quejica, aunque agradeciendo que no lo hiciera. Vi que mi ropa estaba a un lado del lago tirada, seca, pero bastante fría. Me dolía bastante la cabeza, pero no queria molestarla con ello.
-Ayer... ¿que pasó? -Le pregunté tras dudar un momento, pero prefirierndo saber si había metido la pata otra vez. No es que me hiciera especial ilusión, pero teniendo en cuenta lo que había oñado no me extrañaría haberla besado sin pensarlo.

[Scar]
Isaro sin duda estaba feliz, sonriendo por cualquier cosa, aunque tan sol oencontraba cosas que desbarataban mis sujerencias. Lo miré con el ceño fruncido, para empezar porque lo de Tefael era una broma, con una clara base real.
-¿Cuando te he tratado mal? -Le pregunté como una cría pequeña -En todo caso es Crypthorn el que deberia venir a avisarnos caundo se porte mal con él -Dije, sabiendo que Tefael por más enamorado que estuviera era incapaz de estar un día sin meter la pata de alguna forma.
-Ademas... ¿Insinuas que tengo mal gusto por elegirte? -Le pregunté antes de que me abrazase. Me ofreció un desayuno caliente, pero negué con la cabeza -Intenta quitarmelo y verás -Gruñí de broma, dandole un beso antes de ir a seguir desayunando, quise decirle que si hacía otro desayuno tenía que ser para ambos, pero decidí dejarlo correr.



Última edición por Adamaris el Jue Oct 12, 2017 4:54 am, editado 1 vez


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621 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Oct 11, 2017 11:17 am

Silya

Me desperté al día siguiente con bastante calor gracias al tupido pelaje que Cain tenía. En silencio salí de mi escondrijo bizcando la ropa y vistiéndome antes de que me enfriara y poniéndome mi capa para mantener el calor que me quedaba. Iba a doblar la ropa de Cain, pero tenía idea de en qué parte del lago la había dejado, y estaba demasiado dormida como para percatarme de que estaba más cerca de lo que creía.

Las frutas habían empezado a ser otras de las que solía haber en verano, pero todavía quedaban algunas bayas otoñales y pronto las frutas invernales estarían listas para comer. Desayuné las bayas algo distraída, estaba muy feliz de habérselo dicho, pero empezaba a pensar que no había sido el mejor momento ni el mejor lugar para hacerlo, tampoco el pareció tomárselo enserio. Le sonreí al escuchar su queja -Estabas muy adorable mientras dormías- admití divertida sabiendo que no se molestaría por que me levantara un poco antes que él. Tampoco es que fuéramos a seguir con el viaje en cuanto despertara.

Su pregunta me sorprendió, alegrando en el mismo momento en el que la oí. Sino se acordaba podría declararme apropiadamente cuando fuera el momento correcto. -¿No te acuerdas?- le pregunté divertida de ver lo borracho que había estado sin que yo me diera cuenta de que era tanto -Me preparaste una agradable cena por que era mi cumpleaños- le sonreí feliz, pues aunque lo ocurrido después de la cena era lo que más me había gustado de mi cumpleaños, la cena tan cuidadosamente organizada en tan poco tiempo tocó mi corazón -Alana tenía razón- añadí después de un rato, diciendo que era cosa de chicas cuando me preguntó que en qué tenía razón, devolviéndole una sonrisa traviesa. Algún día le debía de dar las gracias por abrirme los ojos y dejarme entender mis propios sentimientos.



Isaro

Me encogí de hombros a su pregunta, para mí ella nunca me había tratado mal. Scar jamás me levantó la mano, ni me gritó sino era por que no se daba cuenta de que lo hacía. Sabía que nunca acudiría a Tefael, por que todo lo que quería estaba en esa habitación junto a mí. Me reí cuando habló de Crypthorn -Creo que él sabe donde se mete- respondí con una sonrisa.

Su siguiente pregunta me hizo mirarla divertido mientras asentía -Sí, tienes mal gusto para los hombres… pero esa es otra de tus facetas que me encanta- respondí sabiendo que sino fuera por esa forma tan extraña que tenía de elegir a las personas que quería, yo no estaría esa mañana junto a ella. Dejé que se comiera tranquilamente el desayuno mientras yo la miraba atentamente. Había desayunado una fruta mientras le preparaba la comida así que ya no tenía hambre.

