La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Dom Abr 09, 2017 3:34 pm

Recuerdo del primer mensaje :


Edahi:


Nombre: Edahi Losarig

Edad:103

Descripción física: Lo más destacable de su apariencia es su larga cabellera roja intensa y sus ojos verdes cómo esmeraldas, de mirada fría y obstinada para algunos, a cálida y amable para los que se han ganado su amistad, que son la mayoría. Incluso con estas dos cosas que suelen resultar extravagantes, es una persona que se ve atractiva. No es especialmente alto ni musculoso, tampoco lo necesita para ser feliz. Cuando está con humanos o con Silya suele mostrar un rostro relajado, divertido, confiado y algo travieso. Pero todo cambia cuando los humanos son malvados o hay demonios cerca, se tensa de manera drástica y su cara muestra todo el odio y el enfado que tiene hacia los de su especie, normalmente sus colmillos son un poco más largos de lo normal, pero cuando se enfada se pronuncian bastante más sin que este muchas veces se de cuenta. Tiene una sonrisa muy cálida y energética, que hace que todo pareca más divertido y emocionante de lo que es.

imagen:

Nunca muestra su otra forma, por lo que todavía es un secreto para la mayoría.

Descripción psicológica: Es la persona más infantil que se puede encontrar, le encanta curiosear e investigar cosas simples cómo por qué se caen las hojas o que pasa con el agua que cae al llover. Es muy bondadoso y servicial, siempre que pueda hará algo por ayudar a quién sea. Edahi es leal a sus seres queridos, en especial a los que han convivido mucho tiempo con él y ya saben su secreto. Éste se divierte con cualquier cosa y hace que las personas a su alrededor también se lo pasen bien solo por verlo sonreír. Es una persona muy tierna y sincera a la que le gusta ver el mundo mejorar y avanzar poco a poco. Pero a pesar de todo esto tiene un lado serio y concienzudo que sabe cuándo tiene que aparecer para poner todo en orden. Al principio puede parecer algo contestón, arisco y rebelde, pero suele hacerlo para ver quién es digno de su confianza y respeto.

Historia: Al nacer en el infierno, su padre descubrió algo que nunca pensó que le ocurriría a él, su hijo no tenía ni una pizca de maldad en su interior, tampoco su aura era maligna. Preocupado por su bebé y el terrible futuro que le depararía si se quedaba en el infierno, decidió junto a su esposa, que ese bebé debía de ir al mundo humano para estar a salvo de las manos de sus semejantes. Y eso fue lo que hicieron, buscaron un lugar donde la guerra no había llegado y se lo dejaron a una familia que no podía engendrar hijos, con una carta que pedía que se la entregaran cuando este ya fuera adulto y donde explicaba el por qué de su abandono y lo mucho que lo querían de todos modos. Sus padres adoptivos aceptaron a Edahi sin vacilar ni un segundo y le otorgaron un nombre pues sus padres originales no se habían atrevido a darle uno.

Pasaban los años y Edahi crecía lentamente poco a poco, sin parar, pero demasiado lento para sus padres humanos, que no pudieron verle hacerse un hombre incluso despues de cuarenta años, ellos se murieron sin poder cuidarlo hasta el final, sin embargo en esos años Edahi fue el niño más feliz de universo, con unos grandes padres y aprendiendo muchas cosas sobre el mundo y sobre la vida. Cuando se quedó huérfano intentó buscarse un trabajo para poder tener dinero para comer algo, como le había dicho su papá poco antes de dormirse para siempre. Buscó y buscó, pero nadie le quería dar un trabajo pues para ellos no era más que un crío. Así pasó una decada en la que tuvo que robar y manipular sus palabras para conseguir comer y dormir bien.

Poco después conoció a Silya, ella lo acogió, lo cuidó, le dió ropa limpia y se lo llevó consigo de viaje por todo el mundo, con ella descubrió que tan grande era el mundo y todo el tiempo que tenía para conocerlo, también lo que él era y por qué no parecía crecer. Con esto aprendió a utilizar sus poderes y el arte de la espada para así poder ayudar a las personas. El tiempo pasaba y ella no envejecía gracias a que tampoco era humana, cada vez le cogía más cariño hasta que un día le pidió permiso para apellidarse igual que ella y así ser su "hermano", feliz con su nuevo apellido, fueron a celebrar que ahora eran una familia. Allí en ese hostal, se dio cuenta de que Silya no estaba indefensa ante los seres no-humanos y de cuan despreciables eran los demonios. Gracias a sus poderes no tuvo que preguntarle sobre el pasado a su querida hermanita que parecía tener recuerdos muy oscuros con los demonios, desde ese día odió a los demonios por todo lo que le habían hecho a Silya y por cómo se comportaban todos, por eso nunca entendió que ella lo acogiera y lo cuidara con tanto cariño y amor.

Cuando cumplió los cien decidió que debía dejarle hacer su trabajo a su hermana y él viajaría intentado ayudar a los humanos y cumpliendo las órdenes que como a Silya le eran dadas por unos ángeles. Se marchó con la única promesa de que una vez al año se reunirían y que si se necesitaban se llamarían para acudir al auxilio del otro.


Gustos:

Disgustos:

Poderes:

- Puede ver los sentimientos, los sueños y los recuerdos, también puede comérselos haciendo que desaparezcan del individuo.

- Es capaz de hacer dormir a las personas.

- Puede transportarse de un lado a otro a través del mundo de los sueños, es decir si encuentra a una persona o a un ser que este durmiendo cerca de donde quiere ir tan solo tiene que usar sus poderes para entrar físicamente en el sueño y luego salir, encontrandose en el lugar en el que está el que duerme.

-


Extras:

- Se suele comer las pesadillas, y los malos pensamientos de las personas, pero nunca se ha comido un recuerdo por malo que sea ya que piensa que es algo sagrado y que no debería ser tocado.

- Nunca a querido comprender a los demonios, simplemente no quiere tener nada que ver.

- No a leido la carta que le dejaron sus padres reales, pero tampoco a sido capaz de tirarla sin saber lo que hay dentro.

- Tiene una espada que le dieron los "superiores" cuando decidió irse por su cuenta, esta incrementa sus poderes y hace que los seres mágicos tarden más en regenerarse.


Color de roleo: a61e1e





Me alegré mucho al ver su cambio de actitud cuando le ofrecí viajar conmigo, así tendríamos un día más juntos y además podría conocer a sus padres y ella a mi capitán -Claro que puedes conocerlo, además seguro que te llevas bien con toda la tripulación- respondí con entusiasmo negando que pudiera ser una molestia, con una dama cerca mis compañeros solían tener mejores ánimos y hacían todo más rápido para tener tiempo para hablar con la damisela.

La veía tararear con alegría caminando a mi lado y sonriendo con mucha ilusión. Se notaba que hacer el viaje junto a mi le hacía feliz, aunque también estaba la posibilidad de que podía ver a sus padres finalmente.




Tefael:


- Nombre: Tefael Odicil

- Edad: 820 años

- Descripción física: Tiene el cabello grisáceo, largo a mitad de espalda y suele tener gran parte atado en una cola baja. Sus ojos tiene el mismo tono de gris, son llamativos y suelen atraer a las personas. Tiene una sonrisa cálida y sensual, parece muy dulce, pero suele esconder pensamientos poco dignos de un ángel. No tiene demasiada musculatura, pero lo compensa con su fuerza, magia y velocidad. Es un chico de una altura media alta. Sus alas son todo un espectáculo pues son totalmente blancas por dentro y blancas con manchas negras por fuera, también son realmente grandes y esponjosas. Su tono de piel es similar al de Silya, bastante claro como si nunca fuere por el sol.

Tefa:

- Descripción psicológica: Tefael es una persona divertida y animada, que no puede evitar hacer comentarios inapropiados y bromas inesperadas. Le encanta llamar la atención y hacer caos en asuntos pequeños. Le gusta hacerse el misterioso y el interesante, para intrigar a las personas que no conoce demasiado. Pero a pesar de todas estas cosas tiene un interior cálido y dulce que pocas personas han llegado a conocer. También es una persona responsable y seria cuando los acontecimientos le obligan a actuar de ese modo, y ante todo Tefael es protector, le gusta tener protegidos a los seres que ama, aunque adora la libertad y la soledad por lo que suele distanciarse por ciertos periodos de tiempo de la gente a la que quiere.

- Historia: Antes de nacer su padre y su madre vivían pacíficamente en tierras humanas, ambos eran ángeles blancos que traían paz y prosperidad a la zona en la que vivían. Un día su madre, se quedó embarazada de Tefael, durante ese tiempo todo fue bien, hasta que un día su padre apareció con las alas completamente negras. Nunca explicó que pasó ni por qué decidió aceptar aquella oscuridad, tampoco nadie le pidió explicaciones. Ambos siguieron viviendo juntos, pues su amor era más fuerte que los bandos y que los colores.

Sin embargo el día del nacimiento de Tefael, ambos se quedaron atónitos, su hijo tenía el interior de las alas blancas y el exterior completamente negras. Nadie sabía cómo podía haber sucedido algo así, pues cuando fue concebido ambos eran blancos. Con el tiempo la parte exterior de sus alas empezó a volverse más blanca gracias a la pureza de su madre, pero nunca terminó de convertirse en blanca dejando manchas en algunas partes. Sus padres pensaron que quizás no estaba hecho para ser un ángel de la luz, así que decidieron dejarlo con su padre y mostrarle lo que era la oscuridad, sin embargo esto tampoco funcionó, sus alas eran negras salvo por unas manchas blancas en el interior.

Debido a esto se pasó la infancia cambiando de plumaje una y otra vez, pero nunca tuvo un solo color, por lo que nunca fue aceptado en ninguno de los dos bandos, y fue convertido en un alas grises aun sin tener las alas de ese color. A pesar de que no era aceptado en ninguno de los dos bandos era capaz de sacar las energías de ambos, pues una ángel ya fuera blanco o negro se abastecía de la energía y la magia que había almacenada en el lugar al que siempre regresaban.

