La Mazmorra Gris
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La guerra de los Mil Años

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1 La guerra de los Mil Años el Dom Abr 09, 2017 3:34 pm

Recuerdo del primer mensaje :


Edahi:


Nombre: Edahi Losarig

Edad:103

Descripción física: Lo más destacable de su apariencia es su larga cabellera roja intensa y sus ojos verdes cómo esmeraldas, de mirada fría y obstinada para algunos, a cálida y amable para los que se han ganado su amistad, que son la mayoría. Incluso con estas dos cosas que suelen resultar extravagantes, es una persona que se ve atractiva. No es especialmente alto ni musculoso, tampoco lo necesita para ser feliz. Cuando está con humanos o con Silya suele mostrar un rostro relajado, divertido, confiado y algo travieso. Pero todo cambia cuando los humanos son malvados o hay demonios cerca, se tensa de manera drástica y su cara muestra todo el odio y el enfado que tiene hacia los de su especie, normalmente sus colmillos son un poco más largos de lo normal, pero cuando se enfada se pronuncian bastante más sin que este muchas veces se de cuenta. Tiene una sonrisa muy cálida y energética, que hace que todo pareca más divertido y emocionante de lo que es.

imagen:

Nunca muestra su otra forma, por lo que todavía es un secreto para la mayoría.

Descripción psicológica: Es la persona más infantil que se puede encontrar, le encanta curiosear e investigar cosas simples cómo por qué se caen las hojas o que pasa con el agua que cae al llover. Es muy bondadoso y servicial, siempre que pueda hará algo por ayudar a quién sea. Edahi es leal a sus seres queridos, en especial a los que han convivido mucho tiempo con él y ya saben su secreto. Éste se divierte con cualquier cosa y hace que las personas a su alrededor también se lo pasen bien solo por verlo sonreír. Es una persona muy tierna y sincera a la que le gusta ver el mundo mejorar y avanzar poco a poco. Pero a pesar de todo esto tiene un lado serio y concienzudo que sabe cuándo tiene que aparecer para poner todo en orden. Al principio puede parecer algo contestón, arisco y rebelde, pero suele hacerlo para ver quién es digno de su confianza y respeto.

Historia: Al nacer en el infierno, su padre descubrió algo que nunca pensó que le ocurriría a él, su hijo no tenía ni una pizca de maldad en su interior, tampoco su aura era maligna. Preocupado por su bebé y el terrible futuro que le depararía si se quedaba en el infierno, decidió junto a su esposa, que ese bebé debía de ir al mundo humano para estar a salvo de las manos de sus semejantes. Y eso fue lo que hicieron, buscaron un lugar donde la guerra no había llegado y se lo dejaron a una familia que no podía engendrar hijos, con una carta que pedía que se la entregaran cuando este ya fuera adulto y donde explicaba el por qué de su abandono y lo mucho que lo querían de todos modos. Sus padres adoptivos aceptaron a Edahi sin vacilar ni un segundo y le otorgaron un nombre pues sus padres originales no se habían atrevido a darle uno.

Pasaban los años y Edahi crecía lentamente poco a poco, sin parar, pero demasiado lento para sus padres humanos, que no pudieron verle hacerse un hombre incluso despues de cuarenta años, ellos se murieron sin poder cuidarlo hasta el final, sin embargo en esos años Edahi fue el niño más feliz de universo, con unos grandes padres y aprendiendo muchas cosas sobre el mundo y sobre la vida. Cuando se quedó huérfano intentó buscarse un trabajo para poder tener dinero para comer algo, como le había dicho su papá poco antes de dormirse para siempre. Buscó y buscó, pero nadie le quería dar un trabajo pues para ellos no era más que un crío. Así pasó una decada en la que tuvo que robar y manipular sus palabras para conseguir comer y dormir bien.

Poco después conoció a Silya, ella lo acogió, lo cuidó, le dió ropa limpia y se lo llevó consigo de viaje por todo el mundo, con ella descubrió que tan grande era el mundo y todo el tiempo que tenía para conocerlo, también lo que él era y por qué no parecía crecer. Con esto aprendió a utilizar sus poderes y el arte de la espada para así poder ayudar a las personas. El tiempo pasaba y ella no envejecía gracias a que tampoco era humana, cada vez le cogía más cariño hasta que un día le pidió permiso para apellidarse igual que ella y así ser su "hermano", feliz con su nuevo apellido, fueron a celebrar que ahora eran una familia. Allí en ese hostal, se dio cuenta de que Silya no estaba indefensa ante los seres no-humanos y de cuan despreciables eran los demonios. Gracias a sus poderes no tuvo que preguntarle sobre el pasado a su querida hermanita que parecía tener recuerdos muy oscuros con los demonios, desde ese día odió a los demonios por todo lo que le habían hecho a Silya y por cómo se comportaban todos, por eso nunca entendió que ella lo acogiera y lo cuidara con tanto cariño y amor.

Cuando cumplió los cien decidió que debía dejarle hacer su trabajo a su hermana y él viajaría intentado ayudar a los humanos y cumpliendo las órdenes que como a Silya le eran dadas por unos ángeles. Se marchó con la única promesa de que una vez al año se reunirían y que si se necesitaban se llamarían para acudir al auxilio del otro.


Gustos:

Disgustos:

Poderes:

- Puede ver los sentimientos, los sueños y los recuerdos, también puede comérselos haciendo que desaparezcan del individuo.

- Es capaz de hacer dormir a las personas.

- Puede transportarse de un lado a otro a través del mundo de los sueños, es decir si encuentra a una persona o a un ser que este durmiendo cerca de donde quiere ir tan solo tiene que usar sus poderes para entrar físicamente en el sueño y luego salir, encontrandose en el lugar en el que está el que duerme.

-


Extras:

- Se suele comer las pesadillas, y los malos pensamientos de las personas, pero nunca se ha comido un recuerdo por malo que sea ya que piensa que es algo sagrado y que no debería ser tocado.

- Nunca a querido comprender a los demonios, simplemente no quiere tener nada que ver.

- No a leido la carta que le dejaron sus padres reales, pero tampoco a sido capaz de tirarla sin saber lo que hay dentro.

- Tiene una espada que le dieron los "superiores" cuando decidió irse por su cuenta, esta incrementa sus poderes y hace que los seres mágicos tarden más en regenerarse.


Color de roleo: a61e1e





Me alegré mucho al ver su cambio de actitud cuando le ofrecí viajar conmigo, así tendríamos un día más juntos y además podría conocer a sus padres y ella a mi capitán -Claro que puedes conocerlo, además seguro que te llevas bien con toda la tripulación- respondí con entusiasmo negando que pudiera ser una molestia, con una dama cerca mis compañeros solían tener mejores ánimos y hacían todo más rápido para tener tiempo para hablar con la damisela.

La veía tararear con alegría caminando a mi lado y sonriendo con mucha ilusión. Se notaba que hacer el viaje junto a mi le hacía feliz, aunque también estaba la posibilidad de que podía ver a sus padres finalmente.




Tefael:


- Nombre: Tefael Odicil

- Edad: 820 años

- Descripción física: Tiene el cabello grisáceo, largo a mitad de espalda y suele tener gran parte atado en una cola baja. Sus ojos tiene el mismo tono de gris, son llamativos y suelen atraer a las personas. Tiene una sonrisa cálida y sensual, parece muy dulce, pero suele esconder pensamientos poco dignos de un ángel. No tiene demasiada musculatura, pero lo compensa con su fuerza, magia y velocidad. Es un chico de una altura media alta. Sus alas son todo un espectáculo pues son totalmente blancas por dentro y blancas con manchas negras por fuera, también son realmente grandes y esponjosas. Su tono de piel es similar al de Silya, bastante claro como si nunca fuere por el sol.

Tefa:

- Descripción psicológica: Tefael es una persona divertida y animada, que no puede evitar hacer comentarios inapropiados y bromas inesperadas. Le encanta llamar la atención y hacer caos en asuntos pequeños. Le gusta hacerse el misterioso y el interesante, para intrigar a las personas que no conoce demasiado. Pero a pesar de todas estas cosas tiene un interior cálido y dulce que pocas personas han llegado a conocer. También es una persona responsable y seria cuando los acontecimientos le obligan a actuar de ese modo, y ante todo Tefael es protector, le gusta tener protegidos a los seres que ama, aunque adora la libertad y la soledad por lo que suele distanciarse por ciertos periodos de tiempo de la gente a la que quiere.

- Historia: Antes de nacer su padre y su madre vivían pacíficamente en tierras humanas, ambos eran ángeles blancos que traían paz y prosperidad a la zona en la que vivían. Un día su madre, se quedó embarazada de Tefael, durante ese tiempo todo fue bien, hasta que un día su padre apareció con las alas completamente negras. Nunca explicó que pasó ni por qué decidió aceptar aquella oscuridad, tampoco nadie le pidió explicaciones. Ambos siguieron viviendo juntos, pues su amor era más fuerte que los bandos y que los colores.

Sin embargo el día del nacimiento de Tefael, ambos se quedaron atónitos, su hijo tenía el interior de las alas blancas y el exterior completamente negras. Nadie sabía cómo podía haber sucedido algo así, pues cuando fue concebido ambos eran blancos. Con el tiempo la parte exterior de sus alas empezó a volverse más blanca gracias a la pureza de su madre, pero nunca terminó de convertirse en blanca dejando manchas en algunas partes. Sus padres pensaron que quizás no estaba hecho para ser un ángel de la luz, así que decidieron dejarlo con su padre y mostrarle lo que era la oscuridad, sin embargo esto tampoco funcionó, sus alas eran negras salvo por unas manchas blancas en el interior.

Debido a esto se pasó la infancia cambiando de plumaje una y otra vez, pero nunca tuvo un solo color, por lo que nunca fue aceptado en ninguno de los dos bandos, y fue convertido en un alas grises aun sin tener las alas de ese color. A pesar de que no era aceptado en ninguno de los dos bandos era capaz de sacar las energías de ambos, pues una ángel ya fuera blanco o negro se abastecía de la energía y la magia que había almacenada en el lugar al que siempre regresaban.

