La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Dom Abr 09, 2017 3:34 pm

Recuerdo del primer mensaje :


Edahi:


Nombre: Edahi Losarig

Edad:103

Descripción física: Lo más destacable de su apariencia es su larga cabellera roja intensa y sus ojos verdes cómo esmeraldas, de mirada fría y obstinada para algunos, a cálida y amable para los que se han ganado su amistad, que son la mayoría. Incluso con estas dos cosas que suelen resultar extravagantes, es una persona que se ve atractiva. No es especialmente alto ni musculoso, tampoco lo necesita para ser feliz. Cuando está con humanos o con Silya suele mostrar un rostro relajado, divertido, confiado y algo travieso. Pero todo cambia cuando los humanos son malvados o hay demonios cerca, se tensa de manera drástica y su cara muestra todo el odio y el enfado que tiene hacia los de su especie, normalmente sus colmillos son un poco más largos de lo normal, pero cuando se enfada se pronuncian bastante más sin que este muchas veces se de cuenta. Tiene una sonrisa muy cálida y energética, que hace que todo pareca más divertido y emocionante de lo que es.

imagen:

Nunca muestra su otra forma, por lo que todavía es un secreto para la mayoría.

Descripción psicológica: Es la persona más infantil que se puede encontrar, le encanta curiosear e investigar cosas simples cómo por qué se caen las hojas o que pasa con el agua que cae al llover. Es muy bondadoso y servicial, siempre que pueda hará algo por ayudar a quién sea. Edahi es leal a sus seres queridos, en especial a los que han convivido mucho tiempo con él y ya saben su secreto. Éste se divierte con cualquier cosa y hace que las personas a su alrededor también se lo pasen bien solo por verlo sonreír. Es una persona muy tierna y sincera a la que le gusta ver el mundo mejorar y avanzar poco a poco. Pero a pesar de todo esto tiene un lado serio y concienzudo que sabe cuándo tiene que aparecer para poner todo en orden. Al principio puede parecer algo contestón, arisco y rebelde, pero suele hacerlo para ver quién es digno de su confianza y respeto.

Historia: Al nacer en el infierno, su padre descubrió algo que nunca pensó que le ocurriría a él, su hijo no tenía ni una pizca de maldad en su interior, tampoco su aura era maligna. Preocupado por su bebé y el terrible futuro que le depararía si se quedaba en el infierno, decidió junto a su esposa, que ese bebé debía de ir al mundo humano para estar a salvo de las manos de sus semejantes. Y eso fue lo que hicieron, buscaron un lugar donde la guerra no había llegado y se lo dejaron a una familia que no podía engendrar hijos, con una carta que pedía que se la entregaran cuando este ya fuera adulto y donde explicaba el por qué de su abandono y lo mucho que lo querían de todos modos. Sus padres adoptivos aceptaron a Edahi sin vacilar ni un segundo y le otorgaron un nombre pues sus padres originales no se habían atrevido a darle uno.

Pasaban los años y Edahi crecía lentamente poco a poco, sin parar, pero demasiado lento para sus padres humanos, que no pudieron verle hacerse un hombre incluso despues de cuarenta años, ellos se murieron sin poder cuidarlo hasta el final, sin embargo en esos años Edahi fue el niño más feliz de universo, con unos grandes padres y aprendiendo muchas cosas sobre el mundo y sobre la vida. Cuando se quedó huérfano intentó buscarse un trabajo para poder tener dinero para comer algo, como le había dicho su papá poco antes de dormirse para siempre. Buscó y buscó, pero nadie le quería dar un trabajo pues para ellos no era más que un crío. Así pasó una decada en la que tuvo que robar y manipular sus palabras para conseguir comer y dormir bien.

Poco después conoció a Silya, ella lo acogió, lo cuidó, le dió ropa limpia y se lo llevó consigo de viaje por todo el mundo, con ella descubrió que tan grande era el mundo y todo el tiempo que tenía para conocerlo, también lo que él era y por qué no parecía crecer. Con esto aprendió a utilizar sus poderes y el arte de la espada para así poder ayudar a las personas. El tiempo pasaba y ella no envejecía gracias a que tampoco era humana, cada vez le cogía más cariño hasta que un día le pidió permiso para apellidarse igual que ella y así ser su "hermano", feliz con su nuevo apellido, fueron a celebrar que ahora eran una familia. Allí en ese hostal, se dio cuenta de que Silya no estaba indefensa ante los seres no-humanos y de cuan despreciables eran los demonios. Gracias a sus poderes no tuvo que preguntarle sobre el pasado a su querida hermanita que parecía tener recuerdos muy oscuros con los demonios, desde ese día odió a los demonios por todo lo que le habían hecho a Silya y por cómo se comportaban todos, por eso nunca entendió que ella lo acogiera y lo cuidara con tanto cariño y amor.

Cuando cumplió los cien decidió que debía dejarle hacer su trabajo a su hermana y él viajaría intentado ayudar a los humanos y cumpliendo las órdenes que como a Silya le eran dadas por unos ángeles. Se marchó con la única promesa de que una vez al año se reunirían y que si se necesitaban se llamarían para acudir al auxilio del otro.


Gustos:

Disgustos:

Poderes:

- Puede ver los sentimientos, los sueños y los recuerdos, también puede comérselos haciendo que desaparezcan del individuo.

- Es capaz de hacer dormir a las personas.

- Puede transportarse de un lado a otro a través del mundo de los sueños, es decir si encuentra a una persona o a un ser que este durmiendo cerca de donde quiere ir tan solo tiene que usar sus poderes para entrar físicamente en el sueño y luego salir, encontrandose en el lugar en el que está el que duerme.

-


Extras:

- Se suele comer las pesadillas, y los malos pensamientos de las personas, pero nunca se ha comido un recuerdo por malo que sea ya que piensa que es algo sagrado y que no debería ser tocado.

- Nunca a querido comprender a los demonios, simplemente no quiere tener nada que ver.

- No a leido la carta que le dejaron sus padres reales, pero tampoco a sido capaz de tirarla sin saber lo que hay dentro.

- Tiene una espada que le dieron los "superiores" cuando decidió irse por su cuenta, esta incrementa sus poderes y hace que los seres mágicos tarden más en regenerarse.


Color de roleo: a61e1e





Me alegré mucho al ver su cambio de actitud cuando le ofrecí viajar conmigo, así tendríamos un día más juntos y además podría conocer a sus padres y ella a mi capitán -Claro que puedes conocerlo, además seguro que te llevas bien con toda la tripulación- respondí con entusiasmo negando que pudiera ser una molestia, con una dama cerca mis compañeros solían tener mejores ánimos y hacían todo más rápido para tener tiempo para hablar con la damisela.

La veía tararear con alegría caminando a mi lado y sonriendo con mucha ilusión. Se notaba que hacer el viaje junto a mi le hacía feliz, aunque también estaba la posibilidad de que podía ver a sus padres finalmente.




Tefael:


- Nombre: Tefael Odicil

- Edad: 820 años

- Descripción física: Tiene el cabello grisáceo, largo a mitad de espalda y suele tener gran parte atado en una cola baja. Sus ojos tiene el mismo tono de gris, son llamativos y suelen atraer a las personas. Tiene una sonrisa cálida y sensual, parece muy dulce, pero suele esconder pensamientos poco dignos de un ángel. No tiene demasiada musculatura, pero lo compensa con su fuerza, magia y velocidad. Es un chico de una altura media alta. Sus alas son todo un espectáculo pues son totalmente blancas por dentro y blancas con manchas negras por fuera, también son realmente grandes y esponjosas. Su tono de piel es similar al de Silya, bastante claro como si nunca fuere por el sol.

Tefa:

- Descripción psicológica: Tefael es una persona divertida y animada, que no puede evitar hacer comentarios inapropiados y bromas inesperadas. Le encanta llamar la atención y hacer caos en asuntos pequeños. Le gusta hacerse el misterioso y el interesante, para intrigar a las personas que no conoce demasiado. Pero a pesar de todas estas cosas tiene un interior cálido y dulce que pocas personas han llegado a conocer. También es una persona responsable y seria cuando los acontecimientos le obligan a actuar de ese modo, y ante todo Tefael es protector, le gusta tener protegidos a los seres que ama, aunque adora la libertad y la soledad por lo que suele distanciarse por ciertos periodos de tiempo de la gente a la que quiere.

- Historia: Antes de nacer su padre y su madre vivían pacíficamente en tierras humanas, ambos eran ángeles blancos que traían paz y prosperidad a la zona en la que vivían. Un día su madre, se quedó embarazada de Tefael, durante ese tiempo todo fue bien, hasta que un día su padre apareció con las alas completamente negras. Nunca explicó que pasó ni por qué decidió aceptar aquella oscuridad, tampoco nadie le pidió explicaciones. Ambos siguieron viviendo juntos, pues su amor era más fuerte que los bandos y que los colores.

Sin embargo el día del nacimiento de Tefael, ambos se quedaron atónitos, su hijo tenía el interior de las alas blancas y el exterior completamente negras. Nadie sabía cómo podía haber sucedido algo así, pues cuando fue concebido ambos eran blancos. Con el tiempo la parte exterior de sus alas empezó a volverse más blanca gracias a la pureza de su madre, pero nunca terminó de convertirse en blanca dejando manchas en algunas partes. Sus padres pensaron que quizás no estaba hecho para ser un ángel de la luz, así que decidieron dejarlo con su padre y mostrarle lo que era la oscuridad, sin embargo esto tampoco funcionó, sus alas eran negras salvo por unas manchas blancas en el interior.

Debido a esto se pasó la infancia cambiando de plumaje una y otra vez, pero nunca tuvo un solo color, por lo que nunca fue aceptado en ninguno de los dos bandos, y fue convertido en un alas grises aun sin tener las alas de ese color. A pesar de que no era aceptado en ninguno de los dos bandos era capaz de sacar las energías de ambos, pues una ángel ya fuera blanco o negro se abastecía de la energía y la magia que había almacenada en el lugar al que siempre regresaban.