Ya con los años no le importó lo que los demás pensaran de él, era capaz de aprovechar lo mejor de ambos bandos, como era el mentir o el sanar las heridas de otros. Después de un tiempo de marchó de su casa y dejó a sus dos padres solos. Tefael viajó por todo el mundo sin prisa alguna hasta que un día se encontró con su madre que había ido a buscarlo, al parecer una guerra muy intensa había comenzado y había obligado a los ángeles puros a marcharse de la tierra para volver al Cielo. Él nunca hizo nada por impedir la guerra, tampoco por que prosiguiera, simplemente veía cómo algo normal que hubiera guerras, pues la naturaleza humana les obligaba a ello. Siguió su camino por el mundo, esquivando batallas y caminando en zonas tranquilas, hasta que de nuevo le llamaron, una niña que al igual que él podía quedarse en la tierra todo el tiempo que quisiera había nacido. Sorprendido de escuchar que era su prima, la hija del hermano de su madre, se fue volando hasta allí. 

Cuando llegó ya ella ya tenía 5 años, por que le habían avisado después de asegurarse de que de verdad no tenía necesidad de marcharse. A Tefael le resultó extraño que sus alas fueran totalmente blancas y sin embargo siguiera aquí, hasta que conoció a su madre una mestiza de mitad sangre ángel mitad humana. Allí supo que aquella joven no iba a poder ir nunca al cielo, y seguramente tampoco al infierno, se sentía tan identificado con ella que se quedó cerca a vivir por un tiempo y ayudar a su madre a cuidarla mientras el padre no estaba, y cuando éste llegaba él se marchaba un par de años a viajar por ahí. 

Una de esas veces, Tefael se había retrasado en llegar y cuando entró en la casa encontró una escena de lo más sangrienta, a la madre de Silya había muerto, le faltaba un ala y tenía la garganta cortada, además de evidencias de haberla torturado antes de que muriera... Y Silya se aferraba a su madre suplicando de que volviera, a ésta también le faltaba un ala, además de un brazo y multitud de signos de tortura. Él no pudo evitar que su ira creciera, por una vez que había apreciado algo, lo había perdido por su propia culpa. 

Sólo el consiguió sacar a Silya de la casa, y mas tarde empezar a curarla. Su ala y su brazo se regeneraron, pero no recuperó su color blanco puro. Para eso tardó años en los que asimiló lo sucedido, pero cuando lo logró empezó ha cumplir misiones para el cielo, Tefael supuso que era para distraerse y concentrarse en otra cosa así que decidió dejarle sola y verla de vez en cuando. Así lo hizo, cada cierto tiempo iba a visitarla y empezó a ver su mejoría, sobre todo cuando acogió a un pequeño niño demonio y lo trató cómo a su hermano. A él nunca le pareció mal aquello, tan solo extraño, pues eran demonios los que habían matado a su madre y ella iba y acogía uno. Pero al poco tiempo tuvo que admitir que el muchacho era un buen chico y de lo más responsable.

Con los años hicieron un trato de que cada uno o dos años como máximo se verían y se pondrían al corriente. 

-Gustos: ~

-Disgustos: ~

-Magia: ~

-Extra:

+ Adora a los gatos, es incapaz de no sentir fascinación por ellos, además parece ser que los gatos también le adoran a él, pues los atrae con facilidad.

+ Le encanta hacer bromas y crear pequeños disturbios cómicos.

+ Tiene la capacidad de mentir, al igual que muchas cualidades de los ángeles oscuros.

-Color de roleo: c2bec2



Nadie me explicó por qué me felicitaba, aunque tampoco le di tanta importancia después de ver que era así de cariñosa con todo el mundo. Mi sugerencia no pasó desapercibida consiguiendo que ambos se marcharan para limpiar la habitación y que Cryp terminara de vestirse. No tardamos nada en arreglar el cuarto volviendo a encender incluso las velas que ni siquiera necesitamos cuando llegamos.

Al salir Zahan se disculpó con nosotros por el ataque de su esposa, se notaba cuanto la amaba por su forma de mirarla y por su tono de voz "Menos mal que no hice ningún intento con ella" pensé agradecido de que mi voz pensante se dejó oír por encima de las demás. Llego a vislumbrar en Cryp unos ojos llenos de sentimientos negativos antes de que se dé la vuelta para marcharse. Esta vez soy yo el que mira a Zahan en forma de disculpa por como está Cryp, parecían ser unas personas que habían estado cuidando de él cuando yo no estuve para él, así que quería que al menos no perdieran esa amistad formada y que pudieran serle de ayuda en un futuro si yo llegaba a faltar.

Fui rápidamente en la dirección de Cryp para ver que se había encontrado con Silya e Isaro. Aunque me extraño verlos tan sonrientes, más fue mi extrañeza al ver que Isaro rodeaba a Silya por la cintura. Era un gesto muy posesivo y sin embargo él lo hacía con tanta normalidad que daba a entender que era habitual para ellos. -Sí, acabamos de volver- contestó Silya con una sonrisa muy cálida, Isaro pareció recordar algo por que nos miró a ambos con entusiasmo -Iba a preparar la comida, vendréis a comer ¿Verdad?- Sabía que Cryp quería decirme algo, pero si nos quedábamos solos ahora por negarnos a irnos con ellos seguramente sería incapaz de contarme todo lo que planeaba. Decidí dejar la elección de acompañarlos en sus manos, era él el que no parecía saber que hacer.



Última edición por clea el Sáb Abr 22, 2017 4:52 am, editado 1 vez

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576 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Sep 30, 2017 4:52 am

[Cain]
Silya estaba aún algo adormilada, quizás por eso le era imposible ponerse la horquilla, pero no me costó mucho poder colocarsela de forma más o menos agradable. Me la quedé mirando un momento.
Creoo que asi esta bien -Acabé por decidir con una sonrisa. Nuestro camino en busca de la comida para el viaje derivó en que una de las tiendas consiguiera atraer el apetito de dulce de Silya y comprase un bollo relleno. No dije nada, su sonrisa era lo suficientemente grande para comprarle la tienda entera si me lo pedía. Cuando me ofreció, lo probé, sin robarle mucho.
-Oh, esta delicioso, tienes buen olfato -Bromeé, aunque de verdad estaba muy bueno. Continuamos caminando, con más tranquilidad mientras Silya se comía su inversión, las tiendas de carnes eran más bien pocas, quizás las montañas que los rodeaban eran poco fértiles en cuanto a árboles, a pesar de que las hortalizas y frutas eran increiblemente abundantes. Distraido en la plaza del mercado, escuché una cantarina y conocida voz que me llamaba. Me giré a tempo de ver como Alana me saltaba a los brazos como si fuera un gato, cosa que casi me hace caer para atrás, a pesar de conseguir equilibrarme al segundo paso retrocedido.
-Te cacé -Dijo con una sonrisa enorme antes de darme un pico sin venir a cuento. La miré mal, aunque ella seguía fingiendo ser inocente.
-¿Qué habrias hecho si me hubiera caido? -Le pregunté, levemente mosqueado por sus ataques de "cariño". Ella soltó una risa separandose un poco de mi y aseguró que yo no me caía tan facilmente. Suspiré -Eres un demonio -Una sonrisa aún mayor anticipo su agradecimiento. La gente realmente nos miraba por hacer el tonto delante de ese lugar pero... bueno, solían mirarnos por todo. Me tapé bien las orejas y me giré a Silya.
-¿Seguimos? -Me sentía un poco mal habiendola dejado así de lado, no era mi intención. Alana, como siempre, se puso delante de mí, mirando a Silya y le tendió una mano.
-Hola, me llamo Alana, ¿te esta molestando este estúpido? -Sin duda esta chica no había forma de quitarsela de encima... Era incapaz de leer que quería estar a solas con Silya y no con ella danzando alrededor.
Imagen de Alana:

[Scar]
Me sonrojé un poco cuando Isaro dejó claro que nos ibamos a su casa los dos. No dije nada, pero por dentro estaba saltando de la alegría. Sonreí un poco escuchandolo hablar, sin duda estaba contento por el cambio entre ser esclavo y no, y por supuesto, yo también. Correspondí a su beso, que tardaba en llegar, asi que me acerqué para acelerarlo. Seguía dudando a la hora de darme besos y pensaba molestarlo con ello. Pero más tarde. No tardamos nada en llegar a la casa, pero me esperé.
-Entra tu primero, es tu casa -Le dije quitandole las cosas que estaba llevando y soltando un pequeño grito al caerme detrás de ellas de lo pesadas que era. Abri las alas para sostenerme en el aire y poder cargarlas. Lo hice sin pensar, asi que no me di cuenta hasta que miré que es lo que Isaro estaba observando. En cuanto me vi moverlas, empecé a pensar que estaba volando y, por ser conciente de ello, me caí al suelo. Me levanté un poco confundida y llena de tierra.
-Creo que esto puedes llevarlo tu -Dije murmurando mientras me limpiaba la ropa, roja como un tomate mirando fijamente al suelo, odiandolo por hacerme parecer tonta.

[Crypthorn]
Por supuesto y como siempre, Tefael leyó mi pensamiento sin tener que decirle nada. Sonreí un poco al saber que tenía una enorme confianza en que pudiera ganar al angelito demoniaco. Pero yo no la tenía.
-Me preocupa más que sea lo ultimo que haria en mi vida -Dije sentandome, un poco abatido. Querría preguntarle a Learty, ella siempre tenía una respuesta perfecta para cada momento, fuera lo que fuera que pasaba por mi mente, pero por supuesto eso ya era completamente imposible.
-Tampoco quiero que le haga nada a Eider -Dije tras suspirar. Quizás era un gato inteligente y con grandes poderes mágicos, pero seguía siendo un niño, un felino y un ser inocente.