Ya con los años no le importó lo que los demás pensaran de él, era capaz de aprovechar lo mejor de ambos bandos, como era el mentir o el sanar las heridas de otros. Después de un tiempo de marchó de su casa y dejó a sus dos padres solos. Tefael viajó por todo el mundo sin prisa alguna hasta que un día se encontró con su madre que había ido a buscarlo, al parecer una guerra muy intensa había comenzado y había obligado a los ángeles puros a marcharse de la tierra para volver al Cielo. Él nunca hizo nada por impedir la guerra, tampoco por que prosiguiera, simplemente veía cómo algo normal que hubiera guerras, pues la naturaleza humana les obligaba a ello. Siguió su camino por el mundo, esquivando batallas y caminando en zonas tranquilas, hasta que de nuevo le llamaron, una niña que al igual que él podía quedarse en la tierra todo el tiempo que quisiera había nacido. Sorprendido de escuchar que era su prima, la hija del hermano de su madre, se fue volando hasta allí. 

Cuando llegó ya ella ya tenía 5 años, por que le habían avisado después de asegurarse de que de verdad no tenía necesidad de marcharse. A Tefael le resultó extraño que sus alas fueran totalmente blancas y sin embargo siguiera aquí, hasta que conoció a su madre una mestiza de mitad sangre ángel mitad humana. Allí supo que aquella joven no iba a poder ir nunca al cielo, y seguramente tampoco al infierno, se sentía tan identificado con ella que se quedó cerca a vivir por un tiempo y ayudar a su madre a cuidarla mientras el padre no estaba, y cuando éste llegaba él se marchaba un par de años a viajar por ahí. 

Una de esas veces, Tefael se había retrasado en llegar y cuando entró en la casa encontró una escena de lo más sangrienta, a la madre de Silya había muerto, le faltaba un ala y tenía la garganta cortada, además de evidencias de haberla torturado antes de que muriera... Y Silya se aferraba a su madre suplicando de que volviera, a ésta también le faltaba un ala, además de un brazo y multitud de signos de tortura. Él no pudo evitar que su ira creciera, por una vez que había apreciado algo, lo había perdido por su propia culpa. 

Sólo el consiguió sacar a Silya de la casa, y mas tarde empezar a curarla. Su ala y su brazo se regeneraron, pero no recuperó su color blanco puro. Para eso tardó años en los que asimiló lo sucedido, pero cuando lo logró empezó ha cumplir misiones para el cielo, Tefael supuso que era para distraerse y concentrarse en otra cosa así que decidió dejarle sola y verla de vez en cuando. Así lo hizo, cada cierto tiempo iba a visitarla y empezó a ver su mejoría, sobre todo cuando acogió a un pequeño niño demonio y lo trató cómo a su hermano. A él nunca le pareció mal aquello, tan solo extraño, pues eran demonios los que habían matado a su madre y ella iba y acogía uno. Pero al poco tiempo tuvo que admitir que el muchacho era un buen chico y de lo más responsable.

Con los años hicieron un trato de que cada uno o dos años como máximo se verían y se pondrían al corriente. 

-Gustos: ~

-Disgustos: ~

-Magia: ~

-Extra:

+ Adora a los gatos, es incapaz de no sentir fascinación por ellos, además parece ser que los gatos también le adoran a él, pues los atrae con facilidad.

+ Le encanta hacer bromas y crear pequeños disturbios cómicos.

+ Tiene la capacidad de mentir, al igual que muchas cualidades de los ángeles oscuros.

-Color de roleo: c2bec2



Nadie me explicó por qué me felicitaba, aunque tampoco le di tanta importancia después de ver que era así de cariñosa con todo el mundo. Mi sugerencia no pasó desapercibida consiguiendo que ambos se marcharan para limpiar la habitación y que Cryp terminara de vestirse. No tardamos nada en arreglar el cuarto volviendo a encender incluso las velas que ni siquiera necesitamos cuando llegamos.

Al salir Zahan se disculpó con nosotros por el ataque de su esposa, se notaba cuanto la amaba por su forma de mirarla y por su tono de voz "Menos mal que no hice ningún intento con ella" pensé agradecido de que mi voz pensante se dejó oír por encima de las demás. Llego a vislumbrar en Cryp unos ojos llenos de sentimientos negativos antes de que se dé la vuelta para marcharse. Esta vez soy yo el que mira a Zahan en forma de disculpa por como está Cryp, parecían ser unas personas que habían estado cuidando de él cuando yo no estuve para él, así que quería que al menos no perdieran esa amistad formada y que pudieran serle de ayuda en un futuro si yo llegaba a faltar.

Fui rápidamente en la dirección de Cryp para ver que se había encontrado con Silya e Isaro. Aunque me extraño verlos tan sonrientes, más fue mi extrañeza al ver que Isaro rodeaba a Silya por la cintura. Era un gesto muy posesivo y sin embargo él lo hacía con tanta normalidad que daba a entender que era habitual para ellos. -Sí, acabamos de volver- contestó Silya con una sonrisa muy cálida, Isaro pareció recordar algo por que nos miró a ambos con entusiasmo -Iba a preparar la comida, vendréis a comer ¿Verdad?- Sabía que Cryp quería decirme algo, pero si nos quedábamos solos ahora por negarnos a irnos con ellos seguramente sería incapaz de contarme todo lo que planeaba. Decidí dejar la elección de acompañarlos en sus manos, era él el que no parecía saber que hacer.



Última edición por clea el Sáb Abr 22, 2017 4:52 am, editado 1 vez

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476 Re: La guerra de los Mil Años el Jue Ago 31, 2017 5:54 pm

[Cain]
A pesar de no recordar mi sueño, despertarme con Silya acurrucada entre mis brazos era una de las mejores formas de hacerlo. Le acaricié la mejilla hasta que me di cuenta de que, como muchas mañanas, estaba un poco alterado. Me levanté con cuidado para evitar que se despertase y me fui a la ducha. Pasé algo de tiempo dentro echandome agua fria hasta que ya estaba presentable de nuevo. Me di cuenta que me habia olvidado de la ropa, pero contaba con que Silya seguiria dormida, asi que cogi una toalla y salí con esta enrollada a mi cintura.
-Perdona, ¿te he despertado? -Le pregunte al ver que no estaba como cuando me fui. Me fije que habia traido incluso el desayuno y mi cabeza me alerto de que habia pasado demasiado tiempo dentro de la ducha.

[Crypthorn]
Habia notado que sin duda a Tefael le estaba costando dormirse la noche anterior, asi que le habia pedido a Eider que me despertase cuando lo hiciera él y asi hacerle algo de desayunar al pobre angel, que tenia demasiadas cosas en la cabeza. Era por esto que no habia querido decirle nada, pero algo en mi interior empezaba a gruñir de vez en cuando, algo que llevaba un tiempo dormido habia despertado sin razon. "Se lo diré por la tarde, cuando acabemos" Pense dejandolo de lado y preguntandole al pequeño felino si queria ayudarme a llevar el desayuno o incluso se atrevia a llevarselo él.


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477 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 01, 2017 4:26 am

Silya

Al despertarme, Cain ya no estaba en la cama… estaba usando la ducha. No comprendí por qué se duchó antes de desayunar "Quizás le apetecía" pensé sin darle más vueltas. Me vestí y fui a casa de uno de los guardias que siempre que estaba allí se dedicaba a hacerme desayunos humanos variados. Era muy amable y cuando me vio no dudo ni un segundo en preparar dos en vez de uno. Le di un beso en la mejilla antes de coger los platos -Gracias- salí de allí con buen ánimo al descubrir que eran tortitas.

Al volver a casa Cain todavía estaba en la ducha, por lo que me hizo creer que se levantó poco antes que yo. -No, me desperté sola- admití cuando escuché su pregunta girándome para mirarlo a los ojos y encontrándome con que estaba vestido únicamente con la toalla… el cabello mojado hacía que le siguieran cayendo gotas de agua por su torso y sus brazos. Iba a bajar más la mirada con forme recodaba lo ocurrido en esa noche de la cual cada vez me arrepentía menos, sin embargo desvié la mirada hacia las tortitas, no comprendía lo que me ocurría era como si mi mente reaccionara de forma extraña al ver o tocar a Cain. -El desayuno está caliente todavía- comenté con una sonrisa intentando que no se percatara de las cosas que circulaban por mi cabeza.



Isaro

Al despertarme Scar todavía estaba junto a mí, su respiración era lenta así que todavía no se iba a despertar. Me la quedé mirando durante mucho rato, quién imaginaría que alguien tan bueno pudiera fijarse en alguien como yo. Me sentía afortunado de tenerla a mi lado, y si tuviera que volver a quitarla de las rocas lo haría por más que eso significara no volver a caminar nunca.

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478 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 01, 2017 5:50 am

[Cain]
El aura de Silya se estaba volviendo loca, pero no le hice mucho caso, seguramente estaba emocionada por la idea de ayudar al pequeño Nurhiel. Me acerqué, no por nada, sino que estaban mis cosas a su lado. Al levantarme la miré a los ojos y la besé, acercándola a mi. O al menos eso pensé en hacer, tan solo sonreí.
-Me visto y desayunamos -Le dije, por si quería salir fuera, o darse la vuelta o lo que quisiera hacer. Esperé un poco y me senté en la cama a vestirme, suponiendo que ya había decidido qué hacer. Mientras, en mi cabeza me echaba la bronca por no ser capaz de pasar página, no quería que lo notase asi que tenía que acabar de una vez con todas las tonterias de mi cabeza.
-Supongo que las pruebas de vuelo serán en una zona abierta, ¿no?  Prefiero no romper nada -Bromeé, terminando de ponerme los pantalones.

[Scar]
Había mucha luz, asi que abrí un poco los ojos. ¿Tocaba cazar o recolectar? Me encontré con que Isaro estaba mirandome pero me costó un poco procesar dónde estaba y qué había ocurrido. Me escondí en la almohada.
-Me acabé quedando dormida, ¿verdad? -Le pregunté resignada. No tenía remedio, asi que simplemente suspiré y me senté para estirarme. Una pequeña molestia me recorrió la zona del nacimiento de las alas, pero disimulé.
-¿Quieres desayunar? -
Le pregunté despues de darle un beso. Me fijé que tenía el pelo algo revuelto, seguramente de dormir, asi que se lo arreglé un poco.