Ya con los años no le importó lo que los demás pensaran de él, era capaz de aprovechar lo mejor de ambos bandos, como era el mentir o el sanar las heridas de otros. Después de un tiempo de marchó de su casa y dejó a sus dos padres solos. Tefael viajó por todo el mundo sin prisa alguna hasta que un día se encontró con su madre que había ido a buscarlo, al parecer una guerra muy intensa había comenzado y había obligado a los ángeles puros a marcharse de la tierra para volver al Cielo. Él nunca hizo nada por impedir la guerra, tampoco por que prosiguiera, simplemente veía cómo algo normal que hubiera guerras, pues la naturaleza humana les obligaba a ello. Siguió su camino por el mundo, esquivando batallas y caminando en zonas tranquilas, hasta que de nuevo le llamaron, una niña que al igual que él podía quedarse en la tierra todo el tiempo que quisiera había nacido. Sorprendido de escuchar que era su prima, la hija del hermano de su madre, se fue volando hasta allí. 

Cuando llegó ya ella ya tenía 5 años, por que le habían avisado después de asegurarse de que de verdad no tenía necesidad de marcharse. A Tefael le resultó extraño que sus alas fueran totalmente blancas y sin embargo siguiera aquí, hasta que conoció a su madre una mestiza de mitad sangre ángel mitad humana. Allí supo que aquella joven no iba a poder ir nunca al cielo, y seguramente tampoco al infierno, se sentía tan identificado con ella que se quedó cerca a vivir por un tiempo y ayudar a su madre a cuidarla mientras el padre no estaba, y cuando éste llegaba él se marchaba un par de años a viajar por ahí. 

Una de esas veces, Tefael se había retrasado en llegar y cuando entró en la casa encontró una escena de lo más sangrienta, a la madre de Silya había muerto, le faltaba un ala y tenía la garganta cortada, además de evidencias de haberla torturado antes de que muriera... Y Silya se aferraba a su madre suplicando de que volviera, a ésta también le faltaba un ala, además de un brazo y multitud de signos de tortura. Él no pudo evitar que su ira creciera, por una vez que había apreciado algo, lo había perdido por su propia culpa. 

Sólo el consiguió sacar a Silya de la casa, y mas tarde empezar a curarla. Su ala y su brazo se regeneraron, pero no recuperó su color blanco puro. Para eso tardó años en los que asimiló lo sucedido, pero cuando lo logró empezó ha cumplir misiones para el cielo, Tefael supuso que era para distraerse y concentrarse en otra cosa así que decidió dejarle sola y verla de vez en cuando. Así lo hizo, cada cierto tiempo iba a visitarla y empezó a ver su mejoría, sobre todo cuando acogió a un pequeño niño demonio y lo trató cómo a su hermano. A él nunca le pareció mal aquello, tan solo extraño, pues eran demonios los que habían matado a su madre y ella iba y acogía uno. Pero al poco tiempo tuvo que admitir que el muchacho era un buen chico y de lo más responsable.

Con los años hicieron un trato de que cada uno o dos años como máximo se verían y se pondrían al corriente. 

-Gustos: ~

-Disgustos: ~

-Magia: ~

-Extra:

+ Adora a los gatos, es incapaz de no sentir fascinación por ellos, además parece ser que los gatos también le adoran a él, pues los atrae con facilidad.

+ Le encanta hacer bromas y crear pequeños disturbios cómicos.

+ Tiene la capacidad de mentir, al igual que muchas cualidades de los ángeles oscuros.

-Color de roleo: c2bec2



Nadie me explicó por qué me felicitaba, aunque tampoco le di tanta importancia después de ver que era así de cariñosa con todo el mundo. Mi sugerencia no pasó desapercibida consiguiendo que ambos se marcharan para limpiar la habitación y que Cryp terminara de vestirse. No tardamos nada en arreglar el cuarto volviendo a encender incluso las velas que ni siquiera necesitamos cuando llegamos.

Al salir Zahan se disculpó con nosotros por el ataque de su esposa, se notaba cuanto la amaba por su forma de mirarla y por su tono de voz "Menos mal que no hice ningún intento con ella" pensé agradecido de que mi voz pensante se dejó oír por encima de las demás. Llego a vislumbrar en Cryp unos ojos llenos de sentimientos negativos antes de que se dé la vuelta para marcharse. Esta vez soy yo el que mira a Zahan en forma de disculpa por como está Cryp, parecían ser unas personas que habían estado cuidando de él cuando yo no estuve para él, así que quería que al menos no perdieran esa amistad formada y que pudieran serle de ayuda en un futuro si yo llegaba a faltar.

Fui rápidamente en la dirección de Cryp para ver que se había encontrado con Silya e Isaro. Aunque me extraño verlos tan sonrientes, más fue mi extrañeza al ver que Isaro rodeaba a Silya por la cintura. Era un gesto muy posesivo y sin embargo él lo hacía con tanta normalidad que daba a entender que era habitual para ellos. -Sí, acabamos de volver- contestó Silya con una sonrisa muy cálida, Isaro pareció recordar algo por que nos miró a ambos con entusiasmo -Iba a preparar la comida, vendréis a comer ¿Verdad?- Sabía que Cryp quería decirme algo, pero si nos quedábamos solos ahora por negarnos a irnos con ellos seguramente sería incapaz de contarme todo lo que planeaba. Decidí dejar la elección de acompañarlos en sus manos, era él el que no parecía saber que hacer.



Última edición por clea el Sáb Abr 22, 2017 4:52 am, editado 1 vez

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551 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 22, 2017 6:12 am

Silya

Ya quedábamos pocos, estábamos solo Danara y yo por un lado viendo a Nuhreil jugar con sus bestias demoníacas y Cain y Cefer por otro lado hablando de algo que no podíamos oír. Fue después de unos segundos que noté como el alma del bebé vibraba con intensidad anunciando que era el momento. Cain también lo descubrió de alguna otra manera -¡Nuhr!- lo llamé rápidamente, él sabiendo lo que estaba ocurriendo no tardó ni un segundo en transformarse a adulto y tirar de Cain fuera de allí junto con sus mascotas que tampoco debían estar cerca -Lo siento Cain- me disculpé antes de centrarme en Danara, Cefer estaba algo nervioso pero no dudó un instante en hacerme caso a lo que tenía que hacer, me ocupé de ella hasta que vinieron algunos ángeles de Rafael acudiendo a la llamada que acababa de enviar con una señal de luz.

Pude relajarme viendo que estaba en buenas manos y fui en seguida a buscar a Cain, sabía que no se enfadaría por echarlo de allí, era una decisión tomada en base a la vida del niño y a mis ojos esa había sido la única posible en ese momento.



Tefael

Atendí a lo que decía sin molestarme, era normal que una novia se preocupara por su pareja. Si algo le pasara a Cryp yo no tendría la paciencia de Scar… los que estuvieran cerca tendrían muchos problemas -Sí a ambas preguntas, más tarde te daré un papel con los ejercicios que debe de hacer hasta que se recupere. No son muchos, pero tiene que hacerlos todos- le avisé, sabía que ella estaría pendiente y se encargaría de ayudarlo cuando lo necesitara. Después de eso y un par de frases más, nos despedimos y pude volver a la cama a descansar junto con mi pequeño Eider que me esperaba hecho un ovillo en su forma gatuna.

Los días pasaron muy rápido y después de un par de días comprobando que hiciera los ejercicios y que mejoraba a pasos agigantados decidí que ya era hora de marcharse. Me despedí de las chicas y de Eider prometiéndole a este último que le traería cosas bonitas la próxima vez que volviera al pueblo. Así, junto a Cryp volví a utilizar la teletransportación para volver justo al sitio en el que estábamos antes de ir hasta allí.

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552 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 22, 2017 7:02 am

[Cain]
Entre toda la confusión, el pequeño Nuhr, transformado en su etapa adulta, cogió sus mascotas y a mi y nos echó de la casa. Miré mal a la puerta durante un segundo, aún sabiendo que el bebé no debía estar cerca nuestro podría simplemente habermelo pedido. Miré a los dos bichos peludos durante un momento, que se alejaban a sentarse en una zona cercana, como si supieran donde esperar.
-Supongo que eso me convierte también en mascota -Murmuré de broma, sacando las orejas y la cola, sentandome entre ellos en el suelo. Cerré los ojos pues tampoco tenía mucho que ver salvo gente pasando por delante mío. Escuché lo que ocurría dentro y como más angeles entraban, seguramente a ayudar a la madre y al pequeño niño. Me quedé esperando hasta que escuché los pasos de Silya acercarse a donde estábamos, abrí los ojos y moví la cola.

[Scar]
Tefael parecía apresurado, supuse que Crypthorn estaría esperandole en la cama o algo similar, junto al niño que había en la casa, asi que no le di demasiadas vueltas. me despedí de él y volví a casa, ayudé a Wendy con la cena y me fui a dormir. Los días pasaban bastante rápidos, ayudar a Isaro con los ejercicios ya no era un problema, me había acostumbrado, pero si preparar el desayuno, ducharme y recoger antes de salir corriendo para cazar un poco, dejando a Wendy con él hasta que, hubiera conseguido algo o no, volvía sobre la hora de comer, a veces antes, a veces más tarde. Si podía, ayudaba a Wendy con la comida, evitando en lo posible cocinar y por la tarde ayudaba a Isaro si no se me necesitaba en nada más. Los días eran totalmente agotadores y al por las noches aún daba una vuelta por la casa nueva para quitar posibles brotes de hierba gatuna y hacer alguna que otra guardia.
El día que Tefael y Crypthorn se marcharon fue similar a los anteriores, pero al no tocarme guardia, me tumbé en la cama bastante antes, olvidando quitarme la ropa.
-Maldita sea -Me quejé al darme cuenta de que tenía que levantarme otra vez.