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577 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Sep 30, 2017 5:47 pm

Silya

Sonreí al ver su expresión de gusto, se notaba que también le había gustado el pan dulce relleno. Sin embargo algo extraño pasó de repente, una chica se lanzó a los brazos de Cain y lo besó… no me fue difícil ver que se conocían de hacía tiempo. Sin saber que hacer me mantuve en silencio con el resto de pan dulce en la mano. Las palabras de Cain me sacaron de mi ensimismamiento haciéndome ver que quería seguir andando, fui a responder, pero Alana se adelantó presentándose.

Acepté su mano y le sonreí -Hola, yo soy Silya un placer conocerte- parecía una buena chica y muy amable por presentarse primero -No me está molestando… y tampoco creo que sea estúpido- respondí con normalidad no percatándome que era una forma de hablar -Viajamos juntos- miré mi pan que estaba en la otra mano pensando en si darle otro bocado o esperar a que empezáramos a caminar.



Isaro

Todo pasó muy rápido desde que me quitó las cosas hasta que se cayó al suelo -¿Estás bien?- le pregunté preocupado tomándole las manos y mirando que no tuviera heridas ahí o en cualquier otro sitio. Después de comprobarlo le acaricié la cara para que levantara la vista mostrándole una sonrisa aliviada y al mismo tiempo emocionada -Has volado- no estaba seguro si se había dado cuenta de ese hecho tan magnífico y aunque solo fuera un par de segundos ya era más de lo que hacía antes.

Estaba feliz, no solo por eso, sino también por descubrir que era más fuerte que Scar. Siempre había dudado en que tuviera algo bueno en mí… y aunque no fuera fuerte comparándome con la mayoría de los demonios al menos podía ayudarla a cargar cosas y serle de utilidad. Me agaché y recogí las cosas del suelo con facilidad entrando en la casa y dejando las cosas en la mesa… estaba tan diferente de cuando la vi construida pero sin amueblar. Tenía que darles las gracias a todos por todas las cosas que habían traído. El salón era muy espacioso y habían organizado todo de una forma que me agradaba. La emoción de ver la casa con todo por primera vez hizo que quisiera recorrerla de nuevo queriendo ver todo lo que habían añadido.



Tefael

Miré a Cryp sabiendo que aunque yo le diera mi opinión, no le haría caso. No necesitaba mis consejos, tan solo mi apoyo incondicional en cualquier decisión que tomara, algo que siempre había tenido. -A Eider no podrá hacerle nada- le aseguré muy confiado en esa respuesta -Por más que quisiera hacerle daño, Eider es un gato aunque tenga súper poderes, vea el futuro y controle el clima… atrapar un gato es una de las cosas más complicadas del mundo- lo dije con tono bromista, pero era verdad, Eider tenía mucha intuición y con su agilidad y velocidad, Mitzrael difícilmente le podría alcanzar con magia.

Viendo que estaba dudando y que tenía pinta de no haber dormido mucho lo empujé con suavidad para que se volviera a tumbar -Tomate tu tiempo para decidir, y de paso duermes- si lo veía cansado o se dormía de verdad bajaría a pagar por una noche más y así dejaba que pensara con tranquilidad qué era lo que quería hacer con Mitzrael.

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578 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Oct 01, 2017 6:56 am

[Cain]
Me alegró saber que Silya no consideraba que fuese estúpido aunque eso hizo que Alana se empezase a reir. Me mantuve mirandola mal por sus tonterías.
-Que amable eres -Le dije fingiendo estar molesto, pero, por supuesto, la conocía de sobra para saber que no era cierto lo que decía. Suspiré -Esta es Alana, mi ex -Alana sabía de sobra quién era Silya, pero no estaba seguro de que Silya recordase quien era ella.
-Eso suena muy despectivo, soy su amiga -Se quejó Alana, haciendo un mohín infantil antes de comenzar a reirse de nuevo -Con lo que yo te quiero -Añadió. La miré mal y se giró a Silya, ignorandome ya por completo -Encantada de conocerte, Cain me ha hablado mucho de ti -De nuevo, sonreía ampliamente, puesto que era cierto que le había hablado de ella.
-Me ha contado que le salvaste la vida, ¡muchas gracias! Es tan torpe que seguro que incluso muerto no se daría cuenta -Alana parecía bastante más animada que la última vez que la había visto, aunque me daba la impresión de que tan solo intentaba caerle bien a Silya -¡Oh, que horquillas tan bonitas! -Dijo de repente al darse cuenta, mirandolas de cerca y sonriendo y pareció pensar algo.
-Hay un mercado un poco más grande en otra zona de la ciudad -Nos avisó, explicandonos que cada barrio tenía un mercado casi individual y, aunque solía haber lo mismo en todos, en la zona sueste se congregaba más gente por ser la puerta más grande y por donde entraban los mercaderes -¿Quereís que os lleve? -Preguntó, a pesar de que no me miraba a mi, sino a Silya.

[Scar]
Me tranquilizó ver que Isaro estaba preocupado y no se reía de mi. Le sonreí algo sonrojada aún, viendo la emoción en sus ojos por haberme visto volar por fin. No estaba herida, pero había resultado realmente raro, no era capaz de volar nunca y ahora había sido sin pensar en ello. Mi corazón latía muy rápido y no solo por eso. La casa estaba muy bonita gracias a los muebles de Edahi, mucho mejor que amueblada con restos de otras casas, casi parecía un hogar de la ciudad. Isaro, sin duda algua, estaba encantado con el sitio, pues lo veía mirar todos los muebles que componían el salón. Por suerte, había entrado antes en la casa sin que él lo notase y en el jarrón sobre la mesa había flores frescas, la cocina tenía algo de comida, las cañerías estaban todas comprobadas y Daion y Zahán me habían ayudado a poner cortinas, hacer la cama y colocar cuadros y demás cosas pequeñas. No había mucha cosa pero...
-¿Te gusta? -Le pregunté un tanto insegura al ver que no decía nada al cabo de un rato.

[Crypthorn]
Las palabras de Tefael sonaban confiadas, estaba seguro de que Eider podría esconderse siendo un gato sin dificultad y nadie podría atraparlo... pero eso no me tranquilizó.
-Isaro también es un gato -Le dije, levantandome para bsucar mi tabaco -pero no me preocupa que lo ataque a él... sino que sea Eider el que se meta en medio si nos hace algo a nosotros -Le expliqué, buscando algo para encenderlo -Si fuera solo un gato no me preocuparía, es solo que... ¿puedes asegurarme que si Mitzrael nos ataca se mantendrá al margen? No planeo llevarlo al pueblo pero si lee el futuro y los lazos entre personas, siguiendolo tarde o temprano lo verá -Me daba miedo que los encontrase por culpa de mi venganza, quería matarlo, eso sin duda, pero no poner en peligro a todos por ello.


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579 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Oct 01, 2017 3:13 pm

Silya

Sonreí ante las palabras de Alana -A mi solo me dijo tu nombre y vuestra relación… aunque estaba algo borracho así que no creo que fuera capaz de hablar mucho más- era una chica muy guapa y animada, le quité importancia a lo de salvar a Cain asegurándole que él también me había ayudado y salvado en otras ocasiones. Sonreí cuando se fijó en mis horquillas -Me las regaló Cain unas semanas después de conocernos-.

Estuvimos hablando por un rato más antes de que sacara el tema de los mercados y me emocionara al saber que había por allí uno principal donde había cosas muy interesantes. Solo por mi cara Cain supo que quería ir y por tanto nos pusimos en camino -Quiero ver si le encuentro algún regalo bonito a Isaro- le informé sonriente por si tenía alguna idea de qué comprarle. Esperaba poder darle algún objeto para adornar su casa o algo que le fuera de utilidad, y si encontraba algo bonito para los demás también lo compraría. No solía gastarme dinero así que podía aprovechar ese día y comprar cosas para todos y así alegrarlos también.



Isaro

Incluso había dos habitaciones, la más grande de las dos tenía una cama en proporción y la más pequeña tenía una cama como la que había en casa de Scar. Me giré para verla y sonreírle cuando me preguntó -¡Me encanta!- exclamé haciendo inconscientemente que por primera vez apareciera mi cola atigrada moviéndose con delicadeza -La cama es muy grande, ya no tendrás que dejar tus alas fuera d la cama ¡Incluso podemos acoger a invitados!- dije señalando la otra habitación. -La cocina es muy espaciosa, te podré preparar platos deliciosos todos los días - Miré luego al salón ampliándose mi sonrisa -Y la distribución es muy buena, si tienes prisa por haberte quedado dormida de la cocina a la puerta no hay nada que te haga tropezar- Me reí yo solo, estaba tan feliz que hice cosas que normalmente me pensaría dos veces.

Me acerqué con normalidad a Scar y la besé con pasión -Me gusta la casa, pero me hace más feliz saber que la voy a estrenar contigo- le acaricié la cabeza aún sonriendo tontamente, quería usar todos los muebles que había en la casa. Sentarme por primera vez en las sillas a cenar con Scar, poner objetos en la mesa, descansar juntos en el sofá, dormir en la cama, meter y sacar la ropa del armario… había tantas cosas que hacer, y podría hacerlas todas con Scar por primera vez.



Tefael

Empezaba a entender a lo que se refería y me puse pensativo -Si me das un poco de tiempo podría intentar buscar información sobre como impedir que otros vean el futuro al tocarnos- Era la única solución que encontraba si Cryp seguía queriendo ir a por Mitzrael -Le conseguí alas a Scar, buscar una solución a esto no debería de ser algo imposible para mí- respondí con una sonrisa, era cierto que tenía mucha confianza en mí mismo… pero también era por que me lo había ganado después de tantos años, había hecho muchas cosas que las personas no creían posibles, y no iba a dudar en buscar remedio a una cosa como aquella si era lo que Cryp quería.