[Crypthorn]
Ayudé a Eider al final con el desayuno pues también estaba algo adormilado y no quería arriesgarse, aunque le dejé a él el trabajo de despertar a Tefael. Podía notar la esencia de Sessaibushi todavía en la habitación a pesar de haber cambiado las sábanas, pero si usaba mi habitación para dormir era completamente normal. Una vez despierto, me acerqué.
-Buenos dias -Dije sonriendole, esperando no haberlo sacado de algún sueño interesante. Aproveché para ir a por nuestro desayuno también y asi poder comer todos juntos, aunque fuese en la cama.


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479 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 01, 2017 9:43 am

Silya

Casi se me olvida respirar cuando noto que se acerca a mí sin vestir todavía "Estoy maníaca" me recriminé cuando supe que era para recoger sus cosas. -Sí, tengo un sitio en mente… -Respondí, aquellas personas que venían del cielo en vez de ir por la puerta grande por la que vigilaban que no entraran intrusos de la tierra, entraban por uno de los cuatro portales que había a las afueras de la ciudad. Eso era una pista muy larga que cruzaba toda la zona oeste, norte, sur y este, incluso seguía cuando ya no había nada que la sujetara debajo. Cain podría coger gran velocidad, y como las más utilizadas eran la sur y la norte no había riesgo de que se toparan con alguien… por no decir que se mantendrían volando al llegar.

Le empecé a contar un poco sobre la distancia que tenía para correr y el lugar en el que lo intentaríamos conforme desayunábamos. Estaba bastante emocionada olvidándome por completo de mis anteriores reacciones. Puse las cosas en la mesa cuando terminamos junto con unas bolsas de semillas que había comprado en uno de los pueblos humanos y lo envié a casa del guardia que me había preparado desayunos. Le encantaban las plantas del mundo humano, así que ese era mi pago por sus deliciosos desayunos. Esa mesa tenía dos sellos diferentes que hizo acordarme de algo.

Me metí debajo de la mesa encontrando las dos piedras mágicas que hacían posibles los encantamientos de objetos sin grabados mágicos. Quité una de ellas identificando el grabado que tenía, era la que colocaba por sí misma las cosas. -Voy a utilizarla para Nuhr… de ahora en adelante habrá que poner la mesa- bromeé risueña antes de empezarla a pulir para quitarle el grabado y colocar otro en él. -¿Qué día es hoy?- pregunté después de un momento -Ayer estaba por la mañana en casa y no sé si hoy tiene clases- estaba colocando mi magia en el interior de la piedra, al tiempo en el que pensaba que si habíamos quedado hoy por la mañana era por que no tendría clases, él no era de los que se perdía las clases.



Isaro

Estaba tan embobado que no me percaté de cuando se despertó, sonreí cuando me preguntó sobre si se había quedado dormida. Me parecía que estaba claro que así era, aunque fue una grata sorpresa encontrármela allí al despertar. Recibí su beso felizmente, adoraba aquellos suaves y preciosos labios y a la persona que los tenía. -Sí, tengo un poco de hambre- no recordaba haber cenado el día anterior, y en ese momento ya estaba bastante acostumbrado a las comidas diarias.

Cerré los ojos cuando vi que Scar levantaba la mano hacia mí, salvo que esta vez no los apreté con fuerza, simplemente lo hice para poder disfrutar de las caricias de sus manos sobre mi pelo. Terminó muy pronto y no dudé en abrir los ojos para mirarla con unos ojos de cachorro que no sabía que podía hacer -Un poco más…- le pedí. Me encantaban sus caricias y adoraba que pasara sus dedos por mi pelo.



Tefael

No había dormido mucho, pero tenía el humor muy alto por tener nuevas ideas para Isaro y por que mi niño y mi queridísimo Crypton me habían venido a despertar con el desayuno preparado -Buenos días- les dije a los dos con una sonrisa en mi boca. Ya cuando estuvimos los tres allí con los respectivos desayunos les di un beso a cada uno y me dispuse a tomarme lo que habían preparado tan magistralmente.

Ya al terminar el desayuno, me desenredé el pelo y me lo até con la cinta de Emeriel -Parecéis muy felices, ¿Qué celebramos hoy?- les pregunté con intriga. No sabía si se me había olvidado algún aniversario o cumpleaños, o es que simplemente estaban con más entusiasmo que antes. Eider no parecía acordarse que nos iríamos pronto y lo dejaríamos allí con los demás.

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480 Re: La guerra de los Mil Años el Vie Sep 01, 2017 10:22 am

[Cain]
No entendí del todo lo que hacía Silya con las piedras de encantamientos, asi que simplente asentí a sus palabras. Como no parecía haber clases para el pequeño ángel, decidimos ir un rato despues de desayunar. Tal como había dicho, puse la mesa para poder hacerlo mientras ella terminaba de jugar con sus encantamientos. Podía notar en el aura de ambos que estaban entusiasmados con la idea, asi que, en cuanto recogimos los platos, decidimos ponernos en marcha. Dandole tiempo a Silya a que decidiera si ir o no a buscar a su tío, ya que se ocupaba de los cálculos, la seguí hasta donde sabía que tendríamos espacio. Por el camino, viendo que Nurheil se quedaba un poco atrás de nuestro paso, me paré a cogerlo para subirlo a mis hombros.
-Mejor desde ahi, ¿verdad? -Le dije sonriendole, sabiendo que aunque no era lo mismo, seguro que tenía otra visión de la ciudad.

[Scar]
Me di cuenta de que Isaro, aunque había cerrado los ojos, no parecía ya tener miedo a que le levantase la mano. Sonreí con cariño cuando me pidió más, asi que me senté a su lado y le acaricié durante un rato. Entendía que quizás, para haber empezado una relación el día anterior no había estado demasiado cariñosa, pero las cosas se habían descontrolado rápidamente. De nuevo, le di un beso, algo más largo que el anterior, con el cariño que debía haberle dado en esos días. Cuando ya mi estómago se quejaba de hambre, decidí ir a por el desayuno.
-No tardo -Le avisé dandole un último beso en la mejilla antes de salir tranquilamente. Wendy nos había dejado el desayuno, pero alguien tocó a la puerta. Al abrir, Ariel con Abi en brazos me miraba claramente cansada.
-¿Puedo ver a Isaro? -Me preguntó y entró sonriente. Dejó a Abi en el suelo y la seguí hasta la habitación, aprovechando que abría para entrar. Tras de mi, la pequeña imitaba mis pasos.
-Abi, estate quieta -Le dije cuando se me agarró a la pierna. Entré dentro y Ariel ya estaba achuchando a Isaro como si fuera uno de sus niños. Dejé el desayuno a un lado y la cogí.
-Eres un monstruillo -Lejos de estar asustada como el resto de niños, Abi me abrazó y dijo algo que no entendí, pero tras asentir pareció ponerse realmente alegre.
-Pareces estar mucho mejor, cielo -Le decía Ariel a Isaro, sentandose a su lado y sonriendole -Si necesitas algo ven a vernos, ¿vale? -Le ofreció antes de darle un beso en la frente y levantarse. Abi señalo a Isaro también y, tal como había hecho su madre, se acercó corriendo a darle un abrazo y un beso a Isaro.
-Bueno, nos vamos, que os he interrumpido el desayuno -Se disculpó sonriendo, me dio un medio abrazo y se marchó tan feliz, recordandome que Daion estaba esperando a ver si concretabamos el día de caza próximo.

[Cryp]
Tefael sin duda estaba de buen humor, aunque no me pasó por alto que sus ojeras empezaban a crecer. Supuse que no pasaría anda por no darle malas noticias por un día. Negué cuando preguntó qué celebrabamos.
-Tan solo queríamos verte sonriendo -Admití, dejando que eligiera primero él lo que le paetecía. Había cogido algo de carne para mi y le ofrecí un poco a Eider, aunque tambien había cosas dulces, zumos, algo de café, tostadas, pescado...


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481 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Sep 02, 2017 4:40 am

Silya

No fui a avisar a mi tío por que lo conocía lo suficiente como para saber que si le interesaba vendría por su cuenta y si no aunque se lo pidiera estaría tan concentrado el cualquier cosa que ni me oiría. Me encantó ver a Nuhr tan feliz encima de Cain que se distraía con las vistas y con las orejas puntiagudas de su portador. Quise avisarle a Cain de que tuviera cuidado, ya que no podía controlar su transformación a adulto y eso sería un peso extra sobre sus hombros, pero con lo sonriente que estaban ambos no pude decirlo en voz alta.

Al llegar, miramos hacia arriba para ver el camino que había dicho con anterioridad -¿Prefieres desvestirte ahora?- le pregunté sabiendo que arriba no tenía nada en lo que ocultarse. Incluso mis palabras habían cambiado, donde antes habría dicho transformarse en ese momento decía desvestirse... me empezaba a preocupar por lo que pasaba con mi cabeza.



Isaro

Aceptó mi petición continuando con sus caricias en mi pelo durante un rato, casi empezaba a dormirme de lo cómodo que estaba cuando un beso muy cálido me hizo abrir los ojos al separarnos, quise darle otro pero su estómago gruñó enfadado de la poca comida que le estaban dando. Dejé que se marchara mientras yo hacía grandes esfuerzos por incorporarme.

Escuché la voz de Ariel en la puerta de la casa y poco tiempo después ya estaba abrazándome con cariño. A Scar se le daba realmente bien tratar con Abi, la niña era muy traviesa, pero  linda y amable cuando quería. Las palabras de Ariel fueron como agua fría sobre mi cara. Nadie parecía haberle dicho que no me podía mover, no podía ir a verlos cuando yo quisiera. Asentí sin ser capaz de darle aquellas noticias que la dejarían preocupada y sin que pudiera hacer nada. Abi imitó a su madre dándome un abrazo y un beso -Gracias Abi- sonreí antes de que se marcharan.

-No lo saben- dije algo decaído, no quería perder el buen ánimo de la mañana, pero no me veía con fuerzas como para aparentar que no me había dado cuenta de lo que estaba diciendo Ariel.



Tefael

Al escuchar las palabras de Cryp solo pude sonreír aún más -Pues lo habéis logrado muy rápido- respondí feliz de tener a dos personas tan buenas queriendo hacerme feliz y hacerme sonreír. -Bueno, como regalo por haberlo conseguido ¿Qué os parece que prepare yo la comida o la cena?- pregunté, no cocinaba mal y si mi memoria no me fallaba nunca había cocinado para ninguno de los dos, pues cuando Cryp se fue yo todavía no sabía y para cuando Eider se transformó ya había cocinado hacía poco para Silya… y yo no era de cocinar cada poco tiempo.