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553 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 22, 2017 7:58 am

Silya

Al llegar fui incapaz de ocultar en mis ojos el sentimiento de ternura que tuve al ver a Cain con las orejas y moviendo la cola al verme acercarme, al tiempo que tenía a Pinyu y a Sunyi a cada lado. Me agaché cuando lo tuve justo enfrente y le acaricié la cabeza tirando suavemente de una de sus orejas -Perdón- me disculpé sin poder evitar que mi sonrisa de verlo así se quedara -Era más rápido decirle a Nuhreil que te trajera a explicarte la distancia mínima- le comenté sin esperar que eso me excusara.

Sabiendo que no podíamos hacer nada en ese momento solo nos quedaba esperar. Sunyi se hizo a un lado dejándome sitio al lado de Cain -Gracias- me senté donde me habían dejado y me dediqué a acariciar a Sunyi que se pegaba a mí en busca de caricias.



Isaro

Cada día que pasaba era capaz de andar por más tiempo, Wendy todavía no me aconsejaba que paseara por la aldea ya que no aguantaba tanto rato de pie. Scar parecía muy agotada y todos los días caía rendida en la cama, en menos de dos minutos ya estaba durmiendo. Ese día había llegado antes por lo que estaba feliz de ver que se tomaba un día para descansar mejor. Entré en la habitación un rato después -¿Quieres que te dé un masaje?- le pregunté aproximándome a la cama y sentándome. Dar masajes era una de las pocas cosas que se me daban bien, y si podía hacer menos agotador el trabajo de Scar de ese modo no dudaría en ofrecérselo.

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554 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 22, 2017 8:25 am

[Cain]
La mirada de Silya pasó de ser una disculpa a estar llena de cariño, seguramente debido a la presencia de mis orejas lobunas. Moví ambas al notar que me tiraba, no es que doliese en exceso pero si era molesto. Ella se disculpó, por supuesto, pero la sonrisa seguía en su rostro, mostrandome que no era un arrepentimiento real.
-Podrías habermelo pedido directamente, soy una mascota muy inteligente -Dije de broma, pegandole con mi cola, fingiendo estar ofendido. Uno de los bichos de Nuhr se apartópara dejarle sitio, aunque exigió caricias a cambio.
-¿Están bien? -Le pregunté pues, aunque había oido lo que decían, no podía estar completamente seguro. Notaba su mano cerca de la mía y quería acariciarla, pero... no era el momento para eso. Tan solo la moví disimuladamente hasta rozarla un poco, fingiendo no darme cuenta.

[Scar]
Sin duda alguna, Isaro estaba de buen humor. Andar le iba bastante bien a pesar de no poder moverse con tanta tranquilidad como antes de las heridas. Se ofreció a darme un masaje y dudé un momento.
-¿No tienes que hacer los ejercicios? -Le pregunté sin saber si los habría hecho antes de que llegase yo o si aun los tenía por delante. A pesar de las quejas, no me había movido y abrí las alas a los lados, no me vendría mal el masaje, pero tampoco quería quedarme dormida a la mitad, cosa que con total seguridad ocurriria.


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555 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 22, 2017 9:15 am

Silya

Asentí a su pregunta -Todo marcha bien por ahora- quedaba mucho antes de que pudiéramos estar tranquilos, por lo que no podía asegurarle que nada malo sucedería… y eso me ponía nerviosa. Pasó mucho rato hasta que los ángeles de Rafael empezaron a marcharse de la casa se Céfer antes de levantarme miré con tranquilidad a Cain -¿Quieres ir a verlo? Hay hechizos que restringen tu aura… te puede resultar un poco incómodo pero podrías estar cerca de ellos- le aclaré dejando que se lo pensase, n pensaba ir a ver al pequeño bebé si tenía que volver a dejar solo a Cain.

Pinyu y Sunyi decidieron quedarse fuera, no tenían tanto interés por el pequeño como para aceptar que le sellaran el aura aunque fuera solo unos momentos. Cain también se negó, pero quiso ver desde la ventana. Danara estaba sonriente aunque un poco cansada y en cuando nos vio en la ventana nos saludó y mostró al pequeño bebé.



Isaro

Sonreí al ver que se seguía preocupando más por mí que por ella -Los hice por la tarde- respondí deslizando con suavidad mis manos sobre su espalda e iniciando el masaje. Tenía mucha tensión acumulada en los hombros y en la espalda. No me gustaba que trabajara hasta el agotamiento absoluto, prefería que hiciera menos cosas y tuviera luego algo de energías para lo que ella quisiera. Pero eso era algo que jamás le diría, quizás ese era el modo de vida que ella prefería, o tal vez gastaba su tiempo en lo que quería. Por ello me parecía mal decirle algo, aunque tampoco es que me viera con el derecho de opinar sobre algo así, lo único que podía hacer era que al menos estuviera más relajada en casa.

Su respiración fue haciéndose cada vez más lenta, indicándome que se había quedado profundamente dormida. Me levanté con cuidado de no despertarla y me fui al sofá a dormir junto con mi peluche de pez. Dándose cuenta o sin querer, había ocupado toda la cama con sus alas, así que la única posibilidad era dormir en el sofá. Me despedí de Wendy que también se iba a su propio cuarto.

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556 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 22, 2017 10:53 am

[Cain]
Las cosas parecían ir bien, a menos de momento, pero sSilya no se atrevía a dar una respuesta definitiva, nerviosa por si algo no resultaba. Notandola tensa, le cogí de la mano, cediendo un poco también por mi.
-Todo esta bien -Le dije, contandole poco a poco lo que estaba ocurriendo dentro, intentando que se tranquilizase. Hasta que los demás ángeles salieron, bastante serios a mi parecer, Silya no se levantó. Me invitó a entrar restringiendo mi aura, pero me daba un poco de miedo que algo saliera mal y no fuera suficiente para que el bebé estuviese a salvo. Noté como su aura se cubría muy levemente de tristeza cuando negué con la cabeza. Me asomé a la ventana, desde donde se veía a Danara, claramente cansada pero con una enorme sonrisa. Cefer, que nos había visto, le avisó de que mirabamos y ella nos saludó enseñandonos al pequeño angelito. Le sonreí y saludé, pero no dije demasidado, tampoco habría sabido como expresarlo.
-Silya, he pensado en ir a entrenar un poco al coliseo -Le dije, pensandolo en ese momento al ver que no volvía dentro -, creo que algo podrán enseñarme -Le sonreí y tiré suavemente de ella hasta la puerta de la casa -Vendé a buscarte cuando acabe -Le sonreí de nuevo, tras esconder las orejas y la cola -Quédate con ellos -Le di un beso en la mano, como si de una princesa se tratara y me dirigí hacia el coliseo, aunque quizás dando una vuelta algo larga.

[Scar]
El hambre me despertó muy de madrugada. El cielo era oscuro todavía pero estaba tan cómoda que dudé sobre si levantarme a comer o no. Miré a mi lado, pero no había nadie ahí. Me incorporé, buscando a Isaro. Bostecé, levantandome. La casa no era muy grande, asi que enseguida encontré a mi demonio durmiendo en una posición extraña en el sofá. Antes de despertarlo, fui a por algo de comer, con una fruta fue suficiente para que mi estomago se sintiera satisfecho y volví a buscarle. Agachada a su lado, le acaricié la cara, dandole un beso en los labios.
-Isaro -Lo llamé con suavidad -Despierta -Bostecé de nuevo pero me mantuve hasta que conseguí despertarlo. Estaba claramente adormilado, probablemente asustado por que lo despertase a esas horas.
-Ven a la cama conmigo
-Le pedí con voz adormilada y cuando se sentó lo abracé -No se que he hecho pero lo siento -No me senté sobre él, no quería hacerle daño. Me levanté y lo llevé de la mano hasta la cama, donde debería haber estado durmiendo en vez de en el sofá.


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557 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 22, 2017 12:03 pm

Silya

Aunque estaba algo reticente a dejar a Cain solo acepté el entrar cuando me aseguró que vendría después de pasar un rato en el coliseo. Entré con cuidado en la habitación para encontrarme al pequeño angelito, era muy chiquitito y dormía plácidamente en los brazos de su madre.

Me quedé con los tres hablando tranquilamente y felicitándolos por el primer hijo que habían tenido. Fue toda una sorpresa que quisieran que fuera la madrina del pequeño, se rieron ante mi asombro y me informaron de que tendría que ir más a menudo desde entonces -De acuerdo- respondí sonriendo muy feliz de que todo hubiera salido bien y de que mis dos mejores amigos de la infancia tuvieran su primer bebé juntos.



Isaro

Noté un delicado y suave beso antes de abrir los ojos sabiendo perfectamente a quién me encontraría. Me incorporé poco a poco mirando alrededor y no encontrando luz solar… ¿Por qué me había despertado?¿Ocurría algo malo? todavía estaba bastante adormilado así que no comprendí mucho el abrazo y las disculpas.

Seguí a Scar hasta la habitación teniendo en mi otra mano al peluche gigante de pez agarrado por la aleta, al cual dejé a un lado del cuarto antes de tumbarme en la cama y abrazar instintivamente a Scar como si fuera el peluche que acababa de soltar -Lo siento- murmuré volviendo a dormirme casi enseguida. No me había ido a dormir con ella por no despertarla y sin embargo la había preocupado tanto que vino a traerme de vuelta en mitad de la noche.