Última edición por clea el Lun Oct 09, 2017 2:21 pm, editado 1 vez

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580 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 02, 2017 11:01 am

[Cain]
Alana no parecía molesta por saber más de Silya de lo que la propia Silya sabía sobre ella, sin embargo, si que me molestó por haber vuelto borracho hasta casa. Cuando le recordé que fue ella la que me había obligado a volver, tan solo soltó una risa y siguió hablando con Silya.
-A mi nunca me compró nada tan bonito -Me echó en cara mirandome de reojo. Gruñí, eso no era cierto, le había comprado cosas y algunas bastante bonitas, pero no era culpa mía que su memoria hiciera que todas acabasen en el olvido. Preguntó a Silya quien era Isaro, si era más mono que yo, que clase de persona era y cómo lo había conocido. Las fui siguiendo, entrando de vez en cuando en la conversación, con Alana de guía, mostrandole a Silya todos los puestos que les interesaban, pues sorprendentemente sus gustos eran realmente parecidos.
Decidimos volver a la posada para dejar las cosas y aprovechar para comer. Al final, entre unas cosas y otras, acabamos por comer antes de subir nada. Por suerte o desgracia, los borrachos que había alrededor comenzaron a pelear, asi que decidimos que era hora de movernos.
-Voy a subir las cosas, ahora bajo -Les dije, cogiendolo todo. Al pasar de nuevo por la pate baja, uno de los platos de comida me usó de diana, dejándome pegajoso y con un agradable olor a cerdo al horno. Resoplé y subi, de mal humor, a cambiarme. Estaba distraido quitandome la camiseta, intentando no mancharme más la cara cuando Alana me abrazó por el torso.
-¿Qué quieres? -Le pregunté, ignorando el par de besos que me dio en la espalda. Tenía suficiente confianza con ella para saber que solo eran gestos amigables, ella tenia pareja y yo... tenia a Silya. cuando la miré vi que su ropa estaba manchada también.
-Que asco, estas lleno de salsa -Se quejó. Me reí al verla también manchada y le pedí la ropa para limpiarsela a la par que la mía. Por suerte solo yo tenía que ducharme. Me ayudó a quitare los trozos más grandes de comida del pelo y a guardar las cosas en las bolsas antes de que me fuera a duchar. Vi que se metía a la cama, seguramente helada por estar solo con algo de mi ropa del día anterior. Entre el agua de la ducha, escuché la puerta de la habitación abrirse.

[Scar]
En cuanto abrió la boca dejó ver toda la emoción que sentía. La casa le entusiasmaba, desde la distribución hasta el tamaño de la cama le había llamado la atención y sonreía más que nunca. En mitad de su monologo me di cuenta que una cola de tigre se asomaba juguetona. Me sonrojé levemente cuando de repente me besó con pasión, mirandolo algo sorprendida pues era una de las pocas veces que le había visto tomar la iniciativa, aumentando mi rubor cuando admitió que lo que más le gustaba de todo eso era poder estrenarla conmigo. Sonreí como una tonta por su ilusión.
-Se nota que estás emocionado -Dije, acercandome para devolverle el beso, aprovechando para agarrar su suave cola felina -¿Quieres que empecemos a ordenarlo todo? -Le pregunté jugando con ella.

[Crypthorn]
No pude evitar soltar una pequeña risa cuando Tefael me pidió algo de tiempo para solucionar el problema sobre la lectura de futuro de Mitzrael. Tomé una calada bastante larga mientras pensaba qué decir.
-Estoy seguro de que Cain te habrá preguntado por esto también -Le dije, echando el humo lejos de él, evitando que se volviera a enganchar, cosa de la que no me apetecía ser culpable -De momento quiero seguir las pistas un poco más -Le aseguré. No entendía bien por donde iba el esquema de mi cabeza, pero de repente sentía que tenía que seguir.


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581 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 02, 2017 3:06 pm

Silya

Alana me había caído realmente bien, era una chica muy simpática y carismática. Le hablé sobre Isaro después de que preguntara, respondiéndole que sí era más mono y adorable que Cain, que era un chico muy tranquilo y sincero, y un resumen cobre cómo nos conocimos. Parecía estar curiosa por saber cómo era, tal vez Cain le había hablado un poco de él.

Encontré varias cosas en el mercado que me resultaron interesantes o incluso bonitas, y para mi sorpresa Alana tenía gustos muy similares a los míos causándome aún mejor impresión de la que ya tenía de ella. Después de volver a la posada Alana y yo nos quedamos hablando un rato solas mientras Cain subía las cosas. Ella subió poco después sin saber por qué tardaba tanto solo en dejar las cosas en la habitación, yo me quedé esperando abajo. Pero al ver que ninguno de los dos regresaba decidí subir también por si tenían algún problema con las cosas o con alguna otra persona que también se alojara allí.

Abrí sin llamar pensando que no hacía falta… aunque me arrepentí segundos después. Alana estaba tumbada en la cama tapada con las sábanas, pero incluso así era fácil decir que llevaba la ropa de Cain puesta, y el propio Cain estaba en la ducha -Ah… yo…- me quedé un poco confusa cuando sentí como si mi corazón tuviera algo doloroso cerca, y aunque no entendía el porqué de aquel sentimiento reaccioné rápido -Lo siento, no quería interrumpir- y tras eso salí de allí confundida. Había dicho que era su exnovia, pensaba que eso significaba que ya no lo eran. Me sentía incómoda en aquella posada por lo que decidí salir de allí para darles tiempo y de paso comprar algo que no había comprado con Cain por que quería que fuera una sorpresa para él.



Isaro

Aunque el beso no me sorprendió sentir que agarraba mi cola si lo hizo ¿Desde cuando estaba ahí? me ruboricé al ver lo poco que me había contenido como para que mi cola apareciera sin que me percatara. Moví la punta de la cola instintivamente al notar que la sujetaba con delicadeza. Asentí a lo de ordenar las cosas cuando el rubor bajó un poco. Estaba muy feliz e ilusionado por todo aquello, era imposible para mí ocultarlo así que dejé que mi cola siguiera moviéndose sinuosamente cuando me calmara ya desaparecería.

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582 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 02, 2017 3:33 pm

[Cain]
Apenas pude escuchar la voz de Silya con el agua tapando casi todos los sonidos que me rodeaban. Al salir de la ducha, Alana se estaba vistiendo con mi ropa a toda velocidad.
-¿Que pasa? -Le pregunté, viendola tan apurada. Me explicó que Silya había entrado mientras estaba duchandome y parecía triste, asi que iba a ir a buscarla. No le di demasiada importancia -Habrá recordado algo que tenía que comprar -Le expliqué buscando algo de mi ropa que estuviera limpia. Ignorandome, ella salió corriendo de la habitación, asi que, poco después, la seguí. No me costó notar el olor dulce de Silya y aunque ella parecía distraida por la comida que estaban comenzando a preparar, la localizó igualmente rápido. Fue hasta ella, dejandome atrás, hablando de algo que no llegaba a escuchar. Cuando las alcancé, noté que el aura de silya se movía extraña.
-¿Te encuentras bien? -Le pregunté, pero Alana me dijo que molestaba y que me fuera, que querían hablar de cosas de chicas. Me la quedé mirando y sin venir a cuento me dio un pico y sonrió.
-Estaré en la taberna -Les avisé, señalando una taberna cercana un poco confundido. Silya estaba extraña, Alana demasiado cariñosa... Algo se me escapaba.

[Alana]
Aproveché que conocía a Cain para alcanzar a Silya, la angelita que ahora distraía los pensamientos del demonio lobo que hasta que la conoció parecía querer quedarse solo. Le toqué el hombro para no asustarla y le sonreí, aliviada.
-Me habias preocupado -Le dije. En su mirada noté algo que realmente me llamó la atención, no era odio, aunque era un sentimiento minimizado de este, quizás rencor, mezclado con tristeza. Recordando el gesto de su cara al salir de la habitación, comencé a comprender algo. La primera prueba fue besar a Cain de nuevo, delante suyo, aunque eso no tenía significado real. En cuanto nos quedamos a solas, me giré a ella.
-Cain es realmente guapo, ¿verdad? -Le pregunté, fingiendo distraerme con el puesto que teníamos al lado -No me extraña que Scar esté colada por él -Tan solo eran pruebas, no quería molestarla, pero también era fácil darse cuenta de que ni ella misma sabía qué sentía.


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583 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Oct 02, 2017 4:29 pm

Silya

Se habían dado mucha prisa y no me había dado tiempo a llegar a la vidriería. Me había parado antes viendo a unos reposteros hacer comida allí delante de todos entreteniendo al público y anunciándose al mismo tiempo -Lo siento, creí que querríais tiempo a solas- respondí algo confundida por que hubieran venido tras de mí cuando había querido todo lo contrario. No sabía lo que pensar por lo que me gustaba intentar hallar respuestas a los extraños comportamientos y pensamientos que tenía de vez en cuando desde hacía tiempo atrás.

Alana era una chica con la que había congeniado desde el principio, algo difícil ya que no solía caer muy bien a las mujeres. Que estuviera con Cain no debía de cambiar las cosas. El beso que le dio me hizo darme cuenta más rápidamente de esa realidad, pues aunque Cain me había dicho que eran como los abrazos tenía la sensación de que eso no era del todo cierto. Cuando se marchó y me quedé con Alana me hizo una pregunta extraña -Sí, lo es- no podía negarlo, él era muy atractivo y guapo, cualquiera lo sabía a simple vista -Y por eso mismo me odia- respondí, era triste pensar que Scar me odiaba solo por que Cain la rechazó y por que yo tenía alas. -Aunque bueno, espero que su rencor hacia mí se disipe ahora que empezó a salir con Isaro- admití tomándola de la mano y tirando de ella con una sonrisa. Por más enredados que estuvieran mis pensamientos ella me agradaba, así que quise llevarla a la tienda que no entré para comprar cosas por encargo.