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482 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Sep 02, 2017 5:48 am

[Cain]
Notaba a Nurheil jugar con mis orejas, pero aunque estaba seguro de que le serían más entretenidas, me parecía que ir andando con las de lobo fuera sería malo para Silya, a pesar de que también sentía que por más que notasen que yo era un demonio, ninguno era consciente de ello o no nos conocían demasiado, pues que me transformase, como iba a ser el caso, no significaba que fuera a atacarles. Antes de llegar del todo a la zona, Silya me preguntó si quería desvestirme. Me sonó extraño, sin embargo asentí, bajando al niño, lo más probable es que siguiese algo adormilada.
-Ahora vengo, id subiendo si queréis -Les ofrecí, buscando algún lugar lo suficientemente grande pero sin mucha gente. Me quité la ropa y me transformé, sacudiendo un poco la cabeza ya que me había rozado con algo. Olisqueé el aire para saber donde estaban y en apenas unas zancadas logré alcanzarlos sin problemas. Empujé a Silya con el hocico para que supiera que estaba ahí, pese a que tampoco era precisamente fácil esconderme en esa forma.
-¿Os llevo hasta arriba? -Les pregunté. Para mi no era mucha distancia y ellos se ahorraban unos cuantos pasos.

[Scar]
En el instante en que, supuse, dejó de oír a Ariel, el ánimo de Isaro desapareció. Me volví a sentar a su lado, dejado el desayuno apartado. Era una tontería estar tan preocupado, si Tefael conseguía curarlo tan solo iba a quedar como una anécdota y sino viviríamos en la ciudad. Suspiré.
-No, no he querido contárselo -Le dije, aunque no pensaba dejarle regodearse en su propio dolor -, pero ya sabes, en este pueblo son muy cotillas, a nadie le importa si somos pareja o no -Añadí como si fuera completamente obvio que estábamos hablando de eso -Tampoco es que se lo vaya a ocultar, claro -En cuanto abrió la boca le metí un trozo del desayuno para que no pudiera rechistarme -Pero debería decírselo al menos a Wendy, ella no contará nada si le pedimos que no lo haga... ¿no crees? -Le pregunté, esperando esta vez si una respuesta mientras me comía una tostada sola.

[Crypthorn]
Tefael sin duda estaba de muchísimo mejor humor que la noche anterior y no quería estropearlo. Ambos, Eider más rápido que yo, aceptamos que hiciera la comida o la cena, lo que pudiéramos comer los tres juntos.
-Pero no puedes librarte -Le avisé, sabiendo que si algo ocurría, por nimio que fuera, iría a ayudar a quien lo necesitase, incluso aunque se quedara él sin energías, y no quería eso. Después de desayunar, recogí los platos y demás, dándole tiempo a que se vistiera, duchase o lo que fuera que prefiriese. No teníamos prisa, ya que ni Isaro ni Scar iban a poder esconderse de la revisión.


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483 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Sep 02, 2017 11:55 am

Silya

Me alivié al notar que Cain no se había percatado de mis palabras o no les había dado la importancia que yo creí que podían tener. Seguimos caminando para que nos alcanzara cuando quisiera, lo cual no tardó en suceder. Me empujó suavemente para avisarme, haciéndome sonreír tontamente mientras lo empezaba a acariciar. No estaba tan tensa cuando lo veía así, era mucho mas lindo y adorable, pero no me daban ganas de hacer tonterías.

Miré a Nuhr al escuchar la pregunta y al ver su brillo entusiasmado supe la respuesta -¡Sí, por favor!- ayudé a subir a Nuhreil antes de subirme detrás suya y abrazarlo para que no se cayera cuando empezáramos a movernos. Daba las gracias de que Sunyi y Pinyu estaban durmiendo todavía… sino se sentirían celosos de la atención que su dueño le estaba dando a Cain.



Isaro

Al principio pensé que no se había dado cuenta de lo que estaba hablando, pero cuando abrí la boca para corregirla me metió un poco del desayuno. Tardé en darme cuenta que intentaba hacer que dejara de pensar en aquello y que disfrutara un poco -- respondí empezando a sonreír -Creo que ya se ha enterado por Edahi, pero no estaría mal que se lo dijeras tú… eres su mejor amiga- tomé otro trozo del desayuno. Scar sabía como mejorar mi humor, pero desgraciadamente duró poco. Los niños ya habían empezado a reunirse fuera para jugar o para las clases y escucharlos reírse me hizo darle vueltas a la cabeza ensombreciendo poco a poco mi rostro.

Scar, preocupada de que algo pudiera dolerme o que volviera a estar pensando en lo de mis piernas me preguntó que ocurría, y yo, que no deseaba mentirle a la persona a la que más quería le intenté explicar lo que pasaba por mi cabeza -- era algo con lo que costaba empezar -Si Tefael no lo logra… no quiero darte esta vida- parecía que iba a contestar algo, pero le puse la mano en la mejilla para que me dejara terminar de hablar -En algún momento, cuando el tiempo pase, querrás formar una familia. Tener niños o al menos intentarlo- la miré con cierta tristeza negando con la cabeza -Y dudo que yo pueda dártelos… ni siquiera creo que pueda hacerte feliz o darte placer- Que yo no fuera capaz de sentirla no me importaba tanto, pero que no me fuera posible darle el amor que se merecía me parecía muy cruel por mi parte.

Si Tefael no lo conseguía no le permitiría a Scar que se quedara conmigo, no le podía dar esa vida tan solitaria, por lo que simplemente saldría por la noche y me transformaría… era la única forma que tenía de arrastras mis piernas y aún así seguir andando. Para cuando se percataran ya estaría lejos, y sino tan solo tenía que usar mis poderes para crear una tormenta que les impidiera verme.

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484 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Sep 02, 2017 1:27 pm

[Cain]
Los ojos de ambos comenzaron a brillar cuando les propuse subirse a mi lomo. Como supuse, aceptaron, asi que me agaché para permitirles hacerlo. Silya ayudó a Nur y lo sujetó estando sobre mí.
-Agárrate -Le avisé no por que fuese a correr en el momento, sino por que al andar si estaba distraído podía caerse. Una vez listos, subía hasta la parte de arriba del lugar, dejando que vieran un poco la ciudad desde esa altura antes de dejarlos bajar.
-Venga, a ver esas alas, pequeño -Le dije, tumbandome al lado para no meterle presión y que se diera prisa tontamente. Cuando me pidió, agaché la cabeza esperando que se subiera y me levanté. Hice caso a lo que me pidió sobre la distancia que querría que recorriese, avisándole de que no podía lanzarlo lejos, que tendría que impulsarse él. Una vez todo arreglado, me puse donde me había dicho.
-¿Preparado? -Le pregunté, asegurándome antes de salir corriendo.

[Scar]
Tras una mirada confusa, Isaro volvió a sonreír, dándome permiso para decirle la verdad a Wendy. Realmente si no se lo había dicho era por que habíamos estado poco rato solas pues sino habría sido lo primero en contarle, pero cuando volví a mirarlo, parecía que mis intentos habían sido en vano.
-¿Isaro? ¿Que ocurre? -Le pregunté, un poco asustada por si le dolía algo, pero lo que dijo no tenía nada que ver con... nada. Abrí la boca, pero esperé a que terminase de hablar-¿A qué viene eso ahora? -Le pregunté un poquito enfadada -¿Estás cort...? -No seguí, pues la puerta de la habitación se abrió y un algo confundido Tefael nos miraba desde esta -Deberías avisar a Silya de que estamos juntos, Cain piensa que estáis saliendo y por eso no se acerca a ella -Me levanté de mal humor -Voy a por mermelada -Dije saliendo de la habitación a por un tarro, aunque había llevado un poco, necesitaba una escusa para salir un segundo y no seguir gruñendole.


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485 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Sep 02, 2017 5:01 pm

Silya

Pude disfrutar del suave pelaje de Cain antes de llegar hasta la localización exacta donde nos bajamos. No tardó ni un segundo en invocar sus alas doradas, eran muy translúcidas, no es que le faltara magia como yo pensaba… lo que le faltaba era condensarla. Era como si tienes una botella de una sustancia en gaseoso, está llena, pero si condensas la sustancia cabe mucha más cantidad. Cambié rápidamente algunas zonas del grabado de la piedra antes de entregársela -Estaré cerca todo el rato, así que no te preocupes- se notaba que no sabía qué efecto haría la piedra en él cuando alzara el vuelo y la activara… y yo no pensaba decírselo, era mejor que lo sintiera antes de explicarle cualquier cosa.

Justo después de que Nuhr se subiera en Cain yo levanté el vuelo, y fui a la misma velocidad que ellos cuando Cain se puso a correr. Era más veloz que de costumbre, seguramente por que tan solo era un pequeño tramo, tuve que admitir que mis alas estaban al máximo de velocidad y solo podía mantenerme encima. Siempre había creído que si ambos diéramos lo máximo de nosotros la competencia estaría reñida, sin embargo aquello era demasiado ajustado para tener un ganador. Suerte que no era una competición.

Nuhr alzó el vuelo algo desequilibrado al principio, se veía que sus alas dejaban pasar gran parte del aire y por eso descendía como si planeara -¡La piedra!- le grité ya adelantada gracias a su ligera frenada al estar en solitario sin la ayuda extra de Cain. Noté que apretaba con fuerza la piedra antes de que un haz de luz empezara a salir de su mano. Sus alas empezaron a condensarse y en vez de luz parecían unas preciosas alas más anaranjadas que doradas, los movimientos aún eran descoordinados como un primerizo que era, pero ya sí podía hacer algo que no fuera planear. Cuando sus alas empezaron a desaparecer lo cogí al vuelo -¡Eso a sido fantástico!- exclamé emocionada, quizás no había durado mucho, pero tampoco podía haberlo hecho ya que la cantidad de magia que metí sirvió en su mayoría para concentrar la que ya tenía y la que quedó para sustentarlo.