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558 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 22, 2017 12:55 pm

[Cain]
Tras un paseo por la ciudad llegué al coliseo, donde al principio tan solo miré como peleaban los jóvenes ángeles. Había alguno que no estaba ese día, pero parecían llevarse realmente bien entre todos, asi que no pretendía molestarlos. Sin embargo, cuando comenzaba a aburrirme, uno de ellos me vio y se acercaron a pedirme que pelease contra ellos, ya que tenían pocas posibilidades de luchar contra un demonio puro. Detras de todos estaban los chicos que no me habían visto el día anterior y parecían asustados por mi presencia. Tampoco podía irme sin ropa hasta casa de Silya, mucho menos en forma de lobo. Lo tanteé un momento y acabé por acceder, con la condición de que me dejasen un momento para trnasformarme. Todos se alejaron encantados y dejé mi ropa en un sitio donde pudiera verla, despues entré. Escuché un par de ruidos ahogados de temor y era facil distinguir las auras causantes de esto, ademas de que en cuanto los miré, se encogieron levemente, no pude decir nada, pues enseguida se pusieron preparados para combatir.
Me lleve bastantes golpes que no esperaba por tener que vigilar mis movimientos, por menos peligroso que fuera para ellos no era menos mortal un golpe mal dado. De cualquier forma, al no estar completamente entrenados, pude con todos. Como se veían bastante cansados, decidí que era momento de volver. Me dolía un poco el brazo y me costó vestirme, asi que tenía la camiseta algo mal colocada, pero volví a casa de Danara y Cefer. Escuché que Danara se había quedado dormida, asi que esperé en la ventana hasta que alguno me miró y los saludé.

[Scar]
No recordaba demasiado salvo haberme despertado a mitad de noche, asi que a la mañana siguiente tenía mucho sueño. Me acurruqué en Isaro, escondiendome de la luz, queriendo dormir más rato, pero sabiendo que tendría que levantarme en algún momento.


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559 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Sep 24, 2017 2:42 pm

Silya

El tiempo pasó corriendo y Céfer me avisó de que Cain ya estaba de vuelta. Me despedí de él y del niño muy silenciosamente para no despertar a la madre -Volveré en unos meses- le aseguré decidiendo que compraría unos cuantos sellos de teletransportación para llegar a la entrada en la tierra más cercana sin tener que recorrer todo el trayecto.

Salí de la casa abrazando simultáneamente a Cain -¿Viste al pequeño? es mi ahijado- le conté con una gran sonrisa, nunca había pensado que tendría un ahijado y menos que fuera el primer hijo de Céfer y Danara, me sentía extremadamente feliz de que me tuvieran en tal alta estima como para dejarme al pequeño si algo les pasaba. Sabía que en esa ciudad sería muy difícil que algo malo les ocurriera, pero el hecho de que me lo ofrecieran aunque fuera simbólico ya me hacía muy feliz.

Ya teníamos todo recogido, así que no tardamos en salir de allí. No fuimos directamente a la puerta sur, en cambio llevé a Cain hasta la puerta Oeste -Quiero enseñarte el lugar donde nací- le informé emocionada, hacía mucho que no me pasaba por allí, y según los guardias mi padre había pasado por allí camino a casa hacía poco.

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560 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Sep 24, 2017 3:09 pm

[Cain]
El abrazo repentino de Silya me sorprendió un poco, no había prestado atención a lo que decían dentro por si era algo privado, asi que la noticia me pilló algo desprevenido. Le sonreí, notando como su aura se volvía loca de alegría.
-Eso es genial, supongo que debería felicitarte también a ti -Le dije, contento de ver que el nacimiento de aquella pequeña criatura había significado que el final de la estancia allí hubiera mejorado considerablemente. Me alejé un momento para que Cefer me diera la botella de licor, que escondí cuidadosamente entre mis cosas. Le pregunté por Danara y el bebé, aunque casi no hizo falta, pues él mismo empezó a hablar y a disculparse por echarme de la casa. Le aseguré que no tenía importancia y volví con Silya esperando que no se hubiera dado demasiada cuenta.
-Me había dejado una cosa en casa de Cefer -Le dije cuando me preguntó, pues era, por asi decirlo, lo que realmente había pasado. Antes de alejarnos demasiado de la ciudad, Silya me avisó de que quería enseñarme el lugar donde había nacido. La seguí, sin transformarme, pues por sus palabras no estaba demasiado lejos.

[Wendy]
Era un poco tarde, asi que decidí tocar a la puerta de Scar, que debía haberse quedado dormida. No escuché su queja matutina, asi que, con suavidad, abrí la puerta, esperado no molestarlos.
-Scar, Zahán ha venido a preguntar por tí -Le dije -, han ido a comenzar con la reparación del huerto, dicen que vayas cuando puedas -Se incorporó un poco y suspiró. Se levantó pesadamente y me dio las gracias por el aviso, antes de comenzar a vestirse. Me acerqué a ella y le puse la mano en la frente.
-Madre mia, que fiebre tienes -Le dije, exagerando mi reacción, pues no tenía fiebre ni se encontraba mal, pero estaba más que claro que necesitaba un día de descanso -No puedes trabajar asi, voy a decirles que te quedas en la cama -me miraba extrañada y ella misma se tomó la temperatura. Me reí un poco cuando la vi mirarme mal, levemente sonrojada.
-No pasa nada por un día -Le dije, saliendo de la casa para ir a avisar a Zahán de las razones por las cuales no se había presentado por la mañana. Se preocuparon un poco, pero les aseguré que solo sería cansancio y estaría mucho mejor después de descansar y comer. Ya que no tenía por costumbre mentir, todos confiaron en mi palabra y siguieron con el trabajo. Tefael y Crypthorn ya se habían ido, asi que Eider se quedaba ya con nosotros. Como tanto Nemamiah como el resto de sus cachorros ya se habían ganado al pueblo entero, cada uno de ellos tenía una casa a la que iría en el futuro, pero me parecía mal que el pobre Eider estuviera esperando a Tefael al menos medio año durmiendo por las esquinas donde podía.
-Eider -Le dije agachandome delante de él -, ¿quieres que te prepare una cama en mi habitación? -Le pregunté -Asi Tefael puede venir directamente a buscarte aquí -Le acaricié la cabeza, esperaba que, teniendo un sitio fijo al que ir a dormir, su humor mejorase aún cuando su padre no se encontraba con él.
-Nemamiah podrá dormir contigo hasta que te vayas de viaje -Le dije con una sonrisa. Me gustaría enseñarle a leer y escribir, o al menos llevarme bien con él.

[Crypthorn]
Abrí los ojos en la posada. Nos habíamos movido de ciudad por que alguien mencionó algo sobre una ciudad que, de la noche a la mañana, había quedado desierta. Cuando llegamos, tal como habían dicho, la pequeña ciudad estaba vacía. Podía oler algo de sangre vieja, muy muy vieja.
-No hay nadie -Le dije a Tefael mirando alrededor, un poco asustado por que no se escuchase nada ni se oliera a nadie.


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561 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 25, 2017 7:37 pm

Silya

Al salir de la ciudad, caminamos por la tierra con tranquilidad, en esa zona no había humanos gracias a la multitud de leyendas que habíamos creado para mantenerlos a raya. Un par de horas caminando llegamos a un prado tranquilo a lo lejos se podía ver una cabaña pequeña llena de musgo que crecía por el frío de las nieblas -Esa es- Avisé a Cain con una sonrisa, no tenía nada de lujoso… más bien podía considerarse como una casa carente de bastantes cosas. Solo había una habitación en la que solían dormir mis padres, la cuna y más tarde la cama la tenía en el salón y dormía allí con Tefa cuando mi padre no estaba. La cocina tampoco era especialmente grande o con utensilios de cocina… me venían muchos buenos recuerdos a la memoria cuando todavía ni habíamos llegado por completo a la casa -Ahora tu casa parece una mansión- bromeé cuando estuvimos más cerca como para que viera que el tamaño de la cabaña era pequeño.



Isaro

Aunque no me había levantado de la cama todavía podía escuchar la conversación fuera de la habitación. Wendy también pensaba que Scar se estaba sobreexigiendo y la mandó de vuelta a la cama. Por si acaso se lo estaba pensando salí de la habitación con el pelo algo revoltoso y mi cara típica de recién levantado -Aunque no duermas puedes tumbarte un rato más, no es tan tarde- le aseguré sabiendo que en realidad sí era un poco tarde. Pero tenía ganas de abrazarla por más tiempo antes de desayunar o ya comer.

Wendy volvió a la casa después de avisar a los demás de que Scar hoy no se encontraba bien. Estaba de nuevo en el cuarto escuchando como hablaba con Eider el gato que tan inteligente era y que se podía transformar según lo que me había dicho -No hace falta, de todos modos me suelo colar en tu cuarto por la noche para dormir- admitió haciendo que supiera que Eider decía la verdad en cuanto a lo de transformarse. En seguida note de nuevo sus suaves patas andando por la casa… seguramente había tenido que transformarse solo para decirle eso. Wendy no hablaba gatuno.



Tefael

Ni siquiera había pájaros o animales que pasaran por allí para hacer aunque fuera un suave sonido. Era bastante tenebroso pero al mismo tiempo algo tranquilizador, sino quedaba nadie, no quedaba nadie, es decir ni los que arrasaron la ciudad. Pues si nos los encontrábamos siendo solo dos estaríamos en problemas para enfrentarlos… aquello no parecía de una sola persona… era más bien como que uno había comandado un pequeño escuadrón de demonios por allí y hubieran arrasado todo. Y pensaba en demonios y no en ángeles blancos por que estos no perturbaban a la naturaleza cuando hacían una aniquilación, tampoco dejaban huella alguna de su paso. Habrían destruido hasta las casas y plantado árboles para que la gente que pasara se encontrara con un bosque y pensaran que se habían equivocado de camino.

-¿Qué hacemos?- le pregunté a Cryp, él era el que decidía a dónde íbamos, si quería que nos quedásemos allí yo no me quejaría por más espeluznante y siniestro que me pareciera.