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584 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 03, 2017 10:35 am

[Alana]
Me sorprendió mucho que Silya no demostrase ningún tipo de rencor hacía mi, al contrario, me sonreía con naturalidad, casi parecía que no le importaba en absoluto lo que estuviera diciendole de Cain, pero para mi era muy evidente que, aunque no lo supiera, estaba interesada en el demonio. Tal vez tenía problemas eticos o morales al sentir cosas por un ser del Infierno. Por ello queria comprobar si era cierto que estaba enamorada de él.
-A mi también me odia -Le dije, riendome cuando admitió que Scar, la rencorosa, parecía saber lo mismo que yo. Me sorprendí gratamente cuando me contó que estaba junto a Isaro, aunque sentía lastima por el pobre demonio cuando tuviera que soportarla cuando estuviera de mal humor. Pero eso era otro tema -Fui a la aldea hace mucho tiempo, antes de que Cain y yo nos comprometieramos -No era cierto, nunca habíamos llegado a tanto, pero tal vez ella no lo sabía -Y Scar siempre estaba a la defensiva, com osi pensase que iba a atacarla -Le contaba mientras dabamos vueltas por el mercado, hablando de todo un poco y comprobando sus reacciones cuando mencionaba a Cain.


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585 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 03, 2017 12:38 pm

Silya

Sus palabras me confundieron ¿Habían estado comprometidos? ¿Qué había ocurrido para que se separaran? parecía ser algo grave por que no te separas de la persona que amas y con la que estas comprometido así sin más. Creía que era un tema privado entre ellos por lo que aunque tenía interés en saber que había ocurrido decidí no preguntar. Un extraño sentimiento había empezado a revolverse en mi interior al pensar que durante un tiempo habían sido una feliz pareja a punto de casarse. Pero se disipó en un instante al encontrar la tienda que buscaba, nos habíamos alejado mucho de la anterior zona pero allí estaba la cristalería.

Conocía al dueño de la tienda hacía unos treinta años atrás cuando era un joven novato con grandes habilidades para el cristal. Al entrar un chico de unos dieciséis años estaba a cargo de la tienda mientras que podía sentir el alma de mi conocido detrás de la sala seguramente haciendo cosas de vidrio. Saludé al chico que por su apariencia era su hijo menor y le escribí en un papel los pedidos que tenía para el día siguiente, dándole el pago por adelantado. Aunque parecía algo sorprendido por que supiera cómo trabajaba su padre haciendo pagar por adelantado no dijo nada y tras unas palabras de cortesía nos despidió.

Miré a Alana sonriente y le conté cuando salimos que conocía al padre de ese niño cuando él todavía estaba en la edad de crecer. -Volvamos, si no Cain se aburrirá y vendrá a por nosotras- sabía por experiencia que cuando tardaba mucho venía a buscarme y no creí que aquella fuera una excepción.

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586 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Oct 03, 2017 3:17 pm

[Alana]
Esta vez no tenía ninguna duda, Silya había sentido mucha tristeza al escuchar sobre nuestro falso compromiso y, aunque al salir de la cristalería no paraba de sonreir, supe que mi primera intuición había sido acertada, estaba enamorada de Cain, a pesar de que ni ella misma era consciente de eso.
-Pero bueno, de nuestra relación hace mucho tiempo -Dije, un poco meláncolica -Cain es un poco bobo a veces, pero es buena persona -Me reí cuando decidió que debíamos volver antes de que nos fuera a buscar -¿Porqué? Deja que se preocupe un poco, ven, quiero enseñarte un sitio -Le dije, cogiendola de la mano y tirando de ella hasta un viejo tiovivo restaurado recientemente que al tener que moverse a pedales, solía estar siempre desierto.
El tiovivo era bastante antiguo, pero habían intentado cubrir cada pintura con su mismo tono, dejando una mezcla de colores melocotón, rojizos, azules y blancos, con caballos de madera natural de roble barnizada, barras metálicas donde poder agarrarse para el viaje y unos faroles que alumbraban la estructura en las noches.
Imágenes para ayudar a la imaginación:

Los caballos serían más o menos así

Idea aproximada de la estética (Con los colores que he dicho, claro)



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587 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Oct 04, 2017 11:40 am

Silya

Me reí al ver que tenía un sitio planeado. Tiraba de mi mano, pero yo no me resistía, sentía curiosidad por saber a dónde me llevaba. Con solo verlos de lejos pude sentir la antigüedad que tenía aquel sitio. Nunca me había subido en un tiovivo así que necesité de la explicación de Alana para saber cómo funcionaba aquello. Los caballos de madera eran muy hermosos con los detalles pintados y el barniz brillante que los hacía parecer en buen estado "Los cuidan mucho" pensé con cariño imaginando a alguien revisarlos a menudo y repasar los rasguños, rozadoras o gastados que pudieran sufrir con el tiempo.

Alana era muy divertida y tras pasar un rato allí fuimos a otro lado, haciendo que poco a poco me olvidara de volver a la taberna a recoger a Cain.

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588 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Oct 05, 2017 10:26 am

[Alana]
Al poco, las preocupaciones de Silya iban perdiendose en el girar del carrusel. Nunca se había subido en uno, asi que me ofrecí a pedalear yo para que pudiese disfrutarlo. La caja de música interna comenzó a sonar con el movimiento del mismo, algo lento dado que solo lo movía yo. Un rato después, guiados por la musica, algunos niños se acercaron a jugar, haciendo su movimiento algo más fácil y la música más adecuada. Me senté junto a Silya pero no tardé demasiado en oir un gruñido.
-Uy... -Dije viendo de pasada a Cain cruzado de brazos y claramente molesto por nuestra desaparición. El tiovivo seguía girando, asi que no se subió -Nos han encontrado -Avisé a Silya, riendome por oir las quejas del demonio, que apenas se entendian entre tanto ruido. La velocidad fue bajando y por fin paramos. Los niños iban bajandose y subiendo en otros caballos, momento que Cain aprovechó para subirse hasta donde estabamos nosotras.
-¿Se divierten, señoritas? -Preguntó, mosqueado. Le sonreí inocentemente, asegurandole que estabamos a punto de volver -Pensaba que os había pasado algo -Gruñó. Me reí, siempre se preocupaba por tonterias como esa, en mitad de la ciudad era complicado que nos ocurriese nada peligroso y menos aun algo que realmente nos pudiera afectar pues los humanos no eran grandes enemigos si no llevaban armas y aún en ese caso era poco probable que nos hicieran nada a las dos juntas.


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589 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Oct 05, 2017 3:09 pm

Silya

Estaba disfrutando mucho de aquello, y aún más cuando los niños se unieron. No fue hasta que Alana me lo dijo que percibí el alma de Cain muy cerca del tiovivo. Pero no fui capaz de encontrarlo con la mirada por que aunque no iba demasiado rápido me entretenía viendo a los niños sonreír. Solo cuando el tiovivo dejó de moverse Cain se nos acercó -Sí, no sabía que había cosas tan curiosas en las ciudades- contesté sin percatarme que lo decía con ironía -Lo siento, me estaba divirtiendo tanto que me olvidé- me disculpé sabiendo que no debía haberlo preocupado y que deberíamos de haberlo avisado antes de seguir moviéndonos de un lado a otro de la ciudad. "Seguro que se ha pasado un rato buscándonos" pensé algo arrepentida de no acordarme de él antes.

Pero de nuevo me entusiasmé, ya que estaba allí ahora podía jugar con nosotras -Alana se sabe muchas cosas interesantes de la ciudad ¿Por qué no vienes también?- le pregunté dejando la ruta a Alana que había conseguido fascinarme con todo lo que decía, hacía o me enseñaba… sin lugar a dudas había congeniado muy bien con ella.

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590 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Oct 05, 2017 3:52 pm

[Cain]
Ninguna de las dos parecía realmente arrepentida por haberme tenido casi dos horas buscandolas. Suspiré resignado a la sonrisa de Silya, ignorando la mirada que me echaba Alana. Nos bajamos del tiovivo, pues Silya quería continuar dando vueltas junto a ella. Asi que el resto de la tarde consistió en seguir a Alana por todos los rincones de la ciudad, escuchando sus bromas sobre que era el perrito de Silya, que por supuesto solo me los decía a mi, y siendo excesivamente cariñosa conmigo.
-¿Cuando seguireis vuestro viaje? -Preguntó entusiasmada, tras decir que en un par de semanas había una festividad que, por más interesante que sonase, era algo aburrida. no teníamos prisa realmente, pero estaba seguro de que Silya quería llegar al pueblo para contarle a Isaro todo cuanto había ocurrido.
-No creo que tardemos mucho -Le dije. Ella se quejó, diciendo que quería tenerme un tiempo más, cosa que me extrañó bastante, pero no quise decir nada, más tarde hablaría con ella a solas.


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591 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Oct 06, 2017 6:45 pm

Silya

Cada vez me sentía más adolorida en mi interior al verlos tan cercanos, e instintivamente distraía mi mente mirando hacia otros lados no sabía si era para darles intimidad o para no sentir que sobraba allí -Bueno, no hay prisa, si tu quieres nos podemos quedar más tiempo- era cierto que quería volver al pueblo y también empezar con las misiones, además de que en ese ambiente pensaba cada poco rato en marcharme para no molestarle. Pero tampoco quería ser desconsiderada, si Cain deseaba quedarse más días yo no diría nada contra esa idea, después de todo él había estado en la ciudad durante varios días únicamente por que lo arrastré hasta allí.