Al descender pude ver que estaba sonriente y en silencio, parecía querer comprender todo lo que había recibido, no solo de mí y de mi magia, también de lo que conllevaba ser capaz de usar la magia de la luz hasta el grado de no necesitar alas. Me había sorprendido que lo consiguiéramos a la primera, pero eso solo significaba que lo que habían necesitado era un enfoque distinto. -¡Cain! ¡Cain! ¿Lo vistes? ¡Volé!- le gritó cuando lo encontró con la mirada estiró sus brazos como si fueran alas -¡Volé de verdad!- su voz estaba llena de júbilo, tenía que ser una sensación indescriptible el conseguir algo que creías imposible.



Tefael

Al entrar parecían estar teniendo una pelea de nuevo y aunque no me quise meter mi presencia dejó la conversación a la mitad. La mirada de Isaro parecía algo confundida antes de dirigir sus ojos hacia mí -¿Por qué todos creen que estamos saliendo?- me preguntó como si yo supiera la respuesta -Bueno, la forma en la que bailáis es muy sugerente y como os habláis entre vosotros es muy cariñoso… nadie es capaz de hablados cuando os ponéis a conversar- Sin saber si esas eran las palabras que quería oír se puso inmediatamente a contactar con Silya.

De fondo se oía a un niño muy animado -¡Hola Isaro! Hace un par días quisiste hablar conmigo ¿Que sucede? Dijiste que eran buenas noticias- ella también parecía más alegre que de costumbre por lo que no se dio cuenta del pequeño silencio que Isaro hizo al mirarse las piernas -Sí, quería decirte que los vecinos me han hecho una casa… todavía hay que amueblarla- Silya que ya estaba muy alegre le aseguró que cuando volviera la primera casa a la que entraría sería la suya -Y la otra cosa que quería decirte es que al final, mis sentimientos eran mutuos… he empezado a salir con Scar- incluso en el estado en el que se encontraba no pudo evitar sonreír al decirlo en voz alta -¿Enserio? ¡Eso es fantástico! Me alegro muchísimo por ti- No me sorprendió saber que ella era la más informada de todo aquello, Silya era como una gran amiga para Isaro con la que podía contar para lo que necesitara, aunque tan solo fuera hablar.

Siguieron hablando unos minutos más hasta que Isaro se despidió asegurando que tenía cosas que hacer -Bueno, esa charla te ha relajado bastante- comenté al ver que su postura ya no era tan rígida y su cara tenía mejor aspecto. -¿Empezamos?-.

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486 Re: La guerra de los Mil Años el Sáb Sep 02, 2017 6:16 pm

[Cain]
Notaba a Silya volar muy cerca mio y, aunque la distancia era bastante más de lo que parecía, me daba miedo hacerle daño al moverme sin pensar. Igualmente, la velocidad ayudó a Nur a alzarse con una corriente de aire y poder mantenerse algo más en las alturas. Gracias a las indiciaciones de Silya, utilizó la piedra y esta debió activar o condensar su poder, ya que dos alas claramente definidas se formaron en su espalda e incluso le dieron la oportunidad de volar. Parecía un cervatillo recién nacido, moviendo las alas descoordinadas e incluso tuvo que ser "capturado" por ella, que lo cogió en vuelo, pero esa experiencia parecía haber sido suficiente para él, pues lo veía emocionado y haciendo gestos con las manos. 
Me acerqué hacia ellos, esperando a que aterrizasen y, en ese momento, mis orejas captaron una voz conocida. Isaro hablaba con Silya a través del colgante, diciéndole algo sobre una casa. Esa parte la escuché bastante mal por el aire que corría, pero lo siguiente que dijo llegó muy claro. Moví las orejas y me levanté, acercándome. La emoción de Nurheil me hizo distraerme por completo de lo que había oido y, aunque no lo olvidé, terminé por no preguntar.
-Cuando aprendas te echaré una carrera -Le dije bromeando y empujándolo con el hocico en cuanto estuvo en el suelo -¿Quieres probar de nuevo? -Le pregunté dándole algo de tiempo para pensárselo, mirando a Silya de reojo. No estaba con Isaro, ¿verdad? No pasaba nada por que lo intentase, no estaba haciendo daño a nadie. Pero... ¿y si me decía que no? ¿Quizás era mejor no saberlo y simplemente estar detrás? 
Volvímos a probar unas cuantas veces, hasta que Nos pareció que el cansancio de Nur era demasiado como para que pudiera mantener su magia demasiado tiempo. Los llevé de nuevo hasta abajo para volver a transformarme y vestirme. Al acercarme, me estiré.
-Me encanta correr asi -Les dije, sonriendo a ambos, aunque era totalmente para Silya, pues si mi humor ya era bueno, ahora casi no podía parar de la hiperactividad que la noticia me había provocado -¿Dónde queréis ir ahora? -No quería que se me notase, pero sin duda era algo complicado, quería besarla y decirle lo que sentía, pero preferí contenerme por lo menos durante el viaje. Ya después vería que hacía.


[Scar]
Estaba enfadada y Crypthorn debió notarlo cuando salí, ya que se me quedó mirando. Abrió la boca pero lo callé diciéndole que no quería oírlo. Se encogió de hombros, quitandole importancia y entró en la habitación con Isaro y Tefael. Aproveché para decirle a Daion de ir a cazar ese día, pero Wendy me interrumpió, preguntándome si era cierto que estaba saliendo con Isaro.
-Pues mira, no lo sé -Le gruñí, sintiendome culpable al momento, pero ya me había alejado. Más tarde le pediría perdón, no es como que no me conociese. En vez de ir a buscar al demonio, pasé de largo a bañarme en el lago. Esto me hizo recordar que tal vez debería alguien ayudar a Isaro a bañarse. Suspiré y empecé a volver, con la ropa semimojada y el pelo chorreando agua, pues había olvidado coger ropa y toalla. Entré en la casa, donde Wendy hablaba tranquilamente con Crypthorn y entré a por ropa a mi habitación.
-Ya me voy -Les avisé sin mirar lo que estaban haciendo, sin querer escuchar las tonterías que Tefael me diría a favor de los planes de Isaro de dejarme.


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487 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Sep 03, 2017 10:13 am

Silya

Estaba realmente feliz, todo parecía estar mejorando. Isaro tenía casa y había empezado a salir con Scar, Nuhreil había sido capaz de volar unas cuantas veces más y Cain parecía estar también más alegre que el día anterior. Por lo que cuando preguntó que queríamos hacer una idea clara me vino a la cabeza, era mejor ir con ese estado de ánimo así nos sería más fácil y divertido -Vamos al coliseo- respondí con una gran sonrisa, sin embargo al ver a Nuhr tan agotado decidí dejarle un tiempo para que descansara de usar tanta magia mientras nosotros íbamos dando un pequeño rodeo hasta el coliseo -Se te ve feliz- comenté paseando y recuperando un poco el aliento.



Tefael

Crypthorn no se quedó mucho rato en la habitación, por lo que empecé a cantar los conjuros demoníacos. Mis alas empezaron a tornarse negras a medida que el hechizo se finalizaba creando una pequeña esfera negra e introduciéndosela en la espalda. Notó el efecto inmediatamente porque su rostro parecía sorprendido -¿Qué era eso? Las curas de antes no se parecían en nada- preguntó sintiendo aquella esfera oscura recorrer todo su cuerpo hasta que decidió ubicarse en la espalda -Antes te estaba curando con magia de ángeles… ahora lo hago con magia demoníaca- le expliqué mientras incrementaba la cantidad de magia que hacía a la esfera crecer de tamaño.

Se empezó a estremecer, era cierto que para un demonio su propia magia sería más efectiva, pero a diferencia de los ángeles, éstos no se preocuparon de que no sufrieran dolor en el proceso -¿Te duele mucho? Podemos parar cuando quieras- no quería causarle dolor por lo que disminuí la energía -No, puedo soportarlo- me dijo apretando los dientes, me era imposible negarme con aquella mirada tan decidida -Noto cierto hormigueo en las piernas- aseguró para hacerme saber que era muy efectiva y que ni pensara en parar.

Fue en ese instante en el que entró Scar a por algo, todavía se le veía de malhumor, sin embargo yo estaba demasiado concentrado en la magia como para saludarla e Isaro únicamente podía mantenerse callado ya que si hablara Scar notaría el nuevo dolor que estaba sintiendo y se preocuparía.

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488 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Sep 03, 2017 1:18 pm

[Cain]
Nuestro siguiente destino era el coliseo. El pequeño Nur decidió que estaba algo cansado, asi que dejamos que se fuera para descansar y reponer su magia. Ya que el coliseo era en la otra dirección, nos fuimos nosotros solos. Silya, tan perspicaz como siempre, comentó que me veía feliz. Le sonreí.
-Ya sabes que adoro correr -Mentí, sabiendo de sobra que la razón de mi alegría era que ella no salía con Isaro. Aún me quedaba la duda sobre qué sentía por Lucas, pero eso era cosa del pasado y con que me lo pidiera, tendría todo el tiempo necesario para superarlo.
-¿Querras parar a comer después? -Le pregunté, aún sabiendo que ella no solía comer tres veces al día y habíamos desayunado bastante. De todas formas, como todavía quedaban unas horas para ello, solo quería asegurarme que no se le olvidaba. Seguí a Silya hasta el coliseo, mirando los alrededores, aunque no me hacía todavía un mapa en la cabeza, estaba segurode poder seguir el camino hasta la casa siguiendo el olor a quemado.

[Scar]
Ninguno de los dos parecíaprestarme atención, asi que cogí mi ropa dispuesta a marcharme. Dejé a Wendy un recado, pues iba a irme a planear con Daion y me marché hasta bien entrada la tarde, que volví a la casa, tras cazar ese rato. Tenía hambre, asi que simplemente entré a por comida. Wendy estaba en la habitación de Isaro y salió poco después. Aprovechandolo, yo entré. Isaro parecía haberlo pasado mal, estaba algo pálido.
-Hola -Le dije algo tímida sin saber bien qué decirle. De cualquier forma me acerqué y le limpié el sudor de la frente -¿Estás bien? -Le pregunté dudosa. Tras un rato, me decidí -Te voy a limpiar toda la porquería que llevas -Le avisé por si quería ir haciendose a la idea.