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622 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Oct 11, 2017 4:46 pm

[Cain]
No entendía que habia dicho o hecho pero de repente la cara de sorpresa de Silya se transformó en una sonrisa deslumbrante. Incline la cabeza a un lado, haciendo que mis orejas se movieran de forma graciosa. No le di demasiada importancia a no recordar las cosas.
-Y... ¿cuando me transformé? -Le pregunté algo dudoso. Me daba la impresión de que habia ocurrido algo que de lo que no me estaba percatando, pero me tumbé detras de Silya apoyando la cabeza a su lado, con la sensación de que no le iba a importar.
-¿Tienes prisa? -Le pregunté, un poco cansado -Me gustaria dormir un poco más -Le dije, acariciandola suavemente con la cabeza, sintiendo que olvidaba algo importante, pero sin lograr deducirlo.

[Scar]
Miré mal a Isaro cuando admitió creer que mi gusto con los hombres era malo. Podia decir lo que quisiera, pero su admiracion a Tefael era más que obvia. ¿Tan poca cosa se pensaba que era?
-Mi gusto es muy bueno -Le contesté molesta, cerrando el cajón de mal humor. Añadido a sus quejas por mi decisión, estaba el hecho de que aun habiendo hecho el desayuno, no lo probó -¿Porqué no desayunas conmigo? -Me quejé, preguntandole por que habia hecho el desayuno si ni si quiera iba a tomarlo conmigo.



Última edición por Adamaris el Jue Oct 12, 2017 4:53 am, editado 1 vez


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623 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Oct 11, 2017 6:41 pm

Silya

Su pregunta fue muy fácil de responder para mí -Cuando tuviste frío- acaricié distraídamente su hocico dejándole que durmiera todo lo que quisiera. Me quedé mirando su lobuno cuerpo que tan cálido y apacible me parecía. Pronto tendría que compartirlo con todas las personas del pueblo, aunque no me causaba un problema real.

Los días pasaron rápidamente y en el horizonte ya se podía ver lo que tan bien conocíamos -Estamos de vuelta- sonreí emocionada, tenía muchas cosas que hacer y muchas personas a las que ver.



Isaro

Mis palabras parecieron mosquearla, yo estaba de buen humor así que no quería verla molesta por solo una opinión inocente. No solía contestar lo que pensaba si creía que eso podía enfadar o incomodar a alguien, pero había creído que tenía suficiente confianza con Scar como para no hacer ese primer filtro en mi cabeza… Para mi desilusión me equivocaba "Todavía es muy temprano" pensé intentando no adelantar las cosas más de lo necesario.

Su pregunta me hizo sonreír con cortesía inclinándome hasta su mano y comiéndome lo que había en ella sin olvidarme de lamer sus dedos ligeramente manchados -Creí que estaría peor después de enfriarse- admití volviendo a mi posición inicial encontrando mis ojos con los de Scar -Desayuné mientras preparaba el desayuno- admití prometiéndole que si quería la próxima vez desayunaría con ella.

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624 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Oct 12, 2017 4:49 am

[Cain]
Casi dos semanas despues llegamos a las cercanias de la aldea, se podía ver el claro donde se encontraba. Aunque nos quedaba un rato aun para poder estar en ella, preferimos terminar el viaje del golpe, alargando un poco el día y evitando dormir esa noche, pudiendo pasar asi la tarde con los demás. Caminaba sin prisa un poco cansado, pero ya hacia unos días que habia dejado de preguntarme el porque de la sonrisa permanente de Silya, que parecía tener un secreto escondido que no era capaz de leer. Me giré a mirarla mientras bajaba por la ladera de la montaña, habiendo pasado ya la tumba de mi madre.
-¿Quieres ir a ver a Isaro? -Le pregunté, sabiendo que llevaba varios días deseando llegar para poder hablar con él de las cosas que habían ocurrido en nuestra ausencia. La casa del demonio estaba ya en pie y supuse que estaría dentro. Por la ventana pude ver las alas marrones de Scar cruzar por delante de la ventana. Se quedó mirando hacia fuera y dijo algo, supuse que avisando a su pareja de nuestra llegada. Me agaché para que Silya pudiese bajar y  me aparté un poco para transformarme. Cuando volví, seguimos hasta llegar a la aldea, donde la gente parecía ocupada sacando agua del pozo, o simplemente dado vueltas.
-Espero que mi padre no esté -Dije, con la esperanza de no tener que dormir en la cama de Scar o en el sofá -Venga, vamos -Le insté, cogiendla de la mano para ir a ver a Isaro, por que conociendola querría saltar a abrazarlo.