Edahi

Abrí los ojos exaltado respirando entrecortadamente, me había incorporado de la inercia. Estaba sudando mucho por culpa de lo ocurrido en el interior del sueño "Me he confiado demasiado" me reñí a mi mismo, no me había esperado que todo se volviera en mi contra. Un suave quejido me hizo recordar que esa noche mi habitación no estaba vacía -¿Pasó algo?- murmuró Y'ami entreabriendo los ojos. Las sabanas empezaban a escurrirse de su cuerpo mostrando su suave y blanca piel -Nada, solo tuve un mal sueño- respondí besando su hombro y volviéndola a tapar, no quería que se resfriara. Las noches en alta mar podían ser muy frías. Después de que volviera a cerrar los ojos le avisé de que saldría un rato a que me diera el aire, recibiendo un suave asentimiento dejándome ver que me había escuchado.

Me levanté de la cama y me vestí, saliendo del camarote en silencio. Fui directamente a la habitación que teníamos con un almacenamiento de cosas de curas, normalmente Robert estaba allí y si teníamos algún problema nos curaba después de regañarnos por hacernos daño. Pero esa noche ya era muy tarde y a menos que lo buscara no iría para curarme. Por eso decidí vendarme yo solo, tenía mucha experiencia con mi propio cuerpo así que sabía que para cuando saliera el sol en unas cuantas horas la quemadura que me había aparecido en el brazo por culpa de meterme donde no me llaman, desaparecería y quedaría poco más que algo hinchado. Como no había mucha gente despierta apagué la vela que había encendido para ver qué cogía y simplemente desaparecí de allí.

No fue hasta que llegué al pueblo que me di cuenta de la estupidez que había hecho, solo por que hubiera pasado un mal rato no tenía por qué significar que fuera al pueblo, además era estaba todavía muy oscuro no era hora de llamar a la puerta de nadie. Aunque sabía que Wendy ahora vivía sola era egoísta por mi parte despertarla solo para verla y hablar un rato. Todo parecía estar calmado por allí, lo mejor era marcharse antes de que alguien notara mi presencia.

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592 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Oct 07, 2017 5:05 am

[Cain]
Algo hizo que Alana sonriera repentinamente, aunque no había visto nada distinto, ella parecía más feliz que momentos antes. La tarde pasó rápido y estabamos de vuelta en la posada, era la hora de cenar y ya habíamos hablado sobre que lo más seguro es que nos fueramos al día siguiente por la mañana, ya que si nos cruzabamos con los mercaderes saliendo de la ciudad nos costaría mucho avanzar. Ignorando las quejas infantiles de Alana, que parecía una niña pequeña con su comportamiento, esta nos dijo que invitaba a cenar para celebrar que por fin había conocido a Silya. Le pedí que fuera a buscar una mesa mientas nosotros pediamos la cena, arrastré a Alana lejos a pedirle explicaciones de su extraño comportamiento.
-¿Me comporto raro? -Dijo riendose como si hubiera contado un chiste o algo similar -Serán imaginaciones tuyas -Su risa desapareció rápidamente antes de abrazarme. Quizás estaba exagerando y tan solo estaba aprovechando nuestra visita para olvidarse de lo ocurrido con su pareja. Le devolví el abrazo.
-Vale, sigo siendo un exagerado -El pobre posadero no sabía donde meterse, asi que le pedimos la cena, separandonos un poco para no incomodarlo. Mientras esperaba, Alana salió corriendo a la mesa donde Silya nos esperaba. De lejos vi que le decía algo con una enorme sonrisa, aunque con tanta gente no me fue nada facil oirlo, supuse que simplemente le estaría  diciendo qué habíamos pedido. En cuando pagué con el dinero que me había dejado, volví con ellas.
-Dice que tardará un rato -Les conté, sentandome junto a Silya, mirando mal a un hombre que no paraba de echarles miradas de reojo.

[Wendy]
Tuve que pedirle a un vecino que iba a hacer guardia esa noche que me despertase en cierto momento para ir a por las plantas de ese día. Para mi desgracia, solo florecían muy de madrugada, por lo que no tenía otra opción que despertarme realmente pronto para coger flores aún en capullos sin florecer y otras ya completamente abiertas. Esperaba poder, con la ayuda de Ariel, mantenerlos en buen estado hasta la clase de la tarde. Salí de casa bostezando. Hacía bastante fresco, asi que la chaqueta no me molestó en absoluto, pero por suerte no hacía viento y, aunque mi vestido se movía, no se levantaba. Agradecí haber sido previsora poniendome unas medias algo gruesas. No entendía porqué elegí ese día para las plantas más nocturnas e invernales, pero ya había avisado de las clases y era una de las pocas que podía encontrar. Apenas cogí tres tallos, no quería destrozar las pobres plantas que tan dificil tenía para crecer frente al frío. Estando sola en la pradera me di cuenta que sus flores eran tan blancas cmo mi vestido, aunque ellas parecían brillar absorbiendo los rayos de la luna. Las protegí cuidadosamente con mi mano para que no sufrieran el camino y comencé la vuelta. Me sorprendió ver una sombra delante de la casa, no estaba visita ni habían dado la voz de alarma, pero estando bastante más cerca pude reconocer la figura del demonio.
-Edahi -Dije, gratamente sorprendida por su visita -¿Ocurre algo? -Le pregunté, acercandome. Era extraño verlo a esas horas sin haberlo llamado, aunque tal vez alguno de los niños en una pesadilla lo hubiera molestado para venir.
-Vamos dentro, hace frio -Le dije, cogiendolo de la mano, parecía algo confundido o quizás esperaba ver a otra persona, pero era mejor que me lo contase dentro. Miré las vendas que llevaba, pero deidí preguntarle una vez estuvieramos en casa.


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593 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Oct 07, 2017 2:12 pm

Silya

Permanecí sentada en la silla esperando a que ellos pidieran la cena al posadero, aunque pude ver el abrazo que se daban esta vez me incomodó menos pues pude notar que incluso el propio posadero no sabía que hacer, consiguiendo que entendiera que mis reacciones eran normales. No me había pasado con Zahán y Ariel, aunque ella era tan amorosa que no podías diferenciar entre sus gestos de cariño a su pareja y a los demás.

Me entretuve pasando mis dedos por las betas de la madera que, aunque áspera, tenía mucho encanto natural. Después de un rato Alana volvió preguntándome si me había aburrido por estar sola, negué con la cabeza mostrándole una cálida sonrisa -La verdad es que soy incapaz de aburrirme, me entretengo hasta con el polvo- comenté divertida, podía considerarse un defecto pero gracias a él nunca me había quedado aburrida sin nada que hacer. También podía deberse a que siendo hija única y con pocos amigos en mi primera infancia, pasaba el tiempo observando cosas.

El olor empezó a llegar haciendo que mis ojos brillasen, dejar la comida a decisión de Cain y Alana fue una gran idea. No era exigente con el sabor, la textura, o el color de la comida; pero tener un plato de ternera en salsa delante, con un olor tan delicioso y una pinta tan exquisita hacía que cualquiera se alegrara de comer.

Seguía teniendo dudas sobre si Cain prefería que Alana se quedara en nuestra habitación y yo me buscara otra, no quería molestarlos, ni incomodarlos con mi pregunta por lo que preferí esperar a que cualquiera de los dos dijera algo o a adivinar si era mejor simplemente dejarlos a solas. En ocasiones notaba una molesta presión en mi pecho, pero asumí que sería por cansancio… Tal vez me equivocaba.



Edahi

Me sorprendió una voz muy conocida ¿Qué hacía despierta a esa hora?¿Y por qué estaba andando por el pueblo? No sabía si lo que yo era, era suertudo o desgraciado, con solo pensar en que había querido verla se presentó fuera como si de un sueño se tratara y pudiera crearla en base a mis recuerdos. Pero eso era imposible… yo no soñaba. No fui capaz de responder, ocurrían muchas cosas, ninguna que creyera que debiera decirle. Había ido únicamente por que sentí la necesidad de hablar con alguien y relajar mi cuerpo que estaba algo tenso después de lo sufrido en el sueño de uno de mis compañeros.

Sus manos estaban algo frías, diciéndome que llevaba un rato fuera de la casa. La seguí hasta dentro sin saber si debía de decir algo o simplemente excusarme diciendo que tenía prisa y escapar de aquella situación tan extraña. Esta opción empezó a ser menos posible cuando empecé a escuchar una serie de truenos, una tormenta se acercaba, las tormentas despertaban a los animales y las personas dificultando mi huida en gran medida.

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594 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Oct 07, 2017 4:32 pm

[Cain]
Alana siguió charlando con toda tranquilidad sobre cosas sin demasiada importancia con silya. cualquiera que las viera pensaría que, sin duda alguna, eran amigas de toda la vida. Su conversación dio muchas vueltas y no en todas estaba prestando atención, más pendiente de que el hombre borracho del fondo no decidiera que era el momento de golpear al novio de su hija. Alana se reía con tranquilidad, pero unas pequeñas plumas comenzaron a asomar por entre su pelo, dandole un aire un poco... salvaje. Estiré de una de ellas, provocando que se quejase y me mirara con odio. No me afectó demasiado, seguí apoyado en mi mano, mostrandole la pluma azulada que había conseguido.
-Se te escapa el pájaro -Le dije, ofreciendosela. Me la quitó como si fuera un objeto preciado y murmuró algo sobre tirarme de las orejas. Me levanté, fingiendo no haberla oido -Vengo en un momento -Las avisé, dirigiendome al hombre que hacía salir las plumas de Alana.

[Alana]
Cain se alejó tranquilante en dirección a la bola de oscuridad que me estaba haciendo distraerme, pero estaba demasiado enfadada con él para seguirle.
-Eso ha dolido -Me quejé a Silya que, sin duda, sabía cuanto dolor conllevaba que te arrancasen una pluma -, deberia arrancarle los pelos de la cola uno a uno -Murmuré frotandome el punto donde momentos antes crecía una de mis bellas plumas.