Última edición por Adamaris el Lun Sep 04, 2017 5:54 am, editado 1 vez


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489 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Sep 03, 2017 4:11 pm

Silya

Respondí en asentimiento a la pregunta de comer más tarde. No es que tuviera hambre en especial, pero después de haber gastado tanta energía no vendría mal tomarnos algo. Ya cerca se podían escuchar las espadas chocar entre ellas y las flechas siendo disparadas a gran velocidad. Al entrar había unos cuantos ángeles jóvenes entrenando, y aunque al principio ni nos miraron cuando se percataron de Cain empezaron a dejar de luchar entre ellos para observarnos -¿Esa es Silya?- -¿Quién va a ser sino? Es la única que trae demonios- los murmullos se oían desde lejos hasta que sin importarles que los escucháramos se acercaron a comprobar quién era.

Pude ver bastantes caras conocidas entre ellos y en poco rato los tenía a todos pegados a mí -¡Silya! Oí que habías venido pero cuando fuimos a tu casa no estabas- me reí al ver que habían intentado presentarse en casa para acorralarme y ya había desaparecido -Tuve cosas que hacer más temprano- me excusé saludándolos uno a uno. Después de unos segundos presenté a Cain y les dije que íbamos a echar un rato así que cuando calentaran lo suficiente o se vieran con confianza podían desafiarme. Había visto crecer a muchos de ellos que aunque ya estaban más mayores les había enseñado la mayoría de las técnicas de lucha dependiendo del arma que preferían. Dentro del coliseo no solía haber ángeles normales que vivían en paz. Tan solo estaban los ángeles de Gabriel de cabello celeste, los de Uriel de cabello rojo y los que al igual que yo tenían el cabello rubio. Pues eran los que fuera para entrar en batalla, o para defender las propias ciudades celestiales necesitaban un mínimo de conocimiento en el arte de la batalla.

Con lo que le había dicho supe que teníamos un rato -Jamás luché contra ti aunque fuera por diversión… ¿Me enseñarías qué puedes hacer?- le pregunté. Tenía muchas espadas, supuse que sabría utilizarlas.



Isaro

Quería haberme disculpado por lo que fuera que dije que la hizo molestar, pero era incapaz de ir a buscarla en mi situación así que solo podía esperar a que volviera por su cuenta. Algo que tardó más de lo que yo hubiera querido. Tefael que se había marchado hacía rato y yo me habría quedado solo si no fuera por Wendy que se había quedado conmigo incluso antes de que Tefael terminara para practicar un poco la lectura cuando aquel dolor disminuyó.

Sonreí al escuchar los pasos de Scar fuera, la saludé en cuanto entró con cierta felicidad de que parecía ser la misma de antes -Sí, ahora que estás aquí- respondí dándome cuenta en ese momento de que había sudado mucho por culpa de estar en tensión frente al dolor de la curación. Sin embargo su siguiente afirmación me hizo tener que tragar saliva -No hace falta… puedo pedirle el favor a Zahán o a Daion- ya había empezado a sonrojarme de tan solo imaginármelo… no me importaba que me viera desnudo, pero que me limpiara era caso aparte.

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490 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Sep 03, 2017 4:43 pm

[Cain]
El coliseo no era nada parecido a lo que teníamos en el infierno, pues alli era algo más similar a un foso. Tampoco en el mundo humano habia visto cosas similares, aunque no prestaba demasiada atención a las construcciones. Tras entrar, escuché los cuchicheos que los ángeles que había por alli, al parecer reconociendo a Silya por mi presencia.
-¿Saben que puedo oirlos, verdad? -Le pregunté de broma a Silya que, por como sonreía, tambien debía poder escucharlos. No dije mucho más e hice una leve reverencia tal cual hacia siempre que me presentaban. Parecía que tenían mucha confianza con ella, la miraban como a una hermana mayor. No interrumpí mucho hasta que Silya decidió que nos fueramos por nuestro lado, esperando que ellos estuvieran listos para enfrentarla. Sonreí al escuchar su propuesta de pelear como diversión.
-Soy mejor peleando en forma de lobo, pero imagino que no puedo ¿no? -Le dije bromeando, pues aunque le diera por error con una pata podria hacerle mucho daño -Pero tu no puedes volar, ¿de acuerdo? -Le dije como condición, pues si subia demasiado alto me iba a ser imposible ganarle.

[Scar]
Por supuesto, la respuesta de Isaro fue querer evitar que fuese yo quien le ayudara, prefería que fuesen Zahan o Daion quienes dejasen lo que estaban haciendo para ayudarle. Suspiré, entendiendo por su sonrojo que le era incómodo, pero tan solo debia ayudarlo un poco, pues sus brazos seguían siendo utiles.
-¿Me vas a hacer molestarlos para eso? -Le dije levantandome -Si te preocupa tanto cerraré los ojos, pero ya te he visto desnudo, ¿recuerdas? -Quizás no era eso pero me importaba realmente poco. En caso de que Tefael no consiguiera hacer que sus piernas volviesen a funcionar, tendría que hacerlo yo sola ya que seguía sin aceptar que me quisiera apartar.
-Asi que... puedes dejarte coger por las buenas o lo hago por las malas -Le avisé despues de dejar unas toallas en el borde de la cama -Por cierto, Zahan me ha pedido que vayas mañana a su casa, Crypthorn te llevara -Le dije antes de ir a por Wendy para que me ayudase un poco.



Última edición por Adamaris el Lun Sep 04, 2017 5:54 am, editado 1 vez


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491 Re: La guerra de los Mil Años el Dom Sep 03, 2017 6:21 pm

Silya

Lo miré entretenida escuchando su propuesta -Acepto por ahora- respondí divertida, no quería dejar pasar la oportunidad de una pelea también con su forma lobuna. Ambos nos preparamos con nuestras respectivas armas, y aunque en un principio podía parecer a simple vista una pelea encarnizada en realidad ambos estábamos divirtiéndonos y sonriendo debido a que no siempre se podía hacer aquello.

Creí que alguien nos interrumpiría en cualquier momento para que practicara con ellos también. Pero no fue así, se habían quedado bastante maravillados de aquel espectáculo que les estábamos dando. Teníamos una gran velocidad tanto para atacar como para defender, nuestros movimientos eran rápidos y precisos siendo la fuerza lo menos aplicado para no hacernos daño. Disfrutaba con aquello por que era como un baile coordinado e improvisado que a mis ojos era de lo más hermoso.



Isaro

Tal y como me lo puse no pude rechazarlo, ya que no quería molestar a los demás para algo sin importancia -Eso no es lo que me preocupa- respondí, mi cuerpo no era algo de lo que me avergonzara, demasiadas humillaciones había sufrido como para agobiarme por que me vieran sin ropa. No quería recordar todas las veces en las que cuando niño me habían golpeado y quitado las ropas para que no se mancharan con mi sangre por que era un ser tan asqueroso y repulsivo que ni las ropas se merecían ser manchadas por mí.

Dejé eso a un lado para sonreír algo incómodo -No tengo otra opción- yo no era de los que se revelaba ni se enfadaba, si Scar estaba dispuesta a limpiarme yo solo podía resignarme y esperar que no me ruborizara demasiado de notar sus manos recorrer mi cuerpo. Con la ayuda de Wendy, Scar me llevó hasta el baño, quedándonos en poco tiempo de nuevo a solas. Empecé a desvestirme sin que me lo pidiera, mientras más me resistiera más tardaríamos en acabar -Ayúdame con los pantalones por favor- le pedí pues aunque me los pudiera desabrochar no llegaba hasta los pies para quitármelos del todo.

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492 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 04, 2017 5:51 am

[Cain]
Silya aceptó rápidamente mis condiciones, aunque por su sonrisa supe que querría cambiar en algún momento. Aunque al principio intenté tener cuidado con los "espectadores", pero al cabo de un rato ni me acordaba de su existecia. Era divertido pelear con Silya y, a pesar de que el miedo a hacerle daño fue haciendose menor, vigilaba que estuviese bien.
Sabía de sobra que ella iba a ganar, pero me esforcé al máximo para intentar que eso no sucediera. Sin embargo, aunque contra los humanos tenía cierta ventaja, ella era una luchadora bien entrenada y mis viajes habían estado más basados en usar mi fuerza sobrenatural que aprender a luchar contra ángeles.
-Te vas a enterar, angelita -Le dije, tirando las espadas a un lado para transformarme. En cuanto lo dije,Silya comprendió que la pelea había terminado y comenzaba el juego del gato y el ratón, pues sacó sus alas y alzó el vuelo donde pudiera alcanzarla. Lo que antes parecía una batalla ahora parecía ser más serio, a pesar de que ninguno de los dos lo veíamos asi. Intenté cogerla de un mordisco, pero me esquivó son increíble facilidad, alejándose suavemente como si no fuera nada. La perseguí a toda velocidad, pudiendo notar que algo me erizaba el lomo, seguramente estaba utilizando magia para algo, pero no era capaz de saber para qué. Conseguí empujarla y hacer que bajase al suelo. Por un momento me preocupó haberle hecho daño, claramente, ella se tiró contra mi de nuevo. Seguimos luchando durante un rato hasta que ambos, ya cansados, bajamos ligeramente el ritmo. El último "ataque" de Silya, en el que saltó hacia mi, como si intentara hacerme un placaje, provocó que se perdiera en mi pelo. Ya bastante cansado, me tumbé en el suelo como si el movimiento hubiera surtido efecto, mirando tras unos segundos al lugar donde se había oido el "puf" donde estaba Silya enterrada. Hubo un enorme silencio y los aplausos de nuestros espectadores lo rompieron, pero los ignoré ligeramente.
-¿Estás cómoda ahi? -Le pregunté, rozandola con el hocico, notando como aprovechaba para acariciarme el pelo.