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562 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Sep 26, 2017 4:19 am

[Cain]
La casa de cuando Silya era pequeña era acorde a su edad. Sonreí al ver la cabaña en la que se había criado. Podía verla de lejos, hacía mucho que no se había usado, pues esa zona olía a naturaleza, ademas de que las paredes estaban cubiertas de musgo y plantas. Ciertamente, dentro tampoco era más grande. Una sola habitación, una diminuta cocina y una cama de niño en el salón. No sabía bien cuando le había cogido de la mano, pero realmente me importaba poco. Vigilaba el aura de Silya constantemente, alerta por si alguno de los recuerdos negativos que había en ese lugar volvian a molestarla.
-Tambien puede ser tu mansión si quieres -Le ofrecí distraido, mirando la cuna. Era bastante parecida a lo que veía en pueblos humanos, pues en mi casa nunca hubo una. Mis padres no querían llevarme a la ciudad y tampoco quedarse solos, por lo que simplemente, dormía entre ellos. Un ruido llamó mi atención aunque asumi que se trataba tan solo de algun animal de los que vivian en el bosque, pese a que no sabría decir cual.

[Wendy]
Me reí con la respuesta de Eider, al que agradecí que se transformase para su respuesta, que fue bastante madura e infantil al mismo tiempo. Antes de que se alejara demasiado, lo cogí en brazos.
-No hace falta que te cueles, puedes dormir conmigo -Le dije dandole un beso en la cabeza antes de volverlo a dejar en el suelo y comenzar a ocuparme de las tareas de Scar primero para que no tuviera otra opción que descansar.

[Scar]
Incluso Isaro salió a interceder para que no fuera a ayudar. Suspiré cansada. No quería dejarlos tirados, aunque sin duda alguna necesitaba descansar, pues a pesar de que las alas eran ahora mucho más ligeras que antes y mi espalda se había acostumbrado a su peso y movimiento, seguían siendo algo extrañas y en parte las notaba muy molestas, por que tenía que ser cosnciente de tenerlas cerradas para no romper nada ni herirme. Por lo tanto, los trabajos se me hacían el doble de cansados. Acabé por ceder y fui con Isaro. Lo abracé sin volver a la cama ni decir nada, solo quería estar con él un rato, dejando que se apoyase en mi si se cansaba.
-Vamos a la cama, luego te ayudaré con los ejercicios -Aseguré, tirando de su mano de vuelta. Me acurruqué junto a él, dandole un par de besos en el cuello, donde me había escodido -No pasa nada si no voy un día, ¿verdad? -Insistí un poco, aún dudosa sobre lo que debía hacer.

[Crypthorn]
EL lugar estaba absolutamente vacio y ni los animales se habían atrevido a acercarse a esa zona, cosa que comprendía pues algo me erizaba el pelo y me increpaba a salir corriendo. Pero no cedí a las voces. Continué caminando con Tefael, atento a todo, buscando un solo ruido que me tranquilizase. Pero fue al contrario. Un olor llamó mi atención, como si el ángel hubiera estado recientemente en ese lugar. Olfateé el aire levemente, alejandome de Tefael. Me transformé, sin darme cuenta, y seguí un rastro casi inexistente. Me guió por la zona, pero lo perdía fácilmente, asi que comenzaba a gruñir hasta volverlo a encontrar. Cuando me acordé, busqué a Fifi con la mirada, pues me había olvidado por completo de él.


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563 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Sep 27, 2017 4:48 am

Silya

Todo estaba tal y como lo recordaba… quizás un poco más pequeño pero eso no me importaba. Me agaché y rebusqué debajo de mi cama sabiendo lo que me encontraría: Mi muñeca de trapo. Tenía dos orejitas de conejo marrones y botones como ojos, estaba bastante sucia pero eso no me importó -Ella es Tunny… mi amiga más fiel- bromeé mientras acariciaba a la pequeña que tenía decidido llevarme cuando saliéramos. Me quedé un momento pensativa mientras miraba el armario, cuando me escondí allí aquel día tenía agarrado a mi otro muñeco. Fui directa allí y abrí el armario buscando en el suelo, encontrándolo enseguida -¡Dolf!- lo saqué sacudiéndole un poco el polvo, este también tenía orejas marrones pero eran más picudas como de lobo -Él me protegía cuando tenía miedo- le mostré a Dolf, y le conté un poco sobre la historia entre ellos. Eran los guardianes de los bosques cercanos caricaturizados por mi madre que hizo esos peluches en su honor.

Un aullido me llamó la atención haciendo que me girara en dirección a la puerta -¿Papá?- me pregunté a mi misma antes de oír un coro de aullidos que respaldaban el primero… estaba a la defensiva. Salí de allí encontrándome con un lobo gris y despeluchado mostrándome los dientes, los otros se limitaban a mirarme con clara molestia por ser una intrusa en su casa -Yerath, cálmate, no estamos aquí para causar problemas- me agaché para mirarlo a los ojos. Mi padre era un transformante, podía transformarse en cualquier animal e incluso en varios al mismo tiempo, y a diferencia de los demonios sí conservaban su ropa por que no era su verdadero cuerpo el que se transformaba… era una explicación demasiado difícil y larga como para recordarla en ese momento.



Isaro

Sonreí como un idiota cuando Scar me abrazó, su aroma era una de las cosas más agradables que conocía. Al volver a la cama no pude evitar sonrojarme al notar sus labios en mi cuello -Incluso si te tomaras más días nada pasaría- le admití, todos en el pueblo hacían cosas y si faltaba alguno solo harían las cosas un poco más lentas, tampoco creí que se tomaran a mal que Scar se tomara un día o dos de descanso.

Ya casi no necesitaba los ejercicios por lo que no me importó hacerlos más tarde. La acaricié con suavidad entretenido con su suave piel -Si quieres puedo darte otro masaje, ayer te quedaste muy relajada- todavía recordaba la cara de dormida que tenía ayer, era mucho más tranquila que normalmente al principio de la noche, que no parecía realmente dormir.



Tefael

Su transformación me pilló desprevenido "Luego dice que yo soy un derrochador, pero sino le comprara toda esa ropa no tendría nada que ponerse desde hace tiempo" pensé sin decir nada limitándome a seguirlo… hasta que supe dónde estábamos y quién era el ángel al que Cryp buscaba.

En la lejanía se podía ver un acantilado… y según mi intuición ese era el acantilado por el que Cain y Silya cayeron. Por los movimientos y las miradas de Cryp supe que había acertado. Me asomé encontrando sangre seca y quemaduras en el suelo dándome una idea del horror sufrido por los tres ahí abajo -Mitzrael- murmuré escandalizado. No podía creer que la persona que había matado a Lear fuera la misma que mató a la madre de Silya y que además fui yo quién lo presentó en esa casa… después de que cayera en la depravación nunca imaginé que le haría daño a todas las personas a las que quería. Todo era mi culpa… ¿Qué había hecho?

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564 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Sep 27, 2017 10:02 am

[Cain]
Las cosas se salieron rápidamente de control. Silya estaba mostrandome sus peluches cuando escuché el caminar de un depredador. No notaba olores a animal, lo cual era extraño, pero un aullido realmente me llamó la atención. Fui tras ella y, en la puerta, un lobo extraño que me daba mala espina nos mostraba sus dientes de forma amenazadora. Le gruñí, colocandome delante de ella.
-¿Quién es? No es un lobo -No me importaba demasiado mientras no fuese a herirla, pero a juzgar por la forma en que le hablaba era obvio que lo conocía. Me transformé a la mitad, con un aspecto similar a los hombres-lobo de las leyendas de los humanos. Le mostré los dientes que asomaban por mi hocico, mirandolo con los ojos color sangre de mi transformación forzada, avanzando hacia él para obligarlo a retroceder. No quería herir a un conocido de Silya, pues sabía de sobra que jamás podría perdonarme el hacerle daño a quien no había hecho nada, pero tampoco iba a dejar que llegase hasta ella solo por que la conociera. Sino Mitzrael habría sido lo ultimo que hubiera visto. A pesar de que no notaba en aquel lobo una amenaza real, su aura parecía mosqueada, estaba agresivo por algo... quizás que nosotros habíamos hecho, tal ver era el guardian del lugar o lo habiamos despertado de un sueño. Fuera lo que fueran, no iba a dejarle entrar en la casa, yo era muchisimo más grande que él y, aunque podía herirme, un solo zarpazo lo alejaría de la construcción si asi era necesario.

[Scar]
Isaro estaba muy animado, seguramente por que, despues de esa semana, por fin me quedaba en casa a descansar. Tan solo esperaba que no pasase nada malo y el arreglo del huerto marchase segun los planes. Me estaba adormilando cuando de repente su voz volvió a despertarme. Lo miré un segundo antes de procesar sus palabras y le sonreí.
-No es necesario, solo estoy cansada -Le dije acurrucandome de nuevo -Pero te lo pediré otro día -Aseguré, dandole otro beso antes de abrazarlo. no era lo mismo que cuando dormía con Wendy, ella era más pequeñita que yo y parecía que estuviese abrazando a un niño. Sin embargo, Isaro aunque era delgado, no tenía una complexión tan pequeña, haciendome sentir segura entre sus brazos.
-Aun me debes una cita por la que estropeaste -Bromeé con una sonrisa tonta. realmente me importaba poco si quería o no dar una vuelta conmigo, pero ya que no tenía que ir a hacer nada, prefería pasar algo de mi tiempo con él, pues en los últimos días no había podido.