[Wendy]
Edahi estaba increiblemente callado, lo cual me preocupaba. No quise molestarlo mucho por si ocurría algo que yo no estaba notando, cosa fácil teniendo en cuenta mis vagos sentidos humanos. Ya que parecía confundido por verme allí, decidí hablar yo.
-He ido a por las plantas para la clase de mañana -Expliqué con una sonrisa mientras dejaba a las pobres flores en un poco de agua preparada por Ariel -Son estas, las campanilas de medianoche -Esperaba que las conociese, cosa fácil ya que formaban parte del folclore en la mayoria de leyendas.
-Querría haber ido más tarde, pero a esta hora es cuando más bonitas están, asi que he ido antes a por una cerrada y me he esperado hasta que floreciesen del todo -No podía evitar sonreir hablando de plantas, sobre todo de las que eran tan bellas como esas. Me fijé que tenía la mano vendada, aunque las vendas comenzaban a caersele, asi que me acerqué  y con suavidad me puse a recolorsela.
-¿Que te ha pasado? -Le pregunté, esperando obtener una respuesta al menos, aunque fuera minima para quitarme la preocupacion.

[Scar]
Me desperté de repente al notar que Isaro se removía molesto por algo. Pensé que quizás había tenido una pesadilla o que quizás al ser una cama nueva y desconocida le era incómoda para dormir. Me incorporé con suavidad para encender la luz de la habitación, sin demasiadas ganas.
-¿Qué ocurre? -Le pregunté algo adormilada, pero desperandome poco a poco conforme me daba cuenta de lo que era más pribable que estuviera sucediendo.



Última edición por Adamaris el Dom Oct 08, 2017 4:25 am, editado 1 vez


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595 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Oct 07, 2017 8:12 pm

Silya

No había estado al tanto de lo que ocurría hasta que ya se había ido Cain -¿Puedo verla?- pregunté con educación mirando la pluma que estaba en las manos de Alana. No sabía que tipo de demonio era, pero el color azulado era precioso por lo que seguro era muy hermosa en su otra forma. Sabía lo que dolía que te arrancaran las plumas, así que la compadecí un poco por lo que le acababa de hacer Cain solo para ocultar su identidad a los humanos.

Terminamos de comer mientras él conversaba con quien fuera, y le pregunté a Alana si quería pedir algún postre o algo dulce para finalizar la cena de una manera más agradable.



Edahi

Cuando Wendy me explicó qué hacía fuera no pude evitar sonreír, no se me ocurría otra cosa por la que estuviera fuera a esas horas de la noche. Las plantas parecían ser su mayor hobbies. Me quedé escuchando sus aventuras nocturnas sobre cómo había estado esperando hasta que floreciesen del todo. No fue hasta que me preguntó sobre lo que me había ocurrido, que me acordé de ello -Me quemé- respondí con sencillez. Pues decirle lo que realmente había ocurrido era demasiado difícil, se preocuparía demasiado y no quería que fuera así, en especial ella.

No había descubierto que las vendas estaban flojas hasta que ella se puso a recolocarlas, estaba muy concentrada… tenía un rostro muy lindo cuando estaba con los ojos fijos en un objetivo y no nerviosa por haberse equivocado al hablar… aunque también me agradaba cuando estaba así y se sonrojaba. Empecé a distraerme relajando por fin la mente que había estado tensa desde el ataque. No me lo había visto venir y en cierto modo me culpaba por ello, no me habían atacado en una pesadilla, había sido un sueño como otro cualquiera.



Isaro

Mi cuerpo temblaba instintivamente aún cuando estaba dormido, no fue hasta un poco después que un estruendo me despertó por completo haciendo que me aferrara más a Scar. Por mi culpa ella se despertó -Perdón por despertarte- me disculpé todavía tembloroso, habían pasado dos semanas desde la última tormenta haciéndome creer que ya había finalizado esa época tan mala del año. En poco tiempo el sonido de los truenos se hizo más fuerte, no faltaba mucho para que la tormenta alcanzara por completo el pueblo y eso me aterrorizaba. Había ido superando lentamente aquel miedo visceral a las tormentas… pero despertarse con truenos era una de las peores sensaciones que tenía de esos últimos años.

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596 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Oct 08, 2017 5:05 am

[Alana]
Era fácil darse cuenta de que Cain realmente estaba enamorado de Silya, casi siempre estaba mirandola, atendiendo lo que ocurría a su alrededor e, incluso, protegiendola de las cosas que ni ella misma se daba cuenta. . No dudé mucho en darle la pluma que me habían quitado, no podía hacer nada con ella y hacía muchisimos años que dejé de guardarmelas. Vi de lejos como nuestro lobuno demonio se ocupaba de neutralizar la amenaza del fondo de la taberna, pero preferí no contarle a Silya el porqué se había alejado y hablar de otras cosas más entretenidas. Por ejemplo, el postre.
-Si, vamos a ver que hay -Dije, buscando una de las pequeñas y simples cartas que el posadero había preparado tras muchisimas peticiones extrañas que no entraban en su menú.
-Mira, tienen tarta de leema, de yogurt, de fresas silvestres -La verdad es que tenían una gran cantidad de postres. no en vano el nombre de la posada era "El pastel durmiente".
-¿Le pedimos algo a Cain? -Le pregunté, esperando de esa forma saber cuanto sabía sobre él.

[Wendy]
Edahi comenzó a cambiar su gesto una vez dentro. Tal vez solo tenía frio. No parecía que la herida del brazo fuese demasiado grave, aunque las quemaduras siempre hay que tenerlas en cuenta. Por eso en vez de simplemente colocarselas, me levanté a por una de las cremas desinfectantes que Scar me había ayudado a preparar.
-Supondremos que me lo creo -Le dije después de que pusiera una excusa que sonaba poco fiable -, pero se que no es verdad -Aseguré, mirandolo durante un par de segundos mientras extendía la pomada. Fue realmente fácil vendarlo, no como a los niños que no paraban de moverse o a los heridos que, aunque estaban quietos, era casi imposible levantarlos.
-Si quieres podemos prepararte un poco de crema para las quemaduras -Le dije cuando terminaba ya de revendarle. Notaba que estaba bastante más tranquilo que momentos antes, asi que lo más seguro es que algo hubiera pasado en uno de los sueños que utilizó para llegar hasta el pueblo.

[Scar]
Isaro parecía estar pasandolo mal por algo, pero no era capaz de oir ni ver nada que pudiera estar asustandolo. Negué con la cabeza cuando se disculpó por despertarme y me levanté para coger uno de los sellos de fuego. Por la ventana pude ver un destello lejano que me hizo entender lo que ocurría.
-¿Una tormenta? -Pregunté, cerrando la contraventana para que el ruido entrase algo más apagado, dudando realmente de que eso sirviera para algo. Por suerte, nadie había preguntado sobre porqué insistí tanto en que la habitació nde Isaro ahogase todo el ruido posible. Me senté de nuevo a su lado, dandole el pequeño papel donde estaba el sello.
-Si hay tormenta, despiertame -Le dije, sabiendo que por si mismo no me molestaría solo para sentirse mejor. Me acerqué a besarlo, sin saber cuando sonaban los truenos, pero al menos por el que lo había despertado.
-Mañana montaré un refugio donde podamos escondernos... tendrás que conformarte con la cama por hoy -Le dije, hablando bastante alto, en un intento de tapar los truenos que estuvieran sonando y que yo aún no era capaz de escuchar. Mientras, me colgué por la parte baja de la cama para pescar el peluche que Edahi le había regalado y volví a sentarme con él, tapandonos a los dos con mis alas, que no eran demasiado grande y apenas estaban cerradas, pero... al menos era mejor que una fina sábana.


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597 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Oct 08, 2017 12:32 pm

Silya

La pluma de Alana era muy hermosa y elegante, igual que ella. Pronto cambiamos de tema buscando tartas para nosotras, entre todas las que había me llamó la atención la tarta de cereza y la de queso, ambas las había probado antes gracias al guardia de la ciudad al que le encantaban hacer dulces y a Tefael que sabía donde encontrar lo que nadie solía conocer. Al final me decanté por la de cereza por ser mi fruta favorita.

Cuando Alana me preguntó por lo que le podríamos pedir a Cain me puse a pensar durante todo el tiempo que habíamos estado juntos sabía algunas de sus preferencias, como que su mermelada favorita era la de manzana y junto con el pastel que me hizo de frutas del bosque, que tenía un toque ácido, empecé a suponer lo que le gustaría -La tarta de manzana estaría bien, pero creo que va a ser demasiado dulce… ¿Qué tal la de limón?- le pregunté a Alana, después de todo ella casi se había casado con él, seguramente sabría cual le gustaría más o si tenía alguna tarta o pastel favorito que se salía completamente de mis suposiciones.



Edahi

Me sorprendió que no me creyera cuando estaba viendo justo la quemadura, pero comprendí segundos después que a lo que ella se refería era a cómo me hice esa herida -No hace falta, para cuando amanezca la quemadura debería casi desaparecer- le aseguré, mientras abría y cerraba el puño para comprobar la movilidad del brazo. No tardé en suspirar -No te mentí- le aseguré levantando la mirada para encontrarme con aquellos grandes y expresivos ojos -Es solo que no quiero preocuparte sobre cómo me hice la herida- no había sido mi intención que creyera que le mentía, era solo que decirle la verdad era muy difícil.

Cuando era pequeño no tardé en contrasello a Silya por que fue la primera persona en la que confié después de la muerte de mis padres. Sin embargo, sabiendo que Wendy estaría preocupada sobre lo que me pasaría cada noche en la que mi vida podía estar en peligro en cualquier momento e incluso que no podía descansar por más que cerrara los ojos, no podía poner en palabras bonitas las dificultades que yo tenía cada noche durante todos los días de mi vida.