[Scar]
Podía decir lo que quisiera, pero en cuanto estuvimos en el baño, Isaro comenzó a desvestirse. Aproveché para ir a por algo de ropa, ya que se me había olvidado y, cuando volví, lo ayudé con los pantalones. Me costó un poco saber cómo meterlo dentro de la bañera, pero al final, después de fallar un par de veces, pude ponerlo sin hacerle daño.
Comrpobé primero que el agua no estaba muy caliente, pero tampoco helada y se la deje para que se mojase mientras cogía el jabón. Primero le quité toda la tierra que tenía en el cuerpo, intentando no hacerle daño, con toda la suavidad que podía.
-Avisame si te hago daño -Le pedí sin saber cuántas de las heridas que tenía le había conseguido curar por completo... además de que no tenía mucha experiencia ayudando a bañarse a nadie. Como no quería que se avergonzase demasiado, dejé que se limpiase las partes que quisiera, pues se llegaba sin problemas y le di un beso en la mejilla.
-Ya pensaba que eras marrón -Bromeé intentando que se relajase un poco. Después, mientras terminaba enjabonarse, le limpié la cabeza ya que, aunque podía hacerlo él, quería comprobar si tenía alguna herida o algo. Le di un pequeño masaje a ver si conseguía tranquilizarlo. Me di cuenta, poco después, de que Isaro ronroneaba muy suavemente, asi que me lo tomé como que no estaba tan mal el baño. Dejé de lavarle la cabeza antes de que se quedase dormido, pues iba por el camino y le quité el jabón.
-Ahora, agarraté -Le dije, inclinandome delante para que se pudiera agarrar a mi cuello y asi sacarlo más fácil. Efectivamente, sacarlo fue más rápido que meterlo. Lo rodeé con una toalla para secarlo antes de que ayudarlo a vestirse. Tan solo necesitaba mi ayuda para la aprte de abajo, asi que empecé por ahi y luego le dí la camiseta. Con una toalla más pequeña, le sequé todo lo que pude el pelo. Y estaba muerta de cansancio de llevarlo y traerlo, pero al menos ya no parecía estar tan mal.
-Ya estás -Dije estirandome un poco -¿Quieres peinarte? -Le pregunté ofreciendole un cepillo, pues mientras iba a aprovechar para ir en busca de Wendy a la que le había pedido que no se marchase hasta que terminara, por si necesitaba ayuda en algo.


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493 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 04, 2017 8:37 am

Silya

Iba ganando claramente, y aunque eso me hacía sonreír sabía que era por la desventaja de que no podía usar su forma suave y blandita. O al menos así fue hasta que tiró sus espadas a un lado -¿Con que esas tenemos?- pregunté al ver que se transformaba, estirando mis alas y levantando el vuelo. La cosa se había puesto interesante, salvo por que ya no era una pelea, tan solo un juego algo más intenso que el que los ángeles conocían. Necesité usar magia de viento para que no me alcanzara en las líneas rectas donde Cain alcanzaba su máximo de velocidad.

No nos hicimos daño mutuo, aunque mi ropa si había acabado con algunos jirones de esquivar en el último momento las garras de Cain. Con ambos jadeando decidí acabar con el juego cambiando la espada de mano y cogiéndola apuntando hacia atrás para no cortarle accidentalmente. Fui corriendo hacia él y estiré mis brazos en el último momento sonando un suave sonido que amortiguó mi carrera. Su pelaje era realmente gustoso, y cuando se movió me quedé ahí hasta que empecé a escuchar aplausos que me hicieron levantar la cabeza -- respondí con una sonrisa. Había disfrutado mucho aquello, aunque en ese momento ya me encontraba agotada todavía tenía ganas de hacer más cosas.

Permanecí allí unos instantes más antes de separarme de él y mirar a los que estaban aplaudiendo en los bordes del coliseo -Recordad, pese a que aprender a usar armas es importante, nunca debéis olvidar lo que sois y lo que podéis hacer sin espadas, escudos, lanzas o flechas. Tenéis magia y alas, usadla a vuestro favor- tras mis palabras volvieron a aplaudir antes de ir a sus lugares antiguos para volver a comenzar la practica, más intensa que anteriormente debido a nuestro "entrenamiento". Me giré para volver a mirar a Cain y le acaricié instintivamente el hocico -Voy a traerte algo de ropa, vuelvo enseguida- comenté antes de estirar mis alas para volar y llegar antes a casa.



Isaro

Scar se lo tomaba tan seriamente y me trataba con tanta dulzura que el que me tocara el cuerpo y me limpiara con jabón ya no era algo que me hiciera sonrojar. Algunas heridas todavía molestaban al echarles jabón encima, pero con el cuidado que Scar tenía era más que soportable. Más gusto me dio cuando empezó a lavarme la cabeza, era una sensación muy agradable y además olía genial.

Después de quitarme todo el jabón, Scar me ayudó a salir de la bañera, a secarme e incluso a vestirme. Se la notaba muy cansada por lo que cuando me ofreció un cepillo para peinarme le agarré la muñeca y la acerqué hasta mí para darle un beso quizás más caliente de lo que había pretendido en un principio. Cuando nos separamos le sonreí -Muchísimas gracias- le comenté cogiendo el cepillo que me había intentado entregar anteriormente. No solía cepillarme el pelo, por que daba igual como lo hiciera en cuanto se secaba volvía a su habitual estilo si no había una goma que lo sujetara. Pero esta vez decidí intentarlo aunque solo fuera para un rato.

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494 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 04, 2017 9:59 am

[Cain]
Silya se lo estaba pasando bien, asi que le sonreí esperando que las cosas no se estropeasen demasiado en los días que quedaban. Tardó un ratito en levantarse, casi seguro descansando de la pelea, cuando la vi levantarse me fijé que le había rasgado la ropa, así que la tapé con la cola cuando se puso frente al resto. Todos los ángeles jovenes estaban mirandola más entusiasmados mientras ella hablaba, rompieron de nuevo en aplausos cuando les dió unos consejos. Cuando me dijo que iría a por ropa fui a ofrecerle ayuda pero quizás quería evitar que un lobo tan grande andase por entre las casas con tranquilidad. Acepté su caricia, acercando la cabeza. Me quedé tumbado en el suelo, aunque con la cabeza levantanda mirando como se marchaba volando a por algo de ropa y, de repente, un pequeño grupo de ángeles me miraba esperando que dijese algo. No sabía que hacer, asi que solo lo miré.
-¿Qué pasa? -Pregunté ya algo incómodo. Empezaron a hablar sobre lo guay que había sido la pelea, lo bien que habíamos luchado y otras cosas que no terminé de entender sobre magia o algo asi. Incliné la cabeza sin entender a qué se referían y las chicas soltaron un "Awww". Cuchicheaban algo entre ellas, seguramente pensando que no podía oirlas por que estaban algo lejos.
-Puedo oir lo que decís -Les avisé mirandolas. Muchas se sonrojaron pero solo una se acercó hasta mi para preguntarme por qué me mantenía en esa forma. Le expliqué que mi ropa, tal como podían ver por los trozos que quedaban de ella, no aparecía de nuevo, que tan solo mi cuerpo cambiaba y no ella. Aunque eran bastante amistosos notaba algunas auras incómodas por mi presencía.

[Scar]
Me sorprendió un poco que Isaro me agarrase la mano, relamente no esperaba que aún tuviera tanta fuerza despues de las heridas que tenía. Correspondí a su beso, separandome totalmente sonrojada sin saber por qué me daba las gracias.
-No he hecho nada... -Dije dejando que se peinase y aprovechando mi escape a llamar a Wendy como una huida temporal. Cuando me recompuse, fuimos ambas para devolver a Isaro a la cama. Noté que Wendy había aprovechado para cambiar mis sábanas y colocar algunas cosas más para que Isaro pudiera entretenerse sin necesidad de tener que llamar a nadie. También habia más cojines, para que pudiera mantenerse sentado sin tanto esfuerzo, pudiendo apoyar bien la espalda. Una vez lo sentamos en la cama, me estiré, estirando también las alas.
-¿Qué quieres cenar hoy, Isaro? -Preguntó Wendy, que debía tener algo pensado pues aún era pronto para eso.


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495 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 04, 2017 1:16 pm

Silya

No tardé demasiado en llegar a casa, cambiarme de blusa a una que no estuviera rota y coger ropa de Cain para que pudiera vestirse. Al volver al coliseo las chicas estaban hablando de Cain e incluso algunas más cerca que se habían tomado la libertad de comprobar su suavidad. Me reí un poco viendo esa escena mientras aterrizaba -Chicas, no lo atosiguéis- a pesar de mis palabras se me veía divertida por lo que me contaron lo que había ocurrido para que se animaran tanto.

Miré a Cain con cierto brillo en los ojos -Al parecer inclinaste la cabeza lindamente, te ganaste muchas admiradoras- comenté eliminando aquella absurda petición de mi cabeza y entregándole las ropas. No le iba a pedir que volviera a hacerlo, se daría cuenta de que me encantaba que fuera tan adorable y que era como sus nuevas admiradoras salvo que un poco más disimulada. Les pedí que siguieran entrenando, lo cual alivió a los chicos que no sabían que hacer para traerlas de vuelta. -¿Volvemos?- le pregunté a Cain diciéndole que ya se había pasado bastante la hora de comer y que como mucho podíamos merendar la comida.



Isaro

Me sorprendió que se sonrojara tanto después de todos los besos que ya nos habíamos dado, pero al mismo tiempo me pareció muy lindo. Me cepillé el pelo atándolo en una pequeña cola alta para que no me molestara mientras se secaba, dejando ver mis orejas puntiagudas que siempre estaban escondidas bajo mi cabello. Cuando volvió, Scar trajo a Wendy consigo para ayudarme a ir de nuevo hasta la habitación que estaba ligeramente cambiada. Me senté en la cama abrazando el peluche gigante de pez y dejando sitio a Scar que también quería sentarse.

Dudé sobre lo que responder a Wendy, ya que al principio pensé en decir que me daba igual, pero al comprender que era por lo de mi comida favorita creí que era mejor si la preparaba con ella en otra ocasión. Sabiendo que quizás no habría otra ocasión sonreí -Entonces… ¿Puedo pedir albóndigas?- las había probado durante mi viaje con Edahi y Silya… y fue sin duda mi comida preferida que tomé a lo largo de esos años. -Si no es posible no pasa nada- lo que menos quería era causarles problema por tener un antojo, si solo era dificultarles el trabajo entonces lo mejor sería dejarlo pasar.

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496 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 04, 2017 2:13 pm

[Cain]
Silya no tardó en aparecer, pero para entonces las chicas formaban un corro de risitas realemnte incómodas. Podía oir perfectamente lo que estaban hablando, pero fingía no escucharlas. Levanté las orejas al escuchar el aleteo que producían las alas de Silya. De nuevo, los grititos llenaron el grupo de muchachas, que se acercaron rápidamente a contarle a Silya lo ocurrido. Fingí no haberlas oido.
-No te pongas celosa, puedes verme en esa forma cuando quieras -Bromeé levantandome. Acepté su ofrecimiento de ir a comer, aunque era ya bastante tarde para hacerlo, tenía mucha hambre. me alejé a esconderme para poder cambiarme y volví con ella.
-¿Vamos? -Le pregunté, viendo que seguía vigilando a los guerreros que parecían estar formandose. Volvímos en dirección a su casa, o eso suponía. Me dio la impresión de que Silya estaba realmente animada, al igual que yo, pese a que, casi seguro, era por una razón diferente.
-¿Tienes algun plan más para hoy? Estoy bastante cansado -Le dije, caminando tranquilamente hasta donde ella decidiera parar, sin prestar atención al camino.