[Crypthorn]
Mi camino me lleva al fondo de un acantilado bastante hondo. Quiero bajar, pero antes espero a Tefael. Me agacho para que suba y después de que decida comienzo a descender con muy poco cuidado, pero procurando que no le pase nada, pues aunque volase cerca un golpe podría desestabilizarlo. Mi velocidad aumenta al llegar a la parte baja y evitó de un salto el desnivel. Sigo olisqueando, huelo sangre seca. Una sangre que conozco bien, pues su aroma se asemeja a la mia, mezclada con otra que no conozco tanto pero que, a juzgar por la zona, se de sobra de quién es. Gruño dandome cuenta de lo que ocurrió en ese lugar. Ese maldito ser es el culpable de que mi pequeño cachorro estuviera al borde de la muerte. El culpable de mi desgracia, el culpable de todo lo que me esta ocurriendo. El odio que siento comienza a generar tanta oscuridad que siento que me ahogo. Aúllo clamando venganza, pero un sonido gutural sale de mi garganta. A pesar de ello, el sentimiento que encierra sigue estando presente.Noto alguien a mi lado y me giro. Es Tefael, aunque me cuesta un poco reconocerlo. Algo se mueve en sus ojos, algo que no me gusta.Pronuncia un nombre, un nombre que eriza por completo mi pelo y aumenta la oscuridad que genero.
-Ese fue -Gruño -, fue el que me la arrebató -Noto un sabor amargo, tristeza, en donde el odio debería estar. Lo miro fijamente un momento, intentando entender qué le ocurre, pero mi mente fuera de si no es capaz de comprenderlo, asi que le gruño, molesto. Al ver su reacción, un aviso de seguridad me devuelve momentameamente a la realidad, haciendo que consiga volver en mi. Para no asustarlo, me tumbo frente a él, mostrandole el cuello como simbolo de paz y acercandome después a rozarlo con el hocico.
-Lo siento... ¿que te pasa? -Le pregunto, notando que hay algo que intenta ocultarme. Carraspeo un poco para quitar de mi voz el tono demoniaco y volver a la normalidad todo lo que pueda.


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565 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Sep 27, 2017 2:07 pm

Silya

Aunque Yerath estaba enfadado nunca fue de los que atacaban aunque no reconociera a ninguno de los presentes se limitaría a amenazarlos -Es mi padre- contesté a Cain al ver que el también se ponía a la defensiva. Tiré de su brazo cuando empezó a avanzar hacia él semitransformado para impedirle seguí hacia mi padre -Ha sido nuestro error, tan solo vinimos para darle unas noticias al marido de Haziel- dije en voz alta para que pudiera escucharme al tiempo en el que inclinaba la cabeza en signo de cortesía.

Sabía que mi padre no me recordaba, por lo que era una estupidez intentárselo explicar y solo saldría dolida de su negativa a creer que tenía una hija. Mis palabras hicieron efecto en él, no solo dejó de amenazarnos con sus dientes y sus dentelladas, también empezó a desintegrarse como si fuera humo apareciendo en su lugar la verdadera forma de mi padre. Se lo veía más cansado y molesto que en mis recuerdos, pero sin duda era él. Su pelo blanco similar al de Tefa y sus ojos grises… parecía más el hermano de Tefa que su tío -Habla ahora y márchate, no quiero intrusos en mi casa- sentenció mirándome como si no tuviera intención de escucharme realmente.

-El alma de Haziel fue recuperada del infierno y purificada… está de vuelta a donde pertenece- sus ojos brillaron por un instante pero no terminó de creerse lo que decía -Cuáles son vuestros nombres, y por qué estáis aquí- agradecía que no juzgara a Cain como demonio y sí como persona. Aunque su cordura era algo escasa al menos sabía diferenciar entre demonios buenos y malos.



Tefael

Su mirada inquisidora me hace extrañarme, pero lo que de verdad me alertó fue su gruñido. Iba dirigido a mí y no tenía ninguna gana de ser atacado de repente… Además ¿Qué había hecho yo para que se enfadara tanto conmigo? no lo sabía así que inconscientemente di un ligero paso hacia atrás dejándole más espacio y pensando en mi cabeza que quizás simplemente estaba arremetiendo contra mí para liberar la furia que sentía por Mitzrael.

Al ver mi reacción se tumbó en el suelo y tras hacerme ver que no pensaba atacarme se acercó despacio acariciándome con el hocico -Primero un abrazo- contesté sin decirle lo que ocurría en mi cabeza, hasta que no viera que estaba más controlado no le podía contar aquello. Eso solo lo alteraría más o incluso lo haría separarse de mí por ser tan estúpido y confiado como para llevar desconocidos a la casa de Silya… seguro que fue viendo el futuro de ella que encontró a Cain y al resto y fue por eso que hizo lo que hizo. Si tan solo no lo hubiera traído a aquella casa…

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566 Re: La guerra de los Mil Años el Miér Sep 27, 2017 2:31 pm

[Cain]
Note la mano de Silya parandome para que no atacase, pero no tenía esa intención, tan solo hacerlo retroceder. Me sorprendió lo que dijo Silya, tanto que mi forma desapareció y casi me caigo al suelo.
-¿Qué es qué? -Le pregunté, siendo ignorado por completo. Me pareció que lo que estaba haciendo era darle un informe de algo que no llegué a comprender, aunque si pude oir el nombre de la madre de Silya. No pude evitar que una parte de mi se preguntase a qué venia todo aquello, podía notar que el aura de aquel ángel estaba completamente corrupta. Mientras Silya lo distraía, yo le robé una parte para evitarme el cansancio de la semitransformación. Cuando preguntó quienes eramos y añadió que no quería extraños en su casa, me recordó a mi padre, a pesar de que él conservaba algo de cordura. Suspiré y le hice una pequeña reverencia cortés al padre de Silya, sin hablar, pues no sabía si tenía permiso para hablar, pero la empujé con suavidad fuera de la casa por un lateral, evitando asi que la agresividad de aquella persona fuera dirigida hacia nosotros.

[Crypthorn]
Tefael se había asustado, cosa normal, puesto que le estaba amenazando.. otra vez. No parecía fiarse de mi, pues me pidió un abrazo. Suspiré, soltando todo el aire que tenía dentro.
-Lo siento -Poco a poco fui volviendo a mi forma humana, acabando arrodillado delante de él, aunque un poco alejado -Yo solo... -Suspiré de nuevo, levantandome y acercándome a él los dos pasos que nos separaban y lo abracé con fuerza -Dime que te ocurre -Le dije, sabiendo de sobra que se haría el loco, a Tefael nunca le había gustado alertarnos ni a Lear ni a mi y no había cambiado lo más minimo, asi que le di un beso.
-Estoy calmado, puedes contarmelo, te lo prometo -No era un genio ni tampoco demasiado inteligente, pero al menos era bueno leyendo las emociones de las personas que eran más importantes para mi, siendo Cain el que más dificil me lo ponía por conocerme desde niño.


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567 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Sep 28, 2017 12:29 pm

Silya

Al ver que Cain no se presentaba por sí mismo decidí hacerlo yo -Él es Cain y yo soy Silya, como ya he dicho tan solo queríamos darte esta información- en sus ojos pude ver que empezaba a creer que el alma de mamá había llegado al cielo -¿Cómo te puedo creer? Si un alma va al infierno solo se puede recuperar por un trato- Seguramente había intentado encontrar a alguien que buscara el alma entre las que había en el infierno sin conseguir ningún trato en el que no muriera a cambio del alma de su esposa -¿Por qué alguien aceptaría un trato por salvar a alguien a quien ni siquiera conoce?- añadió dudando de que alguno de sus conocidos hubiera hecho eso por él -Tan solo soy la que informa, si quieres comprobar lo que digo lo único que tienes que hacer es subir- señalé hacia arriba ocultando la verdad sobre quién había hecho el trato y a cambio de qué. La única cosa que necesitaba saber era que mamá ya estaba en el cielo.

Tiré suavemente de la manga de Cain haciéndole un gesto para que supiera que nos íbamos, no quería ver a mi padre subir al cielo por que sabía que seguramente sería la última vez que lo viera. En cuanto supiera que es cierto se quedaría en el cielo a recuperarse de las malas energías que había absorbido desde hace tantos años. -Gracias chicos- comentó antes de que se escuchara un aleteo poderoso -Un placer- contesté son ser capaz de darme la vuelta para verlo a los ojos… se estaba haciendo más difícil de lo que creía.



Tefael

Aunque recibí sus disculpas lo que más me calmó fue su abrazo. Lo estreché con fuerza pudiendo sentir el suave tacto de Cryp y suspirando al ver lo malo que era ocultando cosas de él. Correspondí su beso y me quedé abrazándolo por otro rato más antes de empezar a hablar -Todo es mi culpa- sentencié sabiendo que intentaría quitarle importancia decidí explicarme mejor -Yo llevé a Mitz a la casa de Silya, él fue quién mató a su madre y seguramente vio en el futuro de Silya a Cain o en mi propio futuro vio algo que hizo que os encontrara…- quería clavarme una daga en el pecho para poder sentirme más tranquilo conmigo mismo… pero eso no arreglaría lo que ya causé -Si no fuera por mí… Haziel y Lear seguirían vivas… No merezco todo lo que me das- era imperdonable, incluso reviviendo todavía me merecería una vida llena de desgracias. No solo era un mal cuidador, también era un pésimo amigo y un inconsciente.

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568 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Sep 28, 2017 1:02 pm

[Cain]
No parecía que mi presentación hubiera estropeado nada, pues la respuesta de Silya apenas fue larga. sin embargo, prefería que eso fuera asi a que al decir algo su padre se hubiera molestado. No le respondió a nada, evitó sus preguntas con absoluta elegancia y, practicamente, lo mandó al Cielo de vuelta. Silya se mantuvo de espaldas a él mientras nos alejabamos andando con tranquilidad, pero yo miré detrás de mi. Efectivamente, alzó el vuelo en dirección a su hogar de origen. No me hizo falta ver auras apra saber qué sentía Silya en ese instante. Sin decir nada, tiré de su brazo con suavidad para acercarla a mi y la abracé. Para mi estaba claro que se obligaba a ser fuerte cuando no era en absoluto necesario. Le di un beso en la cabeza antes de abrir la boca.
-¿Quieres que descansemos un poco antes de irnos? -No quería que huyese, ahora andie nos impedía que mirase de nuevo la que había sido su casa, nada nos presionaba para salir corriendo de allí ni tampoco teníamos prisa, pero ante todo, no iba a continuar hasta volverla a ver sonreir.