[Scar]
Me di cuenta de que la cara de Isaro cambió y su sonrisa se volvió forzada. Me sonrojé cuando me lamió la mano, otra vez, pero seguía teniendo la sensación de que algo le había molestado. Dejé de lado mi sonrojo, aun cuando no se me había ido, y lo miré.
-¿He dicho algo malo? -Le pregunté, acariciandole la mejilla y dandole un beso -¿Es por lo del desayuno? -Estaba claro que era eso, pero no entendía el qué le había molestado, quizás por que me quejé a pesar de que me había hecho el desayuno o por que estaba mosqueada con él.
-No estoy enfadada de verdad -Le di un beso como disculpa, con una pequeña sonrisa al darme cuenta de que aunque ya era libre, no se sentía como tal -Pero si insultas al chico del que estoy enamorada, obviamente me voy a molestar -Añadi, fingiendo que no pasaba nada, pero notando que me estaba poniendo colorada -Ademas, quería desayunar a la vez que tu, no que me mires mientras como -Escapé como pude, alejandome buscando algo que distraerme, recogiendo la ropa que había tirado por ahi. Un movimiento por la ventana me llamó la atención y al mirar vi un lobo enorme bajando por la colina.
-Creo que no vamos a poder estar a solas hoy-Me quejé, saludandolos, sabiendo que al menos Cain era capaz de verme -Vienen Cain y Silya -Le expliqué a Isaro, volviendo con él -Voy a ducharme -Le di un beso en la mejilla y cogí mis cosas antes de entrar al baño.
-Si quieres ir yendo no tardaré -Le dije con una sonrisa, permitiendole que se adelantase. Me duché para quitarme un poco el sudor, tarareando una canción que me había venido a la cabeza, y me vestí rápidamente por si Isaro no se había ido que no tuviera que esperar demasiado.


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625 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Oct 12, 2017 3:04 pm

Isaro

Sabía desde el día de la hierba de gato que se sonrojaba con facilidad cuando le lamía los dedos, y a pesar de eso notó que mi sonrisa ya no era tan sincera como antes, preguntándome si había dicho algo malo o si era por el desayuno -No… no fuiste tú la que ha dicho algo malo- contesté sonrojándome al ver su preocupación solo por que me había entristecido verla con el ceño fruncido por haber hablado sin pensar -Parecías enfadada por lo que dije… y no sabía como arreglarlo- Al reconocer lo que había en mi cabeza, Scar me recompensó con un beso admitiendo no estar enfadada realmente.

Sonreí con dulzura al ver lo atenta que era a mi -Bueno, es con la única persona con la que me puedo meter- bromeé de nuevo feliz. Todos tenían algún talento, o algo que hicieran medianamente bien y que fuera de utilidad para los demás, pero yo no sabía hacer nada de interés y además había acaparado a la chica más hermosa del mundo. -Si quieres mañana preparo dos desayunos y nos los comemos juntos- no era problema para mí cocinar un poco más, los ingredientes serían los mismos y solo aumentaría la cantidad.

Me animé aún más cuando me informó de que Silya y Cain habían vuelto. Tras un momento de duda después de que Scar me dijera que podía ir a saludarlos primero, me moví con rapidez, saliendo de la casa y buscando a mi queridísima amiga Silya.



Silya

Asentí a la pregunta, tenía muchas ganas de verlo de darle mis regalos de felicitaciones por todas las cosas buenas que le habían pasado y que me contara las cosas que no se atrevía a hacer si no era cara a cara. Estaba tan emocionada que no entendí a qué se refería Cain con lo de su padre. Seguimos andando hasta que en la distancia pude verlo que también me estaba buscando. en cuanto nuestras miradas se encontraron y él me sonrió no pude evitar soltar la mano de Cain y correr hacia Isaro.

Lo abracé con fuerza y él hizo lo mismo -¿Qué tal os fue el viaje?- me preguntó feliz de tenerme de vuelta, le quité importancia al viaje, preguntándole sobre cómo estaba y sobre todo lo que le había sucedido -Y tienes mucho mejor aspecto, seguro que estuviste haciendo ejercicio- se lo veía más fuerte y con un tono de piel más natural, aunque no estaba bronceado ya no era el color pálido que tenía antes. No me percaté en su sonrojo ante mis palabras por que me había girado hacia Cain que ya estaba más cerca -Vamos a hablar un rato, luego volvemos- le comenté sonriente mientras tiraba de Isaro a un lugar más apartado queriendo que me contara cómo es que había elegido a Scar, qué le parecía su casa nueva y otras muchas cuestiones que se me pasaban por la cabeza y quería saciarlas con sus respuestas.

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