[Wendy]
Isaro parecía algo dubitativo, pensó durante un segundo qué quería cenar. Parecía no decidirse, pero me alegró saber que su respuesta era tan simple como que quería albondigas. Le sonreí encantada.
-Hace mucho que no comemos albóndigas, espero que  no te importe de que carne sean -Le dije sonriendole antes de salir a la cocina a preparar su petición. Encontré algo de carne de ciervo y me puse a prepararlas. Usé toda la que había ya que pensaba guardar parte de ellas por si era necesario en algún momento en adelante.


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497 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 04, 2017 3:00 pm

Silya

Camino a casa, Cain me comentó que estaba bastante cansado -Bueno, conozco un sitio que es muy bueno para recuperar las fuerzas- respondí pensativa sin saber si era una buena idea. Por la noche tenía grandes vistas al prado y a casi todas las zonas del ala oeste, así que aunque la subida era algo que podía terminar de agotarlo, la recompensa me pareció mayor.

Al llegar, no tardé ni dos minutos en meter dentro de una cesta unos trozos de empanadas y unas bebidas, volviendo a salir con una misteriosa sonrisa -Voy a llevarte a las termas- le anuncié señalando hacia arriba de la montaña que aunque tenía escaleras la mayoría de las personas la subían volando. Incluso así muy pocas eran las personas que iban a las termas desde que se colocaron sellos y conjuros de agua en todas las casas.

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498 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 04, 2017 3:28 pm

[Cain]
La mirada traviesa de Silya me hizo presuponer que tenía algún plan interesante en mente. Tal como pensé, en cuanto llegamos a la casa, apenas entró unos minutos dentro de la casa y ya salió con comida y me dijo que ibamos a las termas. La miré extrañado, no sabía que había termas en la ciudad, pero la seguí con interés. Para desgracia mía, había una enorme subida hasta alcanzarlas. Suspiré con resignación antes de armarme del valor necesario para comenzar a subir.
-Bien, subamos -Le dije, con la única condición de que no parasemos hasta llegar arriba. Si nos ibamos a cansar, al menos, todo de golpe. La subida no era demasiado complicada, al menos al principio, pero sobre la mitad, se complicaba ligeramente el camino. Sabía que, si yo estaba cansado, Silya debía estarlo más pues ella llevaba todo el día volando, cosa que en el mundo de abajo no hacía. Le cogí la mano con suavidad, dandole tiempo a apartarla si quería.
-Llevo ahora yo eso -Me ofrecí, cogiendo la cesta con cosas, sin soltarle la mano, queriendo ayudarla un poquito al menos. No ibamos tampoco muy rápido asi que el camino parecía bastante más largo de lo que era. Una vez llegamos arriba, busqué donde sentarnos para poder comer.

[Wendy]
No era muy complicado hacer albondigas, pero no sabía que salsa quería, o si prefería que fueran solo las bolitas, por lo que preparé una fuente de estas y la dejé en la mesa, preparando varias salsas para que pudiera probarlas todas. Cuando ya estaba la mesa puesta, me acerqué a la puerta y llamé, pues no escuchaba a ninguno de los dos.
-Scar, la cena ya está lista -Le avisé, esperando a que me permitiera entrar. Tan solo estaba sentada al lado de Isaro con un libro en la mano, probablemente leyendole o ayudandole a comprender algo. Se levantó y la ayudé a mover a Isaro sin explicarle nada, pues antes de bañarlo me había pedido que, para que no se sintiera encerrado, siguieramos con nuestra vida como si pudiera moverse, aunque tuvieramos que llevarlo nosotras a todos lados. También nos habíamos asegurado de que ya fuese seguro moverlo y, al parecer, Tefael lo había permitido, cosa que me sonó un tanto extraña. Lo sentamos en una silla con reposabrazos para que pudiera sostenerse solo, con un cojín bien cómodo y todo lo suficientemente cerca para que llegase a ello sin tener que pedir nada.
-No se como habrán quedado, son de ciervo -Le dije con una sonrisa mientras Scar se sentaba al lado de Isaro.



Última edición por Adamaris el Miér Sep 20, 2017 2:26 pm, editado 1 vez


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499 Re: La guerra de los Mil Años el Lun Sep 04, 2017 6:41 pm

Silya

Sonreí discretamente cuando me sujetó la mano y cogió con la otra la cesta que yo cargaba. No comprendía todavía por qué cuando yo le cogía de la mano todo estaba bien, pero cuando era él quien me la tomaba mi corazón latía con más fuerza. A pesar de mi cansancio no me arrepentía de haberlo llevado hasta allí, en especial cuando llegamos hasta la cima donde se podían ver varias termas pegadas unas a otras. Supe que habíamos tardado más de lo que en un principio creí, por que empezamos cuando todavía había bastante luz y llegamos justo para ver la puesta del sol -Al final va a ser una comida, merienda y cena- bromeé cuando nos sentamos debajo de un árbol a estirar las piernas y relajarnos -Si quieres cuando bajemos cenamos de nuevo- añadí feliz de que el día hubiera sido tan ajetreado que incluso el tiempo se nos pasara volando.

Comimos con tranquilidad conversando con naturalidad hasta que anocheció. Las lunas alumbraban hermosamente las termas de las cuales empezaban a verse el vapor que demostraba que su temperatura era buena. Después de colocar todo en la cesta empecé a desabrocharme los botones de la blusa, que ante la extraña mirada de Cain me hizo pensar que algo estaba mal -Son termas… no pensaba meterme con ropa- no estaba segura de si era eso, pero al ver una sombra en una de las termas más cercanas me animé. Solo había una persona que venía a las termas a menudo, él fue quién me enseñó lo relajante que podía ser un baño con aquellas vistas. -¡Cefer!- lo llamé haciendo que se girara buscando de dónde venía mi voz, estaba demasiado lejos así que me acerqué a la orilla antes de terminar de quitarme la ropa y meterme en el agua.

Conforme fui entrando en el agua caliente fui capaz de verlo mejor, su cálida sonrisa y su brillo en los ojos me hizo distinguirlo con mayor facilidad -¿Qué tal? Me dijeron que volviste hace poco- me preguntó con una sonrisa tomándome de las manos, le conté poco pues él llevaba rato allí y tenía que volver a casa para que su novia no se preocupara. Llevaba con su novia desde yo que había llegado a la ciudad la primera vez… y aunque eran niños de mi misma edad nunca volvieron a separarse, eran una pareja perfecta y deseaba que siempre fuera así -Mañana me pasaré por vuestra casa para hablar un poco más- le prometí poco antes de que se fuera para uno de los bordes donde seguramente tendría la ropa. Fue en ese momento en el que me acordé de lo que me había olvidado -¿Cain?- pregunté sin ver bien por culpa del vapor -Perdón, me emocioné y me fui sin avisar… ¿Por dónde estás?- fui acercándome un poco a la orilla de la que yo venía sin saber si estaría cerca o lejos.



Isaro

No quería obligarles a que me cargaran cada vez que necesitara algo, pero sabiendo que lo hacían por propia voluntad me quitaba un peso de encima. Al llegar a la mesa y olfatear el aire, la boca se me hizo agua. Me senté en la silla con la ayuda de ambas pudiendo ver la cantidad de albóndigas que había hecho y las diferentes salsas que creó para la ocasión. -Solo por el olor ya te puedo decir que sabrán geniales- le aseguré esperando a que todos se sentaran para empezar a servir las albóndigas.

Las probé con todas las salsas y sin ellas, definitivamente había una en especial que me encantaba. Pero todas sabían geniales -Muchas gracias a ambas, me habéis alegrado mucho la tarde- ya había terminado de comer cuando le agradecí a ambas por la tarde tan entretenida que me habían dado. Estar allí sentado en la mesa hacía que se me olvidara que ya no podía levantarme cuando quisiera para ayudar a recoger los platos o más tarde para acostarme.

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500 Re: La guerra de los Mil Años el Mar Sep 05, 2017 5:34 am

[Cain]
Sonreí al notar que Silya no retiraba su mano y asi llegamos rápidamente a la parte donde nos esperaban las termas. Nos comimos las empanadas en la entrada y después Silya se adelantó para entrar primero. Miré a Silya un tanto confundido cuando empezó a desnudarse. Ella se escusó en que no iba a meterse en las termas con ropa, pero n oera eso lo que a mi me llamaba la atención. "¿Y tiene que ser delante mio?" Pensé, mirando disimuladamente como se desnudaba. Tardé un poco más que ella en entrar, queriendo pensar en otras cosas y me crucé con un angel que salía. Tal como hacía en mi aldea, lo saludé, más por educación, aunque había oido como hablaba dentro con Silya. Dentro había mucho vapor, seguramente debido a que el ambiente era muy frío comparado con la temperatura del agua. Sonreí al ver que Silya había ido a buscarme, disculpandose por haberse distraido.
-No importa -Le dije, acercándome y cogiendola de la mano ya que no hacía falta que llegase hasta el borde. Entré en el agua, evitando mirar nada que no fueran sus ojos, salvo rápidos vistazos disimulados.
-¿Quién era? ¿Un amigo? -Le pregunté con curiosidad, ya que al parecer iríamos a su casa al día siguiente. O tal vez quería ir sola...

[Wendy]
Sonreí encantada cuando Isaro dejó claro que le habían encantado las albóndigas. Los dejéun poco a solas mientras recogía la mesa, guardando las albóndigas sobrantes para dárselas a Crypthorn y Tefael para que pudieran cenar sin tener que gastar nada si es que no habían cenado ya. Tras la cena, ayudé a Scar con Isaro y lo llevamos de vuelta a la cama.
-Voy a ir a llevar las albóndigas a casa de Cryp, ¿quereis algo? -Scar no dijo nada, tan solo negó con la cabeza y tras la respuesta de Isaro me marché. Toqué a la puerta dandoles tiempo para abrir.


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