[Crypthorn]
Sin soltar a Tefael, escucho lo que tenía que decirme. Su voz suena desgarrada y parece estar sintiendo mucho mayor dolor del que creía. Lo abrazó más fuerte, aunque no puedo evitar tensarme con algunas de sus explicaciones. Puedo leer en su aura que hay algo más que tristeza, un punto muy oscuro que no me hace nada de gracia. Me aparto de él y, sin dudar, le cruzo la cara de una bofetada que resuena en las paredes del acantilado donde estamos. "¿Pero que clase de gilipolleces tienen los ángeles en la cabeza?"
-Eres imbecil, Tefael -Le digo con bastante más dureza de la que quiero -, por más que trajeras a esa.... cosa... a tu familia, no eres culpable de lo que le ha pasado a nadie -Me escuece la mano, asi que sin duda a él la cara debe picarle bastante también -Si esperabas que te atacase por contarme eso vas a tener que esforzarte más -Suspiro, limpiandole las lágrimas, acariciandole el golpe que le he dado -No te culpes de lo que ha hecho otra persona, dudo mucho que supieras lo que iba a pasar -quiero tranquilizarlo, pues al verlo al borde de tanto miedo, mi cordura se siente entera, a pesar de no tener razones para estarlo.
-Tú solo eres culpable de confiar en la persona equivocada -Lo abrazo de nuevo, estrechandolo contra mi para que vea que, por más que él fuera quien presentase a Mitzrael, eso no hace que deje de quererlo.
-No puedes dejar de volar solo por que una vez te caiste al suelo -Le digo, dandole un beso suave, esperando poder ayudarlo a tranquilizarse.


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569 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Sep 28, 2017 4:39 pm

Silya

Cerré los ojos cuando me abrazó y agarré su ropa. Me sentía muy a gusto entre sus brazos por lo que no quise separarme de él en ese momento. Era duro que tu propio padre no te reconociera, y sus brazos me reconfortaban lo suficiente como para olvidar el hecho de que ni sabía quién era y empezar a pensar en que por fin podría ver de nuevo a mamá, eso era algo muy feliz.

Asentí con la cabeza sin despegarme de él, no sentía ganas de llorar pero quería tenerlo cerca de todos modos. Además había sido él el que se acercó, no creí que tuviera inconvenientes en quedarse así un poco más -Si te cansas de abrazarme puedes decirlo, no quiero molestar- dije de todos modos escondiendo mi cabeza en su pecho.



Tefael

Mis palabras lo hicieron separarse de mí y abofetearme la cara… era evidente que realmente me odiaba por lo que había hecho. El insulto que me lanzó fue como otra bofetada en mi rostro "Y así acaba todo" pensé sin atreverme a mirarlo. Pero poco a poco sus palabras hicieron que me girase con lágrimas en los ojos, siento como me quita las lágrimas y me roza donde me ha golpeado que aún seguía latiendo con fuerza debido al dolor.

Dejo que me abrace y me besé antes de que el nudo en mi garganta fuera desapareciendo poco a poco -Me dijiste que estabas calmado mentiroso- me quejé poniendo mi cabeza en su hombro -La gente normal no golpea si está calmado- repetí aún sin dejarlo ir -Además, deberías vestirte- parecía no haberse dado cuenta todavía, a mí no me importaba que fuera por ahí desnudo, así me agradaba más a la vista, pero supuse que era mejor avisarlo y de paso romper ese ambiente tan deprimente. Me sentía mejor desde que escuché sus palabras y aunque seguía con algunos sentimientos de culpa ya no era lo mismo, la mayoría del peso se había esfumado con solo unas frases de Cryp -Me debes una compensación por mentirme- le avisé empezando a separarme de él, no sabía qué le pediría pero tenía seguro de que algo se me ocurriría.

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570 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Sep 28, 2017 5:14 pm

[Cain]
Silya aceptó mi abrazo sin ninguna queja, lo cual agradeci. Estaba mas tranquila de lo que yo pensaba aunque seguia creyendo que habia parte de lo que sentia que estaba autoconvenciendose de no notar. La abrace mas fuerte y me rei al escucha su permiso  dejar de abrazarla.
-Tengo buena resistencia -Dije, sonriendole y comprobando como estaba. No queria decirle nada de la botella, asi que, ignorando lo que dijera, la cogi en brazos -Bueno, princesa, sigamos nuestro viaje -Añadi con una sonria inocente, tras ver que estaba mejor.

[Cryp]
El terror se dibujaba en el rostro de Tefael, pero poco a poco, se fue tranquilizando conforme mis palabras iban endulzando el momento. Aun asi, notaba en su aura que no se habia olvidado del todo de lo ocurrido. Seguia culpandose por todo. Mi pobre angel intentó quitarse el malestar rompiendo la tension del momento bromeando sobre mi calma y mi desnudez, pero no pensaba dejarlo escaparse sin asegurarme de que sabia mis sentimientos.
-Tefael -Le llame, obligandole a mirarme a los ojos -Te perdono por todo lo que le ha pasado ha mi familia a causa de que llevases a ese angel a tu casa -Le aseguré, dandole un beso de nuevo. Despues, deje que parte del pelo de mi forma lupina saliera para cubrirme ciertas partes del cuerpo antes de levantarme. Inclui unas garras imferiores para no herirme con las rocas.
-Acepto el castigo que quieras imponerme, pero estoy lo bastante calmado para saber que si no nos vamos me voy a descontrolar -Le avisé, ofreciendole la mano para alejarnos de alli -Quiero venir a por pistas, pero ahora se que no puedo -No queria que pensase que me iba a desviar del camino de mi venganza, sin embargo, necesitaba alejarme.


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571 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 29, 2017 10:44 am

Silya

Me reí cuando dijo que tenía resistencia, era algo evidente después de todo lo que corría cuando estaba transformado sin pararse a beber agua o descansar. Me sonrojé cuando noté que me cogía -Puedo caminar por mí misma- le aseguré intentando que me bajara. Me sentía avergonzada cuando hacía ese tipo de cosas, y lo peor es que hacía oídos sordos a mis peticiones de soltarme -Debo de pesar mucho… te vas a cansar si sigues así- no sabía que hacer para que me hiciera caso… además… me  llamó princesa.

A él no le importaba que estuviera ruborizada, más bien parecía divertirle, me respondió que era el lobo que cargaba conmigo durante los viajes -Esto y aquello son cosas diferentes- me quejé sin ser capaz de ganar aquella batalla de palabras y todavía sonrojada por tener a Cain cargándome como si estuviera herida o algo.



Tefael

Sonreí con ternura al escuchar sus palabras, no parecía mentirme y eso me tranquilizaba. Esa tierna sonrisa se volvió algo más maliciosa cuando aceptó que le diera un castigo. Tan solo le había pedido una compensación, pero ahora tenía en mis manos sus palabras y… un castigo sería mucho más divertido. Desplegué mis alas y sujeté su mano -La forma más rapida de salir de aquí siempre la he tenido yo- comenté tirando de él hasta tenerlo bien sujeto y alzando el vuelo para volver arriba.

A donde fuera que Cryp quisiera ir yo lo acompañaría, incluso si eso me causaba problemas más a delante no me importaría. Tenía en mis brazos a la única persona a la que no quería dejar escapar por segunda vez.

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572 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 29, 2017 12:41 pm

[Cain]
El haberla cogido en brazos hizo que Silya se sonrojase mucho y empezase a intentar escapar de mi, diciendo que podía andar sola y que seguro que pesaba mucho. Me reí de eso último, pues en forma de lobo o humana, mi fuerza era la misma, aunque por supuesto levantar algo excesivamente grande era imposible con ese tamaño por más fuerza que tuviese.
-Te contaré un secreto, yo soy el lobo que te lleva en los viajes -Bromeé, haciendo que se quejase ya que eran cosas diferentes. Me pregunté qué diferencia habia, pero no pregunté nada.
-Te quejas mucho, pero no pareces demasiado incomoda -Le dije en tono triunfal, pues por más que se quejaba como una niña, no había hecho movimiento de querer bajarse. Además, mi proposito estaba cumplido, sin duda había olvidado los malos sentimientos que tenía momentos antes. Al cabo de un par más de bromas, le permití bajar, dejandola de pie.
-Entonces... ¿Volvemos al pueblo, princesa? -Le pregunté con una sonrisa inocente como quien no ha roto un plato en su vida.

[Scar]
Puesto que esa tarde no tenía nada que hacer, ayudé a Isaro un poco con sus ejercicios. Por más que se encontrase mejor no quería que por dejarlos un día de lado algo malo ocurriera. Despues, aprovechando que ya era capaz de andar sin problemas, le propuse dar una vuelta, algo más larga que los dias anteriores, para ver cuanto era capaz de andar antes de comenzar a cansarse, sin forzarlo demasiado, solo era una mala excusa para estar un tiempo lejos de la gente, asi que fuimos hasta el lago, que no estaba demasiado alejado.
-¿Estás bien? -Le pregunté, aunque había ido a su lado todo el camino, vigilando que ningun obstaculo le supusiera problemas a la hora de avanzar -Aqui podemos descansar un poco antes de volver -Le dije, señalandole la roca plana en la que me dedicaba a dormir cuando no quería que nadie me encontrase.

[Crypthorn]
Me agarré a Tefael cuando decidió que volar era la mejor forma de salir. No me entusiasmaban las alturas, pues estar tan lejos del suelo me suponía una gran incomodidad, mis movimientos se veían reducidos y la escapatoria desaparecía. Desde lo alto, podía ver la gran mancha de sangre que decoraba el fondo del acantilado.  Me distraje demasiado con ella, estaba triste por lo ocurrido, por no haber logrado ayudar, pero me dolía más saber que todo eso lo había hecho por culpa de que no logué atrapar al ángel.
-¿Cuanto crees que tardará en encontrarlos? -Le pregunte a Tefael, si lo conocía era muy probable que supiera hasta donde alcanzaban sus poderes.