Isaro

Asentí cuando me preguntó si era una tormenta… le tenía miedo a multitud de cosas, pero de la única que no podía escapar eran las tormentas. La abracé con más fuerza al escuchar un trueno, me sentía mal por despertarla en mitad de la noche, pero no podía controlar mis temblores ni las ganas de esconderme bajo la cama para sentirme aunque fuera mínimamente más seguro. Me alegré en mi interior al saber que no se había molestado y que me pedía que cada vez que hubiera tormenta la despertara. Era muy infantil por mi parte aceptar aquella propuesta, pero la agradecía por completo. Estar solo frente a tus miedos no era algo que cualquiera pudiera hacer.

La miré asustado cuando se alejó, solo fue por un instante para coger el peluche, pero casi se me sale el corazón por la boca al escuchar cómo se iba acercando la tormenta. Su plumaje era denso y cálido causando que al poco de cubrirnos me empezara a calmar con lentitud. Sumándole a eso su maravilloso olor y la atención que me ponía no pude evitar darle un suave beso -Gracias, eres la mejor- solo con sentir que ella cuidaría de mí tenía más certeza de que nada malo me pasaría cuando llegara la tormenta.

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598 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Oct 08, 2017 1:42 pm

[Alana]
Sin duda Silya conocia bastante bien a Cain, pues no le costó apenas un minuto suponer que las tartas de limón o manzana serían las que más iban a gustarle. Me reí cuando se decidió por la de limon, que sería menos dulce que la de manzana.
-Si, la de limón le gustará -Aseguré, haciendo que uno de los chicos que ayudaban a su viejo padre apuntase el nuevo pedido, obviamente pagado con antelación. Cain tardó un rato en volver, con los ojos rojos y el aura revuelta, probablemente hubiera ocurrido algo con el hombre que habría probocado que se levantase.
-Eh, lobito, pareces enfadado -Le dije, recibiendo un gruñido más agresivo de lo que esperaba. Miré a Silya de reojo, dandole un toque por debajo de la mesa para ver si se atrevía ella a domesticar al lobo feroz.

[Wendy]
Edahi no parecía nada preocupado por sus quemaduras, cosa lógica pues su regeneración era increiblemente alta, nada comparado con la mía que me costaba una semana que desapareciesen las moraduras. Suspiré resignada y le sonreí con cariño.
-No importa, no hace falta que me lo cuentes -Le dije bajandole la manga pues había terminado de vendarle de nuevo -, pero deberias tener algo más de cuidado, no quiero que acabes herido -Terminé de recoger un poco las cosas que había en el salón -Pero si alguna vez necesitas hablar con alguien de algo... puedes venir aqui -Le aseguré -Me siento un poco sola desde que Scar e Isaro están viviendo juntos -Nemamiah se subió en el sofá a dormir lejos de sus pequeños, que estaban ocupando la cama que Scar había dejado atrás.
-¿Tienes que irte ya? -Le pregunté, sin muchas ganas de estar sola, pero sabiendo que me iba a resultar muy dificil dormirme de nuevo.

[Scar]
Sonreí un poco, hacía mucho que nadie me decía tantas cosas buenas juntas y la verdad es que no me importaba escucharlas. Estuve un rato con las alas estiradas pero, aunque comenzaban a cansárseme, me mantuve quieta. Las alas tenían ya plumaje invernal por lo que unido a la tela del pijama empecé a tener calor. Intenté que no se me notase mucho, pues no quería hacer sentir mal a Isaro por ello, tras unos minutos, tuve que quitarme algo de ropa. Me decidí por los pantalones, que era algo más fácil. La tormenta ya estaba algo más cerca y era capaz de oir los truenos retumbando en el valle, por lo que cuando llegaba uno, me acercaba con suavidad a besarle, alargandolo cuanto hiciera falta hasta que el ruido desaparecía.


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599 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Oct 08, 2017 2:55 pm

Silya

Me alegré al escuchar que Alana estaba de acuerdo con mi decisión. Ya con los tres postres nos volvimos a sentar en la mesa. Estuvimos unos minutos hablando mientras esperábamos a Cain que vino rato después. Alana me tocó bajo la mesa, no estaba segura de lo que quería que dijera así que hice lo que creí mejor y que calmaría al molesto Cain -Compramos el postre- le anuncié mostrándole lo que había en la mesa -Creí que te gustaría la de limón, pero sino es así puedes decirlo- le sonreí con calidez invitándolo a sentarse -Si quieres puedes probar de la mía- le ofrecí suponiendo que un buen postre podía alegrar a cualquiera, sobre todo si tenían ese delicioso olor.



Edahi

Aunque agradecí que no me preguntara más, me sentí mal por no contárselo, en especial cuando admitió que ahora que Scar e Isaro se habían marchado se sentía sola -No, no me tengo que ir hasta que casi amanezca- para eso todavía faltaban unas horas. Le acaricié el pelo sonriente sabía que estaba curiosa por lo que me había sucedido, y ya que íbamos a pasar unas cuantas horas juntos tenía tiempo para explicárselo y dejar que hiciera todas las preguntas que quisiera -La verdad es que los demonios como yo no tienen la capacidad de soñar o descansar mientras duermen- empecé con tranquilidad suponiendo que querría entender también el malhumor que tenía cuando me despertaba por las mañanas -Aunque no sueño, me quedo permanentemente en el mundo de los sueños viajando de uno a otro hasta que mi cuerpo despierta- También entendería por qué no me importaba la hora de la noche en la que los niños me llamaran para hablar si tenían alguna pesadilla o simplemente no habían podido dormirse hasta esa hora -Al pasar tantas horas allí, aunque no sea mi cuerpo físico, puedo ser atacado y las heridas aparecerán como si hubiera estado en el sueño con mi cuerpo también…- sabía que lo siguiente no le iba a gustar pero ya que le estaba contando todo quería que estuviera al tanto por si algún día no regresaba -Eso significa que me puedo morir en un sueño, y mi cuerpo real también lo haría-. Cada noche me arrestaba a que fuera la última, pues aunque evitara las pesadillas si no me comía los sueños como hacían los de mi raza, podía ser atacado por los propios sueños que se defienden ante los intrusos.

Miré a Wendy despreocupadamente -Tengo muchos años de experiencia, así que más de lo que ocurrió hoy no suele pasarme- Tampoco quería asustarla por lo que le había contado, era mejor que supiera que llevaba desde que tenía memoria jugándome la vida cada noche, con más de cien años de edad, muchos sueños había visitado como para no saber a dónde era mejor no ir.



Isaro

Tragué saliva al ver que se quitaba los pantalones, supuse que tendría calor pero eso me dificultaba no mirar sus suaves piernas. Los cálidos y largos besos que me daba hicieron que aunque la tormenta estuviera encima pensara en otras cosas. Algo en mi interior se encendió cuando la parte de arriba de su pijama también fue quitada.

Deslicé lentamente una de mis manos por su abdomen y vientre antes de mirarla con intensidad -¿Puedo?- le pregunté, esta vez tuve más autocontrol que la última vez así que quería su consentimiento antes de hacer cualquier cosa que pudiera molestarla o incomodarla.

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600 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Oct 08, 2017 3:44 pm

[Cain]
Aquel hombre me había cabreado mucho y no me sentía demasiado animado a pesar de haber conseguido que no atacara a nadie, pues absorber su energía me chispó el humor, haciendo que gruñera a Alana. Silya también actuó como mediadora, contandome que habían comprado los postres, eligiendome a mi uno de limón, asegurandome que podía decir la verdad si no me gustaba. Por supuesto, el mal humor nada podía hacer contra su sonrisa.
-Gracias -Dije sentandome en la mesa con ellas. Suspiré, apoyando mi cabeza en la madera con los ojos cerados, esperando poder deshacerme del exceso de oscuridad antes de molestar a alguien.
-Parecíais animadas hablando -Era cierto que parecían amigas, pero en la mirada de Silya algo intentaba ocultarse de todos -Espero que no planeeis desaparecer otra vez -Les avisé, mirando de forma acusadora a las dos.

[Wendy]
Me sorprendió mucho lo rápido que Edahi me comenzó a contar lo que realmente le ocurría. Yo no sabía mucho sobre demonios, asi que cualquier cosa que me contaban me parecía completamente fascinante más que terrorifico. Pensé durante un momento como contestar a lo que me había contado.
-Pero en los sueños puedes defenderte, ¿verdad? -Le pregunté con curiosidad -Es como si te atacasen en la realidad, supongo -Murmuré algo dudosa. La parte que más me entristecía era que ni Edahi ni ningún otro demonio de su especie tuviese la capacidad de soñar.
-Si quieres puedes usar mis sueños para crear los tuyos -Le dije con una sonrisa deslumbrante, aún cuando la idea era una tontería enorme -Aunque... estoy un poco lejos del barco -Había sido una tontería comentarlo, con la distancia que tenía que recorrer podría cruzar por algún sueño o pesadilla que lo atacase y acabar herido de igual forma.

[Scar]
Procuré no pensar cuando me quité el pijama, pero hacía realmente un calor horrible entre las mantas, mis alas y el calor que desprendíamos ambos. Los besos se habían alargado poco a poco y por supuesto notaba las miradas de Isaro, pero me había ido haciendo la tonta, para evitar que volviera a marcharse de forma repentina. Siguiendo en su linea, Isaro me pidió permiso para continuar. Quizás con la tormenta encima no era una buena idea, pero para cuando me quise dar cuenta, estaba sentada encima suyo besandolo apasionadamente y sin haber respondido a su pregunta, aunque contaba con no tener que decir nada, no pensaba dejar que esta vez huyera.


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