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573 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 29, 2017 2:04 pm

Silya

Me gastó un par de bromas más antes de bajarme. Yo crucé mis brazos no realmente molesta pero sí con un sentimiento extraño de ver que se reía de mí -No soy una princesa- musité mirándolo discretamente. No sabía que me pasaba pero cuando estaba con él todo parecía más divertido y aunque me quejara en realidad no quería separarme del todo de él ¿Era eso algo normal? No me lo parecía, pero tampoco me parecía que esa actitud inofensiva pudiera ofenderle de cualquier manera.

Por el momento preferí mantener mis pensamientos en mi cabeza y seguir caminando… ¿Que tal estaría Isaro? Quería comprarle algo por su nuevo avance en su vida, con casa nueva, amigos nuevos y una preciosa novia que aunque tenía algún odio injustificado contra mí seguía cayéndome bien. Tenía ganas de volver al pueblo, pero yo no era tan buena en los teletransportes como Tefael y me cansaban demasiado. La última vez que lo usé para teletransportarnos a Cain, a Isaro y a mí gasté al completo la cantidad de magia debido al tamaño de estos dos. Era mejor volver de forma tradicional que usando magia aunque nos llevara más tiempo.



Isaro

El paseo fue realmente agradable y acabamos en el hermoso lago que había allí cerca -- respondí con una clara sonrisa. El lugar era realmente bello y solo estar allí me hacía respirar más profundamente. Había tantos sitios bonitos que jamás había visto, qué suerte tenía de poder verlo junto a la persona que quería. Me senté con normalidad donde me dijo, las vistas al lago eran bonitas -¿Podemos volver aquí otro día?- le pregunté. Me había gustado mucho el sitio, no solo era relajante, había algo en el ambiente que me traía buenos recuerdos olvidados. No recordaba nada, tan solo el sentimiento de felicidad que iba unido a algunos rugidos agudos. Solo faltaba el sonido de la lluvia caer suavemente sobre el lago para que se pareciera aún más a ese antiguo recuerdo.



Tefael

Miré con tristeza a Cryp antes de dejarlo en el suelo -Puede tardar días, años o no encontrarlos jamás- sabía que mi respuesta era un poco confusa -Debería ver el futuro de alguien que se encuentre y ver en ese futuro a uno de los dos o a ambos- le expliqué. Mitzrael podía ver el futuro, pero solo de los objetos o seres que tocaba… si no tocaba  a nadie que tuviera que ver con ellos dos en algún momento de sus vidas o fuera tan efímero que pasara desapercibido a los ojos de Mitzrael.

Le expliqué eso intentando hacerle ver que sería difícil que los encontrara pronto, pero que conforme pasara el tiempo sería más probable ya que más personas conocerían y si no se iban desplazando de un lugar a otro lo más probable era que se lo encontraran en algún momento de sus vidas -La única posibilidad de que no se los encuentre es enviándolos al cielo o cambiándolos de continente para siempre- incluso lo del continente podía fallar si a Mitzrael le daba por viajar -Al menos por el momento cree que están muertos, así que no buscará en los demás su futuro rastro- para mí eso era un alivio, si no los buscaba las posibilidades de que los encontrara disminuían drásticamente… y eso es lo que cualquier padre querría cuando sabe que su hija esta siendo perseguida por un ex-amigo maníaco asesino que lleva su locura hasta límites insospechados.

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574 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 29, 2017 2:36 pm

[Cain]
Silya parecía enfadada pero su aura me mostraba lo contrario y eso era suficiente para mi. Decidí no seguir tentando a la suerte respondiendole que para mi si era una princesa, y simplemente me reí, dejandolo correr. Caminamos un rato, ya volviendo al pueblo. Aún quedaba un largo viaje por delante, un mes aproximadamente si nos movíamos a la velocidad a la que acostumbrabamos, pero lo cierto es que no me importaba en absoluto pasar algo de tiempo con ella, viendola sonreir y no llorando. Paramos en una ciudad unas semanas despues, una lluvia nos interrumpió y preferimos esperar a que cesara. A la mañana siguiente me di cuenta de algo.
-Esas son las horquillas que te regalé -Dije, sorprendido, pensando que las habría tirado o algo similar. Parecía tener problemas para colocarse una, pues con la otra en medio y el asqueroso espejo de aquella posada, no le era facil.
-Trae -Le pedí, sonriendo. Quizás podría haberme puesto la camiseta antes, pero tampoco era algo realmente importante, pues estabamos por ir a comprar comida -No prometo que quede bien -Le dije de broma, intentando ponersela todo lo bien que podía. Estaba bastante concentrado en eso, procurando no hacerle daño, asi que no presté mucha atención a mi alrededor.

[Scar]
Tal como le prometí a Isaro, volvimos alguna vez más al lago. Procuré no desnudarme, al menos de todo, y nadar con algo de ropa, ya que no quería parecer una fresca o algo similar. Por fin, los arreglos del huerto y la aldea habían sido finalizados, por lo que tenía mucho más tiempo libre para pasar con Isaro y Wendy, que había estado mandandose "cartas" con Edahi. ella las dejaba sobre la mesita de noche y él las cogía. También se veían en sueños, pero dada la olvidadiza cabeza de todos, prefería ir apuntando las cosas para que nada se le pudiera olvidar.
Ariel nos había ayudado mucho y la silla estaba ya guardada y el día anterior habíamos decidido que ya era el momento de ir a su casa. Preferí no decir nada sobre ir yo, por si prefería arreglarla primero y organizar los muebles de alguna forma, asi que, despues de comer, lo ayude a llevar cosas.
Sin que yo me diera cuenta, Wendy le contó a mis espaldas el por qué no tenía nada preparado para irme, que no iba a ir si no me lo pedía. No me di mucha cuenta y volví cuando acababan de terminar de hablar.
-¿Pasa algo? -Pregunté al ver que Wendy se levantaba rápidamente y salía de la casa, de una forma poco disimulada.

[Crypthorn]
Había intentado ignorarlas, pero las palabras de Tefael seguían dandome vueltas en la cabeza un mes despues. En aquel acantilado había muy pocas pistas y tan solo un tenue olor a muerte. Por fin, una mañana, despues de desayunar, estando en la cama tumbado mientras Tefael daba vueltas por la habitación buscando algo, decidí ponerlo en voz alta.
-Fifi... ¿deberiamos dejar de buscar? -Pregunté en voz alta sin mirar realmente lo que hacía, tan solo con la vista fija en el techo.


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575 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 29, 2017 7:55 pm

Silya

Aquella mañana me había despertado somnolienta -Claro, no tengo otras horquillas- respondí sin saber cómo no podía distinguirlas, incluso tenía una de las flores en su colgante. Dejé que él me la colocara desconociendo que lo haría así vestido, lo tenía demasiado cerca y sin camiseta... no entendía por qué me daban ganas de estirar el brazo y tocarlo.

Mi corazón latía con rapidez sintiendo cómo Cain tocaba mi pelo intentando hacer lo que yo no había conseguido -¿Ya?- pregunté un poco nerviosa antes de que se separara de mí. Al final terminamos de prepararnos y salimos en busca de comida. Muchas tiendas estaban abiertas y ofrecían pequeños aperitivos para que probáramos lo que vendían o incluso lo que hacían allí. Hubo uno en especial que me atrajo debido a su olor y fui incapaz de no comprarle unos panes dulces rellenos de crema y manzana horneada. Tras el primer bocado mi rostro brilló, estaba delicioso y no dudé en compartirlo con Cain a quién le acerqué el pan dulce para que lo probara -Prueba un poco- le dije con una gran sonrisa, habíamos ido a por otro tipo de comida pero por un pequeño añadido no pasaba nada.



Isaro

Estaba muy entusiasmado con la nueva casa y con todo lo que conllevaba, quizás un poco nervioso por que viviríamos Scar y yo solos, pero lo suficientemente feliz como para saber que aquel nerviosismo pronto se me pasaría. Las palabras de Wendy me extrañaron, había sido Scar la que dijo de mudarnos juntos. En cuanto ella se marchó y Scar llegó yo me levanté con una sonrisa -Nada especial- respondí tomándola de la mano y acariciándosela con suavidad -¿Vamos?- le pregunté señalando con la cabeza en dirrección a la nueva casa -Tengo muchas ganas de que vayamos, estrenar todas las cosas y organizar las cosas como nos venga mejor- Me acerqué con lentitud para darle un suave beso dejando en ese tiempo que se apartara si no quería, nunca había rechazado los pocos besos que yo le daba, pero seguía dándole tiempo por si alguna vez se negaba al menos no molestarla.

Me hacía feliz tener que recoger cosas por que significaba que en el tiempo que había estado en el pueblo adquirí objetos y ropa que tenía que trasladar, siempre había ido muy ligero de equipaje y por fin tenía incluso un libro que me había regalado Wendy... tenía cosas con la que reyenar la casa y eso me emocionaba mucho. Deseaba que Scar sintiera algo similar.



Tefael

Estaba buscando un botón de la camisa que se había caído el día anterior con el ajetreo que traía la noche. Miré a Cryp al escuchar su pregunta y sin dudarlo me acerqué hasta la cama sentándome a su lado -No lo creo- respondí comprendiendo a qué se refería rápidamente -Sólo si te toca podrá ver tu futuro, y creo que si te toca sería lo último que hiciera en la vida... ¿No?- Si Mitzrael y Cryp se encontraban no sería para charlar y que él pudiera hurgar en su futuro, si ambos se veían sería una batalla a muerte y con mi ayuda dudaba que Mitzrael pudiera tener alguna posibilidad de sobrevivir.

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